33972(09-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     n.º  33972   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.  178  

Bogotá D. C., nueve (09) de junio de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Sería   el   caso   decidir   acerca  del  cumplimiento  o no de los requisitos de lógica y adecuada fundamentación de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   ANDRÉS  ARTURO  ESCOBAR  RODRÍGUEZ, de no  ser  porque  la  Sala observa que antes del fallo de segundo grado se configuró  el  fenómeno  de  la prescripción de la acción penal iniciada con ocasión de  la  conducta punible de hurto calificado y agravado, en razón de la cual aquél  fue condenado.   

ANTECEDENTES  

1.   En   Cali  (Valle),  el  20 de abril de  2004,  en  inmediaciones  del  barrio  Siloé,  Hugo Javier Grajales García fue  abordado    por    dos    sujetos    —uno  de  ellos  esgrimía  una  aparente  arma  de fuego—,  quienes luego de arrebatarle varios  objetos  de  escaso  valor, huyeron del lugar en una motocicleta guiada por otro  individuo,  siendo  perseguidos por la víctima y dos agentes de la policía que  patrullaban  el sector en igual clase de vehículo. Un ciudadano que también se  movilizaba  en  moto,  al  percatarse del suceso disparó contra los fugitivos e  hirió  a ANDRÉS ARTURO ESCOBAR RODRÍGUEZ,  cuya  captura se logró al ser abandonado en la vía pública por  sus  compañeros de ilicitud, hallándose en su poder uno de los bienes hurtados  al  ofendido  (una  chaqueta  impermeable)1.   

2. Por esos hechos,  y  tras  ser legalmente vinculado a la actuación, el 26 de junio del mismo año  la     Fiscalía     profirió     contra    ESCOBAR  RODRÍGUEZ  resolución  de  acusación  en calidad de  coautor  de los delitos de hurto calificado, agravado y atenuado, y porte ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal, de conformidad con los artículos 31,  239,  240  inciso  segundo,  241  numeral 10°, 268 y 365 de la Ley 599 de 2000,  pliego  de  cargos  que  cobró  ejecutoria  el  10 de  septiembre             de            20042.   

3.  De la causa le  correspondió  conocer  al  Juzgado  Dieciocho  Penal del Circuito de Cali, cuyo  titular  el  6 de mayo de 2009  emitió  sentencia  condenatoria  contra el procesado por las conductas punibles  atribuidas  en  la  acusación,  y  en  tal  virtud  le impuso pena principal de  treinta  y  ocho  (38)  meses  de  prisión  y  la accesoria de inhabilidad para  ejercer  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso, decisión que  apelada  por el defensor del acusado, fue reformada por el Tribunal Superior del  Distrito  judicial  de  Cali  mediante  fallo  de 19 de  noviembre   de   2009,   en   el   sentido  de  cesar  procedimiento,  por  prescripción, respecto del delito de porte ilegal de armas  de  fuego de defensa personal, y confirmar la condena por la conducta lesiva del  patrimonio  económico,  con  la  correspondiente redosificación de la pena, la  cual  dejó  en  veintiocho  (28)  meses de prisión3.   

4.   Contra  la  sentencia  de  segundo grado el apoderado del procesado interpuso y sustentó el  recurso  extraordinario  de  casación,  arguyendo  tres  cargos  por violación  directa  de la ley sustancial, debido a que: no se otorgó al acusado la condena  de  ejecución  condicional (Ley 599 de 2000, artículo  63);  tampoco se le concedió la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de  la de prisión (ídem, artículo  38),  y  subsidiariamente,  falta  de  competencia del  Tribunal  porque  al  declarar prescrita la acción penal por el delito de porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal, la conducta punible de hurto  calificado,    agravado    y    atenuado    por    la    cuantía   (inferior  a  $  250.000),  pasó a ser de  competencia  de los jueces penales municipales (Ley 600  de         2000,         artículo        78)4.   

CONSIDERACIONES  

1.  Acerca  del  fenómeno  jurídico de la prescripción de la acción penal, tiene precisado la  jurisprudencia        de        la       Corte5 que:   

“La prescripción  desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a)  antes  de la  sentencia  de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia  de  alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si  en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente  a  la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando  así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”  (negrillas  de  la  Sala).   

Sin  embargo,  en  el  presente asunto, como  objetivamente  se desprende de la síntesis procesal, respecto del delito por el  que   finalmente   concluyó  el  juzgamiento  con  sentencia  condenatoria,  la  prescripción  de  la  acción penal se configuró antes de que se profiriera la  de  segunda  instancia, circunstancia que pasó desapercibida para el respectivo  Tribunal,   así   como  para  el  demandante  quien  no  la  atacó  por  dicho  aspecto.   

Es  indiscutible  que al continuar el Estado  con  el  ejercicio  del  poder  punitivo  después  de  que, por virtud del mero  transcurso  del  tiempo  perdió  dicha  facultad, la actuación posterior a ese  momento  deviene  ineficaz  y,  en  este  concreto  caso,  resulta  inválida la  actuación  surtida  en  un  proceso que no podía adelantar el juez por haberse  extinguido  en  él  la  potestad  conferida  por la Constitución y la Ley para  decidir el asunto sometido a su conocimiento.   

Si bien la demanda de casación no cuestiona  el  fallo  de  segundo  grado  por  la  señalada  circunstancia,  sin  entrar a  calificar  el  acierto  lógico  argumental  del  cargo  o  cargos propuestos, a  primera  vista  se  diría  que la Sala debe casarlo de oficio para preservar la  efectividad  del  derecho  sustancial  y  las  garantías  debidas a los sujetos  procesales  —en este caso  del     acusado,     por     ser     la    decisión    condenatoria—,  empero,  ello supone la expedición  de  una sentencia de sustitución, que obviamente le es imposible emitir, justo,  por falta de una acción penal vigente.   

Tiene    dicho    la   Corte6     que  adelantar el juzgamiento de un ciudadano luego de que  el  Estado  ha  perdido  por  extinción de la acción la potestad sancionatoria  frente  a  un comportamiento típico, constituye transgresión de las garantías  constitucionales  sobre  legalidad del juicio, con violación del debido proceso  y  del  derecho  de  defensa,  pues  ocurrido  ese  fenómeno  por el transcurso  ininterrumpido   del   término   señalado   por  la  ley  para  su  operancia,  la  competencia  del respectivo funcionario se limita  para   efectos   de   la  sola  declaración  de  esa  prescripción,  de  la cual deriva para la persona imputada el reconocimiento de  su presunción de inocencia.   

En  consecuencia,  atendiendo  el  mandato  fundamental    de    prevalencia    del    derecho    sustancial   (Constitución  Política,  artículo 228) y  el  principio  rector del ordenamiento procesal penal que faculta al funcionario  a  corregir,  en  cualquier  momento  de  la  actuación,  los actos irregulares  (Ley   600   de   2000,   artículo   15),  en  eventos  como  este,  se  impone  la  misma solución dada a  aquellos  casos en los que el fenómeno jurídico de la prescripción ocurre con  posterioridad  a  la  sentencia de segunda instancia, es decir, entre el día de  su  proferimiento  y  hasta antes de su ejecutoria, hipótesis en la que si bien  no  hay  ilegalidad  del  fallo,  lo  procedente  es  acudir  a  la cesación de  procedimiento7.   

Esa decisión debe adoptarla la Corte Suprema  de  Justicia  cuando  quiera  que,  como en el asunto analizado, se abre paso el  trámite  del  recurso  extraordinario  de casación, sin que el juez de segundo  grado  se haya percatado de su configuración, ya sea de oficio o a petición de  parte,  y  sin  que el motivo de censura ante esta sede lo constituya el aludido  desaguisado,  ya que de no corregir en esa forma el extravío, en caso de que la  sentencia  alcance  ejecutoria  con  pervivencia del mismo, la manera de remover  sus  efectos  e  invalidarla es acudiendo a la acción de revisión, por vía de  la  causal  segunda,  tal  y  como  se  indica en la jurisprudencia inicialmente  citada.   

2.  Entrando  en  materia,  debe  primeramente puntualizarse que según lo dispuesto en la Ley 599  de  2000,  artículo  83 (adicionado por la Ley 1154 de  2007,     artículo     1°),    la    acción  penal  prescribe  en  un  tiempo  igual  al  máximo  de  la pena fijada en la ley si es privativa de la libertad,  previa  consideración  de  las causales sustanciales que modifican los extremos  punitivos,   pero  en  ningún  caso  ese  lapso  puede  ser  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  exceder  de  veinte   (20),  salvo  dos  excepciones:  en  los  delitos  contra  la  libertad,  integridad  y  formación  sexuales  o  incesto,  cometidos  en  menores  de  edad,  casos en los cuales la  acción  penal  prescribe  en veinte (20) años contados a partir del momento en  que  la víctima alcance la mayoría de edad, y cuando se trata de las conductas  punibles  de  tortura,  desaparición forzada, y desplazamiento forzado, eventos  estos en que el término máximo es de treinta (30) años.   

Importante  resulta  aclarar  que  la  Corte  Constitucional,  al  estudiar  la  Ley 707 de 2001, mediante la cual Colombia se  adhirió   a   la  Convención  Interamericana  sobre  Desaparición   Forzada,   concluyó   que  la  regla  contenida  en el artículo séptimo del citado instrumento internacional, acerca  de    la    imprescriptibilidad   de   la   acción  penal  en  relación  con  el señalado comportamiento  delictivo,  respetaba  el  marco  axiológico  de  la  Carta  Superior,  con  la  aclaración  de  que  dicha  conducta es de ejecución permanente hasta tanto se  tenga   conocimiento   del   paradero  de  la  persona  y  que  el  término  de  prescripción  de  la  acción  en  los  delitos  consumados  o  agotados, sólo  empezará   a   correr   desde  la  vinculación  legal  del  sujeto  activo  al  correspondiente                proceso8.   

Además,  esa  misma  línea  de pensamiento  jurídico   fue   acogida   por  esta  Corporación,  para  puntualizar  que  en  tratándose  de  los  demás  delitos  de lesa humanidad a los que se refiere el  Estatuto    de    Roma    de    la    Corte   Penal  Internacional  en  su artículo séptimo, la    acción    penal   es   igualmente  imprescriptible,  mientras  no  esté individualizada y formalmente vinculada al  respectivo  proceso  la  persona  que  se  reputa  como  sujeto  activo  de  las  correspondientes       conductas       punibles9.   

Ahora bien, según los artículos 84 y 86 de  la  misma  legislación, la iniciación del término de prescripción comienza a  contarse,  para  los  delitos instantáneos, desde el día de la consumación, y  desde  la  perpetración  del  último  acto en los tentados o permanentes. Este  tiempo  se  interrumpe  por  la  resolución  de  acusación,  o su equivalente,  debidamente  ejecutoriada,  y  empieza a correr de nuevo por un período igual a  la  mitad  del señalado en la norma inicialmente invocada, pero en ningún caso  puede    ser   inferior   a   cinco   (5)      años,      ni      superior      a      diez     (10).   

3.  El  procesado  ANDRÉS    ARTURO   ESCOBAR   RODRÍGUEZ  fue  condenado  en  primera  instancia  por  los  delitos de hurto  calificado,    agravado    y    atenuado    (por   la  cuantía), y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal,  comportamientos que según las circunstancias de su ejecución, desde  la  calificación  del  mérito  del sumario fueron acomodadas en las hipótesis  normativas  de los artículos 31, 239, 240 inciso segundo, 241 numeral 10°, 268  y 365 de la Ley 599 de 2000.   

De  acuerdo  con  las  citadas  normas,  la  conducta  punible lesiva del patrimonio económico está sancionada con una pena  de   prisión   máxima   de   diez   (10)  años (el limite superior de 10 años del  artículo  240-inciso  segundo,  se  incrementa  en  la  mitad  por  virtud  del  artículo  241-10,  y  al  resultado  se  le  resta  la  tercera parte según el  268),  en  tanto  que  la  que  pone  en  peligro a la  comunidad    con    apenas   cuatro   (4) años.   

Con  el  fin de establecer el término de la  prescripción  para  este  caso,  es  decir en la etapa de juzgamiento contada a  partir  de  la ejecutoria del pliego de cargos, de conformidad con los preceptos  atrás  mencionados,  las  señaladas  penas  máximas se reducen a la mitad: en  relación  con el primero de los citados delitos quedaría en cinco (5),  lo  mismo  que en el segundo, pues a  pesar  de  que al hacer la operación respectiva el resultado es inferior, a ese  guarismo  debe  ajustarse  el  término  prescriptivo por expreso mandato legal,  pues  en  ningún  caso ese fenómeno que extingue la acción penal se configura  antes  de  cinco  (5)  años  (sea  en  la  instrucción o en el juicio).   

Como  la  resolución de acusación alcanzó  ejecutoria  el  10  de  septiembre de 2004,  ello  significa  que  el tiempo mínimo señalado por la ley para  que  en  la  fase  del juicio opere la prescripción de la acción penal por las  conductas   punibles   de  la  que  se  ocupó  este  proceso,  se  cumplió  el  9  de  septiembre de 2009, es  decir,  antes de que fuera proferido el fallo de segunda instancia (de  19  de  noviembre  de  2009), fenómeno  que,  sin  embargo,  fue  observado por el Tribunal Superior de Cali únicamente  respecto  del  delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, mas  no,  inexplicablemente,  en  cuanto al de hurto calificado, agravado y atenuado,  en  relación con el cual a la pena impuesta simplemente restó el incremento de  diez   (10)  meses  por  la  conducta punible prescrita, y confirmó la decisión condenatoria.   

Lo  anterior, de acuerdo con lo puntualizado  al  inicio  de  estas  consideraciones, constituye razón suficiente para que la  Sala  proceda  a  declarar  prescrita  la  acción penal derivada de la conducta  punible  de hurto calificado, agravado y atenuado, y a ordenar, en consecuencia,  la  cesación  del procedimiento seguido contra ANDRÉS  ARTURO   ESCOBAR   RODRÍGUEZ,   para  preservar  sus  garantías fundamentales.   

El  juzgado  de primera instancia realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que  se  deriven  de  lo  decidido  en  esta  providencia, contra la cual procede el recurso de reposición.   

4.  Como  la  Sala  encuentra  que  durante  el  trámite  del  juicio  pudo  presentarse, según se  evidenció  en  los  antecedentes  procesales,  una dilación determinante de la  prescripción,  dispondrá  que  la Secretaría compulse copias de la actuación  correspondiente   con  destino  al  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  Sala  Jurisdiccional      Disciplinaria     para     los     fines     que     estimen  pertinentes.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1.  DECLARAR  prescrita  la  acción  penal en  relación  con la conducta punible de hurto calificado, agravado y atenuado, por  la  que  fue  acusado  y condenado en segunda instancia  ANDRÉS ARTURO ESCOBAR RODRÍGUEZ.   

2.  ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra el mencionado  procesado.   

3. DISPONER que por  el  Juzgado  de  primera  instancia  se realicen las anotaciones y cancelaciones  pertinentes.   

4.-  ORDENAR  a la  Secretaría   de   la   Sala   compulsar  las  copias  señaladas  en  la  parte  considerativa con la finalidad y destino allí indicado.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Despacho de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cuaderno principal, folios 1, 4, 5, 24 y 25.   

2  Ídem, folios 7, 10, 11, 19-23, 26 y 34-41.   

3  Ídem, folios 45, 80-101, 110, 119 y 126-136.   

4  Ídem, folios 157-174.   

5  Sentencia  de  30  de  junio y auto de 8 de septiembre de 2004, Rad. Nº 18368 y  22588 respectivamente.   

6  Sentencia de 13 de octubre de 1994, Rad. Nº 8690.   

7 Auto  de 15 de mayo de 2008, Rad. Nº 29544   

8  Sentencia   C-580   de   31  de  julio  de  2002.  M.  P.  Dr.  Rodrigo  Escobar  Gil.   

9 Auto  de 21 de septiembre de 2009, Radicación Nº 32022.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *