34204(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34204  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.139  

Bogotá,  D. C, dieciocho de abril de dos mil  doce.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JORGEN   WESTERHUIS  contra  la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Bucaramanga el 4 de febrero de 2010,   mediante  la  cual confirmó la proferida por el Juzgado Segundo Penal Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  esa  ciudad  el 20 de octubre de 2009, que  condenó  al  procesado  por el delito de lesiones personales culposas agravadas  en concurso homogéneo.   

Hechos  

El 17 de junio de 2006, alrededor de las 00:05  horas,  en  inmediaciones de la paralela occidental que conduce de Bucaramanga a  Floridablanca,  el vehículo campero tipo   Explorer de placa BUU-309,  conducido    por    JORGEN    WESTERHUIS,  colisionó  con  la  motocicleta  de  placa JRS-90A, en la que se  movilizaban  EDWIN  MERCHÁN  VILLAMIZAR y OMAR GRIMALDOS RONDÓN, en condición  de  conductor  y  acompañante, respectivamente, causando graves heridas a estos  últimos,  que  ameritaron  incapacidades mayores de 90 días y que dejaron como  secuelas  deformidades físicas y perturbaciones funcionales en el órgano de la  locomoción.     

Actuación procesal relevante  

1.  Realizadas las audiencias de formulación  de  la  imputación  e  imposición  de  medida  de aseguramiento, la fiscalía,  mediante   escrito   de  11  de  julio  de  2007,  presentó  acusación  contra  JORGEN  WESTERHUIS  por  el  delito  de  lesiones  personales  culposas agravadas, en concurso homogéneo, la  que   formalizó   en   audiencia   celebrada   el   10  de  octubre  del  mismo  año.   

2.  Al  término  del  juicio  oral,  la juez  anunció  que el fallo sería de carácter condenatorio, y así lo plasmó en la  sentencia  de  20  de  octubre  de 2009, en la que condenó a  JORGEN  WESTERHUIS  a la pena principal de  25  meses  de  prisión,  multa  de  10  s.m.l.m.v.  y  privación del derecho a  conducir   automotores   por   el  término  de  un  año,  y  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo  tiempo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, como autor responsable de los  delitos imputados en la acusación.   

3.  Impugnado  este fallo por la defensa, por  considerar  que se sustentaba en hechos no acreditados y que la parte interesada  no  había  probado  la existencia de los perjuicios,  el Tribunal Superior  de  Bucaramanga,  mediante  el  suyo de 4 de febrero de 2010, que ahora el mismo  sujeto   procesal   recurre   en   casación,   lo   confirmó   en   todas  sus  partes.      

La demanda  

Con  fundamento  en  la causal prevista en el  numeral  3°  del  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el casacionista acusa la  sentencia  impugnada  de  desconocer las reglas de apreciación y producción de  la prueba.   

En   el   acápite   correspondiente  a  la  demostración  del  cargo,  sostiene que el tribunal desconoció las alegaciones  que  expuso en el escrito de apelación, al ignorar las pruebas testimoniales de  las  víctimas,  en  las que aseguran que el impacto se presentó cuando salían  del  conjunto  residencial,  lo  cual  lleva  a  concluir que el golpe fue en el  costado izquierdo y no en la parte frontal.   

Afirma  que el ataque radica concretamente en  que  el  dicho del conductor de la motocicleta no fue tenido en cuenta, toda vez  que  las  instancias  concluyeron  que  el  impacto se presentó al salir de las  torres  de  Madeira,  situación  que  no  se  puede determinar con una fórmula  matemática  como  lo hizo el juzgador de segundo grado, quien no tuvo en cuenta  el  margen  de  error,   pues “no hubo perito al respecto, llevándonos a  una  duda  respecto  de  la  velocidad  y del impacto, lo que nos llevaría a la  absolución de mi defendido, prosperando el cargo”.     

Asegura  que si el tribunal hubiese tomado en  consideración  la  causal que se invoca y tenido en cuenta las declaraciones de  las  víctimas,  no  habría caído en la falsa conclusión a la que llegó. Por  tanto,  solicita  a la Corte casar la sentencia impugnada y en su lugar absolver  al procesado.   

SE CONSIDERA  

La  Corte inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia   por  no  cumplir  el  requisito  referido  a  la  debida  sustentación  del  cargo  propuesto, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso,  que  el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004  exige  para  su  estudio de  fondo.   

Cuando  se  acude  a la causal prevista en el  numeral   tercero  del  artículo  181  ejusdem,  por  errores  de  apreciación  probatoria,  como  acontece  en  el  caso  que  se analiza, el casacionista debe  identificar  con precisión la clase de error cometido, individualizar la prueba  sobre  la  cual  recayó,  demostrar  su  existencia  y probar su trascendencia,  siguiendo  al  efecto  los  derroteros  que  impone  la lógica del recurso y la  naturaleza del error planteado.   

Los  errores  de  apreciación  probatoria se  agrupan  en  dos  categorías:  De hecho y  de  derecho.  Son  de hecho los que derivan de la  contemplación material de la prueba o  de  su  valoración  frente a las reglas de la sana crítica. Son de derecho los  que  desconocen las normas que regulan su producción o las que tasan su valor o  su  eficacia  probatoria.  Los  de  hecho comprenden tres especies: De     existencia,    identidad    y    raciocinio.    Los   de  derecho  dos:  De  legalidad  y  convicción.    

El    error    es    de    existencia  cuando el juzgador ignora una  prueba  que  hace  parte  del proceso o supone una que no ha sido incorporada al  mismo.  De identidad, cuando  distorsiona   el   contenido   material   de   una   prueba   específica.   De   raciocinio,   cuando  desconoce  las  reglas  de  la  sana  crítica  en  su valoración. De  legalidad,  cuando  se  aparta de las  normas  que  regulan  la  formación  o producción de la prueba. Y de   convicción,  cuando  desconoce  las  normas  que  tasan  los  medios  de  prueba, su valor, o su eficacia probatoria.   

Si   el   recurrente  consideraba  que  las  conclusiones   de   los  fallos  de  instancia  se  sustentaban  en  errores  de  apreciación  probatoria,  como  lo  plantea,  debió empezar por identificar la  clase  de  error  cometido  y  por  individualizar la prueba o pruebas sobre las  cuales  recayó  el  error,  pero  no  lo  hace,  ni  se  ocupa  de acreditar su  existencia  ni trascendencia, dejando la censura en la absoluta indemostración.  Y  la  Corte  no  puede,  en  virtud del principio de limitación que preside el  recurso, entrar a suplir sus vacíos o corregir sus deficiencias.   

Es  más.  Las  afirmaciones  en  las  que se  sustenta  el  ataque,  referidas a que los juzgadores de instancia ignoraron las  declaraciones  de  las víctimas, no corresponden a la realidad procesal, porque  de  la  confrontación de los fallos se establece que en ambos se las examinó y  valoró,  y  que  fue  precisamente  con fundamento en ellas y en las huellas de  arrastre  dejadas  por  la  motocicleta, entre otras evidencias, que concluyeron  que  el  procesado había invadido imprudentemente el carril contrario, causando  la colisión.     

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  condiciones  mínimas  de  idoneidad  formal  ni  sustancial  requeridas para su  selección  a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite,  en aplicación de lo  dispuesto  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el  expediente  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiéndose  violaciones  a  las  garantías  fundamentales  que  la Corte esté en el deber de proteger de manera  oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados por la Corte, que a continuación se indican:   

a) La insistencia es un mecanismo especial que  puede  ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda, con el fin de que  la  Sala reconsidere su decisión. También puede ser promovido dentro del mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal   (siempre   que   el  recurso  no  haya  sido  interpuesto  por un Procurador Judicial), el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b) La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  el voto en relación con la  decisión  de  inadmitir  la  demanda, o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo del Magistrado disidente,  del  Magistrado  que  no intervino en los debates, o del Delegado del Ministerio  Público,  ante  quien  se formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de  la  Sala,  o  no  presentarlo para su revisión, evento este  último   en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  15  días.   

d)  El auto que inadmite la demanda trae como  consecuencia  la  ejecutoria de la sentencia de segunda instancia contra la cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo  que  la insistencia prospere y  determine  la  prosecución  del  trámite casacional para un pronunciamiento de  fondo1.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el defensor de  JORGEN     WESTERHUIS.   

Contra  esta decisión procede la insistencia  en  la  oportunidad y términos indicados en la parte considerativa.     

NOTIFÍQUESE    Y   CÚMPLASE.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                  MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                                          

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                 

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA  ORTIZ                           

                                                      Nubia Yolanda Nova García   

                                            Secretaria   

    

1  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

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