35517(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 35517  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA N°. 225  

Bogotá,  D.C., seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  las  bases  jurídicas  y  lógicas  de  la  demanda de casación presentada por la defensa de EDDINSON      GUSTAVO      BUITRAGO      MANCILLA,      contra  la  sentencia proferida el 30 de junio de 2010, por la Sala  Segunda  de Decisión del Tribunal Superior Militar de Bogotá, que confirmó la  condena  impartida  el  18  de  noviembre  de  2008  por  el  Juzgado Segundo de  Instancia  de  Brigada  de Bucaramanga, al hallarlo autor penalmente responsable  del   delito   de   homicidio   culposo,   en  concurso  con  el  de  ataque  al  inferior.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  El  3  de  julio de 2002 en la Vereda el  Porvenir-  Centenario,  jurisdicción del municipio de San Vicente de Chucurrí,  el  CS  Eddinson Gustavo Buitrago Mancilla  fue  encargado,  junto  con  12 soldados, por el Comandante de la  Base  Militar  Cerro  Los  Andes,  para recoger a otro grupo de militares que se  encontraba en el perímetro urbano ingiriendo bebidas alcohólicas.   

Una  vez  en  el  lugar,  el  CS  Eddinson  Gustavo  Buitrago  Mancilla  ordenó  a  su  tropa  cargar  los fusiles, los ubicó en la zona perimétrica y  requirió  al  grupo  disidente.  Ello  generó  una  discusión  que  llevó  a  Buitrago  Mancilla a golpear  con  el  arma  de dotación al SLR George Alexander Gutiérrez Parra.  Ante  tal  actuación,  el  SLR Merlyn  Augusto  Bernaza  Botero  reaccionó  e  intentó  quitarle  el arma, pero en el  forcejeo  se  disparó  el fusil impactando en la humanidad del SLR Jaimes  Edison  Javier,  quien a la postre  falleció.   

2.  El  5 de julio de 2002, el Juzgado 39 de  Instrucción   Penal   Militar  ordenó  la  apertura  de  investigación  y  la  vinculación  mediante  indagatoria  del  CS  Eddinson  Gustavo   Buitrago   Mancilla   y  de  los  soldados  regulares  Carlos  Alberto  Vargas  Zambrano,  Merlyn  Augusto   Bernaza   Botero,   George   Alexander   Gutiérrez  Parra1.   

3.  El  29  de  marzo  de  20072, la Fiscalía  15   Penal  Militar  ante  el  Juzgado  Segundo  de  Brigada  acusó  a  Buitrago  Mancilla  como  autor  del  delito  de  homicidio  culposo, en concurso, con el de ataque al inferior; a los  soldados  Vargas  Zambrano,  Bernaza   Botero   y  Gutiérrez  Parra,  por  los  punibles  de  ataque  al  superior y desobediencia, todos  previstos  en los artículos 109 del Código Penal, 115, 118 y 119 de la Ley 522  de    19993.   Cesó   procedimiento   a   favor   de   Vargas   Zambrano  por  insubordinación y a favor de Bernaza Botero por homicidio culposo.   

4. El juicio correspondió al Juzgado Segundo  de  Brigada  de  Bucaramanga,  autoridad  que  luego de realizar la audiencia de  Corte   Marcial,   el   18   de   noviembre  de  2008  condenó  a  Buitrago    Mancilla,   a   las   penas  principales  de  25  meses  de  prisión,  multa en el equivalente a 21 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  37  meses  de privación del derecho de  tenencia  y  porte  de  armas  y  a las accesorias de separación absoluta de la  Fuerza  Pública  e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo tiempo de la pena principal. Le concedió la condena de  ejecución                condicional4.   

En  la  misma  decisión,  absolvió  a  los  soldados  Vargas  Zambrano,  Bernaza  Botero  y Gutiérrez Parra. Les otorgó la  libertad inmediata e incondicional.   

5.  El   fallo   fue   apelado   por   la   defensa   de   Buitrago  Mancilla  Eddison  Gustavo, pero  la  actuación  también se  remitió en consulta respecto de la absolución.   

6.  El  30  de  junio  de  2010  el  Tribunal Superior Militar ratificó  la  condena  impuesta a Buitrago Mancilla, al  tiempo  que  revocó la absolución, confirmó en lo demás por  razón    del   delito   de   desobediencia   de   los   soldados   Vargas  Zambrano,  Bernaza  Botero,  y Gutiérrez Parra,  para en su lugar condenarlos, por lo que les impuso una pena de 1  año             de             prisión5.   

7.  La      apoderada      de     Buitrago  Mancilla   interpuso   y   sustentó   el   recurso  extraordinario  de  casación  que le fue concedido. En forma separada presentó  escrito   en   el   que   demandó   la  extinción  de  la  acción  penal  por  prescripción.   

LA DEMANDA  

Con   fundamento  en  la  causal  primera,  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  prevista  en el artículo 207 del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), la recurrente sostuvo que el  Tribunal  incurrió  en “un error de derecho pues no  se  valoró  el  contenido  del artículo 34 del Código Penal Militar, no se le  dio   valor  a  dicho  precepto  legal”.  Postuló  un  cargo único   bajo   los   siguientes   argumentos:   

i)  Pese  a que el juzgador desarrolló una  correcta  valoración  de los medios probatorios, olvidó y dejó de aplicar una  norma  jurídica  cuyo  texto  no  ofrecía  dudas, esto es, el artículo 34 del  Código   Penal   Militar   (Ley   522   de   1999)6  que  regula la situación de  hecho  debidamente  comprobada  “pues se reconoce en  los  fallos  la actuación del occiso tendiente a agredir a mi cliente surgiendo  su  necesidad de defender un derecho propio (SU VIDA) contra la agresión actual  o  inminente,  pues  el  señor SLR GEORGE ALEXANDER GUTIERREZ le trato (SIC) de  quitar  el  arma  y  ante el forcejeo lamentablemente se ocasionó la muerte del  soldado  señor  SLR  EDINSON  JAVIER  JAIMES…”7”.   

ii)  Se  desconoció por parte del Tribunal  que    pudo    “haber    otro   final8”  esto es, que los soldados borrachos  se          sintieron          “grandes” por el consumo de cerveza, se  evadieron  de la tropa, fueron desobedientes, trataron al condenado con palabras  soeces  que  acabaron con su paciencia y cuando quiso golpear a uno de aquellos,  intervino  otro  para  desarmarlo,  siendo  en  tal  forcejeo que se disparó el  arma.   

iii) Concluyó que su representado no tenía  antecedentes  y  cumplía una orden de su superior en una zona roja. Adicional a  ello,  la  situación  vivida le produjo un trastorno depresivo, a diferencia de  los  tres  soldados  que  borrachos  y  engrandecidos  por  el  alcohol,  fueron  desobedientes, atacaron a su superior y son fumadores de marihuana.   

Por  lo  tanto,  solicitó  casar el fallo y  conceder   la   causal   de  justificación  del  hecho  para  que  Eddinson       Gustavo      Buitrago      Mancilla      “continúe  en  la fuerza pública sin  interdicción    de    derechos    y    con    funciones   públicas”.   

LA SOLICITUD DE PRESCRIPCIÓN  

Fundamentó así su escrito:  

i) El 17 de agosto pasado entró en vigencia  la  Ley  1407  de  2010,  o  Código  Penal  Militar,  el  que en su artículo 8  consagró como norma rectora el principio de favorabilidad.   

ii)  Los  artículos  76  y  79  de la misma  normatividad establecen:   

“Término  de prescripción de la acción  penal.  La  acción  penal  prescribe  en  un  tiempo  igual al máximo de la pena fijada en la ley si fuere  privativa  de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5) años  ni  excederá  de  veinte  (20).  Para  este  efecto  se  tendrán en cuenta las  circunstancias de atenuación y agravación concurrentes.   

(…)  

Interrupción  del término prescriptivo de  la   acción   penal.  La  prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con la formulación de la  imputación.  Interrumpida  la  prescripción,  comenzará a correr de nuevo por  tiempo  igual  a  la  mitad del señalado en el artículo 76 de este Código”   

iii) Una interpretación sistemática de las  normas  transcritas  permite concluir que en los actuales momentos la acción se  encuentra  prescrita toda vez que han transcurrido más de cinco años desde que  se  definió  la situación jurídica del acusado, providencia que se equipara a  la formulación de imputación.   

CONSIDERACIONES  

De   la   prescripción   de   la  acción  penal   

La  Sala  abordará  en  primer  lugar  lo  relacionado  con  la  solicitud  de  prescripción  de la acción penal, pues de  concurrir  tal  fenómeno  se  ofrecería  inane  el  análisis  y estudio de la  demanda de casación propuesta.   

1.  Con  la  expedición  de la Ley 1407 de  2010,  Nuevo Código Penal Militar, y la vigencia de la Ley 522 de 1999 (antigua  codificación)   se   presenta   el   fenómeno   denominado   coexistencia   de  normas9,  de  manera  que  para aplicar una u otra normatividad por virtud  del  principio  de  favorabilidad  es  necesario  revisar  detenidamente los dos  sistemas  para  establecer  si  los  institutos  de  los  que  se  peticiona  su  aplicación  en una y otra codificación son equivalentes. Como lo tiene sentado  la Sala:   

“…el  concepto  amplio  que  siempre ha  manejado   esta   Corte  Suprema  frente  a  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  no puede conllevar a que, con su pretexto, se pueda invocar, por  ejemplo,  la  aplicación  íntegra  del  nuevo  sistema  procesal  a un caso no  cobijado  por  su  vigencia,  pues, de un lado, el principio de favorabilidad es  predicable  de cara a institutos contenidos en uno u otro método de juzgamiento  –los  contenidos  en las  Leyes  600 de 2000 y 906 de 2004- en tanto discurran coetáneamente, y, de otro,  la  igualdad  sólo  es  predicable  frente  a  individuos  que se encuentran en  condiciones  similares,  o  mejor  expresado,  como  el fin último de cualquier  sistema  procesal  es  el  de  servir de ámbito de garantía a los derechos del  individuo,  es  claro  que  cada  sistema  por sí mismo contiene una estructura  interna   propia  que  materializa  y  desarrolla  el  catálogo  de  garantías  fundamentales consagradas en la Carta Política.     

(…)  

De   allí   que  la  aplicación  de  la  favorabilidad  respecto  de determinadas normas contenidas en la Ley 906 a casos  regulados  por  la  Ley  600,  depende  de  la  equivalencia  de los respectivos  institutos…10”   

2.   En   este   evento,  la  Ley  522  de  199911   difiere   de   la   1407   de  201012,   en   cuanto   cada  una  contiene  distintas  fases  procesales  y por tanto se modifica el procedimiento  para  administrar  justicia  militar,  pues entre otras, las autoridades cambian  sus  roles,  los  sujetos  procesales asumen distintas formas de participación,  varía  el  sistema  de aducción de pruebas, se modifican los términos en cada  estadio  procesal y por consiguiente los institutos jurídicos que las gobiernan  se transforman sustancialmente.   

3. Dentro de la nueva dinámica procesal de  la  Ley  1407  de  2010,  al  existir  una  fase  pre  procesal  en  la  que los  intervinientes  se  encuentran habilitados para recaudar elementos materiales de  prueba  con  miras  a  esclarecer  la  noticia criminal, es claro que la fase de  investigación  sufre  serias modificaciones, entre ellas la forma de contar los  términos con los que cuentan para adelantar la investigación.   

4.  Al  revisar  la  consagración  de  los  institutos por cuyo texto invoca la prescripción tenemos que:   

ANTIGUO  CÓDIGO  PENAL  MILITAR   

Ley 522 de 1999, articulo 86            

NUEVO CÓDIGO  PENAL MILITAR   

Ley 1047 de 2010, articulo 79  

INTERRUPCIÓN  DEL  TÉRMINO  PRESCRIPTIVO  DE  LA  ACCIÓN  PENAL.:   

La  prescripción  de  la  acción penal se  interrumpe  con  la  ejecutoria  de la resolución de  acusación.   

En   el  procedimiento  especial  con  la  ejecutoria formal del auto que declara la iniciación del juicio.   

Interrumpida la prescripción, principiará  a  correr  de nuevo por tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83  de este código             

IINTERRUPCIÓN    DEL   TÉRMINO   PRESCRIPTIVO   DE   LA   ACCIÓN  PENAL:   

La  prescripción  de  la  acción penal se  interrumpe    con    la    formulación    de    la  imputación.   

Interrumpida la prescripción, comenzará a  correr  de nuevo por tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 76 de  este Código.  

5. En tal sentido el artículo 444 del nuevo  estatuto   procesal   consagra   la   formulación   de  imputación  como   “el  acto  a  través del cual la Fiscalía General  Penal  Militar  comunica a una persona su calidad de imputado…”,  es  decir,  lo vincula a la investigación, siendo por tal razón  que   es   a   partir   de   tal   momento   que  el  término  prescriptivo  se  interrumpe13;  situación  que no se puede equiparar con la interrupción de la  prescripción  que opera en la Ley 522 de 1999, en los términos pretendidos por  la defensa.   

6. Nótese cómo las decisiones que en uno y  otro  sistema  fijan  los  límites para la interrupción de la prescripción no  guardan  identidad,  toda  vez  que en la Ley 522 de 1999, (artículo 86) aquél  término  se  cuenta  a  partir de la ejecutoria de la resolución de acusación  (actuación  con la que termina la instrucción, y se  da  inicio  al  juicio), en  tanto  que  con  la  Ley  1047 de 2010, es con la formulación de la imputación  (como  forma  de  vinculación  a  la  averiguación  penal)  que se interrumpe el termino de prescripción  de la acción.   

7.  De ahí que esté llamada al fracaso la  solicitud  de  la  apoderada,  pues  para  apoyar  su  pretensión equiparó dos  institutos  jurídicos  disímiles en cuanto que la audiencia de formulación de  imputación  que  consagra  la  nueva  normatividad,  no  puede  parearse  a  la  resolución  de  acusación  del sistema procesal anterior, sencillamente porque  el  nuevo  sistema también establece en sus artículos 481 y ss la audiencia de  formulación  de  acusación,  con lo cual no resulta posible la aplicación del  principio  de  favorabilidad,  en  la  medida  en  que  el articulo 78 del nuevo  Código   Penal  Militar  no  guarda  similitud  con  ningún  instituto  de  la  estructura  procesal que consagra la Ley 522 de 1999, que es la normatividad que  regula este proceso.   

En  este  evento,  la  acción  penal  no ha  prescrito,  pues  en la fase del juicio no han transcurrido los 5 años contados  desde  el  29  de  marzo  de  2007,  fecha en que se profirió la resolución de  acusación,   que   es   el   lapso   mínimo  para  que  opere  tal  fenómeno,  determinación  que comporta la obligación de estudiar la viabilidad de admitir  o no  la demanda de casación presentada.   

La inadmisión de la demanda  

Por remisión expresa del artículo 372 del  Estatuto   Penal  Militar  (Ley  522  de  1999),  según  el  cual  “En  el  trámite  subsiguiente  a  la  concesión  del recurso, se observará el procedimiento previsto para tal efecto  en  el  Código  de  Procedimiento Penal”, es la Ley  600   del   2000,   la  llamada  a  gobernar  el  trámite  propio  del  recurso  extraordinario;  en tal sentido, de conformidad con el artículo 213 del Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Sala  inadmitirá la demanda porque no reúne los  presupuestos  exigidos,  ni  cumple  con las exigencias mínimas previstas en el  artículo 212 del mismo Estatuto.   

    

1. La    procedencia    del    recurso    de    casación   por   vía  discrecional     

Acorde con lo señalado en el inciso 1º del  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000, el recurso extraordinario de casación  procede   contra   las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y por el  Tribunal   Penal   Militar,  cuando  se  proceda  por  “delitos  que tengan señalada pena privativa de la  libertad      cuyo      máximo     exceda     de     ocho     años”.   

Confrontados   los   límites   punitivos  establecidos   en   el   artículo   109  de  la  Ley  599  de  200014, vigente al  momento   de  los  hechos  y  bajo  cuyo  égida  se  profirió  resolución  de  acusación,  los  cuales  están  fijados  entre 2 a 6  años,  fácilmente  se  advierte  que  su máximo no  supera  los  8  años  de prisión, lo que de entrada impide la casación por la  vía ordinaria.   

A  la  casacionista,  entonces, le resultaba  forzoso   proponer   la   impugnación   conforme   al  rigor  de  la  casación  discrecional,  evento en el cual le correspondía demostrar que era necesaria la  intervención  de la Corte “para el desarrollo de la  jurisprudencia   o   la  garantía  de  los  derechos  fundamentales”.   

En  este  asunto  la  defensora  no  probó  ninguna  vulneración  a  una garantía superior, ni la necesidad del desarrollo  de    la    jurisprudencia,    y    la   Sala   en   virtud   del   principio   de   limitación,  no  puede  suponer los aspectos que harían viable la admisión del libelo.   

Tales  razones  serían suficientes para no  dar  curso  a  la  demanda;  no  obstante,  en el supuesto de que se obviase ese  requisito  necesario,  la inadmisión igual deviene como la única solución, en  cuanto  la  libelista  no  cumplió con las exigencias lógicas y argumentativas  exigidas en su interposición.   

2.   Del  interés  para  recurrir y la  identidad temática.   

Bajo   el   concepto  de  “identidad      temática”,      la  jurisprudencia  ha señalado que al sujeto procesal que muestra su inconformidad  con  la  sentencia  del  Tribunal  le  asiste  interés  jurídico,  esto es, se  encuentra  legitimado  para recurrir, siempre y cuando el tema propuesto en sede  de   casación  haya  sido  planteado  a  través  del  recurso  de  apelación.   

En  el  presente  asunto  en  contra  de la  sentencia  de  segunda  instancia  que declaró al sujeto recurrente, penalmente  responsable  del  delito  de  homicidio  culposo,  en  concurso heterogeneo, con  ataque  al  inferior,  la señora defensora se alzó contra tal determinación y  la  postulación  que  hizo  al  Ad  quem fue:   

“el   hecho  delictivo  se  debe  encuadrar  en UNA CAUSAL DE INCULPABILIDAD POR FUERZA MAYOR  PARA  TODOS  y  si  no  porque  no  se llamó por este hecho punible a BERNAZA Y  VARGAS.       15”   

Como  petición  subsidiaria  invocó  la  absolución porque:   

“en el plenario  no  aparece con certeza que haya sido mi defendido la persona que haya disparado  el   arma…16”,  duda  que  debe ser resuelta en su  favor.   

Ahora, contrario a lo sugerido, la libelista  aspira  a  que  la  Corte  case  la sentencia de segunda instancia y profiera un  fallo    absolutorio    tras    advertir    que   se   obró   en   legítima  defensa  por  la necesidad de  defender  su  vida  de  la  agresión actual o inminente de la que fue objeto el  acusado cuando intentaron quitarle el arma.   

La   Sala  fácilmente  advierte  que  la  comparación  de  las  posiciones defensivas asumidas pone en evidencia la falta  de  “identidad” en las  hipótesis  propuestas  como  eximentes  de responsabilidad, pues aunque las dos  persiguen la absolución, lo son por caminos distintos.   

No  se  puede  alegar  ante la instancia la  ocurrencia  de  una  fuerza  mayor,  entendida como el  acontecimiento  que no se puede prever ni resistir cuando el agente que lo sufre  está  efectuando  un  obrar legítimo con todas las precauciones y el resultado  se  produce  por  accidente  ajeno  a  la  intervención  del agente,  para después advertir un error del Ad  quem  por  la  falta de reconocimiento de la legitima  defensa,   entendida  como  el  derecho  que  la  ley  confiere  a obrar para proteger un bien jurídico tutelado, propio o ajeno, ante  el  riesgo  en  que  ha  sido  puesto  por causa de una agresión antijurídica,  actual  o  inminente,  de  otro, no conjurable por vía distinta, siempre que el  medio     empleado     sea     proporcional     a    la    agresión.   

La línea de la Sala se ha mostrado pacífica  de  cara  a  la  demostración de la existencia de unidad temática entre lo que  fue  materia  de  discusión  en  las  instancias  con  lo  que  se  denuncia en  casación,  como presupuesto básico para la procedencia del recurso, así lo ha  precisado17:   

“Debe  existir  identidad  temática,  de  materia,  conceptual  o  sustancial entre los motivos de disenso que se ponen en  conocimiento  del  Tribunal  Superior a través del recurso de apelación, y los  cargos   que   más   tarde   se   someten  a  consideración  de  la  Corte  en  casación.   

“No   se  trata  de  que  exista  plena  identidad,  repetición  textual,  ni correspondencia exegética producto de una  confrontación  puramente  formal  entre  la  apelación y la casación, pues la  naturaleza  de  la  apelación  contra  la sentencia de primera instancia muchas  veces   lo  impediría;  sino  de  que  sea  verificable  que  la  alzada  y  la  impugnación  extraordinaria  tienen identidad sustancial en lo fáctico y en lo  jurídico,     aunque     pudiesen     presentar     enfoques    o    argumentos  distintos.   

“La  anterior línea jurisprudencial, que  ahora   se   reitera,   puede  confrontarse,  entre  otras,  en  las  siguientes  sentencias:  16  de  julio  de 2001 (radicación 15488), 12 de diciembre de 2002  (radicación  17176), 27 de agosto de 2003 (radicación 16198) y 28 de noviembre  de  2005  (Radicación  19840).  De  igual manera, en los siguientes autos: 8 de  septiembre  de 2004 (radicación 12584), 13 de abril de 2005 (radicación 22947)  y 21 de marzo de 2006 (radicación 24686).”   

Si  la  recurrente  alegó  que  se dejó de  aplicar  “una  norma jurídica clara, cuyo texto no  ofrecía   dudas,   la   cual   regulaba  la  situación  de  hecho  debidamente  comprobada,”  pero ese yerro no lo protestó con la  interposición   del   recurso   de  apelación,  ese  silencio  constituye  una  aceptación  tácita  y  la  inhabilita  para acudir en casación, pues en tales  condiciones,  el Tribunal Superior no tuvo la oportunidad de conocer, estudiar y  emitir  pronunciamiento  sobre  los  puntos  que  propuso  como  fundamento  del  ataque.   

3. Cargo único. Sobre la violación directa  de la ley sustancial.   

Además  de  lo  anterior,  la  jurisprudencia  de la Corte insistentemente ha sostenido que los  argumentos  relacionados  con  la violación  directa  de la ley sustancial han de  ser  expuestos  en  estricto  raciocinio  jurídico,  sin  que  en su desarrollo  resulte  admisible plantear o sugerir la comisión de errores en la apreciación  probatoria,   pues,   de  presentarse  aquellos,  deben  formularse  en  capítulo  separado  haciendo mención expresa de la clase de  error  probatorio  en  que  incurrió  el  juzgador, si de hecho o de derecho, y  precisar  la  especie y trascendencia que tuvo en la parte dispositiva del fallo  ameritado.   

Cuando  se  alega  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial el  actor   acepta  los  hechos  tal  y  como  fueron  declarados  en  el  fallo,  y  admite    el   mérito  persuasivo  asignado  a  los medios probatorios que sirvieron de fundamento a la  decisión,   y   su  carga  consiste  en  demostrar  que  el  A  quem   se   equivocó  en  la  selección  o  comprensión   de   la  norma  sustancial  finalmente  aplicada.   

Si  bien la casacionista formuló un único  cargo  con  fundamento  en  la  causal primera, por violación directa de la ley  sustancial,     en     su     desarrollo    incurrió    en    las    siguientes  irregularidades:   

(I)  Señaló el primer motivo de casación,  al   amparo   del   artículo   207  del  Código  Penal,  pero  no  identificó  técnicamente  el  sentido  del error, pues aunque se deduce que es por la falta  de  aplicación  del  artículo  34 contenido la Ley 522 de 1999, tal censura le  exigía  como presupuesto, el enfrentamiento entre lo probado en el proceso y la  aplicación  de la ley, para demostrar como la norma escogida por el juzgador no  correspondía    a    la    aplicable   al   caso   concreto,   carga   que   no  cumplió.   

(II) Lo que presentó como yerro no fue más  que  un  alegato  de  libre factura, en donde especuló sobre la forma en que ha  debido  valorarse  la  prueba para colegir la existencia de la legítima defensa  como una causal de ausencia de responsabilidad.   

(III)  Incurrió en desaciertos  pues  si  su  desacuerdo radicó en la  valoración  de  pruebas, debió recurrir a la violación indirecta por error de  hecho,  sin  embargo  no  especificó si ello fue producto de un falso juicio de  identidad, falso juicio de existencia o falso raciocinio.   

La libelista en su escrito parece confundir  la  violación  directa,  con  los  errores  de  derecho  que son propios de los  reproches  frente  a  la  legalidad  o al mérito otorgado por el juzgador a las  pruebas.   

(IV)  El desarrollo del cargo no es mas que  su  personal  valoración  de  las  pruebas,  que llevó a la demandante a   concluir,    en    contra    de   las   inferencias   judiciales,   que  en  la  sentencia no se aplicó una norma jurídica clara, que  regulaba    la    situación   de   hecho   debidamente   comprobada18,  esto es,  la  legítima  defensa,  pero  olvidó señalar en qué parte de la decisión se  reconoció  la  agresión  injusta  actual  o  inminente  que  diera  campo a la  aplicación de tal precepto normativo.   

Para  la  Sala  es clara su desatención de  cara  a  las  reglas de argumentación que rigen la técnica casacional, pues la  modalidad   de   reproche   escogida  para  atacar  la  sentencia:  violación          directa  de  la  ley    sustancial,   no   es   coherente   con   la  fundamentación  del  único cargo intentado, el cual apunta a demostrar errores  de apreciación de la prueba.   

Este  ejercicio, que puede admitirse en las  instancias  ordinarias  del  proceso, resulta ajeno al recurso extraordinario de  casación  pues este Tribunal no cumple como un superior funcional de los jueces  llamados  a  dirimir  los  conflictos  entre  los  asociados,  lo  que impide la  reapertura del debate probatorio ya superado.   

En  últimas,  lo  que  se  observa  en la  demanda  es  la  inconformidad de la recurrente con el fallo, al no reconocer la  legítima  defensa,  pero  sin  acogerse  a  la  declaración  fáctica  y  a la  apreciación   de   los   medios   de   prueba  por  parte  del  juzgador,  como  correspondería  al  amparo  de  la  vía  directa,  con lo cual transgredió el  principio  de  autonomía  que rige este excepcional recurso, pues no es posible  confundir  en  un  mismo  cargo  un  reproche  que  tiene  distinto  sentido  de  violación.   

En  tales  condiciones, como quiera que el  cargo  quedo  huérfano  en  la  demostración  de  los errores atribuidos en la  sentencia,  y  la Corte, en virtud del principio de limitación, no puede entrar  a complementar el libelo, se impone la inadmisión de la demanda   

Finalmente, la Sala destaca que del estudio  del  proceso  no  se vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías  de  algún  interviniente  que determine el ejercicio de la facultad oficiosa de  índole   legal   que   al   respecto  le  asiste  en  procura  de  asegurar  su  protección.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Primero.    INADMITIR    la   demanda   de   casación  presentada  por  el  defensor  de  Eddinson   Gustavo   Buitrago   Mancilla.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ    LUIS   BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

            

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS  

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr fl  49  a  52  cuaderno 3. En la sentencia de segunda instancia se resumen  sus  indagatorias.   

2 Cfr.  fls 335 a 360 cuaderno 2   

3  Código Penal Militar.   

4 Cfr.  fl 106 cuaderno 3.   

5  Cfr fl 209 a 211 cuaderno 3   

6  Artículo  34.  Causales de justificación.  El  hecho  se justifica: (…) 4. Cuando se obre por la necesidad  de  defender  un  derecho  propio  o  ajeno  contra  injusta  agresión actual o  inminente, siempre que la defensa sea proporcionada a la agresión.   

7Cfr fl  244 cuaderno 3   

8  Ibidem   

9  De  conformidad  con  el  artículo  628   de  la  Ley  1407  de 2010, la nueva  normatividad  solo  opera  para  los delitos cometidos con posterioridad al 1 de  enero  de  2010,  lo que significa que los acaecidos con antelación a esa fecha  serán  gobernados  con  la normativa que le antecedió, situación que legitima  la coexistencia de normas.   

10  Sentencia    23    de   mayo   de   2006,   radicado  25300   

11 Que  consagra un sistema mixto, con tendencia inquisitivo.   

12 De  marcada tendencia acusatoria.   

13  Y  comienza  a correr de nuevo por un término igual a  la  mitad  del señalado en el artículo 76 del Código Penal Militar, evento en  el cual, no podrá ser inferior a cinco años   

14Homicidio culposo.   

15 Cfr  fl 115 y ss cuaderno 3   

16  Ibidemn   

17  Cfr.  radicación  26297  del 11 de abril de 2007, ratificado en la 27978 del 23  de agosto de 2007.   

18 Cfr  fl 234 cuaderno del Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *