34414(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34414  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 78   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de marzo de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  discrecional  instaurado  por el  apoderado   de  ESMILDO  ROJAS  TORREJANO  contra  el fallo del 29 de enero de 2010 proferido por el Tribunal  Superior  Militar,  mediante  el  cual  por vía de consulta revoca la sentencia  absolutoria  dictada  el  14  de  mayo 2009 por el Juzgado Doce Penal Militar de  Brigada  y  en  su  lugar  lo condena a OCHO (8) MESES DE PRISIÓN, multa de 5.2  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un periodo igual a la sanción principal  y  le concede la suspensión condicional de la ejecución de la pena, como autor  responsable del delito de lesiones personales culposas.   

LOS HECHOS  

En  la  sentencia de primera instancia fueron  resumidos de la siguiente manera:   

“Siendo  aproximadamente  las  20:20  horas  del día 25 de junio de 2008, el primer  pelotón  de  la  Compañía se encontraba efectuando una emboscada en el sector  de   la   “Y”,  Vereda  el  Platanillo,  ya que se  tenía  conocimiento de la presencia de unos bandidos de las FARC, el Comandante  de  la  primera escuadra se encontraba ubicando sus hombres y cuando ordenó que  los  dos  punteros  se  movieran  hacia  delante, uno de ellos, el soldado ROSAS  TORREJANO  confundido  por la oscuridad, disparó su arma de dotación, hiriendo  los  testículos  al  soldado MOLINA ARRUBLA OSCAR, integrante de otro equipo de  combate.”1.   

El 24 de abril de 2008, la Fiscalía 24 Penal  Militar   de   Brigada   acusó   a   ESMILDO  ROJAS  TORREJANO  como  autor  del  delito  de  lesiones personales previstas en el inciso 2º del artículo 144 del  Código   Penal,   bajo   la   modalidad   culposa2.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  Único.  Al  amparo  de  la  causal  primera  del  artículo  207  de  la ley 600 de 2000, el  impugnante  aduce  la violación indirecta de la ley por aplicación indebida de  los  artículos  114 inciso 2 y 120 del Código Penal y falta de aplicación del  artículo  7  de  la  ley  600 de 2000, por errores de hecho derivados de falsos  juicios de identidad, existencia y raciocinio.   

1.  Error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  al  Tribunal  tergiversar  el  contenido de las declaraciones de los  soldados  Carlos  Mauricio Román Acevedo, Óscar de Jesús Molina Arrubla y del  suboficial Carlos Mauricio Valencia Medina.   

Manifiesta que los citados declarantes nunca  afirmaron  que  el  acusado hubiera actuado de manera apresurada o ligera, luego  la   conclusión  personal  a  la  cual  ellos  pudieron  arribar  no  tiene  el  “rango  de  llegar  al  convencimiento     de     cambiar     la    censurada    providencia”,  cuando  en  una  declaración extra  juicio  la  víctima  manifiesta  que  el hecho ocurrió por falta de liderazgo,  comunicación  y  coordinación,  lo cual evidencia la distorsión del contenido  material de la prueba.   

El  Tribunal  incurre  en  contradicción al  quitarle  solidez  a dichas versiones, al mismo tiempo que tiene como pruebas de  cargo las declaraciones que favorecen la situación del acusado.   

2.  Error por falso juicio de identidad, por  “desviación    del  fallador,  quien  al  momento  de  invocar  o disponer la prueba en la sentencia  adiciona  a  ella  expresiones  que  no  pertenecen  a su sentido declarativo, o  suprime    otras    realmente    existentes   en   su   materialidad”.   

La  sentencia  desconoce  el hecho indicador  surgido  del  testimonio  del  soldado  Román Acevedo, el cual coincide con las  manifestaciones  de la víctima hechas en su declaración extra juicio, mientras  les   otorga   relevancia   a   otros   que   sirvieron   de   fundamento  a  la  absolución.   

Las   declaraciones   son   coherentes   y  reiterativas  en  señalar  que  faltó  coordinación,  sin  que el Tribunal lo  advierta  por falta de “un  análisis     profundo     para     fundamentar     la     sentencia”, ya que se aparta de las reglas de la  sana  crítica  para  no  compartir  el análisis del juez de primera instancia,  afirmar  que  el procesado actuó de manera precipitada y cambiar el sentido del  informe del teniente Wilson Borja Pérez.   

3.  Error  de  hecho  por falso raciocinio o  error  de  apreciación,  debido  a  que  las pruebas no fueron apreciadas en su  conjunto  como  lo exige el sistema de la sana crítica, llegando a conclusiones  que   no   encuentran   respaldo   en   las   reglas   de   la   lógica   o  la  experiencia.   

El  Tribunal  otorga  credibilidad  a  las  versiones  de  los  soldados  Molina  Arrubla,  Román  Acevedo y del suboficial  Valencia  Medina  sin ningún rigor valorativo y observancia de las reglas de la  lógica,  pudiendo pensarse que la culpa fue de la víctima si hubiera apreciado  las   manifestaciones   del   soldado   Rojas   Panteve   y  del  cabo  Valencia  Medina.   

Critica  que  se  acuda  al  argumento de la  existencia  del  santo  y  seña  o  de  un brazalete para revocar la sentencia,  desconociendo  las  circunstancias de la guerra y el peligro al que fue sometido  el grupo de soldados.   

4.  Error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión, al dejar de apreciar la declaración extra juicio del  soldado  Óscar  de Jesús Molina Arrubla, rendida el 11 de mayo de 2009 ante el  Notario Segundo del Círculo de Florencia.   

La misma es trascendente, porque su omisión  permite  que  en  la  sentencia se haga una afirmación contraria a la realidad,  mientras  que ella corroboraría las declaraciones según las cuales la víctima  se  encontraba  en un lugar distinto al asignado, se había adelantado del grupo  sin  ninguna orden y el hecho tendría origen en la confusión propiciada por la  oscuridad.   

A su juicio, los errores de hecho aducidos en  la  demanda  mirados  en  su  conjunto  desvirtúan la conclusión del fallador,  porque  de  los  mismos  emerge  la  duda sobre la vencibilidad del error en que  actúo el procesado.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los  requisitos  de  técnica  exigidos  en este sede, ya que aun cuando los reproches a la sentencia  son  propuestos por errores de hecho y cumple con la obligación de sustentar el  motivo  por  el cual considera necesaria la intervención de la Corte Suprema de  Justicia  en  este  asunto,  el  impugnante  en  su  desarrollo  prescinde de la  técnica  exigida  en  esta  sede  para cada uno de ellos, porque después de su  enunciación  limita  su  actividad  a  fijar  sus  apreciaciones  probatorias y  reiterar  las  del  a quo para anteponerlas a la sentencia del Tribunal, de modo  que finalmente los reparos se quedan en un alegato de instancia.   

En casación cuando se denuncia la violación  indirecta  de  la ley sustancial, se juzgan únicamente errores de juicio en los  cuales  haya  podido  incurrir  el fallador en la sentencia; las controversias o  debates  acerca  del  alcance,  credibilidad  y valor de un medio de prueba, son  propias de las instancias ordinarias.   

De ahí, que al proponer los errores de hecho  por   falso   juicio   de  identidad  -cargos  uno  y  dos-  omita  contrastar objetivamente la sentencia con  la  prueba  testimonial  que  considera  tergiversada,  como tampoco advierta la  modalidad  del  error,  esto  es, si a él se llegó por adición, alteración o  mutación  del  medio  de  convicción,  impidiéndole  el defecto anotado hacer  evidente    la    distorsión    del    contenido    material    atribuida    al  Tribunal.   

El  error  lo  sustenta  en las “conclusiones   erróneas”  del  Tribunal  al  afirmar  que  el  procesado  actuó  de  manera  ligera y apresurada, mas no en la tergiversación  material   de   la   prueba,   agregando   que   los   uniformados  “de  pronto llegaron a una conclusión  personal”3  que no tiene la entidad ni el  “convencimiento   de  cambiar   la   censurada   providencia”,    lo   cual   no   estructura   el   ataque   propuesto   en   el  cargo.   

Por  lo  demás,  critica  la  decisión del  Tribunal  de  revocar  el  fallo  de  primer  grado,  sin  tener  en  cuenta las  manifestaciones  de  la  víctima  contenidas  en  una declaración extra juicio  leída  en  la  audiencia pública, evidenciando la falta de identificación del  error  inicialmente propuesto, al denunciar en el mismo cargo la omisión de una  supuesta prueba.   

Por   eso   mismo,   en   el  segundo  cargo  recrimina al fallador por  desconocer  el hecho indicador que coincide con la declaración extra juicio del  ofendido,    para    enseguida    sostener    que   el   Tribunal   “distorsiona  el  contenido crediticio  que     tienen     las     declaraciones     de    los    deponentes”,  dejando  ver  que  su inconformidad  está  relacionada  con el valor probatorio asignado a los medios de convicción  y  no con la tergiversación de su contenido material, pues tampoco se detuvo en  “los   pormenores   de  tiempo,  modo  y  lugar,  ya  que  como lo hemos manifestado, se limitó a darle  relevancia  a  los  hechos,  pero  no  observó  las  causas  justas  del porque  sucedieron  los  hechos”4.   

E  insista  en  que  no se hizo un análisis  profundo  para  sustentar  la  sentencia,  la  cual  se  aleja  de  “los  parámetros de la sana crítica,  al  afirmar,  que  no estaba de acuerdo con los análisis hechos por el juzgador  de  primera  instancia”5, en cuya caso le correspondía  al  actor  acudir  a  otra  clase  de  error,  pues  en  definitiva  discute  la  valoración  probatoria y no la contemplación material de la prueba, propia del  falso juicio de identidad.   

En similar defecto incurre en la proposición  del  tercer  cargo por falso  raciocinio,  porque  a las genéricas afirmaciones según las cuales las pruebas  no  fueron apreciadas en su conjunto como lo requiere la sana crítica y que las  conclusiones  del  Tribunal  no están respaldadas en las reglas de la lógica o  de  la  experiencia,  el  casacionista  nada  agrega  que  no  sea distinto a la  reiteración de las afirmaciones hechas en los otros cargos.   

En ninguna parte del reparo manifiesta cuál  fue  el principio de la lógica o la regla de la experiencia desconocidos por el  fallador  o  cuál  de ellas fue aplicada cuando correspondía otra, de modo que  se  queda  en  la  simple  enunciación  del  cargo y suple su desarrollo con su  personal  punto  de  vista acerca del valor probatorio de la prueba testimonial,  convirtiendo   el  reparo  en  un  alegato  de  instancia  inadmisible  en  sede  casacional.   

No va más allá de señalar que el Tribunal  no  apreció  en su conjunto las pruebas como lo exige la sana crítica y que al  dejar  de  valorarlas  en  su  totalidad,  creó  conclusiones  que “no  están  respaldadas por reglas de  la   lógica   o   de  la  experiencia”,    agregando    que    “dio  mayor  relevancia  a  lo  que  dicen  y  no  dicen”  el  soldado Román Acevedo y el cabo  Medina     Valencia,    o    que    “pasó        por        alto       varias       pruebas”         y         “que  si  se hubiesen apreciado dichas  afirmaciones  por parte del juzgador, permite concluir, que aquí hubo un actuar  imprudente”   de   la  víctima.   

Luego  el  censor  omite  la  técnica en su  desarrollo  y  al igual que en los demás cargos, se detiene a plasmar su propio  punto  de  vista  acerca  del  valor probatorio de la prueba testimonial, con lo  cual termina por desnaturalizar la impugnación extraordinaria.   

La   proposición   en   el   cargo       cuatro      del  error  de  hecho por falso juicio de existencia por omisión de  la  declaración  extra juicio de la víctima, carece del debido desarrollo pues  no  basta  con  señalar  que  su trascendencia se evidencia porque “debido   a   ella  en  la  sentencia  recurrida    se    hace   una   afirmación   que   no   es   cierta”   y   al   omitirla,   el   Tribunal  “no  le  da  relevancia  jurídica         a        las        declaraciones        depuestas”.   

Tampoco   con   concluir    que   si  “hubiera apreciado dicha  prueba,  y  las  hubiese  correlacionado  cada  una  de  las antes depuestas, no  hubiese    tomado    la    decisión   de   revocar   la   sentencia”.   

Recuérdese que en la proposición del error  de  hecho por falso juicio de existencia el demandante no sólo está obligado a  señalar  la  prueba  que materialmente existente en el proceso fue omitida o la  que  sin  hacer parte de él fue supuesta por el juzgador sino que también debe  mostrar  su relevancia en la sentencia, enseñando que de no haber sido ignorada  o  presumida  su  discernimiento  sería  diferente  al  que  motivó el recurso  extraordinario.   

Además,  no  demuestra  que la misma haga  parte  del  proceso,  ya  que  de  acuerdo  con  la demanda fue presentada en la  audiencia  pública  por  el acusado sin ordenamiento previo, y sin que se tenga  conocimiento  si  fue  dispuesta  su  incorporación  al  proceso,  pues  a esta  circunstancia  no  hace  referencia  alguna el impugnante, en cuyo caso el error  propuesto carece de demostración.   

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  la  manifiesta  falencia de técnica, la cual no puede entrar a subsanar, corregir o  enmendar  en virtud del principio de limitación -artículo 216 de la ley 600 de  2000- y de la naturaleza rogada de la impugnación extraordinaria.   

Tampoco  dispondrá su trámite oficioso con  fundamento  en  la misma disposición, por cuanto de la revisión del proceso no  se  observa  la  afectación  o  vulneración de garantías fundamentales de los  sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,   la   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   apoderado  del  procesado  ESMILDO ROSAS TORREJANO.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                  FERNANDO A. CASTRO CABALLERO     

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                                                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                        

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS                  AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                  

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                           JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  Primera  Instancia,  mayo  14  de 2009, Juzgado Doce Penal Militar de  Brigada; folio 220 del cdno original 1.   

2  Folios 161 a 190; ídem.   

3  Demanda de casación, folio 285 del cdno original 1.   

4  Demanda de casación, folio 287 del cdno original 1.   

5  Ídem, folio 288 del cdno original 1.     

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