32378(11-05-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32378  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 162  

         Bogotá   D.   C.,   once   (11)   de   mayo   de   dos   mil  once  (2011)   

  VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto  por  la  sindicada  ELSIE  BEATRIZ  RIVAS  GRANADOS  ex  Fiscal 3º  Delegada  ante  los  Jueces  Penales del Circuito Especializados de Santa Marta,  contra  la  sentencia  por  medio  de  la cual el Tribunal Superior del Distrito  Judicial         de         esa        ciudad1,  la condenó como autora del  delito de prevaricato por acción.   

HECHOS:   

Con el propósito de obtener beneficios por  colaboración                 eficaz2,   ADÁN   ROJAS   OSPINO  y  RIGOBERTO  ROJAS MENDOZA, denunciaron ante la Dirección Seccional de Fiscalías  de  Barranquilla  a  HERNAN  GIRALDO  SERNA  y  a  17  personas  más  como  sus  colaboradores,    en    la    comisión    de    delitos    de    tráfico    de  estupefacientes, secuestros  y  homicidios  en el departamento del Magdalena, indicando a más de los nombres  de  las  personas  desaparecidas  y  móviles  de  su  muerte,  lugares donde se  encontraban  los  laboratorios  de  procesamiento  de coca y varios cultivos del  alcaloide,  diligencias  asignadas  el  25  de  abril  de 2000 al Fiscal Primero  Especializado  de  la  capital del Atlántico para que evaluara la importancia y  grado de contribución de la delación.   

Ese  funcionario,  luego de entrevistarlos,  remitió  las  diligencias a su homólogo ante los Juzgados Penales del Circuito  Especializados  de  Santa  Marta  el  13  de  marzo de 2002, basado en el factor  territorial3,  correspondiéndole  por reparto a la doctora ELSIE BEATRIZ RIVAS  GRANADOS,  quien  el  21  de  junio de 2002, asumió su conocimiento4    como  beneficio por colaboración eficaz.   

En  la  misma  fecha  en  auto separado, la  funcionaria  profirió  resolución  de  apertura  de  investigación5  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir   agravado,  homicidio  con  fines  terroristas,  secuestro  extorsivo  y     tráfico    de  estupefacientes,   con   fundamento  en  los  hechos  referidos  por  ADÁN  ROJAS  OSPINO  y  RIGOBERTO ROJAS MENDOZA, disponiendo la  vinculación  mediante  indagatoria  de  JAIRO  MUSSO  alias  “Pacho  Musso”,  ÁLVARO  PADILLA,  JAVIER  ANTONIO  CANO alias “el  ñato”,  CARLOS ARAQUE alias “caliche”, HUMBERTO  BLANDÓN,   ELÍAS   COBOS   MUÑOZ,  HERNÁN  COBOS,  EUCLIDES  GÓMEZ, EDGAR SOTO BUELVAS alias “el gordo”, SERGIO SALAZAR, JOSÉ  CASELLES,  JOSÉ  RUEDA,  EMEL  ÁLVAREZ,  ANTONIO  GAVIRIA, FABIO VARGAS, MARIO  BARBOSA,  GUSTAVO  BARBOSA,  HUBER MORENO CARMONA, WILLIAM MORENO Y FREDY MORENO.   

            

Con oficio del mismo 21 de junio de 2002, la  sindicada      informó      al     Fiscal  General  de   la   Nación  que  no  contaba  aún  con  los  elementos de juicio necesarios para conceptuar sobre la  viabilidad  del  otorgamiento  de  los  beneficios pedidos por ADÁN y RIGOBERTO  ROJAS,   pues  “el  sin  número  de  hechos  delictivos  delatados  por  los procesados y la cantidad de  personas  comprometidas  en  los  mismos,  requieren que estos hechos se valoren  después  de  una  seria  y juiciosa investigación, no como en este caso que la  instrucción   recién   comienza   y   todos  los hechos denunciados están por comprobarse”.6   

El  10  de octubre de 2002  la doctora  RIVAS    GRANADOS    tras    escuchar    en    injurada   a    EDGAR  ENRIQUE  SOTO  BUELVAS, IVAN SALAZAR ORJUELA, WILLIAM MORENO  CARDONA,  ELIAS  COBOS MUÑOZ, HERNAN COBOS MUÑOZ, JOSE DEL CARMEN RUEDA RÍOS,  FABIO   VARGAS   PINZÓN,   FREDY   DE   JESUS   MORENO  CARDONA,  GUSTAVO  BARBOSA  RODRÍGUEZ,  EUCLIDES GÓMEZ FORERO, MIGUEL RAFAEL  PADILLA    BENEDETTI,   MARIO   BARBOSA   RODRÍGUEZ   Y   ANTONIO   DE   JESÚS  GAVIRIA DUQUE y declarar en  ausencia  a  JAIRO  MUSSO TORRES, ÁLVARO  PADILLA  REDONDO,  HUMBERTO BLANDÓN,  JAVIER   ANTONIO   CANO   Y  HUBER  MORENO  CARDONA,  evaluar  las  declaraciones  de  los  delatores,  el  informe  del CTI de Barranquilla sobre las labores realizadas para la ubicación  de  cultivos  y  laboratorios  llevadas  a  cabo con base en un mapa elaborado a  mano7  por  ROJAS  OSPINO  y  ROJAS MENDOZA, y el informe fotográfico,  resolvió la situación jurídica de los presentes y  ausentes  absteniéndose  de  decretarles  medida de aseguramiento, precluyó la  investigación  en  favor  de todos y ordenó la cancelación de las órdenes de  captura  de  los  contumaces.   En relación con los no individualizados ni  identificados, dispuso la continuación del trámite instructivo.   

Esta  información  y  otros  elementos de  juicio,  fueron  remitidos  por  el  director  Seccional  de Fiscalías de Santa  Marta,  a  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de esa ciudad, junto con el  oficio  del  funcionario que reemplazó en el cargo a la doctora Rivas Granados,  donde  advirtió sobre las irregularidades encontradas en el expediente por ella  adelantado.   

2. ACTUACIÓN PROCESAL   

2.1  Con soporte en las copias compulsadas  por  el  director seccional de Fiscalías de Santa Marta,  la Delegada ante  el  Tribunal  Superior  de  dicha  ciudad  dispuso  apertura  de  instrucción y  vinculó  mediante  indagatoria  a  ELSIE  BEATRIZ RIVAS GRANADOS, ex fiscal 3ª  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito Especializados de esa capital, le  resolvió   situación   jurídica   dictándole   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por el delito de prevaricato por acción, concediéndole  la  detención  domiciliaria;  decisión  confirmada  por la Unidad de Fiscalía  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia  al  resolver  el  recurso  de apelación  interpuesto  por  el  defensor  de la procesada, aclarando que lo es solo por el  pronunciamiento  de  octubre  10  de  2002, excluyendo del cargo al proveído de  junio    21   de   esa   data   y   sustituyó   la   caución   prendaria   por  juratoria.   

En  decisión  del 19 de julio de 2004, el  organismo   instructor  revocó  la  medida  de  aseguramiento  impuesta  en  la  resolución   del   25   de   febrero   del   mismo   año,   concediéndole  la  libertad.   

2.2  Clausurada  la instrucción, el 23 de  septiembre  de  2005 la Fiscalía Delegada ante el Tribunal mencionada dictó en  su     contra    resolución    de    acusación8   como   presunta   autora  responsable  del  delito  de prevaricato por acción,  al  haber  emitido  la  resolución  de  fecha 10 de  octubre  de  2002,  ratificándole  el reconocimiento de la libertad previamente  concedida  y  le  precluyó  la  investigación  por el prevaricato endilgado en  relación con la resolución que emitiera el 21 de junio anterior.   

Los  siguientes son los fundamentos de esa  decisión:   

Recordó  el  instructor  que a la doctora  RIVAS  GRANADOS,  en  su desempeño como Fiscal Especializada de Santa Marta, le  correspondió  tramitar el beneficio por colaboración eficaz solicitado por los  señores  ADAN  y  RIGOBERTO  ROJAS,  quienes venían siendo investigados por la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y  para obtener rebaja de pena señalaron a  varias  personas  de  dicha  ciudad como autores de diversos ilícitos. Fue así  como  se  le  comisionó  para la verificación de la ocurrencia de esos hechos,  pero  la  funcionaria  mediante  resolución del 21 de junio de 2002, convirtió  tal  trámite  administrativo  judicial en proceso penal abriendo investigación  contra  las  personas  mencionadas  por  los  colaboradores,  imputándoles  los  delitos  de  concierto para delinquir agravado, homicidio con fines terroristas,  secuestro extorsivo y tráfico de estupefacientes.   

Consideró,  que si bien la emisión de la  resolución  del  21  de  junio  de  2002  de  apertura  de  instrucción no era  procedente  porque alertaba a los delatados sobre las acusaciones efectuadas por  los  señores  ROJAS,  siendo  que  el  trámite  por  colaboración eficaz debe  adelantarse  sin informar a las partes involucradas en las actividades ilícitas  toda  vez  que lo pretendido es la verificación de la información suministrada  para  luego  desarticular  los  grupos  al  margen de la ley, la decisión de la  doctora  RIVAS según pronunciamiento de la delegada ante la Corte Suprema   de  Justicia, a pesar de ser poco ortodoxa al fundir bajo un mismo expediente el  trámite  administrativo  de  beneficios con el proceso penal, no es contraria a  derecho  ya  que  actuó  dentro  de  la  competencia  funcional  derivada de la  naturaleza  de  los hechos denunciados y bajo la obligación legal de investigar  conductas delictivas.   

No   obstante,   la   otra   imputación  prevaricadora  contra  la  doctora  RIVAS  GRANADOS mereció reproche penal, por  cuanto    una    vez    iniciada   formal   instrucción   contra   EDGAR  ENRIQUE  SOTO BUELVAS, IVAN SALAZAR ORJUELA, WILLIAM MORENO  CARDONA,  ELIAS  COBOS MUÑOZ, HERNAN COBOS MUÑOZ, JOSE DEL CARMEN RUEDA RÍOS,  FABIO   VARGAS   PINZÓN,   FREDY   DE   JESUS   MORENO  CARDONA,  GUSTAVO  BARBOSA  RODRÍGUEZ, EUCLIDES GÓMEZ FORERO, MIGUEL RAFAEL  PADILLA    BENEDETTI,   MARIO   BARBOSA   RODRÍGUEZ   Y   ANTONIO   DE   JESÚS  GAVIRIA               DUQUE,  solo  les escuchó en indagatoria y  se  atuvo  a  sus  lógicas  exculpaciones  sin más constataciones, vinculó en  contumacia  a  quienes  no atendieron su llamado y mediante resolución del diez  (10)  de  octubre  de  2002,  es  decir en un lapso inferior a cuatro (4) meses,  concluyó   la   investigación   con  preclusión  extraordinaria  a  favor  de  EDGAR  ENRIQUE  SOTO  BUELVAS,  SERGIO IVÁN SALAZAR  ORJUELA,  WILLIAM  MORENO  CARDONA,  ELIAS  COBOS  MUÑOZ, HERNÁN COBOS MUÑOZ,  JOSÉ  DEL  CARMEN  RUEDA  RIOS,  FABIO  VARGAS  PINZÓN,  FREDY DE JESUS MORENO  CARDONA,  EUCLIDES  GÓMEZ  FORERO,  MIGUEL RAFAEL PADILLA BENEDETTI, ANTONIO DE  JESÚS  GAVIRIA  DUQUE,  MARIO  BARBOSA  RODRÍGUEZ, GUSTAVO BARBOSA RODRÍGUEZ,  ALVARO  PADILLA REDONDO, JAVIER ANTONIO CANO, HUBER MORENO CARDONA y JAIRO MUSSO  TORRES.   

En  ese  orden,   expresó,  que  la  doctora   RIVAS   GRANADOS   como   fiscal   delegada   inició  y  tramitó  el  investigativo,  siendo  parte  de  su  deber funcional el recaudo de pruebas que  comprometieran  a  una  o  varias de las personas señaladas como miembros de la  organización  al  margen  de  la  ley,  de  no ser ello posible, bastaba con no  reconocer  la  colaboración,  sin  que  esto  implicara  la  preclusión  de la  investigación  a los posibles criminales, para aguardar  a recoger mejores  datos que conllevaran a una exitosa instrucción.   

Observó la subjetiva visión de la fiscal  en  torno  a  los  informantes al asegurar desavenencias personales de estos con  HERNAN  GIRALDO  SERNA  cuando  jamás  se  aportó  al  proceso prueba sobre el  particular,  afirmando  sin  razón  probatoria  que  la  delación  tenía como  soporte  una vindicta personal, ni siquiera se demostró trato anterior, razones  éstas  que  las  articuló  con otras según las cuales ADÁN y RIGOBERTO ROJAS  procuraban   beneficios  judiciales  con  denuncias  de  hechos  inexistentes  y  sindicación  gratuita  de  personas  inocentes  cuando lo uno ni lo otro tenía  soporte  en  pruebas  aportadas  al expediente. A las 17 personas vinculadas las  declaró  ajenas  por completo a los hechos sin que existiera prueba idónea con  grado de certeza exigida para edificar  tal afirmación.   

Dedujo  el actuar doloso al afirmar que la  ex  fiscal  RIVAS  GRANADOS, conocía muy bien las causales legales para dar por  terminado  un proceso penal  y que si bien el simple informe de la policía  judicial  o  de  una persona no es indicio o prueba suficiente para detener a un  sindicado,  tampoco  la  mera  diligencia  de  descargos lo es para separarlo de  manera  definitiva  de  un proceso penal, cuando es factible optar por continuar  la  investigación  hasta  que se pueda tomar una determinación de fondo acorde  con  los  fines de la misma previstos en el artículo 331 de la Ley 600 de 2000,  los  que  fueron  desatendidos voluntaria y conscientemente al conocer que estas  personas  quedaban  por  fuera de toda posibilidad de ser luego investigadas por  delitos  tan  aberrantes  como  concierto  para  delinquir,  homicidio con fines  terroristas, secuestro extorsivo, y tráfico de estupefacientes.   

3.  Apelada  la  decisión,  la  Unidad de  Fiscalías  Delegadas ante la Corte Suprema, mediante providencia de 11 de abril  de  2006,  la confirmó y ordenó compulsar copias en contra de la representante  del    Ministerio   Público   en   ese   asunto.9   

4. Ejecutoriada la acusación, fue remitida  a   la   Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta.  El  magistrado  sustanciador  dispuso  el  traslado  previsto en el artículo 400 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000) para alistar la audiencia preparatoria y  solicitar                  pruebas.10   

5.  Realizada  la  audiencia  pública  de  juzgamiento,  con  sentencia  del  9  de junio de 2009, el Tribunal Superior del  Distrito     Judicial     de     Santa     Marta11  condenó  a  la  doctora  ELSIE  BEATRIZ RIVAS GRANADOS a la pena de 40 meses de prisión, multa por valor  de  50  salarios  mínimos  mensuales legales vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el lapso de 60 meses, como  autora  responsable  del  delito  de  prevaricato por acción.  Además, le  concedió  la prisión domiciliaria, previo el pago de caución prendaria por el  equivalente a 1 salario mínimo legal mensual.   

3. LA      SENTENCIA      IMPUGNADA:   

Fue soportada en los siguientes fundamentos  de hecho y de derecho:   

Luego  de  desplegar  un  amplio  estudio  doctrinal  y  jurisprudencial  y elaborar un recuento de la actuación llevada a  cabo  por  la  doctora  RIVAS  GRANADOS,  la Sala Penal del Tribunal Superior de  Santa   Marta   consideró  que  “al  precluir  la  investigación  causó  grave daño a la administración de justicia en su lucha  contra grupos delictivos”.   

3.1   Para   el   a   quo,  “no  se  puede soslayar que en el estado en que se encontraba el  proceso   no   existía  mérito  para  emitir  resolución  de  preclusión  de  investigación  dado  lo  consignado  en  el  anotado  informe,  el  número  de  procesados,    y    la    cantidad    de    delitos    por    los   que   fueron  investigados”, pues según documento del CTI en el  asunto  adelantado, no se contó con la ubicación adecuada de los laboratorios,  sin  embargo  se  podía  judicializar  la  información  suministrada  por  los  señores  Rojas  si  uno  de ellos asistía al reconocimiento aéreo y guiaba de  manera  correcta  a  la  tropa,  por  demás que la información era real porque  “se  localizaron  sitios  en  donde  se  procesaba  coca12   

”.  

Si  bien lo consignado en el expediente no  era  suficiente  para  dictar medida de aseguramiento, tampoco podía serlo para  emitir  resolución  de  preclusión  de  la  investigación, dado el número de  procesados   y  la  cantidad  de  delitos  por  los  cuales  fueron  vinculados.   

La  preclusión  se  puede  producir  en  cualquier  estadio  del  proceso, siempre que se demuestre la inexistencia de la  conducta o que el sindicado no la ha cometido.   

3.2  La  base  del  proceso  fueron  las  declaraciones  de  los  señores  ROJAS y el informe del CTI mencionado, razones  reveladoras  de  la  imposibilidad  de  precluir.   Además,  el  principal  implicado  en  las delaciones de los ya mencionados señores fue HERNÁN GIRALDO  SERNA,  quien  no fue escuchado en indagatoria ni vinculado como persona ausente  y  la  fiscal  no  explicó  mediante  providencia interlocutoria por qué no lo  hacía.   El  hecho  “de  que  el  Ministerio  Público  no  haya  apelado  la  decisión  no  la  convierte de ilegal en legal  porque…el  recurso  es  posterior a la providencia manifiestamente contraria a  la ley”.   

La sentencia condenatoria ya referida, fue  apelada por la sindicada y sustentada oportunamente.   

4. LA         IMPUGNACIÓN:   

La recurrente ELSIE BEATRIZ RIVAS GRANADOS,  pretende  que  la  Sala  de Casación Penal revoque la providencia dictada en su  contra  por  el  Tribunal  Superior de Santa Marta y en su lugar, se le absuelva  del cargo por el cual fue condenada.   

Argumentó  que  la  preclusión  de  la  investigación se fundamentó en las siguientes razones:   

4.1.   Evaluó   el   acervo  probatorio  analizando  el  alcance  dado  a las delaciones, a las indagatorias rendidas por  los  sindicados  de  quienes  solicitó antecedentes penales, y el informe de la  comisión  al  CTI que verificó los lugares donde se hallaban los laboratorios,  aun  cuando  los  resultados  fueron  negativos  insistió  en  su  repetición.   

4.2.  La  delación  no  es un testimonio,  parte  del  presupuesto que los interesados en el trámite están en el deber de  decir  la verdad, contribuir con la justicia e indicar con exactitud los lugares  donde  se  encontraban los laboratorios de procesamiento de coca etc., por tanto  el Estado no se podía desgastar verificando lo imposible.   

4.3. Frente a la inspección realizada por  el  CTI expresó la Fiscal que “si bien la policía  antinarcóticos   señala  que  en  esos  sitios  se  procesaba  coca,  no  eran  precisamente  los  individualizados por los delatores… el hecho de que en toda  la  Región  de  la  Sierra  Nevada  se  procese  coca  no  indica  necesaria  e  ineludiblemente  que  correspondía  al  señalamiento específico y concreto de  los   delatores”.  Los  resultados  de  esa  diligencia  son  de exclusiva responsabilidad de quienes la  realizaron  (CTI  y  Policía antinarcóticos), como la información dada no era  contundente   “para   evitarle   desgaste   a  la  administración   de   justicia”   precluyó   la  investigación.   

4.4.  Inexistencia  de lesión efectiva al  bien jurídico tutelado.   

4.5.  Los  resultados  de las indagaciones  realizadas  por  la  Policía Antinarcóticos y CTI no eran contundentes, razón  por  la  que  concluyó  que  el  afán  de la delación era obtener beneficios.   

Anuncio  que  su actuar fue exento de dolo  con los siguientes argumentos:   

4.6.  No  en todos los casos hay que hacer  uso de la totalidad de los términos de instrucción.   

4.7. Convencimiento que con la preclusión  anticipada  subsanaba  el  error  de haber convertido el trámite administrativo  inicial en sumario.   

4.8.  Ausencia de propósito deliberado de  contrariar   la   ley.  El  error  y  la  ignorancia  del  derecho  excluyen  el  prevaricato,  si  hubo  falla  del  buen  criterio  jurídico, no implica actuar  doloso  pues  a  más  de  la incorrección jurídica de una providencia se debe  establecer  la  incorrección  moral, es por ello que para la falibilidad humana  se  han  instituido los recursos contra las decisiones de los fiscales y jueces.   

Solicitó se aprecie dentro del contexto de  la  decisión,  la   persecución  de  que fue objeto por el ex director de  Fiscalías  de  Santa  Marta  quien  la  había  denunciado  en  5 ocasiones por  prevaricato  por  acción, procesos concluidos a su favor en la etapa preliminar  o en la de instrucción.   

Igualmente  advierte  que si algún sujeto  procesal  se  hubiere  opuesto a la decisión mediante los recursos procedentes,  habría resarcido el error ahora objeto de censura.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA:   

1.  De conformidad con lo estipulado en el  numeral  3°  del  artículo  75  del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de  2000,  compete  a la Sala de Casación Penal resolver los recursos de apelación  interpuestos  en  los  procesos  de conocimiento de los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  en primera instancia, en consecuencia, entrará a decidir la  presentada por la sindicada ELSIE BEATRIZ RIVAS GRANADOS.   

En  esta  labor,  la  Corte  se  encuentra  limitada  en  su  estudio  al  objeto  de  la  impugnación  y  a  los  aspectos  inescindiblemente      ligados      a      ella13.   

2.   El   a  quo  condenó   a   la  ex  fiscal  ELSIE BEATRIZ  RIVAS     GRANADOS,  por  el delito   de  prevaricato  por  acción,  al  precluir    la    investigación    que    adelantaba    en    contra   de   los  sindicados, EDGAR ENRIQUE  SOTO  BUELVAS, SERGIO IVÁN SALAZAR ORJUELA, WILLIAM MORENO CARDONA, ELIAS COBOS  MUÑOZ,  HERNÁN  COBOS  MUÑOZ,  JOSÉ  DEL  CARMEN  RUEDA  RIOS,  FABIO VARGAS  PINZÓN,  FREDY  DE  JESUS MORENO CARDONA, EUCLIDES GÓMEZ FORERO, MIGUEL RAFAEL  PADILLA  BENEDETTI,  ANTONIO  DE JESÚS GAVIRIA DUQUE, MARIO BARBOSA RODRÍGUEZ,  GUSTAVO  BARBOSA  RODRÍGUEZ, ALVARO PADILLA REDONDO, JAVIER ANTONIO CANO, HUBER  MORENO  CARDONA  y  JAIRO  MUSSO TORRES, por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  homicidio  con  fines  terroristas,  secuestro extorsivo y  tráfico    de    estupefacientes,    sin  que  el  caudal probatorio demostrara la existencia de alguna  de   las   causales   previstas   en  el  artículo  39   de   la  Ley  600  de  2000, para  adoptar esa decisión.   

El artículo 413 del Código Penal (Ley 599  de  2000),  describe  el  delito  de  prevaricato  por  acción  de la siguiente  manera:   

“El servidor público  que profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en  prisión  de  tres (3) a ocho (8) años multa de cincuenta (50) a doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  de  cinco (5)  a ocho (8)  años”.   

Tipo  penal  que  se  configura  cuando el  servidor  público  en ejercicio de las funciones deferidas por la Constitución  y  la  Ley, profiere resolución o dictamen manifiestamente contrario a la norma  que  regula  el  asunto,  anteponiendo  para  ello  su  capricho  al  querer del  legislador,  conculcando  de  ese  modo  el  ordenamiento jurídico y de paso la  administración pública.   

Para verificar la tipicidad de la conducta  y  su  trascendencia jurídico social, el funcionario judicial ha de comparar el  contenido  de la providencia con la norma que regula el caso, atendiendo para el  efecto  las  pruebas que militaban en el proceso y en general las circunstancias  que  rodeaban  al  enjuiciado al momento de decidir, con el fin de determinar si  es  manifiestamente  contraria  a  la  ley,  si  estaba en condiciones reales de  cumplir  el  mandato  legal,  si conocía la ilegalidad de su proceder y, siendo  así, si ejecutó libremente la conducta prohibida.   

En  ese  orden  de  ideas,  carecerá  de  relevancia  jurídico  penal la simple disparidad entre la decisión y la norma,  ya  que  por  mandato legal es menester que la oposición sea de tal entidad que  deseche  cualquier  duda  sobre  el proceder arbitrario del servidor público, y  que  no se erija como el fruto de su postura interpretativa del derecho, o de la  apreciación  autónoma e independiente de las pruebas, eventos que por supuesto  son tolerables para el ordenamiento jurídico penal.   

3.  Sobre  el  contenido   y   alcance  de  este  delito,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  es  profusa,  interesa evocar  lo que ha dicho en los siguientes proveídos:   

El    10    de    junio   de   2.003,  expuso:   

“La  jurisprudencia  de  la  Corte,  a  propósito  del  ingrediente  normativo  manifiestamente  contrario a la ley, es  nutrida  sobre el alcance de las palabras de la ley. Así, por ejemplo, ha dicho  que  la  contradicción entre lo hecho por el autor y la ley debe ser ostensible  (26  de  febrero  y  3 de septiembre de 1.981, Ms. Ps. Alfonso Reyes Echandía y  Álvaro  Luna  Gómez,  respectivamente);  que  cuando  el sentido literal de la  norma  y  la  específica  finalidad  de  un  texto legal no son suficientemente  claros,  mientras  éste  es  complejo,  o  por  su  confusa  redacción  admite  interpretaciones  discordantes,  no  es  posible  hablar  de  un  comportamiento  manifiestamente  ilegal  (16  de agosto de 1.983, M.P. Alfonso Reyes Echandía);  que   la   actuación   adjetivada   del  prevaricante  deber  ser  ostensible  y  manifiestamente ilegal,  “es  decir,  violentar  de  manera  inequívoca  el  texto  y el sentido de la  norma”  (24  de  junio  de 1.986, M. P. Hernando Baquero Borda); que cuando lo  plasmado  por  el  servidor  se ha fundado “en concienzudo examen del material  probatorio  y  en  el  análisis  jurídico de las normas aplicables al caso, no  puede  pregonarse  la  comisión”  de prevaricato (ibídem); que no constituye  prevaricato  la  interpretación desafortunada de las normas ni el desacierto de  una  determinación,  pues ese delito implica la existencia objetiva de un texto  abiertamente  opuesto  a  lo  ordenado  o  autorizado  por la ley (2 de marzo de  1.993,  M.P.  Juan  Manuel  Torres  Fresneda); que el tipo de prevaricato exige,  como  elemento  normativo, que la contradicción entre lo demandado por la ley y  lo  resuelto sea notoria, grosero o “de tal grado ostensible que se muestre de  bulto  con  la  sola  comparación de la norma  que debía aplicarse (15 de  abril  de  1.993,  M.  P.  Juan  Manuel  Torres  Fresneda);  que  para hablar de  prevaricato  es necesario establecer cuándo los argumentos del servidor, dentro  de  un  campo  determinado, resultan aceptables, pues una interpretación loable  frente  a las singulares trazas que ofrece un caso puede permitir el rechazo del  prevaricato  (28  de  agosto  de 1.997. M.P. Jorge Anibal  Gómez Gallego);  que  si  el  comportamiento  del  funcionario  no  está  acompañado de razones  justificatorias,  es  decir,  acordes con los hechos y con el precepto legal, si  obedece  al  mero  capricho,  el  acto  es  manifiestamente  contrario  a la ley  (ibídem);  y  que  tal  delito  se  configura  si el servidor público profiere  concepto,  dictamen,  resolución,  auto o sentencia manifiestamente apartado de  la  norma  jurídica aplicable al caso, haciendo prevalecer su capricho sobre la  voluntad  de  la  disposición legal, lo que significa comparar el mandato legal  contentivo  de  la  norma  con  lo  hecho  por  el  funcionario  (14    de    marzo    y    15    de    mayo   de   2.002)”.   

4.  Desde esta  óptica,  se  tiene  que  el  precepto  acusado  como  transgredido está  contenido en el artículo 39 del  Código   de   Procedimiento  Penal  –    Ley   600   de   2000  -, el cual  prevé   como  formas  de  terminación  extraordinaria  del  proceso  penal  la  preclusión  de  la  instrucción  y  el  cese de procedimiento en caso de estar  comprobada   una   cualquiera   de   las   siguientes  hipótesis:  la  inexistencia del hecho investigado,  que  el sindicado no lo ha cometido, atipicidad de la  conducta, que esté demostrada una causal excluyente  de    responsabilidad  y,  que la actuación no podía iniciarse o no puede  proseguirse.   

La simplicidad y claridad del tenor de la  norma,   descarta   la   posibilidad   de   que  se  presenten  interpretaciones  discordantes   o  confusiones  en  su  comprensión,  además,  por  lustros  la  jurisprudencia  y  la  doctrina han sido uniformes en pregonar que para precluir  la  investigación  el  Fiscal  en  la instrucción, o cesar el procedimiento el  Juez  competente,  es imprescindible la demostración  plena   de   la   causal   invocada,   por  tanto, si perviven dudas sobre su  comprobación,    el  funcionario judicial está compelido a continuar el trámite.   

5.  Ahora  bien,  al comparar la decisión y el precepto aplicado, encuentra la Sala que el  elemento    normativo   relativo   a   ilegalidad  manifiesta está satisfecho  por  cuanto  la mención  de “no estar probado la  existencia        de        los        delitos        denunciados”,  causal  esgrimida  para  precluir  la  investigación,  no estaba demostrada,  al  contrario,  para el tráfico de  estupefacientes,  concurrían circunstancias que la obligaban a continuar con la  investigación.   

Así,  el  informe del CTI que tenía por  objeto  verificar  algunas  de  las  denuncias hechas por los señores ROJAS, es  contundente  en  lo  relativo a las plantaciones y laboratorios de procesamiento  de coca, objeto de su misión:   

“  Continuando  con  el hallazgo de los  puntos    señalados,    se    inició    recorrido    hacia   un   sitio    denominado    la    cueva14,  el  cual  por cuestiones  tácticas se abordó  por  orden  del  Mayor  JORGE  VERGARA  por su parte  trasera  y  durante  el  recorrido  hacia  el  mencionado  sitio,  personal  del  Batallón  de  Contraguerrilla descubre una vivienda habitada por un anciano, en  la  cual  hallaron  presuntamente precursores químicos, al parecer un galón de  amoniaco,  15  kilos  de  soda  cáustica,  siete  canecas  de  25  galones  que  contenían  gasolina, 6 bultos de cal, 4 bultos de urea, igualmente se localizó  un  cultivo  de  aproximadamente  un  cuarto de hectárea, sembrado con matas de  coca”.   

“Se  continuó  con  el  registro  del  área…  ubicándose  una  vivienda en la finca Casa  de   Zinc15,  cerca de la quebrada de la danta, localizada en las coordenadas  11º   14´ 14´´ -73º 52´ 12´, en la cual se encontraba una señora de  nombre  MARIA….  En  el  registro  al área se encontró cerca de la quebrada,  tres  tanques plásticos de color azul, vacíos, con capacidad para 50 galones y  al  ser  retirados  se  descubrió  un  tanque  plástico de color amarillo, con  capacidad  para  25  galones  y  con un líquido al parecer ácido clorhídrico.  Así  mismo,  se  encontró  abundantes hojas de coca en procesamiento y junto a  estos  una  caneca  plástica  de  color  azul que contenía un líquido de olor  similar  al  de  la  gasolina  y de color verde, presumiéndose que fue allí en  donde manipularon las hojas utilizado elementos rústicos.   

En el acápite de conclusiones, el informe  del CTI precisó:   

“De acuerdo  con  las  verificaciones  por  parte de los comisionados, junto con personal del  Ejército  en  los  lugares  señalados  por  los ROJAS, se observaron pequeñas  parcelas  cultivadas  con  mata  de coca que  posteriormente son raspadas cada tres meses y estas hojas son  utilizadas   para  la  obtención  de  clorhidrato  de  cocaína,  en  pequeños  laboratorios  rústicos  y así no despiertan sospechas tanto de las autoridades  antinarcóticos  como de la DEA, cuando en su momento  hacen rastreos satelitales y reconocimientos aéreos.   

Las  informaciones de los ROJAS se pueden  judicializar  si  uno  de  ellos  asiste  al  reconocimiento  aéreo  y  señala  los  sitios  en donde se encuentran los laboratorios  para  establecer coordenadas, como también asignar a una persona que conozca el  área y pueda guiar de manera correcta a la tropa.   

Los guías que acompañaron a la comisión  no  llenaron las expectativas trazadas para la diligencia adelantada,  pero  se  considera que la información que ha sido aportada si  es  real,  porque a pesar de no contar con la ubicación adecuada se localizaron  sitios  en  donde se procesaba coca.” (Negrillas de  la Sala).   

6.  En  consecuencia,  la  información  presentada  por  los señores ROJAS en cuanto a este ilícito, y corroborada por  el  CTI, evidenciaba la necesidad de desarrollar la investigación e impedía su  preclusión,  desechando el argumento de la doctora RIVAS GRANADOS respecto a la  falta  de  contundencia  del  informe, manifestación que evidencia una ausencia  total  de  sindéresis  y  ponderación  para  evaluar los supuestos fácticos y  jurídicos  del  asunto  sometido  a  su estudio, alejados de todo postulado que  informa la sana crítica.   

Se        observaba entonces imperioso que la Fiscal de  cara  al  informe  del  CTI,  junto  con  la exigencia contenida en el artículo 331 de la Ley 600 de  2000  sobre  los  fines  de  la apertura de instrucción, practicara como era su  deber,  las pruebas tendientes a demostrar si se ha infringido la ley penal, sus  autores  o  partícipes,  los motivos determinantes y factores que influyeron en  la  violación  a  la  ley, circunstancias de tiempo modo y lugar en   que   se   realizó   la  conducta,  condiciones  sociales,  familiares  o individuales de  los                   procesados,    conducta  anterior, antecedentes judiciales, de  policía,     etc.,    sin    embargo,   de  manera  abstrusa  soslayó   tal   obligación   con   el   trocado   argumento  que  “si  bien  la policía  antinarcóticos   señala  que  en  esos  sitios  se  procesaba  coca,  no  eran  precisamente    los    individualizados    por    los   delatores…  el hecho de que en toda la Región de  la  Sierra  Nevada  se  procese  coca  no indica necesaria e ineludiblemente que  correspondía    al    señalamiento    específico    y    concreto    de   los  delatores”,   para  luego  concluir,  en  abierta  ilegalidad,  que  como  la  información dada no era  contundente   “para   evitarle   desgaste   a  la  administración  de  justicia”  precluía la investigación.   

7.  En  relación  con  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  secuestro extorsivo y  homicidio con  fines  terroristas en las personas de PASTRANA,  AMBROSIO PLATA y su esposa  CARLOTA  DE  PLATA, UWAL BELTRAN, REYMUNDO FLORES, el Inspector de Bonda, RAFAEL  EBRAT,  ISAAC  PEREIRA,  y el Mayor COGOLLO, denunciados por los señores ROJAS,  ninguna  averiguación  realizó  por  fuera  de los antecedentes penales de los  delatados y la injurada.   

En   esta   diligencia   se  limitó  a  interrogarlos  sobre  las  fuentes  de su patrimonio y valor, el conocimiento de  HERNAN  GIRALDO  SERNA y ADAN Y RIGOBERTO ROJAS, las razones por las cuales eran  señalados  como  narcotraficante,  o  “gatillero”  por  los señores ROJAS,  manifestando  su  extrañeza por esas imputaciones y el total desconocimiento de  los  hechos,  afirmaciones  que,  sin  ningún  otro  soporte,  la doctora RIVAS  GRANADOS   acogió  como ciertas para aseverar que los hechos no se habían  producido.   

En  fin, respecto a estas conductas no se  podía  aseverar  la  demostración  de  ninguna de las causales previstas en el  artículo   39   del   Código   de   Procedimiento   Penal   para  precluir  la  investigación,   pues   ni   se  habían  confirmado  ni  infirmado,  resultado  imperativo  continuar  con  la  instrucción. No estaba plenamente demostrada la  inexistencia  de  la  conducta  o  ninguna otra de las causales allí previstas,  erigiéndose  de esta forma manifiestamente contraria a derecho esa resolución.   

Conclusión  que  se  evidencia  con  las  afirmaciones  sesgadas  de  la Dra. RIVAS GRANADOS al analizar las delaciones de  los  señores  ROJAS:  “su declaración ha sido el  producto  de retaliaciones de tipo personal procurando que se vincule a procesos  penales  a  un  sin número de personas con las que a  lo  mejor  tienen  diferencias  personales ya que es  cierto  que en esta denuncia se mencionan a personas,  cuya  vinculación  con  la sociedad y las actividades que realizan los aleja de  cualquier        participación       delictiva  …”(negrilla      de      la     Sala), una valoración en tal sentido,  se  aviene  claramente  parcializada, desconociendo de manera grave y manifiesta  las reglas de la sana crítica.   

8. En relación con la posición defensiva  atinente  a  que  la  Dra  RIVAS GRANADOS no estaba compelida a utilizar todo el  término  de  instrucción  para poder precluir la investigación, se tiene que,  no  obstante  las  características  fácticas delatadas, el número de personas  sindicadas  (17),  los  delitos  imputados de concierto para delinquir agravado,  homicidio   con   fines   terroristas,   secuestro   extorsivo   y  tráfico  de  estupefacientes,  disponía de un término de 24 meses a voces del artículo 329  de  la  Ley 600 de 2000, empero utilizó escasos 4 meses solo para indagar a los  sindicados  y  no desplegó ningún otro acto investigativo entre el 21 de junio  y  el  10  de  octubre  de  2002,  quedando sin verificar los hechos, su posible  tipicidad  y  responsabilidad de los vinculados. De manera inexplicable e ilegal  dio  por  terminado  de  manera  extraordinaria  el  proceso, con fuerza de cosa  juzgada,  desvinculando  a  las  personas  sindicadas  de  tan graves conductas,  vulnerando el bien jurídico de la administración pública.   

9. Sobre la manifestación de la procesada  según  la  cual  uno de los motivos que la condujeron a decretar la preclusión  fue  la  necesidad  de corregir el yerro en que había incurrido al convertir el  trámite  administrativo  de  beneficios por colaboración en una investigación  penal,  no  resulta  creíble,  porque  de ser cierto no hubiese dispuesto en la  misma  decisión  continuar  la  instrucción de las personas no identificadas o  individualizadas,   mencionadas   como  caliche,  el  calvo,  cara  de  vieja,  el gringo, remiendo, chompitas, el tigre, huevo frito,  pan quemao, el ciego, y pastrana.   

10.  En consecuencia, no cabe afirmar que  existan   diferencias   de   criterio   respecto  de  un  punto  complejo  o  de  interpretación  ambigua  del  derecho,  o  una  controversia  en  cuanto  a  la  apreciación  de  los  medios  de convicción,  pues lo que se evidencia es  una  arbitraria y caprichosa apreciación probatoria, conllevando a contrariedad  la decisión cuestionada con la ley.   

                En  suma,  existe certeza sobre la manifiesta ilegalidad  de la providencia.   

11.  Igual  sucede  en relación con el elemento subjetivo del prevaricato habida cuenta que  los  medios  de  prueba transmiten a la Sala la convicción de que el acusado al  momento  de  dictar la resolución no sólo tenía conocimiento de su manifiesta  ilegalidad  sino  también  de  su antijuridicidad, lo que no obstó para que la  firmara y la hiciera producir efectos jurídicos.   

La Corporación   puntualizó  acerca  del  dolo  en el delito de  prevaricato,      lo      siguiente:   

”Adicionalmente   se   tiene   que,  tratándose  del  examen  del  dolo en el delito de prevaricato, su concurrencia  puede  inferirse  a  partir  de la mayor o menor dificultad interpretativa de la  ley  inaplicada  o  tergiversada,  así  como de la mayor o menor divergencia de  criterios  doctrinales y jurisprudenciales sobre su sentido o alcance, elementos  de  juicio  que  no  obstante  su  importancia,  no  son  los únicos que han de  auscultarse,  imponiéndose  avanzar  en  cada caso hacia la reconstrucción del  derecho  verdaderamente  conocido  y  aplicado  por  el  servidor judicial en su  desempeño  como  tal,  así como en el contexto en que la decisión se produce,  mediante  una evaluación ex ante de su conducta”16.   

En  sentencia  de  3  de  agosto de 2005,  radicado 22112 precisó:   

“La conducta  dolosa,  conforme  al  artículo  36 del Código Penal (actual artículo 22), se  acredita  comprobando  que  el sujeto agente tuvo conocimiento de la ilicitud de  su  proceder  y que se orientó con libertad a su ejecución, independientemente  de  que  obre en el proceso la prueba del motivo que determinó al sujeto activo  a  actuar,  o  de  si se propuso causar perjuicio, pues los tipos penales en los  que  se  adecuaron  las  conductas  ilícitas  aparte del dolo no exigen ninguna  finalidad especial.   

La  intención  se  debe  deducir  de los  factores  demostrados,  generalmente  los  objetivos,  pues  no se puede ocultar la dificultad que existe para obtener pruebas directas  sobre   el   aspecto   subjetivo.   En   consecuencia,  circunstancias  como  la  vasta   trayectoria  y  experiencia  profesional  en  el  ámbito de administrar justicia que poseía el  procesado,   la  manera  minuciosa  y  disfrazada  como  se  llevó  a  cabo  el  comportamiento  dirigido  a  infringir la ley penal, las explicaciones ofrecidas  con  base  en  hechos  que  procesalmente  resultaron  inexistentes, ocultados o  tergiversados,  son  razones  que permiten atribuir la acción como voluntaria e  intencional”.  (Resaltado fuera de texto).   

12.  Actuar  doloso    derivado    del   conocimiento   de   la  acusada      que      para      precluir      la  instrucción,  requería  la  demostración  plena  de  la  inexistencia de la  conducta,                ello   en  virtud  a la claridad del  artículo    39    del    Código    de    Procedimiento    Penal,    Ley    600   de   2000, norma sobre la que ni doctrinaria ni  jurisprudencialmente  ha  existido interpretación contradictoria o discordante,  siendo  pacífico  el  criterio  de  la  plena  prueba de la causal invocada, en  razón  a  la  trascendencia  de  la  decisión  la  cual  hace tránsito a cosa  juzgada.   

13. Además, el  sumo  cuidado  e  interés  con  el  que la sindicada  tramitó   este   averiguativo   al  decir  de  los  testimonios   de   los  técnicos      judiciales      que      trabajaron      con     ella,    lo  guardaba     bajo     llave     y    manejaba  personalmente,  además       de      lo   manifestado   por   ella   misma  de  ser  un  proceso muy  delicado,    permite  aseverar      que      las     decisiones     y     actuaciones     adelantadas  en su trámite eran objeto  de  meticuloso  estudio,   hechos  de  los  que se infiere el conocimiento  que tenía de la ilicitud de la resolución de preclusión.   

Esta  afirmación  se  manifiesta  con el  informe  que la misma sindicada enviara al Fiscal General respecto del beneficio  por  colaboración  eficaz  solicitado  por  los ROJAS, cuando el 21 de junio de  2002  expresó: “ el sin  número    de    hechos   delictivos   delatados  por  los  procesados  y  la  cantidad   de   personas  comprometidas  en  los  mismos,  requieren que estos  hechos  se  valoren  después  de  una  seria  y  juiciosa  investigación, no  como  en  este  caso  que  la  instrucción  recién  comienza  y  todos  los  hechos   denunciados   están   por   comprobarse”  (negrilla y subrayas de la Sala).   

Aseveraciones  tan  contundentes permiten  asegurar  sin  temor  a  equívocos que la ex fiscal  RIVAS  GRANADOS  comprendía  que  los hechos denunciados por los señores ROJAS  debía  probarlos a través de una juiciosa investigación, la cual era compleja  por  el  número de hechos delictivos y de personas comprometidas, por lo tanto,  no   existe   explicación   atendible   que  pueda  justificar  la  preclusión  extraordinaria  de  la  investigación  a  3  meses  y  19  días de su apertura  contando  con  24  meses para ello, con el argumento de la falta de prueba de la  conducta  punible,  si  no es que de manera deliberada y consciente fue su deseo  contrariar la norma como en efecto ocurrió.   

14.   En   relación  con  la  presunta  persecución  del  ex  director  de Fiscalías de Santa Marta, ha de decirse que  ello  no  tiene  ninguna injerencia dentro del contexto de la resolución ilegal  que  ella  de  manera  directa  emitió  la  cual  ahora  es  objeto de estudio,  valoración  igualmente  aplicable  al argumento expuesto atinente a la ausencia  de recursos.   

        En    fin,    demostrada  como  se  encuentra  la concurrencia  del  delito  de  prevaricato, la Sala confirmará la  sentencia atacada.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la SALA DE  CASACIÓN  PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, administrando justicia en  nombre     de     la     República     y     por     autoridad     de la ley,   

RESUELVE:   

Confirmar  la  sentencia  condenatoria,  proferida  por  la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, en  contra   de   la   Doctora   ELSIE  BEATRIZ  RIVAS  GRANADOS   en cuanto fue objeto de apelación.   

Contra  esta  determinación  no  procede  recurso alguno.   

Devuélvase  el expediente al Tribunal de  origen.   

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS           BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                               SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                      MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                 Cita Medica   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                 JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                    

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  El     9     de    junio    de    2009.   

2  Ley   600   de   2000,   art.   413:  Beneficio  por  colaboración.   El Fiscal General de la Nación o el delegado especial que  designe  para  tal  efecto,  podrá  acordar  uno  o  varios  de  los beneficios  consagrados  en  este artículo con las personas que sean investigadas, juzgadas  o  condenadas,  en  virtud  de la colaboración que presten a las autoridades de  cualquier   orden   para   la   eficacia  de  la  administración  de  justicia,  sujetándose el acuerdo a la aprobación del juez competente.   

3  Cuaderno anexo, folio 111.   

4  Folio 113 cuaderno anexo   

5  Ídem, folio 114   

6  Cuaderno    anexo,    folios    128    – 129.   

7 De  los   lugares   donde   supuestamente   funcionaban  laboratorios  dedicados  a  la  fabricación  de  estupefacientes, presuntamente  propiedad   de   la  organización  paramilitar  al  mando  de  Hernán  Giraldo  Serna.   

8  Folio 273 c.o. instrucción.   

9  Cuaderno no. 2 folios 3 a 21   

10  Folio   4, cdno original 3.   

11  Folio 160 c. o. etapa de juicio   

12  Folio 185  cuaderno original 6   

13.  Artículo 204 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

14  Lugar  mencionado  por  ADAN  ROJAS  en  su  denuncia  para  la  obtención  del  beneficio. Folio 16 c. o. anexo.   

15  Lugar  mencionado  por  ADAN  ROJAS  en  su  entrevista  para  la obtención del  beneficio. Folio 16 c.o. anexo.   

16  Sentencia  de  25  de  mayo  de  2005,  radicación  22855.     

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