26954(19-01-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 26954  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado Acta No. 08  

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de  enero  de dos mil once (2011)   

VISTOS  

Dentro de la oportunidad legal le corresponde  a   la  Corte  calificar  la  investigación  que  se  adelantó  contra  el  ex  congresista  José  María  Conde  Romero,  vinculado  al  proceso como presunto  responsable del delito de concierto para delinquir agravado.   

HECHOS  

Fueron  resumidos  en  la providencia que le  resolvió la situación jurídica, así:   

“Dentro   del  conjunto  de grupos armados al margen de la ley que se presentaron ante el país  bajo  la  denominación  de “Autodefensas Unidas de Colombia”, los cuales se  involucraron   en   los   diferentes  procesos  electorales  alcanzando  dominio  político  en  varias  zonas  de la geografía nacional, el “Bloque Héroes de  los  Montes  de María”, al mando de Rodrigo Mercado  Pelufo,  alias  “Cadena”,  hizo  presencia  en el  Departamento  de  Sucre, ejecutando masacres, desplazamiento forzado de personas  y apropiación de tierras.   

         

“Para tal fin,  establecieron  vínculos  con  ganaderos,  agricultores  y políticos, varios de  quienes  ingresaron al andamiaje de la organización de autodefensas avalando su  vigencia  y expansión, entre quienes se encuentra el Representante a la Cámara  José  María Conde Romero,  líder  político  del Departamento de Sucre, quien en diversas oportunidades se  reunió  con  los  cabecillas  del  “Bloque Héroes de los Montes de María”  haciendo   acuerdos  para  lograr  sus  aspiraciones  políticas,  que  también  involucraron  a  su  ex esposa, María Victoria Muskus  Villalba,   quien,  en  el  año  2003,  fue  elegida  diputada  a  la Asamblea Departamental de Sucre, promocionando de esta manera la  actividad ilegal de ese grupo.”   

IDENTIFICACIÓN  DEL  PROCESADO   

José   María  Conde  Romero,  nació  en Sincelejo, Sucre, el 10 de  noviembre   de  1954,  hijo  de  José  María  Conde  Carretero[Fallecido]       y       Concepción     Romero    de    Conde,  identificado  con la cédula de ciudadanía No. 6.818.460 expedida en Sincelejo,  estudios  universitarios  hasta  séptimo  semestre  de veterinaria y zootecnia,  estado  civil  divorciado  de  María Victoria Muskus  Villalba   y   casado  civilmente  con  Ana  Julia  Uribe  Carriazo, tiene  un  hijo  adoptivo con su primera  esposa, ex Senador y ex Representante de la Cámara.   

         

ALEGATOS DE LOS SUJETOS PROCESALES  

El Delegado de la Procuraduría  

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Investigación  y  Juzgamiento  manifestó,  dentro  del  término  de  traslado  señalado  en  el  inciso  2  del artículo 393 de la Ley 600 de 2000, que se ha  incorporado  prueba  suficiente  con  innegable poder suasorio para calificar el  mérito  sumarial  profiriendo  resolución  de  acusación  contra José María  Conde Romero.   

En tal sentido, expuso que no hay duda acerca  de   la  presencia  de  grupos  de  personas  empeñadas  en  la  ejecución  de  actividades  delincuenciales  “inicialmente puestas  en  marcha  a  manera  de  reacción  contra  la  guerrilla colombiana, pero que  después  ampliaron su acción delictiva”, quienes se  autodenominaron   de  diferentes  maneras,  por  ejemplo,  Bloque  “Montes  de  María”,   liderado   militarmente   por   Rodrigo   Mercado   Pelufo,   alias  “Cadena”,  y  en  lo  político  por  Édwar  Cobos  Téllez, alias “Diego  Vecino”.   

Así  mismo,  aludió  que  la  Sala, cuando  resolvió  la  situación jurídica de José María Conde Romero, recordó cómo  esas  organizaciones  penetraron los procesos electorales en el país alcanzando  el  dominio  total  de  los  municipios  y  corporaciones públicas de elección  popular  como  concejos  municipales,  asambleas  departamentales  y el Congreso  Nacional.   

Lo  sujetos,  así  asociados,  sometieron  violentamente   a   los  ciudadanos  para  que  en  las  urnas  manifestaran  su  predilección  por  los  políticos  que  ellos  avalaban, a cambio de inmorales  favores  que  tenían  que retribuir para el sostenimiento y optimización de la  organización criminal.   

Como consecuencia de esa perversa conexión,  unos  constreñían  al  sufragante  y  hasta  propiciaban su desplazamiento, en  tanto   que   otros   maliciosamente   devolvían  ese  favor  con  asuntos  que  directamente   competían  a  la  administración  pública  en  sus  diferentes  expresiones.   

También    manifestó   que   la   Sala  persuasivamente  precisó que José María Conde Romero  hizo  alianzas  con  Rodrigo  Mercado Pelufo de manera  eficaz,  al  punto  que  aseguró  en  la  Asamblea  Departamental de Sucre a su  entonces cónyuge, María Victoria Muskus Villalba.   

Y aunque el procesado negó en la indagatoria  haber  asumido esos comportamientos indecorosos, sus expresiones de inocencia se  diluyen  ante  al  acervo  probatorio recopilado, el cual ostenta  absoluta  capacidad suasoria.   

En  este  sentido,  trajo  a  colación  los  testimonios  de  los desmovilizados Alí Teherán Ricardo, Édwar Cobos Téllez,  Samir  Otero  de  la  Osa, Jairo Castillo Peralta, Benjamín Luis Barrera Arcia,  José   Miguel   Navarro   Hernández,   alias    “Chacarita”,   Jairsinio  Mesa  Mercado,  así  como  el  vertido por Ingrid Yuleth  Vergara  Chávez,  miembro  de  la  ONG  Movimiento  Nacional  de  Víctimas  de  Crímenes   de  Estado  –  Comisión  Ética por la Verdad y la Justicia, quien refirió haber escuchado en  audiencia   alusión   acerca   de   la   relación   de   José   María  Conde  Romero     con     las  autodefensas.   

Para el Delegado, la realidad que refleja la  prueba  testimonial  indicada  es  absolutamente  distinta  a  la  que  pretende  establecer  José  María  Conde  Romero,  quien  infructuosamente  negó  haber  sostenido  vínculos  con  el  Bloque  Héroes de los Montes de María, dirigido  militarmente por Rodrigo Mercado Pelufo, alias “Cadena”.   

También,  afirma,  que si bien es cierto al  expediente  se aportaron las declaraciones de Carmelo Agámez Berrío, Muriel de  Jesús  Benito  Revollo,  Juan David Díaz Chamorro, Luis Benítez, entre otros,  quienes  no revelan vínculo delincuencial entre Conde Romero y la organización  paramilitar,  tal circunstancia no sugiere que quienes lo han incriminado estén  concertados en la mentira.   

“No  hay  porqué  (sic)  dudar  de  la  capacidad  moral  y  material  de  estas  personas en decir la verdad en que les  consta  y  declaran.  Empero,  la  sensatez  enseña  que  las  actitudes  y los  comportamientos  social  o moralmente reprochables, no se cumplen en público y,  por  el  contrario,  en  su  misma  naturaleza la ejecución están cuidados que  entonces  se  procura  decididamente  no dejar vestigio, huella o, en todo caso,  testigos.”   

El Defensor  

Luego  de hacer referencia a los fundamentos  fácticos  y  jurídicos tenidos en cuenta por la Sala al resolver la situación  jurídica  de  José  María  Conde Romero con  medida de aseguramiento de detención preventiva, concluye, con  fundamento  en  los  testimonios recibidos posteriormente,  que aquellos no  sustentan responsabilidad alguna.   

En  tal  sentido  alegó  que las siguientes  circunstancias han sido desmentidas:   

1. La negociación  de   una   finca   entre  José  María  Conde  Romero  y  Rudolf  Panfel,  a  la  cual  hizo referencia Jairo  Castillo Peralta [alias “Pitirri”].   

En  este sentido, señala que “Joselito”  Guerra manifestó que en 1994  compró   al   procesado  la  Finca  La  Rueda,  quien,  además,  refirió  las  autodefensas  se  apoderaron del Departamento de Sucre y su familia fue víctima  de  ellos,  porque  determinaron  que  uno  de  sus  hermanos  no  fuera elegido  congresista, en los comicios del año 2002.   

Al  respecto recuerda que la enajenación de  un  inmueble  se  prueba  con  la  escritura  pública, o, en su defecto, con el  contrato  de  promesa de compraventa, permuta o similar que dejen ver el título  o  el  modo.   Al  respecto  dice,  haciendo un juicio hipotético, la Sala  puede   afirmar   que   un   negocio   ilegal   no   constaría  en  documentos,  “pero  se ha visto que si se escritura por lo menos  a  terceros  testaferros  y en este proceso no se determinó más allá  de  (sic)  duda  que  algún  bien  inmueble  se  haya  escritura (sic), enajenado o  similar  a  paramilitar  alguno  o  a  testaferros  de los mismos”,  por lo que la “acusación” se cae de su peso y se remite a lo  que  en  su  oportunidad  consideró  acerca  del  testimonio  de Jairo Castillo  Peralta.   

2. Las afirmaciones  de  José  Miguel  Navarro,  alias  “Chacarita”,  de que él y José Oswaldo  Tavera  Blanco,  alias “El  Paisa”,  estuvieron  alojados  desde  el  año  2000  hasta  la  época  de la  desmovilización,  en  una  finca de los esposos Conde Muskus en el municipio de  San  Antonio  de  Palmito,  en donde María Victoria Muskus Villalba  les  acomodó  una  habitación,  fueron  controvertidas  con  la  declaración  de Tavera  Blanco,  recibida  el 29 de julio de 2010, en cuanto afirmó  que  nunca  se  quedó  en  ese  inmueble,  no  conoció  a  José  María Conde  Romero  ni a María Victoria  Muskus  Villalba,  a  quien  sólo  ha  oído  nombrar.  Versión  que calificó  coherente,  consistente  y  alejada de cualquier indicio de mentira, pues aunque  el  testigo  admitió  su  predominio  ilegal en una zona específica, desconoce  “afirmaciones”  que  lo  vinculen con el procesado, a quien no tiene ninguna  necesidad  de  proteger,  dado  que  no  tiene  poder  político  y  económico,  notorios.   

3. Las afirmaciones  de  Édwar  Cobos  Téllez,  alias  “Diego Vecino”, acerca de las elecciones  atípicas  que se iban a realizar en el Municipio de San Antonio de Palmito y el  auxilio  que  el  matrimonio  Conde Muskus y  El  Paisa  le  pidieron  para  que  Rodrigo Mercado Pelufo, alias  “Cadena”,  les  tolerara  hacer campaña a favor de Alcides Pérez, también  son  refutadas  con  la  declaración de Tavera Blanco,  quien  negó  dicha circunstancia porque no tuvo mando  político  en  la  organización ilegal, éste lo tenían personas como [Willer]  Cobo,   [Humberto]   Fraser  y  Beto  Cañas,  o  el  propio  Cadena,  de  manera  que no realizó actividades  políticas  con  la  aludida  pareja  y, además, porque carece de conocimientos  para desenvolverse en tales lides.   

De otra parte, alegó, José Andrés Meza de  los  Ríos  declaró que ninguno de los candidatos a la alcaldía de San Antonio  de  Palmito,  en  las elecciones atípicas que se iban a realizar en el período  de   la  doctora  Greisy  Díaz  Guevara  [2004    –  2007], estuviera patrocinado  por  los  esposos  Conde  Muskus o por alias El Paisa. En el mismo sentido, hizo  alusión  al  testimonio  de  Alcides  José  Pérez  Barrios,  aspirante  a  la  Alcaldía    de    San    Antonio    de    Palmito    para    esas    elecciones  especiales.   

4. La afirmación de  Édwar  Cobos  Téllez de que tenía referenciado al doctor Chepe Conde desde la  campaña  política  del  año  2002  para  el  Congreso de la República por la  alianza  política  que  hizo  con Jesús [León] Puello Chamié, con quienes el  médico  Willer  Cobo  conversó, es desmentida por el doctor Puello Chamié, en  cuanto  manifestó  que  hizo  alianza  con  José  María Conde Romero para las  elecciones  al  Congreso  de  ese  año,  pero  en  su campaña no se reunió ni  efectuó  pacto  político  con  cabecillas  de  grupos  armados ilegales, quien  además  negó  haber  ido  con  el  procesado a Santa Fe de Ralito, o que éste  hubiese estado en dicho lugar.   

En conclusión, asegura, la prueba practicada  con  posterioridad a la indagatoria de su prohijado demuestra su inocencia en el  cargo  imputado,  no sólo porque no se menciona un apoyo para la candidatura al  Congreso  de  la  República,  sino,  además,  porque  los  temas  en  los  que  supuestamente   estuvo   involucrado   se   desvirtúan  con  las  declaraciones  aludidas.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  procede a resolver los siguientes  problemas    jurídicos   en  este  asunto:  (i)  la  competencia  para  continuar  conociendo  de  este  proceso    y    (ii)   si  probatoriamente  se cumplen las exigencias probatorias previstas en el artículo  397  de  la Ley 600 de 2000 para proferir resolución de acusación contra José  María Conde Romero.   

1.  La  competencia  de  la Corte Suprema de  Justicia para continuar conociendo de la actuación.   

El    procesado   José   María   Conde  Romero    fungió   como  Representante  a  la  Cámara  hasta  el  19  de  julio de 2010, porque, como lo  manifestó  en  la  indagatoria,  no participó en las elecciones de ese año al  Congreso  de  la  República, circunstancia que compele a la Corte a reiterar su  competencia  de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 235 de la Constitución  Política   y   en  la  interpretación  efectuada  en  autos  de  11     y  152  de septiembre.   

En  estas  decisiones,  la Sala señaló las  directrices  para continuar conociendo de las actuaciones adelantadas contra los  Congresistas  cuando  han  dejado  de  pertenecer a la corporación legislativa,  previa  valoración  de  cada  caso  en  particular.  Así,  en  el segundo auto  aludido,  consideró  se debe mantener la competencia cuando el delito atribuido  es  de  los  denominados  propios  o  de responsabilidad; sin embargo, cuando la  infracción  imputada  es de aquellas que de alguna manera, como consecuencia de  valoración  de  la prueba, da cabida a una conclusión diversa o dubitativa del  desarrollo  de  la  función, de las actividades desplegadas en el ejercicio del  cargo,  como  en  los procesos fundados en el concierto para delinquir agravado,  la   determinación   de   la  competencia,  reglamentada  en  la  Constitución  Política,  la  realiza  la Corte Suprema de Justicia como órgano máximo de la  jurisdicción ordinaria.   

En  las decisiones citadas, por mayoría, se  varió  la  postura  inicial de que su competencia solamente se extendía cuando  el  vínculo  entre  el  delito  imputado  y  la  condición  de  congresista es  “directo e inmediato en términos de estar frente a  lo   que   la   doctrina   denomina   ‘delitos            propios”3,y  dado  que  la  asociación  ilegal  para promover una organización armada no se  corresponde  lógicamente  con  una  conducta exclusiva y excluyente que pudiera  cometer  un  legislador en ejercicio de sus funciones, desaparecía la relación  entre  éstas y el punible, y consecuencialmente la competencia de la Corte para  conocer  las  investigaciones  que  por  el  delito  de concierto para delinquir  agravado se adelantaban en su contra, cuando dejaban el cargo.   

Esta  es  la  interpretación  que  cambió,  también  por  mayoría  de  la  Sala,  bajo  la  perspectiva de la disposición  superior  que  le asigna la competencia a la Corte Suprema de Justicia, de donde  surge   con   nitidez   que   lo  examinado  fue  lo  relativo  al  fuero   de   los   congresistas,  únicos  funcionarios  susceptibles  de  ser  “investigados y  juzgados”  por  esta  Colegiatura,  a pesar de haber  finalizado  el  ejercicio  de  su  cargo, “cuando el  delito  imputado  tenga relación con las funciones desempeñadas”.   

De este modo, siguiendo la misma perspectiva,  posteriormente4 la Sala precisó:   

“… [l]a naturaleza de la infracción es  determinante  para  establecer  la prórroga de competencia privativa y especial  de   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  como  quiera  que  la  verificación  y  comprobación  de que la conducta punible se vincula a la función desempeñada,  tal  como  expresamente  lo  señala el parágrafo del artículo 235 de la Carta  Política,   es   lo   que  determina  procesalmente  la  especial  y  privativa  competencia de esta Corporación.   

“Desde  esta  óptica, queda claro que el  fuero  constitucional  o  legal  para  el  juzgamiento  de  quienes así les fue  atribuido,  corresponde  a  la  Sala de Casación Penal como decisión política  que  busca  preservar  no  la  inmunidad  de  aquel  servidor público desde una  visión  personal,  sino  desde  la función, lo cual explica que la Corte pueda  asumir  o retener la competencia sólo en aquellos casos en que se estime que se  ejecutó  una  conducta  que  tiene una relación de imputación concreta con la  función   realizada,  pese  a  que  esa  condición  en  la  actualidad  no  se  ostente.   

“Esta  relación de imputación, además,  resulta   indispensable   para   garantizar  la  independencia  de  los  poderes  públicos,  que  es  la idea original sobre la cual descansa la institución del  fuero  especial reconocido constitucionalmente, por razón del cargo, durante el  desempeño de las funciones o con ocasión de ellas.”   

Y  más  adelante,  en  la  misma decisión,  señaló   que   conserva   la   competencia   cuando   la   conducta  delictiva  se   

“materializó   en   unos  entornos  de  conexión,   enlace,  correspondencia  o  efectos  reflejos  con  las  funciones  públicas  desempeñadas.  La  finalidad paramilitar de “refundar la patria”  fue  un  proyecto  criminal  al  que  se  concertaron  servidores  públicos que  pusieron  al  servicio  el  cargo  que  ostentaban  y lo funcional del mismo”.   

          Este   criterio,   recientemente,   fue   reiterado   del  siguiente  modo:   

“Es   que,   se   insiste,   lo   que  constitucionalmente  permite prorrogar la competencia, pese a la cesación en el  cargo,   es  que  la  conducta  punible  “tenga    relación”   –conexión,       enlace       o  correspondencia– con las  funciones  desempeñadas y  no  exclusivamente  el  delito cometido en cumplimiento de las mismas, pues ello  no  fue  lo que el constituyente primario plasmó; amén de que las funciones de  los  parlamentarios  no  se  limitan  solamente  a lo descrito al respecto en el  artículo  6°  de  la  Ley  5ª  de 1992,  ya  que  las mismas deben visualizarse a través de lo dispuesto  por  el  artículo  133  de  la  Carta,  en  el  entendido  de  que  son quienes  “representan   al   pueblo,   y   deberán  actuar  consultando   la   justicia   y  el  bien  común”.   

         

“Justamente  por  esa razón, entre otras  decisiones   de   organismos   jurisdiccionales   de   cierre   como   la  Corte  Constitucional,  puede  citarse  lo referido en la sentencia T-1320 del 2001 con  ponencia  del Magistrado Alfredo Beltrán Sierra, en la que claramente se expuso  que  “el fuero no se instituye como un privilegio de  carácter  personal,  sino  en  razón  de  la  investidura  y con una finalidad  protectora de la integridad y autonomía del Congreso  de   la   República”   (negrillas  de  la  Sala).   

“Entraña  lo  anterior,  que  una  cabal  interpretación   de  los  alcances  del  fuero  congresional,  lo  que  procura  precisamente  es no desbordar los cauces institucionales, evitando, por ejemplo,  que  un congresista sea en un momento dado sujeto a una orden de captura o a una  investigación  por parte de un fiscal ordinario, o que en materia criminal, los  miembros  del  congreso queden sujetos a determinaciones de fondo diversas a las  adoptadas  por  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, como órgano  plural  que  compone  la  más  elevada  instancia  en el sistema jurisdiccional  colombiano.    

“Ahora,  la  aplicación  de  esa  nueva  concepción  del  vínculo entre función congresional y delito común atribuido  al  ex  parlamentario, que permite el mantenimiento de  la   competencia   de   la   Sala   no  obstante  la  pérdida  de  su  anterior  condición,  no  se  reduce al ámbito posterior a su  declaratoria,  sino  que  abarca  todos  los casos a partir de la vigencia de la  norma  superior  que  así lo prescribe, lo que conduce a admitir que rige desde  1991  cuando  se promulgó la Constitución, muy a pesar de que con antelación,  como  se  dejó  señalado,  su  interpretación  fuera diversa, por lo que cabe  dentro  de  dicha hipótesis la presente actuación adelantada por los presuntos  hechos  acontecidos antes y durante la campaña a las elecciones legislativas de  2006,  como  un  hecho  final  de  las  actuaciones  preparatorias  que  venían  perpetrándose  desde  tiempo atrás cuando el ex senador se había desempeñado  como  Secretario  de  Gobierno  de  Santander y candidato de la Gobernación del  mismo departamento”.   

En  el caso bajo examen, el delito imputado y  su  relación  con  las  funciones  desempeñadas  por  el  doctor  José  María Conde Romero en los períodos  en  los  cuales fungió como Representante a la Cámara y Senador de República,  le  permiten  a  la  Sala  continuar  conociendo  la  actuación,  a pesar de la  pérdida  de  la  investidura  por  terminación  del  período  y no haber sido  elegido para el actual.   

En consecuencia, la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de Justicia subsiguientemente procede a calificar el mérito  probatorio  del  sumario,  analizando  el  nexo  entre el delito atribuido y las  funciones desempeñadas por el ex congresista.   

2. Las exigencias probatorias para proferir  resolución de acusación.   

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo  397  de  la  Ley  600 de 2000, se proferirá resolución de acusación contra el  procesado  cuando  (i) esté  demostrada  la ocurrencia del hecho y (II)  exista  confesión,  testimonio  que  ofrezca  serios  motivos  de  credibilidad,  indicios  graves,  documento,  peritación o cualquier otro medio  probatorio que señale la responsabilidad del sindicado.   

2.1    La  configuración del delito de concierto para delinquir.   

         Partiendo  de  los  precedentes jurisprudenciales de la Sala en los  cuales  se  ha precisado que el tipo de injusto se define como “el conjunto de  características     que     fundamentan     la     antijuridicidad     de    la  acción”5,  el  análisis  del contenido de la conducta no puede hacerse por  fuera  del  bien jurídico de la seguridad pública, que es, según se ha dicho,  una   relación  social  dinámica  que  antes  de  la  sola  conservación  del  statu   quo,   como   se  utilizaba  en  el  Estado  demoliberal, pretende garantizar condiciones mínimas  para el ejercicio de los derechos humanos.   

En  este  sentido la doctrina señala:   

El  problema  que toda cultura, sociedad o  Estado  debe  resolver  es  trazar  los  límites,  dentro de los cuáles el ser  humano  puede  ejercer esa libertad. Esta delimitación de los márgenes, dentro  de  los  cuales se permite el libre desarrollo de la personalidad y el ejercicio  de   la   libertad   por   parte   de  los  individuos,  se  llama  ‘seguridad’.  Esta no es más que la expectativa  que  podemos  razonablemente  tener de que no vamos a ser expuestos a peligros o  ataques  en  nuestros bienes jurídicos por parte de otras personas.6   

De  ahí  que la jurisprudencia de la Sala  también  ha  destacado que algunos actos aparentemente neutrales explican otros  que  sí  tienen  relevancia  típica  y  por  eso  algunos sucesos en principio  inocuos  terminan  perfilando  el  sentido  de  una  conducta  relevante para el  derecho  penal.  En  ese  sentido  se  debe  convenir  en  que  conversar con un  paramilitar  no  necesariamente  significa desde el punto de vista penal que ese  hecho  configure  un  delito, pero ese acontecimiento unido a otros elementos de  juicio  sí  puede  interpretarse  como un indicio de un acto ilegal7,    por  eso,   

“La  conglobación    como  operación  determinante  de la lesividad    es    una    función    claramente  normativa, es decir que un pragma es típico no sólo  cuando  reúne  los  caracteres  particulares  exigidos  por  el respectivo tipo  sistemático,  sino  también  cuando  es  antinormativo (o sea, cuando viola la  norma  que  se  deduce  del  tipo) y con ello lesiona un bien jurídico. Pero el  alcance  prohibitivo  de esa norma no emerge sólo de su consideración tal como  se  la  deduce  del  tipo  sistemático,  sino también de que forma parte de un  universo  de  normas  prohibitivas y preceptivas que deben ser consideradas como  un  orden  normativo. El principio republicano exige que las sentencias respeten  el  principio  de  coherencia o no contradicción, y para ello deben elaborar el  material  legal  -y  las  normas  que  de  él  se deducen- como un orden o todo  coherente,  en  el  que  juegan otras normas penales y no penales, como también  las  normas  constitucionales e internacionales. De ese universo de normas surge  el  alcance  prohibitivo de la norma particular. Sin proceder a la deducción de  la  norma  y a su conglobación en el orden normativo es imposible determinar si  la  acción  que  forma  parte del pragma típico afecta un bien jurídico, esto  es,  si es o no lesiva a la luz del orden normativo.8   

         Teniendo  en  cuenta  lo  anterior  y lo que de ordinario sucede en  aparatos   organizados   de   poder   –  todo  para  no  desconocer el bien jurídico, el sentido del tipo  penal,   o   los   contenidos   de   la   conducta9          –,  el aporte del político a la causa  paramilitar  cuando  coloca  la  función pública a su servicio debe mirarse no  tanto  en  la  creación  de disfunciones institucionales, sino en la medida que  esa   contribución  incrementa  el  riesgo  contra  la  seguridad  pública  al  potenciar  la  acción  del  grupo  ilegal,  como  puede  ocurrir  cuando por la  influencia  de  las  autodefensas  se generan condiciones materiales mediante la  inversión   estatal   en  lugares  donde  la  acción  del  paramilitarismo  es  evidente.   

         La  distorsión  de  la  función estatal, cuando eso sucede, es la  prueba  del acuerdo, así como en el concierto simple, los delitos ejecutados en  función  del  acuerdo  son  la  manifestación del consenso ilegal.  En el  primer  evento, si la desviación de la función estatal implica la consumación  de  un  injusto, concursará con el concierto para delinquir agravado, así como  los  delitos  comunes lo hacen con el delito de concierto para delinquir simple.   

En  este  sentido,  la  Corte  también ha  señalado  que  como consecuencia del acuerdo de voluntades para cometer delitos  pueden  surgir  otros  ilícitos,  sin que por el hecho de que se sancione aquel  convenio  orientado  a  la realización de otros tipos de injusto, el pacto para  promover  grupos  armados al margen de la ley, signifique se prescinda de exigir  un   mínimo  desvalor  de  peligro  considerado  ex  ante,   sobre   todo   frente   al   derecho  penal  interno  que  funda  la  lesividad  de  la  acción  en  la efectiva lesión o puesta en peligro del bien  jurídico10.   

2.2  La  situación del procesado ante el  delito de concierto para delinquir agravado.   

2.2.1  Al  doctor  José  María  Conde Romero se  le  atribuyó  en  la providencia mediante la cual se le resolvió la situación  jurídica,  la  comisión  de  la  conducta  punible de concierto para delinquir  agravado,  prevista en el artículo 340 de la Ley 599 de 2000, oportunidad en la  cual  la Sala hizo precisión acerca de cómo los grupos de autodefensa hicieron  presencia en el Departamento de Sucre, del siguiente modo:   

“En  primer  lugar,    de   acuerdo   con   la   versión   suministrada   por   Jairo    Castillo    Peralta,   alias  “Pitirri”,  en  la  última  década  del  siglo  pasado,  las  autodefensas  hicieron   presencia   en  dicho  Departamento  a  través  de  personajes  como  Javier Piedrahíta, quien  era  escoltado por Rodrigo  Mercado  Pelufo,  alias  “Cadena”11,    y    Rudolf   Panfel, tesorero de la organización ilegal.   

“Sin   embargo,  cuando  Javier   Piedrahita  dejó  el  mando,  “Cadena”  lo asumió  liderando  la  organización  posteriormente  conocida como “Bloque Héroes de  los        Montes        de        María”12,   ejerciendo dominio  en  la  zona  de  los  municipios  de  San  Onofre, Morroa, Tolú, Coveñas, San  Antonio  de Palmito y Sincelejo, entre otros, para lo cual mantuvo comunicación  permanente  y directa con las autoridades locales en procura de ampliar el radio  de  acción  al  ámbito  político  y  lograr  el  control administrativo de la  región,  contando  además  con  el  apoyo de Édwar  Cobos  Téllez, alias “Diego Vecino”13,  quien,  afirmó,  fue  comisionado  por  Carlos Castaño Gil  a   finales   de  la  centuria  pasada,   para   desarrollar   el   proyecto  político  de  las  autodefensas  unidas  de  Colombia  en  el  Departamento  de  Sucre.   

“Para  alcanzar  dicho  propósito, los  cabecillas  del  grupo  de  autodefensas y los mandatarios locales, aspirantes a  corporaciones  públicas  y  líderes  comunitarios, efectuaron reuniones en las  cuales  asentían  en  la  presencia  y  predominio  de  la organización armada  ilegal,  determinando  de  esta  forma  la  actividad política y los resultados  electorales en esa circunscripción.   

“En  este  sentido,  varias  personas  cuentan  que  fueron  evidentes  las relaciones entre políticos y autodefensas,  por     ejemplo,     Ingrid    Yuletht    Vergara  Chávez14,  miembro del Movimiento de Víctimas  de  Crímenes  de  Estado, contó que las autodefensas tuvieron incidencia en el  desarrollo  político  de  Sucre.  Afirmación  que  es  corroborada  por  la ex  parlamentaria     Muriel    de    Jesús    Benito  Revollo,  condenada  por el delito de concierto para  delinquir   agravado   por   su   relación   con   la   aludida   organización  ilegal15,  quien afirmó que ésta actuó en el Departamento, en donde sus  integrantes cometían abusos contra la población civil.   

“Por    su    parte,   Víctor   William   Ramírez  Salcedo,  rememoró  que  Cadena se  reunía  con la clase política de Sucre, y tal era su predominio en la región,  que  lo  consideraban  el  dueño del Municipio de San Onofre, lo cual concuerda  con     lo    afirmado    por    Jairsinio    Mesa  Mercado, alias “El Gato”, quien hacía parte del  anillo  principal de seguridad del jefe paramilitar16.   

“En  el  mismo  sentido,  María  Victoria  Muskus  Villalba17, ex esposa del procesado y  reconocida  guía  política  del  Departamento  de  Sucre,  afirmó que el  “Bloque  Héroes  de  los  Montes  de  María”,  comandado  por Cadena,  tuvo  indiscutible injerencia  en la actividad política de los líderes de la región.   

“Así     mismo,     Consuelo      Agámez     Berrío18mencionó   que   en   los  municipios  del  Golfo  de  Morrosquillo hubo  entremetimiento  de  los  grupos  paramilitares;  región en  donde,   según  Alí  Teherán  Ricardo19,  José    María    Conde    Romero    hizo    proselitismo   político   acompañado   de   Jesús       Puello      Chamié20,         obteniendo  votos.   

“Por    su    parte,   Nelson    Stamp   Berrío,   también  condenado  por  el  delito  de  concierto para delinquir por su relación con el  grupo   de   autodefensas   comandado   por  Cadena,  manifestó   que  su  aspiración  política  a  la  Asamblea  de  Sucre  fue respaldada por la organización ilegal que permeó todo  el    Departamento,    especialmente   la   región   de   Tolú,   Coveñas   y  Palmito21.   

“Lo   anterior   es   confirmado  por  Marco   Tulio  Guzmán,  alias            “El            Oso”22,  quien  explicó  que las  autodefensas      de      Cadena     tuvieron  predominio  político  en  el  Departamento  de  Sucre e  influyeron  sobre las autoridades de los municipios de Tolú y Palmito, en donde  actuaba  como  comandante alias “El Paisa”, convergiendo en el mismo sentido  con    lo    manifestado    por    Ángel   Miguel  Berrocal,       alias       “Coche”       o  “Gocha”23,  y Jairsinio Mesa Mercado,     alias     “El     Gato”24.   

“De    otro    lado,   Luis    Benítez,    Julio    Peñaranda    Aguirre   y    Néstor    Aguirre25,  aseveraron  que  desde  1998  hasta  la  fecha de la  desmovilización,  en  Santa  Antonio  de  Palmito  la  presencia  de los grupos  paramilitares    generó    temor,    desasosiego   e   intranquilidad   en   la  comunidad26.   

“En consecuencia, la prueba que se viene  de  mencionar  no  deja  duda  acerca  de  que  la  organización de autodefensa  liderada  por  Cadena  y  Diego  Vecino  ejerció  influencia   militar   y  política  en  el  Departamento  de  Sucre,  en  donde  ilegalmente  se  apoderaban  de  los  recursos  provenientes  de  las regalías,  especialmente de Tolú y Coveñas.   

“La  magnitud  del dominio del grupo de  autodefensas  también  fue  mencionada  por  el procesado en la indagatoria, en  donde  señaló  ejercía presión y participaba en política, amén de que  su presencia se debió a la inoperancia del Estado.”   

          Estas   circunstancias  procesalmente  constituyen  hechos  ciertos,  probados  e  incontrovertibles, pues la prueba recaudada no permite la asunción  de  una  hipótesis  diferente  acerca de la presencia y predominio del grupo de  autodefensa  Bloque  Héroes  de  los  Montes  de  María  en el Departamento de  Sucre.   

          En  este  sentido,  de acuerdo con la declaración de Jairo Castillo  Peralta,  alias  “Pitirri”,  el  grupo irregular inició con Rudolf Panfel y  Javier  Piedrahíta  bajo  la  figura  de  cooperativas de seguridad denominadas  “Convivir”,  transmutándose  posteriormente  en  el  Bloque  Héroes de los  Montes    de    María,   pero   bajo   la   dirección   de   Rodrigo   Mercado  Pelufo,       alias  “Cadena”.   

          Esta  conclusión  también  es  amparada  por  José Oswaldo Tavera  Blanco        en       cuanto       manifestó27  que las Convivir ya estaban  fundadas  en los departamentos de Córdoba y Sucre [región de Coveñas], cuando  él  fue reclutado por Cadena,  y  una  vez  fueron declaradas ilegales, quienes las integraban se unieron a las  filas de las autodefensas.   

          Así,  emerge  que  la  agrupación  armada  ilegal tuvo dos épocas  seguidas,  pero  sufriendo  un  cambio  generacional  en  su  dirección  con la  característica  común  de  haber  entrado  en  contacto con los ganaderos y la  clase  política  del  Departamento  de Sucre, con quienes hicieron acuerdos con  diversos  fines,  unos  para  defraudar el erario de sus municipios y otros para  conseguir beneficios electorales.   

          2.2.3.  En relación con la primera época,  Jairo  Castillo Peralta narró  que    José    María    Conde   Romero,   a  finales  del  siglo  pasado,  estaba  vendiendo  a Rudolf  Panfel,  tesorero  del grupo  irregular,  una finca localizada en el Municipio de San Antonio de Palmito, cuyo  valor  iba  a  ser  pagado  con dineros del Municipio de Tolú, al cual llegaban  cuantiosas  regalías,  oportunidad  en  la  cual  planteó a los cabecillas del  grupo  irregular que era amigo de Heyne Sorge Mogollón Montoya quien, a su vez,  conocía  al Director del INAT, a través de quien podía conseguir ‘contrataciones   grandes’28.   

Como prueba de las reuniones de José María  Conde  Romero  con los paramilitares, señaló que éste fue a dos, una en Tolú  efectuada  en  la casa de una señora Ruby, esposa de un coronel y la otra en la  Finca  San  Antonio,  el  mismo  día  en  que  se  hizo una reunión en el Club  Rotario,  citada  por  el  procesado,  y en la cual estuvo Heyne Sorge Mogollón  Montoya,   Rudolf  Panfel  y  otros políticos que aquél invitó.   

          El   doctor   Heyne  Sorge  Mogollón  Montoya  declaró29 que, cuando  estaba  terminado  su período de congresista, asistió a una reunión convocada  por  “Chepe  Conde”,  como  también se conoce al procesado, en la ciudad de  Sincelejo,  la  cual,  según  pudo notarlo, poseyó una connotación política,  aunque  no  recuerda  si  Rudolf Panfel estuvo presente en dicho escenario, pero  que él se fue antes del anochecer, por consejo de su escoltas.   

         

          El  mismo testigo, aludió que no fue gestor de contratos en el INAT  y  en  la  reunión  ninguna  persona le planteó esa eventualidad; sin embargo,  mencionó  que  por  solicitud  de  los  señores parceleros de los distritos de  riego  de  La  Doctrina  y de María la Baja, visitó a dos directores del INAT,  uno  de  apellido  Osorio  [oriundo  del  Municipio  de  Sincé] y el otro Mario  Montoya30,   es   decir   avalaba   las  solicitudes  que  la  comunidad  presentaba  ante  dicha  entidad,  circunstancia  que  lo  postulaba, dentro del  contexto  de  los fines contractuales perseguidos por los armados ilegales, como  una persona que podía ayudarlos.   

         

          Luego   la   declaración  de  Jairo  Castillo  Peralta  no  aparece  huérfana,  porque  en  ella  se relacionan circunstancias que otros declarantes  concretan  tuvieron  realización fáctica, por lo que su conocimiento alrededor  de  lo  ocurrido  con  José  María Conde Romero  a finales  de  siglo  anterior  y  del  interés de éste ante las propuestas de los grupos  paramilitares, se hace creíble.   

         

          Y  si  bien  es  cierto, como lo alegó el defensor en sus alegatos,  procesalmente  no  obra  copia de la escritura que consigne el negocio jurídico  que   pudo  haberse  realizado  con  la  aludida  finca,  tal  circunstancia  no  desnaturaliza  la  comisión  de la conducta punible de concierto para delinquir  agravado  por  la promoción de grupos armados ilegales que se le atribuye desde  la   situación  jurídica,  en  cuanto  el  simple  acuerdo  de  voluntades  es  suficiente  para  su  estructuración  típica, de modo que las demás conductas  delictivas  que ejecuten en cumplimiento del mismo pasan a formar un concurso de  hechos punibles.   

          Así  mismo,  se  destaca  que  como  fuerza  de  su carácter Jairo  Castillo  Peralta,  respecto  del  procesado,  limita  su conocimiento a las dos  reuniones  atrás aludidas, explicando que no volvió a saber nada porque él se  separó  de  la  organización  en  ese punto, cuando se enteró  que iba a  matar a Rudolf Panfel.   

          2.2.4.   El  cambio  generacional  en  la  orientación  de  la  organización  ilegal  no  hizo que el doctor José María  Conde  Romero  eludiera  sus encuentros con los cabecillas, agrupados ya bajo la  membresía  de  Bloque  Héroes  de los Montes de María sino que, al contrario,  los  intensificó entrando en contacto con Rodrigo Mercado Pelufo, alias “Cadena”.   

          En  este  sentido,  obra prueba de que para los comicios electorales  al  Congreso  de  la  República  del  año  2002  el  doctor José María Conde  Romero  aspiró al Senado de  la  República  en  el  segundo renglón de la lista encabezada por Jesús León  Puello  Chamié  y  junto  con  éste,  según  afirmó  Édwar   Cobos   Téllez,  alias   “Diego  Vecino”  quien      fungió     como      ‘comandante’   político  del  grupo  ilegal,  lo  buscaron   a   través   del  médico  Willer  Cobo31 pidiéndole apoyo  para  su  proyecto político; sin embargo, afirma el desmovilizado, no hubo compromiso  alguno  porque  ya  estaban  comprometidos  con  la candidatura de Muriel Benito  Revollo a la Cámara de Representantes.   

          Sin  embargo,  el  doctor  Puello  Chamié  dijo  que pudieron hacer  proselitismo  sin  tropiezo  alguno en los municipios de San Antonio de Palmito,  Morroa,     Sincé,     Tolú,     San     Marcos32,  en   los  cuales  la  influencia  paramilitar  fue  notoria. En tal sentido, al cuestionársele por la  situación  de orden público en Sucre para la campaña electoral del año 2002,  respondió:   

                     

“Sí,  la  situación  de orden público  era…  yo  diría  no  era  la  mejor,  por  un lado estaba la actuación de la  guerrilla  y  por  el  otro  lado,  estaba  la  actuación  de las autodefensas.  Nosotros  nos  cuidamos  de  ir  a  zonas  de  influencia de cualquiera de estos  sectores,  para evitar casualmente que tuviéramos algún inconveniente personal  que  pudiera amenazar nuestras vidas, nuestra integridad o tener algún tropiezo  de   esa   naturaleza,   así   que  evitamos  meternos  en  zonas  de  difícil  acceso.”33   

          Estas  previsiones  las  adoptaron con fundamento en el conocimiento  que  su  compañero de fórmula tenía de la región34,   quien   se  encargó  de  organizar  los  actos  políticos en el Departamento de Sucre, amén de que para  dicha   campaña  contaron  con  la  colaboración  de  María  Victoria  Muskus  Villalba,    hoy    ex    esposa   del   procesado35,  quien  posteriormente para  las  elecciones  regionales  de  2003, fue incluida en el segundo renglón de la  lista   encabezada   por   Nelson  Stamp  a la Asamblea del Departamento de Sucre.   

          Al  respecto  Benjamín  Luis Barrera Arcia  en  la  declaración  de   5  de febrero de 2010,  destacó  que  en  la  campaña  política de 2002 la consigna fue Muriel Benito  Revollo  a  la Cámara y “Chepe” Conde al  Senado, y aunque éste no encabezaba lista, tal circunstancia no  desnaturaliza  las  afirmaciones del testigo, porque era de conocimiento que iba  en  el  segundo reglón de la lista encabezada por Jesús León Puello Chamié y  que  si  hubiera  logrado obtener un buen caudal electoral en el Departamento de  Sucre  habría llegado de manera directa al Senado de la República, sin esperar  las    oportunidades    que    aquél    le    dio36     para    ejercer    la  curul.   

          2.2.5    El   mismo   testigo,   haciendo  referencia          al         ‘poder’   de  Rodrigo  Mercado  Pelufo, alias “Cadena”, reveló que éste una vez dijo que  para  burlarse  de  la  clase  política  sucreña  les  iba  a  montar a Nelson  Stamp   en   la   Asamblea  Departamental,  y de presidente. Entonces lo lanzaron de candidato y le pidieron  ‘el   favor’     a     la     gente’,  con  base  en  la presión ejercida  desde  hacía mucho tiempo, que votaran por él; y, efectivamente, salió electo  y  fue  presidente  de  esa corporación en donde lo que él decía “prácticamente    era    Cadena    ahí   sentado”37.   

          Al  respecto, como lo destacó la Sala  en   la  providencia  que  resolvió  la  situación  jurídica  del  procesado,  Nelson      Stamp  afirmó      que      elegido      Diputado  comenzó  con  pie derecho porque de entrada fue elegido  presidente    de    la   Asamblea   Departamental38,  y  ejecutó su labor con  éxito  gracias  al  asesoramiento  de  María   Victoria   Muskus   Villalba,  quien  formaba  parte de la coalición integrada con  Ángel  Villarreal, Katin  Farak,    Édgar    Benito    Revollo,    Álvaro  Guaje   y     Walberto    Estrada.   

Lo  anterior  trasunta al entendimiento que  los  designios  de  Rodrigo Mercado Pelufo, amparados en el funesto poder de las  armas,  se  cumplían  en el Departamento de Sucre, por lo que a él se plegaban  los    actores    políticos   como   los   esposos   Conde   Muskus,  para  obtener,  como  ya  se  ha visto,  provecho  económico  y  electoral, lo cual constituye prueba de la sustitución  del Estado  en esa región.   

2.2.6    Las  relaciones  de  José  María Conde Romero y su ex esposa con los cabecillas del  paramilitarismo  en  Sucre  fueron  lo suficientemente intensas y perseverantes,  porque  además  de  que  ésta  se  sentía  a  gusto  en la Hacienda el Palmar  [también  conocida  como  El  Caucho],  en  su inmueble rural de San Antonio de  Palmito  acomodó  una  habitación  para que José Oswaldo Tavera Blanco, alias  “El  Paisa”  y  José  Luis  Navarro  Hernández39,  alias   “Chacarita”   vivieran   allí,   según  manifestó éste.   

Y  si  bien  es  cierto,  como lo acotó la  defensa  en  el alegato precalificatorio, Tavera Blanco  negó  tal  hecho,  así  como  el  apoyo que dio a la  candidatura  de  Alcides  José  Pérez Barrios a la Alcaldía de San Antonio de  Palmito  en las elecciones atípicas que se iban a realizar en el período de la  doctora  Greisy  Díaz  Guevara,  la  veracidad  de su declaración se encuentra  comprometida  debido  a  la  concurrencia  de  circunstancias  que demuestran lo  contrario y develan, además, que posee una memoria selectiva.   

En  efecto,  Édwar  Cobos  Téllez   manifestó  que  estando  en  Santa  Fe  de Ralito fue visitado por José María  Conde  Romero y su ex esposa,  quienes  le  pidieron  interviniera  ante  Rodrigo  Mercado  Pelufo  para que le  permitiera  a José Oswaldo Tavera Blanco, alias “El Paisa”, quien coordinó  tal  encuentro,  apoyar  la  candidatura  de  Alcides  Pérez  en las elecciones  atípicas  que  se iban a realizar en San Antonio de Palmito, candidato en quien  ellos también tenían interés.   

Este  hecho  fue  corroborado  por el mismo  Alcides  José  Pérez  Barrios  en  cuanto  afirmó que El Paisa operaba en San  Antonio             de            Palmito40, así mismo que José María  Conde   Romero  lo  acompañó  a  ciertos  eventos  públicos  en  la  cabecera  municipal41,  e  interrogado  acerca  de  si esa asistencia se convirtió en un  apoyo  específico  a  la  campaña, respondió: “Yo  fui  o  soy  amigo  de  él, nunca lo respaldé políticamente y, pues, como era  amigo,   me   dijo   que   me   quería   acompañar,   y   lo   vi  con  buenos  ojos”42  circunstancia  que  aquél  negó  radicalmente en la indagatoria,   

El  mismo  declarante  controvierte a José  Andrés  Meza de los Ríos, quien sostuvo que Conde Romero no favoreció ninguna  campaña  para  las  elecciones  atípicas  convocadas  por  el Consejo Nacional  Electoral.   

2.2.7 En el proceso  obran  declaraciones  de otros desmovilizados que acompañaron a Rodrigo Mercado  Pelufo,  quienes  refieren  la  relación  que éste tuvo con José María Conde  Romero;  por  ejemplo,  Alí Teherán Ricardo manifestó que estando con Mercado  Pelufo  en  Santa  Fe  de  Ralito  fue  visitado por José María Conde Romero y  Jesús  León Puello Chamié, así mismo que su comandante le colaboró a María  Victoria  Muskus a través de  Nelson   Stamp   para   la   campaña   de   2003,  la  cual  hicieron  con  los  fusiles.   

En el mismo sentido, Samir Otero de la Ossa,  alias  “Computador”,  manifestó  que en marzo de 2005, a Santa Fe de Ralito  llegaron  José  María Conde Romero y Jesús León Puello Chamié y conversaron  con     Rodrigo     Mercado     Pelufo acerca  de  unos  proyectos de vivienda de Coveñas, respecto de los  cuales,  por  haberlos conseguido, ellos le pidieron participación. Así mismo,  refirió  que entre marzo y mayo de 2010 Mercado Pelufo entregó veinte millones  de  pesos  al  procesado,  hecho que necesariamente conoció el testigo debido a  que tenía como función sistematizar la información.   

Jairsinio  Meza  Mercado  y  Nelson  Stamp  Berrío  confirman que entre las labores que desempeñaba Samir Otero de la Ossa  estaba el procesamiento de datos de la organización armada ilegal.   

         

          2.2.8  De otro lado, el doctor José María  Conde  Romero  entregó  en  la indagatoria un disco compacto con una entrevista  radial   efectuada   al  desmovilizado  Wilson  Anderson  Herrera  Rojas,  alias  “Gafitas”,  en  la que manifestó le ofrecieron la suma de cuarenta millones  de  pesos  para  declarar  en  contra  de  él.  Sin  embargo, Herrera Rojas, en  declaración  que  rindió  en este asunto, no precisó tal hecho, solamente que  un  desconocido le envío un disco compacto a su casa y un mensaje en el cual le  decía   debía  declarar  lo  mismo  que  dijo  Alí  Teherán  Ricardo,  alias  “Osorio”, cuya versión está en el aludido medio informático.   

Al  respecto, recuérdese que Alí Teherán  Ricardo  fue  uno  de  los  declarantes  que  desde  el  inicio  manifestó  que  José   María  Conde  Romero y Jesús Puello Chamié estuvo en Santa Fe de  Ralito  conversando con Rodrigo Mercado Pelufo sobre temas políticos de Tolú y  Coveñas  y  la  campaña  política  del  año  2006,  para  el  Congreso de la  República.   

3.  En  suma,  la  prueba  demuestra  el  acuerdo  ilegal  para  promover  al grupo armado, pues es  evidente  que  con  la  alianza  estratégica entre el doctor José María Conde  Romero  y  las  autodefensas,  el  grupo  ilegal  logró a través de uno de sus  principales  aliados,  el  dominio  político  del  Departamento  de  Sucre y la  disponibilidad          del          erario43   

,  consolidando  un  poder fundamentalmente  militar,  propósito  al  cual  no  fue  ajeno  el  sindicado, quien le pidió a  Rodrigo  Mercado  Pelufo  participación del erario esquilmado sistemáticamente  al  Departamento  de  Sucre,  además de la obtención de beneficios electorales  para su ex esposa en las elecciones regionales del año 2003.   

4. Es evidente que  al  compartir  con la organización ilegal esos ámbitos de actividad ilícita y  recibir  el  apoyo  de la misma, se dio vida a un acuerdo delictivo con fines de  promoción  de  un  grupo  ilegal que requería penetrar los espacios políticos  para  lograr su expansión, conducta que sanciona el artículo 340, inciso 2 del  Código  Penal,  bajo  la  denominación  jurídica  de concierto para delinquir  agravado.    

En consecuencia, la prueba de cargo indicada  satisface  las  exigencias requeridas por el artículo 397 de la ley 600 de 2000  para   acusar   al   ex   congresista   José  María  Conde  Romero   como   posible  autor  del  delito  de  concierto  para  delinquir agravado para promover grupos armados al margen de la  ley.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

Resuelve  

          Acusar  al doctor  José María Conde Romero, para que responda en juicio  como  probable autor responsable del delito de concierto para delinquir agravado  de   que   trata   esta  decisión,  por  el  cual  fue  vinculado  al  presente  proceso.   

               Contra     esta     decisión    procede    el    recurso    de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                          ALFREDO                 GÓMEZ  QUINTERO                            

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Aclaración de voto  

JULIO     ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA            JAVIER DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Aclaración de voto  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    auto  de 1° de septiembre de 2009. Rad.  31.653   

2 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  auto   de   15   de   septiembre   de   2009.   Rad.  27.032   

3 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    auto  de  18  de  abril  de  2007,  Rad.  26.942.   

4Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia  de  3  de  diciembre de 2009,  Rad. 32.672   

5Cfr,  Corte   Suprema  de  Justicia,  sentencia del 1 de octubre de 2009, radicado 29.110.   

6Francisco  Muñoz Conde. El nuevo derecho  penal  autoritario,  en  El  derecho  penal ante la globalización y el terrorismo,  Madrid, Tirant lo blanch, página 164.   

7 Cfr.  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia  de  única instancia de 25 de  noviembre de 2008, Radicación No. 26.942   

8Eugenio  Raúl  Zafaroni,  Alejandro  Alagia  y  Alejandro  Slokar,  Derecho     Penal,    Parte    General,   Segunda   Edición,   Sociedad   Anónima  Editora,  Comercial,  Industrial y Financiera. 2002, página. 485   

9  Recuérdese  que  Welzel  consideraba  que  las  estructuras  lógico  objetivas  constituían   un   límite   al  poder  de  configuración  de  legislador.  En  consecuencia,  el  legislador  no  crea  las conductas sino que las extrae de la  vida  social.  Por  lo  tanto,  desde ese mismo punto de vista, el juez no puede  desconocer el sentido ni el contenido de las conductas.   

10  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia  de  9  de  diciembre de 2009,  radicación No. 28779.   

11 En  adelante,  para  facilitar  la  comprensión  de  esta providencia, solamente se  hará referencia al alias.   

12 En  este  sentido  declararon  Marco  Tulio  Pérez  Guzmán,  alias “El Oso”, y  Manuel  de  Jesús  Contreras  Baldovino,  alias “Peluca”, folio 2c.o. No. 2  récord 15:11 y 16:05 y folio 25 ib., récord 10:00 y 10:58.   

13  También,  para  facilitar  la comprensión, a continuación se hará mención a  su alias.   

14 Fl.  139 c.o. 1, récord 7:06   

15  Folio  134  c.o.  1,  récord  18:20  – 21:20   

16  Folio 37 c.o. No. 2, récord 22:13   

17  Folio 136 c.o. No. 1, récord 9:16   

18  Folio 138 c.o. No. 1, récord 7:00   

19  Folio 85 c.o. No. 1, récord 5:30   

20  Folio 232 c.o. No. 1 récord 16:10   

21  Folio 1, c.o. No. 2, récord 13:42, 24:14, 40:23   

22  Folio 2, c.o. No. 2, récord 12:43 y  13:10   

23  Folio 37 c.o. 2 récord 5:05, 15:57 y 16:40   

24  Folio 36 c.o. 2, récord 9:10   

25  Folios 120, 121 y 122 del c.o. 2   

26  Récords 10:00; 13:39 y 19:38, respectivamente.   

27  Declaración de 29 de julio de 2010   

28 En  el  contexto  del  fenómeno  paramilitar una de las fuentes de financiación de  esos  grupos armados la constituyó la contratación con los municipios, en este  sentido  el  mismo  testigo  afirmó conseguían contratistas “chimbos” para  apoderarse  de  la  plata  del Municipio de Tolú, en donde ponían los alcaldes  que ellos querían.   

29  Folio         105,        cuaderno        original        3,        declaración   recibida  el  5  de  octubre de 2010, récord 13:20   

30  Ibídem, récord 24:50.   

31Willer  Cobo  y  Humberto  Fraser,  según se afirma en el proceso,  fueron  miembros de la organización armada ilegal, encargados de contactar a la  clase política sucreña.   

32  Declaración  de  Jesús  León Puello Chamié, 24 de octubre de 2008, folio 232  c.o. 1, récord 6:30   

33  Ibídem, récord 7:35   

34  Ibídem, récord 8:35   

35  Ibídem , récord 22:10   

36  José  María  Conde  Romero  se  desempeñó como Senador del 1 de diciembre de  2002  al  30  de  abril  de  2003 y del 1 de diciembre de 2004 al 30 de junio de  2005.   

37Declaración  de  5 de febrero de 2010, rendida dentro del radicado  26.625   

38Benjamín  Luis  Barrera  Arcia, manifestó en declaración de 5 de  febrero  de  2010,  rendida  en  el  radicado  26625,  “Cadena  dijo  una vez,  ‘para  burlarme  de los  amarillos  de  Sincelejo, del Gordo García y de ese poco de amarillos H.P., les  voy  a  montar  un  negro  payaso, un cagajón de burro, porque él le decía al  negro  [Nelson  Stamp] cagajón de burro, se lo voy a montar en la Asamblea y de  presidente’. Entonces ya  le  hizo  la  campaña se le pedía el favor a la gente, sin presión, bueno una  presión que ya estaba ejercida hace mucho tiempo…”   

39Procesalmente  también  se  ha hecho referencia a este testigo con  el nombre de José Miguel Navarro Hernández   

40Declaración  de  27  de octubre de 2010, folio 116 c.o. 3, récord  16:20   

41Ibídem, récord 24:20   

42Ibídem, récord 24:50   

43  Samir  Otero  de la Ossa declaró que, en marzo de 2005, cuando estaban en Santa  Fe  de  Ralito,  llegó  Jose  María Conde Romero acompañado de Puello Chamié  haciendo  referencia unos proyectos de vivienda en Coveñas, ellos les pedían a  Rodrigo    que   les   diera   participación   ya   que   ellos   los   habían  conseguido.     

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