33884(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33884  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                    Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº188   

Bogotá   D.C.,  primero (1°) de junio de dos mil once (2011).   

V    I   S   T   O  S   

La Sala resuelve sobre la admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Jesús  María  Estrella  Tirado, contra la  sentencia  dictada  el  6  de  septiembre  de  2009  por el Tribunal Superior de  Montería,  mediante  la cual confirmó parcialmente la proferida por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de la misma ciudad, el 29 de mayo siguiente que lo  condenó   como   autor   de   la   conducta   punible   de   homicidio  culposo  agravado.   

HECHOS  

                                      

Fueron  sintetizados  por  el Tribunal de la  siguiente manera:   

El  día primero (1º ) de enero de dos mil  tres  (2003), siendo aproximadamente las cuatro de la mañana en la vía que del  corregimiento  del  Sabanal  conduce  a Montería, en inmediaciones del caserío  “El  Tapao”,  se  presentó un accidente de tránsito en el que colisionaron  el  vehículo  marca  Daihatsu, tipo campero, modelo 82, color blanco y azul, de  placas  LEE  564  conducido  por Jesús María Estrella  Tirado   quien   se  desplazaba  vía  Montería  al  corregimiento  de  Sabanal,  y  la  motocicleta marca Yamaha 100, placas K01122,  conducida  por  la  víctima  ARNOBIS  JOSÉ  BUELVAS  SANTANA, quien viajaba en  sentido  contrario al del campero, sufriendo este último lesiones en diferentes  partes  de  su  cuerpo,  siendo  trasladado  al  Hospital  San  Jerónimo, donde  falleció horas más tarde.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación, el  11 de abril de 2005, profirió resolución de  acusación   contra  Jesús  María  Estrella  Tirado,  como  autor  del  delito de homicidio culposo agravado  por  el  estado de embriaguez del procesado, decisión que fue confirmada por la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Montería el 7 de mayo 2007.   

2.  Una  vez  se  agotó  la  fase  del  juicio,  el Juzgado   Primero   Penal   del   Circuito  de  Montería,  el  29  de mayo de 2009, emitió fallo condenatorio contra el acusado  al  hallarlo  responsable del delito de homicidio culposo agravado por lo que le  impuso  la  pena de veintiocho (28) meses de prisión y le concedió la prisión  domiciliaria.   

3.  La  sentencia  de  primera instancia fue impugnada por la defensa y  el  apoderado  de  la  parte  civil, apelación que fue conocida por el Tribunal  Superior  de  Montería que la confirmó parcialmente, en tanto que modificó el  monto de los perjuicios morales.   

4. Contra la anterior decisión la defensa de  Jesús María Estrella Tirado  interpuso recurso de casación.   

LA      DEMANDA    DE  CASACIÓN   

    

1. Primer  Cargo:  Causal  primera de casación-artículo 207 de la Ley  600 de 2000     

1.1  El  defensor  acusa a la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  de ser violatoria del derecho al debido proceso al  inaplicar el principio del in dubio pro reo.   

           Luego  de  un  desarrollo  doctrinal  y  jurisprudencial  sobre  el  citado  principio,  sostiene  que  los juzgadores de  instancia  se  dedicaron  a  suponer  la  forma como sucedieron los hechos al no  darle  credibilidad  a  lo manifestado por el procesado que de haber sido tenido  en cuenta, hubiera dada lugar al in dubio pro reo.   

          Para  tal  propósito el censor hace una serie de elucubraciones con  base  en  algunos  de  los  testimonios allegados al juicio frente a la versión  suministrada  por el acusado y las manifestaciones de algunos de los declarantes  que  en aspectos como la ubicación del cuerpo del occiso, hacen emerger la duda  sobre  que  pudo  ser  el  motociclista  quien  invadió el carril por el que se  movilizaba Jesús María Estrella Tirado.   

          2.  Segundo  cargo:  Causal tercera de casación-artículo 207 de la  Ley 600 de 2000   

          2.1  Como  segundo cargo, plantea la defensa la nulidad procesal por  trasgresión  al  principio  de  investigación integral porque en el proceso se  practicaron  una  serie  de pruebas encaminadas a demostrar con certeza la forma  como   ocurrieron  los  hechos,  no  obstante  ese  cúmulo  de  pruebas  fueron  cimentadas  con  una  finalidad  abstracta  y  no la específica de acreditar la  ocurrencia del hecho y la responsabilidad del acusado.   

          2.1.1  Señala que los testimonios de Edith Barón, Amira del Carmen  Pérez,  Daniel  Ayala,  Rosa  Buelvas,  Oscar  Ruiz  Berrio y Jania Salgado, no  ofrecen  un conocimiento directo de los hechos y estaban encaminados a probar el  estado  de  alicoramiento  del  procesado,  más no el de la víctima que era un  aspecto  favorable  para su representado, volviendo a emerger el estado de duda.   

          2.1.2  Hace alusión el libelista a los testimonios del agente de la  policía  Cruz  Celio  Paternina y Claudia Sofía Navarro quienes el día de los  hechos   levantaron   el   croquis   del   accidente,  testigos  que  no  fueron  suficientemente   interrogados  sobre  su  conocimiento  directo  frente  a  los  sucesos,  lo  que  nuevamente deja una estela de duda.   

2.2  También  alude  a  una trasgresión al  derecho  de  defensa  cuando  se  comisionó  la realización de una inspección  judicial  al  lugar  del hecho, sin que la defensa haya tenido la oportunidad de  contrainterrogar a las personas que presenciaron el accidente.   

          Por  lo  anterior,  solicita el recurrente que se decrete la nulidad  de  lo  actuado  a  partir  de  la  resolución  que  ordenó  la apertura de la  investigación.   

    

1. Tercer  Cargo:  Causal  tercera de casación-artículo 207 de la Ley  600 de 2000     

Afirmó  que  la  sentencia  se profirió en  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  al derecho de defensa frente a la  trasgresión  del  artículo  232  del  Código de Procedimiento Penal que trata  sobre la necesidad de la prueba.   

Expresó que dicha irregularidad comporta una  violación  indirecta  de  la  Ley  sustancial  por  error de hecho por dejar de  incluir  en  el  acervo  probatorio  las pruebas solicitadas en el juicio lo que  derivó  en  el cercenamiento del derecho de defensa, a que se pretermitiera una  etapa  procesal  como lo es la práctica de pruebas en el juicio, al igual que a  una responsabilidad objetiva.   

Con  base  en  el  anterior  argumento,  el  demandante  depreca  la  declaratoria de nulidad procesal desde el momento en el  que se decretó la práctica de pruebas en la fase de juzgamiento.   

NO RECURRENTES  

          1.  Durante  el  traslado  a  los sujetos procesales no recurrentes,  hizo  uso  del  mismo  el apoderado de la parte civil, quien sostuvo que para el  presente   caso   el  recurso  extraordinario  debió  intentarse  por  la  vía  excepcional,  dado  que  la pena máxima de prisión para el delito de homicidio  culposo  es  de seis años de prisión y no superior a ocho como lo exige la Ley  600 de 2000.   

          1.1  Al  referirse  a  los cargos, sostiene que el censor limitó la  demanda  a alegar la existencia del in dubio pro reo sin desarrollar la crítica  necesaria  a  la sentencia de segunda instancia, la cual acertadamente concluyó  que  había  certeza  para  condenar al procesado luego del análisis de pruebas  como  la  inspección judicial, el dictamen de alcoholemia, la indagatoria y los  testimonios tanto de cargo como de descargo.   

          1.2   Niega   la   parte  civil  la  trasgresión  al  principio  de  investigación  integral, pues el funcionario instructor practicó pruebas tanto  favorables   como   desfavorables   a  los  intereses  del  procesado,  pero  la  conclusión   inevitable   era   la   de   la  responsabilidad  de  Jesús María Estrella Tirado.   

          La  petición  del  no  recurrente  es que se inadmita la demanda de  casación presentada por la defensa.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Calificación de la Demanda   

          1.  Corresponde en primer lugar abordar lo  pertinente  sobre  la procedencia del recurso extraordinario, toda vez que el no  recurrente  sostiene  que  para el presente caso, la casación debió intentarse  por la vía excepcional y no la ordinaria.   

1.1  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000 que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 (ocho) años; y   

b)  La  excepcional,  que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena privativa de la libertad igual o inferior a ocho  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

1.2 En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala  resulta  claro  que  la  conducta  punible  por  la  que fue condenado  Jesús     María    Estrella    Tirado,  esto  es,  homicidio culposo agravado de acuerdo con el artículo  109  del  Código  Penal  sin  la  modificación  de  la  Ley  890  de  2004, en  concordancia  con el numeral 1º del artículo 110 de la misma normatividad, sin  la  modificación  de  la  Ley  1326  de 2009, fija una sanción privativa de la  libertad  de veintiocho (28) a ciento ocho (108) meses de prisión,  razón  por  la que siendo la pena máxima para este delito superior a ocho (8) años de  prisión,   en   este   evento   sí   procede   la  casación  ordinaria  y  no  excepcional.   

          En  tal medida, el censor no estaba obligado a demostrar las razones  a  las  que se refiere el artículo 205 de la Ley 600 de 2000 para justificar la  procedencia  del  recurso, como la trasgresión de garantías fundamentales o la  necesidad de unificar la jurisprudencia.   

         

          Así  las  cosas,  procede la Sala a calificar la demanda de acuerdo  con la formulación de los cargos por parte del censor.   

2. Desde ya advierte la Corporación errores  en la demanda que claramente ameritan su inadmisión.   

2.1  Al desarrollar el cargo de violación   indirecta   de   la   ley   sustancial   por  error  de  hecho,    lo   sustenta   a   partir   del   posible  desconocimiento  del  principio  de  in dubio pro reo; no obstante omite indicar  cual  fue  el  yerro en el proceso de valoración probatoria en el que incurrió  el  Tribunal,  si  se trató de un falso juicio de identidad, de existencia o de  raciocinio,  es más ni siquiera alude a que el yerro se remonta al análisis de  las  pruebas,  porque  ajusta  el cargo a un error de hecho que en manera alguna  explica.   

En  contravía  del  principio  de  mínimos  lógicos  y de coherencia, el libelista no elige con acierto la causal invocada,  ni  tampoco  sus argumentos corresponden con los motivos de violación acusados,  a  saber,  violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho, pues no  precisa  cuál  es ese error de hecho, ni lo adecua a las situaciones propias de  la causal que meramente enuncia, por demás de forma incompleta.   

2.1.1  En  efecto,  la  defensa  del acusado  indica  que  la causal invocada es la primera, por desconocimiento del principio  de  in  dubio pro reo, sin embargo no desarrolla su argumentación precisando si  tal  desconocimiento, se trató de una violación directa o indirecta, qué tipo  de error fue el que se configuró, si fue de hecho o de derecho.   

En   el   primer  caso,  error  de  hecho,  éste  da  lugar  a  la  configuración  de la causal  primera  de  casación,  apartado  segundo  por  violación  indirecta  a la Ley  sustancial,  el  cual  se  presenta cuando el juzgador se equivoca al contemplar  directamente  el medio; porque omite apreciar una prueba que obra en el proceso;  porque  la  supone  existente sin estarlo (falso juicio de existencia); o cuando  no  obstante  considerarla legal y oportunamente recaudada al fijar su contenido  la  distorsiona,  cercena  o  adiciona  en  su  expresión fáctica, haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen  en  ella (falso juicio de identidad); o porque sin  cometer   ninguno  de  los  anteriores  desaciertos,  existiendo  la  prueba  es  apreciada  en su exacta dimensión fáctica y al asignarle su mérito persuasivo  trasgrede  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de  experiencia,  es  decir,  los  principios  de  la  sana crítica como método de  valoración   probatoria   (   falso   raciocinio)1.   

En  el  segundo  caso,  error de derecho, se  trata  de  yerros jurídicos que hacen alusión a la inobservancia de las normas  que  regulan  la producción de la prueba, o mejor, la trasgresión de una norma  de  derecho probatorio (error de derecho por falso juicio de legalidad), o si se  desconocen  las normas que determinan la fuerza demostrativa de los elementos de  juicio (falso juicio de convicción).   

2.1.2  Como  se  advierte,  el recurrente no  vincula  la  presunta  vulneración al debido proceso por desconocimiento del in  dubio  pro  reo  a ninguna de las situaciones que comprende la causal primera de  casación  que es la que invoca, estando en el deber de identificar con claridad  y  precisión  de  qué tipo de error se trata, error de hecho o derecho, ya sea  por  falso  juicio  de  existencia,  identidad,  falso raciocinio, convicción o  legalidad,  al  igual  que el medio de prueba sobre el cual recae, su contenido,  su  influencia  en  el  fallo y el precepto normativo inaplicado, argumentación  esta a la que ni siquiera se acerca el contenido de la demanda.   

2.1.3  Como  puede  verse,  ninguna  de  las  cuestiones  planteadas  en  el libelo se relacionan con la causal invocada, y lo  que  claramente  se  advierte  es que el demandante, antes que poner de presente  errores  en  el  proceso  de valoración probatoria por parte del Tribunal, hace  manifiesto  su  desacuerdo  con  el mérito otorgado a los medios de convicción  allegados  al  proceso  al  considerar que conforme a su criterio, los mismos no  tenían  la  idoneidad  para desvirtuar la inocencia de  Jesús María Estrella Tirado.   

2.1.4  Es  evidente que el posible estado de  duda  sobre  la  responsabilidad  de  su procurado en la conducta culposa, no se  basa  en  un defectuoso proceso de valoración probatoria, sino en la particular  posición  de la defensa acerca de la débil credibilidad que le merecen algunos  testimonios,  frente  al  criterio  acogido por los juzgadores de instancia para  quienes  sí fueron suficientes las pruebas en orden a desvirtuar la presunción  de inocencia del procesado.   

2.2    Y    frente    al   segundo    cargo,   nulidad   por   violación   al   principio   de  investigación  integral, esta censura el demandante la  relaciona  con la fuerza demostrativa que en las instancias se otorgó a ciertos  testimonios,  con  base en los cuales se dio por probado el estado de embriaguez  del  acusado,  olvidando  que el principio de investigación alude a la falta de  práctica  de  pruebas,  más  no  a  la  interpretación  o  valoración de las  incorporadas al proceso.   

Y aunque cumple con el presupuesto de aludir  a  la trasgresión de este principio por vía de la causal tercera, prescinde de  desarrollar  el  reproche  conforme a las exigencias que han sido fijadas por la  Corte2,  a  saber,   (i)  relacionar los medios de pruebas echados de  menos;  (ii)  acreditar  su  conducencia,  pertinenecia  y utilidad; (iii)   justificar  su  trascendencia  y  (iv) demostrar que los funcionarios judiciales  omitieron  realizar  los  esfuerzos  requeridos  para  practicarlas  estando  en  condiciones de hacerlo.        

El reproche se hace de una manera abstracta,  dado  que  ni siquiera se mencionan cuáles fueron los medios de convicción que  dejaron  de  practicarse,  si los mismos gozaban de las características propias  para  su  admisiblidad, ni mucho menos su trascendencia como para que de haberse  allegado   al   proceso,   el   sentido   de   la   sentencia  hubiera  sido  el  opuesto3.   

Ninguno  de  estos deberes es acogido en la  demanda,  en  la  medida  en que la exposición se dirige a atacar el proceso de  valoración  probatoria, no por trasgresión a las exigencias que lo rigen, sino  por  el valor otorgado por los juzgadores de instancia, para nuevamente concluir  que  se  genera  un  estado  de  duda  que  implica  su  aplicación a favor del  procesado, motivo suficiente para inadmitir este cargo.    

2.3   Por último, en lo que atañe al  cargo  de  nulidad por violación al derecho de defensa  por   trasgresión   al  principio  de  necesidad  de  la  prueba,  debe  decir la Corte que incurre el libelo en defectos insuperables,  pues  nuevamente se habla de medios de convicción que dejaron de practicarse en  el   juicio,   los   cuales   fueron  solicitados  en   la  etapa  procesal  correspondiente,  sin  que el censor, precisara cuáles fueron esos elementos de  juicio,  cuál  su  contenido  y   cuál  su  idoneidad  para  soportar una  sentencia absolutoria, opuesta a la emitida por el Tribunal.   

          

Su queja se limitó a la mera enunciación,  pues  la  Corte  desconoce  qué  medios  de convicción son los que extraña el  proceso,  como  para  concluir  que  el  fallo recurrido en sede extraordinaria,  vulneró  los  parámetros  de  legalidad,  por  haberse emitido una condena sin  fundamento  probatorio o con base en pruebas ilegales o ilícitas, en contravía  de  la exigencia contenida en el artículo 232 de la Ley600 de 2000 que es la el  precepto citado como soporte del cargo de nulidad.   

Así  las  cosas, este cargo también será  inadmitido.   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

3.  De conformidad con lo expuesto, es  evidente  que  la  demanda  presentada,  adolece  de los requisitos de lógica y  debida  sustentación,  motivo  por  el que a la luz del artículo 213 de la Ley  600  de  2000,  tal  y  como  se  anunció  al inicio de las consideraciones, se  dispondrá su inadmisión.   

4. De otra parte, del estudio del proceso no  se   vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o        garantías        de      los      intervinientes   que  determine  el   ejercicio     de     la     facultad     oficiosa   de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste   a  la  Sala  en  punto  de asegurar   su  salvaguarda.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

                     NUMERAL  UNICO:  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada   a  nombre  del  procesado  Jesús  María  Estrella Tirado.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE  LUIS  BARCELO  CAMACHO                                            JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ            

FERNANDO     ALBERTO     CASTRO  CABALLERO                       SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ                 

                   

ALFREDO           GOMEZ  QUINTERO                           MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casación 14147 del 21 de noviembre de 2002   

2  Casación 22328 del 4 de mayo de 2006   

3  Casación 17394de octubre 8 de 2003     

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