35962(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No. 336  

Bogotá,  D.C.,  nueve  de octubre de dos mil  trece.   

La Corte resuelve el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  los  defensores  de  Julio  César   Sánchez   Moreno,   Wilmer  Sánchez  Herrera,  Yomar  Enrique  Moreno  Domínguez,  Juan  Manuel de Arco Ortega, Pedro Pablo Pujol Pastrana, Luz Stella  Pareja  Carrascal,  Henry  Osorio Copete y Francisco   Javier   Marimón   Severiche,  contra  la  sentencia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería  que  confirmó,  con  modificaciones,  la  condena  que  les  impuso  el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Ayapel, por los delitos de peculado por apropiación  y contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

H E C H O S  

Julio  César  Sánchez  Moreno  se  desempeñó como Alcalde de Puerto Libertador, Córdoba, desde  enero   de  2004  a  marzo  de  2006,  cuando  se  declaró  la  nulidad  de  su  elección.   

Por la época en que finalizaba por la razón  anotada  el cumplimiento de sus funciones, suscribió cerca de 28 contratos para  la  ejecución  de  obras  de saneamiento básico (agua  potable,       alcantarillado,       mejoramiento      de      carreteras      e  infraestructura),  los  cuales además de ocasionar un  grave  detrimento patrimonial  al municipio, carecían de la documentación  requerida  en  cuanto  a  los  estudios  de  conveniencia,  la forma como fueron  seleccionados  los  contratistas,  la  adjudicación  de  los contratos y demás  requisitos  y  formalidades  previstos  en  la  ley  para la celebración de los  convenios.   En   la   ejecución  de  estas  conductas  participaron  distintos  funcionarios de la administración.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Al   proceso   fueron  vinculados  mediante  diligencia   de  indagatoria  y  aceptaron  cargos,  los  siguientes  servidores  públicos:  Julio  César  Sánchez Moreno       (Alcalde       de      Puerto  Libertador)1,   como   autor   de  peculado  por  apropiación  y  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales; Whilmer Sánchez  Herrera                  (pagador)2,          Yomar    Enrique    Moreno    Domínguez  (Director del Departamento Administrativo de Recaudos  y     Egresos     –  DARE)3,  y Juan Manuel de Arco Ortega  (Tesorero)4,   en   su   condición   de  cómplices  de  peculado  por apropiación; Pedro Pablo  Pujol   Pastrana  (Jefe  de  Presupuesto   y   Secretario  de  Asunto  Internos)5,  Luz  Stella      Pareja      Carrascal     (Secretaria      de     Educación)6,          Henry    Osorio    Copete   (Secretario   de   Asuntos   Internos)7       y      Francisco   Javier   Marimón   Severiche  (Secretario    de    Obras   Públicas)8, en calidad de  cómplices   del   punible   de   contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales.   

En  razón  de  lo  anterior  las diligencias  fueron  remitidas al Juzgado Promiscuo del Circuito de Ayapel, despacho judicial  que  acorde  con  los  cargos  aceptados,  condenó  el  18 de octubre de 2007 a  Sánchez  Moreno a 110 meses  de  prisión  y multa de 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes. A los  cómplices  del  peculado  les  impuso 30 meses de prisión, multa equivalente a  200  salarios  mínimos legales; y a los cómplices de contrato sin cumplimiento  de  requisitos  legales  los  condenó  a  12  meses  de prisión y 200 salarios  mínimos de multa.   

Con ocasión del recurso de alzada interpuesto  por  el  Ministerio  Público,  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Montería,  mediante  sentencia del 18 de diciembre de 2008, modificó las penas  privativas   de   la   libertad  de  la  siguiente  manera:  i)  a  Julio  César  Sánchez  Moreno, le impuso  224  meses  de  prisión; ii) Whilmer Sánchez Herrera,  Yomar   Enrique   Moreno   Domínguez  y  Juan   Manuel   de   Arco  Ortega,  fueron  condenados  a  33 meses y 10 días de prisión; iii) por su parte a Pedro  Pablo  Pujol  Pastrana,  Luz  Stella  Pareja Carrascal, Henry  Osorio  Copete  y  Francisco  Javier  Miramón  Severiche,  se le impuso 24 meses de  prisión.   

Del fallo de segunda instancia recurrieron en  forma  extraordinaria  los  defensores  de los sentenciados, quienes presentaron  las demandas de sustentación correspondientes.   

De  los  plurales  cargos  formulados  en los  libelos,  la Corte admitió para estudio de fondo únicamente el que propusieron  los  actores  como  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  falta de  aplicación  de los artículos 29 Superior, 314 y 351 de la Ley 906 de 2004. Los  restantes,  alusivos  al  supuesto  de  haberse  dictado  el  fallo en un juicio  viciado  de  nulidad y a la transgresión indirecta de la ley, no se acogieron a  trámite        en        esa        decisión9.   

EL CARGO ADMITIDO  

Afirman  los  recurrentes  que  la  sentencia  violó,  por  falta  de aplicación, los artículos 29 Superior, 314 y 351 de la  Ley  906  de  2004, pues habiendo reconocido el juez de conocimiento en favor de  los  acusados el descuento de pena previsto en las normas indicadas, el Tribunal  al  redosificar  la  pena,  aplicó la rebaja de la tercera parte de la sanción  dispuesta en el artículo 40-4 de la Ley 600 de 2000.   

En    la    demanda    de    Wilmer  Sánchez  Herrera,  Yomar  Enrique  Moreno  Domínguez, Juan  Manuel  de Arco Ortega, Pedro Pablo Pujol Pastrana, Luz Stella Pareja Carrascal,  Henry      Osorio     Copete     y     Francisco  Javier  Miramón  Severiche, se  cuestiona,  además,  que  se  les  haya negado la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena  e  impuesto  la  prisión  domiciliaria.  “No  comulga  el  suscrito con lo anterior, por cuanto no podría  en  este  caso  hablarse de un merecimiento de la pena y de una defraudación de  la  confianza  depositada  por  la comunidad en la gestión y administración de  los  bienes  comunes,  por  cuanto  a  lo  largo  de  todo  el proceso, aparecen  declaraciones  de los procesados, indicando que su actuar delictivo, obedeció a  amenazas   contra   la   vida   propia   y   de   sus  familias…  [además]   los   procesados   en   sus  declaraciones  manifestaron  su  disposición  de  colaborar  con  la justicia y  prestar  todo  el  apoyo  necesario  para  el contundente esclarecimiento de los  hechos.”   

OPINIÓN DEL MINISTERIO PÚBLICO  

En su concepto, presentado ante la Corte el 15  de  agosto  del  año  que  transcurre,  la Procuradora Tercera Delegada para la  Casación  Penal, destaca la importancia del principio de favorabilidad en tanto  corresponde  a  una  garantía  prevista  en  la  Constitución  Política  y en  diversos instrumentos internacionales sobre derechos humanos.   

En  esa  perspectiva  de orden constitucional  afirma  que  asiste  razón  a  los  demandantes,  al  reclamar  la  aplicación  favorable  de  las  disposiciones  de  la  Ley  906  de  2004,  relacionada  con  descuentos  punitivos  por  allanamiento  a  cargos,  a  los  casos de sentencia  anticipada  en  los  procesos tramitados con fundamento en el sistema escritural  de la Ley 600 de 2000.   

Por   consiguiente,  precisa,  “debe  reconocerse  la  rebaja  de  pena  fijada  por  el juez de  primera   instancia   en   tanto   sus   cálculos  estuvieron  ajustados  a  la  interpretación  fijada por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, luego  el  alto  Tribunal  deberá  entrar  a  casar la sentencia y reconocer la rebaja  establecida por el a quo.”   

Reclama, además, que se restablezca en favor  del     sentenciado     Julios    César    Sánchez  Moreno,   la   prisión   domiciliaria,   reconocida  igualmente  en  primera  instancia,  la  cual  no  podía desconocer el Tribunal  “con  el  argumento  que  hubo  defraudación a las  expectativas  populares,  sin tener en cuenta, como lo señala el demandante las  circunstancias  en que fueron cometidos los hechos punibles a saber la coacción  y  amenazas  de  grupos  ilegales en territorios abandonados ancestralmente a su  suerte…  además de las personales que sí tuvo en cuenta el a quo al precisar  que  el  procesado  no  tenía  la capacidad de poner en peligro la sociedad, ni  evadir  la  decisión  que  en  su  contra  se  pudiera tomar, así como tampoco  entorpecería  el  desarrollo  de proceso, pues su comportamiento fue siempre de  colaboración  y  disposición en el esclarecimiento de los hechos, aspectos que  no  abordó  el ad quem para revocar, sino que de forma subjetiva consideró que  la     naturaleza     de     los     delitos     requerían    un    tratamiento  intramural.”   

Opinión  similar  ofrece en relación con la  revocatoria  de  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena a los  procesados  Whilmer  Sánchez  Herrera,  Yomar Enrique  Moreno  Domínguez,  Juan Manuel de Arco Ortega, Pedro Pablo Pujol Pastrana, Luz  Stella   Pareja   Carrascal,  Henry  Osorio  Copete  y  Francisco   Javier   Miramón   Severiche,  toda  vez  que  el  sentenciador  de segundo grado fundamentó la  determinación  en  la  gravedad  del  delito  y  en  la  defraudación  que  el  comportamiento  generó  en  los  habitantes  del municipio; desatendiendo otros  factores  como  la  colaboración  brindada a la justicia y que los ilícitos se  ejecutaron  bajo  circunstancias  de menor punibilidad, pues fueron consecuencia  de  las  amenazas  provenientes  de  las  AUC  que  ejercía  influencia  en  el  municipio.   

Solicita, en consecuencia, casar la sentencia  recurrida,  en  orden  a  que  se  reconozca  a  los  sentenciados la rebaja por  allanamiento  a  cargos  de la Ley 906 de 2004 y las condiciones de operatividad  de la sanción dispuestas en el fallo de primer grado.   

CONSIDERACIONES  

En  torno  a  la  temática  propuesta  en la  demanda,  a  partir de la sentencia del 8 de abril de  2008,  proferida  en  el radicado 25306, esta Colegiatura admitió, y así lo ha  venido  reiterando,  que ante el vigor simultáneo de dos normas procesales, las  Leyes  600  de  2000  y 906 de 2004, resulta procedente aplicar esta última por  favorabilidad    a   hechos   ocurridos   antes   de   su   vigencia10,  o bien en  distritos  judiciales  en  los  que aún no entrara en vigencia el nuevo sistema  acusatorio,  toda  vez  que  es  clara  la  analogía entre los institutos de la  sentencia  anticipada  (artículo  40  del Código de  Procedimiento  Penal  de 2000) y el allanamiento a los  cargos  del  estatuto  procesal  de 2004, pues resultaban también similares los  objetivos  y motivos político criminales que inspiraron dichos mecanismos de la  justicia                   premial11.   

Mediante  auto  del  22  de  febrero de 2012  (Rad.  30777),  la  Corte  insistió  en  que:  “…es  cierto  que  la rebaja  ‘hasta de la mitad de la  pena’  permitida  por el  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004 para los eventos en que se produce la  aceptación  de  cargos es más favorable para los intereses del procesado si se  la  compara  con el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, en la que se concede una  rebaja  fija  de  una  tercera  parte  sobre  la pena que dosifique el juez, por  razón  de haber aceptado el procesado su responsabilidad. La norma del estatuto  procesal  de  2004  resulta  aplicable por favorabilidad, pues a pesar de ser de  naturaleza   procesal,   tiene   claros   efectos   sustanciales”.   

Este  razonamiento jurisprudencial es el que  ha  venido  aplicando  la  Sala  de  Casación Penal12   y   también   la  Corte  Constitucional13,  Corporación esta última  que,  en  sede  de  tutela,  ha  amparado  el  derecho a la igualdad y al debido  proceso,  afirmando  que  en  los  casos  de  sentencia  anticipada del estatuto  procesal   de  2000  la  reducción  de  pena  debe  calcularse  conforme  a  lo  preceptuado   en   el   artículo   351   de  la  Ley  906  de  200414.    

En  el  caso analizado, el Tribunal, conforme  con  las pretensiones de la parte apelante (Ministerio  Público), incrementó el monto de la pena impuesta en  primera  instancia a los procesados y le descontó, a cada uno, la tercera parte  de  la  sanción,  según  lo  previsto  por  el  artículo  40 de la Ley 600 de  2000.   

De    esa    manera,    a    Julio  César  Sánchez Moreno, habiéndole  fijado  como  sanción  336  meses de prisión, con base en la norma referida le  redujo  la  tercera parte y le impuso en forma definitiva 224 meses de prisión.  Expresamente,  negó  la  aplicación  del  artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  como   forma  de  evitar  situaciones  de  desigualdad  frente  a  las  personas  procesadas por las reglas del sistema acusatorio.   

Con  esos  mismos  parámetros a Whilmer   Sánchez   Herrera,   Yomar   Enrique   Moreno  Domínguez  y   Juan  Manuel  de  Arco  Ortega, en su condición de cómplices de peculado por  apropiación,  inicialmente  les  determinó como pena 50 meses de prisión, que  disminuida  en  la  tercera  parte por virtud de lo dispuesto en el artículo 40  del  Código de Procedimiento Penal de 2000, fijó definitivamente en 33 meses y  10 días de prisión.   

Y,  a  Pedro  Pablo  Pujol  Pastrana,  Luz  Stella  Pareja Carrascal, Henry Osorio Copete y Francisco  Javier  Marimón  Severiche, cómplices de contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  inicialmente  les  impuso  36  meses  de  prisión,  los  cuales  disminuyó a 24 meses al aplicar la rebaja por sentencia  anticipada del artículo 40 de la citada Ley 600 de 2000.   

En  este  orden de ideas, no cabe duda que el  sentenciador  al negar el descuento punitivo previsto por el artículo 351 de la  Ley  906 de 2004, desconoció el principio de favorabilidad que, en los casos de  sucesión  o  coexistencia  de  normas, obliga a seleccionar aquella que resulte  más  favorable  a  los  intereses  del  procesado,  lo  cual significa, como lo  proponen  los  recurrentes  y  lo avala el Ministerio Público, que transgredió  las  disposiciones sustanciales y procesales de efectos sustanciales que regulan  el            principio           referido15,  motivo  por  el  cual  le  corresponde  a  la Sala casar el fallo recurrido en orden a proporcionar la pena  correspondiente  a  los  procesados,  reduciéndola  en  el mismo porcentaje que  estableció  el  juez  de  instancia,  con  base  en  la  disposición  procesal  referida:  45%  para  el  autor  de  los delitos (Sánchez Moreno), 42% para los  cómplices  de  peculado  y 50% para los cómplices de contrato sin cumplimiento  de requisitos legales.   

De   otra   parte,   en   el   proceso   de  individualización  de la pena de Julio César Sánchez  Moreno,    el   Tribunal   atendió   el   siguiente  procedimiento:  “…  se  toma  como  base  la pena  prevista  para  el  delito  de  peculado  por  apropiación en el artículo 397,  inciso  1°  del  Código  Penal,  por  ser  el  delito sancionado con pena más  grave…  que  va  de  6  a  15  años, o lo que es lo mismo, de 72 a 180 meses,  aumentada  como  se  estableció  en  el  acta  de  diligencia de formulación y  aceptación  de cargos, por el valor de lo apropiado16,  hasta en la mitad, según  el  inciso segundo del mismo artículo, por lo que de conformidad con el numeral  1°  del  artículo  60  ibídem,  la  pena  va  de  144  a  360  (sic) meses de  prisión…  aplicándose  la conocida ley de cuartos reglada en el artículo 61  de  la ley en cita , estos quedan de 144 a 198 meses, el mínimo; de 198 meses 1  día,  a 252 meses, el primer cuarto medio; de 252 meses 1 día, a 306 meses, el  segundo  cuarto  medio;  y  de  306  meses  1  día,  a  360  meses, el máximo,  debiéndose   fijar   la   pena   en  los  dos  cuartos  medios,  por  concurrir  circunstancias  de  mayor punibilidad como son las establecidas en los numerales  5°,  9°  y 10° del artículo 58 del Código Penal y consignadas en el acta de  formulación  y aceptación de cargos, y la de menor punibilidad del numeral 1°  del  artículo 55 del mismo código, pues no se probó que el procesado Sánchez  Moreno tuviese antecedentes penales.”   

Dentro  del  cuarto  de  movilidad anunciado,  estableció  como  pena para el delito de peculado, 300 meses de prisión, cifra  a  la  que agregó 36 meses por el delito concurrente y a ese guarismo (336), le  descontó  la  tercera parte  “por  haberse  acogido  el  procesado  a  sentencia  anticipada”,  fijándole  como  pena  definitiva 224  meses de prisión.   

De  acuerdo  con lo anterior, es claro que el  Tribunal  incurrió  en un error adicional al enunciado, susceptible de corregir  en  forma  oficiosa  por mandato del artículo 216 del Código de Procedimiento,  pues  desconoció  los  límites legales de la pena correspondiente al delito de  peculado,  sancionado  en  su  modalidad agravada, según el artículo 397-2 del  Código  Penal,  con  prisión  de 6 a 22,5 años, o lo que es igual de 72 a 270  meses.   

El  incremento  de  hasta la mitad de la pena  cuando  la  cuantía del peculado supera el valor  de 200 salarios mínimos  legales                   mensuales17,  se  aplica  únicamente al  máximo  de  la  sanción básica, según la regla del numeral 3° del artículo  60         de        esa        codificación18,  no afecta el mínimo de la  sanción  como en forma errada comprendió el Tribunal, quien, además, excedió  en  varios  años  el  límite  máximo  de la sanción para la conducta punible  examinada.   

De esa manera, la pena legal a tener en cuenta  para  el  delito de peculado, oscila entre 72 y 270 meses. Los cuartos medios de  movilidad  en  los  cuales  se  ubicó el ad quem, van de 121,5 a 220,5 meses de  prisión.  Acogiendo  los  parámetros  que  tuvo  en  cuenta para establecer la  sanción        de        este        ilícito19,  se  fija en 214 meses y 16  días  de  prisión,  que incrementados en 36 meses por el delito concurrente de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales, da un parcial de 250 meses y  16  días,  cifra  que  sometida al descuento del 45%, reconocido por el juez de  primera  instancia de conformidad con el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, da  un    total    de   137   meses   y   24   días   de  prisión,   como   pena   a  cumplir  por  parte  del  sentenciado  Julio  César Sánchez Moreno.   

En  ese  mismo  término  se  fija la pena de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas, sin  perjuicio  de  la  de  carácter  intemporal  prevista en el artículo 122 de la  Constitución Política.   

En relación con los cómplices del peculado,  el  Tribunal  acogió como base de la sanción la prevista en el numeral 1° del  artículo  397  del Código Penal, esto es, 6 a 15 años de prisión, disminuida  de  la  sexta parte a la mitad (art. 30 Ib),  y  marcó  los  extremos  punitivos  entre  36  y  150  meses  de  prisión.   

Al  no  concurrir  circunstancias  de  mayor  punibilidad  y  obrar  en  beneficio de los acusados la ausencia de antecedentes  judiciales,   se   ubicó   en   el  primer  cuarto  de  movilidad  (36  a 64,5 meses) y les impuso 50 meses de  prisión,  disminuidos en la tercera parte de conformidad con lo previsto por el  artículo 40-4 de la Ley 600 de 2000.   

Por  consiguiente,  con el fin de corregir el  error  denunciado,  procede aplicar el descuento que realizó el sentenciador de  primer  grado con base en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, equivalente al  42% de la pena.   

En   este   orden  de  ideas,  Whilmer   Sánchez   Herrera,   Yomar   Enrique   Moreno  Domínguez  y   Juan  Manuel  de  Arco  Ortega,    serán   sancionados   con   29  meses  de  prisión en su condición de  cómplices  del  delito  de  peculado por apropiación. Por el mismo término se  les  condenará  a  la  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas, sin  perjuicio  de  la  inhabilidad  perpetua  prevista  en  el  último  inciso  del  artículo 122 de la Constitución Política.   

En  lo  relacionado  con  los  cómplices del  ilícito  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales, el Tribunal tuvo  como   base  de  pena  la  prevista  en  el  artículo  410  del  Código  Penal  (4 a 12 años), disminuida de  una  sexta parte a la mitad por disposición del artículo 30 ibídem. Señaló,  de  esa  manera,  que  los  límites  de  la sanción van de 24 a 120 meses y se  ubicó  en  el cuarto inferior de movilidad por obrar en favor de los procesados  la  ausencia  de  antecedentes  y no habérseles deducido en el pliego de cargos  circunstancias de mayor punibilidad.   

Les  impuso,  entonces, 36 meses de prisión,  reducidos   a   24,   con   ocasión  de  la  rebaja  de  la  tercera  parte  en  contraprestación    a    la    sentencia    anticipada   solicitada   por   los  indagados.   

Por  consiguiente, para corregir el error del  Tribunal  originado  en  la falta de aplicación del artículo 351 de la Ley 906  de  2004,  se respetará el descuento original del 50% concedido por el fallador  de primera nivel.   

En  efecto,  al  momento de individualizar la  pena,  el a quo consideró inicialmente los límites de la sanción previstos en  el   artículo   410  del  Código  Penal  para  el  ilícito  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales (prisión de 4 a 12  años),  a  los  cuales  aplicó  la  disminución del  artículo  30  ibídem,  dada  la  condición  de  cómplices de los procesados.  Precisó  que  la  sanción  estaría dentro del ámbito de 24 a 120 meses y les  impuso 12 meses de prisión.   

Como  en  segunda  instancia  el Tribunal los  condenó  a  36 meses de prisión, sobre este monto debe realizarse el descuento  del  artículo  351  de  la  Ley  906  de 2004, cifrado en el 50% por el juez de  conocimiento.   

En     consecuencia,     Pedro  Pablo  Pujol  Pastrana,  Luz  Stella  Pareja Carrascal, Henry  Osorio  Copete  y  Francisco  Javier  Miramón  Severiche,  acusados como cómplices  del   delito   de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  serán  condenados   a   18   meses  de  prisión.   

En forma adicional, el sentenciador de primera  instancia  fijó  la  pena  de  multa, principal en el delito mencionado, en 200  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, los cuales corresponden al tope  máximo  previsto  en  el artículo 410 del Código Penal. El error, inadvertido  por  el Tribunal, debe también corregirlo en forma oficiosa la Corte, ajustando  la  sanción  a  la  legalidad y los parámetros seguidos por el sentenciador al  señalar la pena privativa de la libertad.   

El  delito  de  contrato  sin cumplimiento de  requisitos  legales  previsto  en  el  artículo  410  del  Código Penal, tiene  asignada  pena  de  4 a 12 años de prisión, 50 a 200 salarios mínimos legales  mensuales  de  multa  e inhabilitación de derechos y funciones públicas de 5 a  doce 12 años.   

A quien participe en ese delito como cómplice  le  corresponde  la  pena  de  24  a 120 meses de prisión y multa de 25 a 166,6  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  El cuarto mínimo de la pena,  seleccionado  en  este  asunto por los juzgadores, comprende de 24 a 48 meses de  prisión   y   multa   de   25   a  60,4  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

Respetando los parámetros considerados por el  Tribunal  al  ponderar la pena privativa de libertad20,  la  multa  debe fijarse en  42,7  salarios  mínimos mensuales vigentes, los cuales han de disminuirse en el  50%,  tal  como se hizo con la pena aflictiva con base en el artículo 351 de la  Ley 906 de 2004.   

En  consecuencia,  la  pena de multa para los  procesados  Pedro  Pablo  Pujol  Pastrana,  Luz Stella  Pareja  Carrascal,  Henry  Osorio Copete y Francisco   Javier   Miramón   Severiche,  cómplices  del  ilícito  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales,  será de 21,35 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Y,  si  bien los sentenciadores cometieron un  error  más,  al  imponerles  a los procesados en mención la inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas por igual tiempo al de la pena privativa de la  libertad,  desconociendo  con  ello  los  límites  de 5 a 12 años que para esa  sanción  prevé el artículo 410 del estatuto represor; la Corte, privilegiando  la  prohibición  de  la  reforma  peyorativa  sobre  el principio de legalidad,  según  su  pacífica  y reiterada jurisprudencia, no modificará en tal aspecto  la pena dispuesta en las instancias.   

Cuestión  final. Al  responder  los  argumentos  de  la  apelación,  con  los  cuales  el Ministerio  Público  censuró  la  decisión  del juez de instancia de suspender la pena en  favor  de  los cómplices, el Tribunal concluyó que debía revocar el subrogado  penal,  teniendo en cuenta la grave connotación social y económica que con sus  conductas  ocasionaron  en  el  municipio  de  Puerto  Libertador,  y  por haber  defraudado  aquéllos  la  confianza  depositada  por  la comunidad, en la buena  gestión  administrativa  que debían cumplir y la pulcritud esperada en el buen  manejo de los bienes y caudales públicos.   

A pesar de exigir el cumplimiento de la pena,  el  ad quem la sustituyó por prisión domiciliaria, al advertir satisfechos los  requisitos del artículo 38 del Código Penal.   

Esta determinación del Tribunal no fue objeto  de  una  censura  lógica  y  debidamente fundamentada, destinada a demostrar la  presencia  de  un error de juicio, a través del cual, directa o indirectamente,  se    hubiere    transgredido    la    disposición    de   derecho   sustancial  respectiva.   

Todo  lo contrario, el censor, coadyuvado por  el  Ministerio  Público,  con  alegatos extraños a la lógica de la casación,  aboga  por  el  restablecimiento  del subrogado penal para los cómplices, pues,  alega,  el  juzgador  de  segundo grado no tuvo en cuenta que colaboraron con la  justicia  en  el  esclarecimiento  de los hechos, y que los ilícitos materia de  juzgamiento  surgieron por amenazas provenientes de miembros de las autodefensas  que operaban en la región.   

Sus  argumentos,  además  de  soslayar  el  principio  de  irretractabilidad,  resultan  inútiles para acreditar eventuales  errores  de  juicio  que impongan casar la sentencia y reconocer el subrogado de  condena de ejecución condicional.   

Diverso  a  lo  que  opinan  el  censor  y el  Ministerio  Público,  los  razonamientos del Tribunal consultan los parámetros  de   la   norma  que  establece  la  figura  (art.  63  C.P.),  la cual, además de precisar que aplica en las  condenas  no  superiores  a tres años, exige adelantar un diagnóstico a partir  de  los  antecedentes  del  sentenciado, junto con la modalidad y gravedad de la  conducta,  destinado  a  verificar  si  resulta  innecesaria la ejecución de la  pena.   

Si alguno de esos factores no supera el examen  de     verificación,    el    mecanismo  suspensivo  resulta  improcedente,  toda  vez  que  la pena cumple  unas  funciones  concretas,  establecidas   en   el   artículo   4º   del   Código   penal,   dentro   de   ellas  la  de  prevención  general,  a  cuyo  amparo  debe  advertirse cómo la gravedad del delito implica  necesaria  la  condigna sanción efectiva del mismo, para que así se satisfagan  las  expectativas de la sociedad y se envíe el mensaje de que la justicia nunca  es  laxa  cuando  el daño causado a la comunidad es grande, en busca de enervar  la        posibilidad        de        repetir21.   

Esto,  precisamente,  es  lo  que  se  ofrece  determinante  en  la  decisión del Tribunal al advertir insuperable la gravedad  de  los  ilícitos,  como impedimento para otorgar la suspensión condicional de  la  ejecución  de  la  pena, decisión que, se repite, no fue atacada con rigor  casacional  por  el  recurrente,  ni  amerita  que  la Corte intervenga en forma  oficiosa  para  corregir  yerros que afecten las garantías fundamentales de los  procesados.   

De  igual  manera, a pesar del concepto de la  Procuradora  Delegada  y del interés del actor en que se le conceda la prisión  domiciliaria     a     Julio     César    Sánchez  Moreno,  la  determinación  contraria del Tribunal no  fue  atacada  con  el  rigor  que  el  recurso de casación impone. Además, los  sujetos  procesales  mencionados  pierden  de vista que el mecanismo sustitutivo  deviene  improcedente  en  consideración  a  la  pena  mínima del peculado por  apropiación  (6  años),  y  porque  el  aspecto  subjetivo  de  todos  modos  remite a los fines de la pena,  razón  por  la  cual  el  sentenciador  de  segundo grado al revocar la medida,  valoró  el  desempeño  personal, social, laboral y familiar del sentenciado, a  partir  de  la  inescrupulosa  forma como se apoderó de los dineros oficiales y  provocó  la  concurrencia de otros empleados del municipio en la ejecución del  ilícito,  circunstancias  que le hicieron relievar los propósitos punitivos de  prevención   general  y  retribución  justa  frente  a  los  graves  ilícitos  cometidos.   

Por  las razones consignadas, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

1. Casar parcialmente  la  sentencia  de  segunda  instancia  emitida  por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Montería el 18 de diciembre de  2008.   

2.           Declara  que  la  pena principal a cumplir  por    el    sentenciado    Julio   César   Sánchez  Moreno,  en  su  condición de autor de los delitos de  peculado  por apropiación y contrato sin cumplimiento de requisitos legales, es  de  137  meses  y  24  días de prisión, multa de 500 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  tiempo referido, sin perjuicio de la de carácter intemporal  prevista en el artículo 122 de la Constitución Política.   

3.           Declarar  que  la pena principal que deben  cumplir  Whilmer Sánchez Herrera, Yomar Enrique Moreno  Domínguez  y  Juan Manuel de  Arco  Ortega,  como  cómplices del delito de peculado  por  apropiación,  es  de  29 meses de prisión, multa de 200 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación de derechos y funciones públicas por ese  mismo  lapso,  también  sin perjuicio de la inhabilidad perpetua prevista en el  último inciso del artículo 122 de la Constitución Política.   

4.           Declarar  que  la pena principal que deben  cumplir  Pedro Pablo Pujol Pastrana, Luz Stella Pareja  Carrascal,   Henry   Osorio   Copete   y  Francisco   Javier   Miramón   Severiche,  acusados  como  cómplices del delito de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales,  es  de  18  meses  de  prisión,  multa  equivalente  a 21,35 salarios  mínimos  legales mensuales vigentes e inhabilidad para el ejercicio de derechos  y funciones públicas por el término de la pena aflictiva.   

5.           Declarar,   igualmente  que  Whilmer      Sánchez      Herrera,     Yomar     Enrique     Moreno  Domínguez,  Juan  Manuel de  Arco  Arteaga,  Pedro  Pablo  Pujol Pastrana, Luz Stella Pareja Carrascal, Henry  Osorio  Copete  y  Francisco  Javier  Miramón  Severiche,  no  tienen  derecho a la  condena  de  ejecución condicional de la pena, por lo que deberán cumplirla en  su  propio  domicilio  como lo dispuso el Tribunal en el fallo recurrido, en los  precisos términos del artículo 38 del Código Penal.   

6.  En todo lo demás, la sentencia recurrida  permanecerá inmodificable.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese, cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO       

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                                       MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                         

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                            LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Acta  de aceptación de cargos del 26-01-07   

2 Acta  del 09-07-07   

3 Acta  del 12-07-07   

4 Acta  del 19-09-07   

5 Acta  del 10-07-07   

6 Acta  del 10-07-07   

7 Acta  del 11-07-07   

8 Acta  del 19-09-07   

9  Providencia  del  27  de junio de 2012. Los cargos inadmitidos se sustentaban en  argumentos  de  clara  retractación,  razón  que  sumada  a  los  defectos  de  postulación,    impidieron    que   fueran   acogidos   para   su   examen   de  fondo.   

10 Y,  viceversa:  “así  como  es  viable aplicar el principio de favorabilidad para  asuntos  regidos por el sistema de Ley 600 con disposiciones de la Ley 906, bajo  la  misma lógica lo es proceder en sentido contrario, esto es, traer institutos  de  la  Ley  600  a  asuntos tramitados por la 906, como aquí ocurre, siempre y  cuando  no  se  opongan  a  la naturaleza del sistema acusatorio”, conforme lo  estableció la Corporación en el Auto del 13-04-11 Rad. 35946   

11  Sentencia del 14-11-12 Rad. 34015   

12 Ver  por  ejemplo  las casaciones 30027 del 2 de julio de 2008; 27263 del 29 de julio  de  2008;  25297  del  29  de julio de 2008; 24184 del 23 de septiembre de 2008;  30503  del  30 de septiembre de 2008; 30564 del 29 de octubre de 2008; 27252 del  18  de  marzo de 2009; 26193 del 17 de junio de 2009; 25224 del 14 de octubre de  2010;  25632  del  27  de enero de 2010; 29902 del 9 de diciembre de 2010, entre  otras varias.   

13  Sentencia T 091 de 2006, T 082 de 2007 y T 356 de 2007.   

14  Casación citada del 14-11-12 Rad. 34015   

15  Artículos  29-3  Constitución Política, 6° de la Ley 600 de 2000 y 6° de la  Ley 906 de 2004.   

16  Superior a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes   

17  Art. 397-2 del Código Penal   

18  Art.  60-2  Ib.  “Si  la  pena  se  aumenta hasta en una proporción, ésta se  aplicará al máximo de la infracción básica.”   

19 La  base de los cuartos medios la incrementó en 94%   

20 El  mínimo  del  cuarto  de  movilidad  seleccionado, el primero, lo incrementó en  50%.   

21 Ver  providencia del 27-02-13 Rad. 40554     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *