35666(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 35666  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 225  

Bogotá,  D.C., seis (6) de julio de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  del  Gobierno  de  la  República  de Honduras orientada a  obtener   la   extradición   de   los   ciudadanos   colombianos   LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA      y      GUILLERMO      POLO     SILVA1   

.  

ANTECEDENTES  

Con Nota Verbal No. 48-SG de septiembre 17 de  2010  la  Secretaría  de  Relaciones  Exteriores  de  la República de Honduras  remitió  a  la  embajada  de  Colombia  en  Tegucigalpa  el expediente judicial  contentivo  de  la  solicitud  de  extradición  de  los  ciudadanos colombianos  LUIS  MIGUEL  MEÑACA,  LUIS  CARLOS URRUTIA QUEJADA,  JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA  y  GUILLERMO  POLO  SILVA, a  quienes     considera     responsables     del     delito     de    “facilitación  internacional de los medios de transporte para el  tráfico  ilícito  de  drogas”  en  perjuicio de la  salud pública de esa nación.   

A  su  turno, la embajada de Colombia en ese  país  remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores Nota Verbal E.867/359 del  20  de  septiembre  de  2010 por cuyo medio allegó el expediente recibido de la  Secretaría  de Relaciones Exteriores de Honduras correspondiente a la petición  de extradición referida con antelación.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

(i)   Copia   de  las  Gacetas2 No. 000950 de  noviembre  23  de  1989,  contentiva  del  Decreto  No.  126-89  o Ley sobre Uso  Indebido  y  Tráfico  de Drogas y Sustancias Psicotrópicas y No. 000667 del 21  de  junio  de  1991,  donde  se  publicó el Decreto No. 61-91 modificatorio del  artículo 35 de la anterior ley.   

(ii)  Copia  de  la  sentencia  condenatoria  dictada  el  21 de abril de 2006 por el Tribunal de la Ceiba, Departamento de la  Atlántida,   de   la   República   de   Honduras  en  contra  de  LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA  y  GUILLERMO  POLO SILVA, por cuyo medio se les  impuso  pena  de  reclusión de cinco años y cuatro meses y multa de cuarenta y  cuatro  mil  cuatrocientas cuarenta y cuatro (44.444) lempiras como responsables  del  delito  de  “facilitación internacional de los  medios   de  transporte  para  el  tráfico  ilícito  de  drogas” en grado de tentativa.   

(iii)  Copia  del  acta  de la audiencia del  juicio  oral  celebrado  el  27  de  febrero  de  2006 y otras piezas procesales  relativas a la investigación adelantada.   

(iv) Copia de las providencias de 14 de junio  y  12  de  octubre  de  2006  por  cuyo  medio el Juzgado de Ejecución de de la  Sección  Judicial  de  la Ceiba otorgó libertad condicional a los requeridos y  les  impuso  el  régimen  de libertad vigilada, inclusivo de la prohibición de  salir  del  país  y de la obligación de presentarse mensualmente a ese juzgado  hasta cumplir la pena el 24 de enero de 2009.   

(v) Copia de la decisión del 16 de enero de  2008  del  Juzgado de Ejecución de la Sección Judicial de la Ceiba mediante la  que  revocó  el  beneficio de libertad condicional y libró orden de captura en  relación  con cada uno de los requeridos por incumplimiento de las obligaciones  impuestas en el régimen de libertad vigilada.   

(vi) Providencia del 15 de abril de 2010 del  Juzgado  de  Ejecución de la Sección Judicial de la Ceiba mediante la cual dio  por  presentada  la solicitud de extradición incoada por el Ministerio Público  respecto  de  los  ciudadanos  colombianos LUIS MIGUEL  MEÑACA,  LUIS  CARLOS  URRUTIA  QUEJADA,  JAVIER  MARTÍNEZ JARABA y   GUILLERMO  POLO  SILVA  y  ordenó remitirla junto con los anexos debidamente autenticados a  la Corte Suprema de Justicia de Honduras.   

(vii)  Oficio  No.  2096-SCSJ-2010  del 6 de  septiembre  de  2010  por  cuyo  medio  la  Secretaría  de  la Corte Suprema de  Justicia  de  Honduras  remite  a la Secretaría de Relaciones Exteriores de ese  país la solicitud de extradición.   

(viii)  Constancia  de  autenticidad  de las  diligencias  penales expedido por la Secretaría del Juzgado de Ejecución de la  Sección Judicial de la Ceiba.   

(ix) Certificado del 16 de septiembre de 2010  expedido  por  la  Secretaría  de  Relaciones  Exteriores  de  la República de  Honduras para apostillar la documentación referida.   

(x) Nota Verbal EHC-229/2011 del 10 de junio  de  2011  de la Embajada de Honduras en Colombia por cuyo medio allega el oficio  No.  304-SG  de  junio  7  de  la  Secretaría General de la Cancillería de ese  país,  con  el  que  se  aportan  copias  autenticadas  del Título VIII, Libro  Primero  del  Código  Penal  relativo  a la prescripción de la acción y de la  pena.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No.  48-SG  de  septiembre  17 de 2010, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida  a  su homólogo del  Interior  y  de  Justicia  con  oficio DAJI.E. 01845 del 5 de octubre siguiente.   

Revisadas  las  diligencias  con base en esa  normatividad,  en  dicha  Cartera  no se evidenció la falta de pieza sustancial  alguna   y,   en   consecuencia,   el  Viceministro  de  Justicia,  con  escrito  OFI11-928-DVJ-0300  del  13  de enero de 2011, envió el expediente a la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia   para  lo  de  su  competencia.   

De  otra parte, el 4 de noviembre de 2010 la  Fiscalía      General     de     la     Nación3 profirió resolución por cuyo  medio  decretó  la captura con fines de extradición de los requeridos, la cual  se  hizo  efectiva  el  22 de enero de 2011 en la ciudad de Cartagena respecto a  GUILLERMO POLO SILVA y el 16  de    abril   siguiente   sobre   JAVIER   MARTÍNEZ  JARABA.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante proveído del 25 de enero de 2011 la  Corte  inició  la  etapa judicial del presente trámite y, con fundamento en lo  dispuesto  en  el  artículo 518 de la Ley 600 de 2000, requirió a LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA  y  GUILLERMO  POLO  SILVA  la  designación de  defensor,  haciéndoles  saber que, de no hacerlo, les nombraría uno de oficio.  Como  no  los  postularon,  la  Corporación les designó defensor de oficio con  quien  se  prosiguió  el  trámite.  Posteriormente,  el requerido GUILLERMO  POLO SILVA nombró apoderado de  confianza.   

Surtido  el traslado para solicitar pruebas,  ninguno  de  los  intervinientes  hizo  uso de tal prerrogativa; no obstante, la  Sala  consideró  necesario  acopiar la normatividad relativa a la prescripción  de la acción y de la pena del país requirente.   

Alegatos de conclusión  

1. El Ministerio Público  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal, luego de realizar un recuento de la actuación adelantada y de  los   documentos   aportados  por  el  Gobierno  requirente,  precisa  cómo  la  normatividad     aplicable     es    la    contenida    en    la    Convención  sobre  Extradición  suscrita  en  Montevideo  el  26  de  diciembre  de  1933 y la Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas  de  diciembre  20  de  1988,  en  concordancia con las normas del  Código de Procedimiento Penal colombiano.   

A  continuación  aborda  el  estudio  de la  validez  formal  de  la documentación allegada, señalando cómo el Gobierno de  la  República  de  Honduras  soporta  la solicitud en copias auténticas de las  piezas  del  proceso  dentro  del  cual  se  emitió  sentencia de condena a los  ciudadanos  colombianos  requeridos,  documentos  que se encuentran certificados  por  la  Secretaría  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia y apostillados por la  Secretaría  de  Relaciones  exteriores de ese país, por manera que cuentan con  la validez formal necesaria para ser valorados.   

Considera que la información suministrada en  el  requerimiento  permite  establecer  la  plena identidad de los solicitados y  satisface  el  principio  de doble incriminación porque la conducta imputada en  la  República de Honduras también está proscrita y sancionada en Colombia con  pena de prisión superior a un año.   

En  consecuencia,  impetra  emitir concepto  favorable  a  la solicitud de extradición, el cual debe precisar que la entrega  tiene  como  fin que los connacionales terminen de pagar la pena impuesta por la  autoridad extranjera.   

2. La defensa  

La  defensora  de  oficio  de  LUIS  MIGUEL  MEÑACA,  LUIS  CARLOS  URRUTIA  QUEJADA y  JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA  manifiesta  no  tener  objeciones en relación con la identidad de  los  ciudadanos colombianos requeridos por contarse con su número de cédulas y  descripción morfológica y familiar.   

Agrega  que  la documentación aportada como  soporte  de  la  solicitud  formalmente  cumple  los  requisitos exigidos por el  Código  de  Procedimiento  y el tratado vigente. Además, los hechos ocurrieron  en  el  exterior, son considerados punibles en Colombia y están sancionados con  pena privativa de la libertad superior a un año.   

En  consecuencia,  pide  que, en caso de ser  favorable   el   concepto   de   extradición,   la   Corporación  formule  las  recomendaciones  de  carácter  humanitario realizadas en ocasiones anteriores y  restrinja  la entrega de los requeridos al cumplimiento de la pena impuesta, sin  que puedan ser vinculados a otro proceso penal.   

3.     El    requerido    GUILLERMO POLO SILVA   

GUILLERMO   POLO   SILVA   solicita  la  emisión  de concepto desfavorable al requerimiento en  razón  a  la  falta  de  interés  mostrada  por  el Gobierno de Honduras, pues  transcurridos   dos   meses   no   ha   remitido   las  normas  relativas  a  la  prescripción.   

Además,   pide   la  aplicación  de  los  artículos    11    de    la    Convención   sobre  Extradición  y 511 de la Ley 906 de 2004 referentes a  la  libertad  inmediata cuando han transcurrido dos meses o 30 días sin acción  del país requirente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo    35    de    la    Constitución  Política,  modificado por  el  1º  del  Acto  Legislativo  No.  01  de 1997, la  extradición      se      solicitará,   concederá  u  ofrecerá  de  acuerdo  con los tratados públicos  y,      en      su  defecto,    con    la  ley.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  precisó que   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito  manifestar  que el Tratado  aplicable  para  el  presente  caso  es la “Convención sobre Extradición”,  suscrito  en  Montevideo  el  26  de  diciembre de 1933, me permito informar que  igualmente  debe tenerse en cuenta el artículo 6 numeral 2 de la “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias   Sicotrópicas”,   firmada   en   Viena  el  20  de  diciembre  de  1988…”4.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente entre Honduras y Colombia, aprobada  mediante Ley 74 de 1935.   

         El       artículo      1      de      la      Convención         sobre  Extradición  celebrada   entre   la   República  de  Colombia    y    varios  países americanos, entre ellos, la República     de     Honduras,  prevé  que  cada    uno    de   los  Estados    signatarios   

“…se            obliga     a     entregar,    de   acuerdo   con   las   estipulaciones   de   la   presente  Convención,  a  cualquiera  de los otros Estados que  los  requiera,  a  los  individuos que se hallen en su  territorio   y   estén   acusados   o   hayan  sido  sentenciados, siempre que concurran las circunstancias siguientes:      

a. Que    el    Estado   requirente   tenga   jurisdicción  para  juzgar  el  hecho  delictuoso  que  se imputa al individuo  reclamado.   

b. Que  el  hecho por el cual se reclama la  extradición       tenga       carácter  de delito y sea punible por las leyes del Estado requirente y  por  las  del  Estado requerido con la pena mínima de  un  año de privación de la  libertad”.     

        Por  su  parte, el artículo 2 dispone   

“Cuando el individuo fuese nacional del  Estado   requerido,   por   lo   que   respecta  a  su  entrega,  ésta   podrá   o   no   ser  acordada  según  lo  que determine la legislación  o las circunstancias del caso a juicio del Estado requerido. Si  no  entregare  al  individuo,  el Estado requerido  queda  obligado  a  juzgarlo  por  el  hecho  que se le  imputa,   si   en   él  concurren  las  condiciones  establecidas   por   el   inciso  b)  del  artículo  anterior,    y   a   comunicar   al   Estado   requirente   la   sentencia   que  recaiga”.   

       A   su  vez,  el  artículo  3  de  la  Convención  dispone que  el  Estado  requerido no  estará      obligado      a     conceder     la  extradición   

“a)  Cuando  estén prescritas  la   acción  penal  o  la  pena,  según   las   leyes   del   Estado  requirente  y  del  requerido  con  anterioridad   a   la   detención   del  individuo  inculpado.   

b)          Cuando  el  individuo  inculpado  haya  cumplido  su  condena en el país del delito o cuando  haya sido amnistiado o indultado.   

c)  Cuando el  individuo  inculpado haya sido o esté siendo juzgado  en  el  Estado  requerido  por  el  hecho que se le imputa y en el cual se funda  el     pedido     de     extradición.   

d)  Cuando el  individuo  inculpado  hubiere  de comparecer ante Tribunal o Juzgado      de     excepción     del    Estado    requirente,    no    considerándose  así  los  Tribunales del fuero  militar.   

e)  Cuando se  trate   delito   político  o  de  los  que  le  son  conexos.  No se   reputará   delito  de           político  el atentado contra la persona del Jefe de  Estado       o       de       sus  familiares.   

f)  Cuando se  trate   de   delitos   puramente  militares  o  contra  la  religión”.   

       El      artículo     5   establece  los  requisitos  de  la  solicitud     de     extradición    y al efecto señala   

“El pedido de  extradición  debe  formularse  por  el  respectivo  representante  diplomático,  y  a falta de este por  los   agentes   consulares  o  directamente  de  Gobierno  a  Gobierno,  y  debe  acompañarse  de  los  siguientes  documentos, en el  idioma    del    país  requerido:      

a. Cuando   el   individuo  ha  sido  juzgado  y  condenado  por  los  Tribunales    del    Estado    requirente,    una    copia   de   la   sentencia  ejecutoriada.   

b. Cuando   el   individuo   es   solamente  un  acusado,  una  copia  auténtica  de  la  orden  de  detención,  emanada  de  Juez  competente; una  relación  precisa  del hecho imputado, una copia de  las    leyes    penales    aplicables    a   ésta,  así   como   de   las   leyes   referentes   a  la  prescripción     de     la    acción y de la pena.   

c. Ya  se  trate de condenado o acusado, y siempre que fuera posible,  se    remitirá    la  filiación y demás datos  personales que permitan identificar al individuo reclamado”.     

De esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar en punto  de  emitir  concepto sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por  la  República   de   Honduras   respecto  de    los   ciudadanos   colombianos  LUIS  MIGUEL  MEÑACA,  LUIS  CARLOS URRUTIA QUEJADA,  JAVIER    MARTÍNEZ    JARABA    y    GUILLERMO    POLO    SILVA,   son:   

     

a. Que  el  pedido de extradición se haya  formulado  por  medio  de  agente  diplomático o de  Gobierno      a      Gobierno      y      se      haya      acompañado,   en   el   caso   de   personas  condenadas,     de     copia     auténtica  de  la sentencia ejecutoriada y de la filiación   y   demás  datos  personales  que  permitan identificar al individuo reclamado;     

     

a. Que  el  hecho  por  el que se solicita la extradición    tenga    carácter    delictivo  y  una pena mínima de un  año  de privación de la  libertad  en  el  país requirente y en el requerido  (principio  de  al  doble  incriminación);     

     

a. Que    no    esté    prescrita   la  acción   o  la pena con antelación a              la             detención     del     solicitado,  conforme  a  las leyes de  los Estados requirente y requerido;     

     

a. Que  el  individuo  no  haya  cumplido  su  condena  o  haya  sido  amnistiado    o   indultado   en   el   país   del  delito;     

     

a. Que   el  individuo  no  esté  siendo  juzgado  por el mismo hecho que funda la petición de  extradición  en el país  requerido;     

     

a. Que  el  requerido  no deba comparecer  ante   un   Tribunal   de   excepción  del  Estado  requirente;     

     

a. Que    no    se    trate    de    un    delito   político,   puramente   militar   o   contra  la  religión.     

Así  mismo,  la    Corte   tendrá  en cuenta que         la        Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra      el      Tráfico     Ilícito   de   Estupefacientes   y   Sustancias  Sicotrópicas5         extendió  la    posibilidad   de   solicitar   y   conceder   la   extradición   por   delitos   de   tráfico  de  estupefacientes   a  los  diversos  tratados  sobre  la   materia   suscritos   entre  los  diversos        países  de la  comunidad  internacional.   

       Conducto  Diplomático  y Documentación necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo     5    de    la    Convención    sobre  Extradición,   la  solicitud  de  extradición  debe  efectuarse  por  vía  diplomática,  por  la consular o de gobierno a gobierno,  aportando  copia  auténtica  del  fallo  proferido  en el país extranjero, con  indicación  de  los  datos por cuyo medio sea posible identificar plenamente al  reclamado.   

Siendo     ello    así,  la Corte constata cómo se    encuentra    satisfecha    tal  exigencia toda vez que la  solicitud    fue    presentada    por    la    vía  diplomática,  esto  es, fue radicada por la Secretaría  de Relaciones Exteriores     de    Honduras    ante  la  Embajada  de Colombia en Tegucigalpa, dependencia que, a  su  vez,  remitió el requerimiento al Ministerio de  Relaciones     Exteriores    nacional.   

La  petición  fue   acompañada   de   copia   auténtica   de   la  sentencia de condena  dictada  el 21 de abril de 2006  por  el  Tribunal  de  la  Ceiba,  Departamento  de la Atlántida, República de  Honduras,    en    contra    de    los   ciudadanos   colombianos   LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA  y  GUILLERMO  POLO  SILVA, la cual contiene la  filiación de cada uno de ellos.   

De esta manera, al requerimiento se adjuntó  dicha      pieza      procesal,     autenticada  y               apostillada,   único   documento   exigido   por  la Convención   sobre  Extradición para   los   eventos   en   que   se   reclama   un   individuo     juzgado     y     condenado     por     el    Estado  requirente.     En  consecuencia, se encuentra satisfecho el presupuesto analizado.   

       Identificación     de              los        requeridos     en    extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de extradición, advierte la Corte que los reclamados responden a las  siguientes características:   

LUIS  MIGUEL  MEÑACA  MORALES,  nacido  en  la  Isla de Boca Chica, Colombia, el 10 de octubre de  1957,    identificado    con    cédula   de   ciudadanía   No.   3’799.700  expedida  en Cartagena, hijo  de  Tardina Morales (fallecida) y Enrique Meñaca Martínez, tiene dos hijos con  la   señora   Silvia   Castro   Pacheco,   de   profesión  artesano.  Señales  particulares:   piel  morena,  pelo  negro,  ojos  cafés,  contextura  delgada,  estatura    1,70    metros,    cara    ovalada,    lunares    en    el   pómulo  izquierdo.   

GUILLERMO   POLO   SILVA,   originario  de  la  Isla  de  Boca  Chica, Colombia, nacido el 17 de  marzo  de  1965,  identificado  con  cédula  de  ciudadanía No. 73’116.470,   hijo   de  José  de  las  Mercedes  y  Sonia  Silva  Hernández,  casado  con  Mabel  Tulio  Casanova,  de  profesión  piloto  y  mecánico  de barcos. Señales particulares: piel morena,  pelo  negro  con  canas, ojos negros, contextura gruesa, estatura 1,68 mts, cara  ovalada,  cicatrices visibles en brazo izquierdo, cabeza y en el cuello, lunares  en el cuello y tatuaje de las letras GPS y S en el puño izquierdo.   

LUIS  CARLOS URRUTIA QUEJADA, originario  de Turbo, Antioquia, Colombia, nacido el 28 de diciembre  de   1976,   identificado   con   cédula   de  ciudadanía  No.  71’983.682, hijo de Mariela Cruz Quejada  y  Claudino  Urrutia,  soltero, marino. Señales particulares: piel morena, pelo  negro,  ojos café oscuros, contextura gruesa, estatura 1,73 mts, cara alargada,  cicatrices  visibles  en  brazo  izquierdo  y  en  la  parte  baja  de  la  ceja  izquierda.   

JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA,  originario  de  Cartagena,  Colombia,  nacido el 13 de mayo de 1970,  identificado     con     cédula     de     ciudadanía    No.    18’001.759,  hijo de Dagoberto Martínez  Casanova  e Idalia Jaraba Silva. Señales particulares: piel morena, pelo negro,  ojos negros, estatura 1,78 mts, usa bigotes y barba tipo candado.   

De     otro     lado,    JAVIER   MARTÍNEZ   JARABA   y  GUILLERMO  POLO  SILVA  se identificaron con aquellos nombres y documentos de identidad al  serles  notificada  la orden de captura con fines de extradición emitida por la  Fiscalía  General  de  la Nación. Además, el cotejo dactiloscópico efectuado  por  peritos  de la Policía Nacional y del Cuerpo Técnico de Investigaciones a  las  huellas  dactilares de los capturados, concuerdan con las que reposan en la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  bajo  esas identidades.   

Finalmente,  bajo  la  identidad advertida,  actuaron  y  se  notificaron de las diversas decisiones adoptadas en el marco de  este trámite, sin formular reparo alguno al respecto.   

       De  otro  lado,  si bien la captura de  LUIS    MIGUEL    MEÑACA    MORALES   y LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA     no    se    ha    verificado   por   las   autoridades  colombianas,  tal circunstancia, tiene dicho la Sala,  no  le impide rendir concepto, en tanto la privación  de     la     libertad     puede    concretarse    antes    del    procedimiento,   durante   el  mismo  o  después  de  concedida  la  extradición por parte del Gobierno Nacional.   

       Así    surge   del   artículo  528  de  la  Ley 600 de 2000,  preceptiva  según  la  cual el Fiscal General de la  Nación  debe  ordenar  la captura del reclamado tan  pronto  conozca  la solicitud formal de extradición,  o  antes si así lo solicita el Estado requirente con  los      fundamentos      allí     mencionados;  deber  que  también  le  asiste  una  vez  concedida  la  extradición, si el  solicitado se encuentra en libertad.   

Principio      de      la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si son considerados delitos y, de ser así, si conllevan la pena mínima  señalada  en  el  tratado o en el Código de Procedimiento Penal, según sea el  caso.   

En tal sentido,  el          artículo          1        del        Convención  sobre    Extradición  prevé  la  extradición  para   los  eventos  en  que    el   requerido  ha    sido    condenado    o   acusado6  por  un  hecho de connotación delictual tanto en el  estado  requirente  como  en el requerido, sancionado  con    privación   de   la   libertad     por    un    lapso    superior    a    un    año.   

Los siguientes  hechos  son señalados   como   probados   en  la  sentencia   condenatoria   anexa  al  requerimiento  de  extradición:   

“Uno:  El  día  veinticuatro de septiembre del año   dos   mil   tres,   entre   las  cinco  y  seis  de  la mañana, el barco Guarda Costa de  los  Estados  Unidos, dirigido por el oficial de la marina Eric David Halborson,  observa  en  su  radar  una  señal  que  indica  el  movimiento  de  una  lancha  rápida, sin bandera en  posición  16  grados  23  Norte  y  086  grados  30  Oeste,      con  rumbo de Este a Oeste, en  aguas   internacionales   frontera   con  Honduras  (25  millas  náuticas   al   noroeste   de   la  Isla  de  Roatan,  iniciando  la  persecución   de   la  lancha,  haciéndole  señal de parada, ignorando esta  dicha    señal   ingresando   la   misma      al     territorio  Hondureño,  donde  se detiene al  recibir    disparos   de   advertencia   por   parte   del   helicóptero    de    los   Estados   Unidos   de   Norteamérica.   

Dos:  Una  vez  detenida  la  lancha  se  procede   a   la   identificación   de   la  misma  determinando     que     tiene     las     siguientes     características:          treinta  pies  de largo, casco blanco, orilla azul, dos motores de  200   HP   (caballos   de   fuerza),   marca   del  casco  Eduardoño,   tripulada   por   los   señores  LUIS  MIGUEL  MEÑACA,  LUIS  CARLOS URRUTIA QUEJADA,  JAVIER   MARTÍNEZ   JARABA  y  GUILLERMO  POLO  SILVA,  todos  de  nacionalidad  colombiana,  quienes  portaban  en  la  misma  treinta  y  cinco  (35)  barriles  plásticos  con  más  de  quinientos  (500) galones de gasolina, refracciones y  herramientas,  dicho  combustible  era  llevado  por  estos para abastecer a una  segunda  lancha  detenida  horas  después  ese  mismo  día, y que se detalla a  continuación.   

Tres: A las dos  de  la  tarde  de  ese  mismo  día,  se encuentra en la misma zona pero en ruta  contraria  la  segunda  lancha  rápida  ya mencionada con rumbo al oeste a ocho  punto  tres  millas  náuticas  de  Roatan  Isla  de  la  Bahía,  con similares  características  a la anterior siendo esta una lancha rápida de 30 pies, casco  blanco,  timón azul, interior blanco, dos motores de doscientos HP (caballos de  fuerza)  v6  marca  del  casco  Eduardoño,  en aguas internacionales quienes al  percatarse  de que son perseguidos por la Guardia Costera de los Estados Unidos,  ingresan  al  territorio  de Honduras, encallándose en los manglares de la Isla  de  Roatan,  dándose  a  la  fuga  los ocupantes de la misma, encontrando en el  interior  de  dicha  lancha  un  mil  veinticinco  (1025)  kilos  de cocaína, y  dieciocho barriles de combustible.   

Cuarto: Las dos  lanchas  anteriormente  detalladas  son  propiedad  de  las empresas colombianas  Fesoto LTDA y Yamaha Market S.A.”   

Conforme  a  la  aludida  sentencia,  tales  hechos  encuentran  adecuación  típica  en el artículo 22 de la Ley sobre Uso  Indebido  y  Tráfico  Ilícito  de  Drogas y Sustancias Psicotrópicas, bajo el  nombre   de  “facilitación  internacional  de  los  medios   de  transporte  para  el  tráfico  ilícito  de  drogas”, cuyo texto es el siguiente:   

“Artículo  22.  Se  le impondrá la  pena  de  seis  a  nueve años de reclusión y multa de cincuenta mil a cien mil  lempiras,  a  quien  intencionalmente  facilitare  el  local  o  los  medios  de  transporte,  aún  a  título  gratuito,  para el tráfico o consumo ilícito de  sustancias   estupefacientes,   psicotrópicos  u  otras  drogas  peligrosas”.   

El   supuesto   fáctico   referido  en  esa  sentencia,  atrás  consignado,   comporta  la  actualización  del  tipo  penal  descrito en el artículo 376 del Código Penal  colombiano,   bajo  la  denominación  de  Tráfico,  Fabricación  o  Porte  de  Estupefacientes, en los siguientes términos:   

“Artículo  376.  El  que sin permiso de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca  al  país,  así  sea en tránsito o saque de él, transporte, lleve  consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera, financie o  suministre  a  cualquier  título  droga que produzca dependencia, incurrirá en  prisión  de ocho (8) a veinte (20) años y multa de mil (1.000) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  derivados  de  amapola,  doscientos  (200) gramos de metacualona o  droga  sintética,  la  pena  será de cuatro (4) a seis (6) años de prisión y  multa   de   dos   (2)   a   cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil  (2.000)  gramos  de  cocaína  o sesenta (60) gramos de derivados de la amapola,  cuatro  mil  (4.000)  gramos de metacualona o droga sintética, la pena será de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años  de  prisión y multa de cien (100) a mil (1.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Si  bien  los  requeridos  no transportaban  directamente  la  sustancia  ilícita,  las  circunstancias  de su captura en el  país   centroamericano  indican  su  participación  activa  en  el  transporte  internacional de la misma.   

Lo anterior en consideración al dispositivo  amplificador   del   tipo   denominado   coautoría7   

,  previsto  en  el  artículo  29 de dicho  estatuto,  según  el  cual  responden  como  autores  los que, mediando acuerdo  común,  actúan con división de trabajo criminal atendiendo la importancia del  aporte.   

Se  colige,  entonces,  que  la  conducta  delictiva    por    la    cual   fueron      condenados      LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA  y  GUILLERMO  POLO  SILVA  en  la            República  de  Honduras está tipificada  penalmente  en  nuestro país y sancionada con pena privativa de la libertad que  supera  ampliamente  el  término  de  un  (1)  año,  razón  por  la  cual  se  colma  esta  exigencia   contenida  en   la  Convención sobre Extradición.   

Prescripción  de  la  acción  y de la  pena   

Como  la  solicitud  de  entrega  tiene por fin que los        requeridos          cumplan    la    pena   impuesta   en   la  sentencia  dictada  el  21  de  abril  de  2006 por el  Tribunal   de   la   Ceiba,   Departamento   de  la  Atlántida,  República  de  Honduras,    corresponde   establecer   si   dicha  sanción    y    la  acción están          vigentes,  consultando  para  ello,  como  lo  establece      el      Convenio     sobre      Extradición,  las disposiciones sobre la materia  en   nuestro   país  y  en  el Estado requirente,  por  cuanto así lo impone  el artículo 3  de dicho  tratado,  cuando  determina  que  el Estado requerido no estará     obligado     a     conceder     la    extradición   

“a)  Cuando  estén     prescritas    la    acción  penal  o  la  pena, según las leyes  del   Estado   requirente   y   del  requerido  con  anterioridad   a   la   detención   del  individuo  inculpado”.   

       Prescripción en Colombia   

       Conforme    al   artículo   83   del  Código     Penal     nacional,     la  acción  penal         prescribe        “…en    un    tiempo    igual    al  máximo  de  la  pena  fijada  en  la  ley, si fuere  privativa de la libertad, pero en ningún   caso   será   inferior  a  cinco  años…”. Siendo      ello      así,     no  prescribió  conforme  a  las  leyes colombianas por  cuanto  entre  la fecha de la comisión de los hechos  (24    de    septiembre    de    2003)  y  la  de  la  sentencia (21 de abril  de     2006)    no  transcurrió    un    lapso   superior   a   cinco  años.   

   

       De   otra  parte,   de   acuerdo   con   el  artículo  89 del mismo estatuto      la     pena     privativa  de  la  libertad             “prescribe  en  el  término fijado para  ella  en  la  sentencia  o  en el que falte por ejecutar, pero en ningún    caso    podrá  ser  inferior  a  cinco años”.   

       En      este     evento,    los  requeridos  LUIS  MIGUEL MEÑACA, LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA, JAVIER MARTÍNEZ  JARABA   y   GUILLERMO   POLO   SILVA  fueron   condenados   el  21        de        abril      de      2006    a  cinco  años  y  cuatro  meses   de   privación  de    la    libertad,  sanción      que  adquirió                firmeza  en  esa  fecha  por  cuanto  fue  dictada  en audiencia y  contra   ella   no  se  interpusieron   recursos,  pena  que  se  finiquitaría  el  24  de  enero  de  2009.   

       Los  requeridos  fueron aprehendidos el  24   de   septiembre   de   2003   y  estuvieron  en  prisión  hasta  que  se  les  concedió  libertad  condicional, así: el 14 de  junio  de  2006  a JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA y el 12  de  octubre  de 2006 a los  otros     procesados.   

       Es  decir,  JAVIER  MARTÍNEZ    JARABA    cumplió  2  años,  8  meses  y  20 días de  la  pena  impuesta y LUIS  MIGUEL   MEÑACA   MORALES,   LUIS  CARLOS  URRUTIA  QUEJADA  y GUILLERMO POLO  SILVA estuvieron privados  de  la  libertad 3 años y  18   días.   

       El  anterior  panorama  evidencia cómo  los    connacionales   permanecieron   en  reclusión intramural por  un  periodo  mayor  a la   mitad   de   la  pena  impuesta;  sin  embargo,  no   cumplieron  con  el  régimen  de  libertad   vigilada   impuesto   por   las   autoridades   hondureñas,            pues no se presentaron mensualmente al  juzgado  de  ejecución  de  penas y salieron de ese  país    sin    tener    autorización   judicial   para  ello.   

       El  análisis  ponderado de las normas  que  regulan el instituto de la prescripción permite  a  la Sala concluir que en eventos como el que se analiza, esto es, cuando se ha  dado  inicio  al cumplimiento de la pena, el término  prescriptivo      empieza     a     contarse  desde  el  momento en que se  interrumpe       su      observancia.   

       No     otra     cosa     puede    inferirse    del    artículo   89   del  Código  Penal  cuando señala que la pena  prescribe  en el término  fijado  para  ella  en  la  sentencia o en       el      que      falte      por      ejecutar,         expresión  que  razonablemente lleva a colegir  que  es a partir de la suspensión de su cumplimiento  cuando  debe  contarse  dicho  lapso,  el  cual como dice la misma preceptiva no  puede ser inferior a 5 años.   

       De       lo      anterior      la  Corporación  concluye  que  no  se  ha  configurado  la  prescripción  de la  pena  según  las  leyes  colombianas  para ninguno los requeridos  porque  desde  cuando  se  sustrajeron  al  cumplimiento  de  la  sanción  (14 de junio de  2006   JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA  y  el  12  de  octubre  de 2006 LUIS   MIGUEL  MEÑACA  MORALES,  LUIS  CARLOS  URRUTIA QUEJADA y  GUILLERMO  POLO  SILVA)  a     la     fecha     del    requerimiento    no  transcurrieron  más  de cinco  años.   

       Prescripción    en    Honduras   

         Las  normas  del  Código Penal vigente de la República de Honduras  preceptúan en materia de prescripción de la acción y de la pena:   

“Artículo   97.   La   acción  penal  prescribe:   

1) Por el transcurso de un periodo igual al  máximo  de  duración  de la sanción señalada para el delito, aumentado en la  mitad, si fuere la de reclusión.   

Sin    embargo,    el    término   de  prescripción     no    será,    en   ningún   caso,   inferior   a   dos  años.   

2)  A los cinco años cuando se tratare de  un  hecho  para  el  cual  estuviere  establecida,  como  pena  principal, la de  inhabilitación.   

3)  En  tres  años,  cuando  la  multa se  imponga como pena principal; y,   

4)  A  los  seis  meses,  si se tratare de  faltas”.   

“Art. 99. La prescripción de la acción  penal  se  interrumpirá  desde  que se inicie procedimiento contra el culpable,  corriendo  de  nuevo  el  tiempo  de  la  prescripción desde que se paralice su  prosecución por cualquier circunstancia   

“Art.  100.  Las  penas  impuestas  por  sentencia  en  firme  prescriben  en  los  términos  señalados en el artículo  97.   

El tiempo de esta prescripción se contará  desde  la  fecha  en  que  la  sentencia  quede  firme,  o  desde  el  día  del  quebrantamiento de la condena en su caso”.   

         Por  tanto,  en  Honduras  no ha prescrito ni la acción ni la pena,  pues  el  término  prescriptivo,  común  a  las  dos figuras, corresponde a un  periodo  igual al máximo de la duración de la sanción de reclusión señalada  para  el  delito  (9 años),  aumentado   en   la   mitad,  como  lo  establecen  las  reglas  transcritas  en  precedencia.   

         Naturaleza    jurídica    de    los    hechos   fundantes   de   la  solicitud   

       El         Convenio        sobre  Extradición proscribe la  extradición   de   personas  acusadas  de  delitos  políticos,   puramente   militares   o  contra  la  religión,  prohibición      que     para     este  evento  no  aplica  por cuanto el  delito   objeto  de  la  sentencia  de  condena  que  soporta  la  solicitud  de  extradición  no  tiene  tal connotación,  por  tratarse  de  una  infracción  penal ordinaria o común.   

Las  restantes  condiciones       que       impiden       la  extradición,  esto  es,  que  el  individuo  haya  cumplido su condena o haya  sido   amnistiado   o  indultado  en  el  país  del  delito, esté    siendo   juzgado   por   el   mismo   hecho   que   funda   la  petición de extradición  en  el  país requerido o  deba  comparecer  ante un  Tribunal     de     excepción     del     Estado  requirente,   tampoco  se     configuran,  pues   no  se  deducen  de   la  documentación  aportada    ni   han   sido   reseñadas   por   el  país    requirente,  por  los requeridos o por  su  defensa.   

Respuesta a los alegatos  

Como  se  comparten  los planteamientos del  Ministerio  Público y de la  defensora  de  LUIS   MIGUEL   MEÑACA,  LUIS  CARLOS  URRUTIA  QUEJADA  y  JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA en cuanto a que en el caso particular  se  cumplen  los  requisitos  previstos en el Convenio  sobre  Extradición suscrito entre Colombia y Honduras,  sobra cualquier comentario al respecto.   

En  torno  a  la  solicitud  de  concepto  desfavorable  incoada  por el requerido GUILLERMO POLO  SILVA  fundada en  “la falta de interés”  mostrada por el Gobierno de Honduras al retardar la entrega de las  normas  relativas  a  la prescripción, la Sala encuentra que no está llamada a  prosperar  por  cuanto  la  documentación  solicitada fue allegada al trámite,  aunque  no  con  la  agilidad  esperada,  situación explicable en la ritualidad  propia   de   esta   clase  de  trámites  que  involucran  el  uso  de  canales  diplomáticos del país requirente y del requerido.   

En  igual  sentido, carece de fundamento la  petición    de    aplicar    los    artículos    11    de    la   Convención  sobre  Extradición y 511 de  la  Ley  906 de 2004, pues la regla contenida en esas normas regula el evento en  el  que  la  extradición ha sido concedida y el Estado requirente no procede al  traslado    del    reclamado.    Así,    el   artículo   11   de   Convención  establece:   

“Concedida  la  extradición y puesta la  persona  reclamada a disposición del agente diplomático del Estado requirente,  si  dentro  de  dos  meses  contados  desde  la  comunicación en ese sentido no  hubiere  sido  aquélla  enviada  a  su  destino  será  puesta  en libertad, no  pudiendo ser de nuevo detenida por el mismo motivo   

El  plazo  de  dos  meses  se  reducirá a  cuarenta y cinco días si se tratare de países limítrofes”.   

Tal situación no se configura en este caso,  por  cuanto no se ha agotado el trámite de extradición y, consecuentemente, no  se ha dejado a disposición del país requirente a los reclamados.   

Conclusión  

Acorde    con    lo    anotado, la  Sala     conceptuará     a     favor    de    la  extradición    de  JAVIER  MARTÍNEZ  JARABA, GUILLERMO POLO SILVA, LUIS  MIGUEL  MEÑACA y LUIS CARLOS  URRUTIA  QUEJADA,  requeridos  por  el  Gobierno de la  República   de   Honduras,   por  reunirse  las  exigencias  contenidas  en  la  Constitución  Política  Nacionales,  en la Ley 600 de 200 y en la Convención     sobre     Extradición   

Con  todo,  la  Sala  recuerda  cómo  la  República  de  Honduras,  en  virtud  de  lo preceptuado en el artículo 17 del  Convenio    sobre    Extradición,    normativa  reguladora  de  esta  solicitud,  se  obliga, entre otras  cosas:     “a)    A    no    procesar    ni    a  castigar”    a    los    requeridos   “…por  un  delito común cometido con anterioridad al pedido de  extradición  y  que  no  haya  sido  incluido en él, a menos que el interesado  manifieste    expresamente   su   conformidad.   b)   A   no   procesar   ni   a  castigar”    a    los    reclamados   “…por   delito  político,  o  por  delito  conexo  con  delito  político, cometido con anterioridad al pedido de extradición”.   

De  otra  parte,  es  preciso consignar que  corresponde  al Gobierno Nacional condicionar la entrega a que los reclamados en  extradición  no  sean  condenados  a  pena  de  muerte,  ni juzgados por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de extradición, ni sometidos a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a  que  se  les  respeten  todas las garantías debidas en razón de su  calidad  de  justiciables, en particular a que su situación de privación de la  libertad  se  desarrolle  en condiciones dignas, de conformidad con lo dispuesto  en  los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y  9,   10,   14   y   15   del   Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno Nacional, en orden a salvaguardar los derechos fundamentales de los  requeridos,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y respeto por la persona humana con posterioridad a su liberación  una  vez  cumplan la pena allí impuesta por la sentencia condenatoria originada  en las imputaciones que motivan la extradición.   

Así  mismo,  que  el  país reclamante, de  acuerdo con sus políticas internas sobre la materia,  ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que los requeridos puedan tener  contacto   regular  con  sus  familiares  más  cercanos,  considerando  que  el  artículo  42  de  la Constitución Política de 1991 reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese núcleo  también  prodiga  el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su  artículo 23.   

Adicionalmente, es del resorte del Gobierno  Nacional  exigir al país reclamante que tenga en cuenta el tiempo de privación  de   la   libertad   cumplido   por   los   reclamados   con  ocasión  de  este  trámite.   

La  Sala se permite indicar que, en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  compete  al  Gobierno  en  cabeza  del  señor  Presidente de la  República  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de  determinar      las      consecuencias      derivadas     de     su     eventual  incumplimiento.   

       En  mérito de lo expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN    PENAL,    CONCEPTÚA      FAVORABLEMENTE     a     la  extradición     de  los   ciudadanos   colombianos   JAVIER   MARTÍNEZ  JARABA,  GUILLERMO  POLO  SILVA,   LUIS   MIGUEL   MEÑACA  y LUIS CARLOS URRUTIA QUEJADA  solicitada  al      Gobierno      de      Colombia      por      el      de     Honduras,         con  el  fin  de  dar cumplimiento a la  sentencia  dictada  el  21  de  abril  de  2006 por el  Tribunal   de   la   Ceiba,   Departamento   de   la   Atlántida,   del   país  requirente.   

         La  Secretaría  de  la  Sala  comunicará esta determinación a los  defensores  de  los  requeridos,  al  Agente del Ministerio Público y al Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo  y devolverá el expediente al  Ministerio    del    Interior    y    de    Justicia    para    los    trámites  subsiguientes.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                 MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 600 de 2000 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición de extradición acaecieron con antelación al 1 de  enero  de  2005, fecha en la que estaba vigente esa normatividad. Así mismo, la  Convención     sobre     Extradición suscrita en Montevideo el 26 de diciembre de 1933.   

2  Diario Oficial de la República de Honduras.   

3  La  solicitud  de  extradición  contenida en la Nota Verbal No. 48-SG de septiembre  17  de  2010  del gobierno de Honduras fue remitida a la Fiscalía General de la  Nación mediante oficio DAJI.E. No. 01846 de octubre 5 de 2010.   

4  Folio 1 carpeta anexa.   

5 Dicha  Convención  fue suscrita en Viena el 20 de diciembre  de   1988,  aprobada  en  nuestro  país por la ley  67  de  1993  y  declarada  exequible  por  la Corte  Constitucional en la sentencia C-176 de 1994.   

6  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  orden de detención, conforme al  literal b del artículo 5 de la Convención sobre Extradición.   

7  El  tipo  penal  usualmente está escrito en términos de un autor único y por ello  utiliza    la   expresión   “el   que”;   sin  embargo, la realidad enseña que en la comisión de un  delito  pueden  participar  varios sujetos activos que se distribuyen el trabajo  delictivo,   en   especial  en  conductas  punibles  como  la  del  tráfico  de  narcóticos,  situación  para  la  cual  el  legislador previó la figura de la  coautoría.     

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