35860(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso nº 35860  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 260.  

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Sala  a  examinar  la  demanda  presentada  por el defensor de DIEGO ALEXÁNDER GUZMÁN  RESTREPO  para  determinar si satisface los requisitos  de  fundamentación  necesarios  para  su  admisión.  Mediante  dicho libelo el  mencionado  profesional  del  derecho  sustenta  el  recurso  de  casación  que  interpuso  contra la sentencia del 12 de noviembre de 2010, a través de la cual  el  Tribunal  Superior  de  Cali  confirmó  el  fallo proferido el 31 de agosto  anterior  por  el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  de  la misma sede, que  condenó  al  procesado en mención, así como a Javier  Andrés     Ramírez     Arcos     y    Jorge  Junior  Viedman  Velasco  a la pena  principal  de  212  meses de prisión y a las accesorias de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas y privación del derecho a la  tenencia  y  porte de armas por un tiempo igual al de la pena principal, por los  delitos  de  homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico y porte de armas de  fuego.   

HECHOS  

          Los  que  encontraron  establecidos  los  juzgadores de instancia se  pueden resumir de la siguiente manera:   

          El  3  de  noviembre  de  2009, cuando Jhon  Edward  Escobar  Osorio  ingresaba  a  la  casa  de su  señora  madre  situada  en la calle 8ª No. 37-42 de Cali, fue interceptado por  los  sujetos Javier Andrés Ramírez Arcos y  Jorge Junior Viedman Velasco,  quienes  pretendieron llevárselo del lugar, pero al no lograr el  referido  cometido  merced  a  la  resistencia de la víctima, el primero de los  aludidos  disparó  contra  su  humanidad,  causándole  la muerte. Acto seguido  emprendieron  la  huida,  abordando una camioneta roja que los esperaba cerca de  allí,  la  cual  era  conducida  por  DIEGO ALEXÁNDER  GUZMÁN RESTREPO.   

          Noticiado   el   hecho   delictivo,   las  autoridades  de  policía  emprendieron  la persecución de rigor, logrando la captura de los ocupantes del  rodante,  pese  a su esfuerzo por huir, en cuyo propósito intentaron deshacerse  del  arma  homicida  y  de otros elementos con los cuales pretendían ocultar su  identidad.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 4 de  noviembre  de  2009  el  Juzgado  Veintiocho  Penal  Municipal  con funciones de  control  de  garantías  de  Cali legalizó el procedimiento de captura e impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva a los tres aprehendidos por  los  delitos  de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego,  previa la formulación de imputación efectuada por esos mismos punibles  por parte de la Fiscalía.   

En  desarrollo  de  la  misma  audiencia los  imputados se allanaron a los mencionados cargos.   

2.  A  solicitud  de  la Fiscalía, el 19 de  agosto  de  2010 el Juez Noveno Penal del Circuito de Cali realizó audiencia de  individualización  de pena y sentencia, en cuyo desarrollo encontró ajustada a  la legalidad el allanamiento manifestado por los acusados.   

3.  El  fallo  lo  profirió el 31 de agosto  siguiente,  contra el cual interpusieron recurso de apelación los defensores de  los procesados, así como el apoderado de la víctima.   

4. El Tribunal Superior de Cali, en sentencia  del  12  de  noviembre postrero confirmó la decisión de primera instancia, por  cuya   virtud   el   defensor   de   GUZMÁN  RESTREPO  acudió   al  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula  un  único  cargo  contra  la sentencia del  Tribunal,  el  cual  apoya  en la causal segunda de casación prevista en la Ley  906 de 2004.   

          Como  sustento  del  reproche  predica  la  vulneración  del debido  proceso  por inaplicación del artículo 293 de la Ley 906 de 2004, en cuanto el  juez  de  conocimiento  no  verificó  la  legalidad  del allanamiento a cargos,  omitiendo   escuchar  al  procesado  DIEGO  ALEXÁNDER  GUZMÁN  RESTREPO  en  entrevista  o declaración, tal  como  éste  lo  solicitó  desde  los  veinte  días  después de realizarse la  audiencia de imputación.   

          Según  el  impugnante,  de haber recepcionado dicha declaración el  sentenciador  habría  advertido que la manifestación del acusado no fue libre,  voluntaria  y espontánea, sino producto de la inducción en error y la presión  ejercida  por  su entonces defensora de confianza, quien le hizo creer que de no  aceptar   los   cargos  “las  consecuencias  serían  peores,  sin  darle  oportunidad  a un juicio público, abierto y contradictorio  con la comparecencia de las partes”.   

          En  su  criterio, lo anterior aparece evidenciado con el escrito que  GUZMÁN  RESTREPO  (el actor  erradamente   atribuye   la   autoría   de   ese   documento   a   Jorge  Junior  Viedman Velasco) le dirigió  a  la  letrada  que  lo asistía judicialmente, doctora Martha Lucía Rodríguez  Zamudio,  en  donde su signatario la recrimina por insistirle en allanarse a los  cargos, no obstante estar convencido de su inocencia.   

          Para  el  demandante,  en  este  caso  se  presentó “un  error  de  hecho  por  falta  de  recepción del testimonio y de  apreciación     de    este    (sic)    como  prueba, lo que muy seguramente habría generado una ruptura de  la unidad procesal…”.   

          Considera   que  al  no  confirmarse  la  legalidad,  voluntariedad,  espontaneidad  y libertad del allanamiento se violaron derechos inalienables del  procesado.  En  su  sentir,  “la  verificación  del  allanamiento  debió  darse  para  establecer  las  condiciones contenidas en la  norma  primeramente  enunciada  (se refiere al art. 293  de  la  Ley  906  de  2004); y confirmado dicho evento,  sólo  allí,  si  persistía  el allanamiento, ya no le era posible al imputado  retractarse”.   

          Tras  citar  normas nacionales e internaciones que estima vulneradas  y  evocar  jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema  relacionada con el derecho de  defensa,  el  libelista  sostiene  que de no haberse presentado los vicios en el  consentimiento  que  determinaron  el  allanamiento el acusado habría tenido un  juicio  público  con  la posibilidad de controvertir las pruebas aducidas en su  contra.   

          De  esa  forma,  pidió  casar  parcialmente  la  sentencia  y en su  reemplazo  emitir  “una  decisión que le permita al  procesado,   explicar  determinar  (sic)  cuáles  fueron  las  causales  de  quebrantamiento de su voluntad y  libertad en la aceptación de la imputación”.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          Como  lo  tiene  precisado  la  Sala  de  manera  reiterada,  en  la  sistemática  procesal  penal  regulada  en  la  Ley  906  de 2004 la demanda de  casación  también  debe  cumplir  unos  presupuestos  de  adecuada  y  lógica  fundamentación  como  condición  para ser admitida. Tales exigencias surgen de  lo  dispuesto  en  los  artículos  182 y 184, inciso segundo, y su finalidad es  evitar  que  el  recurso  se  convierta en una tercera instancia, en la cual los  sujetos   procesales   postulen  todo  tipo  de  argumentos  sin  ningún  rigor  técnico.   

La primera de las mencionadas normas exige al  censor  presentar  el libelo señalando de manera precisa y concisa las causales  invocadas  y  sus  fundamentos.  A  su  turno,  la  segunda  establece que no se  seleccionará  el  libelo cuando, entre otros casos, se prescinde de señalar la  causal o no se desarrollan los cargos de sustentación.   

          Al  amparo  de las citadas disposiciones la Sala ha expresado que en  el   nuevo   esquema  procesal  penal  al  demandante  le  corresponde  también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación  establecidas  por  la  ley y, así mismo, justificar la necesidad del  fallo  de  cara al cumplimiento de alguna de las finalidades del recurso, según  así   lo   tiene   establecido   el   inciso   segundo   del  citado  artículo  184.   

Así,  por  ejemplo,  cuando  se  acude a la  causal   segunda   es   deber  del  libelista  identificar  la  irregularidad  o  irregularidades,  expresar  claramente  sus fundamentos, especificar si se trata  de  un  vicio  de  estructura  o  garantía, indicar la norma o normas violadas,  mencionar  el  momento  procesal  en  donde  se  presentó  la  anomalía  y las  actuaciones  afectadas  con  la  misma,  así  como  motivar  su  trascendencia,  demostrando  a la Corte que la nulidad se erige como el remedio único y extremo  para  enmendar  la incorrección procesal, surgiendo así indispensable el fallo  de casación.   

En  el  presente  caso,  el actor plantea la  existencia  de  una  irregularidad  porque el juez de conocimiento se abstuvo de  escuchar    en    entrevista    o   declaración   al   procesado   DIEGO  ALEXÁNDER  GUZMÁN  RESTREPO,  con  miras  a demostrar que la decisión de allanarse a los cargos no obedeció a una  manifestación  libre, voluntaria y espontánea de su parte, sino producto de la  inducción  en  error  y  la  presión  ejercida  por  su  entonces defensora de  confianza.   

No  obstante,  se  abstuvo de fundamentar la  necesidad  de la intervención de la Corte con miras a acreditar que la omisión  del  sentenciador  vulneró sus garantías fundamentales y produjo un agravio al  procesado,  aspectos  constitutivos de algunas de las finalidades del recurso de  casación  al tenor de lo establecido en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.  Es  así  como  no explicó por qué considera anómalo el proceder del juzgador  de  primera  instancia,  cuando lo cierto es que una vez aceptados los cargos la  actuación  debe enviarse de inmediato al juez de conocimiento, quien procederá  a  verificar  la  legalidad  de  la manifestación, sin que haya espacio para la  práctica  de  pruebas,  conforme  claramente se desprende de lo dispuesto en el  artículo 293 de la Ley 906 de 2004.   

Observa la Sala que el anterior procedimiento  fue  seguido  estrictamente por el funcionario de primera instancia, optando por  avalar  el  allanamiento,  luego de verificar, con los soportes existentes en la  actuación,     que     la    manifestación    del    procesado    GUZMÁN  RESTREPO  se hizo de manera libre,  consciente y voluntaria, y debidamente informada.   

Por  lo anterior, encuentra la Corte que con  la  nulidad  planteada el actor en realidad disfraza su real propósito, cual es  desconocer  la  aceptación  de cargos expresada por el procesado en su momento,  lo  cual  implica una clara retractación, prohibida a la luz de lo dispuesto en  el  inciso segundo del artículo 293 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  conforme   al   cual   “examinado  por  el  juez  de  conocimiento  el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo,  procederá   a   aceptarlo   sin  que  a  partir  de  entonces  sea  posible  la  retractación  de  alguno de los intervinientes…” .   

Ciertamente,   la   Sala   ha  dicho  que cuando el procesado acepta  los  cargos  atribuidos  en  su  contra  opera el principio de no retractación,  surgiendo  la imposibilidad para quien efectúa tal asentimiento en forma libre,  informada  y  consciente  de  discutir lo relacionado  con  la  responsabilidad  penal  admitida,  bien  sea  para  pregonar  posteriormente  su  inocencia   (retractación   total)   o  en  procura  de  buscar  una  forma  de  degradación  (retractación  parcial),  salvo  demostrarse que en dicho acto se  incurrió   en   vicios  de  consentimiento  o  en  vulneración  de  garantías  fundamentales,  tal  como lo prevé el inciso cuarto del artículo 351 de la Ley  906   de   2004,   lo   cual   no  se  evidencia  en  este  asunto,  como  lo  confirma,  en  el  caso  del  allanamiento,     el     examen     de     los     registros     magnetofónicos  respectivos.   

Acudir a este tipo de mecanismos, también se  ha  precisado,  implica para el procesado renunciar a una de las etapas del  proceso,  como  en  este  caso lo fue el juicio, así como a la controversia que  dentro  de  sus cauces normales se generaría, en cuanto estos mecanismos están  basados  en  una  filosofía premial, esto es, que frente al acto de conformidad  del  procesado  en  beneficio de la celeridad procesal y del ahorro de esfuerzos  para  la  administración  de  justicia,  se  le  otorga  un  incentivo punitivo  significativo  (en  este  caso  lo  fue del 50 % de la pena), dependiendo, claro  está,  del  momento  procesal en que se produzca, por lo que no resulta posible  frente  a  esta  clase  de instituto jurídico acudir al fácil expediente de la  retractación posterior.   

En  consecuencia,  atendida  la  inadecuada  sustentación  del  reproche,  deficiencia  que no permite advertir la necesidad  del  fallo  de  casación,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda objeto de examen,  considerando   además  la  no  concurrencia  de  circunstancia  vulneradora  de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los desaciertos técnicos para  decidir de fondo.   

   

Se precisará que contra esta decisión sólo  cabe  el  mecanismo  de  insistencia, conforme lo tiene establecido el artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuya interposición procede bajo las reglas fijadas  en    jurisprudencia    reiterada   de   la   Sala1.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   DIEGO ALEXÁNDER GUZMÁN RESTREPO.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,  en  los  términos  referidos  en  el  acápite   final   de   esta  determinación,  contra  la    misma    procede  la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *