35564(16-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 48  

Bogotá  D.C., dieciséis (16) de febrero de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisión de la  demanda  de  casación  presentada  en nombre de RAMIRO  GÓMEZ  ÁLVAREZ  contra el fallo del Tribunal Superior  de  Distrito Judicial de Cúcuta (N. de S.)  que  confirmó  el emitido en el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Los  Patios, mediante el cual fue condenado como autor de la conducta punible de  homicidio, cometida en concurso homogéneo y en modalidad culposa.   

HECHOS Y SÍNTESIS PROCESAL  

1. El 24 de marzo de  2008,  a  la 1:40 p. m., en un cruce vial ubicado en el sector de Boconó, Villa  del  Rosario  (N.  de S.), en  momentos  en  que  en  una  bicicleta  los  jóvenes Jonatan Mario Vega Ortega y  Fabián  Alberto Vásquez García terminaban de atravesar de derecha a izquierda  la  calzada,  fueron  arrollados  con  la  parte  delantera izquierda del bus de  servicio   público   de   placas  XXB-082,  afiliado  a la empresa OMEGA,    conducido    por    RAMIRO   GÓMEZ  ÁLVAREZ,  a  consecuencia  de lo cual fallecieron los  menores.   

2. Por esos hechos  el  10  de febrero de 2009, ante un juez con funciones de control de garantías,  la   Fiscalía  General  de  la  Nación  formuló  imputación  a  GÓMEZ  ÁLVAREZ como autor de homicidio en  modalidad  culposa,  en concurso homogéneo (Ley 599 de  2000,  artículos  31,  103  y 109, modificada por la Ley 890 de 2004, artículo  14),  y  el  3  de marzo siguiente presentó contra el  citado  escrito de acusación por la misma conducta punible, acto formalizado el  19  de  mayo  de  esa  anualidad  en  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Los  Patios.   

3.  El  juez  de  conocimiento  tras  llevar  a  cabo las audiencias preparatoria y de juicio oral  —esta  última  en varias  sesiones—, el 22 de junio  de  2010  dictó  contra  el  procesado  sentencia  condenatoria  por los cargos  atribuidos,  y  en  tal virtud le impuso las penas principales de sesenta y tres  (63) meses de prisión, multa  en    cuantía    de    dieciocho    coma    sesenta    y    seis   (18,66)   salarios   mínimos   mensuales  legales   vigentes  y  prohibición  de  la  actividad  de  conducir  vehículos  automotores  por  un  plazo  igual al de la sanción restrictiva de la libertad,  así  como la accesoria de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  y  le  concedió  la  prisión  domiciliaria  como sustitutiva de la  intramural.   

4. De la expresada  decisión  apeló  el  defensor  y  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Cúcuta,  mediante  la  suya  de  6  de  septiembre  de 2010, la confirmó en su  integridad,  fallo  de segunda instancia contra el cual la misma parte interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

DEMANDA  

5. El censor propone  un  cargo  con  invocación expresa de los artículos 181-2, 457 y 488 de la Ley  906  de  2004, como sustento para deprecar el desconocimiento del debido proceso  por violación del principio de congruencia.   

Con  el fin de acreditar el vicio denunciado  aduce  que  en  la acusación expresamente se adujo que el suceso desencadenante  del  resultado  lesivo ocurrió por el “cansancio” en  que  se  hallaba el conductor procesado, pero en el fallo, tanto de primera como  de     segunda    instancia,    éste    fue    condenado    por    “desatención  y  descuido”  al  momento  de  guiar el vehículo,  aspectos      que,     asegura     el     memorialista,     son     “ontológica            como  valorativamente”  diferentes.   

Sostiene que como tales aspectos constituyen  “hechos  nuevos” no imputados en el  pliego  de  cargos  ni  en  el  juicio,  su  representado  fue  sorprendido  con  circunstancias  de  las que no se defendió, motivo por el que solicita casar la  decisión  recurrida  y  emitir  la  de  reemplazo,  en la cual se absuelva a su  prohijado  toda vez que en el debate público se desvirtuó justamente que éste  condujera   el   rodante   en   estado  de  cansancio,  como  lo  aceptaron  los  falladores.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

6.  De conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, Código de  Procedimiento  Penal  que  gobernó  este  asunto, el recurso de casación es un  mecanismo  de  control  tanto constitucional (artículo  235-1)  como  legal  que procede contra las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  y  que,  de  acuerdo  con lo señalado en el  artículo   180   del   mismo  ordenamiento,  tiene  como  propósitos  alcanzar  (i)  la  efectividad  del  derecho  material,  (ii) el  respeto       de       las      garantías      fundamentales,      (iii)  la  reparación  de  los  agravios  inferidos   y   (iv)   la  unificación de la jurisprudencia.   

Empero,   para  que  pueda  cumplir  tales  finalidades  es  deber de la parte inconforme observar ciertas cargas señaladas  en la ley.   

La  primera  de ellas, inherente tanto a los  recursos  ordinarios como extraordinarios, es la de deprecar su ejercicio dentro  de  los  preclusivos  y  perentorios  términos  establecidos en el ordenamiento  procesal,  de  forma  tal  que  hacerlo por fuera del respetivo plazo apareja la  correspondiente declaración de extemporaneidad.   

Al respecto el artículo 183 de de la Ley 906  de  2004,  modificado a partir del 12 de julio de 2010 por el artículo 98 de la  Ley  1395,  esto es, aproximadamente dos meses antes de emitirse la sentencia de  segunda  instancia,  acerca  de  la  oportunidad  para  interponer el recurso de  casación, señala:   

“El recurso se  interpondrá  ante  el  tribunal  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la  última  notificación  y  en un término posterior común de treinta (30) días  se  presentará  la demanda que de manera precisa y concisa señale las causales  invocadas y sus fundamentos.   

”Si  no  se  presenta  la  demanda  dentro  del  término  señalado se declarara desierto el  recurso,   mediante  auto  que  admite  el  recurso  de  reposición”  (negrillas  ajenas al texto).   

Por  su  parte  el  artículo  169  de  la  codificación  adjetiva que rige el presente asunto, en cuanto a la forma en que  deben   notificarse   las   providencias   (autos   y  sentencias), prevé:   

“Por  regla  general las providencias se notificarán a las partes en estrados.   

”En caso de no  comparecer  a  la audiencia a pesar de haberse hecho la citación oportunamente,  se  entenderá  surtida la notificación salvo que la ausencia se justifique por  fuerza  mayor  o  caso  fortuito.  En este evento la notificación se entenderá  realizada    al    momento    de    aceptarse    la   justificación.   

”De  manera  excepcional  procederá la notificación mediante comunicación escrita dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes.   

”Si el imputado  o  acusado se encontrare privado de la libertad, las providencias notificadas en  audiencia  le serán comunicadas en el establecimiento de reclusión, de lo cual  se dejará la respectiva constancia.   

”Las decisiones  adoptadas  con  posterioridad  al  vencimiento  del  término legal deberán ser  notificadas   personalmente   a   las   partes   que   tuvieren   vocación   de  impugnación”  (negrillas  ajenas al texto).   

7.    Como  objetivamente  se  constata  en  este  asunto,  la  sustentación del recurso de  apelación  de la sentencia de primera instancia se llevó a cabo el 4 de agosto  de  2010,  y  al  finalizar el respectivo debate argumental de manera expresa se  comunicó  a las partes intervinientes que la lectura del fallo de segundo grado  tendría  lugar  el 6 de septiembre siguiente, como efectivamente así ocurrió,  sin  que a tal audiencia hubiese asistido el defensor del procesado (quien  sí  se  hizo  presente) ni hubiese  justificado  luego tal inasistencia, de donde resulta que con base en lo normado  en  el  artículo  169,  inciso segundo, de la Ley 906 de 2004, la notificación  del  fallo  de  segundo  grado  se  dio  para todas las partes en estrados en la  última   calenda  aludida  (el  6  de  septiembre  de  2010)1.   

Ahora  bien,  no  obstante  el  perentorio y  vigente  mandato  contenido  en la citada codificación procesal penal acerca de  la   oportunidad   para   interponer   el   recurso  de  casación  (artículo   183,   modificado   por   el  98  de  la  Ley  1395  de  2010),   la  Secretaría  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  inexcusablemente  y  con flagrante desconocimiento de la ley, fijó el  traslado  para  acudir a ese medio de impugnación extraordinario con base en la  disposición   subrogada,   esto   es,   contabilizando   sesenta   (60) días a partir del 7 de septiembre de  2010,   los  cuales  se  cumplieron  el  1  de  diciembre  siguiente2, fecha última  en  la  que  el  abogado  defensor, sin haber manifestado antes (o su prohijado)  intención  de impugnar el fallo, presentó demanda contentiva de los motivos de  inconformidad                resumidos3.   

Por  lo  anterior,  a  pesar  de la referida  constancia               secretarial,               la              extemporaneidad    del   mecanismo   de  impugnación  refulge  evidente, toda vez que de acuerdo con la norma en comento  éste  debió  promoverse  dentro  de  los  cinco  días siguientes a la última  notificación  de  la sentencia, vale decir, entre el 7 y el 13 de septiembre de  2010,  y  sustentarse en un plazo no mayor de treinta días contados desde el 14  de dicho mes, los cuales se cumplieron el 26 de octubre siguiente.   

8. Tal conclusión  encuentra   respaldo   en   el  hecho  de  que,  como  se  sabe,  las  leyes  de  procedimiento,  esto  es,  las relativas a la sustanciación y ritualidad de los  juicios,  son  de  orden  público  y  de  imperativo  cumplimiento a partir del  momento  en  que  deben  empezar  a  regir,  excepto  en cuanto a los términos,  actuaciones  o  diligencias  que  hubiesen  empezado  a  correr con arreglo a la  legislación  anterior,  caso en el cual se seguirán gobernando por ésta hasta  su                   finalización4.   

Además,  impera  recordar que en materia de  términos  legales  la  Corte  también  de  manera  pacífica  y  reiterada  ha  señalado    que    los    mismos    “son  de riguroso cumplimiento y que no puede dejarse su aplicación  al   arbitrio   de   los   empleados   o   funcionarios   judiciales”, pues si tal situación se permitiera  “desaparecería   la  seguridad  jurídica  que  de  ellos  dimana,  quedando  sujeto el proceso a las  interpretaciones  caprichosas  de  quienes  en  un  momento dado deben darles su  curso  en  las actuaciones encomendadas”5.   

En relación con esa temática igualmente ha  dicho  la  Sala  que  las  certificaciones  de  los  funcionarios  encargados de  controlar  términos  “no  tienen  carácter  vinculante,  sino  simplemente  informativo, porque éstos no  están  facultados  para  modificar  o  sustituir  las disposiciones legales que  regulan    la    iniciación    o   duración   de   los   términos”,     de     modo     “que   es   deber   de   los  sujetos  procesales    verificar    si   la   información   consignada   en   ellas   es  correcta”6.   

Necesario  es  aclarar  que  dicha doctrina,  invariable  hasta  la fecha, no opera, como igualmente lo ha señalado la Corte,  cuando  “la  iniciación  del   término   establecido  en  la  ley  para  el  ejercicio  del  derecho  de  impugnación  dependa  del cumplimiento de un acto secretarial determinado, como  por  ejemplo  una  notificación  o el envío de una comunicación a los sujetos  procesales,  pues  en estos casos, mientras el acto procesal no se lleve a cabo,  el  término  legalmente  previsto no puede empezar a contabilizarse”7,  supuesto  de hecho que no es  el que corresponde al asunto debatido.   

En suma, como desde su entrada en vigencia la  ley  procesal  debe  cumplirse,  sin  que se acepten excusas acerca de su poco o  ningún  conocimiento,  ni  tengan  valor  o  efecto  vinculante las constancias  secretariales  relacionadas  con  los términos legales consagrados para que las  partes  ejerciten  los  derechos o actuaciones que el ordenamiento jurídico les  confiere,   la  Sala  rechazará  por  extemporánea  la  demanda  de  casación  presentada    en    nombre    de    RAMIRO    GÓMEZ  ÁLVAREZ.   

Lo  antes  indicado  no  impide  a  la Corte  puntualizar,  en  cumplimiento  de  su función de guardián del orden jurídico  como  suprema  autoridad  de  la  jurisdicción  ordinaria y en ejercicio de las  facultades  que  en  materia  de casación le confiere la propia Ley 906 de 2004  (artículo    184,    inciso    tercero)    para    superar    defectos    de    la   demanda   —como eventualmente puede entenderse la  extemporánea    interposición    o   sustentación   del   recurso—,  que  no  observa  con  ocasión del  trámite  procesal  o  de los fallos impugnados, violación alguna de derechos o  garantías       fundamentales      de      GÓMEZ  ÁLVAREZ, como para que sea necesario emitir de oficio  una   decisión   de   fondo   (sentencia) para asegurar la protección de aquéllos o éstas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

RECHAZAR   POR   EXTEMPORÁNEA   la   demanda   de   casación  interpuesta  por  el  defensor  de  RAMIRO  GÓMEZ  ÁLVAREZ, de  acuerdo con lo atrás puntualizado.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                 FERNANDO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

Cita medica  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cuaderno del Tribunal, folios 22-33.   

2  Ídem, folio 34.   

3  Ídem, folios 41-56.   

4 Ley  153 de 1887, artículo 40.   

5 Cfr,  Autos  de  25  de  julio de 1994, 16 de diciembre de 1999 y 26 de julio de 2000,  radicaciones Nº 9418, 16540 y 17191, respectivamente.   

6 Cfr.  Entre  otros,  autos  de  15  de noviembre de 2000, radicación Nº 17384; 21 de  febrero,  3  de  octubre  y  1 de noviembre de 2007, radicaciones 26898, 28332 y  28409,  respectivamente;  12  de  marzo  de 2008, radicación Nº 29325, y 14 de  octubre de 2009, radicación Nº 31452.   

7 Cfr.  Auto de 21 de febrero de 2007, radicación Nº 26898.     

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