36041(05-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36041  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 315.   

Bogotá,  D.  C., cinco (5) de septiembre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  LUIS  ALFONSO  GARCÉS  QUINTERO  contra la  sentencia  del 24 de septiembre de 2010 mediante la cual el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  el  fallo  proferido  por  el Juzgado Segundo Penal Circuito  Especializado  de  igual  sede,  que condenó al procesado por vía anticipada a  las  penas  principales  de  4  años,  10  meses y 10 días de prisión y multa  equivalente  a 636 salarios mínimos legales mensuales, así como a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  fijado para la sanción privativa de la libertad, por el delito  de  apoderamiento de hidrocarburos, en concurso heterogéneo con los punibles de  contaminación ambiental y concierto para delinquir.   

HECHOS  

          El Tribunal los resumió en los siguientes términos:   

“De acuerdo a lo  manifestado  por  el  procesado Alexander Pérez Sicachá, el 8 de marzo de 2008  dentro  del expediente radicado con el No. 65123 que se adelanta en la Fiscalía  Quinta  Especializada…  se  puso en conocimiento de ese despacho la existencia  de  una  organización  dedicada  al  apoderamiento  de  hidrocarburos  y  a  la  contaminación  del  río Pamplonita, en particular la ocurrida el 2 de junio de  2007,  como  consecuencia  de la ruptura de una válvula instalada ilícitamente  en   la   vereda  Curazao  de  Chinácota  (N.S),  para  extraer  el  crudo  del  oleoducto.   

Esa información permitió dar comienzo a un  nuevo  proceso…  iniciado  el  28  de  marzo  de 2008, por el apoderamiento de  hidrocarburos  de  oleoductos del país, en particular en el Magdalena Medio, en  los  puntos La Llana, El Barro y Oncereses en el sector San Alberto, San Martín  y  San  Rafael  (Cesar); en Lebrija (Santander); en la Donjuana cerca de Cúcuta  (Norte  de  Santander); en Santa Marta (Magdalena), en Barranquilla (Atlántico)  y  Cartagena (Bolívar), crudo que era extraído y comercializado principalmente  en  las  ciudades  de  Barranquilla, Cartagena, Santa Marta y Cúcuta, actividad  que  desarrollaron  durante  los  años  2006  y 2007 (fecha para la que aún no  operaba el sistema acusatorio en el Norte de Santander).   

La  prueba  permitió  determinar  que dicha  organización   ocultaba   petróleo   crudo  hurtado,  haciéndolo  pasar  como  petróleo  legal  y  sin  dificultad lo comercializaban con el nombre de ACEITES  RESIDUALES,  o con maniobras de compra-venta entre empresas fachadas           constituidas  para ese fin…   

Esta  organización  logró  desarrollar  un  sistema  coordinado  y ensamblado, de donde hizo de su modus operandi y vivendi,  sin  mostrar  el  más  mínimo  reparo  o  escrúpulo en su quehacer delictivo,  instalando  en los oleoductos válvulas para la extracción del petróleo crudo,  hacia  las  tracto  mulas  donde  era transportado con documentos irregulares de  empresas   fachadas   ubicadas   en   Ureña   (Venezuela)   y   utilizando  los  DTAI1,  adulterados.  El  producto  del  ilícito  lo  comercializaban en  promedio  entre  $1.900  y  $2.300  el galón, cuando el precio comercial era de  $3.840.   

El  actuar  delictivo  LUIS  ALFONSO GARCÉS  QUINTERO  consistía  en transportar el petróleo crudo con conocimiento que era  apoderado  del  oleoducto  en  válvulas instaladas clandestinamente y amparados  con  los  DTAI,  por donde debía pasar. Por su cooperación en la organización  recibía   un  promedio  de  cinco  millones  de  pesos,  por  viaje,  que  eran  entregados,  una parte para el llamado “anticipo”, destinado para los gastos  de  combustible  de  sus  tracto  mulas,  peajes y viáticos, los cuales podían  ascender  a  un  valor aproximado de un millón de pesos y el salvo (sic)   al  finalizar  el  viaje”.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. La investigación de rigor fue iniciada el  14  de  octubre  de  2008,  en  el  curso  de  la cual el instructor escuchó en  indagatoria   a   LUIS  ALFONSO  GARCÉS  QUINTERO,  contra  quien  la  Fiscalía  Quinta  Especializada de la  Unidad  Nacional  contra el Terrorismo impuso medida aseguramiento de detención  preventiva en decisión del 19 de mayo de 2008.   

2.  Como  en  la  indagatoria  el  sindicado  manifestó  su  deseo de acogerse al mecanismo de sentencia anticipada, el 20 de  mayo  de 2009 se realizó la respectiva diligencia de formulación de cargos, en  cuyo  desarrollo  el  aludido  aceptó  los  delitos  de hurto de hidrocarburos,  contaminación ambiental y concierto para delinquir.   

3.  Remitido  el  proceso  al  juzgado  de  conocimiento,  su  titular  profirió el respectivo fallo anticipado, condenando  al  procesado  a  las  penas  referidas  en  el  acápite inicial de la presente  decisión.   

4. En virtud de la apelación interpuesta por  la   defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó  la  sentencia  de  primer   grado.   

5.  Por  lo  anterior  la defensa acudió al  recurso  extraordinario  de  casación,  presentando  en  tiempo  el  respectivo  libelo.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula  un  único  cargo  contra  la sentencia del  Tribunal,  acusando  la  violación directa de la ley sustancial, por exclusión  evidente de la Ley 750 de 2002.   

          Fundamenta  el  reproche  señalando, en primer lugar, que el delito  de  contaminación  ambiental  previsto  en  el  artículo 332 del Código Penal  requiere  para su realización la participación de una persona en el momento de  los  hechos,  lo  cual  no  aparece en el presente evento, pues en el proceso se  demostró   que   el   acusado   tan   sólo   se   limitó  al  transporte  del  hidrocarburo.   

          En   segundo   término,   sostiene   que   de  los  tres  elementos  estructurales   del   punible  de  concierto  para  delinquir,  solamente  está  acreditado  el  relativo a la pluralidad de personas partícipes en el mismo, no  así   los  otros  dos,  esto  es,  el  concierto  criminal  entre  ellas  y  la  “indeterminación       previa       de      la  finalidad”.   

          Lo   anterior  por  cuanto  “en  ningún  momento  la  conducta  del señor LUIS ALFONSO GARCÉS QUINTERO estaba siendo la  propia  de  la  de  quien pertenece a una organización dedicada al delito, pues  nótese  cómo  del  contenido  probatorio se demuestra que mi procurado solo se  limitaba  al  transporte  del  hidrocarburo  hurtado  lo  cual  implica  que  no  existían  (sic) la comisión  del  delito  (plural)  como  lo  exige  la  norma  para  tipificar  el delito de  concierto  para  delinquir…”.               

          En  su  criterio,  a  los  falladores se les olvidó “que  esa  norma tiene unos tentáculos que bien administrados pueden  favorecer       aun       (sic)      sentenciado   que   a   demostrado   (sic)  no  ser  un  peligro  para  la  sociedad, que es padre  cabeza  de  familia y que el delito por el cual se le condenó no está incluido  entre los que se establecieron en la ley 750 de 2002”   

          Con   ese  basilar  planteamiento  solicita  casar  parcialmente  la  sentencia  impugnada para, en su lugar, conceder al procesado el beneficio de la  prisión  domiciliaria  y  reducir  la  pena excluyendo lo atinente al concierto  para delinquir y la contaminación ambiental.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

Conforme  la jurisprudencia reiterada de la  Corte,   en  los  eventos  de  sentencia  anticipada  el   impugnante   en   casación  tiene  las  mismas  restricciones  que  operan  para el recurso de apelación si el recurrente es el  procesado   o  su  defensor,  por  cuya  razón   solamente   le   asiste  interés  en  los  precisos  casos  a  los  cuales  se  refiere  el  inciso  décimo  del  artículo  40 de la Ley 600 de 2000, esto es,  dosificación  de  la  pena,  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la  libertad  y  extinción  del  dominio  sobre bienes, sin que entonces le resulte  válido   discutir  aspectos  atinentes  a  la  ocurrencia  del  hecho  o  a  la  responsabilidad,  pues  ello  implicaría  una  inadmisible  retractación  a la  manifestación  de  aceptación  que  en  su  momento  efectuó  respecto de los  cargos2.   

         

          En   el  caso  materia  de  análisis,  el  demandante  denuncia  la  violación  directa  de la ley sustancial por falta de aplicación de la Ley 750  de  2002,  con  lo  cual  podría  afirmarse  que cumple la aludida restricción  impugnaticia,  pues  con  ello estaría pretendiendo la concesión del beneficio  de  prisión  domiciliaria  por  la  aducida  condición del procesado de hombre  cabeza de familia.   

          Sin  embargo,  se  advierte que al interior del ataque, en realidad,  subyace  la  inconformidad del actor frente a la existencia y responsabilidad de  algunos  de  los  delitos  por  virtud  de los cuales el procesado se acogió al  mecanismo   de   sentencia   anticipada,   en   concreto   de  los  punibles  de  contaminación  ambiental  y  concierto para delinquir, pues en relación con el  primero   predica  la  no  participación  de  GARCÉS  QUINTERO  en  el  mismo,  mientras  frente  al segundo  argumenta  que  no  concurren  en  el proceso los elementos estructurales de esa  conducta delictiva.   

          Con  tal  forma  de  fundamentar el reproche, sin duda, el censor no  hace  cosa  diversa  a plantear una retractación a la aceptación de los cargos  manifestada  por  el  acusado  en su oportunidad, lo cual, como se dijo, resulta  inadmisible también en sede de casación.   

          Ciertamente,  el  libelista  en ningún momento aborda la discusión  jurídica  que  es inherente a la violación directa de la ley, sino que orienta  el   cuestionamiento   a  disentir  respecto  de  tópicos  no  susceptibles  de  impugnación  en este asunto, controvirtiendo incluso el criterio apreciativo de  las  pruebas  adoptado  por  los  juzgadores,  con  lo cual de suyo, por demás,  termina  apartándose  de  las  exigencias  argumentativas propias del motivo de  casación  seleccionado,  refractario  a  toda discusión de estirpe probatoria.   

Baste lo dicho para que la Sala decida, como  lo hará, inadmitir la demanda de casación objeto de examen.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  LUIS ALFONSO GARCÉS QUINTERO.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Declaraciones de Tránsito Aduanero Internacional.   

2  Al  respecto, ver auto del 7 de febrero de 2007. Rad. 26351.     

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