34816(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 34816  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

         FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                          Aprobado  acta  Nº   225   

Bogotá,  D.C., seis  (6) de julio de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  presentadas  por  el  defensor de Luis  Rafael  Novoa  Guerra   y  el  apoderado  de  la  Aseguradora  Solidaria de Colombia  LTDA,  Entidad  Cooperativa  (llamada  en garantía),  contra  la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Montería, el 16 de  diciembre  de  2009, mediante la cual confirmó parcialmente la proferida por el  Juzgado  Penal  del Circuito de Cereté, el 18 de mayo de ese año, que condenó  al  primero  como  autor  de  las  conductas  punibles  de  homicidio y lesiones  personales, ambas culposas.   

Así mismo, lo condenó solidariamente junto  con  el  tercero  civilmente  responsable  y el llamado en garantía, al pago de  perjuicios derivados de la comisión de los anteriores delitos.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                    

         

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de primera instancia de la siguiente manera:   

“Ocurrieron  en  la  vía  que de Cereté  conduce  a  Lorica, el día 29 de marzo de 2005, mas exactamente a la altura del  caserío    denominado  Pelayito,  cuando  en  la  hora de la 1:30 de la tarde, el procesado LUIS RAFAEL  NOVOA  GUERRA,  quien iba al volante del vehículo tipo buseta, marca Chevrolet,  de  placas  YAA  —  090,  color  blanco,  modelo  1994, servicio público, tipo cabinado, de propiedad del  señor  JOSÉ  LUIS  TEHERÁN  CAVADÍA,  y afiliado a la empresa de transportes  SOTRACOR  S.A.,  se  salió  de  la  vía  y  se produjo un volcamiento de dicho  vehículo  y  en  consecuencia,  resultó  muerta la señora CARLINA ISABEL LUNA  MORELO  y  heridos  ALFONSO RAMIRO ANGULO ÁVILA, LEONID NOVOA GUERRA, ESMERALDA  SAUDITH  VEGA  AGA,  DANNY  MARTÍNEZ  LUNA,  LEDA  LÓPEZ  OSORIO  y  LUZ ELENA  MARTÍNEZ  VILLARAGA,  quienes  se  recuperaron  de las lesiones recibidas en el  siniestro”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  28 de septiembre de 2006 profirió resolución de  acusación  contra  Luis  Rafael  Novoa  Guerra  por  las  conductas punibles de  homicidio   y  lesiones  personales,  ambas  culposas,  providencia  que  cobró  ejecutoría el 27 de julio de 2007.   

3. El expediente pasó al Juzgado Penal del  Circuito  de  Cereté,  autoridad  que  después de tramitar el juicio, el 18 de  mayo de 2009, dictó sentencia de primera instancia, así:   

a. Condenó a Luis  Rafael  Novoa  Guerra a la pena principal de 30 meses  de  prisión,  multa  de  23 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la  privación  del  derecho a conducir vehículos automotores por el término de un  año,  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por un lapso igual a la sanción privativa de la libertad,  como  autor de las conductas punibles de homicidio culposo y lesiones personales  culposas.   

b.  Condenó  en forma solidaria al pago de  perjuicios  al  procesado, la Empresa Transportadora de Córdoba S. A. (Sotracor  S.A.)  y  a  la  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia  Ltda.,  de  la  siguiente  manera:   

-Respecto  a  Danny  Martínez  Luna,  se  reconocieron perjuicios materiales por la suma de $1.183.117.   

-Con relación a Leonidas Pereira González,  Ailyn  Milina,  Leonis  Michel y Leonidas Pereira Luna, familiares de la occisa,  la  cantidad  de 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno,  como perjuicios morales.   

-Y en torno a la cónyuge de Danny Martínez  Luna  y  Esmeralda  Saudith Vega Aga, se ordenó pagar la cantidad de 5 salarios  mínimos legales mensuales vigentes, como perjuicios morales.   

4.  Apelado el fallo por el apoderado de la  parte   civil,  el  defensor  y  el  representante  judicial  de  la  compañía  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia LTDA, el Tribunal Superior de Montería, el  16 de diciembre de 2009, al resolver el recurso, lo modificó así:   

-Con  relación a los familiares de Carlina  Moreno  les  reconoció  $40.000.000  como  lucro cesante y 60 salarios mínimos  legales mensuales vigentes como perjuicios morales.   

-Y  respecto  de  Danny  Martínez  Luna le  adjudicó  como  perjuicios  morales  el  pago  de  25 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

En posterior aclaración de la sentencia de  segundo  grado,  el  ad  quem,  respecto  a  los familiares de la occisa Carlina  Isabel  Luna  Moreno,  puntualizó  que la condena en perjuicios morales fue por  cuantía  equivalente  a 460 salarios mínimos legales mensuales vigentes,   y  no  60  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  como  había  dicho  anteriormente,   distribuidos   proporcionalmente   para   cada   uno   de   los  beneficiarios.   

Contra la anterior decisión el defensor del  procesado  y  el  apoderado  de  la  Compañía  Aseguradora  de Colombia Ltda.,  Entidad  Cooperativa,  interpusieron recurso de casación, el cual fue concedido  en auto del 4 de marzo de 2010.   

S  Í  N  T  E  S  I  S     D   E     L   O   S     L   I   B   E   L  O  S   

Demanda presentada a nombre de la Compañía  Aseguradora Solidaria de Colombia LTDA, Entidad Cooperativa   

Inicialmente  clarifica  las  pretensiones  económicas  solicitadas  por  los  apoderados  de  la  parte civil, fijando los  límites   pecuniarios   demarcados  por  cada  uno  de  los  profesionales  del  derecho.   

Postula su impugnación extraordinaria, con  apoyo  en  el  artículo  “221  del Decreto 2700 de  1991”,   teniendo  como  norte  la  cuantía  para  recurrir,  en  cuanto  a  la  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria  por  una  conducta  punible,  que  regula  la casación  civil.   

Primer cargo  

Amparado    en  la  causal  segunda,  consagrada  en el artículo 368 del Código de Procedimiento Civil, acusa que la  sentencia  no  es congruente, en relación con las pretensiones de la demanda de  parte civil, formulada por Leonidas Pereira González y sus hijos.   

         Acota  que  para  la  época  en que se presentó dicha demanda, ya  existía  en  nuestra legislación la acción directa en contra de la compañía  de  seguros, conforme al artículo 1133 del Código de Comercio, labor que no se  ejerció   por   los   demandantes.  Además,  recalca  que  en  la  demanda  de  constitución  de  parte civil no se incluyó de manera directa a la Aseguradora  Solidaria de Colombia Ltda.   

Sostiene  no  tener la calidad de demandado  directo,  ninguna  pretensión  económica  en  su  contra  prospera  según los  pedimentos  hechos en este escrito y se desconoció el principio de congruencia,  lo cual conlleva a predicar un fallo extra petita.   

         En  consecuencia,  solicita  absolver a la Aseguradora Solidaria de  Colombia  del  pago  de  perjuicios  a favor de Leonidas Pereira González y sus  hijos.   

Segundo cargo  

Al amparo de la causal segunda consagrada en  el  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento Civil, acusa la sentencia de  vulnerar el principio de congruencia.   

         Acota  que  el  fallo  de segunda instancia condenó en perjuicios,  más   allá   de  lo  solicitado  en  la  demanda  de  constitución  de  parte  civil.   

En  tales  condiciones,  advierte  que  al  cotejar  las pretensiones del libelo presentado por Leonidas Pereira González y  sus  hijos,  con  lo reconocido en la decisión del Tribunal, surge evidente que  los daños de orden moral, sobrepasaron lo deprecado en el libelo.   

         Por  lo  expuesto,  pide  a  la Corte casar la sentencia impugnada,  ajustando   el   pronunciamiento  conforme  a  lo  invocado  en  la  demanda  de  constitución de parte civil.   

         Tercer cargo   

         Denuncia   al  Tribunal  por  haber  vulnerado  indirectamente  los  artículos  1602  y 1603 del Código Civil y 1037, 1041, 1045, 1056, 1072, 1079,  1083  y 1089 del Código de Comercio, habida cuenta que se condenó a la empresa  que  representa,  mas  allá  de  la obligación asegurada, esto es, 60 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

         El  sentenciador  de  segunda  instancia no apreció el contrato de  seguro  que dio origen al llamamiento en garantía, documento donde constan unos  amparos  y  valores determinados, lo cual limita las obligaciones recíprocas de  las partes en dicho acuerdo.   

Después  de  reiterar  lo  anteriormente  expuesto,  asevera  que  la  condena  indemnizatoria  inferida  a la Aseguradora  Solidaria  de  Colombia,  excedió  lo  pedido  en  la  demanda  de parte civil,  promovida  por  el  señor Leonidas Pereira González y sus hijos, con relación  al valor asegurado.   

         Así  las  cosas,  pide  a  la  Sala  casar  parcialmente  el fallo  impugnado,   respecto  al  llamamiento  en  garantía  hecho  a  la  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia,  conforme a la demanda de parte civil presentada por el  señor  Pereira  González  y  sus  descendientes, en torno a que únicamente la  entidad  financiera,  está  obligada  a  cancelar  el  valor  equivalente  a 60  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  por  razón  del  contrato de  seguros.   

         Cuarto cargo   

         Acusa   al   Tribunal   de  transgredir  directamente  la  ley sustancial, por exclusión evidente de los artículos 1602  del   Código   Civil   y   1036,   1037,   1079   y   1127   del   Código   de  Comercio.   

         Anota  que  en el contrato celebrado con la compañía aseguradora,  ésta  se  obligó  a  cancelar  a  los  demandantes, por concepto de perjuicios  patrimoniales  y  extrapatrimoniales, la suma equivalente a 60 salarios mínimos  legales  mensuales vigentes, motivo por el cual el juzgador de segunda instancia  vulneró  las  anteriores  normas,  al  condenar  por  un  valor  superior  a lo  pactado.   

         Después  de  citar  y  referirse a los preceptos antes enunciados,  solicita  a  la  Sala casar parcialmente la sentencia impugnada, condenando a la  Aseguradora  Solidaria de Colombia al pago de lo convenido, esto es, 60 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  derivados de las conductas punibles por  las que fuera condenado el acusado.   

Demanda  presentada a nombre de Luis Rafael  Novoa Guerra   

         Basado  en  la  causal primera de casación, según la sistemática  reglada  en  la  Ley  600  de  2000,  presenta dos reproches contra el fallo del  Tribunal, así:   

         Primer cargo   

         Denuncia  al  sentenciador  de haber transgredido indirectamente la  ley  sustancial,  en  especial  los  artículos  12 y 109 del Código Penal, por  aplicación  indebida,  derivada de error de hecho por falso juicio de identidad  cometido  sobre  la  indagatoria  del  acusado,  yerro  que  condujo a que no se  reconociera   la   duda   razonable   y   consecuentemente,  la  absolución  de  él.   

         Argumenta  que  el  juzgador  de  primera  instancia  adujo  que el  acusado  aceptó  que  venía conduciendo de Montería a Lorica, cuando al pasar  por  el  sector  denominado Pelayito, por razón del aguacero y la vía húmeda,  perdió  el  control  del  vehículo, dado que la superficie se hallaba enlodada  por  causa  de  un  tractor  al  dejarla  llena  de barro, motivo por el cual el  automotor  se  desplazó  de  costado,  yendo  a  parar  a  la  cuneta,  con las  consecuencias conocidas en el proceso.   

Comenta que de esa información suministrada  por  el  acusado,  el fallador reconoció que había aceptado la culpa, en tanto  se percibió la trasgresión al deber objetivo de cuidado.   

Se  pregunta  de  dónde el juzgador dedujo  semejante  conclusión.  Es  más,  colige  que de esas palabras sólo emerge la  ausencia  de culpa, lo cual, según el artículo 32 del Código Penal, deriva en  una  causal  de  ausencia  de responsabilidad, como es el caso fortuito o fuerza  mayor,  para  lo  cual  se  apoya en una sentencia de esta Corporación el 27 de  febrero de 1974.   

         A   continuación  procede  a  resaltar  otros  fragmentos  de  las  explicaciones   dadas   por   Novoa   Guerra  y  concluye  en  lo  anteriormente  expuesto.   

         Reitera  la distorsión del juzgador, es decir, haber concluido que  el acusado aceptó su responsabilidad frente a los hechos.   

Además, también califica como falso juicio  de  identidad  por  cercenamiento,  que  el  juzgado  hubiese  inferido el   señalamiento  de  los  testigos  presenciales  del siniestro el conductor de la  buseta  lo  rodaba  a  alta  velocidad, puesto, es el propio Novoa Guerra, quien  informó  que  se desplazaba entre 40 y 50 kilómetros por hora, toda vez que la  vía   se   volvió   “como  un  jabón”.   

         En  consecuencia, depreca a la Corte casar la sentencia impugnada y  en  su  lugar, absolver al procesado de los delitos atribuidos en la resolución  de acusación.   

Segundo cargo  

         Acusa   al  Tribunal  de  haber  vulnerado  indirectamente  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  de los artículos 109 y 120 del Código  Penal, derivado de error de hecho por falso juicio de existencia.   

         En  el  diligenciamiento  obra  el testimonio de Dora Regina Oviedo  Rivas,  ingeniera  que  viajaba en la buseta, quien informó a la justicia de la  velocidad  promedio  con  la  cual se desplazaba el acusado, el pavimento estaba  húmedo  y  no  iba compitiendo con otro carro, coligiendo la versionante que el  accidente pudo ocurrir por fallas mecánicas.   

         De  tal manera, destaca que si el juzgador hubiese tenido en cuenta  la  anterior  afirmación,  habría  inferido que no todos los testigos adujeron  que la buseta iba con rapidez.   

Indica  que esa manifestación hecha por la  deponente   merece  credibilidad,  por  cuanto  el  vehículo  iba  a  velocidad  moderada,  lo  cual,  aunado  a  las  explicaciones dadas por Novoa Guerra en la  diligencia  de indagatoria, necesariamente llevan a la conclusión que no existe  certeza respecto de la responsabilidad del procesado.   

         Sostiene  que  el  yerro es trascendente, al punto que se concluyó  la   alta  velocidad  del  automotor  y  la  violación  de  las  normas  de  la  prudencia.   

         Anota  que  los  testimonios de Alfonso Ramiro Angulo Ávila, Danny  Martínez  Luna  y  Luz  Elena Martínez Villarraga, quienes coinciden que Novoa  Guerra  se  desplazaba a alta velocidad, carecen de veracidad, en tanto podrían  tener  interés,  puesto  que  se  trata de personas lesionadas con ocasión del  accidente.   

         Por  lo  expuesto, solicita a la Sala casar la sentencia impugnada,  absolviendo a Luis Rafael Novoa Guerra de todo cargo.   

Alegatos del no recurrente  

         El  apoderado  de  la  parte  civil que representa los intereses de  Leonidas  Pereira  González  y  de sus hijos, se opone a los cargos presentados  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  puesto  que tienden a dilatar el  cumplimiento del pago de los perjuicios tasados en el fallo.   

         De  otro  lado,  advierte  que  en  este  evento sólo procedía la  casación excepcional.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         1. Acotación previa   

         Vale  destacar que la Corporación no se referirá al estudio de la  demanda  de  casación  presentada por el apoderado de la empresa Sotracor S.A.,  toda  vez  que  de  acuerdo  con las constancias procesales, sólo interpusieron  esta  impugnación extraordinaria el defensor del procesado y el apoderado de la  Aseguradora  que  fue  llamada  en  garantía, siendo concedida en auto del 4 de  marzo de 2010.   

Así  mismo,  los profesionales del derecho  que  representan a los anteriores sujetos procesales, presentaron los libelos en  un sólo traslado, esto es, dentro del término legal.   

2. Calificación  de las demandas   

2.1   Demanda  presentada  a  nombre  de  la Compañía Aseguradora Solidaria de Colombia LTDA,  Entidad Cooperativa   

         

         2.1.1     Requisito    especial    de  procedibilidad   

         Conforme  a  la  síntesis  de  la demanda hecha en precedencia, es  claro  que  los  cuatro  cargos  presentados  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  están  encaminados a debatir la indemnización de perjuicios fijada  en  la  sentencia,  motivo  por  el cual, como lo hizo el recurrente, los mismos  deben  ser  presentados  según  las  causales  establecidas  para  la casación  civil.   

         En  cuanto  a  la cuantía para acceder a esta vía extraordinaria,  la  Ley 592 de 2000, que modificó el artículo 366 del Código de Procedimiento  Civil,  determinó  que el valor actual de la resolución desfavorable ha de ser  o exceder los 425 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

        Así,  el  fallo  se  profirió  en el año 2010, cuando el salario  mínimo  ascendía  a  la  suma de $ 515.000, por lo que dicho factor arroja una  cuantía de $ 218.875.000.   

En el supuesto que ocupa la atención de la  Sala,  también  es  evidente que el motivo de inconformidad del apoderado de la  aseguradora  llamada  en  garantía, radica en la condena en perjuicios respecto  de  Leonidas  Pereira González y sus tres hijos, los cuales fueron tasados, por  los  morales,  en  460  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, más $  40.000.000 por los materiales.   

        De  tal manera, se colige que el censor tiene interés para debatir  en  esta  sede  lo  relacionado  con  la  condena  en perjuicios derivada de las  conductas  punibles,  por  las  que fuera condenado, en su calidad de llamado en  garantía.   

        2.1.2  Presupuestos  de lógica y debida  fundamentación   

        En   lo   atinente   al   primer  cargo  postulado  por  la  égida  de  la  causal segunda de  casación  civil,  argumentado una falta de consonancia entre la sentencia y las  pretensiones  incoadas  en  la  demanda  de  parte civil, promovida por Leonidas  Pereira  González  y  sus hijos, se quedó en el campo del simple enunciado, en  la   medida  en  que  las  argumentaciones  no  logran  evidenciar  la  invocada  desarmonía.   

        De   la  pluralidad  de  argumentos  exhibidos  por  el  libelista,  únicamente  se  avizora una inconformidad frente a la manera como fue vinculado  al  proceso,  y  en lo atinente a que el fallo proferido en segunda instancia no  guarda  armonía  con  el  libelo,  en  tanto la acción civil no se dirigió de  manera expresa contra la aseguradora que representa.   

Sin  embargo,  si  bien  es  cierto, en la  demanda  de  casación  se  discriminaron  las  pretensiones  en ejercicio de la  acción  civil,  de  todos  modos  el  fundamento de la censura no conecta dicho  acontecer   procesal   con   las   irregularidades   que   postula   contra   el  fallo.   

        Así las cosas, deviene la inadmisión del libelo.   

        Respecto  al  segundo,  tercer  y cuarto  cargos,  por  reunir  los  presupuestos  de lógica y  debida  fundamentación,  la Corte los admitirá consecuentemente, ordenará, al  tenor  de lo dispuesto en el  artículo               213  de la Ley  600  de  2000,  correr  traslado  de  los  mismos al Procurador Delegado para la  Casación   Penal   para   que   emita   concepto  dentro  del  término  de  20  días.   

Demanda presentada a nombre de Luis Rafael  Novoa   

Guerra  

        1.  De  conformidad  con  lo previsto en el artículo 205 de la Ley  600  de  2000,  que rige a esta actuación, al recurso de casación se accede de  dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

En el supuesto que ocupa la atención de la  Corte,   resulta  claro  que  en  este  evento,  sólo  procedía  la  casación  excepcional,  habida cuenta que  Novoa Guerra fue condenado por los delitos  de  homicidio  y  lesiones personales, ambos culposos, cuyas penas privativas no  exceden  los  6 años de prisión, conforme lo establecido en los artículos 109  y  120  del  Código  Penal,  razón  por  la  cual sólo procedía la casación  discrecional.   

Además,  como  también lo tiene dicho la  jurisprudencia  de  la  Corte, cuando de esta impugnación excepcional se trata,  el  demandante  compete exponer así sea de manera sucinta pero clara qué es lo  que  pretende  con el recurso, teniendo como norte que solamente procede para el  desarrollo    de    la   jurisprudencia   o   para   garantizar   los   derechos  fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es,  el  desarrollo de la jurisprudencia, el casacionista corresponde mencionar en la  demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina, ora para abordar un  tópico  aún  no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que  la  decisión  solicitada  tiene  la utilidad simultánea de brindar solución al asunto y a la  par servir de guía a la actividad judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de  los  derechos   fundamentales,   el   censor   está   obligado   a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una garantía por quebrantamiento de la  estructura  básica  del  proceso  o por violación de un derecho fundamental, e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho invocado y su  concreto conculcamiento con la sentencia.   

Además,  las  razones  que debe aducir el  libelista  para  persuadir  a  la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda  deben   guardar   correspondencia  con  los  reproches  que  formule  contra  la  sentencia.   

En  otras  palabras,  debe  haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que se presenten contra el fallo y, por consiguiente, la postulación de  los mismos.   

2.   Resulta evidente que el actor no  acató  los  anteriores presupuestos, en la medida en que el libelo lo presentó  por  la  vía  común.  Es  decir,  incumplió  con  lo anterior, situación que  necesariamente lleva a la inadmisión de la demanda.   

Sin  embargo,   examinados los cargos  postulados  contra  el  fallo  de  segunda instancia, también se avizora que no  cumplen   los   presupuestos   de  lógica  y  debida  fundamentación  para  su  admisibilidad. Véase:   

El  actor  postula las dos censuras por la  vía  de  la causal primera de casación, en tanto considera que el sentenciador  de  segundo  grado  incurrió  en  yerros  en la actividad probatoria, vicio que  condujo a la infracción indirecta de la ley sustancial.   

Así,  valga  una vez más reiterar que en  tratándose  de  la violación indirecta de la ley sustancial, como motivo de la  causal  primera  de  casación,   el  actor  acepta  que el yerro del   juzgador  ocurrió de manera mediata, es decir, en la elaboración del juicio de  hecho  derivado  de  errores en la apreciación de la prueba, falencia que se ve  reflejada en la aplicación del derecho.    

Con relación a la postulación, el censor  debe  enseñar  a  la Corte en qué consistió el error en la apreciación de la  prueba,  es  decir,  si fue de hecho o de derecho, como también el falso juicio  que  lo  determinó, esto es, si de existencia, identidad, raciocinio, legalidad  o convicción.   

Cumplido  con  lo  anterior,  corresponde  igualmente  evidenciar  cómo  el  mentado  vicio incidió en la aplicación del  derecho,  dado  que  el  fallador  seleccionó una norma que no era la llamada a  gobernar  el  asunto o, excluyó otra que sí resolvía todos los extremos de la  relación jurídico procesal.   

Aclarado  lo  anterior  y  respecto  al  primer    cargo,    el  actor   postula  una  trasgresión indirecta de la ley sustancial, derivada  de  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad, presuntamente cometido al  apreciarse  la  indagatoria  del procesado. No obstante,  el desarrollo del  reproche  sólo  radica   en  cuestionar las conclusiones probatorias a las  que  el  sentenciador  arribó, luego de un examen individual y conjunto con los  demás  medios  de  convicción, en torno a que Novoa Guerra no aceptó la culpa  en el accidente, ni excedió el deber objetivo de cuidado.   

De  tal  manera,  huelga  reiterar que las  simples  discrepancias  de  criterios  respecto  al  mérito  dado  a  la unidad  probatoria,  no  constituye  vicio, en orden a ser postulados en casación, toda  vez  que  dentro  del  método  de apreciación de la sana crítica, el juzgador  goza  de  libertad  para  justipreciar los medios de convicción, sólo limitado  por  las principios de la ciencia, los postulados de la lógica y/o las máximas  de la experiencia, evento que aquí no ocurrió.   

Igual   situación   acontece   con   el  segundo              reproche,  que formula  por  la  vía  de la infracción indirecta de la ley, toda vez que estima que el  juzgador  no  apreció  el testimonio de Dora Regina Oviedo Rivas que informó a  la  justicia  que  el acusado manejaba a una velocidad promedio, hecho que en su  criterio,  resta  mérito  suasorio a los deponentes que indicaban lo contrario,  puesto   que  tenían  interés,  al  tratarse  de  personas  lesionadas  en  el  accidente.   

De   los  argumentos  expuestos  por  el  casacionista  no  se  avizora  la trascedenecia del mentado vicio, puesto que el  discurso  sólo lo postuló tratando de imponer su propio mérito de las pruebas  respecto del juzgador.   

De  otro  lado,  valga  destacar  que  el  sentenciador  apreció  el  hecho contenido en la declaración testimonio que se  califica  como  no estimado, sin embrago dedujo que no tenía sustento, en tanto  el  acusado  fue  el  que generó, por su imprudencia, el accidente.     

Por  tanto, la Corte inadmitrá la demanda  de casación presentada a nombre de Novoa Guerra.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         1.   Admitir  los cargos segundo, tercero  y  cuarto  de  la  demanda  de  casación  presentada a nombre de la Aseguradora  Solidaria    de   Colombia   Ltda,   Entidad   Cooperativa,    llamada   en  garantía.   

En consecuencia, córrase traslado, por el  término  de  20  días,  al  Procurador  Delegado  para la Casación, según lo  preceptuado  en  el  artículo  213  de la Ley 600 de 2000, en orden a que emita  concepto.   

2.          Inadmitir  el primer reproche del libelo  postulado   a   nombre  de  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia  Ltda,  Entidad  Cooperativa,   

3.          Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada a nombre de Luis Rafael Novoa Guerra.   

         

         

4. Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y  cúmplase.   

                                                       JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                            JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ                         

FERNANDO  A.  CASTRO CABALLERO                                                                                  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS           

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                             

                                               NUBIA YOLANDA NOVA  GARCÍA   

                                                                 Secretaria   

    

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