35318(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 35318  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                    Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº225   

Bogotá  D.C.,  seis (6) de julio de dos mil once (2011).   

V    I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  de la  demanda   de   casación   presentada  a  nombre  propio  por  la  acusada   Miryam Leonor Devia Ramírez,  quien  ostenta  la  calidad  de abogada titulada, contra la sentencia dictada el  1º  de  julio  de  2010  por  el Tribunal Superior de Ibagué, mediante la cual  confirmó  parcialmente  la  proferida por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  Adjunto  de  la  misma ciudad, el 23 de septiembre de 2009, que la condenó como  autora  de  las  conductas  punibles  de  estafa  e  infidelidad  a  los deberes  profesionales.   

HECHOS  

                                      

Fueron  narrados  en  la  sentencia  así:   

El 12 de febrero de 1999, el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad,  profirió  contra  Pedro Pablo Chavarro  Vásquez  una  sentencia  condenatoria,  como  autor  del  homicidio  culposo de  quienes  en  vida  respondían  a  los nombres de Fraider Montes Acosta y María  Gladys  Bahamon  Leyton,  imponiéndole  una  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  treinta  (30) meses de prisión y multa de $3.000 y la suspensión  de  la  conducción  de vehículos, determinación que fue confirmada en segunda  instancia  el 8 de febrero de dos mil uno (2001) por esta Corporación Judicial.  Igualmente   dentro  del  numeral  tercero  de  la  parte  resolutiva  de  dicha  decisión,  se  condenó  al antes aludido, a la sociedad de Transportes Rápido  Tolima  S.A  en  condición  de  tercero  civilmente responsable y a la Nacional  Compañía  de Seguros Generales de Colombia S.A., hoy Colseguros, en calidad de  llamado  en garantía, a pagar solidariamente a los perjudicados con la conducta  punible así:   

A  María  Inés  Acosta  Pinto,  madre del  obitado  Montes  Acosta, la suma de $80.880.999 por lucro cesante y $415.000 por  daño  emergente;  a  José  Raúl Montes Henao, hijo del anterior, representado  por  su  progenitora  Liney  Henao  Marulanda,  la suma de $78.527.627 por lucro  cesante y $37.435.036 y 200 gramos oro por daño moral.   

María  Inés  Acosta  Pinto,  Liney  Henao  Marulanda  y  Juvenal  Arias  Rodríguez,  otorgaron  poder a la profesional del  derecho   Myriam  Leonor  Devia  Ramírez  para que presentara demanda ejecutiva de mayor cuantía en contra  de  la  Sociedad  de  Transportes  Rápido  Tolima,  representada por su gerente  Alfonso  Parra Pérez conforme a los hechos y cuantía precedentemente acotados.   

Durante  el  trámite  del mismo, según lo  manifiestan  los  aquí  denunciantes  Jorge  Alberto Montes Acosta, Liney Henao  Marulanda,  Juvenal  Andrés  Arias  y  Juvenal  Arias  Rodríguez,  comenzó  a  hacerles  creer  que  no  tenían  ninguna  expectativa de obtener dinero alguno  respecto  al  pago  de perjuicios por parte de la empresa demandada, como quiera  que  ésta se hallaba en banca rota, incluso, ésto se lo ratificó el asesor de  la  misma  al manifestarles que la empresa Rápido Tolima, sólo tenía deudas y  que no había un peso para pagar.   

Agregan  los  denunciantes que para el año  2004  la  profesional  del derecho les dijo de manera concreta que el proceso se  iba  a  perder  y  que ella tenía unos amigos que compraban derechos litigiosos  exponiéndose  a  ganar  o  a  perder  y  que  ellos  les  ofrecían  la suma de  $15.000.000 divididos entre todos.   

Fue   así  como  entraron  al  escenario  fáctico,  los  señores  Jaime  Florián  Polanía  y Alfredo Pacheco Ramírez,  quienes  como  lo  aceptan en sus indagatorias, adquirieron el derecho litigioso  por  el  valor  antes  indicado,  dándoles  una parte del dinero y quedándoles  debiendo otra.   

Posteriormente, Jorge Alberto Montes Acosta,  se  enteró  que  a  mediados  del  mes  de  junio  de  2004, la procesada   Myriam    Leonor    Devia   Ramírez,   transó  con  la  empresa Rápido Tolima el valor de los perjuicios  por  la suma de $90.000.000 los que según ella le fueron entregados $30.000.000  en  efectivo  y  el  resto  en  cheques  posfechados,  todo  lo cual entregó al  adquirente de los derechos, Alfredo Pacheco.   

Por lo anterior, se formuló denuncia penal  en   contra   de   Myriam   Leonor   Devia  Ramírez,  Jaime Florian Polanía y Alfredo Pacheco Ramírez por  las  conductas  punibles  de  estafa  e infidelidad a los deberes profesionales.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  Doce  Seccional  de  Ibagué,  el  17  de  noviembre  de  2006, profirió contra  Myriam    Leonor    Devia    Ramírez   resolución  de acusación por los delitos de estafa e infidelidad a  los  deberes profesionales. Dicha decisión fue impugnada por la defensa, siendo  confirmada  por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal el  18 de febrero de  2008.   

2.  Una  vez  se  agotó  la  fase  del  juicio,  el Juzgado  Tercero  Penal del Circuito Adjunto de Ibagué, el 23  de septiembre  de    2009,    emitió  fallo  condenatorio  contra  la procesada     al     hallarla     responsable     de    los  delitos  de  estafa  e  infidelidad  a  los  deberes profesionales  por   lo que le impuso  la  pena  principal  de  cuarenta y ocho (48) meses de  prisión  y  multa  de  287.5 SMLMV y la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo término.    

3.  La  sentencia  de  primera  instancia fue impugnada por la defensa,  apelación  que  fue conocida por el Tribunal Superior  de  Ibagué   que  la  confirmó  parcialmente     en    tanto    que    absolvió    a    Myriam  Leonor Devia Ramírez del delito de  estafa,  pero  mantuvo  la  condena  por  el delito de infidelidad a los deberes  profesionales,   fijando   como  pena  definitiva  la  de  doce  (12)  meses  de  prisión   y como sanción accesoria la de inhabilitación del ejercicio de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso.   

4. Contra la anterior decisión Myriam  Leonor  Devia  Ramírez  interpuso  recurso de casación.   

LA      DEMANDA    DE  CASACIÓN   

    

1. Aludiendo   a   la   casación  discrecional,  indica  la  recurrente que se vulneraron garantías fundamentales  debido   a   que  en  el  expediente  no  emerge  prueba  alguna  que  lleve  al  convencimiento   acerca   de  que  ella  actuó  de  forma  desleal  contra  sus  poderdantes,  por  que la idea de negociar la deuda provino de ellos frente a la  situación  económica por la que en esos momentos atravesaba la empresa Rápido  Tolima.     

          1.1  Sostiene que  se  trasgredió el derecho al debido proceso y a la defensa técnica en razón a  que  su  abogado defensor al apelar la sentencia de primera instancia no mostró  inconformidad   alguna  respecto  del  punible  de  infidelidad  a  los  deberes  profesionales,  el cual no puede mantenerse ante la absolución por el delito de  estafa.   

         

          1.2  Agrega  que  la sentencia del Tribunal de Ibagué es carente de  motivación  al  haber  impuesto una condena omitiendo exponer los razonamientos  esperados,  las pruebas que fundaron su decisión, la cuales, al parecer son las  mismas  en las que se basó el juzgador de primera instancia, como lo fueron las  versiones de los denunciantes que carecen de parcialidad.   

    

1. Cargo  Primero:  Causal  primera  de casación- “artículo 181 del  Código  de  Procedimiento  Penal”  por  falta de aplicación del artículo 32  numeral 2º del Código Penal.     

2.1 Afirma la libelista que el asunto objeto  del  litigio  se trata del cobro de una suma de dinero reconocida a las personas  beneficiadas  por parte del Juzgado 5º Civil del Circuito de Ibagué, es decir,  el  caso  corresponde  a  una  responsabilidad  puramente  civil  al tenor de lo  dispuesto  en el artículo 1494 del Código Civil, de donde deduce la demandante  que  es  un  derecho disponible, lo cual a su vez permite la cesión de derechos  litigiosos.   

2.2  Sostiene que en el proceso se demostró  que   los   denunciantes   manifestaron   su  consentimiento  para  efectuar  la  negociación,  consistente  en  la venta de los derechos patrimoniales derivados  de  una sentencia penal en aras de obtener el pago de un crédito, cuya gestión  que   fue   adelantada  por  la  censora,  no  puede  verse  como  una  conducta  delictiva.   

    

1. Segundo   Cargo:   “Indebida   aplicación   del   artículo   445  del    Código Penal”.     

3.1 Para sustentar este cargo, indica que la  sentencia  adolece  de  un error de hecho por aplicación indebida del artículo  445  del  Código  Penal  que  tipifica  el  delito de infidelidad a los deberes  profesionales,  pues  si  no se agotaron los elementos del tipo penal de estafa,  tampoco  los  del  citado comportamiento delictivo, los cuales corresponden a la  actuación   del   apoderado  o  mandatario  dentro  de  un  asunto  judicial  o  administrativo  con  la  que  se  cause  un  perjuicio cierto a sus poderdantes,  valiéndose de algún medio fraudulento.   

3.2  Insiste en que no se actuó de mala fe,  dado  que  la  venta  de  derechos  litigiosos  en la que intervino, se hizo por  expresa  solicitud  de sus poderdantes, mas no por algún tipo de presión de su  parte.   

3.3 En tal medida, considera que el Tribunal  no  tuvo en cuenta el alcance del numeral 2º del artículo 32 del Código Penal  en  cuanto dispone que cuando se obre con el consentimiento válidamente emitido  por  parte  del  titular  del  bien  jurídico, en los casos en los que se puede  disponer  del  mismo, no hay lugar a responsabilidad penal, lo que conlleva a un  error  de derecho que implica el desquiciamiento de la  sentencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. De la casación excepcional.     

1.1  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000 que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 (ocho) años; y   

b)  La  excepcional,  que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena privativa de la libertad igual o inferior a ocho  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

1.2 En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala  resulta  claro  que la conducta punible por la que fue condenada   Miryam Leonor Devia Ramírez,  esto  es,  infidelidad  a los deberes profesionales, de acuerdo con el artículo  445  de la Ley 599 de 2000, contempla como pena principal la de uno (1) a cuatro  (4)  años de prisión,  razón por la cual en este evento sólo procede la  casación excepcional.   

1.3   Como  también  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia   de   esta   Corte,   cuando   de   casación   discrecional  se  trata,  el  demandante debe  exponer   así  sea  de  manera  sucinta,   pero  clara,  qué  es  lo  que  se  pretende con el recurso, teniendo como norte solamente el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

1.3.1  En tratándose del primer punto, esto  es,  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la  demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina con el fin de que se  aborde  un  tópico  aún  no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

1.3.2  Y,  respecto de la protección de los  derechos   fundamentales,   el   libelista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento de una garantía, ya sea por quebrantamiento  de   la  estructura  básica  del  proceso,  o  por  violación  de  un  derecho  fundamental,  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho  invocado y cómo la sentencia lo conculca.   

Además,  las  razones  que  debe  aducir el  censor  para  persuadir  a  la  Corte  sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con los cargos que formule contra la sentencia.  En  otras  palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre el fundamento de la  casación  excepcional  (desarrollo  de  la  jurisprudencia  y/o  protección de  garantías  fundamentales),  el  cargo  o  los cargos que se presenten contra el  fallo y, por consiguiente, la postulación de los mismos.   

2. Procedibilidad del recurso  

2.1. Para el presente caso se advierte que la  libelista  incumplió  con  el cometido de indicar las razones por las cuales el  recurso  de  casación,  debía  intentarse  por  la  vía  excepcional, pues se  conformó  con enunciar que por la trasgresión al derecho al debido proceso, la  Corte  debía  analizar  la  legalidad  de  la  sentencia  por  el sendero de la  discresionalidad,  pero  sin  desarrollar  ni  probar esa posible trasgresión y  mucho  menos  respetando  la  coherencia  que se reputa entre esta falencia y el  desarrollo  de  los  cargos,  los  cuales  en  el  libelo  en  manera  alguna se  relacionan con el desconocimiento de dicha garantía fundamental.   

2.1.1  En  la  demanda  no  se  observa  un  desarrollo  lógico  y  fundado  sobre  la posible vulneración de una garantía  fundamental,  pues  aunque enuncia la trasgresión al debido proceso, al exponer  los  motivos  de  tal  irregularidad,  los  remite  a  una  cuestión  meramente  probatoria  al criticar el mérito que le otorgó el Tribunal a los testigos y a  su  vez  denunciantes con base en los cuales dio por probada una actitud desleal  por   parte   de   la   abogada  Miryam  Leonor  Devia  Ramírez   al  gestionar  una  venta  de derechos  litigiosos  en claro desmedro patrimonial de sus clientes. Y cuando se refiere a  una  falta  de  motivación  de  la  sentencia  que sin decirlo, comportaría un  desconocimiento  al  debido  proceso,  tan  sólo  enuncia que en la misma no se  consignaron  los  razonamientos  que soportaron el fallo de condena, pasando por  alto  el  deber que se impone al demandante de proceder con precisión, claridad  y  nitidez  a  identificar la clase de irregularidad sustancial que determina la  invalidación,  plantear  sus  fundamentos  fácticos, indicar los preceptos que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de su quebranto, especificar el  límite  de  la actuación a partir de la cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la nulidad que sería la consecuencia luego de la prosperidad del  cargo de falta de motivación de la sentencia.   

Igualmente,  se  recuerda a la actora que le  corresponde   evidenciar   que   procesalmente   no  existe  manera  diversa  de  restablecer  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  comprobar  que la  anomalía  denunciada  tuvo injerencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida en el fallo impugnado (principio de trascendencia), dado  que   este   recurso   extraordinario   no  puede  fundarse  en  especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones carentes de demostración o en situaciones ausentes de  quebranto.   

Al  tratarse  el ataque de una violación al  derecho  al  debido  proceso por falta de motivación de la sentencia recurrida,  atañe  a  la Sala precisar en primer término como debe proponerse en casación  la  trasgresión  de  esta  garantía  fundamental, y en segundo lugar, cómo se  alega   cuando  la  misma  acusa  a  la  sentencia  de  motivación  deficiente.   

Así  las cosas, la falta de motivación de  la   sentencia   como   lo  ha  reiterado  la  Sala1    se   presenta:   

a.                Cuando  carece  totalmente  de motivación, por omitirse las razones de orden fáctico y  jurídico que sustenten la decisión.   

b.              Cuando la  motivación  es  incompleta,  esto  es, el análisis que contiene es deficiente,  hasta el punto de que no permite su determinación.   

c.            Cuando la argumentación que contiene  es   dilógica   o   ambivalente;  es  decir,  se  sustenta  en  argumentaciones  contradictorias  o  excluyentes, las cuales impiden conocer su verdadero sentido  y,   

d.            Cuando  la  motivación es aparente y  sofística,  de  modo  que  socava  la estructura fáctica y jurídica del fallo  (este  evento  debe  ser objeto de ataque a través de la causal primera, cuerpo  segundo, según la sistemática reglada en la Ley 600 de 2000).   

          Adicional  a  las  hipótesis arriba planteadas, también sobreviene  la  falta  de  motivación cuando no se responden los argumentos expuestos en la  apelación2,  por  quebrantarse el derecho de contradicción que en la mayoría  de los casos debe ser resuelta por vía de la nulidad.   

2.1.1.1   En   el   libelo  presentado  directamente  por  la  procesada  Miryam  Leonor Devia  Ramírez,  ésta  tenía  el  deber  de hacer ver a la  Corte  cuál  de  los supuestos antes enunciados se adecuaba a la presunta falta  de  motivación  del  fallo  recurrido  para poder hablar de una trasgresión al  debido  proceso  y  del  tal forma justificar la procedencia de la casación que  sólo  podía  serlo  por la vía excepcional, no obstante, únicamente enunció  la  omisión  por  parte  del  Tribunal de fundamentar la sentencia, sin mostrar  cuáles  razonamientos  son los que se extrañan que hicieran evidente un estado  de  desconocimiento  sobre los motivos que dieron lugar a declararla responsable  por el delito de infidelidad a los deberes profesionales.   

2.1.2  En  síntesis, los argumentos que la  recurrente  expone  para  invocar  la  casación  discrecional, se remontan a su  desacuerdo  con  la  valoración probatoria de los juzgadores de instancia y con  una  supuesta  falta  de  motivación  de la sentencia que no desarrolla y mucho  menos  demuestra,  omitiendo  precisar razones que dan lugar a la procedencia de  recurso  cuando  la  pena máxima prevista  para el delito respectivo está  por  debajo  de  los  ocho (8) años de prisión, las cuales no son otras que el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   el  restablecimiento  de  garantías  fundamentales.   

Debe   resaltarse   además  que  ninguna  relación  de  coherencia existe entre los motivos enunciados para que se acepte  la  casación  excepcional  y  el  desarrollo  de  los  cargos, dado que en este  último  acápite  de  la  demanda,  se  alude  a la falta de aplicación de una  causal  eximente  de  responsabilidad  y a la aplicación indebida del artículo  445  de  Código  Penal  que  tipifica  el  delito  por  el  que  fue condenada,  dirigiendo  en  todo momento el contenido del libelo a un alegato en el que hace  manifiesta  su inconformidad con la decisión del Tribunal por  estimar que  es  inocente  pero  con base en sus propias apreciaciones en un todo subjetivas,  más  no  a  partir de un juicio lógico y jurídico que demuestre la ilegalidad  del fallo.   

En  este orden de ideas, dada la naturaleza  rogada  del  recurso y el principio de limitación que impide a la Corte superar  los  defectos  de  la demanda, además de que resultan suficientes las falencias  en  torno a la procedencia del recurso, tal y como se advierte en este caso, sin  que  tenga  la  Sala  el  deber de entrar a examinar los requisitos formales del  libelo3,  se  inadmitirá  la  demanda  de  casación  presentada en nombre  propio  por  la  abogada  y  a  su vez procesada Miryam  Leonor Devia Ramírez,   

3. De otra parte, del estudio del proceso no  se   vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o        garantías        de      los      intervinientes   que  determine  el   ejercicio     de     la     facultad     oficiosa   de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste   a  la  Sala  en  punto  de asegurar   su  salvaguarda.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

NUMERAL   UNICO:  INADMITIR  la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  propio  por  la  procesada Miryam Leonor Devia Ramírez.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                                                        JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

           

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                                 SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                 

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria     

1  Casación del 11 de febrero de 2004, radicado 17795.   

2  Casaciones  del   25  de  marzo  de 1999 radicado 11279 y del 10 de mayo de  2006, radicado 22082.    

3 Auto  del 23 de agosto de 2002,  radicación 19611.     

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