33605(18-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     n.º  33605   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  Aprobado   acta  N°  373   

Bogotá,  D.  C.,  dieciocho              (18   )   de  noviembre de dos mil diez (2010).   

         V I S T O S   

Sería del caso que la Corte se pronunciara  sobre  la admisibilidad de la demanda de casación presentada por el defensor de  HERNANDO CUENCA CABRERA, si  no  fuera  porque  observa  que  la  acción  penal  correspondiente  a  la  conducta  punible  sobre  la que  versa  este  proceso  prescribió  antes  de  ser  proferida  la  resolución de  acusación.   

HECHOS    Y   ANTECEDENTES   PROCESALES  RELEVANTES   

La  situación fáctica fue resumida por el  fallador de segundo grado, así:   

“Fueron   denunciados   por  Teodolinda  Castañeda  Hernández,  en calidad de Administradora de Impuestos Nacionales de  Neiva  –DIAN-  indicando  que  HERNANDO  CUENCA  CABRERA  tenía  la  obligación  de consignar dentro del  término   legal  los  valores  determinados  a  través  de  las  liquidaciones  oficiales  de  revisión  correspondientes  al  impuesto  IVA  para los periodos  2000-01  por  $3.585.000,oo  y  $170.000 de sanción, 2000-02 por $3.325.000,oo,  2000-03  por  $3.366.000,oo,  2000-04  por $3.423.000, sin que hasta la fecha se  hubiese   efectuado   el   pago,   no   obstante   encontrarse   vencido   dicho  plazo.”    

2.   Por  los   anteriores   hechos,   el Fiscal 11 Seccional Delegado de Neiva, al momento de calificar  el  mérito del sumario por  medio   de   resolución   del   6   de  octubre  de  2006,  acusó  a  HERNANDO CUENCA CABRERA   como   autor   del   comportamiento   punible  de  peculado  por  apropiación    (artículo    397    del    Código    Penal),   “hoy    denominado    omisión   de   agente   retenedor”            –aclaró-,  norma  aquella  que  aplicó  por  favorabilidad  de  la  pena.   

Es relevante precisar que en la resolución  de   acusación   de   primer   grado,   el  fiscal  precisó  que  la  conducta  “se  adecua  a  la  contenida dentro de los delitos  contra  la  Administración  Pública,  definido  en  el  artículo 402, bajo la  denominación  de  omisión  de agente retenedor o recaudador, que anteriormente  se  hacía  extensiva  al  delito de peculado por apropiación por remisión del  Estatuto Tributario…”   

En  igual  sentido,  el  fiscal  acusador  expresó    que    “el   cuestionamiento   de   la  responsabilidad  penal  de  CUENCA  CABRERA ha de hacerse respecto de los hechos  que  se  investigan  frente  al  punible  contenido  en  el artículo 402 del C.  Penal” (omisión de agente retenedor o recaudador).   

La resolución reseñada fue apelada por el  defensor  de  CUENCA  CABRERA  y confirmada en segunda  instancia  el  15  de  abril  de  2008  por el Fiscal  Tercero  Delegado  ante  el Tribunal Superior de Neiva. En dicha determinación,  el  funcionario  de  segunda  instancia  explicó  que  el Fiscal Once Seccional  “acusó  al  antes  nombrado  como  presunto  autor  responsable  del  delito de omisión de agente retenedor, anteriormente peculado  por apropiación”.   

Para  efectos  de la decisión de fondo que  aquí  se  adopta,  vale  la  pena  reseñar  que  con  ocasión  del recurso de  apelación  formulado contra la acusación proferida por el fiscal seccional, el  defensor  reclamó  la  prescripción  de la acción penal. El fiscal de segundo  grado  negó  dicha  petición en consideración que el sujeto activo del delito  era  servidor  público  y,  por  lo  mismo, era procedente el incremento en una  tercera parte del término prescriptivo.     

Previos  estos antecedentes, el trámite de  la  causa le correspondió al Juez Segundo Penal del Circuito de Neiva, el cual,  tras  avocar  el conocimiento de la actuación, correr el traslado del artículo  400  de  la  Ley  600  de  2000  y celebrar la audiencia preparatoria, adelantó  igualmente   la   vista   pública.   En   ésta,   el   fiscal  manifestó  que  “la   Fiscalía,  a  través  de  la  delegada  11  Seccional  de  la ciudad de Neiva, mediante resolución del 6 de octubre de 2006  acusó  a  HERNANDO  CUENCA  CABRERA  del  delito  denominado genéricamente del  Peculado,  denominación  que  corresponde al Título del Capítulo que contiene  el  tipo penal del artículo 402 que de manera específica corresponde al delito  de     omisión     de     agente    retenedor    o    recaudador…”   Más adelante, en la misma diligencia, el fiscal aclaró  que  la conducta imputada al procesado fue la contemplada en el artículo 402 de  la  Ley  599  de 2000, y procedió a analizar la concurrencia de cada uno de sus  elementos constitutivos.   

Cumplido   lo   anterior,   el  juez  del  conocimiento,   en  decisión  del  22  de  julio  de  2009  emitió  la sentencia  de  primer  grado,  a  través  de la cual condenó a  HERNANDO  CUENCA  CABRERA a  las  penas  principales  de  3  años  de  prisión  y  multa  por  cuantía  de  $27.738.000,  así  como  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por término igual al de la pena privativa de la  libertad,  como autor del comportamiento punible de omisión de agente retenedor  o recaudador (artículo 402 del Código Penal).   

Así  mismo, condenó al enjuiciado al pago  de  los  perjuicios  derivados  de  la ejecución del hecho punible por valor de  $13.869.000  y  le  concedió  el  subrogado  de  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena.   

La   sentencia   de   primer   grado  fue  apelada por el defensor del  procesado      y     confirmada     en     segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Neiva, a través de fallo  del 24 de  septiembre de 2009.   

En  contra  de  la  decisión  del Tribunal  interpuso  y  sustentó  oportunamente  recurso  extraordinario  de casación  el  apoderado  judicial  del  procesado    HERNANDO   CUENCA   CABRERA.    

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Como  se indicó, sería del caso  que  la  Corte  se pronunciara sobre la admisibilidad de la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado,  si  no  observara  que  la acción penal  correspondiente  a  la  conducta  por  la  que  aquél  fue  condenado  se halla  prescrita.   

2.   Sea  lo primero aclarar que, aún  cuando  se  presenta  de  manera  poco  técnica,  no cabe duda alguna en que la  resolución  de  acusación  llamó  a  responder  en juicio al procesado por la  conducta  punible  de  omisión de agente retenedor o recaudador de que trata el  artículo 402 del Código Penal.   

La confusión que genera el hecho de que el  acusador  de  primer  grado mencionara en la parte resolutiva de su decisión el  delito  de peculado por apropiación aparece rápidamente superada al revisar el  cuerpo  de  dicha providencia; en ella se lee con claridad que el fiscal adecuó  la  conducta  de  CUENCA  CABRERA  a  la descripción típica correspondiente al  delito  de  omisión  de  agente  retenedor o recaudador, comportamiento que fue  originalmente  previsto  en el artículo 665 del Estatuto Tributario (adicionado  por  el  artículo 22 de la Ley 383 de 1997), según el cual la omisión de pago  de  la  obligación  impositiva  a  cargo  de  recaudador se presentaba como una  modalidad  del punible de peculado por apropiación descrito en el artículo 397  de  la Ley 599 de 2000; fue esta última norma la que se citó en la resolución  de acusación, en razón a la favorabilidad punitiva.   

Una   vez   más,  la  certeza  sobre  la  adecuación  típica  imputada  aparece  con  claridad  en  el  contenido  de la  decisión  del  15  de  abril de 2008, por medio de la cual el fiscal de segunda  instancia  precisó  que  la  acusación  versó  sobre el delito de omisión de  agente retenedor, antes conocido como peculado por apropiación.   

Pues  bien, teniendo en cuenta lo anterior,  así  como  los  hechos  imputados y el curso procesal de esta actuación, surge  nítido  que  la  conducta  punible de omisión de agente retenedor o recaudador  que  se  le  imputó  a HERNANDO CUENCA CABRERA prescribió antes de que cobrara  firmeza la resolución de acusación.   

En  efecto, se sabe que el procesado tenía  la  obligación  impositiva  de  consignar  a  favor  de  la  Administración de  Impuestos  y  Aduanas  Nacionales,  DIAN,  las sumas recaudadas por concepto del  impuesto  a las ventas a lo largo de los cuatro primeros periodos del año 2000;  así,  las  obligaciones  de realizar dichos pagos a favor de la DIAN vencieron,  respectivamente,  el  16 de marzo, 15 de mayo, 14 de julio y 14 de septiembre de  2000.   

Por  otra parte, el tipo penal que describe  la  conducta  de  omisión  de  agente  retenedor  o recaudador establece que el  delito  se  configura  en su parte objetiva cuando pasados dos meses después de  vencido  el  término  fijado por el Gobierno Nacional para realizar el pago, el  responsable  no cumple con esta obligación.  Es el transcurso de ese lapso  de  2  meses sin pagar la obligación lo que delimita en el tiempo la ocurrencia  de  la  conducta  típica  (en este caso omisiva), y es precisamente ese espacio  temporal   el   que   viene   descrito   en  el  tipo  penal,  de  la  siguiente  manera:   

“ARTICULO 402.  OMISION  DEL  AGENTE RETENEDOR O RECAUDADOR. El agente  retenedor  o autorretenedor que no consigne las sumas retenidas o autorretenidas  por  concepto  de retención en la fuente dentro de los dos (2) meses siguientes  a  la  fecha  fijada por el Gobierno Nacional para la presentación y pago de la  respectiva  declaración  de  retención  en  la  fuente  o  quien  encargado de  recaudar  tasas  o  contribuciones públicas no las consigne dentro del término  legal,       incurrirá      en      prisión de […]   

En   la   misma  sanción  incurrirá  el  responsable  del impuesto sobre las ventas  que,  teniendo  la  obligación legal de hacerlo, no consigne las  sumas  recaudadas  por  dicho  concepto, dentro de los  dos  (2)  meses  siguientes  a  la fecha fijada por el Gobierno Nacional para la  presentación  y  pago  de  la  respectiva  declaración  del impuesto sobre las  ventas” (subraya la Sala).   

Significa lo anterior que si la obligación  del  responsable  del  IVA  CUENCA  CABRERA  debió ser satisfecha en las fechas  arriba  detalladas,  entonces el delito se materializó, respecto de cada una de  las  obligaciones pendientes, dos meses después del último día fijado para su  pago,  es  decir, el 16 de mayo, 15 de julio, 14 de septiembre y 14 de noviembre  de 2000.    

De  allí,  entonces,  que  los momentos de  ejecución  y  consumación  de  la  conducta  punible  de  omisión  de  agente  retenedor  o recaudador coinciden en un acto único, cual es la no consignación  de  las  sumas  recaudadas  dentro  del  plazo  concedido,  es  decir, dos meses  después de las fechas fijadas por la administración fiscal.   

Determinado  así el preciso momento en que  tuvo  lugar  la  consumación  del  comportamiento  punible  imputado, queda por  confrontar  lo  dicho en precedencia con las reglas que regulan la prescripción  de la acción penal.    

Es así que el artículo 83 de la Ley 600 de  2000  establece  que  la  prescripción  opera cuando desde la ocurrencia de los  hechos  transcurre  un término igual al de la pena máxima de prisión prevista  en  la  ley,  sin que, en ningún caso, pueda ser inferior a los cinco años. En  este  caso, el artículo 402 del Código Penal tiene consagrada para la conducta  de  omisión  de agente retenedor o recaudador una pena de prisión máxima de 6  años.   

Además de lo anterior, el artículo 86 del  mismo  estatuto,  antes de su reforma por la Ley 906 de 2004, establecía que el  término      de      la      prescripción     se     suspende     –y  se  inicia  a  contar  nuevamente-  una vez en firme la resolución de acusación, evento  que  en  el  caso  que ocupa la atención de la Corporación tuvo lugar el 15 de  abril  de  2008,  fecha  en  la que el Fiscal Tercero  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  impartió  confirmación a la  resolución de acusación del 6 de octubre de 2006.   

Basta   lo   anterior   para   constatar  objetivamente  que  si  los hechos imputados se configuraron a más tardar el 15  de  noviembre  de  2000  y, a la vez, el término de prescripción de la acción  penal  correspondiente al delito de omisión de agente retenedor o recaudador es  de   6   años,   entonces   surge   nítido  que  la  prescripción  respecto  del  más  reciente  de  los  comportamientos  punibles  imputados  operó  el  15 de noviembre de 2006, esto es, más de un año y cinco  meses  antes  de  que  cobrara  firmeza la resolución de acusación.   

Resulta  pertinente  precisar  que  no  es  procedente  aplicar  el  incremento  en  la  tercera  parte  para el término de  prescripción  consagrado  en  el  inciso  6º  del  aludido  artículo 83, pues  –como  la jurisprudencia  de  la  Corporación  lo  ha precisado y reiterado- el  sujeto  activo del delito de  omisión    de   agente   retenedor   o   recaudador  no    es    un    servidor    público.   

En efecto, sobre la calidad de quien incurre  en  este  particular  comportamiento  punible,  la  Colegiatura  ha  dicho  que:  “los   agentes   retenedores   o  recaudadores  de  impuestos  no  tienen  la  condición  de  servidores  públicos,  motivo  por  el  cual  en la legislación  punitiva  de  2000  se  dispuso  que  no incurrían en el delito de peculado por  apropiación,  pues  fue creado un precepto especial y autónomo. Vale decir, si  tales  agentes  contaran  con  la  mencionada  condición,  el  legislador no se  habría  visto  en  la  necesidad  de crear un tipo penal independiente, como en  efecto  ocurrió,  pese  a  que  un tal proceder vulnere el bien jurídico de la  administración         pública”1  (subraya la  Corte).   

Fue así como, de manera consecuente con el  razonamiento   reseñado,   la   Sala   aclaró  lo  siguiente:  “para  la  Corte  resulta  acertada  la decisión del juez de primer  grado  de  declarar la prescripción […] sin que sea  viable  para efecto del cómputo adicionar una tercera parte de la pena prevista  para  los  comportamientos  realizados  por los servidores públicos  en  ejercicio de sus funciones, y en ese sentido se deberá casar  parcialmente  el  fallo”  (subraya  por  fuera  del  original).   

En estas condiciones, al ser incuestionable  que  la  acción  penal  se  ha  extinguido  a favor del procesado por causa del  fenómeno  de  la  prescripción, necesariamente se impone su declaratoria, como  también  la  de los efectos de la aludida figura, es decir, la extinción de la  acción  penal, según lo norma el artículo 82-4 del Código Penal.     

Ahora bien, como quiera que la acción civil  originada  en  el  delito  cuya acción ha prescrito se ejerció al interior del  presente  diligenciamiento,  en  los términos en que lo dispone el artículo 98  de   la   Ley   599   de  2000,  también  se  declarará  la  prescripción  de  aquella.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  Abstenerse  de  emitir  pronunciamiento  sobre la admisibilidad de la demanda de  casación  presentada  por el defensor de HERNANDO CUENCA CABRERA.   

SEGUNDO:  DECLARAR  que las acciones  penal  y civil que por el comportamiento punible de omisión de agente retenedor  o  recaudador se adelantaron  en     contra     del     procesado    CUENCA    CABRERA,    se    encuentran  prescritas.    

TERCERO:  Como  consecuencia  de  lo  anterior, SE DECRETA        la       CESACIÓN       DE  PROCEDIMIENTO     a    favor    de    HERNANDO    CUENCA   CABRERA   por   el  comportamiento punible reseñado.   

CUARTO: Contra la  decisión  de  disponer  la  cesación  de procedimiento por prescripción de la  acción    penal    y    civil    procede    el    recurso    de    REPOSICIÓN.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                                                                                                      SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                    AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                          JULIO  ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                                       Secretaria     

1  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  del 24 de noviembre de 2008, radicación No. 30486, decisión reiterada en  sentencia de casación del 4 de febrero de 2009, rad. 26888.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *