34171(16-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34171  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado  acta No.  187           

Bogotá,     D.C.,    dieciséis   de  junio  de dos mil diez.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal    de    la    demanda   de   revisión   presentada   por   el  defensor del sentenciado  ALONSO MARÍN  MARÍN,  contra el fallo de  segunda    instancia   proferido   el   1º  de agosto  de    2007   por   una   Sala   de   Decisión  del  Tribunal  Superior  del  Distrito     Judicial     de    Bogotá,     mediante     el     cual     se    condenó    al    accionante   a   32   meses  de  prisión como consecuencia de hallarlo penalmente  responsable  del  delito de  receptación.   

HECHOS  

La    cuestión    fáctica,  ocurrida en Bogotá, fue declarada por  el  ad  quem  de la manera  siguiente:   

“El 3 de marzo de  2007,  agentes  de la SIJIN,  División  Antipiratería,  tuvieron  conocimiento  que  en  la  casa de la calle 82 A No. 89 K 11 Sur   habían  descargado  un cargamento de chocolate marca  Carulla  y  Al  Gusto  que  en  el  día anterior, en la carretera que de Ubaté  conduce  a  Simijaca  había  sido  hurtado  por  varios  sujetos,  junto con el  vehículo  de  placas  XVB-060  conducido  por PEDRO ARENAS. Allí se produjo la  captura de ALONSO MARÍN MARÍN”.   

Actuación procesal relevante.  

Así    la    reseñó    el    Tribunal  Superior:   

“2.1.-  La  Fiscalía  ante  el Juzgado 16  Penal  Municipal  de  Control  de  Garantías,  legalizó  la  captura, formuló  imputación  por  receptación  de  que trata el art. 447 inciso 2 del CP que el  imputado  de  manera  libre,  voluntaria  y  consciente  con la asistencia de su  defensor  aceptó,  y  como  la  Fiscalía  retirara  la  petición de medida de  aseguramiento, el juzgado dispuso libertad inmediata.   

“2.2.-  Presentó escrito de acusación de  la  misma  manera  que había formulado imputación que correspondió al Juzgado  32   Penal   del   Circuito   de   Conocimiento  y  una  vez  realizó  audiencia  de  individualización de  pena  y  sentencia  impuso 32 meses de prisión y 3.33 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  negó  la  suspensión  condicional  de la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria.  Sostuvo:   

“2.1.1.-  La  mercancía  hallada  en  la  vivienda  del procesado había sido materia de hurto el día anterior y éste se  encontraba allí razón por la cual se produjo su aprehensión.   

“2.2.2.-  El procesado no dio explicación  válida  sobre  la  tenencia  lo  que produce certeza del conocimiento de origen  ilícito  que  tenía  de  esos  bienes,  conclusión  que  se  robustece con la  aceptación  del  cargo formulado por la Fiscalía por lo que se hace acreedor a  juicio de reproche y a la respectiva sanción penal.   

“2.2.3.-  Negó la suspensión condicional  de  la ejecución de la pena por la modalidad y gravedad de la conducta punible,  y  la  prisión  domiciliaria, en razón a la pena establecida para el delito de  receptación”.   

“3. Apelación.  

“3.1.-  El   defensor  interpuso este  recurso  con miras que se conceda la suspensión condicional de la ejecución de  la pena, puesto que:   

“3.1.1.-  Su defendido nunca participó en  el  hecho  del  hurto. No se probó la receptación. Se dice que se realizó por  medio  motorizado. Pero sólo dispuso de su casa para que se guardaran las cajas  de  chocolate, pero no participó en el delito, ni en la conducción del camión  ni   en   las   bajadas   de   las   cajas.   Pero  este  no  es  el  motivo  de  discrepancia.   

“3.1.2.-  Solicitó  que  se  conceda  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena porque el a quo no tuvo en  cuenta  que  sólo  había prestado su casa para guardar las cajas de chocolate.  Entonces,  como  esto ya había sido considerado, no puede tenerse como gravedad  y  modalidad  para  negar  la  suspensión  condicional  de  la  pena.  Por esto  solicitó  que se revocara lo de la gravedad y modalidad a fin que se conceda el  sustituto penal”.    

Al   resolver  la  apelación  interpuesta  contra  el  fallo de primera instancia, el Tribunal  decidió    impartirle    íntegra   confirmación.   

         La demanda.   

Con     apoyo    en    las             causales  segunda  y  tercera  de  revisión, previstas por el  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, el defensor del  sentenciado  ALONSO MARÍN  MARÍN   solicita  la  revisión  de  la  sentencia  proferida por el Tribunal.   

Pretende    fundamentar    su  petición  en sugerir -pues     no     es    claro  ni  expreso  en  ello-,  que  el  Juzgado  de  conocimiento y el Tribunal  se  equivocaron al negarle a  su  representado  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y la  prisión   domiciliaria,  toda  vez  que,    según   dice,   carece  de  antecedentes judiciales, es padre cabeza de familia,  se   encuentra   insolvente   económicamente   y   su   ubicación  familiar  y  sociocultural  es  aceptable para la convivencia, con  lo  cual,  en  opinión  del  demandante, se cumplen los requisitos establecidos  para el otorgamiento de dichos sustitutos penales.   

Agrega que “en  cuanto  a  la modalidad y gravedad de la conducta punible hay que indicar que si  los  hechos  hubieran  sido  ciertos el condenado desconocía los móviles de la  procedencia  de  la  mercancía  incautada  en  su lugar de trabajo  ya que  desconocía  en  primer lugar el contenido de dicha mercancía, en segundo lugar  la  procedencia  de  la  misma; hay que tener en cuenta que en el local se ubica  una   ferretería   y   allí   es   atendida   por   otra   persona   de  forma  permanente”.   

En  torno a lo que en el escrito de demanda  se  enuncia  como  “consideraciones y críticas de  parte  de  la defensa” contra las decisiones de los  juzgadores  de  instancia,  señala que “si bien es  cierto,  a  mi  prohijado se le endilga el delito de receptación establecido en  el  Art.  447 del C.P., y modificado Art. 4 Ley 813 del 2003, modificado Art. 45  Ley  1142/2007;  cómo  es  posible que la persona acusada de un delito no pueda  controvertir   esa   acusación.  Entones  estaríamos  ante  una  jurisdicción  inquisidora;  como  es  de conocimiento con el Nuevo  Sistema  Penal  Acusatorio,  la  Fiscalía tiene la obligación a través de los  diferentes  órganos  de  seguridad  investigar el pro y el contra de los hechos  acaecidos  y  esta  vez,  se  analiza  que la Fiscalía quedó corta en recaudar  pruebas  en  contra  del señor ALONSO MARÍN MARÍN, al que simplemente por una  supuesta  información  de  ciudadano (s) le fue encontrado un material producto  de  un  hurto  al  cual por un lado la persona acusada desconocía totalmente la  procedencia  del  material  y  mucho  menos  conocía que eso era producto de un  hurto;  de  igual manera la Fiscalía no recogió pruebas testimoniales sobre el  delito     que    se    le    acusa”.  Agrega  que  “no  se ve prueba  alguna  de  interrogatorio  por  parte  de  la Fiscalía al señor ALONSO MARÍN  MARÍN”                (sic).    

         

Adjunta   el   poder  en  cuyo  ejercicio  actúa, fotocopia de los  fallos        de       primera       y       segunda       instancia      con     constancia    de  ejecutoria  y  “copias  principales  de  las  actuaciones  de  la  orden  de  captura,  investigaciones,  solicitudes         y         recursos        presentados”        (sic).   

                        SE  CONSIDERA:   

1.-  Como quiera  que  la  acción de revisión ostenta el carácter de instrumento extraordinario  a  través del cual se pretende remover los efectos de la cosa juzgada judicial,  resulta  consecuente  con tal finalidad la exigencia de que la demanda a través  de  la  cual  se  ejerce  reúna estrictamente los presupuestos de admisibilidad  establecidos   por   el   artículo  194   del   Código   de   Procedimiento   Penal  de  2004,  por  el  que  se  rige el presente  asunto.  De no cumplirse esta carga por el accionante, inexorablemente conduce a  la   inadmisión   del   libelo,  conforme  así  se  establece   de   lo   dispuesto   por   el   artículo  195  ejusdem.     

En    este    sentido    la     jurisprudencia     ha    establecido    que    el   actor   no   solamente   tiene   el   deber   de  seleccionar  cuidadosamente  el  motivo que pretenda invocar en apoyo de su pretensión y las  pruebas  en  que  se  funde,  sino que, además, dado el carácter eminentemente  técnico  y  rogado  que  la revisión ostenta, es su obligación indicarle a la  Corte,  mediante la presentación de una exposición lógica y racional, de qué  manera  se  demuestra  la  configuración  de  la  causal  escogida, y cómo los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos que presenta, dan lugar a derruir el fallo  cuya remoción persigue.   

2.-  En  punto  de  la  causal  segunda de  revisión,  su  invocación resulta viable cuando se ha establecido que el fallo  no  ha  debido  proferirse porque la acción penal no podía haberse iniciado, o  no  podía  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella o  petición   válidamente   formulada,  o  por  cualquier   otro  motivo  de  extinción  de  la acción penal  del que se establezca que el Estado   ya  había  perdido toda oficiosidad para continuar ejerciendo la acción penal,  lo   cual,   de   encontrar   demostración  en  sede  de  revisión,  conlleva,  ineludiblemente,  en  aras  del  principio  de  legalidad, a la anulación de la  decisión  con la consiguiente ejecutoria y a la declaratoria de la cesación de  procedimiento.   

Cabe   precisar   que  las  causales  de  extinción  de  la  acción  a  las  cuales  se  refiere  el  motivo  segundo de  revisión,  comprenden  solamente la prescripción, la caducidad de la querella,  la   ilegitimidad   en   el   querellante   o  peticionario,  haber  operado  el  desistimiento,  la  conciliación  o  la indemnización integral en los casos en  que  la  ley le asigna a dichas figuras la potencialidad de concluir el proceso,  o  la  amnistía o el indulto, es decir, a fenómenos de constatación objetiva.   

Para la configuración del aludido motivo,  es  preciso que aparezca de modo evidente que al momento de proferirse el fallo,  el  Estado  había  perdido  la  facultad  para  adelantar  el proceso en que se  produjo  la  condena y es objeto de la acción instaurada, por la configuración  de un fenómeno extintivo de la acción penal.   

Al efecto se requiere que la circunstancia  objetiva  de  extinción de la acción penal, esté debidamente acreditada en la  actuación  y  que, sin embargo, a pesar de ello, el proceso se hubiere iniciado  o     proseguido     hasta    terminar    en    una    sentencia    condenatoria  ejecutoriada.   

Es  decir,  para  que  la  invocación del  motivo  segundo  de  revisión resulte procedente, en el proceso de que se trate  el  supuesto fáctico invocado debe aparecer acreditado de manera diáfana, y no  asumiendo  el demandante por anticipado que le asiste razón jurídica, pero sin  tenerla  en  realidad,   pues  en tal caso lo que denota es que actúa más  animado  por su convicción personal, es decir sin base lógica y jurídica, que  con  fundamento  en  una  situación  de  objetiva  comprobación,  y ello, como  resulta  apenas  obvio,  determina  la  inadmisión  de  la demanda por falta de  idoneidad sustancial.   

3.-   Si  el  ejercicio  de  la  acción se apoya en el motivo tercero de los previstos por el  artículo  192 del Código  de  Procedimiento Penal, esto es, por aparecer hechos o pruebas sobre las cuales  el  fallador no tuvo oportunidad de pronunciarse por no haberlas conocido y que,  de  haberlo  hecho,  habrían  conducido  definitivamente  a  la absolución o a  declarar  el  estado  de inimputabilidad del procesado en el hecho por el que en  su  contra  se  dictó  condena,  compete  al demandante no sólo relacionar las  evidencias  en  las  que  funda su pretensión, sino demostrar que de haber sido  oportunamente  conocidas  en el curso de los debates ordinarios del proceso, por  su  contundencia  demostrativa  la  decisión  no  podría  ser  diversa  de  la  absolución  del  sentenciado  o  la  declaración de haber actuado en estado de  inimputabilidad.    

Sobre  el  particular  la Corte1  tiene establecido que:   

“El  modelo  de  enjuiciamiento  penal  implementado   por   la   Ley   906  de  2004   entiende  por  prueba  únicamente  la  que  ha  sido  producida  y sometida a debate ante el juez de conocimiento en el juicio oral, y  la   incorporada  anticipadamente  en  audiencia  preliminar  ante  un  juez  de  garantías,  en  los  casos  y  en las condiciones excepcionales previstas en el  Código,   

‘En el juicio  únicamente  se  estimará  como prueba la que haya sido producida o incorporada  en   forma   pública,   oral,   concentrada,   y   sujeta  a  confrontación  y  contradicción   ante   el   juez   de  conocimiento.  En  ningún  caso  podrá  comisionarse  para  la  práctica de pruebas. Sin embargo, en las circunstancias  excepcionales   previstas  en  este  código,  podrá  tenerse  como  prueba  la  producida  o  incorporada  de forma anticipada durante la audiencia ante el juez  de     control     de     garantía’.2   

“En   el   marco   de   esta   nueva  conceptualización  surge la pregunta de si la prueba  nueva  que  se requiere aportar en revisión para la  demostración  de  la causal tercera, debe cumplir las condiciones que vienen de  ser  especificadas, es decir, haber sido debatida en un juicio oral ante el juez  de  conocimiento,  o  en  audiencia  preliminar ante un juez de garantías, o si  basta  para  el  logro  de  este  propósito  la  aportación  de  elementos  de  convicción de carácter distinto.     

“La respuesta a este interrogante impone  distinguir  dos situaciones, (i) la prueba requerida para promover la acción, y  (ii) la exigida para la demostración de la causal.   

“Para  el  primer  propósito es posible  utilizar     cualquiera     de     los     medios  cognoscitivos permitidos por el código en las fases  de  la  indagación  e  investigación,  y  también, los que hayan adquirido la  entidad  de  prueba  en  los  términos  exigidos  por la nueva normatividad, es  decir,  los  que  hayan sido aportados y debatidos en el desarrollo de un juicio  oral.   

“Para el segundo, sólo son válidos los  practicados  y  controvertidos  ante  el  juez de revisión, en la audiencia del  juicio  rescindente  prevista  por  el  artículo  195  del  Código3,  y  por  excepción,  las  que  tienen  la  condición de prueba anticipada, en los casos  taxativamente autorizados por el artículo 284  del código.   

“En   el  grupo  de  los  medios  cognoscitivos  propios  de las  fases   de    indagación   e   investigación  el  código  incluye  cinco  categorías:  (i) los elementos materiales probatorios y evidencia física, (ii)  la  información,  (iii)  el interrogatorio a indiciado, (iv) la aceptación del  imputado,    y    (v)    la   prueba   anticipada4,   siendo   en   principio  cualquiera  de  ellos  apto  para  promover  la  acción de revisión, siempre y  cuando  cumplan  las condiciones de licitud, legalidad y autenticidad requeridas  para             su            admisión5.    

“Por elementos  materiales   probatorios   y  evidencia  física  el  código  entiende  los relacionados en el artículo 275, y los similares a ellos  que   hayan   sido  descubiertos,  recogidos  y  custodiados  por  la  fiscalía  directamente,   o  por conducto de sus servidores de policía judicial o de  peritos  del  Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, o de laboratorios  aceptados  oficialmente;  y  los  obtenidos  por  la defensa en ejercicio de las  facultades    consagradas    en   los   artículos   267,   268,   271   y   272  ejusdem.   

“Un  sector  de  la  doctrina  pretende  encontrar     diferencias     entre     los     conceptos     de    elemento    material   probatorio   y  evidencia   física,  a  partir  de   entender  que  el  primero siempre tiene vocación probatoria,  como  se  infiere  de su predicado, mientras que la evidencia puede cumplir esta  condición,  o  tener  sólo  el carácter de elemento con potencial simplemente  investigativo,  de  utilidad  en  el  campo  de  las  actividades exclusivamente  averiguatorias.   

“Esta   diferenciación   carece   de  importancia  en  el  sistema  colombiano,  porque  el legislador utiliza los dos  giros  gramaticales en el alcance de expresiones sinónimas, concretamente en la  acepción  de  contenidos materiales con significación probatoria, que es en la  que  corresponde asumirlas para que adquieran sentido, si se tiene en cuenta que  lo  que  carece de aptitud demostrativa específica no interesa al procedimiento  penal,  ni puede ser utilizado como medio cognoscitivo para sustentar decisiones  judiciales en el curso del proceso.   

“Un repaso a los antecedentes inmediatos  del  código  permite  establecer que el proyecto original utilizaba únicamente  la  expresión “elementos materiales probatorios”  (artículo    284),  como  enunciado de su definición, y que en el curso  de  los  debates  en  la Cámara de Representantes le fue agregada la expresión  “y     evidencia    física”,    sin  modificar  el  contenido de la norma, que continuó siendo el  mismo,  en  el  propósito, no registrado, de conciliar la discusión que venía  presentándose  alrededor  de  cuál  de  las  dos  expresiones  resultaba  más  técnica,  lo  que  indica  que  su  voluntad  fue  utilizar  las  dos de manera  indistinta.   

“La         información comprende los denominados  informes  de  investigador de campo y de investigador de laboratorios, conocidos  también  como  informes  policiales  e  informes  periciales, de que tratan los  artículos  209  y  210  del  código,  y toda fuente de información legalmente  obtenida  que  no tenga cabida en la definición de elemento material probatorio  y  evidencia física, como las entrevistas realizadas por policía judicial, las  exposiciones  tomadas  por  la  fiscalía  (artículo  347)  y las declaraciones  juradas  rendidas  ante los Alcaldes, los Inspectores de Policía o los Notarios  Públicos, a instancias de la defensa (artículo 272).     

“El         interrogatorio     a     indiciado,  la     aceptación    del    imputado  y  la  prueba anticipada,  no suscitan dificultades en su comprensión, en cuanto aparecen  claramente  definidos  y  regulados  en  los  artículos  282, 283 y 284, siendo  suficiente,  para  su  aducción  y  apreciación  en  sede  de  revisión,  que  formalmente  cumplan  las  reglas  de  producción  exigidas por el código para  alcanzar     la     condición     de     elemento    cognoscitivo    legalmente  válido.        

“Aunque  cualquiera  de  las categorías  comprendidas  dentro  del concepto de medios cognoscitivos es teóricamente apta  para  promover  la  acción  de revisión, en tratándose de elementos de juicio  como  declaraciones o entrevistas, es importante que hayan sido recaudadas   o  ratificadas  bajo  juramento ante las autoridades autorizadas por el Código,  con  el  fin de que sus fuentes adquieran vinculación legal con los compromisos  de  verdad  y  lealtad  procesal,  y  que  la  pretensión se torne sumariamente  seria”.   

De  esto  se colige, entonces, que  el  ejercicio  de  la  acción  con  fundamento  en la causal  tercera  del  artículo 192 del estatuto procesal penal de 2004, exige acreditar  el  cumplimiento  de  los siguientes presupuestos: a) que la sentencia contra la  cual  se  dirige  la acción sea de carácter condenatorio; b) el surgimiento de  hechos  nuevos  o  de  pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de los debates en las  instancias  ordinarias del trámite; c) que el acontecer fáctico esté ligado a  la  conducta  punible  materia  de  investigación  y  juzgamiento; y d) que las  evidencias  que  se  aduzcan  como nuevas sean aptas para establecer en grado de  certeza  la  inocencia  del  procesado  o su inimputabilidad, o de tornar cuando  menos  discutible  la  verdad  declarada  en  el  fallo,  haciendo  que no pueda  probatoriamente              mantenerse6.   

La  jurisprudencia  ha  precisado  que  la  situación  ex  novo  debe  consistir  en  un  hecho nuevo, o una prueba, siendo  entendido  por  hecho  nuevo  todo  acaecimiento  o suceso fáctico vinculado al  hecho  punible  materia  de  investigación, del cual no se tuvo conocimiento en  ninguna  de  las  etapas  de  la  actuación judicial, de manera que no pudo ser  controvertido.   

Y,  por  prueba  nueva,  todo  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial o testimonial) no incorporado al proceso, que  da  cuenta  de  un  evento desconocido (se demuestra por ejemplo que fue otro el  autor  del  hecho),  o  de  una  variante sustancial de un hecho conocido en las  instancias,  cuyo  aporte  ex  novo  tiene  la  virtualidad de derruir el juicio  positivo  de  responsabilidad  (o  de  imputabilidad)  que  se  concretó  en la  decisión de condena.   

Acorde entonces con los derroteros trazados  por   la   doctrina   de   esta   Corte,  no  se  trata,  entonces,  de  aducir  cualquier clase de medio  probatorio,  sino  solamente  aquellos  que  por  su  pertinencia, conducencia y  eficacia  demostrativa,  apunten  a establecer que el sentenciado es inocente en  la  diversa acepción de no autor, realizador no responsable del hecho, o porque  con  igual  grado  de  eficacia,  esos  mismos  medios  probatorios, dan lugar a  afirmar que actuó en situación de inimputabilidad.   

A dicho propósito debe tenerse presente que  la  revisión,  en  cuanto  a  esta causal se refiere, no tiene por finalidad la  continuación  del  juicio  que  terminó  con  la  ejecutoria  de  la decisión  judicial   que   hizo   tránsito   a   cosa   juzgada,   o  revivir  el  debate  jurídico-probatorio  llevado  a  efecto  en  el  aludido  proceso,  sino  la de  permitir   un   cuestionamiento   serio   y  respaldado  probatoriamente,  a  la  declaración  de  justicia  con  que se culminó definitivamente la controversia  procesal.   

Por  esta  razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal  tercera  se  trata,  resulta  indispensable  que  los  medios    de    convicción    aportados  tengan la virtualidad de modificar  el   sentido   del   fallo,  es  decir  cumplir  los  requisitos  de  novedad  y  trascendencia.  De  no  cumplirse  esta carga por el accionante, debe entenderse  que  lo  pretendido  no  es  nada  distinto  que  continuar un debate estéril e  impertinente  sobre  hechos,  pruebas  y  argumentos ya considerados y definidos  procesalmente, imponiéndose el rechazo in límine de la demanda.   

4.-  En cuanto a la procedencia de invocar  la  causal  tercera de revisión frente a procesos terminados anticipadamente en  virtud  de  aceptaciones  o  negociaciones la Sala, en la mencionada providencia  del 15 de octubre de 2008, dejó sentado que:   

“La  revisión  es por definición legal  una  acción.  Esto significa que no es una continuación del proceso instancial  y  que  las  limitaciones  propias  de  los  recursos,  como  la  referida  a la  imposibilidad  de  discutir  los  fundamentos  probatorios  del  fallo cuando el  imputado  voluntariamente  ha  aceptado  su  responsabilidad  en los hechos y ha  renunciado   al   adelantamiento   del   juicio,  no  le  son  aplicables.    

“Ahora  bien. La revisión tiene por fin  la  enmienda  de  decisiones  judiciales  materialmente injustas, entendidas por  tales  aquellas  en las cuales la declaración de verdad que contienen no guarda  correspondencia  con  la  realidad  de  lo acontecido, y aquellas en las que las  condiciones   en  que  se  causan  difieren  de  las  que  deben  acompañar  su  producción,  eventualidades  a las que no escapan los fallos dictados dentro de  los  marcos  de la justicia consensuada, pues nada garantiza que la declaración  de verdad que ellos contienen corresponda a la verdad histórica.   

“Puede  suceder, como ya lo ha hecho ver  la  Corte  en  otras  oportunidades, que el implicado que acepta los cargos crea  que  cometió  el  hecho  no  habiéndolo  ejecutado,  o  que  reconozca  que es  responsable  a  sabiendas  de no serlo, o que lo haga en condición de imputable  siendo  inimputable,  hipótesis en las cuales la decisión adoptada en el fallo  contendrá,  a  no  dudarlo,  un  error  in  iudicando  de carácter histórico,  generador  de  una  declaración  de  verdad  que  contradice el valor justicia.   

“Estas especiales circunstancias, sumadas  al  hecho  de  que  el  proceso  revisional  previsto  en  el  nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  no  contempla  ningún tipo de limitaciones a la causal tercera,  permite   concluir   que   también  frente  a  fallos  dictados  en  virtud  de  aceptaciones  o  negociaciones  tiene  cabida  esta  causal,  postura que por lo  demás  no  es  novedosa,  pues  ya la Corte ha venido admitiendo su procedencia  frente  a  la figura de la sentencia anticipada en los modelos de enjuiciamiento  anteriores,     

‘[…]  Esta  limitación  no  se  extiende  a la revisión, que como se sabe no es un recurso  sino  una  acción, a través de la cual se puede intentar remover la condición  de  cosa  juzgada  a  que  ha  hecho  tránsito  una  decisión que se considera  injusta,  y  es  evidente  que a las particulares circunstancias previstas en la  ley  como  causales  taxativas  no escapan los fallos por el simple hecho de ser  fruto de un acuerdo o del allanamiento del sindicado.   

‘En  el caso concreto de la causal tercera  de  revisión,  que  es la aducida en este asunto, si bien el condenado admitió  su  responsabilidad con la prueba que entonces existía en el proceso, no sería  acertado  cerrar la posibilidad de que ante hechos no conocidos o pruebas nuevas  se  pueda  revisar, pues ello sería desconocer que la aceptación del implicado  pudo  deberse  a razones tan poderosas, que aún siendo inocente, no tuvo en ese  momento alternativa distinta.   

‘Y en materia  de  ejemplos  se puede ir más lejos, es posible que el acusado haya aceptado la  responsabilidad  y  después  se  conozca  que  para  ese  momento sufría de un  trastorno  mental.  No  sería  razonable  decir  que  no  hay lugar a revisión  simplemente   porque   el   procesado  pidió  sentencia  anticipada’.7”.   

    

5.-  En  este  caso, si bien el demandante  tiene  legitimidad  para  promover  la acción contra una sentencia proferida de  conformidad  con  el  acusado, es lo cierto que no cumple prácticamente ninguno  de los requerimientos básicos que vienen de ser señalados.   

Tanto  es  esto,  que  no  logra  poner de  presente  las  razones  por  las  cuales  sugiere  que  no  podía  iniciarse  o  proseguirse  el proceso penal en que su asistido resultó condenado, cuáles son  las  pruebas  o  hechos  novedosos  no  conocidos  al  tiempo de los debates que  darían  lugar a remover la intangibilidad de la cosa juzgada, o cuál la razón  para  acudir  en  sede  de  revisión para demandar la concesión de la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión  o  al  menos  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena, y los fundamentos normativos sobre los  cuales   la   Corte   habría   de   edificar   una   decisión   como   la  que  demanda.       

6.- Lo  cierto  del  caso  es  que,  en  presencia de un presunto  error  cometido  por  los  juzgadores   al   negarle   al   procesado   la   concesión   de   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  penal  o  la   prisión  domiciliaria,  como  lo  propone  el  demandante,  la acción de revisión no puede ser utilizada con el propósito de  corregirlo,  toda  vez  que unos tales desaciertos, no corresponden a ninguno de  los  motivos  de  procedencia  de  la revisión taxativamente previstos, y a los  cuales   amplia  y  prolijamente  se  ha  referido  la  jurisprudencia  de  esta  Corte.   

Sobre el particular cabe anotar, conforme ha  sido   señalado   por   la  Corte  Constitucional8,  que   la  acción  de  revisión  parte  del  supuesto  que  el  juicio  terminó con la ejecutoria del  fallo,  y  que  por  tal virtud hizo tránsito a cosa  juzgada  formal  y  material, lo que hace que resulte  jurídicamente vinculante e intocable:   

“La cosa juzgada, ha sido tema de estudio  por  parte  de  esta  corporación  en  distintos  fallos,  y en ellos ha dejado  claramente  definido  que  existe  un  derecho  constitucional  fundamental a la  sentencia  firme  y,  por  tanto,  a  la  autoridad  de la cosa juzgada. Dijo la  Corte:   

‘El principio  de  la  cosa  juzgada  hace  parte inescindible de las reglas del debido proceso  aunque  no  se  halle  mencionado  de  manera  expresa  en el artículo 29 de la  Constitución.  Todo juicio, desde su comienzo, está llamado a culminar, ya que  sobre  las  partes  no puede ceñirse indefinidamente la expectativa en torno al  sentido  de  la  solución  judicial  a  su  conflicto  En  consecuencia, hay un  verdadero  derecho constitucional fundamental a la sentencia firme y, por tanto,  a  la  autoridad  de  la  cosa  juzgada (…) La sentencia con autoridad de cosa  juzgada  representa,  para  la  parte  favorecida,  un  título  dotado de plena  validez  y  oponible  a  todo  el  mundo,  pues  crea  una  situación jurídica  indiscutible     a    partir    de    la    firmeza    del    fallo.’9        

“Sin  embargo, también ha señalado que  ese  principio no es absoluto pues el legislador está facultado para remover la  cosa  juzgada, en algunos casos extraordinarios y excepcionales, como sucede por  ejemplo,  con  la  acción de tutela por vía de hecho o la acción de revisión  en materia penal. Veamos:     

‘La  cosa  juzgada,  como límite de lo  inimpugnable e inmutable, puede ser objeto de  mudanza  por  la  ley  al adicionar o cercenar posibilidades de impugnación, en  cuyo  caso  la  cosa juzgada avanza o retrocede pero no se elimina en cuanto que  siempre  habrá  un límite y en realidad lo que le importa a la sociedad es que  los  litigios  y causas tengan un fin y “se pronuncie la última palabra”. Si la  ley  puede producir el anotado desplazamiento -en cualquiera de los sentidos- de  la  cosa  juzgada,  lo  que  no  equivale a su eliminación, con mayor razón lo  puede  hacer el constituyente al incluir una acción -en este caso la acción de  tutela   como   mecanismo   idóneo-   contra  las  sentencias  que  violen  los  derechos  fundamentales.  En  este  caso  el límite de la cosa juzgada se desplaza hacia adelante y sólo  luego  de  la  decisión  que  desate el procedimiento  que se instaura con  ocasión   de  la  acción  de  tutela se puede hablar en estricto rigor de  cosa  juzgada.  De  la  manera señalada, la cosa juzgada no se elimina y por el  contrario  se  enriquece  pues  si  prospera  la acción de tutela y por ende se  modifica   la   sentencia   judicial,   ésta   incorporará   ese  mínimo  de  justicia material sin el cual la cosa juzgada por sí  sola    no   se   sostiene   frente   a   la   nueva   Constitución’.”   

Ha señalado asimismo, que:  

“La  cosa  juzgada  es  una institución  jurídico  procesal mediante la cual se otorga a las decisiones plasmadas en una  sentencia   y  en  algunas  otras  providencias,  el  carácter  de  inmutables,  vinculantes  y  definitivas.  Los  citados  efectos se conciben por disposición  expresa  del  ordenamiento  jurídico  para lograr la terminación definitiva de  controversias y alcanzar un estado de seguridad jurídica.   

De   esta  definición  se  derivan  dos  consecuencias  importantes.  En  primer  lugar,  los  efectos  de  la  cosa  juzgada se imponen por mandamiento constitucional o legal  derivado  de la voluntad del Estado, impidiendo al juez su libre determinación,  y  en  segundo lugar, el objeto de la cosa juzgada consiste en dotar de un valor  definitivo  e  inmutable  a  las  providencias  que  determine  el  ordenamiento  jurídico.  Es  decir,  se prohibe a los funcionarios judiciales, a las partes y  eventualmente a la comunidad, volver a entablar el mismo litigio.   

De  esta  manera  se puede sostener que la  cosa   juzgada  tiene  como  función  negativa,  prohibir  a  los  funcionarios  judiciales  conocer,  tramitar  y  fallar  sobre  lo  resuelto,  y como función  positiva,  dotar  de  seguridad  a  las  relaciones jurídicas y al ordenamiento  jurídico10.   

El  instituto  de  la  cosa  juzgada,  es  precisamente  el  que  permite  diferenciar  la  casación  de  la revisión. Al  efecto,  pertinente  resulta  traer  a  colación  el criterio en torno al punto  expuesto por el Tribunal Constitucional:   

“La  acción  de  revisión  es un medio  extraordinario  de  impugnación,  instituido  por  el  legislador, ‘que  tiende a remover una sentencia  condenatoria  injusta  que  hizo tránsito a cosa juzgada, mediante un       nuevo       debate   probatorio,  por  haber  sido  proferida  con  base en un típico error de hecho sobre la verdad histórica del  acontecimiento   delictivo   que   dio   origen   al   proceso  y  fue  tema  de  éste’11.   

“Según el artículo 232 del C.P.P. dicho  instrumento  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas,  en los siguientes  casos:   

‘1. Cuando se  haya  condenado  o  impuesto  medida  de  seguridad a dos o más personas por un  mismo  delito  que  no hubiese podido ser cometido sino por una o por un número  menor de las sentenciadas.   

2.  Cuando  se  hubiere  dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella  o  petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción  de la acción penal.   

3.   Cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad.     

1. Cuando con  posterioridad  a la sentencia, se demuestre, mediante decisión en firme, que el  fallo   fue   determinado   por   un   hecho   delictivo   del   juez  o  de  un  tercero.   

2. Cuando se  demuestre,  en sentencia en firme, que el fallo objeto de pedimento de revisión  se fundamentó en prueba falsa.   

3. Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya cambiado favorablemente el  criterio     jurídico    que    sirvió    para    sustentar    la    sentencia  condenatoria.     

Lo  dispuesto  en  los  numerales 4 y 5 se  aplicará  también  en los casos de cesación de procedimiento y preclusión de  la            investigación’.   

“La casación  no  puede  confundirse  con la acción de revisión, aunque ambas sean medios de  impugnación  extraordinarios,  pues  en  la primera se cuestiona la juridicidad  del  fallo, es decir, la estricta observancia de la ley y la Constitución, y en  la  segunda  se  cuestiona  la  decisión  judicial  por  que  la realidad allí  declarada  no  corresponde a la verdad objetiva o real, debido al surgimiento de  hechos  nuevos que no se conocieron durante el trámite del proceso penal y que,  necesariamente, inciden en ella.   

“De  ahí  que  se  haya afirmado que la  casación   tiene   como   objetivo  ‘desvirtuar     la     doble     presunción     de    acierto    y  legalidad’,  en tanto que ‘en  la  revisión,  el  objetivo es  desvirtuar  la presunción de verdad, que ampara la cosa juzgada; por ello en la  revisión,  no  hay  lugar,  a  considerar errores in  iudicando,     ni  in procedendo, los que se  enmarcan  dentro  de  las  causales  de  casación,  ni vicios sobre las pruebas  soportes  de  la  sentencia,  ora  por falsos juicios de existencia, o de falsos  juicios  de identidad, o por errores de derecho por falsos juicios de legalidad.  En  la  revisión, la controversia gira, entre verdad  formal   o   verdad  jurídica  y  la  verdad    real,   o   acontecimiento  histórico      realmente     dado’.12   

“Por   estas  razones  la  acción  de  revisión  exige  un  debate  probatorio respecto de las nuevas circunstancias o  elementos  que  hacen inferir que el fallo ejecutoriado es injusto o equivocado,  no  por  que  el juez no haya aplicado las normas jurídicas correspondientes, o  las   haya  aplicado  indebidamente,  o  interpretado  erróneamente,  sino  por  tratarse de hechos que no se conocían en el proceso.   

“Dado que en la casación lo que se busca  es  demostrar la ilegalidad de la sentencia contra la que éste se interpone, es  decir,  el  error  judicial,  sólo resulta más apropiado y garantista para los  derechos  de quienes intervienen en el proceso penal, que ello se produzca antes  de  que  la  sentencia  de segunda instancia quede ejecutoriada, obviamente, sin  que  pueda  considerarse  una tercera instancia. La revisión, por el contrario,  tiene  como  finalidad  demostrar  que los hechos que sirvieron de fundamento al  fallo  no  corresponden  a  la  realidad, de ahí que el debate sea básicamente  probatorio  y,  por  tanto,  está  justificado  un  debate  posterior al juicio  concluido13.     

7.-  Lo expuesto  le  permite concluir a la Corte que,  ante el hecho cierto de la ejecutoria  de  la  decisión  censurada  por  no haber acudido el accionante a la casación  para   denunciar  el  presunto  error  del  Tribunal  en   la  negativa  de  concederle  al  sentenciado  la  suspensión  condicional de la ejecución de la  pena  o  al  menos la prisión domiciliaria, como habría sido lo correcto antes  de   que   la   sentencia   hiciera   tránsito   a   cosa   juzgada,  y  por  resultar  improcedente  la  acción  de  revisión  para  demandar  la  concesión de alguno de los  mencionados  institutos, toda  vez  que  dicho  motivo  no corresponde a ninguno de los taxativamente previstos  para    propiciar    la   remoción   de   la   res  iudicata, la pretensión  resulta inadmisible.   

Si  la  Corte optara por dar cabida en este  caso  a  la  acción  de  revisión, aún cuando el asunto en debate no se halla  incluido   dentro  de  los  motivos  de  procedencia  del  referido  instrumento  extraordinario,  y  pese  a los manifiestos defectos que la demanda acusa, a los  cuales  se  hizo  amplia  alusión  en cuerpo de este  proveído,   no   lograría   otra  cosa  que   desconocer  la  garantía de la cosa juzgada judicial, y desquiciar el andamiaje  jurídico  sobre  el  que  se  sustenta el instituto centenario de la revisión,  dando  lugar  a  que  cualquiera  pueda  acceder a ella, de cualquier modo y por  cualquier   motivo,  es  decir,  sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  generando    con    ello   un   verdadero   caos   en   el   sistema   jurídico  colombiano,  máxime  si  el  asunto  sub  judice no  corresponde  a aquellos que permitan superar los defectos de la demanda en orden  reparar   injusticias   manifiestas   mediante  la  reapertura  del  proceso  ya  fenecido14.   

8.-Entonces,  ante  el  manifiesto incumplimiento de los presupuestos  de      admisibilidad     legalmente     establecidos,     pues     la demandante no logra denotar clara y  precisamente    los    fundamentos   fácticos   y   jurídicos   de              los          motivos  de revisión que invoca, la Sala no  tiene más alternativa que inadmitir el libelo.   

   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada por el  defensor del sentenciado ALONSO   MARÍN  MARÍN  por  lo  anotado  en  la motivación de este proveído.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                        AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

Impedido                                                                           Permiso   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                           JAVIER    DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cfr. auto de revisión. 15 de octubre de 2008. Rad. 29626.   

2  Artículo 16. En sentido idéntico artículo 379 ejusdem.   

3 El  artículo  195  prevé  la  realización  de  una  audiencia  dentro del proceso  revisional  rescindente  para la práctica de las pruebas solicitadas con el fin  de  demostrar  la  causal,  la  presentación  de alegaciones y la adopción del  sentido del fallo.   

4  Artículos 275-285 ejusdem.   

5  Artículos 23, 276, 277 y 360.   

6En  la  aludida  providencia  de  15  de  octubre  de  2008,  dentro del trámite de  revisión  radicado  con el número 29626, la Corte precisó que frente al nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal  de  que  trata  la  Ley  906  de  2004, estos  conceptos,  en  su  sustancialidad básica, se mantienen, pero en atención a la  facultad  que tienen las partes que intervienen en el adelantamiento del proceso  instancial  de  descubrir  selectivamente  los  medios probatorios que pretenden  hacer  valer  en el juicio oral, surge un requerimiento adicional a la exigencia  de   que   la   prueba   no  haya  sido  debatida  en  el  juicio:  que  el accionante no haya tenido conocimiento de su existencia, o  que   teniéndola,  no  haya  estado  en  condiciones  de  aportarla.      

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente y rescisorio como una prolongación del proceso instancial,  donde    sea    válido   reabrir   espacios   de   discusión   probatoria   ya  superados.   

7  Revisión 12365, auto de 18 de diciembre de 1996.   

8  Corte Constitucional. Sentencia C- 252-01   

9  Corte    Constitucional   sent   C-543/92   M.P.   José   Gregorio   Hernández  Galindo   

10  Corte Constitucional. C 774-01   

12  De  la  Casación  y  la Revisión  Penal.   

13  Corte Constitucional. Sentencia C-252-01   

14  Cfr. Auto de Revisión. 19 de mayo de 2010. Rad. 32310     

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