35319(27-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 35319  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado   Acta:  57.      

Bogotá, D. C, veintisiete (27) de febrero de  dos mil doce (2012).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos  que  condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la demanda de  casación  presentada por el  defensor   de   JAIRO   SÁENZ   ESPINOSA,    contra    el    fallo    proferido    por    el    Tribunal         de         Neiva1,  el  cual  confirmó la       sentencia       adoptada  por  el  Juzgado Quinto Penal del  Circuito   de   la   misma   ciudad,   que  lo condenó   a   la  pena  de  cuarenta  y  ocho  (48)  meses de prisión,  como  autor  responsable del  delito     de    tentativa    de    acceso    carnal  violento.   

H    E    C    H   O   S   

El  29  de  junio  de  2003,  Amparo  Narváez Oliveros, le informó a la  administración  de justicia que, aproximadamente a las 9:30 de la noche, cuando  se  trasladaba del Barrio Briceño al centro de la Municipalidad de Santa María  (Huila),  fue  abordada  de  manera  violenta por JAIRO  SÁENZ  ESPINOSA, que reconoció como un ex trabajador  de  ella,  quien  la sujetó del cabello, la tiró al piso, le tapó la boca, le  quitó   la   blusa,   se  le  montó  encima  y  quiso  accederla  carnalmente,  anunciándole  que  “a las buenas o las malas tenía  que  ser  de  él”; la mujer como pudo, se soltó en  dos  ocasiones del referido atacante y salió corriendo, hallando en su camino a  Antonio   Castañeda  y  su  esposa  Aracelly Trujillo, que  le  prestaron  un poncho para taparse y la acompañaron a recoger sus prendas de  vestir.   

A C T U A C I Ó N    P R O C  E S A L   

1. El 14   de  marzo  de  2006,  la  Fiscalía    Cuarta    Delegada,   dictó  resolución  de  acusación  contra JAIRO SÁENZ ESPINOSA,  por   el   punible   de  tentativa  de  acceso  carnal  violento       2.   

2.  El  26  de  abril  de 2007,  la  Fiscalía  Tercera Delegada ante el  Tribunal       de       Neiva,       confirmó  la anterior decisión, con base  en el recurso de apelación presentado por la defensa técnica.   

3. El 27 de abril de  2010,  el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de Neiva  (Huila),    condenó   a  JAIRO  SÁENZ  ESPINOSA, a la  pena  principal  de  cuarenta  y  ocho  (48)  meses de  prisión,    por    el    delito   de   tentativa  de  acceso carnal violento, a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso; así mismo, lo conminó al pago por daños        y        perjuicios  de diez (10) smlmv, le negó la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y le concedió la prisión  domiciliaria.   

4.  El  28  de  junio  de 2010, El   Tribunal   de   Huila,  confirmó  la  decisión  recurrida por la  defensa técnica.   

5. El mismo sujeto  procesal  inconforme  con  la  providencia de segundo grado, la impugnó y, a su  turno,  motivó  el  recurso  de  casación;  libelo  que  hoy califica la Sala.   

D   E   M   A   N   D  A    

El defensor, bajo la égida de la Ley 600 de  2000,   atacó   el  fallo  expedido  en  segunda  instancia,  por  “haber              violado  directamente  la  ley  procesal  por Exclusión (sic)  evidente…  del artículo 306 numerales 2 y 3 del CPP… por haber incurrido en  la    causal    tercera    cuerpo    primero,    de  casación  consagrado  en  el  numeral  primero  del  artículo   205  del  CPP  y  además  del  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional”.     

Luego  de  transcribir sin comillas, grandes  apartes  de  las  decisiones  más  relevantes como la resolución de situación  jurídica,  la acusación de primera y segunda instancia y apartes de los fallos  condenatorios,   se   refirió   a  una  jurisprudencia  del  año  1985,  sobre  nulidad.   

Para el memorialista es nulo todo el proceso,  incluso,  desde  el  acta  de  injurada  recibida  a  su  prohijado,  porque  la  denunciante  les  pagó  a  los supuestos testigos a fin de que dijeran mentiras  sobre  el  hoy condenado; dijo además que, ella lo sacó con gente armada de la  casa  de Humberto Osorio donde  trabajaba,  “que  esta señora lo está calumniando  por bronca”, entre otros hechos.   

Las instancias no escucharon en declaraciones  juradas   a   todos   los  testigos,  “donde  se  demostraría  la  animadversión que le había cogido la  señora  que  lo  llevo  (sic) a denunciarlo para tapar la falta que ella había  cometido.  Que  esta  denuncia  estaba viciada por sentimientos de rabia como el  mismo    Jairo    Sáenz    lo    manifestara    en    su   injurada”.   

Y en la presente actuación, en opinión del  defensor,  se  les dio credibilidad a testigos de oídas como fueron los esposos  Castañeda;  actuar judicial  criticado  por  un  tratadista nacional, quien afirma que no se puede condenar a  una  persona  en  esas  circunstancias,  por  el  error  que  puede  exhibir  un  declarante cuando oye lo que otro percibió.    

Con  base  en  lo  atrás  anunciado  por el  profesional  del  derecho,  solicitó  “CASAR  el injusto fallo impugnado para en su lugar ABSOLVER a Jairo  Sáenz Espinosa”.   

C O N S I D E R A  C I O N E S   

1.        La        Corte  advierte  que  el  ataque formulado  contra   la   sentencia   de   segundo   nivel   expedida  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila), no  reúne   los   mínimos   presupuestos  de  coherencia  y  lógica-argumentativa  descritos  por  la  jurisprudencia  para  admitir la demanda presentada, pues si  bien  elevó  el  recurrente,  un  cargo, por nulidad, como  punto  de  partida  para lograr su infirmación; sin embargo, en el desarrollo y  demostración  de  la  censura  propuesta,  incurrió  el  defensor  en  graves,  múltiples  y exacerbadas falencias, las cuales atentan contra la filosofía que  inspira el recurso extraordinario de casación.   

2. Menos aún puede  entenderse  el  reproche  como  nueva  ruta  para confeccionar escritos de libre  importe  y, ensayar, por ese camino, derrumbar la doble presunción de acierto y  legalidad  inherente  a  las  decisiones  concebidas  en los proveídos; tampoco  consiste  en añadir un cúmulo de ideas disgregadas y fragmentadas en el libelo  en  búsqueda  de  fines  jurídicos  subjetivos o hipotéticos para asegurar un  posible éxito, tal como lo plasmó el impugnante.    

3.    Como  metodología,  la  Sala abordará el estudio del escrito, estableciendo aquellos  puntos  más preponderantes, a fin de determinar de manera precisa los desatinos  de  mayor  impacto, con el objeto de brindarle al jurista suficiente claridad en  torno a los dislates presentados en su inconformidad.    

En   la   nulidad  propuesta  se  exhiben  múltiples y exacerbados yerros:   

1.   El  libelista  le dedicó a la sustentación de la censura, página y  media,  notándose  allí  un  criterio  general  y  subjetivo,  máxime  cuando  anunció  su  hipótesis  de  trabajo: la víctima mintió, le tenía rabia a su  mandante,  compró declarantes,  los juzgadores no le dieron credibilidad a  lo narrado en su injurada y fue condenado con testigos de oídas.   

Se  descubre  como  los  argumentos base del  ataque,  son  simples  enunciados, vacíos de contenido jurídico, planteados en  oposición  al  criterio  expuesto  por  los  Juzgadores,  sin  la  más mínima  temática  casacional; son pues, proposiciones  personalísimas, propias de  un  escrito de libre factura; examínese, por ejemplo, el siguiente apartado del  memorial:   

Sobre   los   hechos   relacionados   con  anterioridad  a  los  denunciados  se  hubiere  probado la animadversión que la  denunciada  (sic) mantenía con Jaira Sáenz y quería  hacerle     daño     como     fuera     posible3.   

2.   Se   hace  imperioso,  entonces,  discernir  ¿cómo?,  ¿cuándo?,  ¿dónde?,  ¿de  qué  manera?    y    ¿quién?,    consumó    en    instancias    una   vulneración    a    las    garantías  constitucionales  fundamentales  puntualizadas   en   alguno   de  los  sentidos  expresados  por  la  ley  y  la  jurisprudencia;  además,  le  corresponderá motivar al libelista la influencia  dañina  del  yerro  alegado en la decisión impugnada al amparo de instrumentos  internacionales  o  normas nacionales potencialmente vilipendiadas; presupuestos  que  no  se  satisfacen  por  el  sólo  hecho  de  haber sido insinuados por el  defensor, como en el caso en estudio.   

3.  En un mismo texto argumentativo, mezcló  en  forma  indiscriminada,  institutos  jurídicos excluyentes, los cuales deben  ser  revelados  por  separado:  violación  al  debido  proceso,  por un lado, e  infracción  al  principio  de investigación integral, por otro. Con tal actuar  vulneró   el  postulado  de  autonomía  propio  del  recurso  extraordinario  de  casación, puesto que cada  embestida  conlleva  un  razonamiento independiente y, al combinarlos, se tornan  confusos  e  imprecisos,  desapareciendo  de  contera,  el  alcance,  validez  y  efectividad de cada uno.   

4. Tiene que ver con  el  olvido  de  los principios que rigen las nulidades, como los de taxatividad,  protección,  residualidad,  finalidad  de los actos, entre otros, con el objeto  de  constatar  la  infirmación  de  la  sentencia última, puesto que si aplica  alguno,  como  por  ejemplo,  el de convalidación, el ataque embestida se torna  insustancial y efímero.   

5. El jurista debe  identificar  y  determinar,  conjuntamente,  la  clase  de nulidad (estructura o  garantía),  denunciando  las  normas sustanciales vulneradas, a fin de explicar  por  qué su premisa es consecuente con el acontecer procesal, pues no basta, la  sola  enunciación del cargo. Es imperioso argumentar ¿cómo?, ¿de qué forma?  y   ¿cuáles?   fueron   las   repercusiones   o   el  daño  al  interior  del  proceso.   

6.  Por otro lado,  con   el   objeto  de  verificar  aún  más  el  desatino  del  recurrente,  se  puntualizarán  algunos apartes de los fallos de instancia; desde luego, sin que  ello  se  entienda como una respuesta de fondo a las alegaciones expuestas en la  demanda,   sino   en   virtud  del  ejercicio  pedagógico  que  la  Sala  viene  implementando con sus funciones.   

En   el  fallo  dictado  por  el  Juez  se  dijo:    

Para  este  despacho la denuncia presentada  por  la  ofendida  se  constituye en un verdadero testimonio por la coherencia y  objetividad  de  sus  afirmaciones,  y  que  mas (sic) testigo presencial que la  misma  víctima,  versión  que confrontada con las declaraciones de los esposos  MARCO  ANTONIO  CASTAÑEDA MARIN y ARCELIA TRUJILLO DE CASTAÑEDA, no dejan duda  acerca  de la forma en que sucedieron los hechos, y aunque estas dos personas no  vieron  al  procesado  o  al  agresor en el momento de la agresión, la ofendida  quien  lo  identifico  (sic)  plenamente dio a conocer su nombre en el lugar del  insuceso,  afirmando  sin lugar a dudas que JAIRO SAENZ (sic) fue la persona que  aprovechando  la  oscuridad  del  lugar  trato  (sic)  de accederla carnalmente,  violentándola  contra  el suelo y despojándola de una de sus vestiduras, hecho  que  no  consumó  gracias  a  la  oposición férrea de la víctima.   

Por  otra  parte  el procesado nunca logró  demostrar  que  el  (sic)  no  se  encontraba en lugar de los hechos la noche en  mención  o  que  todo  obedeció a un montaje en su contra, por el contrario de  sus  afirmaciones  se  evidencia  que  las  partes  si  se  conocían  y que fue  trabajador  de la ofendida. Para este despacho no cabe  menos  que  concluir, que los indicios de autoría y responsabilidad a que se ha  hecho  mención  en  esta  providencia, en contra del procesado, no solamente se  soportan  con  los  hechos  indicadores  debidamente  acreditados,  sino que las  inferencias  o  conclusiones  a  que se ha llegado, no resultan contrarias a las  reglas  de  la  sana  crítica,  para  dictar  una  sentencia condenatoria en su  contra.   

El   actor   olvidó   atacar   la  prueba  incriminatoria  base  de  la  sentencia  condenatoria  y  la refutó con simples  enunciados  subjetivos, inanes, por supuesto en sede extraordinaria, para variar  el sentido de la decisión.   

Por  su  parte  el  Tribunal,  entre  otras  motivaciones, expuso:   

Sin  duda,  existen  datos suficientes para  predicar  con certeza la responsabilidad del procesado. Por un lado, se tiene el  testimonio  de  la  agraviada,  quien se muestra espontánea en la narración de  los  hechos e indica en sus asertos la ciencia de sus dichos, sus respuestas son  cabales,  sin que den lugar a la incertidumbre, la sindicación es constante, se  mantiene  respecto  a  las circunstancias principales y el relato sigue un curso  verosímil.  Por  otro lado, no se advierte que su deposición esté determinada  por   el   deseo  o  ánimo  de  perjudicar  al  sentenciado,  como  pregona  la  defensa…   

En consecuencia, de lo anterior, tal como lo  analizó  el  a  quo,  no  es dable aludir que AMPARO NARVAEZ (sic) endilgara  tan  grave hecho al enjuiciado, que incluso se despojara  de  sus  vestimentas  en  plena vía pública, para de esa forma hacer su relato  más  creíble  y  lograr  así, en un futuro, una condena contra SAENZ ESPINOSA  (sic). Todos los subrayados  fuera de texto.   

Tal  y como se aprecia, ante la contundencia  del  análisis  del  Juez Plural frente a la denuncia y posteriores ampliaciones  de  la  víctima,  subsiste  la  objeción  del  libelista,  en  contra de estos  argumentos,  rechazándolos por mendaces, sin adicionar ninguna explicación que  pese  en  sede  extraordinaria,  ignorando  las  pautas  que  rigen el recurso y  presentándolos  en  un  escrito  de libre importe, con lo cual, su embestida se  torna insustancial y anodina.   

7. Un nuevo axioma fue ignorado por el actor:  el    principio   de   trascendencia,   puesto  que  a través de él, se  constata  la  importancia,  lesividad  y  gravedad  del  error denunciado. No es factible, por  ende,   repetir  o transcribir iguales formulaciones jurídicas tanto en la  motivación  del  cargo como en el apartado destinado a la trascendencia: con el  primero  el  vicio (de juicio o de actividad) se identifica, detecta y se acopla  a  lo  que  debió ser y no se hizo; bajo el segundo rasero, el yerro alegado se  demuestra,  señalando  en  forma  concreta  el efecto perjudicial y dañino del  mismo  a  la ley, mediante la sentencia. Siendo ello así, el axioma en comento,  fue  relegado  e  ignorado  íntegramente  por  el  defensor, lo cual implica el  inmediato  rechazo  por  carencia  de  los mínimos presupuestos exigidos por la  jurisprudencia, para esta clase de actos normativos.   

Siendo  ello  así,  la  Sala  advierte y lo  repite  ahora:  no  es un alegato deshilvanado y fuera de contexto jurídico con  el  que se pretenda derrumbar la legalidad de un proceso. Se requiere un mínimo  esfuerzo  lógico  argumentativo a tono con la ley y la jurisprudencia, en donde  paso  a  paso  se vaya derrumbando la credibilidad otorgada por los juzgadores a  las  pruebas,  si  se selecciona la vía indirecta; o quizás la directa, cuando  el   recurrente   exponga  con  una  temática  jurídica  contundente  que  las  instancias   desbordaron   la  aplicación  o  interpretación  del  derecho  en  relación  con  los  hechos  y  pruebas  aceptadas,  entre  otras  alternativas.   

Otro   de   los   postulados  del  recurso  extraordinario        de        casación        es        el       dispositivo,  con el cual, lo acometido en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a  su delimitación. Sin que pueda ni deba  hacerse,  una readecuación de las censuras y sus fundamentos, para así cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo,  dictar  la sentencia correspondiente. Esto  concitaría  a  actuar  en  dos  extremos  excluyentes y exclusivos, en donde se  unificarían   las  pretensiones  contenidas  en  el  escrito  con  el  criterio  jurídico  de  la  Sala al enmendarlas, perfeccionarlas y, desde luego, dejarlas  trascendentes  para  fallar  en  consecuencia. Por tanto, si se admite un libelo  que  incumpla elementales presupuestos de lógica y debida argumentación, no se  combate  ningún  agravio sino se promueve la impugnación, usurpando facultades  inherentes  a las partes, en una actuación penal, lo cual es inadmisible.    

Por  esta potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane  y  queda  convertido  en  un  simple  alegato  de  instancia –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera la exclusiva voluntad del demandante, más no se exponen de manera  trascendente  la  injuria, vilipendio o afrenta a la ley, la  Constitución  o al Bloque de Constitucionalidad.   

No     es    que    la    “técnica” por si misma tenga como fin  enervar  los  derechos  adquiridos a los intervinientes o sujetos procesales, ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los yerros conducen a la Corte a desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra  a  solucionar  todos  los  defectos  contenidos en el libelo –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por los intervinientes en el proceso, para  luego  entrar  a decidir el problema de fondo: lo cual es absurdo, inconveniente  e incorrecto.   

Se  verifica,  entonces,  que  el recurrente  presentó  una  alegación  producto  de  su propia percepción del derecho, los  hechos  y  las  pruebas  contra lo afirmado por los funcionarios judiciales, sin  ninguna   prevalencia  en  la  lógica-jurídica  requerida  para  sustentar  la  censura,  con lo cual sus pretensiones se alejan de la filosofía que irradia el  instituto    casacional;    circunstancia   por   la   cual,   se   repite,   la  Corte  inadmitirá el libelo  presentado    a     nombre   de   JAIRO   SÁENZ  ESPINOSA.   

Por  otra  parte,  no  se  advierte  que  con  ocasión  a  la  sentencia  impugnada  o  dentro  de la actuación hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  sentenciado, como para superar los defectos y decidir de fondo,  según  lo  impone la preceptiva consagrada en el artículo 216 de la Ley 600 de  2000.   

Con   fundamento   en   lo   expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero: Inadmitir la  demanda       de      casación      presentada       a      nombre   de  JAIRO  SÁENZ  ESPINOSA,  en  virtud de lo argumentado en párrafos precedentes.   

Segundo:   Contra  la  presente decisión no procede recurso alguno.   

Tercero:              Cópiese,       notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

             

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              FERNANDO   ALBERTO  CASTRO  CABALLERO              

                                  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                           MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                                                    LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO     ENRIQUE    SOCHA     SALAMANCA                                                                                                                   JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                            Secretaria   

    

1 Las  decisiones  de  primera  y segunda instancia fueron signadas el 27 abril y   28 de junio de 2010, respectivamente.   

2  El  cargo  le  fue imputado conforme al contenido del artículo 205 de la Ley 599 de  2000:  “El  que  realice  acceso  carnal  con  otra  persona  mediante  violencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a quince (15)  años”.   

3 Ver  folio 38, c. o., del Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *