34215(18-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34215  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 260.   

Bogotá, D. C., agosto dieciocho (18) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado Gustavo  Adolfo  Viáfara  Arboleda,  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali  por  medio de la cual confirmó la dictada por el Juzgado 19  Penal  del Circuito de esa misma ciudad que lo condenó en forma anticipada como  autor  responsable  de  la conducta punible de fabricación, tráfico o porte de  armas de fuego y munición.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros  fueron  tratados por los  jueces de instancia de la siguiente manera:   

Dieron inicio a la investigación los hechos  ocurridos  el día 13 de agosto de 2009, siendo aproximadamente las 21:50 horas,  la  Central  de  Radio  de  la  Policía, informa que en la carrera 5 N° 43-33,  barrio  Las Delicias, se encontraban unos sujetos en el interior de una vivienda  cometiendo  un  hurto,  y que tenían encerradas a unas personas, unidades de la  policía  se  dirigen  hasta  el  lugar  y al llegar observan que de la vivienda  salen  corriendo  dos  personas,  los  agentes inician la persecución, a uno de  ellos  afro  descendiente, de camisa café, al que le dan captura en la calle 44  con  carrera  5ª,  e  identifican como Gustavo Adolfo  Viáfara  Arboleda,  el cual llevaba en su mano derecha  un  revólver  marca  Llama,  modelo  Escorpio, calibre 38 largo, y 6 cartuchos,  para  el  mismo,  que al examen balístico se estableció que sus condiciones de  funcionamiento  eran buenas, apta para producir disparos clasificada como de uso  civil para la defensa personal.   

2.  Por  los  anteriores  episodios, el 9 de  julio  de  2009  la  Fiscalía  Once  Seccional  de  Cali  presentó  escrito de  acusación  contra  Gustavo  Adolfo  Viáfara  Arboleda como autor del delito de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  imputación  que el  sindicado  aceptó  en  la  audiencia  de  acusación  celebrada el 7 de octubre  siguiente   ante  el  Juzgado  19  Penal  del  Circuito  de  esa  misma  ciudad.   

3.  Ante  la  aceptación de cargos el 14 de  octubre  de ese mismo año el mencionado despacho judicial condenó al procesado  como  autor  responsable  de  la  conducta punible antes descrita a las penas de  treinta  y  dos  (32)  meses  de  prisión,  inhabilitación  en el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  y  prohibición  para  la  tenencia,  porte o  conservación  de  armas  de  fuego  por  un  período  igual  al de la sanción  privativa  de  la  libertad,  y  le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

4.  Esa  providencia  fue  recurrida  por el  defensor  del  procesado, y el 5 de febrero de 2010 el Tribunal Superior de Cali  la   confirmó    mediante  fallo  objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal primera del artículo  181  de  la  ley  906  de 2004, el demandante formuló un cargo único contra la  sentencia  condenatoria  la  cual  acusó  de incurrir en violación directa por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  63  y  38  del cp e interpretación  errónea  del  artículo  32  de  la ley 1142 de 2007, precepto que adicionó el  artículo 68 A de la ley 599 de 2000.   

Los   jueces   de  instancia  -afirmó  el  libelista-  negaron  a  Viáfara  Arboleda  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria, basados en que registraba  antecedentes,  sin  tener  en  cuenta  que  en el proceso no se demostró que la  sentencia  que se dictó en su contra hubiese sido proferida con posterioridad a  la  vigencia  de  la  ley  1142  de  2007,  esto es, el 28 de junio de ese año.   

Por  lo  anterior,  solicitó que se case el  fallo  y  se  dicte  uno  de reemplazo que otorgue a su prohijado la suspensión  condicional   de  la  ejecución  de  la  pena  y/o  la  prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. La Sala ha venido abordando el tema del  recurso   extraordinario  de  casación  en  el  marco  del  sistema  acusatorio  colombiano  y lo ha definido como un mecanismo de control constitucional y legal  que  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales    Superiores    en    los    procesos   adelantados   por   delitos,  independientemente  de la pena con la cual los sancione el legislador, cuando se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales  (artículo 181 de la ley 906 de  2004),  cuya materialización se debe cumplir a través de una demanda que no es  de  libre elaboración porque debe ceñirse a rigurosos parámetros lógicos y a  causales  taxativas,  no  obstante la gran flexibilidad permitida, acorde con la  estructura    del    Estado   Constitucional   de   Derecho   acogido   por   el  constituyente1.   

2.  En  relación  con  los requisitos de la  demanda  que  sustente  la impugnación extraordinaria, ha señalado que si bien  el  nuevo  estatuto  procesal  no  enumera rigurosamente los requisitos que debe  cumplir  un libelo de casación como lo hacía el anterior artículo 212, de los  artículos 183 y 184 se pueden deducir los siguientes:   

1.  Que  se  señalen  de  manera  precisa y  concisa las causales invocadas.   

2.  Que  se desarrollen los cargos, esto es,  que  se  expresen  sus  fundamentos  o  se  ofrezca  una  sustentación mínima.  Y,   

3. Que se demuestre que el fallo es necesario  para cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

Esto porque de conformidad con lo establecido  en  el  inciso  2°  del artículo últimamente citado, no será seleccionada la  demanda que se encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).  Si  el  demandante  carece de interés  jurídico.   

(ii).   Si   prescinde   de   señalar  la  causal.   

(iii).  Si  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación, y   

(iv).  Cuando  de  su  contexto  se advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

3.  Las  siguientes  son  las  falencias que  ofrece  la  demanda  presentada  por  el  defensor  del procesado Gustavo Adolfo  Viáfara Arboleda:   

3.1.  En  el  único cargo formulado omitió  señalar  cuáles  eran  las  finalidades  del  recurso  (art. 180 cpp de 2004).   

3.2.  En  la  violación  directa  de la ley  sustancial,  el  error  del  juez  es  de  juicio o in  iudicando  al  momento de aplicar o interpretar la ley  llamada  a  regular  el  caso  a  resolver,  y  puede acontecer por uno de estos  sentidos:   

–   falta   de  aplicación  -error  de  existencia-, cuando se ignora  que  la  norma  existe,  se considera que no está vigente o se estima que está  vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida   -error  de  selección-,  cuando  la  norma  escogida y aplicada no corresponde al caso concreto. E,   

–  interpretación  errónea   -error   de   sentido-,  cuando  la  norma  seleccionada  es  la  correcta,  pero el juez no le da el alcance que tiene o lo  restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

3.3.  Cuando   se demanda una sentencia  por  violación directa de la ley sustancial -que es lo que plantea el libelista  en  el  único reparo formulado- en cualquiera de sus tres modalidades (falta de  aplicación,  aplicación  indebida o interpretación errónea), el casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y sin discrepar  de  la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva  y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

3.4.  Al  impugnante  le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo  hubiera  reconocido  sin  lugar a  equívocos  que  el  procesado  Gustavo  Adolfo  Viáfara  Arboleda  reunía los  requisitos  establecidos  en los artículos 63 y 38 del cp de 2000 que lo hacía  merecedor  de  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena o de la  prisión  domiciliaria  y,  no  obstante,  en  la parte resolutiva le negó esos  derechos.   

3.5.  Tampoco  acreditó  desacierto  en  la  intelección  que  el  Tribunal  otorgó  a  lo establecido en los artículos 38  y   63  del cp porque a pesar de reconocer que al procesado no se le podía  aplicar  el  articulo  68 A de la ley 599 de 2000 debido a que si bien es cierto  ostenta  antecedentes  judiciales,  en  la actuación no se supo la fecha en que  quedó  ejecutoriada  la  sentencia  que  fuera  proferida  en su contra por los  delitos  de  hurto  calificado  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa  personal.   

Aún  así, la Corporación de segundo grado  definió  que  el  acusado   no  tenía  derecho al subrogado penal ni a la  sustitución  pretendida  no  sólo  por  no haberse acreditado su condición de  padre cabeza de familia, sino que sus antecedentes personales   

demuestran   que  tiene  una  personalidad  proclive  al  delito, pues en otrora fue condenado por las conductas punibles de  hurto  calificado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal,  situación  que  no  permite deducir fundadamente que no volverá a cometer otro  ilícito  y  que no colocará en peligro a la comunidad, como en un momento dado  pudo  ocurrir  por  los  hechos  que  aquí  se  juzgan,  en  virtud  a  que fue  sorprendido,  cinco  meses  después  de  haber  purgado la pena impuesta por el  Juzgado  10  Penal  del  Circuito de Cali, cuando huía de una vivienda donde se  preparaba  para  perpetrar  un  hurto, provisto de un arma de fuego y, de no ser  por  la  oportuna presencia de la fuerza policial, muy seguramente  hubiera  logrado  su  cometido,  lo que denota gravedad en su actuar y total desapego por  las normas mínimas de convivencia,   

valoraciones   que   en   manera   alguna  controvierte el censor.   

4.  Así, pues, y en consideración a que la  Sala  no  puede  superar  las  deficiencias  ni corregir las imprecisiones de la  demanda  luego  se ve avocada a inadmitirla, de conformidad con lo dispuesto por  el  artículo  184,  inciso  2°,  de  la ley 906 de 2004; y porque no encuentra  transgresión  de  derechos  o  garantías  fundamentales  que justifique salvar  tales  obstáculos,  según autorización del inciso 3° de la misma preceptiva,  en concordancia con el artículo 180 ibídem.   

5.   La  declaratoria  de  inadmisibilidad  anunciada   tan   sólo   admite   el  “recurso  de  insistencia  presentado  por  alguno  de  los  magistrados  de  la Sala o por el  Ministerio  Público”,  según  lo  dispuesto  en el  inciso segundo del artículo 184 ejusdem.   

En  el  citado  ordenamiento procesal no fue  incluida  la  manera concreta de utilizar dicho instituto, razón por la cual la  Sala,  previa  definición  de  su naturaleza, se vio precisada a establecer las  reglas que habrán de seguirse, en los siguientes términos:   

          5.1.     La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  por  medio  de la cual la Corte decida no seleccionar la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar que reconsidere lo decido. También podrá  ser  propuesto oficiosamente por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para    la    Casación    Penal    –siempre  que el recurso de casación no haya sido interpuesto por un  Procurador  Judicial–, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          5.2.  La  solicitud se puede presentar ante el Ministerio Público a  través  de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de inadmitir la  demanda   o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en  la  discusión.   

          5.3.  Es  potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         

5.4.  El  auto  a  través  del  cual  no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE :  

         

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  Gustavo Adolfo Viáfara Arboleda.  Y,   

2.           ADVERTIR   que   de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de insistencia en los términos precisados   atrás por la Sala.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                            SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

       

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                              AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                        YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                          

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, autos  del  24 de noviembre de 2005, Radicado 24.323; del 14  de  febrero  de  2006,  Radicado   24.611; y del  23 de marzo de 2006,  Radicado 25.197, entre otros.      

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