34413(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 34413  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                           Magistrado Ponente:   

                                               ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

                                Aprobado Acta No. 225   

Bogotá,  D.C.,  seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

En términos de lo dispuesto por el artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  VÍCTOR  HUGO  TORRES  HERNÁNDEZ,  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín  el  5  de marzo de 2010, confirmatoria de la emitida en primera instancia por el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Santa Rosa de Osos el 17 de septiembre de  2009,  en  que  condenó  a  este  procesado  -junto  con Oscar Alexis Jaramillo  Arboleda-,  a  la  pena  de  338.34  meses  de  prisión como responsable de los  delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico    contenido    en    el    fallo    impugnado    en    los   términos  siguientes:   

“Para el día 13 de mayo de 2009 informa el  señor  Inspector de Policía de Santa Rosa de Osos, vía telefónica, el señor  Comandante   de  la  Unidad  Investigativa  de  la  SIJIN  de  ese  municipio,  sobre  el homicidio de una persona la cual posiblemente  era  el celador activo de la Universidad Católica del Norte, hechos registrados  ese mismo día.   

(…)  

Que  el  día  14 de mayo de 2009, el señor  Oscar  Alexis  Jaramillo  Arboleda  (…)  se presentó voluntariamente ante los  funcionarios  de  Policía  Judicial, informando que él había sido el autor de  la  muerte  del  celador  y  que deseaba contar con detalles lo sucedido, por lo  cual  se  dispuso  escucharlo en interrogatorio en compañía de un abogado y de  la Representante de la Personería Municipal de este Municipio.   

Ese  mismo  día, es decir, el 14 de mayo de  2009  también  hizo presentación voluntaria ante los funcionarios de la SIJIN,  el  joven  Víctor Hugo Torres Hernández (…), manifestando igualmente que él  había  participado  en  los  hechos en los cuales falleció el señor Gonzalo y  que  al  igual que su compañero deseaba contar con detalles lo sucedido, por lo  cual  se dispuso a escucharlo en interrogatorio en compañía de un abogado y de  la  Representante  de  la  Personería  Municipal  de este Municipio”.   

La  audiencia  preliminar de legalización de  captura,  formulación  de  imputación  y  solicitud de medida de aseguramiento  estuvo  a  cargo  del  Juzgado Promiscuo Municipal con Función de Garantías de  Don  Matías  (Antioquia),  imponiéndose en contra de los inculpados detención  domiciliaria   por  los  delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego.   

Formulada  la  respectiva  acusación por los  aludidos  reatos  ante el Juzgado Promiscuo del Circuito de Santa Rosa de Osos y  rituado  el  juicio  oral,  se  emitieron  las  sentencias  de primera y segunda  instancia en los términos reseñados previamente.   

DEMANDA  

Dos  son  los  reproches  que  el  procurador  judicial   de   Víctor   Hugo   Torres   Hernández  postula  contra  el  fallo  recurrido.   

El           primero  afirma  violación  directa de la  ley  sustancial  derivado  de  “la  valoración  distinta de la que sirvió de  fundamento  a  la  sentencia  impugnada y con el entendido de haber ocurrido los  hechos  investigados en las circunstancias relatadas por los procesados…fueron  desestimados en los fallos de instancia”.   

Recuerda  que  según  aquéllos el homicidio  acaeció  cuando  “se  presentó  un  forcejeo” con la víctima y aun cuando  inicialmente  se  imputó  el  delito de homicidio simple, después se imputaron  las  agravantes 2.4. y 7. del  art. 104 del C.P., cuando según el actor no  se  logró probar la consumación del delito contra el patrimonio económico, de  donde  no  resultaba  viable imputar la segunda de las circunstancias referidas,  razón   por   la   cual   concurre  “error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad”.   

Dentro  del  mismo  acápite  señala  que la  confesión  habría  servido de fundamento a la sentencia, y si bien el fallo no  fue  anticipado, asegura “Es menester recordar que -del delito investigado- no  hay  testigos, que las pruebas son mínimas y que por el contrario, esas pruebas  favorecen  a  los  procesados  y que no existen dudas del valor probatorio de la  confesión”, como que posibilitó la rebaja punitiva.   

A      manera     de     segundo  reproche, acusa el actor “error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identida  (sic)”.  Asegura el censor que lo  narrado  por  el  incriminado a las autoridades no configura la “confesión de  un  homicidio”,  toda  vez  que  lo  ocurrido  fue un “lamentable accidente,  producto  de la intención de la víctima de despojar a Oscar Alexis del arma de  fuego”  y aun cuando el Tribunal parece aceptar esta teoría, se ha dado a las  declaraciones de los incriminados un alcance que no tienen.   

Solicita se case la sentencia y reconozca que  lo concurrente fue un homicidio culposo o simplemente voluntario.   

CONSIDERACIONES  

1.  Si  bien  la  casación  dentro  de  los  presupuestos normativos de la Ley 906 de 2.004 se ha  caracterizado  como un medio de control constitucional protector de los derechos  contemplados  en  la  Carta Política y los tratados de derechos humanos -bloque  de  constitucionalidad-  de  aquellos sujetos que intervienen dentro del proceso  penal,  ha  advertido  la Corte de manera profusa, que continúa siendo un medio  de  oposición  estrictamente  reglado  y  para  cuyo  ejercicio se han previsto  serios  y lógicos presupuestos de postulación y propuesta de los reproches, de  manera  que de ninguna forma es dable asimilarla a un recurso más absolutamente  ajeno  de  aquellos  requisitos  ante cuya falencia surge inadmisible o, en todo  caso,  inepto  para  desvirtuar  los  principios  de  acierto  y  legalidad  que  respaldan  las  sentencias  judiciales,  toda  vez  que  siguen  primando en él  exigencias  básicas  para  su correcta postulación y argumentos demostrativos.  Es  que,  ante todo, el de casación constituye un recurso especial que comporta  estrictez  en  la  presentación  de  los reproches imputados a la sentencia, de  manera  que  no  cualquier  clase  de alegación puede solventarlo ni, por ende,  resultar admisible.   

2.  Recabar  en  la  generalidad  de  estos  enunciados  demarcatorios  de  cuanto  debe comportar un  libelo  en la orientación que su naturaleza de mecanismo extraordinario impone,  es  forzoso  en el caso concreto atendiendo a los manifiestos desaciertos en que  ha  incurrido  el  actor  al  postular  dos cargos contra el fallo impugnado con  desmedro   de   básicos  requisitos  que  conducen  a  anticipar  su  imperiosa  desestimación.   

3.   Como   fue  reseñado,   el   primer   reparo   afirma   violación   directa   de   la  ley  sustancial.    

Siendo  ello  así,  atendiendo a la doctrina  jurisprudencial  que  por  décadas ha precisado esta especie de quebranto de la  ley,  es  un  lógico  supuesto  que  cuando  se acude a la misma el ataque debe  circunscribirse   estrictamente  a  demostrar  que  el  defecto  acusado  de  la  sentencia  derivó  al  fijarse el contenido y alcance de un precepto sustancial  en  aplicación  indebida,  interpretación errónea o falta de aplicación, sin  referencia  alguna  a  los  hechos  en la forma como el sentenciador los asumió  demostrados  en  el  proceso,  lo  que  a  su  turno restringe cualquier postura  discrepante con la valoración probatoria.   

4.  En  diametral  oposición  a  estas  premisas, la sostenida violación directa se dice derivada  de  la  valoración  dada  a lo declarado por los sentenciados en desarrollo del  juicio  oral  -en  donde ratificaron su participación en los hechos, aun cuando  sin  allanarse  a  la imputación, ni a los cargos-, en el propósito -expresado  de  la  misma  manera en el reproche segundo-, de que se reconozca que la muerte  de  Gonzalo  de  Jesús  Mira  Balbín  fue “accidental” y/o, en todo caso a  través  de  un  debate  probatorio,  se admita que el homicidio concurrente fue  simplemente  voluntario  y no agravado, bajo el confuso entendido de que la pena  se  incrementó por servir el atentado contra la vida de presupuesto al atentado  contra  el  patrimonio  urdido,  cuando,  además,  fueron varias las agravantes  imputadas,  todo  lo cual denomina, para mayor perplejidad “error de hecho por  falso juicio de identidad”.   

La  adición  que  dentro de la misma censura  hace  al  encontrar  necesario  “recordar  que -del delito investigado- no hay  testigos,  que  las  pruebas  son  mínimas y que por el contrario, esas pruebas  favorecen  a  los  procesados  y que no existen dudas del valor probatorio de la  confesión”,   emerge  inane,  no  sólo  por  la  ineptitud  como  expresión  discrepante  para consolidar un cargo al fallo, sino por cuanto el Tribunal pese  observar  la  manifiesta  improcedencia de la rebaja de pena por confesión -con  aplicación  ultractiva de la ley 600 derogada-, no enmendó el entuerto bajo el  criterio   estrictamente   formal,  con  auspicio  constitucional  aceptado,  de  tratarse  de  apelante  único  y  en  consecuencia  tener que mantener el fallo  incólume.    

5.  El segundo  reparo  advera  “error de hecho  por falso juicio de identida (sic)”.   

En realidad, al margen de estar en opción de  desarrollar  con  claridad  y precisión en qué consiste la tergiversación por  parte  del  sentenciador,  de  las  deposiciones hechas en desarrollo del juicio  oral  por  los imputados, el demandante expresa su inconformidad con el hecho de  que  al  valorarlas  junto con los demás elementos allegados al juicio oral, la  conducta   objeto   de   juzgamiento   penal   pudiera  ser  entendida  como  un  “lamentable  accidente, producto de la intención de la víctima de despojar a  Oscar  Alexis  del  arma  de  fuego”,  para entonces reclamar se acepte que el  delito   concurrente   fue   el   de   homicidio   culposo  o  simple,  pero  no  agravado.   

Como  emerge ostensible, lejos de encaminarse  el  actor  en  la demostración del error fáctico por falso juicio de identidad  originalmente  enunciado,  procura  que  el  análisis  de  lo  depuesto por los  incriminados  y  los  demás elementos probatorios degraden la imputación hacia  la  modalidad  culposa  del  atentado  a  la vida, o se supriman las agravantes,  siendo  que  este  propósito desapercibe, de una parte, la propia esencia de la  falsa  identidad,  y  de  otra  que  la agravación para el homicidio provino de  diversas circunstancias en modo alguna desvirtuadas.   

Como  es  manifiesto,  vista  la  falta  de  fundamento  aceptable  en  orden  a provocar de la Corte una decisión de fondo,  pues  por  demás  la sentencia no se hace necesaria para cumplir con algunos de  los   presupuestos   teleológicos   de   la   casación,   la   demanda   será  inadmitida.   

6. Finalmente, como  contra  esta  determinación procede la insistencia prevista en el artículo 184  de  la  Ley  906 de 2004, importa señalar -como se hizo desde la providencia de  diciembre  12  de  2005, radicado No. 24322- que ante la carencia de regulación  en su trámite la Sala lo ha precisado así:   

a- El mecanismo sólo puede ser promovido por  el  demandante  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de  esta  providencia o provocado oficiosamente dentro del mismo lapso por alguno de  los  Delegados del Ministerio Público para la Casación Penal -en tanto no sean  recurrentes-  el Magistrado disidente o el Magistrado que no haya participado en  los debates o suscrito la inadmisión.   

b- La solicitud que haga el demandante en ese  propósito  puede  formularse  ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus  Delegados  para la Casación Penal, ante uno de los Magistrados que haya salvado  voto  respecto  a la decisión de inadmitir o ante uno de los Magistrados que no  haya intervenido en la discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en un término de quince (15) días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  No  admitir  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre del procesado Víctor Hugo Torres  Hernández.   

2.  Contra  esta  decisión  y  en  los términos antes señalados procede la insistencia prevista  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

3. Ejecutoriada esta  providencia, devuélvanse las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JORGE        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                         JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                         

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                   SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                                                         

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                    MARIA              DEL              ROSARIO              GONZALEZ             DE  LEMOS                                          

AUGUSTO           IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                     JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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