35665(02-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso n.º 35665  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 28   

Bogotá  D.C., dos (2) de febrero de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por el apoderado de la parte civil, contra el fallo de 29  de  julio  de  2010,  mediante  el  cual  el  Tribunal Superior de Cundinamarca,  confirmó  la  sentencia  de  primera instancia dictada el 27 de febrero de 2009  por  el  Juzgado Penal del Circuito de Fusagasugá que absolvió a LUIS FERNANDO  GONZÁLEZ  QUIROGA  como  autor del delito de homicidio  culposo.   

HECHOS  

El  30  de  junio  de 2002 a las 10:30 de la  mañana  en el kilómetro 58 de la vía que de Girardot conduce a Bogotá, en el  sector  de  Chinauta, Juan Carlos Jaramillo Rodríguez en condición de peatón,  fue  arrollado  con  el  automóvil  marca Mazda de placas AQE 865 conducido por  LUIS FERNANDO GONZÁLEZ QUIROGA y le causó la muerte.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  El  14 de septiembre de 20051,  la Fiscalía  acusó  a LUIS FERNANDO GONZÁLEZ QUIROGA, como autor del delito de homicidio culposo.   

2. Impugnada la decisión por el defensor de  GONZÁLEZ  QUIROGA,  el  24  de  febrero  de 2006, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  la  confirmó2.   

3.  Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  12  de septiembre de 2007 se llevó a cabo la audiencia  preparatoria3;  luego,  el  6  de  noviembre  en  curso  y 16 de abril de 2008 se  verificó        la        de       juzgamiento4,  al cabo de la cual, el 27 de  febrero  de  2009, el Juzgado Penal del Circuito de Fusagasugá absolvió a LUIS  FERNANDO   GONZÁLEZ   QUIROGA   como   autor   del   delito   de   homicidio             culposo5.   

5. La anterior decisión fue recurrida por el  apoderado  de  la  parte civil y el 29 de julio de 2010, el Tribunal Superior de  Cundinamarca   mantuvo  la  absolución  a  favor  de  LUIS  FERNANDO  GONZÁLEZ  QUIROGA       6.   

6.  En  desacuerdo  con  el  fallo, el mismo  abogado interpuso el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

El  escrito  que  la  contiene, realmente es  confuso,  el  que  no  permite su síntesis coherente, motivo por el cual y para  una  mejor  comprensión  en  la decisión a tomar, se harán transcripciones de  sus apartes cardinales, como sigue:   

“MOTIVOS  Y  ASPECTOS PRINCIPALES DE LA PRESENTE DEMANDA DE CASACIÓN   

El  Honorable Tribunal Superior de Distrito  judicial  de  Cundinamarca,  acogió  la  posición  ambivalente  y negativa del  fallador  de  primera instancia, trayendo a colación los preceptos y argumentos  del  mismo;  sin  tener  en cuenta los motivos, debatidos dentro de la alzada de  Apelación,  y  lo  vacío  de  los argumentos de aquel, sin tner (sic) encuenta  (sic)  las  contradicciones  y  exposiciones  acomodaticias de los deponentes, a  favor del enjuiciado LUIS FERNANDO GONZÁLEZ QUIROGA.   

Además   de   lo   anterior   Honorables  Magistrados  la Sala Penal del Honorable Tribunal de Cundinamarca solo sopesó y  sin  análisis  propio de su resorte jurídico sustancial, encontró que todas y  cada  una de las pruebas tanto documentales, como testimoniales de parte del hoy  occiso;  estaban  en  su  contra,  y  nunca  se menciona el trabajo sustancial y  efectivo de la Fiscalía de conocimiento.   

Pues  como  figura  en el trabajo juicioso,  investigativo,  veráz  (sic),  ajustado a derecho y con la premisa jurídica de  DEBIDO  PROCESO;  la  Fiscalía  de  conocimiento; produjo su decisión después  delas  (sic)  controversias  naturales  que  se  presentaron  como es lógico; y  también  se  sostuvo  ante  el  funcionario  (JUEZ  1º.) PENAL DEL CIRCUITO DE  FUSAGASUGÁ,  corroborando  con  argumentos  válidos  y  soportes  que  así lo  demostraron  y  son  hoy  latentes  en  el  tiempo,  que LUIS FERNANDO GONZÁLEZ  QUIROGA,  es responsable del HOMICIDIO CULPOSO cometido en el señor JUAN CARLOS  JARAMILLO RODRÍGUEZ.”   

Como  preceptos  sustantivos  violados en la  “decisión  unánime”    de   las  instancias,   señala   los   artículos  29  (debido  proceso),   44   (derecho  fundamental    de    la    vida,    la    integridad   física,   la   salud   y  seguridad),          90          (responsabilidad   del   Estado   por   los  daños  antijurídicos  generados   por   las   autoridades   públicas),  92  (sanciones   penales  y  disciplinarias),  2°  (la  obligación del Estado en la  protección  de  los  derechos de los ciudadanos) de la  Constitución      Política;       413     y     414     (prevaricato  por  acción y por omisión)  del      Código      Penal,      las      cuales     considera     “deben  ser  aplicadas  al  caso  sub  judice”,  en     razón     a     “las  acciones  y omisiones” presentadas durante el desarrollo del trámite.   

Y  en  los  acápites  restantes  del libelo  dice:   

“APRECIACIÓN DE  LAS PRUEBAS   

Ahora  bien,  en  cuanto  a  las  pruebas  presentadas  y  practicadas,  a  consideración  del funcionario (o funcionarios  (2))  (sic);  las  cuales  jamás  fueron  estudiadas  conforme  en derecho a la  metodología   jurídico-procesal,  y  se  desconocieron  de  manera  expresa  y  rotunda,  se  hace  necesario  manifestar al Honorable (sic) Corte Suprema de la  Justicia  en  nuestro  país,  que  se  deben  valorar  por  la  Honorable  Sala  Penal.   

Me  permito  acompañar  las  principales  pruebas  documentales,  fehacientes  y conducentes a probar la violación de las  normas por el acusado.   

CARGOS  

CARGO ÚNICO.-  

Me  permito  invocar Honorables Magistrados  como  causal  de  Recurso  de Casación (sic), lo atinente a la LEY 600 de 24 de  julio  de  2000,  Código  de Procedimiento Penal, en concordancia con el actual  Código  Penal  y  de  Procedimiento  Penal  Ley 599 de 2000; y Ley 906 de 31 de  Agosto  de  2004.  ;  (sic)  por considerar las sentencias violatorias de la ley  sustancial,  La  Doctrina,  La  Jurisprudencia  y  la  Recta  Administración de  Justicia  distributiva.”   

Así, solicita casar la sentencia demandada,  revocar  el  fallo  absolutorio  y  “…decretar   que   LUIS  FERNANDO  GONZÁLEZ  QUIROGA,  causante  del  homicidio  Culposo  (sic) o preterintencional, debe pagar a mi mandante DAÑOS Y  PERJUICIOS   ocasionados   con  motivo  de  su  transgresión  a  la  ley  penal  vigente.”   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ante  la  presencia de múltiples errores de  lógica  argumentativa,  la demanda presentada por el apoderado de LUIS FERNANDO  GONZÁLEZ  QUIROGA  será inadmitida, conforme lo dispone el artículo 212 de la  Ley 600 de 2000, por las siguientes razones:   

1.   El   artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),  establece  que  la  casación  procede  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años,  aún   cuando   la   sanción  impuesta  haya  sido  una  medida  de  seguridad,  procedibilidad  que  se  extiende a los delitos conexos, aunque la pena prevista  para éstos sea inferior.   

El  delito de homicidio culposo se encuentra  descrito  en  el  artículo 109 de la Ley 599 de 2000 y se sanciona con prisión  de dos (2) a seis (6) años.   

Advierte  la  Sala,  que  para  el caso bajo  examen,  la casación común es improcedente, pues la sanción máxima para esta  conducta  delictiva,  en  el  ordenamiento  sustantivo  no excede los 8 años de  prisión.   

2.  Por tanto, el impugnante debió acudir a  la  casación excepcional, en los términos del inciso tercero del artículo 205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000) y, expresar la necesidad de su admisión para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales  que  hubieren  sido  transgredidos en el trámite ordinario del proceso, únicos  motivos   por  los  cuales  y  ante  la  solicitud  de  cualquiera   de  los  sujetos  procesales,  puede  ser  aceptada,  correspondiendo  decidir  a la Corte, en ejercicio de la potestad que  la ley le otorga, si la concede o rechaza, labor que no realizó.   

Se  trata  de  dar  a  conocer a la Sala las  razones  por  las  cuales  el  demandante  piensa  que  el  recurso de casación  excepcional  debe  ser  acogido,  sin  que  estos  motivos  puedan, en todos los  eventos,  confundirse  con  la fundamentación de los cargos concretos contra el  fallo  de  segundo  grado,  pues  si así fuere no existiría ninguna diferencia  entre la casación discrecional y la ordinaria.   

En consecuencia, el  estudio  acerca  del  aspecto  formal  de  la demanda se efectuará a    posteriori,   siempre   y   cuando  previamente  esta  Colegiatura haya arribado a la conclusión de la necesidad de  tramitar,  por  excepción,  el  recurso extraordinario en pro de las garantías  fundamentales o con miras a desarrollar la jurisprudencia.   

Cuando  se  aboga  por la efectividad de los  derechos  fundamentales,  al  recurrente le corresponde identificar la garantía  objeto  del  quebranto denunciado, así como la norma superior que la protege, y  vincular  su  afectación  con  las actuaciones del respectivo proceso; esto es,  señalar   en   forma   específica   en   qué   consistió   la   vulneración  alegada.   

En lo relativo al desarrollo jurisprudencial,  es   deber   del   impugnante   indicar  si  lo  buscado  es  fijar  el  alcance  interpretativo   de   alguna  disposición,  o  la  unificación  de  posiciones  disímiles  de  la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto que hasta  ahora  no  ha  desarrollado, o la actualización de la doctrina, al tenor de las  nuevas  realidades  fácticas  y  jurídicas; y, además, es preciso resaltar la  incidencia  favorable de la pretensión frente al caso y la ayuda que prestaría  a  la  actividad  judicial,  por trazar derroteros de interpretación auxiliares  para dicho ejercicio.   

Advierte  la  Sala,  que  en  el  escrito de  sustentación  el  censor  omite  la  manifestación  expresa  de  acudir  a  la  casación  por  la  vía  excepcional,  esto  es,  buscar  el  desarrollo  de la  jurisprudencia  o  la protección de garantías fundamentales, por el contrario,  dedica  su  esfuerzo  a  una disertación enmarañada en la que sin un argumento  válido  e hilvanado controvierte la declaratoria de ausencia de responsabilidad  del acusado por los jueces de instancia.   

Ante  esa  carencia  y  en  cumplimiento del  principio   de   limitación  propio  del  recurso  extraordinario,  no  le  es  dable  a la Corte, suplir las  omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o  de cualquier otra forma suplantar al libelista en la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo, evento que aquí no acontece.   

Estas falencias son suficientes para negar la  admisión  de  la  demanda,  pero  la  Corte  no  puede pasar por alto y como un  aspecto   pedagógico   indicar   que,   el  libelo  es  un  escrito  confuso  y  contradictorio  que desconoce los principios de claridad, precisión, identidad,  no  contradicción  y  autonomía en casación lo cual se advierte, cuando en el  cuerpo  de  un  mismo  cargo,  se  plantean  hasta tres (3) disímiles formas de  reproche,  en  contravía  a  una  metodología  lógica argumentativa. Así, se  elabora  el  escrito  con  el  esbozo de: (i) la inconformidad en la valoración  probatoria,  a  partir  de  aparentes  falsos juicios de existencia o identidad;  luego  (ii)  otra, soportada al parecer, en una nulidad por violación al debido  proceso,   pues  no se solicita la invalidación de lo actuado, de la cual,  tampoco  se  logra  extraer  si  ella  obedece  a  un  vicio  de estructura o de  actividad;  y (iii) la contenida en el acápite de la formulación del cargo que  podría  tratarse  de  una violación directa de la ley sustancial, pues ello no  se dice.   

Planteamientos carentes de toda coherencia e  inconsecuentes  entre  sí, pues quien alega las violaciones indirecta y directa  de  la  ley  sustancial,  debe  partir  de la validez del proceso, al igual, que  quien  propone  el  primer motivo de la causal primera de casación –violación   directa   de   la   ley  sustancial-  admite como acertada la determinación de  los  hechos  y  la  adecuada  asignación  de  mérito suasorio de los medios de  persuasión,  por  tanto, dentro de un mismo reparo, no es permitido proponerlas  de  manera  simultánea,  al  transgredir la identidad de unas y otras, hacerlas  contradictorias en su seno y por ende, excluyentes entre sí.   

El  principio  de  autonomía  inadvertido,  consiste  en  la  prohibición al interior de una misma censura, de entremezclar  ataques  propios  de  causales  diferentes, al tener cada una características y  parámetros  lógicos  de  demostración  distintos  con  diversas consecuencias  jurídicas7.  Es que la decisión a adoptar por la Corte en caso de prosperidad  del  reproche  formulado  contra  la  sentencia,  debe  compaginar con el motivo  invocado y el error aducido. Sobre este principio la Sala ha dicho:   

“Al respecto,  es  imprescindible  que  quien acude en casación a controvertir la legalidad de  una  sentencia  de  segunda  instancia, lo haga con fundamento preciso en una de  las  causales expresamente establecidas en la ley, sin que sea admisible, lanzar  reparos  que no sean directa e inequívocamente atinentes al contenido y alcance  de los motivos establecidos.   

No  es  por  tanto  permitida  la  fusión  abigarrada  de  enfoques  propios  de  diversas  causales, en cuanto cada una de  ellas  no  sólo  obedece  en su postulación teórica a supuestos propios, sino  que  metodológica  y  jurídicamente  exigen desarrollo independiente. En otras  palabras,  frente al principio de autonomía de las causales resulta desacertado  establecer  mixturas  entre  diversos  factores,  al  atacar  a  través de este  mecanismo  extraordinario una sentencia”.8   

También se expresó:  

“Por eso, del  principio  de  autonomía  se  desprende la necesidad de que el planteamiento de  las  censuras  respete la naturaleza propia de las causales, por cuanto cada una  de  ellas,  en virtud de la incidencia que en el sentido de la sentencia o en la  estructura  del  proceso  su  presencia  puede  causar,  exige  unos  derroteros  demostrativos  diversos  y coherentes con la pretensión final, o bien de que se  case  el  fallo demandado para que la Corte adopte el sustitutivo, o ya para que  retrotraiga    la    actuación    a   estadios   superados   si   tiene   bases  viciadas”.9   

Por  último,  el  contenido  de la demanda  soslaya:  i)  la identificación de los sujetos procesales; ii) la reseña de la  actuación  procesal;  y iii) la enunciación de la causal, en total desasosiego  con  las  exigencias  mínimas establecidas en el artículo 212 de la Ley 600 de  2000, ya citado.   

Es que con ocasión al literal ii), no basta  con  manifestar  como  motivo de casación la generalidad normativa del estatuto  instrumental,      como     se     advierte     cuando     como     “CARGO        ÚNICO”,    expresa    que:    “Me   permito   invocar   Honorables  Magistrados  como causal de Recurso de Casación (sic), lo atinente a la LEY 600  de  24  de julio de 2000, Código de Procedimiento Penal, en concordancia con el  actual  Código  Penal y de Procedimiento Penal Ley 599 de 2000; y Ley 906 de 31  de  Agosto  de 2004. ; (sic) por considerar las sentencias violatorias de la ley  sustancial,  La  Doctrina,  La  Jurisprudencia  y  la  Recta  Administración de  Justicia          distributiva.”,   pues   para   ello  le  obligaba  al  recurrente,  escoger  uno  de  los motivos establecidos de manera precisa por el  legislador en el artículo 207, ibídem, labor que no asumió.   

De  antaño, la Sala ha sentado el criterio  consistente  en que la impugnación es un juicio lógico-argumentativo, regulado  por  el legislador y desarrollado por la jurisprudencia, con el propósito de no  convertirla  en una tercera instancia. De esta manera, no es un escrito de libre  confección  el que derrumbe la doble presunción de acierto y legalidad atada a  los fallos.   

En  suma,  las  impropiedades  advertidas  restringen  la  admisión  de  la  demanda,  máxime  que  en  la  revisión del  expediente   no   se   observa  vulneración  de  alguna  garantía  fundamental  -se  repite- que amerite el  ejercicio  de  las  facultades  oficiosas  de  la Sala de Casación Penal en los  términos   del  artículo  216  (limitación  de  la  casación)   del   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  la  demanda  de casación presentada por el  apoderado de la parte civil, conforme a lo expuesto en precedencia.   

         2.    Contra    la    presente    decisión   no   procede   recurso  alguno.   

         

         3.  Cópiese,  notifíquese,  cúmplase y devuélvase al Tribunal de  origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                        ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                           AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

                                                                                                                                        Cita  medica   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA                                                     

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.     

1  Cuaderno No. 1, folio No. 197.   

2  Cuaderno No. 3, folio No. 2.   

3  Cuaderno No. 2, folio No. 28.   

4  Cuaderno No. 2, folios No. 67 y 104.   

5  Cuaderno No. 2, folio No. 117.   

6  Cuaderno No. 4, folio No. 5.   

7  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

8  Sentencia   de   casación   de   29   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  12025.   

9  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *