33975(01-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 33975  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado Acta No. 269  

Bogotá,  D. C., primero (1) de agosto de dos  mil once (2011)   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve la Sala el  recurso       de      casación      interpuesto     por     la  defensora de  WILLIAM  CANTILLO  VELASCO  contra      el     fallo     del     14    de  diciembre   de  2009  por  medio      del     cual     el     Tribunal     Superior     de     Cartagena,          revocó   la   sentencia   absolutoria  proferida  el  6         de         octubre  del  mismo  año  por  el  Juzgado  Catorce Penal Municipal  de        esa        ciudad,       condenándolo   a   noventa   y   seis   (96)  meses  de  prisión,  multa     de    2.000  salarios      mínimos      legales     mensuales  vigentes,   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un período igual a la pena privativa de la  libertad,  disponiendo la ejecución de la prisión al negarle los sustitutos de  la   prisión   domiciliaria   y   de   la  suspensión  condicional, al hallarlo  autor responsable del delito de extorsión agravada.   

HECHOS   Y  ANTECEDENTES   

En  la sentencia de segunda instancia fueron  resumidos de la siguiente manera:   

“Al señor WILLIAM CANTILLO VELAZCO (sic)  se  le  acusa  de  haber realizado varias llamadas a la señora MARGARITA OCAMPO  MARÍN,  desde el 11 de abril del presente año, solicitándole la entrega de la  suma  de  $300.000,  a  cambio  de  no  atentar contra la vida de dos familiares  suyos,  a  quienes tenía perfectamente ubicados en los lugares donde residían.  En  la  última  de las llamadas que efectuó, le proporcionó las instrucciones  que  debía  seguir  para  la  entrega  del  dinero requerido, las cuales fueron  reveladas  por  la  señora  antes  mencionada  a  agentes del Grupo Gaula de la  Policía  Nacional, quienes de inmediato montaron un operativo que permitió dar  con  la  captura  del  joven CARLOS ANTONIO ÁLVAREZ HEREDIA, en momentos en que  éste  se  disponía  a  recibir  el  dinero solicitado de manos de aquella, por  encargo   que   le  hiciera  el  señor  CANTILLO  VELAZCO  (sic)”1.   

El 27 de mayo de 2009, la Fiscal Local 37 de  Cartagena  en  audiencia preliminar, solicitó la legalización de la captura de  WILLIAM    CANTILLO        VELASCO,  formuló la imputación por el delito de  extorsión  agravada  en grado de tentativa y pidió la imposición de medida de  aseguramiento  de detención preventiva en contra del imputado; pretensión esta  última  que no acogió el Juez Noveno Penal Municipal de Cartagena con función  de Control Garantías.   

El  30  de  junio  de 2009, la Fiscal citada  presentó  escrito  de  acusación y el 4 de agosto del mismo año, ante el Juez  Catorce  Penal  Municipal  con función de Conocimiento de Cartagena formuló la  acusación  de  acuerdo  con  los  cargos  impuestos  en  la  formulación de la  imputación.   

El 22 de septiembre de 2009 se dio inicio al  juicio  oral  y  el  6  de  octubre  fue  leído  el  fallo absolutorio, en cuya  audiencia de lectura la Fiscal y la víctima lo impugnaron.   

El  27  de noviembre de 2009, en el Tribunal  Superior  de  Cartagena  se  llevó  a  cabo  la  audiencia de sustentación del  recurso  de  apelación contra la sentencia absolutoria, diligencia a la cual no  asistieron  el  acusado  y su defensora, siendo revocada y en su lugar condenado  CANTILLO              VELASCO.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Mediante   auto   del   6  de  agosto  de  2010,   únicamente   se  ajustó uno (1) de los cuatro cargos de la demanda.   

Cargo         Primero.   Con  fundamento    en    el    artículo    457  de la ley 906 de 2004, acusa  a  la  sentencia  del  Tribunal  de haber sido dictada en un  juicio viciado de nulidad.   

Advierte  la  recurrente  que  el  Tribunal  ordenó  la notificación de ella a través de un funcionario de la Corporación  y  no  del  centro  de servicios de Cartagena, dependencia que tiene un registro  claro  y  actualizado  de la dirección de la defensoría pública como la de su  oficina.   

Encuentra extraño  que    al   acusado   CANTILLO   VELASCO  tampoco  se  le  hubiera  enterado  de  la  programación  de  la  audiencia  de  sustentación  del  recurso  de  apelación, a pesar del  conocimiento  en  la  actuación  procesal de su dirección de  residencia.   

La falta de notificación al procesado y la  negligencia  en  surtir  dicho  acto  a  la  impugnante,  lesiona las garantías  fundamentales    de   CANTILLO   VELASCO,  quien por razón de esa omisión no pudo ser oído directamente,  ni  a  través  de  su representante legal, en el juicio de revisión adelantado  por  el  Tribunal  al  fallo  absolutorio  proferido por el Juzgado Catorce  Penal Municipal de Cartagena.   

En  su respaldo cita los artículos 8 de la  ley  600  de  2000, 8 y 4 de la ley 906 de 2004, relacionados con el derecho del  acusado  a  ser oído, asistido y representado por un defensor de su confianza o  uno  de  oficio y a la obligación de los servidores públicos de hacer efectiva  la   igualdad   de   los  intervinientes  en  el  desarrollo  de  la  actuación  procesal.   

Agrega  que aunque la presencia del acusado  en  la  audiencia de sustentación de la apelación no era obligatoria, pudiendo  decidir  él  si  asistía o no a la misma,   su   notificación   por   los   menos  habría  facilitado  la  comunicación  a  la defensora, la que tenía necesidad de estar presente por la  importancia de dicho acto.   

Al    Tribunal    le    correspondía   verificar   si   los   intervinientes  habían  sido  notificados   para   efectos   de  garantizar  el  contradictorio,  sin  que  pueda  haber  lugar a la excusa del desconocimiento de la  dirección  de  la  Defensoría del Pueblo, a la cual estaba adscrita la defensa  del   acusado,   pues   bastaba   ingresar   a   la   página  web  de      dicha      entidad      para  obtenerla.   

De tal suerte, se violaron los artículos 29  de  la  Carta  Política,  8  de la ley 600 de 2000, 6, 8 y 457 de la ley 907 de  2004.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

El recurrente  

Como quiera que la demandante se refiriera  a  la  presencia  de  un  falso   juicio  de  existencia,  porque  en  su  opinión  la  víctima  no  fue  constreñida  ni amenazada de muerte, advertida de la imposibilidad de adicionar  la    demanda,    pidió    a    la   Corte   casar   la   sentencia,             aplicando   el   artículo   268  del  Código Penal desconocido por el Tribunal, en razón  a  que  lo  obtenido  ilícitamente no superó los dos salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

De los no recurrentes  

El  Fiscal   advierte que  cuando  se  propone  la  nulidad,  el  actor debe identificar la  garantía  afectada,  precisar  el  momento  procesal  y  hasta  donde ha de ser  retrotraída  la  actuación,  indicando  la  trascendencia  y cómo de no haber  ocurrido    el    error    su    desarrollo    habría   sido   otro.   

Señala   que  el  dislate  obedece    a   la   no   convocatoria    del    acusado    y    su    defensora  a  la  audiencia  de sustentación de  la apelación,   por   falta   de  citación  a  la  dirección indicada.   

Reconoce que no es indiferente el deber de  notificar  a las partes conforme a lo previsto en el artículo 172 de la ley 906  de  2004, pues así lo ha advertido la Corte en su decisión del 22 de agosto de  2008,  radicación  29258;  pero  también  ha  dicho  que  las nulidades están  ligadas  a los principios que la orientan, de modo que conforme al artículo 457  de  la  citada  ley,  la  violación  del derecho a la defensa debe recaer en un  aspecto sustancial.   

Respecto de las invalidaciones  del  proceso  por  vulneración  del  derecho  a  la  defensa,  la  Sala  en  su  decisión  del  23 de abril de 2008,  radicación  28028,  tiene  dicho que quien asume la  defensa   debe   conocer   la  dinámica  del  mismo  ejerciéndola  de  manera  activa y proactiva, debiendo tenerse en cuenta que el  Tribunal  no  recibe  la asistencia del centro de servicios, debe valerse de sus  propios notificadores.   

No  es  cierto  que  el  Tribunal  hubiera  omitido  la actuación de  la  notificación;  por  el contrario el procesado tuvo oportuna información de  la  diligencia  y  a  la  recurrente la citó a la dirección suministrada en la  orden   de   captura,   sin   que  se  percatara  de  la  actualización  de  la  misma.   

En su opinión la nulidad no se estructura,  porque  asistió  a  la  audiencia  de  lectura del fallo y su rol la obligaba a  estar  atenta,  siendo  inadmisible  que aduzca haber sido sorprendida cuando el  procesado   la  enteró.  Asistió a la legalización de la captura, a  la  formulación  de  la  acusación,  a  la  preparatoria, al juicio oral, a la  lectura  del  fallo  en el  que  se  que interpone la apelación y sabía que luego habría una audiencia de  sustentación.   

Desde  esa  perspectiva  carece de sentido  invalidar  la  actuación  cuando  tuvo  oportunidad de asistir a la audiencia y  conforme a los precedentes judiciales, pide no casar la sentencia.   

Por  su  parte, el Delegado del Ministerio  Público  en  razón  a  la  finalidad  del recurso reclama la protección de la  garantía  del  debido  proceso, fundada en la falta de asistencia del acusado y  de la defensa a la audiencia de sustentación de la apelación.   

Advierte  que  aun  cuando  con oficios de  octubre  28  de  2009 se comunica a ambos la realización de esa diligencia, los  mismos   fueron   enviados   a   la  dirección  mencionada  en  las  audiencias  preliminares    sin    tener   en   cuenta   que   posteriormente   habían       reportado     los     cambios   de   ella,   razón   por   la   cual   se   remitieron  a  una  equivocada.   

Estima quebrantados los artículos 29, 229  de    la    Carta    Política,    8    literales    e,   j,   k,   e,  172  y  179 de la ley 906 de 2004,  relacionados  con  el  derecho  a  intervenir,  la  utilización  de  los medios  técnicos  y el especial cuidado de que los intervinientes sean informados de la  existencia de la citación y el trámite del recurso.   

Expresa que la jurisprudencia citada por el  Fiscal  es  relevante  frente  a  la  ley  600  de 2000, pero no para el sistema  acusatorio,  en  razón  a  los  principios  adversarial  y de igualdad de armas  orientadores  del  mismo,  según  lo  precisado  por la Sala en su decisión de  octubre 17 de 2007, radicación 27825.   

En   ese  sentido,  considera  que  debe  comprobarse  que  la  citación  llegue  a  su  destinatario, resultando en este  asunto  vulneradas  las  garantías del acusado y su defensora, cuando se vieron  impedidos    a    asistir    a    la   audiencia   en   la   cual   fue         revocada         la  absolución.   

Manifiesta  que  el reparo debe prosperar,  declarándose  la nulidad a partir del momento en que se convocó a la audiencia  oral para sustentación de la apelación.   

CONSIDERACIONES  

Ajustada como fuera la demanda de casación,  la  Sala decidirá de fondo el reproche propuesto a la sentencia del Tribunal de  Cartagena,  sin  ocuparse  de  puntualizar las falencias de técnica que pudiera  presentar  el  cargo  seleccionado,  ya  que  una declaración de tal naturaleza  presupone  el cumplimiento de los requisitos mínimos para que hubiera dispuesto  su trámite.   

Cargo  primero. La  denunciada  violación  del  debido  proceso  por  afectación  del  derecho  de  defensa,  propuesta  con  fundamento  en  el artículo 457 de la ley 906 de 2004  como  motivo  de  nulidad,  tiene  vocación  de  prosperidad  al referirse a un  aspecto  sustancial  de  esa garantía fundamental, cuyo restablecimiento impone  retrotraer  la  actuación hasta el momento procesal que le permita a la defensa  ser   oída  en el trámite de la apelación interpuesta por la Fiscalía y  el representante de la víctima.   

Una  de  las  manifestaciones del derecho de  defensa  que  tiene  el sujeto pasivo de la acción penal desde su condición de  imputado,  es  el  derecho  a  ser oído en plena igualdad de condiciones con el  órgano  de la persecución penal durante el proceso, en ejercicio de la defensa  material y la técnica.   

Para asegurar ese derecho y el de los demás  intervinientes,  en  el proceso acusatorio de la ley 906 de 2004, regido por los  principios   de   oralidad,   contradicción,   inmediación,  concentración  y  publicidad,  resulta  imperativa  la  notificación  de  las  providencias,  las  citaciones  y  la comunicación de las peticiones escritas a las demás partes e  intervinientes,  actuaciones  que  de otro lado se hallan sometidas a las reglas  del debido proceso.   

Por eso, al tratarse de un procedimiento oral  de  naturaleza  adversarial  adelantado  mediante  audiencias,  en  las  que con  ocasión  de  la persecución penal las cuestiones debatidas deben ser resueltas  en  las  mismas,  como  también  el  proferimiento  oral  de  una  decisión  o  providencia  adoptada en ella se considera notificada a los intervinientes allí  presentes,  la  citación  cobra  inusitada importancia porque surtida por regla  general  la  notificación  en  estrados, surge la oportunidad de interponer los  recursos legalmente procedentes.   

Ahora bien, el artículo 171 de la ley 906 de  2004,  dispone  que cuando se convoque a la celebración de una audiencia o deba  adelantarse  un  trámite  especial,  las  partes,  testigos,  peritos  y demás  personas   que   deban   intervenir  en  la  actuación,  sean  citadas  con  el  cumplimiento  del  procedimiento  establecido  en  la  normatividad  que la haga  efectiva.   

Con  esta  finalidad, el artículo siguiente  -172  ibídem- señala la forma en que debe hacerse la citación ordenada por el  juez,  cuyo trámite corresponde a la secretaría, la que si bien puede acudir a  los  medios  técnicos  que la hagan expedita, ha de guardar especial cuidado de  que  los  intervinientes “sean oportuna y verazmente  informados  de  la  existencia  de  la citación”, de  modo  que habrá de hacerla enviándola a las direcciones suministradas por cada  uno  de  ellos,  teniendo  en  cuenta  los  cambios de la misma informados en el  trámite del proceso.   

De ahí, que cuando a un interviniente se le  cita  a  una dirección distinta a la informada o actualizada en el proceso, aun  cuando  su  presencia  no  sea  necesaria  para el desarrollo del acto que se le  convoca,  la omisión de aquel trámite propio del sistema acusatorio conlleva a  que  sus garantías y derechos fundamentales resulten lesionadas al impedírsele  por  esa vía su participación, en razón a la preclusión de la oportunidad de  ser oído.   

La citación en ese caso es aparente, deja de  ser  oportuna  y  al  mismo  tiempo  veraz,  porque debido a la falta de cuidado  especial  exigida  por  la ley, el interviniente no sólo ignora la realización  de  la  audiencia  o  del  trámite  especial  sino que del mismo modo pierde la  oportunidad  procesal  de  ser  escuchado,  según  el interés jurídico que le  asista  o  que  surja  de  la  celebración  del  acto  para el cual había sido  convocado,  a  menos  que  justificada  su ausencia por una situación de fuerza  mayor  o  caso  fortuito, la notificación se realice después de la aceptación  de aquella, hipótesis ajena a este asunto.   

Ciertamente el artículo 179 de la ley 906 de  2004,  vigente  para  la  época,  preveía  un  trámite  para  el  recurso  de  apelación   contra  sentencias,  pues  interpuesto  y  concedido  en  la  misma  audiencia,  recibido  el  fallo  de  primera  instancia y por la secretaría del  Tribunal  Superior  acreditada la entrega de los registros de las audiencias que  en   opinión   del   apelante   y  no  apelantes  guardaran  relación  con  la  impugnación,  debía  convocarse a un debate oral para sustentar el recurso por  quien    lo    interpuso    y    oír    a    las   partes   intervinientes   no  recurrentes.   

Respecto de dicho trámite especial, la Sala  dijo que se   

“adviene  mucho  más  necesario  en  la  sistemática  acusatoria, no sólo por razón del principio de igualdad de armas  antes  relacionado,  sino en atención a que la dinámica propia de la audiencia  de  “debate  oral”,  como así la denomina, en tratándose de apelación del  fallo,  el inciso segundo del artículo 179 del C. de P.P., en desarrollo de los  principios  de  inmediación,  oralidad,  concentración y contradicción,   reclama  que  la  discusión  en  su totalidad se adelante durante la diligencia  establecida  para ese efecto, y se encamine a determinar la validez y justeza de  la sentencia de primera instancia.   

En sentido general, no se duda que tanto la  fiscalía  como  la  víctima,  cuando  en primera instancia se han atendido las  pretensiones  de condena,  poseen plena legitimidad e interés en acudir al  debate  oral que en segunda instancia busca resolver la solicitud de revocatoria  o  modificación  planteada  por  la  defensa,  precisamente, porque éste es el  escenario  propicio  y  único para oponerse, en su sentido formal y material, a  una postulación, la de la defensa, que claramente los afecta.   

Por lo demás, si no se controvierte que en  favor  de  la  defensa  asoma garantía fundamental la de convocársele para que  intervenga  en  el  debate  de segunda instancia reclamado por la fiscalía o la  víctima  a  través  del recurso de apelación, cuando el fallo de primer grado  ha  sido  absolutorio  y  se pretende derrumbarlo, igual consideración opera en  sentido  contrario,  esto  es,  cuando  se  emite  fallo condenatorio y apela la  defensa  o  el  procesado, en seguimiento de un principio de igualdad de armas y  unos  derechos  de  la  víctima  que  tienen  pleno  soporte  constitucional  y  legal.”2.   

Desde  esta  perspectiva,  ninguna razón  asiste  a  la  Fiscalía  cuando  con  fundamento  en  decisiones  aplicables al  procedimiento  previsto  en  la  ley 600 de 2000 pide no casar la sentencia, sin  tener  en  cuenta  que  frente  al  sistema  acusatorio  existen mandatos que de  incumplirse  conducen  a  la  anulación  de  la  actuación por afectación del  derecho  de  defensa,  en  lo  cual  está de acuerdo la Delegada del Ministerio  Público.   

En  este asunto el interés jurídico de la  defensa  por  asistir  y  ser  oída en el debate oral del recurso de apelación  más   que   evidente   era  trascendental  para  su  situación,  pues  con  la  impugnación   tanto   la   Fiscalía  como  el  representante  de  la  víctima  pretendían  derruir el fallo absolutorio proferido en primera instancia a favor  del  acusado,  esto  es, se cuestionaban los alcances de la decisión que ponía  fin  al  proceso.  En  esas  circunstancias,  la  convocatoria de la defensa era  fundamental;  cosa distinta, si no hubiera concurrido voluntariamente a pesar de  haber sido citada en debida forma.   

De  ese  modo,  revisada la actuación se  constata     que  al   debate   oral   de  sustentación   del   recurso   de   apelación,  no  asistieron  el  acusado,  la  defensora,  el  Ministerio Público y la víctima,  limitándose  quien  la  presidiera a “verificar la  presencia   de   las   partes   intervinientes”  y  enseguida  a  conceder la palabra a la Fiscal y a la  representante de la víctima, únicos asistentes a la diligencia.   

En  lo que interesa al asunto, se establece  que  el  procesado y su defensora fueron citados mediante oficios 5781 y 5783 de  octubre  28  de  2009  para  la  realización de dicha audiencia, enviados a las  direcciones  mencionadas  por ellos en la audiencia concentrada de legalización  de  captura, formulación de la imputación y solicitud de imposición de medida  de aseguramiento.   

Sin embargo, en la audiencia de lectura del  fallo  de  primera  instancia  la  defensa suministró la nueva dirección de su  domicilio  laboral donde podía ser ubicada, en tanto que la citada inicialmente  por   CANTILLO  VELASCO3  fue  considerada  incompleta,  según  las  numerosas  constancias  dejadas  en  la carpeta por el encargado de  entregarle las citaciones.   

Pero  además,  en las audiencias de juicio  oral  y  de lectura del fallo, el acusado señaló como lugar y dirección de su  nueva  residencia  el barrio El Milagro, transversal o carrera 59 y los números  97-156,         69-17         y        19-784,  de tal modo que desde hacía  varios  meses  no  vivía  en  el sitio a donde fue dirigida la citación por el  Tribunal,   que   de  acuerdo  con  lo  dicho  se  había  establecido  que  era  incompleta.   

Tal  circunstancia,  explica que el acusado  cuya  presencia  no  era  necesaria por encontrarse en libertad, al igual que su  defensora  hayan  dejado  de asistir a la audiencia de sustentación del recurso  de  apelación  interpuesto  por  la Fiscalía y la víctima contra la sentencia  absolutoria y perdido la oportunidad de ser oídos por el Tribunal.   

Por  lo demás, se trataba de la discusión  de  la  absolución  en  la  segunda instancia, de ahí que resultara importante  para  la defensa su participación en ese acto, siendo la única posibilidad con  la  que  contaba  de  defenderla  apoyando  las  razones del juez de instancia o  adicionándolas  buscando  su  confirmación  para  evitar  su revocatoria, como  finalmente ocurrió.   

Desde luego, no quiere afirmarse que con su  participación  se  hubiera  obtenido  un  resultado distinto; no, lo evidente e  indiscutible  es  la  vulneración  del  derecho  a  la  defensa producto de una  omisión  imputable  a  la  Corporación,  generadora  de una desigualdad por la  falta  de  cuidado  y  diligencia  en  la  notificación  de  la fecha en que se  llevaría  a  cabo  la  audiencia  de  sustentación  de  la  apelación, que le  impidió  a  CANTILLO VELASCO  en  igualdad  de condiciones con los demás intervinientes, ser escuchado por el  Tribunal que finalmente lo condenó.   

Como  se  advirtiera  en  precedencia,  el  trámite   especial  del  recurso  obligaba  a  procurar  la  presencia  en  esa  diligencia,  por  lo  menos  de  la abogada del absuelto, siendo necesario en su  caso,  agotar  en  principio  los  medios  previstos  en  la ley para lograr que  tuviera   conocimiento  de  su  realización,  momento  a  partir  del  cual  la  asistencia  a la audiencia era responsabilidad estrictamente suya, sin que pueda  reprochársele  ahora descuido de su gestión cuando ni el acusado o ella fueron  citados oportuna y verazmente de la fecha de su celebración.   

De modo, que si ambos en las audiencias ya  mencionadas  con  toda  claridad  suministraron la dirección de su residencia y  domicilio  laboral,  la  realización  del  debate  oral en el que el impugnante  sustentó   el  recurso  sin  el  Tribunal  haber  verificado  la  causa  de  su  inasistencia,  a pesar de la importancia de dicho acto derivada de la naturaleza  y  sentido  de  la  decisión  impugnada,  deja  en  evidencia la violación del  derecho  de  defensa  alegada en el reparo, la cual constituye motivo suficiente  para  que  proceda  la  anulación  de la sentencia de segunda instancia como lo  reclama  la  actora,  debido a la inexistencia de mecanismo que permita enmendar  de otra manera el agravio denunciado.   

Ante la prosperidad del cargo postulado en  la   demanda,  la  Sala  casará  la  sentencia  y  de  conformidad  con  el  inciso primero del artículo 457 de la ley 906 de 2004, la  declarará  nula  ordenando la devolución de la actuación al Tribunal Superior  de  Cartagena,  para  que  proceda  a dar el trámite  legal  a la apelación contra el fallo de primer grado, permitiendo a la defensa  presentar alegaciones antes de la resolución de la impugnación.   

En  efecto,  con  ocasión  de la reforma  introducida  por  la  ley  1395 de 2010 que modificó el trámite del recurso de  apelación  contra  sentencias,  suprimiendo  el  debate oral dentro del cual el  apelante   debía  sustentar  el  recurso  y  las  partes  e  intervinientes  no  recurrentes          ser         escuchadas5,  la cual operó hallándose  en  trámite la casación, habrá de ajustarse el procedimiento a lo previsto en  la   norma  procesal  penal  vigente,  cuyo  carácter  instrumental  impone  su  aplicación inmediata.   

En  consecuencia,  de  acuerdo  con  lo  consagrado  en  el artículo 91 de la citada disposición y ante la culminación  de  la  audiencia  de lectura de fallo, habiéndose sustentado en el debate oral  el  recurso por el impugnante, en este particular asunto para adecuarlo al nuevo  trámite,  el  traslado  a  los  no  recurrentes  correrá en la secretaría del  Tribunal  por  el  término  de  cinco  (5)  días, por tratarse del único acto  pendiente;  luego  de  lo  cual habrá de decidirse el  recurso.   

La  Corte  en  razón a la decisión que se  adoptará,  dispone  la  libertad  inmediata  e  incondicional  de  WILLLIAM  CANTILLO  VELASCO,  persona que  fuera  capturada  con  fundamento  en  la sentencia que se anula y que permanece  actualmente   privada   de   su  libertad,  debiendo  por  secretaría  librarse  comunicación  al  Tribunal de Cartagena para que la haga efectiva y disponga la  cancelación  de  las  órdenes de captura vigentes contra el absuelto en razón  de este proceso.   

Por   lo   expuesto,   la  Corte  Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.- Casar  la      sentencia      del      Tribunal      Superior      de      Cartagena  para  declararla  nula  por  haberse  violado  el  derecho de defensa,   debiendo   devolverse   la   actuación   a  esa  Corporación  para  que cumplido el trámite señalado          proceda          a         dictarla         nuevamente.   

Segundo.-  Disponer  la  libertad  inmediata   e   incondicional  de  WILLIAM  CANTILLO  VELASCO,  como  consecuencia  de  la  nulidad  que  se  declara,  para  lo  cual  la secretaría enviará al Tribunal las comunicaciones  correspondientes  en  orden  a  que  proceda  a  hacerla  efectiva y disponga la  cancelación de las órdenes de captura vigentes.   

Contra   esta   decisión   no  procede  recurso     alguno.   

Notifíquese,  cúmplase y devuélvase al  Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS           BUSTOS  MARTÍNEZ        

FERNANDO        ALBERTO              CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO                  ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                      MARIA      DEL      ROSARIO      GONZALEZ     DE  LEMOS                     

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Folios 139 Carpeta 1.   

2  Casación,   octubre   17   de   2007,  radicación  27825.   

3  Indicó  como lugar de residencia el barrio San Blas de Leso, 2ª etapa, manzana  12,   lote   2,   frente   al   colegio  La  Femenina;  audio  de  la  audiencia  concentrada.   

4 Así  lo  señaló  al  momento  de  su  identificación  para efectos del registro en  audio,  en  las  sesiones  del  22,  23  de  septiembre  y 6 de octubre de 2009,  respectivamente.   

5  La  citada reforma modificó el artículo 170 de la ley 906 de 2004.     

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