33973(20-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33973  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                Aprobado Acta No. 118   

Bogotá,  D.  C., veinte (20) de abril de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la manifestación de  impedimento  presentada  por  el doctor WILLIAM ANDRÉS CASTIBLANCO CASTELLANOS,  en  su  condición  de  Magistrado  de  una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá.   

ANTECEDENTES  

1.  La  actuación penal tuvo su origen en la  emisión  de  la  orden  de captura proferida en contra de CÉSAR ANDRÉS OSORIO  SALAMANCA  y  otros  por estar presuntamente incurso en los delitos de tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes y prevaricato por omisión.   

2.  La  Fiscalía  Octava  Especializada,  en  audiencia  preliminar  el  10  de octubre de 2007 ante el Juez Cincuenta y Siete  Penal  Municipal  de  Bogotá,  con  función de control de garantías, formuló  imputación  a  CÉSAR  ANDRÉS  OSORIO  SALAMANCA,  por  el delito de tráfico,  fabricación,  o  porte  de  sustancia  estupefaciente  en concurso homogéneo y  sucesivo,  con el delito de prevaricato por omisión en concurso heterogéneo, a  la cual no aceptó los cargos el citado.   

3.  El  Fiscal  Seccional  Delegado,  con  fundamento  en  la  no  aceptación  de cargos del imputado, presenta escrito de  acusación  el  31  de  marzo  de  2008, el que previo reparto, correspondió su  conocimiento al Juzgado Décimo Penal del Circuito de Bogotá.   

4.   Se   adelantaron   las  audiencias  de  formulación  de  acusación  y    preparatoria el 30 de abril y 26 de  noviembre  de  2008  respectivamente, y juicio oral el 25 y 31 de marzo de 2009,  se  emitió  el  sentido del fallo de carácter condenatorio por cohecho propio,  tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes artículo 376  incisos  3°  y  1°  en  concurso homogéneo y sucesivo, proferido por el doctor WILLIAM  ANDRÉS  CASTIBLANCO  CASTELLANOS,  en  su  calidad  de  Juez  Décimo Penal del  Circuito  de  Bogotá  con  funciones  de conocimiento, quien el 10 de marzo del  presente  año  decretó la nulidad de aquella decisión en razón a la falta de  congruencia  entre  la acusación y el sentido del fallo proferido, toda vez que  se  acusó al procesado por el delito de prevaricato por omisión y se profirió  el sentido del fallo por cohecho propio entre otros.   

5. Contra esta decisión la Fiscalía delegada  interpuso  recurso  de  apelación,  impugnación que generó el impedimento del  Magistrado  quien  hace  parte  de  una  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior de Bogotá.   

MOTIVOS DEL IMPEDIMENTO  

El Magistrado aduce que se encuentra impedido  para  conocer del recurso de apelación interpuesto contra la decisión en cita,  toda  vez  que  profirió  la decisión objeto de impugnación, en su calidad de  Juez  Décimo Penal del Circuito de esta Capital y, en consecuencia, concurre en  él  la  causal impeditiva prevista en el artículo 39 del Decreto 2591  de  1991,  en  concordancia  con  el  numeral  6º del artículo 99 de la Ley 600 de  2000.   

Con  fundamento  en el artículo 57 de la Ley  906  de  2004,  fue  remitida  la  presenta  actuación a esta Corporación para  efectos de dar trámite al impedimento.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

         

En  virtud  a  lo   establecido  en  los  artículos  57  y  341  de  la  Ley  906  de  2004,  la  Sala es competente para  pronunciarse  en  relación con el impedimento propuesto dentro de la actuación  que  se  rige  por los lineamientos del sistema penal acusatorio, tratándose de  la  manifestación  que  hace  uno  de los integrantes de las Salas de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  a  la  cual  le  correspondió  el  conocimiento  del  recurso de apelación contra el auto que decretara la nulidad  del sentido del fallo.   

El  impedimento  ha  sido  concebido  como un  instrumento  procesal  para  obtener  la exclusión del funcionario de asuntos a  él  asignados,  por  la  concurrencia  de  ciertas circunstancias taxativamente  establecidas  en la ley, que tienen  aptitud suficiente para influir en sus  decisiones,  con  el  objeto de conseguir una de las finalidades pretendidas por  el  trámite  procesal,  esto  es una decisión imparcial, ecuánime, objetiva y  recta,  a  partir de asegurar que los juzgadores únicamente están sujetos a la  Constitución y a la ley.   

En   relación  con  la  imparcialidad  del  funcionario  judicial,  principio  contemplado por los artículos 29, 229, 230 y  250  de  la  Constitución  Política, y artículo 14 del Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos  que  reconoce  a los acusados el derecho a ser  juzgados  por  un  tribunal  independiente  e  imparcial, desarrollado con mayor  énfasis  por el Código de Procedimiento Penal de 2004, debido al sistema penal  acusatorio   adoptado  para  la  investigación  y  juzgamiento,  esta  Sala  de  Casación reiteradamente a dicho:   

“La  imparcialidad,  en términos del artículo 5º de la Ley 906 de 2004, se traduce  en  que  la  actividad  de  juez  debe  estar  orientada  por  el  imperativo de  establecer  con  objetividad  la  verdad  y  la justicia, y se proyecta tanto al  funcionario de control de garantías como al de conocimiento.   

“Tiene   su  fundamento  en un proceso justo para proteger el derecho de los ciudadanos a ser  juzgados  en  Derecho y a garantizar la credibilidad de las razones o argumentos  jurídicos plasmados en la decisión.   

“Ese  deber de  imparcialidad  está  íntimamente ligado con los institutos de los impedimentos  y  las recusaciones. Por ello se reprocha la actuación del funcionario judicial  cuando  aún  a  pesar  de  encontrarse  inmerso en causal de impedimento, no lo  declara,  o  no  admite  una  recusación debidamente fundada. En este orden, el  juez  que  esté  resolviendo  sobre  un  determinado  caso  debe acercarse a su  resolución  sin  estar condicionado por apreciaciones precedentes a raíz de su  relación  o  contacto  previo  con el objeto del procesado. De manera que si en  pretérita  oportunidad  ha evaluado y emitido pronunciamiento sobre el fondo de  un  determinado  asunto  que implique identidad de situación fáctica y partes,  le  está  vedado  conocer posteriormente sobre el mismo, so pena de lesionar el  principio de imparcialidad.   

         “La  neutralidad  y  ecuanimidad  que  deben  regir  sus  actuaciones puede quebrarse tanto por motivos subjetivos como  por  motivos objetivos. Los primeros que nacen de la relación que tiene con las  partes  del  proceso,  y  los segundos que surgen del contacto con el objeto del  proceso.  Pero  no  cualquier  contacto  con  la situación fáctica o jurídica  conduce  a  comprometer  su  objetividad.  Una interpretación de esa naturaleza  entorpecería  la  labor  de  administración  de  justicia  y  terminaría  por  aniquilar  la  intervención  judicial.  Es  preciso  constatar que en efecto el  funcionario  ha  prefijado conceptos en torno al fondo del asunto, que examina o  ha  proferido  decisiones sustanciales sobre el mismo, que le impidan resolverlo  o    revisarlo    con   transparencia”. 1   

En  el ejercicio de la doble instancia, como  parte  inherente  del   derecho fundamental del debido proceso, se mantiene  incólume  dicho  principio,  por  lo que el artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  consagra  expresamente  como  causal  de  impedimento,  en  su numeral 6º   “Que el funcionario haya  dictado     la     providencia     cuya     revisión    se    trata…”   

La  jurisprudencia  de  la  Corte,  acerca  del   tema  que  ocupa la atención de la Sala, reiteradamente ha señalado  que:   

         “             …    la  imparcialidad  del  juez  se  concreta,  en  un  juicio  exterior derivado de la  interrelación    del    juzgador   con   las   partes   y   la   comunidad   en  general.  En  efecto,  el  hecho  de  que  una  misma  autoridad-  en  primera  y  segunda  instancia- conozca de lo actuado, conduce a  que,  independientemente  de  su actitud personal, su  decisión  pueda  ser  razonablemente  considerada como carente de objetividad y  neutralidad,   con   lo   cual   se  produce  irremediablemente  la  perdida  de  credibilidad    y    legitimidad   de   las   decisiones   públicas,    en    perjuicio    de    la   estabilidad   del   ordenamiento  jurídico”.    

“En consecuencia,  la  garantía  de  la imparcialidad se convierte no solo en un elemento esencial  para  preservar  el  derecho al debido proceso, sino también en una herramienta  idónea  para  salvaguardar  la  confianza en el Estado de Derecho, a través de  decisiones     que     gocen    de    credibilidad    social    y    legitimidad  democrática.”2 (Destaca la Sala)   

En  este  orden  de  ideas, si el funcionario  emitió  la  decisión  cuya  revisión  se  pide  a  la segunda instancia es de  concluir  que  ya  sentó  su criterio jurídico, previo análisis y valoración  probatoria  de  forma  tal  que  resulta  apropiado  y  razonable sustraerlo del  conocimiento del asunto.   

Es  evidente que los argumentos expuestos por  el  Magistrado  para  separarse  del  conocimiento de la apelación del auto que  decretó  la  nulidad,  configuran un evento indiscutible de impedimento, frente  al  cual  se compromete su imparcialidad previsto como tal en el numeral 6º del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, por lo que debe apartarse del conocimiento  para  la  adopción  de  la  decisión  que  de la segunda instancia se reclama.   

Por manera que, el impedimento manifestado se  encuentra  debidamente  fundamentado, pues la participación del funcionario del  Tribunal  dentro  de  la  actuación, permite concluir de forma razonable que su  imparcialidad  se  halla  comprometida, por tanto se aceptará y en consecuencia  se  dispondrá  que  el  Magistrado  WILLIAM ANDRÉS CASTIBLANCO CASTELLANOS sea  sustraído del conocimiento de las presentes diligencias.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR      FUNDADO     el   impedimento  manifestado  por  el  Magistrado  de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, doctor  WILLIAM  ANDRÉS  CASTIBLANCO  CASTELLANOS, por tanto se le declara separado del  conocimiento de este asunto.   

2.   REMITIR    en  consecuencia,  el  expediente  a  la Secretaría de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  para lo pertinente.   

3.  Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

(COMISIÓN DE SERVICIOS)  

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZALEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

      ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO              AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS                                           

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 18 de junio de 2008, radicación 29252.   

2  Sentencia del 21 de marzo de 2207, radicado 25407     

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