35721(06-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 69  

Bogotá  D.C.,  seis  de  marzo  de  dos  mil  trece.   

La  Sala decide acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  los  sentenciados  Ever  José  Leyton Espitia y  Juan Gabriel Garzón Manzano,  contra  la  sentencia  en  virtud  de  la cual el Tribunal Superior del Distrito  Judicial   de   Bogotá,   los   condenó   a  420  y  432  meses  de  prisión,  respectivamente,   por   los   delitos   de   homicidio   agravado   y  lesiones  personales.   

HECHOS   Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los   primeros   fueron  resumidos  en  las  instancias de la siguiente manera:   

“Refiere  la  acusación que en horas de la  madrugada  del  19  de  agosto  de  2007, en la calle 6ª sur No. 71D-16 de esta  ciudad,  Sergio  Alejandro  Reina  Moyano recriminó a 5 hombres por exhibir sus  miembros  viriles  a  Angie  Lady  Gaviria  y  Luz  Dary Naranjo García, éstos  reaccionaron  atacándolo  con  arma  blanca,  le  causaron  cinco cortes, entre  ellos,  uno  en  la  zona  anterior  del  cuello  que  prontamente le produjo la  muerte.   Antes  de  culminar el conflicto arribó al lugar Iván Alexander  Lara  Cortés,  que, por intentar separar a Sergio, fue apuñalado en la región  clavicular derecha.   

Instantes  después  Luz Dary observó a los  agresores  de  Sergio e Iván en inmediaciones del Hospital de Kennedy, avisó a  su  esposo  que,  luego  de  persecución,  aprehendió  a  Juan Gabriel Garzón  Manzano y Ever José Leyton Espitia.”   

Por  los  hechos  y  las  conductas  punibles  mencionadas,  la  Fiscalía  presentó  acusación  en  contra  de los imputados  Garzón    Manzano    y  Leyton Espitia, motivo por el  cual  ante  el Juzgado 20 Penal del Circuito de Bogotá se cumplió la audiencia  correspondiente  y  el  trámite  subsiguiente  del juicio, al término del cual  anunció    sentido    del    fallo    absolutorio   y   dictó   la   sentencia  correspondiente1.   

La  Fiscalía,  el  Ministerio  Público y el  apoderado  de  las  víctimas apelaron la decisión, la cual revocó el Tribunal  con   la   que   ahora   es   objeto   del   recurso  extraordinario2  y les impuso  las  penas  correspondientes:  por  los delitos de homicidio agravado y lesiones  personales  432  meses  de  prisión  para Juan Gabriel  Garzón  Manzano y por homicidio agravado 420 meses de  prisión  en relación con el acusado Ever José Leyton  Espitia.   

DEMANDA     DE  CASACIÓN   

Con  apoyo  en la causal tercera de casación  del   artículo   181   del   Código   de   Procedimiento   Penal  (manifiesto   desconocimiento   de  las  reglas  de  producción  y  apreciación   de   las   pruebas   sobres   las   cuales   se   ha  fundado  la  sentencia),  en  un  único cargo el actor denuncia la  violación  indirecta de la ley sustancial, mediante un error de hecho por falso  juicio  de identidad, yerro que recae en los testimonios de Angie Lady Gaviria y  Luz Dary Naranjo García.   

En orden a demostrar el cargo, el recurrente,  luego  de  resumir  los  apartes del fallo que aluden a las declaraciones de las  testigos,  afirma  que  en  sus  argumentaciones  el  fallador es lacónico como  subjetivo  “sólo  nos da sus conclusiones sin hacer  esfuerzo  de  presentar  de  forma  clara y puntual de qué pruebas se nutre, de  dónde  infiere  tales  afirmaciones,  olvidando  que  dentro de un sano estudio  debemos  observar  las  pruebas,  su  coherencia en sí mismas, la idoneidad del  testigo,  la  forma  en  que  declara,  su  confirmación  por otros elementos o  evidencias,  para  posteriormente, allí sí, examinar en conjunto y extraer las  conclusiones    que    fáctica    y    jurídicamente   corresponde   al   caso  concreto.”   

Afirma,  además, que los hechos surgieron en  medio  de  una  riña  entre  dos  grupos,  sin  que  en  el  juicio  se hubiere  establecido  quiénes  pertenecían a uno u otro bando, el motivo de la reyerta,  la  actuación  ilícita  desarrollada individuamente ni el autor de las heridas  mortales ocasionadas a  la víctima.   

Sostiene, de igual modo, que las declaraciones  de  las  testigos  mencionadas,  son  contradictorias  y  faltan a la verdad, en  cuanto  afirmaron  que  Sergio  Alejandro  Reina  Moyano no ingería licor, dato  contrario  a  lo  consignado  en  la  necropsia  practicada  por el Instituto de  Medicina  Legal,  de  conformidad  con  la  cual  la víctima presentaba un alto  porcentaje de esa sustancia en la sangre.   

Por último, asegura que la sentencia lesiona  los  derechos  a  la  dignidad humana, a la igualdad y transgrede los artículos  162-4,  380,  381, 404, 420 y 432 del Código de Procedimiento Penal, motivo por  el   cual   solicita   que   se   case   la   sentencia  y  se  absuelva  a  los  acusados.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  debe insistir en que la demanda de  casación  difiere  ostensiblemente  de  un alegato de instancia, en tanto exige  una  presentación lógica adecuada a cada una de las causales invocadas, con el  desarrollo  de  los  cargos  que  por  vicios  in  procedendo  o in iudicando se  denuncien,  y  la  demostración de su trascendencia en la parte dispositiva del  fallo impugnado.   

En   consecuencia,   dado  que  el  recurso  extraordinario  tiene  por  objeto  verificar  la  legalidad  y el acierto de la  sentencia  de  segunda  instancia,  el  escrito  de  sustentación  requiere del  cumplimiento  de  determinadas exigencias de forma y contenido, señaladas en la  ley  y  suficientemente  desarrolladas  por la jurisprudencia, las cuales, de no  ser   cumplidas   a  entera  cabalidad,  obligan  a  la  Corte  a  inadmitir  la  demanda.   

La  lógica  que  gobierna  el  recurso y el  principio  de  no  contradicción  que  lo  preside,  imponen  la formulación y  sustentación  por  separado  de  las  causales  de  casación aducidas y de los  cargos  respecto  de  cada  una  presentados,  de manera independiente si fueren  excluyentes,  pues,  los motivos de invalidación de las sentencias previstos en  la  ley,  obedecen  a una naturaleza y alcance propios que ameritan desarrollo y  demostración autónoma respecto de los restantes.   

Cuando  en  su  propósito  el  actor acude  a la violación indirecta de  la  ley  sustancial, originada en la incorrecta apreciación de las pruebas, por  error  de  hecho  o  de  derecho,  se obliga a identificar la clase de error que  invoca   y   las   diversas   hipótesis  que  en  relación  con  cada  uno  se  presentan.   

Es  decir,  si encamina el ataque por la vía  del  error  de  hecho,  debe  establecer  que se incurrió en un falso juicio de  existencia,  por  haber  ignorado  el  fallador  una  prueba  legal,  regular  y  oportunamente  incorporada,  o  porque supuso una que no hace parte del proceso;  en  un  falso  juicio  de  identidad  si se desfiguró el sentido objetivo de un  determinado  medio de convicción, poniéndola a decir lo que en verdad no dice;  o  que  el  juez  incurrió  en  falso  raciocinio en tanto las conclusiones del  sentenciador   desconocen   los   postulados  científicos,  lógicos  o  de  la  experiencia.   

Pero  si  denuncia  un error de derecho debe  precisar  alguna de las hipótesis que en ese escenario pueden suceder, esto es,  el   falso  juicio  de  legalidad,  cuando  el  juzgador  considera  una  prueba  irregularmente  aportada  al proceso por incumplir los requisitos exigidos en la  ley  para  su  incorporación; o un falso juicio de convicción si le negó a un  medio  probatorio  el  valor  previamente  asignado  en la ley o le atribuyó un  mérito diverso al que se le atribuye normativamente.   

En el asunto analizado, el recurrente afirma  que  el  Tribunal  transgredió  de manera indirecta la ley mediante un error de  hecho  por  falso  juicio de identidad, toda vez que alteró el contenido de los  testimonios  de  Angie  Gaviria  y  Luz  Dary Naranjo  García.  No  obstante,  el desarrollo del cargo, a parte de confuso,  carece de idoneidad para acreditar la  existencia del error.   

En cuanto a lo primero, resulta inocultable  cómo   el   censor  proclama  la  existencia  del  error  de  hecho  inicialmente  sobre la base de un aparente defecto de motivación  de  la  sentencia,  pues  afirma  que  el  Tribunal  tan  solo dio a conocer sus  conclusiones,  sin  presentar en forma clara y puntual las pruebas que sustentan  la  decisión, escenario en el que postula no un error  de  hecho  sino  la  posible  nulidad del proceso por  violación del derecho fundamental al debido proceso,  al  cual  se  vincula  el  deber  de los funcionarios judiciales de precisar las  causas  jurídicas  y  probatorias  de  sus  decisiones,  para lo cual ha debido  proponer  un  cargo  separado  (principal por  razón  de  sus alcances),  al amparo  de   la  causal  segunda  del  artículo  181  del  ordenamiento  procesal,  que  posibilita  la  casación  frente al desconocimiento de la estructura del debido  proceso     o    por    afectación    de    las     garantías   debidas   a   cualquiera   de   las  partes.   

La  confusa  redacción  de  la  demanda es  mayúscula  si  se tiene en cuenta que el actor en vez  de  revelar la forma como se produjo la alteración de los testimonios que cita,  efectúa  su  propia  crítica  encaminada a restarle  mérito   a   las   declaraciones   de   Angie   Gaviria   y  Luz  Dary  Naranjo  García,  de  igual modo, a  proponer  una hipótesis diferente de los acontecimientos, de conformidad con la  cual    surgieron    por    el    enfrentamiento    entre    dos    bandos, sin que en la actuación se haya  logrado  establecer la identidad del autor de las heridas mortales ocasionadas a  la víctima.   

Esta forma de argumentar, según se indico,  resulta  inidónea  para  acreditar  el  error  de  identidad  denunciado,  pues  en  orden  a demostrarlo el  demandante le corresponde identificar inequívocamente  la  prueba  aquejada  por el yerro, de igual modo, revelar lo que fidedignamente  se  extrae  de  ella  de  acuerdo  con  su estricto contenido material y, luego,  precisar   en   qué   aspecto  radicó  la  desfiguración  de  su  literalidad  (supresión,  adición,  tergiversación),   ejercicio   que   se   lleva   a  cabo  mediante  una  elemental  confrontación  de las precisiones hechas en el fallo acerca de su tenor, con lo  que en realidad enseña ésta.   

El  recurrente lejos de seguir estas pautas  se  dedica  a cuestionar el  contenido  de los testimonios, para proponer conclusiones probatorias diferentes  a  las  del  Tribunal, con lo cual no acredita la forma como la sentencia plasma  atribuciones     fácticas     trascendentes     extrañas    al    texto   de  las  pruebas  cuestionadas,  las  recorta  en  aspectos  sustanciales,    o    le    cambia    el     sentido     de     su     expresión     literal.   

En   ese  orden  de  ideas,  la  demanda por sí misma es insuficiente  para    verificar   el  error       de       identidad      alegado,  pues  no precisa la forma como el  juzgador   tergiversó   las   declaraciones  de  las  testigos   presenciales  Angie  Gaviria  y  Luz  Dary  Naranjo  al  consignar  en  el  fallo  su narración de los sucesos, la forma como  los  describieron  y  los  reconocieron  en  el juicio  oral:   a   Garzón  Manzano como la persona que le ocasionó a Sergio Reina la  herida    mortal    a   la   altura   del   cuello3,  y  a        Leyton  Espitia  por  haberlo        apuñalado    en  la espalda.   

En ese orden de ideas, la Corte con fundamento  en  lo  dispuesto  por  el  artículo  184  del  Código de Procedimiento Penal,  inadmitirá  la  demanda  analizada,  teniendo además en cuenta que no advierte  necesaria  su  intervención  para  lograr  alguna  de  las  finalidades  de  la  casación en este particular asunto.   

Contra la decisión que se anuncia procede el  mecanismo  de  insistencia,  en la oportunidad, forma y términos precisados por  la Corte4   

.  

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE   

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada por el defensor de Ever José  Leyton  Espitia y Juan Gabriel  Garzón  Manzano,  por las razones consignadas en esta  decisión.   

Regresen  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen.   

Procede      el      mecanismo     de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO       

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                                 JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

          

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fallo  del 20-01-10   

2  Sentencia del 08-11-10   

3 Con  base  en  el  testimonio de Iván Alexander Lara Cortés, víctima del delito de  lesiones  personales,  se  estableció  que  su  único  agresor  fue el acusado  Garzón  Manzano,  a  quien,  por  tal  razón,  la  pena por el homicidio se le  incrementó en 12 meses por el ilícito concurrente.    

4  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

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