35718(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 35718  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                    Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº188   

Bogotá        D.C.,  junio primero (1°) de dos mil once (2011).   

                     

V    I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Gerardo  Rafael  Duque  Montoya  contra la  sentencia  dictada  el  22  de  junio  de 2010  por el Tribunal Superior de  Cundinamarca,  mediante  la  cual  confirmó  parcialmente  la  proferida por el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Facatativá, el 11 de febrero de 2009 que  lo condenó como autor de la conducta punible de concusión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los  primeros fueron sintetizados por el  Tribunal de la siguiente manera:   

Entre  el  segundo  semestre  de  1997 y el  primero   de   1998,  mientras  ejerció  el  cargo  de  dactiloscopista  en  el  Establecimiento   Penitenciario   y   Carcelario   de   Facatativà,  el  señor  Gerardo    Rafael    Duque    Montoya   ,   le cobró y recibió de manos del señor Rubén Dario  Cifuentes  Vergara,  interno  en  ese  reclusorio,  $100.000, prometiéndole que  borraría  los  datos  que éste registraba en el Departamento Administrativo de  Seguridad  para  que  pudiera  acceder   a  un  permiso  de  setenta  y dos  horas.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  15  de  junio de 2006, profirió a  favor de  Gerardo    Rafael    Duque   Montoya,   resolución   de   preclusión   por   el   delito   de  concusión.   

2.  Apelada  la  anterior  decisión  por el  delgado  del  Ministerio  Público,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal,  revocó  la  resolución  de  preclusión y en su lugar acusó al procesado como  presunto  autor  del  delito  de  concusión  descrito  en  el artículo 140 del  Decreto  Ley  100  de  1980.  La  acusación cobró ejecutoria el 23 de marzo de  2008.   

3.  Una  vez se agotó la fase del juicio, el  Juzgado  Penal del Circuito de Facatativá,  el  11  de  febrero de 2009, emitió fallo condenatorio contra el  acusado  al  hallarlo  responsable  del delito de concusión por  lo que le  impuso  la  pena  de  cuarenta  y  ocho (48) meses de prisión y le concedió la  prisión domiciliaria.   

4.  La  sentencia  de  primera  instancia fue impugnada por la defensa,  apelación  que  fue  conocida  por el Tribunal de Cundinamarca que la confirmó  parcialmente  en  tanto que modificó la adecuación típica, al concluir que el  delito   se   adecuaba  al  de  cohecho  por  dar  u  ofrecer,  más  no  al  de  concusión.   

5. Contra la anterior decisión la defensa de  Gerardo  Rafael  Duque Molina  interpuso recurso de casación.   

LA      DEMANDA    DE  CASACIÓN   

    

1. Cargo  Único:  Causal  primera  -artículo  207  de  la  Ley 600 de  2000     

1.1  El  defensor,  al  amparo  de la causal  primera  de  casación  acusa  a  la  sentencia proferida por el Tribunal de ser  violatoria del derecho al debido proceso.   

          Sostiene  que  el  juzgador  de  segunda  instancia  incurrió en un error de derecho por inobservancia del último inciso  del   artículo   232   de   la   Ley   600   de   2000   que  conllevó  a  tal  vulneración.   

          1.1.1  La trasgresión al debido proceso, la fundó el recurrente en  el  mérito probatorio del que se dotó al testimonio de Rubén Darío Cifuentes  Vergara  de  quien  es  evidente  la  intención  que  tenía  de  perjudicar  a  Gerardo Rafael Duque Montoya.   

1.1.2 Luego el recurrente citó el tipo penal  que  describe  el  delito  de  estafa  para  señalar  que según el dicho de la  víctima,  su  defendido  obtuvo  un  provecho  patrimonial ilícito mediante la  utilización  de  engaños,  tipo  penal  que  requiere  querella  de parte como  requisito  de procedibilidad para la iniciación de la acción penal, la cual se  encuentra ausente en este proceso.   

       

1. En  otro aparte de la demanda, se indicó que los elementos del tipo  penal  de  cohecho  por  dar u ofrecer, concretamente, la aceptación de promesa  remuneratoria  y  los  verbos rectores de retardar u omitir un acto propio de su  cargo,  no  concurren  para  el  caso  presente,  pues en el primer evento no se  probó  que  el  procesado  haya  recibido  dinero  por  parte  de Rubén Darío  Cifuentes,  y en segundo lugar, resulta claro que como dragoneante del INPEC, el  procesado   no   tenía   ninguna   injerencia  en  la  información  que  sobre  antecedentes   penales  maneja  el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  quedando  desvirtuado  el  delito  de cohecho propio,  pues   aunque   la   conducta   es   típica,   en  este  caso,  el  ingrediente  antijuridicidad no se configura.     

   

1.2.  La  petición del demandante es que se  case   la   sentencia   de  segunda  instancia  y  se  absuelva  a  Gerardo  Rafael Duque Montoya del delito de  cohecho por dar u ofrecer.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. De la casación excepcional     

1.1  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000 que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 (ocho) años; y   

b)  La  excepcional,  que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena privativa de la libertad igual o inferior a ocho  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

1.2 En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala  resulta  claro  que  la  conducta  punible  por  la  que fue condenado  Gerardo Rafael Duque Montoya,  esto  es,  cohecho propio de acuerdo con el artículo 141 del Decreto Ley 100 de  1980,  contempla  como  pena principal la de cuatro (4) a ocho (8) años y multa  de   cincuenta   (50)   a   cien   (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,   razón  por  la  cual en este evento sólo procede la casación  excepcional.   

1.3   Como  también  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia   de   esta   Corte,   cuando   de   casación   discrecional  se  trata,  el  demandante debe  exponer   así  sea  de  manera  sucinta,   pero  clara,  qué  es  lo  que  se  pretende con el recurso, teniendo como norte solamente el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

1.3.1  En tratándose del primer punto, esto  es,  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la  demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina con el fin de que se  aborde  un  tópico  aún  no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

1.3.2  Y,  respecto de la protección de los  derechos   fundamentales,   el   libelista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento de una garantía, ya sea por quebrantamiento  de   la  estructura  básica  del  proceso,  o  por  violación  de  un  derecho  fundamental,  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho  invocado y cómo la sentencia lo conculca.   

Además,  las  razones  que  debe  aducir el  censor  para  persuadir  a  la  Corte  sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con los cargos que formule contra la sentencia.  En  otras  palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre el fundamento de la  casación  excepcional  (desarrollo  de  la  jurisprudencia  y/o  protección de  garantías  fundamentales),  el  cargo  o  los cargos que se presenten contra el  fallo y, por consiguiente, la postulación de los mismos.   

    

1. Calificación de la demanda     

2.1. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala  se advierte que el libelista incumplió con el cometido de indicar las  razones  por  las  cuales el recurso de casación, debía intentarse por la vía  excepcional,  es más, ni siquiera alude a esta figura, pues asumió que en este  caso  no  existía ningún otro requerimiento adicional a atacar la sentencia de  segunda instancia.   

En  tal  medida,  la  demanda carece de este  requisito  por  tratarse  de  un comportamiento cuya pena máxima prevista en la  ley  para  la fecha en la que cometió el delito, no superaba los ocho (8) años  de  prisión.  Adicionalmente,  tampoco desarrolla en forma lógica y fundada la  posible  trasgresión  de  una  garantía  fundamental,  pues aunque enunció la  trasgresión  al  debido  proceso  de su representado, al exponer los motivos de  tal  irregularidad,  los remite a una cuestión meramente probatoria al criticar  el  mérito  que le otorgó el Tribunal  al testigo que acusó al procesado  de  haberle  pedido  una  suma  de  dinero  para  ocultar  los  antecedentes que  reportaba el Departamento Administrativo de Seguridad.   

El casacionista tenía el deber de invocar en  forma   expresa   la   procedencia   de  la  casación  discresional1,   dada  la  naturaleza  rogada  del  recurso  y  el principio de limitación que impide a la  Corte  superar los defectos de la demanda, motivo por el cual dicha omisión, se  deriva  necesariamente  en  su  rechazo  o  inadmisión,  siendo  suficiente las  falencias  en torno a la procedencia del recurso, tal y como se advierte en este  caso,  sin  que  tenga  la  Sala  el  deber  de entrar a examinar los requisitos  formales         de         la        demanda2.   

2.2  Ahora  bien,  aunque se aceptara que el  censor  cumplió  con  la  carga argumentativa de justificar las razones por las  que  procedía la casación excepcional, el mero planteamiento del cargo como se  hace  en  la  demanda  presentada  a  favor  de Gerardo  Rafael   Duque   Montoya,  también  da  lugar  a  la  inadmisión de la misma según pasa a explicarse.   

2.2.1  En  efecto,  la defensa del acusado  indica   que  la  causal  invocada  es  la  primera,  sin  embargo  refiere  que  ésta   se  configura  por  sobrevenir  una vulneración al debido proceso,  cuándo  el numeral primero del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, habla de la  violación  de  una  norma  de  derecho  sustancial  por  error  de  hecho  o de  derecho.   

En   el   primer  caso,  error  de  hecho,  éste  da  lugar  a  la  configuración  de la causal  primera  de  casación,  apartado  segundo  por  violación  indirecta  a la Ley  sustancial,  el  cual  se  presenta cuando el juzgador se equivoca al contemplar  directamente  el medio; porque omite apreciar una prueba que obra en el proceso;  porque  la  supone  existente sin estarlo (falso juicio de existencia); o cuando  no  obstante  considerarla legal y oportunamente recaudada al fijar su contenido  la  distorsiona,  cercena  o  adiciona  en  su  expresión fáctica, haciéndole  producir efectos que objetivamente no se establecen en  ella  (falso  juicio  de  identidad);  o  porque  sin  cometer   ninguno  de  los  anteriores  desaciertos,  existiendo  la  prueba  es  apreciada  en su exacta dimensión fáctica y al asignarle su mérito persuasivo  trasgrede  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de  experiencia,  es  decir,  los  principios  de  la  sana crítica como método de  valoración   probatoria   (   falso   raciocinio)3.   

En  el  segundo  caso,  error de derecho, se  trata  de  yerros jurídicos que hacen alusión a la inobservancia de las normas  que  regulan  la producción de la prueba, o mejor, la trasgresión de una norma  de  derecho probatorio (error de derecho por falso juicio de legalidad), o si se  desconocen  las normas que determinan la fuerza demostrativa de los elementos de  juicio (falso juicio de convicción).   

2.2.2  Como  se  advierte,  el recurrente no  vincula   la   presunta  vulneración  al  debido  proceso,  a  ninguna  de  las  situaciones  que  comprende la causal primera de casación que es la que invoca,  estando  en  el  deber  de identificar con claridad y precisión de qué tipo de  error  se  trata  de  hecho  o  derecho,  ya sea por falso juicio de existencia,  identidad,  falso  raciocinio, convicción o legalidad, al igual que el medio de  prueba  sobre  el  cual  recae,  su  contenido,  su  influencia en el fallo y el  precepto  normativo  inaplicado,  argumentación  esta  a  la que ni siquiera se  acerca  el contenido de la demanda, porque se limitó a afirmar una vulneración  al  debido  proceso  que  no  demuestra,  al equivocado poder suasorio de que se  dotó  al testimonio de Rubén Darío Cifuentes, así como la indemostración de  los elementos del tipo de concusión.   

2.2.3  Como  puede  verse,  ninguna  de  las  cuestiones  planteadas  en  el libelo se relacionan con la causal invocada, y lo  que  claramente  se  advierte  es que el demandante, antes que poner de presente  errores  en  el  proceso  de valoración probatoria por parte del Tribunal, hace  manifiesto  su  desacuerdo  con  el mérito otorgado a los medios de convicción  allegados  al  proceso  al  considerar que conforme a su criterio, los mismos no  tenían   la   idoneidad   para   desvirtuar   la   inocencia   de  Gerardo Rafael Duque Montoya.   

2.2.4  Debe  agregarse  que  al proponer una  trasgresión  al  debido  proceso,  el  defensor del acusado debió optar por la  causal        tercera       de       casación4,  porque el desconocimiento de  dicha  garantía  afecta  la  validez  de  la  actuación, lo que se conoce como  errores  de  actividad  o  in procedendo, los cuales justamente la ley contempla  como  causales  de  nulidad.  Sobra  decir que el censor, ni propuso el cargo de  manera correcta, ni tampoco lo desarrolló.   

2.2.5  Finalmente,  respecto  de la presunta  vulneración  al  debido proceso, fundada en la falta de querella como requisito  de  procedibilidad  para la iniciación de la acción penal, señala la Sala que  además  de  no  haberse  planteado  el  cargo  en  la  forma antes indicada, la  solicitud  del recurrente se fundamenta en el necesario cambio de la adecuación  típica,  frente  a la cual considera, corresponde con el delito de estafa si la  prueba se hubiera valorado en forma distinta.   

En  tal  medida,  la  censura  por esta vía  tampoco  está  llamada  a  prosperar,  dado  que   exige  del libelista la  identificación  del  yerro  en  la sentencia acerca de cómo por una equivocada  valoración   de  la  prueba  el  Tribunal  concluyó  una  adecuación  típica  desacertada,  ejercicio  que  como se ha venido exponiendo, no fue realizado por  la defensa estando en el deber de hacerlo en sede de casación.   

3.  De  conformidad  con  lo  expuesto,  es  evidente  que  la  demanda  presentada,  además  de  carecer  de  la  necesaria  argumentación  para  sustentar  la procedencia del recurso, también adolece de  los  requisitos  de  lógica  y debida sustentación, motivo por el que a la luz  del    artículo   213   de   la   Ley   600   de   2000,   se   dispondrá   su  inadmisión.   

  De otra parte, del estudio del proceso  no  se  vislumbra  violación   de  derechos  fundamentales   o        garantías        de      los      intervinientes   que  determine  el   ejercicio     de     la     facultad     oficiosa   de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste   a  la  Sala  en  punto  de asegurar   su  salvaguarda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  Gerardo     Rafael    Duque    Montoya.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                           JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ             

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS             

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casación 21312 del 5 de mayo de 2004   

2 Auto  del 23 de agosto de 2002  radicación 19611   

3  Casación 14147 del 21 de noviembre de 2002   

4  Casación 18302 del 28 de noviembre de 2002.     

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