33975(06-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                       ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                           Aprobado Acta  No. 253   

Bogotá,  D.C., seis (6) de agosto de dos mil  diez   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el apoderado de  WILLIAN  CANTILLO  VELASCO  contra  el  fallo del 14 de diciembre de 2009 proferido por el Tribunal Superior  de  Cartagena, mediante el cual revocó la sentencia absolutoria emitida el 6 de  octubre  del  mismo  año por el Juzgado Catorce Penal Municipal de esa ciudad y  en  su  lugar  lo  condenó a la pena de NOVENTA Y SEIS (96) MESES DE PRISIÓN y  multa  de  2.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, le impuso la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un término igual a la pena principal y le negó el sustituto de  la  prisión  domiciliaria  y  la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  privativa  de  la  libertad,  al  hallarlo autor responsable del delito de  extorsión agravada en grado de tentativa.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

En  la sentencia de segunda instancia fueron  resumidos de la siguiente manera:   

“Al señor WILLIAM CANTILLO VELAZCO (sic)  se  le  acusa  de  haber realizado varias llamadas a la señora MARGARITA OCAMPO  MARÍN,  desde el 11 de abril del presente año, solicitándole la entrega de la  suma  de  $300.000,  a  cambio  de  no  atentar contra la vida de dos familiares  suyos,  a  quienes tenía perfectamente ubicados en los lugares donde residían.  En  la  última  de las llamadas que efectuó, le proporcionó las instrucciones  que  debía  seguir  para  la  entrega  del  dinero requerido, las cuales fueron  reveladas  por  la  señora  antes  mencionada  a  agentes del Grupo Gaula de la  Policía  Nacional, quienes de inmediato montaron un operativo que permitió dar  con  la  captura  del  joven CARLOS ANTONIO ÁLVAREZ HEREDIA, en momentos en que  éste  se  disponía  a  recibir  el  dinero solicitado de manos de aquella, por  encargo   que   le  hiciera  el  señor  CANTILLO  VELAZCO  (sic)”1.   

El 27 de mayo de 2009, la Fiscal Local 37 de  Cartagena,  en  audiencia preliminar solicitó la legalización de la captura de  WILLIAM    CANTILLO        VELASCO,  formuló la imputación por el delito de  extorsión  agravada  en grado de tentativa y pidió la imposición de medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  contra del imputado. Esta última  pretensión  no  fue acogida por el Juez Noveno Penal Municipal de Cartagena con  función de Control Garantías.   

El  30  de  junio  de 2009, la Fiscal citada  presentó  escrito  de  acusación y el 4 de agosto del mismo año, ante el Juez  Catorce  Penal  Municipal  con función de Conocimiento de Cartagena formuló la  acusación  de  acuerdo  con  los  cargos  impuestos  en  la  formulación de la  imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En  la  demanda  se  postulan  cuatro  (4)  cargos.   

En   el   Cargo  Segundo  con  fundamento en el artículo 457 de la ley  906  de  2004,  se denuncia que la sentencia fue dictada en un juicio viciado de  nulidad  por  violación de los artículos 29 de la Carta Política; 8 de la Ley  600 de 2000; 6, 8 y 457 de la Ley 906 de 2004.   

Manifiesta  la recurrente que conforme a los  registros  de  audio,  la  lectura  del  fallo  de  segunda instancia se habría  llevado  a  cabo  el  14  de noviembre de 2009 y la sustentación del recurso de  apelación  el día 27 del mismo mes y año, esto es, que la sentencia se dictó  antes  de  la sustentación de la impugnación, razón por la cual estima que se  incurrió en una violación al debido proceso.   

En   el   Cargo  Tercero  con  sustento también en el artículo 457 de  la  misma  ley,  se  postula  la violación indirecta de los artículos 29 de la  Carta  Política y 381 de la ley 906 de 2004 por falso juicio de convicción, en  razón   a  que  a  la  prueba  se  le  otorgó  un  valor  que  la  ley  no  le  reconoce.   

El error se estructura porque el Tribunal le  reconoce  plena  credibilidad  a  la  declaración de Carlos Álvarez Heredia al  considerar  coherente  su  relato,  sin  tener  en  cuenta las reglas de la sana  crítica  en  la  valoración  de   su  testimonio  y  el  interés  que le  asistía;   al   igual  que  a  la  versión  de  la  víctima  a  pesar  de  la  contradicción con el testimonio de aquél.   

Agrega  que  el Tribunal hizo mal al valorar  las  trasliteraciones,  las  cuales según lo demostrado en el juicio carecen de  autenticidad  por  la  ausencia del testigo de acreditación, de modo que existe  duda en cuanto a la realización de las llamadas.   

Y  advierte  que  el  interés  de  Álvarez  Heredia  no puede ser otro distinto a que se le mantenga por fuera del proceso e  insiste  en  que  el testimonio de la víctima se contradice con el de Álvarez,  porque  no  es  cierto  que  hubiera  sostenido  la  conversación  acerca de la  participación    en    los   hechos   de   CANTILLO  VELASCO.   

En   el  cuarto  cargo   se  aduce  la  violación  indirecta  de  los  artículos  29  de  la  Carta  Política;  457 de La ley 906 de 2004; y 244, 245  numeral  3  y  268  de  la  ley  599  de 2000 por falso juicio de existencia, al  ignorar  el  Tribunal  las  pruebas  que  “hay en el  expediente”.   

Manifiesta  que  no es cierta la conclusión  del  Tribunal  según  la  cual  se  pudo  demostrar  mas  allá de toda duda la  existencia  típica  de  la  conducta,  porque  la  víctima en la audiencia del  juicio  oral  dijo que jamás escuchó amenazas de muerte contra sus parientes y  en  las transliteraciones tampoco aparecen intimidaciones de esa naturaleza, sin  que  de las pruebas practicadas en el juicio oral se pueda inferir la existencia  de las mismas.   

Además,  la  Fiscalía  no demostró que la  cantidad  exigida  -$300.000-  causara  grave  detrimento  al  patrimonio  de la  víctima, por lo que ha debido obrar en consonancia con lo probado.   

CONSIDERACIONES  

Los  cargos  segundo,  tercero  y  cuarto no  reúnen  la  técnica  que en esta sede casacional se exige para cada una de las  censuras  propuestas  en  la  demanda  contra  la sentencia de segundo grado, en  razón  a  que  no  las  desarrolla  y  sustenta  con  la  claridad y precisión  exigidas,  incumpliendo  la  demandante  con  lo  previsto  en el inciso 2º del  artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

La  proposición  de  la invalidación de la  sentencia   de  segunda  instancia  en  el  cargo  segundo,  corresponde  a  una  enunciación  del  reparo sin ningún desarrollo, olvidando la impugnante que la  casación  como  recurso  rogado  le exige demostrar la existencia del vicio, su  naturaleza,  su  alcance  y  autonomía  invalidatoria,  la  manera  en  que  la  irregularidad  repercute en el trámite y su incidencia en la sentencia, de modo  tal que no exista otro camino que su anulación.   

Contrario  a  las exigencias de técnica que  impone  la  impugnación  extraordinaria  traslada  a  la Sala su obligación de  fundamentar  el  reproche, cuando pide que sea ella la que precise el momento en  que  se  llevó  a cabo la sustentación del recurso de apelación, sin tener en  cuenta  además  que omitió indicar a partir de qué etapa se debe invalidar la  actuación   y   demostrar   que   no  existe  otro  remedio  para  subsanar  la  irregularidad   denunciada   distinto   a  su  reconocimiento,  conforme  a  los  principios que orientan las nulidades y su convalidación.   

Ahora  bien,  olvida  que el falso juicio de  convicción  es  un  error  de  derecho  que se estructura cuando se le niega el  valor  asignado  por  la  ley a los medios probatorios, en cuya demostración el  actor  está  en  la obligación de identificar la prueba sobre la cual recae el  desacierto    e   indicar   el   precepto   legal   que   establece   su   valor  tarifado.   

Por eso, la casacionista también se equivoca  en  la  formulación  del  cargo  tercero,  porque  su  crítica  la  dirige  al  desconocimiento  de  la  sana  crítica  cuando  se le otorga credibilidad a los  testimonios  de  Álvarez  Heredia  y de la víctima, en cuya labor antepone sus  apreciaciones  probatorias a la del Tribunal haciendo evidente su desacierto, ya  que  la  casación  no  es  recurso  ordinario para discutir disparidades de ese  género;  en  este  caso, se le imponía denunciar la violación indirecta de la  ley  por  un  error  de hecho por falso raciocinio y desarrollarlo conforme a la  técnica propia de esta modalidad de reparo.   

Conforme  con lo dicho, incumple su cometido  porque  enuncia  una  clase  de error y lo desarrolla bajo otra modalidad, en la  medida  en  que  en  nuestro  ordenamiento procesal penal no existe tarifa legal  -salvo  lo  que  en  materia  de exposiciones y entrevistas prevé la Ley 906 de  2004-  sino  un sistema regido por la persuasión racional, en el cual la ley no  asigna  determinado  valor  a  los  medios  de prueba, de modo que al juez en la  apreciación  del  testimonio  le corresponde únicamente observar las reglas de  la sana crítica.   

De  otro lado, el  falso  juicio de existencia se presenta de dos formas: por omisión de la prueba  materialmente  existente  en el proceso o por suposición de un medio probatorio  que  no hace parte de la actuación. Ambos son vicios de contemplación material  sobre     la    totalidad    de    la    prueba    ignorada    o    supuesta,   en  cuya  demostración  es  ineludible confrontar la sentencia con el proceso.   

En esas condiciones, el cargo cuarto tampoco  cumple  con  la  técnica  exigida en esta sede. Si la  actora  admite  que el Tribunal arriba a una conclusión que el testimonio de la  víctima  le  impide  llegar,  tal  afirmación descarta que la prueba haya sido  omitida.  Lo  mismo  ocurre cuando señala   que   el   Tribunal  ignoró,  sin  identificarlos,  los  medios  probatorios  que  prueban la cuantía de la extorsión  como  tampoco  la  Fiscalía  demostró  que la misma  causara grave detrimento al patrimonio de la víctima.   

Desde  esa  perspectiva,  la clase de error  propuesto  ha  debido  ser  otra.   En   efecto,  el  reproche  de  la  impugnante  se  encamina  en el fondo a cuestionar la valoración  probatoria  pero  no  la  omisión  de los  medios  probatorios, porque  lo  que  estima  es  la  omisión,  en  general,  de  las pruebas  existentes     en     la    actuación.   

De modo que si lo pretendido era mostrar la  tergiversación  de  la prueba, el reparo ha debido proponerlo como falso juicio  de  identidad,  errores  que  de  ninguna  manera  puede subsanar la Sala por la  naturaleza de la casación.   

Como  la  sentencia atacada no se manifiesta  injusta,  ninguno de los motivos previstos en el inciso 3º del artículo 184 de  la  ley  906  de 2004 permite superar los defectos de técnica reprochados a los  cargos indicados para decidir de fondo.   

Contra la decisión de inadmitir los citados  reproches,  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo  del  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación  legal es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio     Público     para     la     Casación     Penal     –en       tanto      no      sean  recurrentes–    el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”2.   

Finalmente,   por  reunir  los  requisitos  establecidos  en el artículo 184 inciso segundo de la ley 906 de 2004,  la  Sala  admite  el  cargo  primero  de  la  demanda  de  casación  presentada por  la  defensora de  WILLIAM  CANTILLO  VELASCO,  por  lo  que en consecuencia se fijará fecha para la audiencia de sustentación  del  reparo,  a  la  cual  pueden  acudir    los    no    concurrentes    para   ejercer   su   derecho   de  contradicción.   

En  mérito  de  lo  expuesto,    la    CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE  

Primero.-  NO  ADMITIR  los cargos segundo,  tercero  y  cuarto  de  la  demanda  de casación formulada por la defensora del  procesado WILLIAM CANTILLO VELASCO.   

Segundo.-  ADMITIR  el  cargo primero de la  demanda  de  casación formulada por la defensora del procesado WILLIAM CANTILLO  VELASCO.   

El  señalamiento  de  fecha  y  hora  para  la    audiencia   de   sustentación   queda  condicionado  al eventual trámite y decisión del mecanismo  de insistencia.   

Contra   lo  dispuesto  en  el  numeral 1º  de esta decisión  procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

Permiso  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

Permiso  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍIREZ  BASTIDAS                

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Folios 139 Carpeta 1.   

2Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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