34894(17-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34894  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado Acta N°371  

Bogotá, D. C., noviembre diecisiete (17) de  dos mil diez  (2010).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado Belisario  García  Arias,  contra  la  sentencia  del  Tribunal  de Tunja que modificó de  manera   parcial   la  proferida  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Miraflores,  y en su lugar le condenó como autor del delito de hurto calificado  agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

En la madrugada del día 17 de noviembre del  año  2009,  siendo  aproximadamente  las  3  a.m.,  a  la  altura  de la vereda  Juracambita  del Municipio  de    Zetáquira,   los  ciudadanos  Belisario  García  Arias, Fernando Socha  Duarte  y Eliú  Hernández  Núñez  portando armas de  fuego  y  blancas, interceptaron un camión carpado de color negro conducido por  el    señor   Carlos   Torres   Camacho   a   quien  despojaron  del  vehículo  y la carga, obligándolo junto con un menor de edad a  abordar  el  vehículo  tipo  camión  de  marca  Mazda. Durante el curso de los  acontecimientos  uno  de los acompañantes del conductor del camión logró huir  de   los   asaltantes   y  pudo  dar  aviso  a  la  Policía  Nacional,  quienes  oportunamente  se  desplazaron  al  lugar  de  los hechos logrando la captura en  flagrancia  de  los  infractores quienes fueron judicializados ante los juzgados  penales  de  garantías  de las ciudades de Ramiriquí  y   Rondón.   

2.-  El  18  de  noviembre  de  2009 ante el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Rondón con función de control de garantías,  se  llevó  a  cabo  la diligencia de legalización de captura de Fernando Socha  Duarte  y  Belisario  García  Arias,  formulación  de  la  imputación por los  delitos  hurto  calificado y agravado, concierto para delinquir y porte de armas  de  fuego.  Aquellos aceptaron la atribución de las dos primeras conductas y se  les    impuso    medida    de    aseguramiento    consistente    en   detención  preventiva.   

3.-  El  19 de noviembre de ese año ante el  Juzgado  Segundo  Promiscuo  Municipal  de Ramiriquí con función de control de  garantías,  se legalizó la captura de Eliú Hernández Núñez, y la Fiscalía  formuló  imputación por los comportamientos punibles referidos, por los que se  le  definió  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención  preventiva.   

4.-  El  9  de  diciembre  de ese año en la  audiencia  de  legalización  de la imputación e individualización de la pena,  el  procesado  Hernández Núñez se allanó a los cargos derivados de todos los  delitos  referidos,  y  Socha Duarte respecto de la conducta punible de porte de  armas  de  fuego o municiones. A su vez, el 15 de ese mes y año en la audiencia  de  formulación  de  acusación por el comportamiento de porte ilegal de armas,  García Arías lo aceptó.   

5.-  El  27  de  enero  de  2010  el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Miraflores profirió sentencia anticipada y condenó  a  Belisario  García  Arias, Fernando Socha Duarte y Eliú Hernández Núñez a  las  penas  de noventa y dos punto dos (92.2) meses de prisión, inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por tiempo igual, y les  negó  la  suspensión de la ejecución de la pena como coautores de los delitos  de  hurto  calificado  agravado,  concierto  para  delinquir  y  porte ilegal de  armas.   

6.- La anterior decisión fue apelada por los  defensores  de  aquellos y el Tribunal Superior de Tunja el 13 de mayo siguiente  declaró  la  nulidad  parcial de la imputación formulada contra García Arias,  Socha  Duarte  y  Núñez  Sandoval  respecto  de  los delitos de concierto para  delinquir  y  porte ilegal de armas, y modificó el numeral primero del fallo, y  en  su lugar condenó a Belisario García Arias a la pena de setenta y dos punto  dos  meses  (72.2)  de  prisión  como  coautor del delito de hurto calificado y  agravado,  y  en lo demás la confirmó, sentencia que fue objeto del recurso de  casación.     

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal segunda y primera del  artículo  181  de la ley 906 de 2004, el defensor de García Arias formuló dos  censuras, así:   

1.-  En  el  cargo  primero  acusó  a  la  sentencia  de segundo grado de  hallarse  viciada porque en la audiencia de formulación de la imputación se le  endilgó  la  comisión  del  delito  de  concierto  para  delinquir sin existir  supuestos   materiales,   lo  que  tradujo  la  falta  de  coherencia  entre  la  atribución  jurídica  y  la  fáctica,  aspecto  que  fue  reconocido  por  el  ad quem.   

   Planteó  que en esa medida, se debe  declarar  la  nulidad  total  de esa audiencia preeliminar, hacer extensivos los  efectos  a  los  otros  comportamientos  punibles atribuidos, toda vez que ésta  constituye  una  unidad,  y  no puede hablarse de que se realizó bien de manera  parcial respecto del delito de hurto calificado y agravado.   

De otra parte, adujo que se desconoció la  presunción  de  inocencia del procesado en lo que corresponde al comportamiento  de  concierto  para  delinquir,  como quiera que el ad  quem  en  lugar  de  decretar la nulidad parcial de lo  actuado debió declararlo inocente.   

Por lo anterior, solicitó a la Sala decretar  la  invalidez  de  lo  actuado  a  partir  de la audiencia de formulación de la  imputación.   

2.-  En  el  cargo  segundo  acusó  a  la  sentencia  de segundo grado de  incurrir  en  violación  directa  de la ley sustancial por falta de aplicación  del artículo 269 de la ley 599 de 2000.   

Adujo  que  el  Tribunal  reconoció  que el  vehículo  y  la  carga  fueron  recuperados  por  las autoridades y la víctima  renunció  a  iniciar  el  incidente  de  reparación  integral  para  lograr la  indemnización  de  perjuicios,  circunstancia con la cual consideró se hallaba  satisfecho   el  primer  presupuesto  de  la  norma  en  cita,  pero  negó  las  disminuciones  de  pena,  toda  vez  que  ninguno  de  los  procesados mostraron  voluntad de indemnizar los perjuicios materiales.   

Planteó que de esa manera se desconoció la  voluntad  del  legislador  en el artículo 269, toda vez que la circunstancia de  haberse  recuperado  el objeto material del ilícito y el deseo del dueño de no  reclamar  ninguna  clase  de  perjuicios  era suficiente para haber concedido la  rebaja de pena consagrada en esa normativa.   

Por lo anterior, solicitó a la Sala casar la  sentencia  y  proferir  una  de  reemplazo  en  la  que  se  respete  el derecho  objetivo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  El  recurso extraordinario de casación  entendido  como  control  de  constitucionalidad  y  legalidad de las sentencias  proferidas  en  segundo  grado  se  halla  des-formalizado  en lo relativo a las  exigencias  rigurosas  de  debida técnica que en el pasado se demandaban, a las  que  ahora  no  se  les  debe  otorgar  tanta  preponderancia  toda vez que ello  implicaría   contrariar  el  principio  constitucional  de  prevalencia  de  lo  sustancial sobre lo formal.   

No  obstante,  se  debe  resaltar  que  la  des-formalización  no  convierte  a la casación penal en una tercera instancia  para  prolongar  en  libre discurso los debates dados en las instancias sobre un  presunto  vicio  en  la formulación de la imputación referido al delito por el  que  resultó  condenado  y supuesta violación directa por falta de aplicación  del  artículo  269  de  la  ley  599  de 2000, censuras que se plantearon en la  demanda.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad   de  los  cargos  lo  que  se  demandan  son  argumentos  lógicos,  jurídicos  que  sean  contundentes  en  la  finalidad de demostrar con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble presunción de acierto y legalidad, se fundó en vicios  in  iudicando o se profirió  al  interior de un juicio viciado por irregularidades sustanciales que afectaron  la  estructura  o  la  garantía  del  debido  proceso o del derecho de defensa,  falencias   claramente   diferenciadas   en   sus   alcances   que  reclaman  el  correspondiente    control    legal    o   constitucional   y   los   necesarios  correctivos.   

2.-  En lo que corresponde a los fundamentos  que   debe   cumplir   la  demanda  con  la  que  se  sustenta  la  impugnación  extraordinaria,  se  ha  señalado  que  si  bien  el nuevo estatuto procesal no  enumeró  las  exigencias  que debe cumplir la misma como en efecto lo hacía el  anterior  artículo  212,  se  observa que de los artículos 183 y 184 de la Ley  906 de 2004 se derivan las siguientes:   

(i).-  Que  se  señalen de manera precisa y  concisa  las  causales  invocadas,  (ii).-  Desarrollen los cargos, expresen sus  fundamentos  o se ofrezca una sustentación mínima, y, (iii).- Demuestre que el  fallo  es  necesario  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del recurso.   

Lo anterior porque de correspondencia con lo  establecido  en  el  184  inciso  2°,  no  será seleccionada la demanda que se  encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).-  Si  el  demandante carece de interés  jurídico,  (ii).-  Prescinde  de  señalar  la causal, (iii).- No desarrolla la  sustentación   de   los  cargos,  iv).-  Cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

3.-  En  lo que corresponde al interés para  recurrir,  se  hace  necesario tener en cuenta que la ley 906 de 2004 en orden a  la  censura  de  los  fallos  proferidos  de manera anticipada, no reprodujo las  restricciones  para  apelar  de que se ocupaba el art. 40, inciso 10º de la Ley  600  de 2000, la cual en su texto regulaba el “interés para recurrir” dando  por establecido que:   

Contra la sentencia procederán los recursos  de  ley,  que  podrán interponer el Fiscal General de la Nación o su delegado,  el  Ministerio Público, el procesado y su defensor respecto de la dosificación  de  la  pena, de los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad  y  la  extinción  del  dominio  sobre  bienes. La parte civil podrá interponer  recursos cuando le asista interés jurídico para ello.   

Bien  puede  afirmarse  que el predicado del  artículo  293  inciso  2º  del  C.  de  P.P.,  referido  a la imposibilidad de  retractación  por parte de los intervinientes una vez se hubiese dado el examen  de  juridicidad  del  acuerdo  y  la aceptación del mismo por parte del juez de  conocimiento,  contrae una limitante para impugnar los aspectos sustanciales que  hubiesen     sido     objeto     del     consenso1   

,  traduciéndose  conforme  al  criterio de  “interés  para  recurrir” que en principio los intervinientes en el acuerdo  aprobado,  carecen de legitimidad para desarrollar censuras en la pretensión de  lograr  la  revocatoria  o  modificación  de  aspectos  de atribución típica,  grados  de  participación,  circunstancias  modales, adecuación antijurídica,  expresiones  de  culpabilidad,  agravantes  genéricas o específicas, etc., que  hubiesen sido objeto de aceptación, preacuerdo o negociación.   

Las   anteriores  limitaciones  tienen  su  fundamento  en  el hecho que la segunda instancia como la sede extraordinaria de  la  casación  penal  en  lo  que  corresponde  a  la impugnación de sentencias  proferidas   en   vía   de  terminación  anticipada  del  proceso,  no  pueden  constituirse  en espacios de retractación de lo aceptado, motivo por el cual se  restringe  para  aquellos la discusión probatoria, retractación o negación de  los cargos que de manera libre y espontánea hubiesen aceptado.   

Lo  anterior  no  excluye  que  se  puedan  desplegar  censuras  sobre aspectos relacionados con la dosificación de la pena  en  cuanto  a  sus  límites  de  legalidad,  mecanismos sustitutivos de la pena  privativa  de  la  libertad,  efectos  de  incongruencia  entre  los  contenidos  de   lo  consensuado  y las conductas derivadas, y desde luego, respecto de  la transgresión de garantías fundamentales.   

De   las  restricciones  derivadas  de  la  irretractabilidad  de  los  aspectos  sustanciales  que  hubieran  sido  objeto del consenso aprobado, es de  donde  se  deriva  que  las  limitaciones  para  recurrir sentencias por vía de  terminación   anticipada   del   proceso   se   hagan   extensivas  a  la  sede  extraordinaria de la casación penal.   

Debe precisarse que dentro de los mencionados  límites,  no  se  implica  lo  relacionado  con la efectividad del derecho  material  en  orden  a  la  realidad  del  principio  de prevalencia del derecho  sustancial,  lo relativo al propósito de unificación de la jurisprudencia y lo  que  dice  relación con el menoscabo de garantías fundamentales, de manera que  al  sindicado  y  su  defensor  les asiste “interés para recurrir” con toda  legitimidad  en sede de casación penal aspectos relacionados con violación del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  su estructura o de garantías  (art.  457)  o por violación de garantías de incidencias sustantivas, conforme  al artículo 228 constitucional. En efecto:   

El  artículo  351.4  de la ley 906 de 2004,  establece:   

Los   preacuerdos   celebrados  entre  la  fiscalía  y  el  acusado  obligan  al  juez  de  conocimiento,  salvo que ellos  desconozcan    o    quebranten    las    garantías    fundamentales.   

         

Además,  se  observa  que  el artículo 368  inciso   1º   ibídem2  en  la  fase  del juicio oral  también  se  ocupa  de  la  protección  de  garantías fundamentales cuando de  manera expresa indica que:   

De advertir el juez algún desconocimiento o  quebrantamiento   de  garantías  fundamentales,  rechazará  la  alegación  de  culpabilidad   y  adelantará  el  procedimiento  como  si  hubiere  habido  una  alegación de no culpabilidad.   

La   Sala   acerca   de   la  impugnación  extraordinaria  de  sentencias  anticipadas,  en  decisión  en  la  que se hizo  precisión   jurisprudencial   a   las   anteriores  líneas  que  la  trataban,  dijo:   

Tratándose de sentencias anticipadas que se  impugnen  en  la vía extraordinaria a efectos del control de constitucionalidad  y  legalidad y a fines de la  protección  de  garantías  fundamentales  de  incidencia procesal, esto es, en  orden  a la enmendación de errores de estructura o de garantía, la Sala podrá  efectuar  de  manera  rogada  u  oficiosa  los  correctivos  del caso cuando la sentencia se hubiese dictado  en   un   juicio   viciado  de  nulidad  (arts.  233   

,    4554   

,    4565   

,    4576  del  C.  de  P.P.),  en  los  eventos  en que el fallo se hubiera dictado con fundamento en pruebas ilícitas,  por  falta  de  competencia  del  funcionario  judicial,  o  con irregularidades  sustanciales  afectantes  del  debido  proceso,  o  violaciones  al  derecho  de  defensa,  recordándose  que  en  las  dos últimas modalidades no tienen cabida  censuras  por  aspectos relacionados con la omisión de práctica de pruebas, ni  por  afectación del principio de contradicción probatorio, pues lo esencial de  la  sentencia  anticipada  es que se constituye en una renuncia a los ejercicios  de  oralidad,  publicidad,  inmediación, concentración, práctica de pruebas y  contradicciones  fácticas, renuncias entre las que no se incluyen el despojo de  la  presunción  de  inocencia,  ni  al  debido proceso preestablecido, ni a los  principios  rectores de las pruebas de necesidad, motivación, licitud, ni mucho  menos renuncia al derecho de defensa.   

Así   mismo,   cuando  se  trate  de  la  protección  de  garantías  fundamentales  de repercusiones sustanciales que se  hubieran     materializado    como    errores    in  iudicando, la Sala Penal de la Corte, cuando se trate  de  sentencias  anticipadas que se impugnen en vía extraordinaria deberá casar  la   sentencia   ya   sea   de   manera   rogada   u  oficiosa  como  aquí  se  hace  al  encontrar que la  violación se ha materializado de manera evidente.   

Pueden darse los casos, por ejemplo, entre  otros:  que  la  sentencia  anticipada  se  hubiera  proferido con violación al  principio  de  derecho  penal de acto, al principio de legalidad del delito o de  la  pena (necesaria, proporcional y razonable), o del principio de favorabilidad  sustancial,   por   violación   del  principio  de  prohibición  de  analogía  in   malam   partem,  por  desconocimiento   del   principio   de   cosa   juzgada   y   del   non  bis in ídem, o en la que se hubiera  consolidado  una  violación  manifiesta  por  indebida  aplicación  sustancial  referida  a  la  adecuación  del injusto típico, formas de participación o de  las  expresiones  de  culpabilidad  atribuidas,  o  por  menoscabo del principio  antijuridicidad  material  y  ausencia de lesividad, como es el caso concreto, o  del  principio  de culpabilidad subjetiva en la que se evidencie una ausencia de  responsabilidad  penal  dada  la  presencia  de  alguna  de  las causales que la  excluyen  y  se  hubiese  condenado con criterios de responsabilidad objetiva, o  por  desconocimiento  del  principio  de  in dubio pro  reo7.   

De acuerdo con lo anterior, se advierte que  al  impugnante  le  asiste  interés  para  recurrir,  toda  vez que orientó la  censura  a  efectos  de  lograr  el  respeto  de  garantías  fundamentales  del  procesado,  y  la  consecución  de  una  rebaja  de  pena,  pero  los cargos se  inadmitirán, como pasa a verse.   

4.- Las siguientes son las falencias que se  advierten en libelo presentado por el defensor de García Arias:   

4.1.-   Tratándose  de  una  demanda  de  casación  contra una sentencia proferida que corresponda al sistema acusatorio,  la  Sala ha precisado de manera reiterada que el censor debe orientar lo acusado  en  orden  a  demostrar  con  trascendencia  argumentativa  que  en  el trámite  instrumental  o en el fallo de segundo grado se afectaron principios, derechos o  garantías  fundamentales de incidencia sustancial o procesal, para lo cual debe  invocar  la  causal  de  que  se  trate  para  el  caso, señalándola de manera  singular,  e  indicar  las  razones con las cuales estima se ha materializado la  modalidad  de  error  o  violación,  sin  olvidar de referir así sea de manera  abreviada  pero  puntual cuál de los fines consagrados para la casación en los  términos   del   artículo  180  ejusdem  amerita necesaria la intervención de la Corte, valga decir, si se  hace  indispensable  para lograr la efectividad del derecho material, el respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios  inferidos    a    ellos,    o    lo   relativo   a   la   unificación   de   la  jurisprudencia.   

Como  la  casación  penal  es rogada y por  esencia  constituye  un  juicio  objetivo  y  lógico-jurídico  con  el cual se  pretende  la  ruptura  sustancial  total o aminorada o la invalidación procesal  que  se  eleva  contra  las sentencias objeto de control de constitucionalidad y  legalidad,  resulta  de  utilidad  metodológica  que  el  impugnante  acoja los  lineamientos  dados  por  la  jurisprudencia  de la Sala Penal los cuales tienen  fuerza  vinculante  y  se  incorporan  al  postulado de imperio de la ley en los  términos  de  la Sentencia C-836 de 2001, para de esa forma adentrarse en ésta  sede  extraordinaria  en el desarrollo y sustentación de los diferentes motivos  de     casación     consagrados    en    el    artículo    181    ibídem,   pautas   que  como  eslabones  armónicos  constituyen un conjunto de directrices orientados a conseguir que el  casacionista  argumente  los  objetos  de  censura  de acuerdo con unos dictados  mínimos   que  sean  lógicos  y  coherentes,  anteponiendo  sus  criterios  de  valoración    a    los    efectuados   por   el   Tribunal,   como   aquí   ha  ocurrido.   

4.2.- Respecto de los fines de la casación  del  artículo  180  de la Ley 906 de 2004, el impugnante no dijo nada acerca de  si  la  demanda  estaba  orientada a lograr la efectividad del derecho material,  concreción  de  garantías  fundamentales de García Arias o la necesidad de la  unificación  de  la  jurisprudencia,  omisión que de por sí daría lugar a la  inadmisión de la misma.   

No   obstante,  y  siendo  laxos,  en  el  desarrollo  de  los  cargos  al  amparo  de  las  causales segunda y primera del  artículo  181 ejusdem acusó  que  la  actuación  se  encuentra  viciada  a  partir  de la formulación de la  imputación,  y  que  Tribunal  incurrió  en  violación  directa  por falta de  aplicación  del  artículo  269  de  la  ley  599  de 2000, de lo cual se puede  inferir  de  manera  tácita que el libelo se presentó en búsqueda del respeto  de garantías y efectividad del derecho material.   

4.3.-  El  cargo  primero  no  tiene  ninguna  vocación de éxito, como  quiera  que  las falencias ocurridas en la formulación de la imputación, en la  forma    como    fueron   advertidas   por   el   ad  quem,  recayeron de manera exclusiva en la atribución  equívoca  que  se hizo respecto del delito de concierto para delinquir, más no  en  el  comportamiento  de  hurto calificado y agravado, sin que exista error de  garantía  alguno  que  posibilite  la  invalidez de lo actuado hasta el momento  procesal indicado por el impugnante.   

La  Corte, acerca de la indeterminación de  los actos de imputación y acusación en la ley 906, dijo:   

(…) Como de manera expresa lo ha dicho la  jurisprudencia  de  la Sala, en el sistema de la Ley 906 de 2004, en orden a los  cargos  a  derivarse en una sentencia condenatoria, ya sea que ésta se profiera  de  manera  anticipada  por  virtud  de  las  políticas del consenso o de forma  ordinaria   tras  el  agotamiento  de  todos  los  ritos,  se  optó  porque  la  imputación  fáctica  y  jurídica  se  efectúe  de  manera  clara,  precisa y  determinada  incluso  desde  el  espacio  procesal  de  la  formulación  de  la  imputación  del  artículo  288  ejusdem  y  con  mayores  veras  en el acto de  formulación  de acusación de que tratan los artículos 336, 337 y 338 ibídem,  al  punto  que  se  incurre  en  menoscabo  del  principio de congruencia en los  eventos:   

Por  acción:  a.-  Cuando  se condena por  hechos  o  por  delitos  distintos  a  los  contemplados  en  las  audiencias de  formulación  de  imputación  o  de  acusación,  según el caso, b.- Cuando se  condena  por  un delito que nunca se hizo mención fáctica ni jurídicamente en  el  acto  de formulación de imputación o de la acusación, según el caso, c.-  Cuando  se  condena  por  el delito atribuido en la audiencia de formulación de  imputación  o  en  la  acusación,  según  el  caso,  pero se deduce, además,  circunstancia, genérica o específica, de mayor punibilidad.   

Por  omisión:  a.-  Cuando en el fallo se  suprime  una  circunstancia  genérica o específica de menor punibilidad que se  hubiese  reconocido  en las audiencias de formulación de la imputación o de la  acusación,        según        el       caso8 (…).   

A partir del anterior precedente, que tiene  fuerza  normativa  y se integra a los contenidos del principio constitucional de  imperio  de  la  ley al cual están sometidos los jueces en sus decisiones, debe  decirse  que  el  sistema  acusatorio  de  la Ley 906 de 2004 no tolera actos de  imputación  fáctica y jurídica que se realicen de manera dilógica, ambigua o  anfibológica,  pues  dichas  atribuciones,  tanto  las  que  se  plasmen  en la  formulación   de  la  imputación  del  artículo  288  y  en  el  acto  de  la  formulación  de  la  acusación  del  artículo  336  incluido el escrito de la  misma,  en  orden al respeto del principio de congruencia deberán señalarse de  manera detallada y precisa (…)   

En  consecuencia, los actos de imputación  serán  anfibológicos  cuando en defecto de la precisión y de la especificidad  mencionada  en  la  jurisprudencia  en  cita,  se  incurra en indeterminaciones,  ambigüedades  o  en  contradicciones  excluyentes,  respecto  del tipo objetivo  incluidas  las  circunstancias  genéricas  o  específicas  de atenuación o de  agravación,  también  las  referidas  al tipo subjetivo, como las que recaigan  sobre  la  forma  de intervención del imputado o acusado en el delito atribuido  según  el  caso  y  acerca  de  los  delitos  conexos,  constituyéndose dichas  indeterminaciones  en una irregularidad sustancial que afecta el debido proceso,  con   efectos   de   nulidad  procesal,  impidiéndose  que  sobre  imputaciones  atribuidas  de  esa manera puedan proferirse sentencias anticipadas y ordinarias  que sean congruentes.   

Atendiendo al precedente jurisprudencial en  cita, el Tribunal, entre otras consideraciones, dijo:   

(…)  Significa lo anterior, que se halla  establecida  la materialidad de los punibles de hurto calificado y agravado y de  fabricación  de  tráfico y porte de armas o municiones, más no se estructuran  los  elementos  del delito de concierto para delinquir que mal lo califica desde  la  misma  imputación la Fiscalía como lo afirma la defensa, al confundir este  dogma  penal  con  la  coparticipación  criminal  y/o  la agravante específica  contemplada  en  el  numeral  10º del artículo 241 del Código Penal, en donde  esa  pluralidad  de intervinientes deben responder por el grado de colaboración  que  hayan brindado a los delitos perpetrados. Tanto es así que la Fiscalía de  manera  simple y sin argumentos fácticos en las respectivas imputaciones afirma  que  los  imputados  incursionaron en la conducta tipificada en el artículo 340  C.P.,  cuya  lógica  definición la entiende “cuando varios se concretan para  delinquir  y  efectivamente  así  ocurrió  porque nacieron a la vida jurídica  varios  punibles,  hurto calificado y agravado y porte de armas. Varias personas  se reunieron para subirse a la cabina y amedrentarlos (…)   

Afirmar  que  la  imputación  debe  ser  fáctica  y  jurídica,  quiere  decir,  entre  otras  muchas  cosas,  que  debe  realizarse  una  circunstanciada  presentación  de los hechos, haciendo ver las  implicaciones  que  en  el  campo  de  la  punibilidad podrían llegar a tener a  través  del  marco  fijado  en la ley para ellos, única forma de que quede por  fuera  de  toda  duda su imputación que, por consiguiente, no puede tratarse de  una simple relación de los hechos investigados (…)   

El  juez  de conocimiento en el asunto que  concita  la  atención  de  la  Sala,  al  realizar el ejercicio de legalidad se  limitó  a  efectuar  examen sobre el consentimiento emitido por los implicados,  haciendo  análisis  del  elemento  material  y  evidencia física relacionada y  aportada  por  la  Fiscalía  para  determinar de manera general sin puntualizar  cada  uno  de los aspectos y circunstancias aducidas por el ente investigador en  lo  relativo  a  la  materialidad  y  responsabilidad  en los ilícitos de hurto  calificado  y  agravado  como porte ilegal de armas de fuego, sin que se hiciera  análisis  de  ninguna  naturaleza  respecto  de la tipicidad, antijuridicidad y  culpabilidad   de  Belisario  García  Arias,  Fernando  Socha  Duarte  y  Eliú  Hernández  Núñez  en  lo  referente  al  delito  de concierto para delinquir,  declarándolos  responsables  tácitamente  en los mismos términos que endilgó  el   ente   instructor  este  cargo  a  los  imputados,  y  condenándolos  como  irregularmente  lo  hizo,  al considerar que era suficiente la manifestación de  los  acusados  de  aceptar  plenamente la imputación que incluía este punible,  pero  que  desde  la  misma  imputación  se  observa que el Fiscal no introdujo  ningún  elemento  estructural del concierto para delinquir y menos aún arrimó  elemento  material  probatorio  o  evidencia  física que lo fundamentara, luego  sobre  bases  inexistentes fácticas y jurídicas se tuvo en cuenta este delito,  desconociendo  de  esta  forma  el  principio  de  legalidad y la presunción de  inocencia  con  el  deficiente  ejercicio de la facultad de control de legalidad  asignada  al  juez  al  momento  de adoptar el fallo9.   

Como   se   advierte,   el   ad  quem,  declaró  la  nulidad  parcial  referida  a  la  imputación  defectuosa  que  se  hizo  respecto  del delito de  concierto  para  delinquir,  pero  sobre el comportamiento de hurto calificado y  agravado  por  el  que  resultó  condenado  García  Arias no advirtió ninguna  irregularidad,  sin  que  ahora sea dable como lo pretende el casacionista hacer  extensivo esa efecto como reflejo al punible último referido.   

De  otra  parte, en lo que corresponde a lo  planteado  por  el  impugnante  en  sentido  de  que  el Tribunal desconoció la  presunción  de  inocencia  de  García  Arias,  porque en lugar de invalidar lo  actuado  debió  declararlo  inocente,  debe  afirmarse que lo así decidido, no  obstante  hallarse  incorporado  en  un  fallo  de segundo grado, constituye una  decisión  interlocutoria, y por ende, no susceptible de censurarse en casación  penal,  de donde se infiere que el impugnante carece de interés para recurrir y  reclamar la absolución de García Arias respecto de ese punible.   

La Corte, al respecto, dijo:  

Tradicionalmente,  la jurisprudencia de la  Sala  ha  entendido  que  no  sólo por el hecho de encontrarse en una sentencia  toda  decisión  que en ella se encuentre sería susceptible de los recursos que  la   misma   admite,  toda  vez  que  “es  práctica  usual  en  los  estrados  judiciales”  que  por  razones de economía procesal se incluyan dentro de una  misma  providencia  decisiones  de  carácter distinto, como ocurre cuando en un  proveído  interlocutorio  se  ordenan  pruebas,  o  cuando  en una sentencia de  instancia  se  decretan  nulidades  parciales,  o se declara la extinción de la  acción  penal  por  un delito o respecto de uno de los procesados, sin que ello  traduzca  modificación  de  la  naturaleza  jurídica  de la decisión de menor  entidad,  la  cual  continúa  definiéndose  por  su  contenido,  conforme a la  clasificación  que  de  las  providencias  judiciales trae el artículo 170 del  Código de Procedimiento Penal.   

En el asunto que centra la atención de la  Sala,  lo  único  que impugnó el recurrente con la demanda de casación fue la  decisión  proferida  por  el Tribunal Superior de Bogotá en el numeral tres de  la  parte  resolutiva  de  la providencia que resolvió el recurso de apelación  contra   el   fallo  condenatorio  emitido  en  contra  de  sus  protegidos  que  estableció  lo  siguiente:  “Tercero.-  Declarar  la  nulidad de lo actuado a  partir  de  la  culminación  del  debate  probatorio  a  que  hubo  lugar en la  audiencia  pública  de juzgamiento, únicamente en lo relacionado con el delito  de fraude procesal” (…)   

De  la  sola  lectura  de  tal numeral, se  desprende  naturalmente que no guarda el carácter de sentencia, pues de ninguna  manera  define  la  relación  jurídico-sustancial  por  la cual los procesados  fueron  vinculados  a  la  actuación,  y  ni  siquiera  pone fin a la relación  jurídico-procesal             entablada10.  Corte Suprema de Justicia,  Sala   de   Casación   Penal,  Sentencia  del 22 de mayo de 2008, Radicado No 29.627; Ibídem, Sentencia  del  27  de  junio  de  2007,  Radicado 27.636.   

De  acuerdo con lo anterior, no se advierte  ninguna  irregularidad  sustancial  que  afecte  el debido proceso ni fundamento  alguno  para  declarar la invalidez de lo actuado a partir de la formulación de  la imputación como fue la solicitud elevada por el casacionista.   

Por    lo   anterior,   el   cargo   se  inadmite.   

4.4.- En    el   cargo   segundo   desacierta  el  impugnante  al  acusar  que el Tribunal incurrió en  falta  de  aplicación  del  artículo  269 de la ley 599 de 2000, normativa que  consagra una rebaja de pena por reparación.   

En   la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  error  del  juez  es  de  juicio o in  iudicando  al  momento de aplicar o interpretar la ley  llamada  a  regular  el  caso  a  resolver,  y  se  consolida  por  uno de estos  sentidos:   

(i).-  falta  de  aplicación,  cuando se ignora que la norma existe, se  considera  que  no  está  vigente  o  se  estima  que está vigente, pero no es  aplicable.   

(ii).- aplicación  indebida,  cuando  la  norma  escogida  y  aplicada no  corresponde al caso concreto. E,   

(iii).-         interpretación  errónea, falencia que se  constituye  en  un  error  de  hermenéutica, cuando la norma seleccionada es la  correcta,  pero  el  juez  debiéndola  aplicar  no  le  da el alcance que tiene  haciéndole comportar consecuencias extensivas o restrictivas.   

Frente  a  esta causal la jurisprudencia ha  enseñando  de  manera  reiterada que el demandante debe aceptar los hechos y la  valoración  probatoria  tal y como fueron plasmados por los jueces de instancia  en  la  sentencia,  debiendo proponer una discusión en estricto jurídica en la  cual  demuestre  el error o errores al momento de aplicar o interpretar la ley y  la   correspondiente   trascendencia  del  yerro  en  los  sentidos  del  fallo.   

Por  tanto, cuando se demanda una sentencia  por  violación directa de la ley sustancial, como el propio concepto lo denota,  la  censura  deberá  centrarse en razones de derecho, por errores de los jueces  dados  en  la  sentencia  en  los  sentidos de falta de aplicación, aplicación  indebida  o interpretación errónea, modalidades en las que no tienen cabida la  discusión   de   los  hechos,  ni  controversia  alguna  sobre  los  medios  de  convicción  en  la  forma  como  fueron producidos o valorados por el juzgador,  falencias  para  las  cuales  el  legislador  ha  dispuesto  el  sendero  de  la  violación indirecta por errores de hecho o de derecho.   

En   esa  medida,  al  adentrarse  en  la  impugnación  de una sentencia por violación directa de la ley sustancial, como  se  formulara  por  el  libelista,  constituye  un  desacierto  deslizarse hacia  debates  referidos  a los hechos, y para el caso, pretender equiparar la acción  de  restituir  exigida  por  la norma referida con la de recuperación efectuada  por   las   autoridades,  eventos  que  contraen  comportamientos  y  resultados  diferentes. En efecto:   

El     artículo     269     ejusdem,  establece:   

El juez disminuirá las penas señaladas en  los  capítulos  anteriores  de  la mitad a las tres cuartas partes, si antes de  dictarse  sentencia de primera o única instancia, el responsable restituyere el  objeto  material del delito o su valor, e indemnizare los perjuicios ocasionados  al ofendido o perjudicado.   

De manera inequívoca se advierte que para  aplicarse  la  aminorante  en  cita  deben  concurrir  dos  aspectos:  (i).-  la  restitución   del   objeto  material  del  delito  o  su  valor,  y  (ii).-  la  indemnización de los perjuicios ocasionados a la víctima.   

Para   el   evento   objeto   de  control  constitucional  y legal, no hubo restitución del vehiculo y la carga hurtada ni  de  su  valor,  como  quiera  que  estos  fueron  recuperados  por acción de la  autoridad,  circunstancia  que  de por sí excluye la aplicación de las rebajas  de  pena  del  artículo  269,  ello,  sin  importar  que  el  ofendido  hubiese  renunciado al reclamo de perjuicios.   

Por    lo   anterior,   el   cargo   se  inadmite.   

5.-   No   puede   la  Sala  superar  las  deficiencias  ni corregir las imprecisiones de la demanda, luego se ve avocada a  inadmitirla  de  conformidad  con lo dispuesto por el artículo 184, inciso 2°,  de  la ley 906 de 2004 y, además, porque no encuentra afectación de derechos o  garantías  fundamentales  o  falencias de legalidad de la pena ni de otro tenor  que  justifiquen  salvar  tales obstáculos, según autorización del inciso 3°  de    la    misma    normativa,   en   concordancia   con   el   artículo   180  ibídem.   

5.1-  La  declaratoria  de  inadmisibilidad  anunciada  tan  sólo  admite el “recurso de insistencia presentado por alguno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por  el Ministerio Público”, según lo  dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 ejusdem.   

En  el  citado ordenamiento procesal no fue  incluida  la  manera concreta de utilizar dicho instituto, razón por la cual la  Sala,  previa  definición  de  su  naturaleza, se vio impelida a establecer las  reglas que habrán de seguirse, en los siguientes términos:   

         5.2.-    La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  por  medio  de la cual la Corte decida no seleccionar la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar que reconsidere lo decido. También podrá  ser  propuesto oficiosamente por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para    la    Casación    Penal    –siempre  que el recurso de casación no haya sido interpuesto por un  Procurador  Judicial–, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

         5.3.-  La solicitud se puede presentar ante el Ministerio Público a  través  de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de inadmitir la  demanda   o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en  la  discusión.   

         5.4.-  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         5.5.-  El  auto  a  través  del cual no se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.- Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  Belisario García Arias.   

2.-          Advertir   que   de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo de insistencia en los términos precisados atrás  por la Sala.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                           Permiso   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                            AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                     

                                           Permiso   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                                                                              

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria   

    

1   Corte  Suprema de Justicia, Sala  de     Casación    Penal,    Sentencia de mayo 10 de 2006, Rad. 25248.     

2 “Un  estudio  sistemático  de  la  nueva normatividad procesal penal permite afirmar  que  el  Juez de conocimiento en ejercicio del control de legalidad de los actos  de  aceptación  de  cargos  por  iniciativa  propia o por acuerdo previo con la  Fiscalía,  debe  realizar,  en principio, tres tipos de constataciones: (i) que  el  acto de allanamiento o el acuerdo haya sido voluntario, libre, espontáneo y  debidamente  informado,  es  decir,  que esté exento de vicios esenciales en el  consentimiento,  (ii) que no viole derechos fundamentales, y (iii) que exista un  mínimo  de  prueba  que  permita  inferir  la  autoría  o participación en la  conducta  imputada  y su tipicidad. La facultad de verificar que el allanamiento  a  cargos esté exento de vicios, se infiere del contenido de los artículos 8º  literal  (i),  131, 293 y 368 inciso primero”. Corte Suprema de Justicia, Sala  de     Casación    Penal,    Sentencia del 30 de noviembre de 2006, Radicado No 25108.   

3 Ley  906  de  2004.- “Cláusula de exclusión.- Toda prueba obtenida con violación  de  garantías fundamentales, será nula de pleno de derecho, por lo que deberá  excluirse  de  la  actuación procesal. Igual tratamiento recibirán las pruebas  que  sean  consecuencia  de  las  pruebas  excluidas  o  las  que  sólo  puedan  explicarse en razón de su existencia”.   

4 Ley  906  de  2004.- “Nulidad derivada de la prueba ilícita.- Para los efectos del  artículo  23  se  deben  considerar  al  respecto, los siguientes criterios: el  vínculo  atenuado,  la fuente independiente, el descubrimiento inevitable y los  demás que establezca la ley”.   

5 Ley  906  de  2004.-  “Nulidad por incompetencia del juez.- Será motivo de nulidad  el  que la actuación se hubiere adelantado ante el juez incompetente por razón  del  fuero,  o  porque  su  conocimiento esté asignado a los jueces penales del  circuito especializados”.   

6 Ley  906  de  2004.- “Nulidad por violación a garantías fundamentales.- Es causal  de  nulidad  la  violación  del  derecho  de  defensa  o  del debido proceso en  aspectos  sustanciales.  Los recursos de apelación pendientes de definición al  momento  de  iniciarse  el  juicio oral, salvo lo relacionado con la negación o  admisión de pruebas, no invalidan el procedimiento”.   

7 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia   del  8  de  julio  de  2009,  Radicado 31.531.   

8 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia  del  25  de  abril  de  2007,  Radicado 26.309   

9 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia   del  28  de  mayo  de  2008,  Radicado 24.685.   

10  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia   del  22  de  mayo  de  2008,  Radicado  29.627;  ibídem,  sentencia  del 27 de junio  de 2007, Radicado 27.636.     

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