41679(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 279  

Bogotá  D.C.,  veintiocho (28) de agosto de dos mil trece  (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en  punto  de  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  Rodrigo Antonio Chará Daza, contra la sentencia de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Popayán  el pasado 15 de febrero, a  través  de la cual revocó el fallo absolutorio que había proferido el Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  para  en su lugar condenar al  procesado como autor del delito de homicidio culposo.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

Los hechos que motivaron esta investigación  fueron   sintetizados   por  los  juzgadores  de  instancia  en  los  siguientes  términos:   

“El   18   de  diciembre  de  2005,  siendo las 15.30 horas a la altura del kilómetro 27 sobre  la  vía  Panamericana que de Popayán conduce a la ciudad de Cali, en el sector  quebrada  grande,  corregimiento de Tunía, municipio de Piendamó, el microbús  de  placas  VKK  240  afiliado  a  la  empresa  Transportes  Puerto Tejada Ltda,  conducido  por  Rodrigo  Antonio Chará Daza, en sentido norte sur, por realizar  maniobra  antirreglamentaria  de adelantamiento, estrechó y golpeó en la parte  delantera  cerca  del  espejo  (guardabarros  del  lado izquierdo delantero), al  automóvil  Renault  12  de  placas  NCB  599,  conducido  por Plinio Elí Chate  Sánchez,  al  que sacó incluso de la vía, en los instantes que apuraba volver  completamente  al  carril  que le correspondía, porque en la curva le apareció  en  sentido contrario, el carro Mazda Alegro de placas CFB 309, conducido por la  señora  Sandra  Patricia  Larrahondo  Rodríguez, quien al ver tal maniobra del  microbús,  en  medio  de  la  lluvia  que caía al observar su carril invadido,  aplicó  su  mecanismo  de  seguridad con deslizamiento hacia el carril derecho,  chocándose  por  ello  frontalmente  con ese microbús de placas VKK 240 que la  arrastró unos 12 metros después del impacto.   

          La  señora  Sandra  Patricia falleció en el acto por esa colisión  frontal.  También sufrieron daño corporal varios de los pasajeros del microbus  que conducía Rodrigo Antonio Chará Daza”.   

ANTECEDENTES    PROCESALES    RELEVANTES   

          1.   Por  los hechos antes narrados, el 19 de julio de 2010, la  Fiscalía  General  de  la Nación profirió resolución de acusación contra el  procesado  como presunto autor del delito de homicidio culposo, decisión que al  ser  impugnada  por  la  defensa  del procesado, fue confirmada integralmente en  resolución del 9 de septiembre de 2011.   

          Respecto  de  la posible comisión del delito de lesiones personales  culposas  de  las  que  pudieron  ser  víctimas  los  pasajeros  de  uno de los  vehículos  involucrados  en  el  accidente,  la  fiscalía de primera instancia  dispuso  la  ruptura de la unidad procesal, en orden a que esa infracción fuera  investigada por separado.   

          2.  La  etapa  de juicio correspondió ser adelantada por el Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  Popayán,  autoridad  que el 22 de junio de 2012,  absolvió  a  Chará Daza del cargo por el que había sido acusado.            

3.  El  fallo  de  primera  instancia  fue  recurrido  por  el  apoderado  de  la parte civil, motivo por el que el Tribunal  Superior   de   Popayán  el  15  de  febrero  de  2013,  revocó  la  sentencia  absolutoria,  para  en  su lugar condenar al procesado como autor del punible de  homicidio  culposo,  imponiéndole  la pena de 36 meses de prisión, multa de 28  SMLMV  y la prohibición para conducir vehículos automotores por el término de  72  meses. Como sanción accesoria, irrogó la inhabilitación para el ejercicio  de derechos y funciones públicas por el término de 36 meses.   

          Del   mismo  modo  condenó  al  procesado  al  pago  de  perjuicios  materiales  en  el  monto  de  $442.636.800  y  por concepto de daño moral, 200  SMLMV.   La   condena   en   perjuicios  no  se  hizo  extensiva  a  la  Empresa  Transportadora, en la medida en que no se la vinculó al proceso.   

          En  cuanto a la libertad, le concedió la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

          4.  Contra  la  anterior  sentencia, la defensa interpuso el recurso  extraordinario  de  casación, siendo la calificación del libelo, el objeto del  actual pronunciamiento.    

LA DEMANDA  

          El  censor  plantea  dos  cargos  contra  la  sentencia del Tribunal  Superior de Popayán así:   

          1.   “Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  de  normas  de  derecho sustancial como  también  de  aplicación  indebida  de  éstas  como consecuencia de errores de  hecho en la apreciación probatoria”   

          Precisa  que  el  fallador de segundo grado arribó a una equivocada  conclusión  al  dar  por  probado  que  el  acusado  realizó  una  maniobra de  adelantamiento  en  curva  e invadió el carril contrario, cuando ninguna prueba  es indicativa de dicha circunstancia.   

          Agrega  que  la  sentencia  no  tuvo  en  cuenta la totalidad de los  medios  de  convicción,  como tampoco les dio el alcance debido, ocupándose de  estudiar  el  informe de accidente de tránsito, el que califica de ser el medio  con  base  en  el  cual  se  estructuró  la  condena,  sin  tener en cuenta los  testimonios  de  Yenifer  Agudelo y Wilson Muñoz en los que se advierte que los  agentes  de  la  policía  de  carreteras llegaron al lugar luego de ocurrido el  hecho,  adoptando  conclusiones  carentes  de  soporte  al  responsabilizar  del  accidente al conductor del microbus.   

          Luego  entra  a controvertir dicho informe acerca de la apreciación  gráfica  del  lugar,  indicando  que  en manera alguna el procesado invadió el  carril  contrario,  pues  para adelantar al vehículo que venía delante de él,  pudo  realizar  dicha maniobra en su propio carril, toda vez que aquel automotor  se  orilló  hacia  la  berma  para  darle  paso  al  microbús, aspecto que fue  corroborado por el conductor de ese vehículo.   

          También  controvierte  el señalamiento atinente a que el accidente  ocurrió  en  una curva, pues las fotografías y la inspección practicada a ese  lugar,   claramente   dejan   ver  que  se  trataba  de  una  vía  recta.    

          Indica  que  el  accidente  se  produjo  porque  la occisa pedió el  control  de  su  vehiculo al movilizarse durante un fuerte aguacero, en bajada y  luego  de  superar  una  curva,  lo que la llevó a invadir el carril contrario,  colisionando  de  frente  con  el  vehículo conducido por el procesado quien se  trasladaba  a  una  velocidad moderada, tal y como lo señalan los pasajeros del  microbus conducido por Rodrigo Antonio Chará.   

En síntesis, critica la apreciación de las  causas  del  accidente  contendidas  en  el  informe  de tránsito, y que fueron  acogidas  por  el  Tribunal, pues estima que obedecen a apreciaciones personales  del  agente  de  tránsito,  las  cuales  no  se compadecen con los testigos que  señalan  que  el procesado no infringió ninguna norma al conducir el microbus.   

          Luego  de  exponer  su propio análisis de las pruebas, concluye que  el  procesado  se transportaba por su carril, sólo que la víctima fatal, quien  venía  en  sentido  contrario,  perdió el control de su vehículo, dado que el  pavimento  estaba  húmedo, motivo por el que quien infringió el deber objetivo  de cuidado fue esta conductora y no el acusado.   

          2.   “Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial   por  aplicación  indebida  de  normas  de  derecho  sustancial,  a  consecuencia  de  incurrir  en  errores  en la apreciación probatoria por falso  raciocinio”   

         

Este cargo lo dirige a atacar la estimación  de  los  perjuicios,  en la medida en que para su cálculo no se debió tomar la  expectativa  de  vida  de la occisa, sino la del reclamante que por ser el padre  de  ésta,  su  edad  era  el  criterio  a  tener en cuenta para estos puntuales  efectos.   

Resalta  también  que  no  se demostró que  fuera  la  víctima quien respondía económicamente por su progenitor, al igual  que  por  ser  esta contratista independiente del Estado en el sector salud, sus  ingresos  para  la  fecha  de  la  muerte,  debieron acreditarse a través de la  declaración  de  renta y no a partir de una certificación de la cooperativa de  trabajo  a  la  que  se  encontraba  afiliada  trece meses atrás de ocurrido el  accidente,  la  cual  fue  expedida  el 18 de noviembre de 2005, cuando el hecho  acaeció  en  diciembre  de  ese  año,  de  donde deduce el censor que no puede  tenerse  certeza  acerca  de  que  la víctima, para esa fecha, aún tuviera tal  vínculo laboral.   

Concluye  que  los  perjuicios materiales no  fueron  demostrados,  al  igual que los morales, pues se desconocen si realmente  entre padre e hija existían lazos estrechos.   

          Solicita  que  se  case  la  sentencia  y  se  deje vigente el fallo  absolutorio de primera instancia.   

NO RECURRENTES  

          Concurrió  durante  este  traslado  el delegado de la Procuraduría  General  de  la  Nación, señalado que el recurrente incurrió en errores en la  elección  de  la  causal,  pues plantea la violación indirecta de la ley, pero  luego  se  refiere  a la trasgresión directa, motivo por el que solicita que la  demanda sea inadmitida.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

1. Procedibilidad del recurso extraordinario     

1.1  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000 que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa    de    la    libertad   superior   a   8  (ocho) años; y   

b)  La  excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas con pena privativa de la libertad  igual  o  inferior  a  ocho  años,  y por los jueces  penales  del  circuito  por  cualquier  delito, evento en el cual la Sala podrá  admitir  la  demanda  cuando  lo  considere  preciso  para  el  desarrollo de la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  las demás formalidades.   

1.2 En el supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala  resulta  claro  que la conducta punible  por    la    que    fue    condenado   Rodrigo    Antonio   Chará     Daza,    esto    es,  homicidio  culposo  de acuerdo con el artículo 109 de la Ley 599  de  2000,  contempla  como  pena  principal  la de 2 a 6  años  de  prisión  y  multa de 20 a 100 SMLMV,   razón   por   la   cual   en   este   evento  sólo  procede la casación excepcional.   

1.3 Como también  lo  tiene  dicho la jurisprudencia de esta    Corte,    cuando    de     casación     discrecional    se  trata,  el demandante debe  exponer   así  sea  de  manera  sucinta,       pero      clara,              qué es lo que  se pretende con el recurso,  teniendo  como  norte  solamente  el desarrollo de la  jurisprudencia     o     la    garantía de los derechos fundamentales.   

1.3.1  En tratándose del primer punto, esto  es,  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la  demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina con el fin de que se  aborde  un  tópico  aún  no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

1.3.2  Y,  respecto de la protección de los  derechos   fundamentales,   el   libelista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento de una garantía, ya sea por quebrantamiento  de   la  estructura  básica  del  proceso,  o  por  violación  de  un  derecho  fundamental,  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho  invocado y cómo la sentencia lo conculca.   

Además,     las    razones   que  debe  aducir  el  censor  para  persuadir  a  la  Corte  sobre la necesidad de admitir la demanda, deben guardar  correspondencia  con  los  cargos  que  formule  contra  la  sentencia. En otras  palabras,  debe  haber  perfecta conformidad entre el fundamento de la casación  excepcional  (desarrollo  de  la  jurisprudencia  y/o  protección de garantías  fundamentales),  el  cargo  o los cargos que se presenten contra el fallo y, por  consiguiente, la postulación de los mismos.   

2.  En el asunto que ocupa la atención  de  la  Sala,  se  tiene  que el libelista  incumplió  el cometido de indicar las  razones  por  las  cuales  el recurso de casación debía intentarse por la vía  excepcional,   pues  se  conformó  con  enunciar  la  posible indebida valoración probatoria por parte del fallador.   

En  tal medida, resulta obvio que la única  forma   de   acudir   en   sede  de  casación  era  por  la  vía  extraordinaria   y   ningún  análisis  desplegó  el  censor  para demostrar la trasgresión  a  garantías fundamentales  o    la    necesidad    del    desarrollo   de   la  jurisprudencia,  toda vez que su inconformidad radica  exclusivamente,   en  el  mérito  otorgado  por  el  Tribunal,  tanto  a  los  medios  de convicción que  fundaron  la  responsabilidad  culposa del acusado, como la demostración de los  perjuicios  materiales  y  morales,  razón suficiente para inadmitir el libelo.   

3.  Ahora bien, en cuanto a la trasgresión  indirecta  de  la  norma sustancial, el recurrente omite señalar la causal a la  que  corresponde  este tipo de vulneración según las previsiones del artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  además de que aunque alude al desconocimiento  indirecto  de  la  norma,  postula  motivos  de  violación  como la aplicación  indebida  y  la  exclusión  evidente,  olvidando  que  éstas corresponden a la  infracción  directa de la  ley.   

Y  cuando  entra  a sustentar los presuntos  errores  en  la  valoración  de  las  pruebas, incumple con precisar el tipo de  yerro  que se trata, si fue de hecho o de derecho, así como el falso juicio que  determinó  al  sentenciador  a  adoptar  una  decisión  equivocada, identidad,  raciocinio,   existencia,   convicción   o  legalidad,  en  la  medida  en  que  se  ocupa  in  extenso  de  exponer  su personal apreciación probatoria, en orden  a  sustentar  su  tesis  delictiva,  según la cual las causas del accidente son  atribuibles  a  la  conductora que falleció, sin que el acusado haya infringido  las normas de tránsito que se indican en el fallo.   

         Si  la  pretensión  del  censor  era  la  de probar una equivocada  estimación  probatoria  que haya conllevado a la indebida aplicación de la ley  o    a   su  exclusión,  tampoco precisa cuál fue  el precepto desconocido o desatinadamente aplicado.    

         4.  Por  último,  al  pretender  que  se  case  la sentencia en lo  relacionado  con  la  condena en perjuicios, dicha censura que además del deber  de  haberla planteado como subsidiaria, también   adolece  de  evidentes  vicios en su postulación y demostración, habida cuenta  que  tampoco  establece  la  causal  a  la  que corresponde su queja y del contenido de la misma al señalar  que  los daños no fueron demostrados pese a lo cual  el  Tribunal concluyó lo contrario, si bien alega una trasgresión indirecta de  la  norma  sustancial,  tenía  que acudir al error de hecho por falso juicio de  existencia,  indicando  cuál  fue  el  medio  de  convicción  supuesto  por el  fallador  que  le  permitió  dar  por  probada  la causación de lo perjuicios.   

Contrario  a  ello se dedica a criticar la  certificación  laboral  expedida  por  la  cooperativa  de trabajo asociado por  conducto  de la cual, la occisa prestaba sus servicios a un hospital aledaño al  lugar  del  hecho,  en  el  que se señala su remuneración mensual, aspecto que  desborda  los  yerros  en que pudo incurrir el Tribunal al apreciar esta prueba,  pues  comporta claramente un simple desacuerdo con el poder demostrativo del que  se dotó.   

Así  mismo cuando alega que los criterios  para  fijar  el  monto  del  daño  material, debieron calcularse con base en la  expectativa  de vida del reclamante y no de la víctima fatal, tal reproche tuvo  que  postularlo  por  la  senda de la violación directa de la norma sustancial,  indicando  qué  precepto  establece  ese  criterio, porqué era aplicable para  el  caso  en  cuestión,  demostrando  que  el  mismo  fue  excluido,      indebidamente  aplicado  o  interpretado, empero ni  siquiera señala el soporte normativo en el que basa su censura.   

        En  este  orden  de  ideas, siendo claras las falencias de las que  adolece el libelo, el mismo será inadmitido.   

         

5. Resta señalar que del estudio del proceso  no  se  vislumbra  violación   de  derechos  fundamentales   o    garantías    de   los   intervinientes,  para  ejercer  la   facultad    oficiosa   de   índole   legal   que   al   respecto  le  asiste  a  la  Sala.   

        En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

             INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada   por   el  defensor  del  procesado  Rodrigo  Antonio  Chará  Daza.   

        Contra   la   presente   decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSE  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                               FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO            

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                            GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                 JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

SecretariaG    

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