35982(08-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 35982  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

            

Magistrado Ponente  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No.  77   

Bogotá,  D.C., (8) de marzo de dos mil once  (2011).   

VISTOS:  

Remitido  como  lo  ha  sido  por  parte del  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  Función  de  Control  de Garantías de  Girardot  este  asunto  con  miras  a que de conformidad con lo dispuesto por el  artículo  32.4  de la Ley 906 de 2004 defina la Corte la competencia, a ello se  procede.   

          HECHOS   

De acuerdo con lo expuesto por la Fiscalía,  los  indiciados  celebraron  un  contrato de compraventa con el señor Belisario  García  (comprador)  sobre un predio agrario ubicado en el municipio de Tocaima  (Cundinamarca)  y  manifestaron  que tenía una extensión de doscientas  (  200)   hectáreas.   Para  efectos  de  acreditar  dicha  área  y  elaborar  la  correspondiente  escritura  pública  hicieron  un  englobe con base en un plano  topográfico  que  aportaron.  Las  escrituras  de  englobamiento y venta fueron  registradas  en  la  oficina  de instrumentos públicos de Girardot; el vendedor  hizo  otra  medición  y  halló que la extensión real del predio era de ciento  sesenta  hectáreas,  por  lo  cual  formulo  denuncia  penal  en  contra de los  indiciados.   

ANTECEDENTES  

Con escrito fechado el 8 de octubre de 2010,  el  Fiscal  Segundo  Seccional  de  Girardot  presentó  solicitud  de audiencia  preliminar  de imputación dentro del radicado 253076000400 2009 80315 en contra  de  EFRÉN  RODRÍGUEZ  RODRÍGUEZ  y  EFRÉN  RODRÍGUEZ  PARDO por el presunto  punible  de  estafa,  cuya  realización  se fijó para el 28 de octubre de 2010  ante  el  Juzgado  Primero Penal Municipal con Función de Control de Garantías  de Girardot.   

          En  el  desarrollo  de  la  mencionada  audiencia  el delegado de la  Fiscalía  comunicò  el  sustento  fáctico  de  la imputaciòn y expuso que se  configuraba  un  posible  delito  de  estafa, siendo interrumpido por el juez de  control  de garantías quien solicitó se aclarara el lugar de ocurrencia de los  hechos  ya  que  era  determinante  para saber si era competente para dirigir la  audiencia  al  tenor  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  39  de la Ley 906 de  2004.   

          Una  vez  se  informó  por  parte del ente acusador que debido a la  complejidad  del  presunto  acto  delictivo  los  hechos  habrían  ocurrido  en  Tocaima,  Ibagué,  Bogotá  y  Girardot,  el  funcionario  judicial se declaró  incompetente  pues  en su criterio la posible estafa se perfeccionó  en la  ciudad  de  Bogotá  D.C.,  luego de lo cual notificó a las partes “su        decisión”  y  corrió traslado de la misma para  que  ellas  la  cuestionaran  sin que existiera oposición alguna.  Omitió  dar  cumplimiento a lo previsto en el artículo 341 del Código de Procedimiento  Penal  en  la  medida  en  que  no  dispuso el envío del expediente al superior  jerárquico.   

          Mediante  nueva  misiva  de 3 de febrero de 2011, el delegado fiscal  solicitó  la  realización  de  una nueva audiencia de formulación imputación  dentro  del mismo radicado, por los delitos de Estafa y Fraude Procesal, la cual  se  fijó  para  el  pasado 15 de febrero a instancias del Juzgado Tercero Penal  Municipal con Función de Control de Garantías.   

          Una  vez  se  instaló  aquella,  la  jueza de control de garantías  solicitó  a  la  fiscalía  aclaración sobre el motivo para haber invocado una  nueva  imputación  cuando  la  primera  no  había surtido su trámite y estaba  pendiente  la  definición  de competencia respectiva, a lo cual se informó que  añadía  a  la  imputación  el cargo de fraude procesal, supuesto punible cuya  consumación  ocurrió  en la ciudad de Girardot, siendo necesario el control de  garantías por un juez de esta ciudad.       

          Habida  cuenta  que  la  definición de competencia planteada por el  juez  primero  penal  municipal  con  función  de  control  de garantías no se  resolvió  en  su  momento,  la  Jueza  decidió  suspender  la  formulación de  imputación  y  envió  la  actuación a esta Sala en cumplimiento del artículo  341 del Código de Procedimiento Penal.       

         

CONSIDERACIONES  

El  artículo 32, numeral 4 de la Ley 906 de  2004,  dispone  que la Corte conoce de “la   definición   de  competencia  cuando  se  trate  de  aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos”;  hipótesis a  la  cual  se  acomoda  la  situación  planteada en el este asunto, pues el Juez  Primero  Penal  Municipal  con  Función de Control de Garantías estimò que el  Juzgado  competente para tramitar la audiencia de formulación de imputación es  su   par   de   la  ciudad  de  Bogotá  D.C.,  perteneciente  a  otro  distrito  judicial.   

En primera medida considera esta Sala que es  necesario  aclarar  la  procedencia  de  la  impugnación  de  la competencia al  tratarse  de jueces con función de control de garantías, cuestión que ha sido  analizada  en  pretéritas ocasiones por esta Corte.1   

“En  estricto  sentido  el Juez de Control de Garantías no desarrolla una función de trámite  o  impulso procesal, a la manera de entender que la investigación se desarrolla  bajo  su  tutela o gobierno. No. En un sistema de partes en el cual la fiscalía  tiene  la  obligación  de  recaudar  los  elementos  suasorios suficientes para  llamar   a   juicio   al   procesado,   a  través  de  un  particular  programa  metodológico,  es  claro  que  el  Juez de Control de Garantías no realiza una  labor  formal  de trámite, dentro de los presupuestos del principio antecedente  consecuente,  que permita advertirlo vinculado desde el principio hasta el final  de esta etapa, con un específico gobierno procesal.   

Acorde  con  la  estructura  dada  por  el  legislador  colombiano  a  esta novísima figura, ella tiene su razón de ser, a  la  par,  en  el  recorte  o  limitación  de  las  facultades  judiciales de la  fiscalía,  para efectos de controlar, por vía anticipada o consecuencial, esas  actividades     del     fiscal     que     limitan     o     afectan    derechos  fundamentales.   

Así,  se cumple con el presupuesto básico  de  un  estado  democrático,  en  el  cual  se  asigna a los jueces la función  primordial de proteger los derechos fundamentales de los asociados.   

El  objeto concreto de la intervención del  Juez  de  Control  de Garantías, entonces, dice relación exclusiva con el tipo  de   actividad   del  fiscal  que  se  controla  y  los  derechos  anejos  a  la  intervención  estatal,  sin que, como se sabe, el Juez de Control de Garantías  quede  atado a la totalidad del trámite o investigación que desarrolla el ente  acusador,  de  lo  cual  se  sigue  que  pueden intervenir tantos jueces de esta  categoría,  como  audiencias  preliminares  sea  menester adelantar en un mismo  proceso.   

Es,  así,  la  intervención  del  Juez de  Control  de  Garantías,  meramente  episódica  o difusa en su competencia, sin  que,   en   seguimiento   de   ello,   pueda   hablarse   de   un   “juez        natural” que de manera exclusiva y excluyente  intervenga  en  todas  las  audiencias  y  trámite  propios  de  esa  etapa  de  investigación  (o  en la fase del juicio, cuando se elucidan asuntos propios de  estos  funcionarios  y  no  del  Juez de Conocimiento), precisamente porque este  procedimiento   demanda   de   audiencias  independientes  ajenas  al  principio  antecedente  consecuente,  cuando  se  trata  de  verificar  la incidencia de la  actuación del fiscal en los derechos de las personas.   

Ahora  bien,  no  soslaya  la  Corte,  que  en  un solo caso el Juez de  Control  de Garantías desarrolla no una labor tuitiva de derechos, sino  la  tarea  fundamental  de  impulso  procesal,  y ello ocurre  precisamente  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación, pues, sin su  intermediación  no  es  posible abrir formalmente el proceso penal a través de  la  comunicación  que  el fiscal hace al procesado, acerca de la investigación  que se le adelanta por una determinada conducta punible.   

Desde   luego  que  esa  formulación  de  imputación  tiene  una  connotación  procesal  innegable, dentro del principio  antecedente  consecuente,  pues, sin ella no es posible, en primer lugar, hablar  del  inicio  formalizado  del  proceso,  y  en  segundo  término,  facultar  la  posibilidad  de  formular  acusación  al  imputado,  si  se  trata  de  la vía  ordinaria,   o  permitir  la  terminación  extraordinaria  por  el  camino  del  allanamiento a cargos o los acuerdos entre las partes.   

Debe,  por  consecuencia  de  lo  anotado,  distinguirse  cuándo el Juez de Control de Garantías actúa, como ocurre en la  gran   mayoría   de   los   casos,  en  protección  de  derechos,  de  aquella  circunstancia  singular en la que se le atribuye la tarea de impulsar el proceso  –aunque,  desde  luego,  como  ocurre  con  todos  los funcionarios judiciales, haya de propugnar siempre  por  el  respeto  de  los derechos y garantías de los intervinientes-, dado que  ello redunda necesariamente en la definición de competencia.   

En  la  Sentencia C-. 591 de 2005, la Corte  Constitucional  diferenció  entre  las funciones constitucionales y las legales  del  Juez  de  Control  de Garantías, relacionando las primeras de la siguiente  manera.   

     

A. Ejercer  control sobre la aplicación del principio de oportunidad.   

B. Adelantar un  control  posterior,  dentro  del  término  de  36  horas  siguientes, sobre las  capturas que excepcionalmente realice la fiscalía.   

C. Ejercer un  control    previo    sobre    las    medidas   restrictivas   de   la   libertad  individual.   

D. Llevar a  cabo  un control posterior sobre medidas de registro, allanamiento, incautación  e interceptación de comunicaciones.     

        Ahora  bien,  diferenciado  que unas son las funciones constitucionales y otra la legal  (porque  es  la  ley la que defiere al Juez de Control de Garantías la labor de  mediación  o  impulso  procesal  propia  de la formulación de imputación), no  puede  ser  igual  el  tratamiento  del aspecto referido a la competencia, entre  otras  razones,  porque, en lo que toca con la tarea de protección y vigilancia  de  derechos   fundamentales,  el espectro protector demanda mayor amplitud  en  la  intervención  judicial, para facultar que de inmediato y sin cortapisas  pueda  restablecerse  el  derecho  en  los  casos  en  los  cuales éste ha sido  conculcado irregularmente.   

                         El  criterio,     en     estos     casos,    es    de   disponibilidad,     esto    es,    que     siempre    pueda   contarse   con   la  posibilidad  de  que  un juez  –garante de los derechos  fundamentales  en  un  Estado  democrático,  como  se  dijo  antes-,  actúe de  inmediato frente a la posible vulneración de esos derechos.   

         En     este     sentido,     la     “competencia”  del  funcionario,  si  bien  registra  un  ámbito  territorial  por  razones de  distribución  y  organización  funcional,  no  necesariamente  debe entenderse  atada,  en  lo que toca con el origen del asunto, a ese límite. Esto es, aunque  no  se discute que al juez no le es dado invadir órbitas de competencia ajenas,  dígase  trasladándose  a  sitio  geográfico  distinto  a  aquel  donde le fue  asignada  la  función,  ello  no significa que hallándose en la sede, no pueda  resolver  cuestiones  propias de su atribución funcional, independientemente de  su  origen, cuando, precisamente, a él se acude por corresponder al funcionario  disponible    para    atender   la   protección   urgente   o   inmediata   del  derecho.   

    

         La  diferencia  respecto  de  las  funciones  del  Juez  de  Control  de  Garantías  (constitucionales,  de  protección de derechos, y legales, de impulso procesal)  ha  sido recogida por el legislador en la Ley 906 de 2004, dado que, si bien, no  se  discute la consagración de normas en las cuales se establece la competencia  del  Juez  de Control de Garantías, por el factor territorial, entre las cuales  destaca,  para  lo examinado aquí, lo consagrado en el artículo 39, modificado  por  el  artículo  3°  de la Ley 1142 de 2007, es claro que el instituto de la  Definición  de Competencias, al cual acudió el Juez Tercero Penal Municipal de  Neiva  para  abstenerse  de  conocer  del  asunto  y  enviar  la  carpeta a esta  Corporación,  no irradia las actuaciones atinentes a la protección de derechos  (de  clara  estirpe constitucional, como lo anotó la Corte Constitucional en la  sentencia  reseñada atrás), sino exclusivamente la tarea, deferida legalmente,  de  impulsar  el  proceso  sirviendo  como  intermediario  de la formulación de  imputación  realizada  por  el  fiscal”.(Resaltado añadido)   

          Concluye   la   Sala  que  la  única  posibilidad  de  impugnar  la  competencia  de  un juez con función de control de garantías se presenta en la  audiencia  de  formulación  de  imputación  al  ser  el  único  trámite  con  connotaciones procesales que puede adelantar.   

          Ahora  bien,  el  artículo  54  de  la  ley  906 de 2004, regula el  trámite   de  la  definición  de  competencia,  señalando  que:  “cuando  el  juez ante el cual se haya  presentado  la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las  partes   en   la  misma  audiencia  y  remitirá  el  asunto  inmediatamente  al  funcionario  que  deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3)  días  decidirá  de  plano.  Igual  procedimiento se  aplicará  cuando  se trate de lo previsto en el artículo 286 de este código y  cuando     la     incompetencia     la     proponga    la    defensa”.   

          Por  su  parte,  el  artículo  286  advierte que la formulación de  imputación  “es el acto a  través  del  cual  la Fiscalía General de la nación comunica a una persona su  calidad  de  imputado,  en audiencia que se lleva a cabo ante el juez de control  de     garantías”.  De   este   modo,   al   hacer   una  interpretación  sistemática   de   las   normas  transcritas,  se  concluye  que  tanto  en  la  audiencia  de  formulación de acusación  la  cual  desarrolla el Juez competente (artículo 338) como en el  acto   de   formulación  de  imputación  ante  el  juez de garantías (artículo 286) es factible presentar  incidente  de  incompetencia  motivado  por alguno de los intervinientes en el proceso, bien sea por el factor  territorial   o   funcional,  en  este  último  caso  tratándose  de  aforados  constitucionales          o         legales.2   

         

          A  su  vez  el  artículo  43  ibídem  prevé  que  es “competente    para    conocer   del  juzgamiento  el juez del lugar donde ocurrió el delito. Cuando no fuere posible  determinar  el  lugar  de  ocurrencia  del  hecho,  este se hubiere realizado en  varios  lugares,  en uno incierto o en el extranjero, la competencia del juez de  conocimiento  se  fija  por el lugar donde se formule acusación por parte de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  lo  cual  hará  donde  se  encuentren los  elementos  fundamentales de la acusación. Para  escoger  el  juez  de control de garantías en estos casos se  atenderá  lo señalado anteriormente. Su escogencia no determinará la del juez  de             conocimiento”.   

          Como  lo contempla la norma trascrita, se podrá seleccionar el juez  de   garantías   del   lugar  donde  “se     encuentren     los    elementos    fundamentales    de    la  acusación”,  situación  que  no se opone a lo previsto en el artículo 39 de la Ley 906 de 2004, el cual  dispone  que  “la función  de  control  de  garantías será ejercida por un juez penal municipal del lugar  en que se cometió el delito.”   

Descendiendo al caso concreto, para la Corte  emerge  evidente  que  el funcionario competente para conocer de la audiencia de  formulación  de  imputación en contra de EFRÉN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ y EFRÉN  RODRÍGUEZ  PARDO,  es  el  juez  de  Girardot,  toda vez que el cargo principal  promovido  por  la  fiscalía  en  contra  de  los  indiciados  es  el de fraude  procesal   cuya  consumación se produjo en esa misma ciudad de acuerdo con  lo  expuesto  por  el  ente  acusador  al  referirse  al  núcleo fáctico de la  probable conducta punible.   

En  tratándose  de este injusto penal y su  momento consumativo, tiene dicho la Sala que   

“es un delito de  mera  conducta,  el  cual se consuma con el despliegue  de   cualquier   medio   fraudulento   que  idóneamente  induzca  en  error  al  funcionario, sin importar que éste se traduzca en el  proferimiento  de  sentencia,  resolución  o acto administrativo contrario a la  ley.  …  Son  suficientes  los argumentos expuestos para colegir que carece de  razón  el casacionista cuando censura que no se produjo un acto administrativo,  en   tanto  una  cosa  es  que  la  conducta  se  agota  cuando  se  obtiene  el  proferimiento  de  las  decisiones que el tipo penal señala y otra muy distinta  es  que  para  su  consumación  o  estructuración  basta con el despliegue del  mecanismo  fraudulento  con  idoneidad  suficiente  para  inducir  en  error  al  servidor            público”.3(Resaltado añadido)   

Según  la información suministrada por el  Delegado  de  la  Fiscalía  a  la  funcionaria  de control de garantías cuando  expresó  su  intención  de  formular una doble imputación (fraude en concurso  con  estafa)  el  registro del presunto documento espurio, hecho constitutivo de  la  consumación  del  eventual  fraude  procesal,  se realizó en la oficina de  registro  de  instrumentos  públicos  de  Girardot,  circunstancia que obliga a  concluir  que  la  competencia territorial para el juez de control de garantías  está  en  el  municipio referido.   A efecto  de   acreditar   tal   supuesto   fáctico,   basta   decir  que  la  Fiscalía,  constitucional  y legalmente facultada para ello, en el desarrollo de la segunda  audiencia  de  formulación   de imputación expresó  que contaba con  los  elementos  materiales  probatorios  correspondientes recaudados en su labor  investigativa,   para  lo  cual  expuso  razones  suficientes,  que  de  no  ser  compartidas  por  alguna  de  las  partes, bien pueden debatirse en el escenario  natural del juicio.   

De  otro  lado  es menester que esta Sala se  pronuncie  sobre  el  trámite  que  se  debe  surtir  ante  la presencia de una  impugnación  de  competencia como la ocurrida en la presente actuación. Indica  el  artículo  341  de  la Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 99 de la  Ley 1395 de 2010,   

Artículo      341. Trámite  de  impugnación  de competencia. De las impugnaciones de  competencia  conocerá  el superior jerárquico del juez, quien deberá resolver  de  plano  lo pertinente dentro de los tres (3) días siguientes al recibo de lo  actuado.   

En el evento de prosperar la impugnación de  competencia,   el   superior   deberá  remitir  la  actuación  al  funcionario  competente. Esta decisión no admite recurso alguno.   

  Según lo indicado en la norma citada,  el  trámite  que  se  debe dar a la impugnación de la competencia es el envío  inmediato   al   superior  jerárquico  quien  decidirá sobre la misma, razón por la cual el Juez Primero  Penal  Municipal con Funciones de Control de Garantías de Girardot incurrió en  una  equivocación  al no remitir las actuaciones a esta Sala lo que produjo una  indebida dilación en la definición de la competencia.    

Así  mismo  se  evidencia un desacierto por  parte  del  funcionario  judicial  al  correr  traslado  a  las  partes para que  interpusieran  los  recursos que estimaran pertinentes ya que la impugnación de  la   competencia   no  es  una  decisión  judicial  que  deba  notificarse  con  posibilidad  de  recurrirse, sino un cuestionamiento específico  realizado  por  alguna  de  las  partes  o  una  manifestación  del servidor judicial cuya  solución  es  provista  por  un  funcionario de mayor jerarquía. A lo anterior  debe  agregar  la  Sala   que  la norma transcrita es clara en disponer que  contra  la  decisión  de  la  impugnación de la competencia no procede recurso  alguno.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

ASIGNAR    la  competencia  para conocer del control de garantías en audiencia de formulación  de  imputación  dentro del proceso adelantado a EFRÉN  RODRÍGUEZ   RODRÍGUEZ   y  EFRÉN  RODRÍGUEZ  PARDO por los presuntos delitos de  Fraude  Procesal  y  Estafa  Agravada  al Juez Primero  Penal  Municipal  con Funciones de Control de Garantías de Girardot,    conforme    con   las   consideraciones   expuestas   en   esta  decisión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

       Cúmplase,   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO       

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                                                                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                        

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS                                AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                                           JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Radicado 29.904 de 12 de junio de  2008.   

2  En  este  sentido  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Radicado.  31.209, 12 de febrero de 2009.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Radicado 19.391, 17 de agosto de  2005.     

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