33577(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33577  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 114   

Bogotá D.C. catorce (14) de abril de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  JAIME  DE JESÚS CASTILLO MEDINA,  contra  el  fallo  de  19  de  septiembre  de 2009, mediante el cual el Tribunal  Superior  de  Valledupar  confirmó  la  decisión  proferida  el  27  de agosto  anterior  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de esa ciudad mediante la  cual  lo  condenó como autor del delito de acto sexual  con menor de 14 años, agravado.   

HECHOS  

          Sobre  las  dos  de  la tarde del 7 de agosto de 2008, ingresó a la  vivienda  de  Carmen  Beatriz  Rivera  Llanos  (madre  de la víctima), Jaime de  Jesús  Castillo  Medina,  vendedor  ambulante  conocido de la familia, quien se  percató  que  la  señora Rivera Llanos no se encontraba en el lugar; tomó del  brazo     a    la    menor    M.    A.    G.    R.1,  de  once  años  de edad, la  condujo  forzadamente a una habitación, cubrió su boca y tocó lascivamente su  zona  genital,  actos  que  suspendió por llegar al lugar, la hermana gemela de  ésta y para evitar ser denunciado, les ofreció dinero.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  El  13  de  agosto  de 2008, se realizó  audiencia  concentrada  de legalización de captura, formulación de imputación  por  el  delito de acto sexual abusivo con menor de 14  años,  agravado  (artículos 208 y 211 numeral 4º de  la  Ley 599 de 2000) e imposición de medida de aseguramiento en establecimiento  carcelario2.   

2.  La  fiscalía  lo  acusó por el punible  descrito  ante  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar, el 7 de  noviembre    y    3    de    diciembre   siguientes3  se  celebró  la  respectiva  audiencia.   La   preparatoria   se   realizó   el   19   de  enero4 y 5 de febrero  de 2009.5   

3.  El  juicio  oral  se  llevó  a  cabo el  126  y  30  de  marzo7,        10        de        junio8,  y  14  de  julio9, finalizado, se  emitió   el   sentido   del   fallo   y   el   27   de   agosto   de  la  misma  anualidad10,  el  Juzgado condenó a JAIME DE JESÚS CASTILLO MEDINA como autor  del  delito  de acto sexual con menor de catorce años,  agravado,  a  las  penas,  principal  de  prisión  y  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso de trece años, le negó la suspensión condicional de  ejecución de la sanción y la detención domiciliaria   

4.  Inconforme con la decisión, el defensor  la  apeló, y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar, el 18 de  septiembre de esa data, la confirmó en su integridad.   

5.  En  desacuerdo  con  ese  proveído,  el  apoderado   de   JAIME   DE   JESÚS   CASTILLO   MEDINA  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

A  la  manera  de  un  alegato  confuso  y  contradictorio,  el  libelista  invoca la causal primera de casación y presenta  como  cargo  único,  un  escrito  en  el  cual relaciona los medios probatorios  considerados  por  el  juez  para  decidir, donde glosa respecto de cada uno, su  propia    percepción,    en    oposición    a    la    evaluación   a   ellos  efectuada.   

Así,     en     la     “denuncia  instaurada  por  la señora  CARMEN  BEATRIS  (sic)  RIVERA  LLANOS,  el  día 7 de agosto del 2009, ante las  dependencia  (sic)  de la URIS (sic), y quien nunca se ratificó de la misma, ni  compareció   a   las  diversas  citaciones  que  se  despacho  (sic)  le  hizo,  …no  encontrándola  y  cambio  (sic)  su residencia, aflorando aquí la duda, como (sic) es posible que  una  madre  que  denuncia  que su hija supuestamente, fue objeto de acto sexual,  por  mi  poderdante señor JAIME DE JESUS (sic) CASTILLO MEDINA, no lo afrontara  hasta       su       terminación”.   

          Surgen  dudas  con  relación  a  la  ocurrencia de los hechos, pues  “el Fiscal de la causa no  investigo  (sic),  como  era el entorno familiar de estas personas, puesto tengo  entendido  (sic) y como lo manifestó la madre de la menor que ella salía de su  residencia   a   las   7.30  de  la  mañana  y  regresaba  a  las  8.30  de  la  noche…  y que casi nunca  estaba  con sus hijas, criándose al libre albedrío, y que pasaban en la calle,  lo  cual  le  es fácil mentir, y montar en su mundo imaginario hechos que no le  han     sucedido.      Como     en     este     caso     (sic).”   

Por la naturaleza del delito investigado, no  es     posible     tener     en     cuenta     como     pruebas:    “a.-  las  personas  que  dicen,  que  escucharan   (sic)   en   declaración   a   la   supuesta  víctima…como  es  la  psicóloga…del Instituto Colombiano de Bienestar  Familiar,   b.-   El   informe   emitido   por   el   agente   de   la  Policía  Nacional… c.- Tampoco se  puede   tomar   como   tal   el   testimonio   del  agente  de  la  Cijin  (sic)  investigador…,  y d.- El  informe  medico  (sic) legal del galeno y director de Medicina legal”  ,  el  fallo se fundó en pruebas de  referencia   por   no   ser   los   declarantes  testigos  presenciales  de  los  hechos.   

Existen         “un  cúmulo  de  dudas  que  en  todo  momento     esta    (sic)    favoreciendo    a    mi    representado…donde  toda  duda  deber  (sic)  ser  resu[e]lta a favor de todo  procesado”.   Además,  en  la decisión 28257 proferida por la Sala  de  Casación Penal, se determinó que “los  testimonios  de  los peritos sobre la veracidad de los relatos  por  testigos  (sic) no son  de      referencia”  (Resaltado de la Sala).   

Frente   al  dictamen  médico  legal,  el  “galeno  legista  debió  ser  claro  diáfano  en  su  informe  …  en  la  medicina  estos  profesionales  se  cubren unos con otros  …,  por  lo  tanto  el  dictamen,   emitido  Por  (sic)  el  medico  legista  no  se  puede  tomar  como  prueba”.   

Solicita   a   la   Corte,   “cesar (sic)  todo  el fallo impugnado, y ordenar su libertad (sic)  inmediata”  del procesado.   

CONSIDERACIONES  

1.  El libelo presentado por el apoderado de  JAIME  DE  JESÚS  CASTILLO MEDINA, será inadmitido por las siguientes razones:  i)   no   satisface   los  requisitos  formales  ni materiales establecidos en los artículos 183 y 184 del  Código  de  Procedimiento  Penal;  y  ii)  no  se precisa emitir una nueva decisión de fondo, por lo cual no  es  necesario  superar los defectos de la demanda en atención a los fines de la  casación,  la  fundamentación  de  los cargos, la posición de los impugnantes  dentro del proceso, ni por la índole de la controversia planteada.   

2.   Si   bien  el  ordenamiento  procesal  comprendido  en la Ley 906 de 2004, no enlista rigurosamente los requisitos para  la  admisión  del escrito de impugnación, como lo hacía el apartado 212 de la  anterior  codificación  (Ley 600 de 2000),   del   contenido   de  los  artículos  183  y  184  (Ley   906   de   2004)  se  deducen  los  siguientes:   

     

i. El  señalamiento  de  manera  precisa  y  concisa  de  las causales  invocadas,     

(ii)          El  desarrollo  de los cargos, es decir,  que     se     expresen    sus    fundamentos    y11,   

(iii)  la  demostración de la necesidad del  fallo  en  esta  extraordinaria sede, para cumplir alguna de las finalidades del  recurso.   

3. La casación se concibe como un instituto  procesal  extraordinario  en  procura de remediar o poner fin a vulneraciones de  la  Constitución Política, del bloque de constitucionalidad en lo pertinente o  de  la  ley,  ocurridos  en  la  sentencia  de segunda instancia, por errores de  juicio  o  de  actividad, y como tal comporta la elaboración de un razonamiento  jurídico   sobre   ésta,  siguiendo  el  derrotero  trazado  en  las  causales  invocadas,  donde  se  espera  del  censor,  su  discurrir  de  un  modo claro y  profundo,   hasta   demostrar  defectos  protuberantes  y  trascendentes  en  la  estructura  jurídica  del  fallo, de tal suerte que no sea factible mantener su  vigencia.   

La  verdad es que el escrito de impugnación  contra  el  fallo  del Tribunal Superior de Valledupar no devela la formulación  de  un  motivo  específico  de  casación,  al  corresponder  su  texto  a  una  disertación  deshilvanada,  contradictoria,  incoherente, reflejo de un cúmulo  de  errores  lógicos,  donde  sobresalen  la inobservancia de los principios de  claridad,  precisión,  autonomía  y  trascendencia,  que  impiden a la Sala la  admisión en camino a su estudio.   

Una  glosa  merecida  por  el  libelo, es la  equivocada  y reiterada exposición de simples enunciados carentes de desarrollo  y   relación   lógica,   pues  sólo  se  expresan  proposiciones  conclusivas  huérfanas  de  argumentación  jurídica,  dejando  el  ataque a medio camino e  incompleto,  en  franco  desconocimiento del principio de razón suficiente, con  base  en  el  cual,  es carga de quien postula premisas, sustentarlas una a una,  para  de  este  modo  permitirle  al  escrito  de  impugnación  bastarse  a sí  mismo.   

Es  oportuno  recordar  que, a la Sala en la  senda  de  admisión  de  la  demanda,  le  corresponde cotejar la sujeción del  recurrente   en  la  formulación  de  los  cargos  conforme  a  las  exigencias  metodológicas  y  de  debida  argumentación  definidas  por  el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  miras a evitar que la impugnación  extraordinaria  mude  a  la concepción de una tercera instancia suplementaria a  las  ya  surtidas,  como  ocurre en el presente asunto, donde el censor en pleno  desasosiego  con  esta  sede,  expone  su  propia percepción del valor suasorio  otorgado  a  las  pruebas, como si de reiterar el escrito propuesto ante el juez  de segundo grado, se tratara.   

4. Los yerros en la construcción del infolio  de   impugnación   se  aprecian,  cuando  en  él  se  invoca  la  causal  primera de casación, sin presentar  a  la  Corte  un  cargo específico cimentado en estricto rigor jurídico en las  formas  propias  de  ésta, bien fuera por falta de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada a regular el caso.12   

Es  presupuesto  básico de esta censura, la  indicación   de  los  preceptos  sustanciales  que  de  manera  directa  fueron  violados,  el  concepto  de  su  vulneración  y la obligación de señalar a la  Sala,  cuál  debería  ser  la  escogencia  e  interpretación  correcta de las  nomenclaturas  llamadas  a  regular  el asunto, labor que en forma absoluta, fue  abandonada por el recurrente.   

Por  el contrario, su esfuerzo lo centró en  esbozar  el  desconocimiento de las reglas de apreciación de la prueba, como si  de    la    causal    tercera   se   fuera   a   ocupar,   tarea   que   tampoco  concluyó.   

Si  el  deseo  del  censor  era  soportar la  controversia  en  la  equivocada valoración de los elementos de convicción por  los   falladores,   como   se   desvía   en   su  precaria  argumentación,  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  de manera pacífica ha reiterado que el  camino  adecuado  corresponde  a  la  vía  indirecta  de  violación  de la ley  sustancial  en  las diferentes especies de errores de hecho o de derecho, en las  formas  del  falso  juicio  de  existencia   (cuando   el  juzgador  supone  u  omite  pruebas);  de  identidad  (si  el contenido del medio  probatorio  es  tergiversado  por  el juez y le da un alcance que no tiene o que  objetivamente  desconoce); falso raciocinio  (si  desborda  la sana crítica en la valoración de la prueba) o,  falso  juicio  de convicción  (si  el  juez  no  le  otorga  al  medio  de  prueba  el  valor  asignado por el  legislador)  o de legalidad (por el proceso de formación de  la prueba), observa la Corte, que tal labor no fue emprendida.   

El  demandante omite enunciar y demostrar el  yerro  en  que se incurrió en la sentencia impugnada, si su controversia radica  en  calificar  como  prueba indirecta los testimonios rendidos por los peritos y  ser  tales  elementos  materiales probatorios los únicos soportes del fallo, lo  debió  identificar  como  un  probable  falso  juicio  de convicción, en tanto  cuestiona,  la emisión de una sentencia con prueba exclusiva de referencia, que  presupone la existencia de una tarifa legal negativa.   

La demanda, en esas condiciones, no consolida  la  formulación coherente de un cargo e inadvierte así, sujetarse a las reglas  lógicas que gobiernan el recurso extraordinario.   

El  defensor se dedica en todo el extenso de  su  escrito a una crítica generalizada e interminable acerca del valor suasorio  otorgado  por  el  Tribunal respecto de algunos medios de convicción llevados a  su  conocimiento,  con  la  insistente  y  repetida  argumentación de pretender  imponer  su hipotético pensamiento sobre el de los falladores; así, olvida que  la  decisión  impugnada  llega  a  esta  Corporación  revestida  de  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad, susceptible de remover, sólo a través de  las  causales  establecidas  en  la  ley  y desarrolladas por la jurisprudencia.   

Estaba  obligado  a  demostrar a la Corte la  trascendencia de los errores  alegados,  lo  que se habría logrado luego de sopesar correctamente las pruebas  sobre  las  cuales se basa la decisión y su consecuente influencia en el fallo,  para  enseñar  a la Sala que, de no haberse incurrido en ellos, el contenido de  la  sentencia sería absolutorio, o por lo menos, más favorable a los intereses  del acusado.   

Por   tanto,  no  es  cualquier  opinión,  percepción,  o  disparidad de criterio sobre el conjunto probatorio con el cual  se  acude  a esta sede, pues el debate como tal, se encuentra precluido desde el  agotamiento propio de las instancias.   

De  esta  forma,  se  dejó  fragmentaria la  proposición  del  reproche,  a  la  manera de un simple postulado, propio de un  discurso conclusivo e incompleto.   

5.  Ante  tales  carencias se inadmitirá la  demanda,  no  sin  antes  señalar  que en el proceso de adecuación típica, la  Sala  advierte  un posible yerro en el fallo no corregido por el juez de segundo  nivel,  relacionado  con el principio de prohibición a la doble incriminación,  non bis in ídem; pues JAIME  DE  JESÚS  CASTILLO  MEDINA,  fue  acusado  por  la  Fiscalía por el delito de  acto   sexual   abusivo   con  menor  de  14  años,  agravado por la causal 4ª del artículo 211 de la Ley  599  de  200013, y condenado por las instancias.   

Tal  circunstancia,  podría  quebrantar  el  axioma  constitucional  señalado,  razón  por  la  cual y atendiendo los fines  constitucionales  del  recurso  extraordinario,  habrá de intervenir la Sala de  oficio para subsanarlo, una vez cobre ejecutoria esta decisión.   

Es oportuno precisar, que en este caso no es  procedente  superar  los  defectos de la demanda en cumplimiento de los fines de  la  casación  para  que  la Corte se pronuncie de fondo, por cuanto, el posible  error  reseñado, no guarda identidad conceptual con las motivaciones postuladas  en   la   demanda,   pues,   se   repite,  no  constituye  la  nervadura  de  la  censura.   

Lo  anterior  y  como  lo  ha  dicho  esta  Corporación14,  en  procura  de  respetar la coherencia lógica argumentativa del  recurso  extraordinario,  pues  en  el evento de ser superadas las falencias del  libelo,  se  tendría  que  proceder  al trámite subsiguiente del recurso y que  corresponde  a  la  audiencia de sustentación del escrito, evento en el cual se  impondría  al  demandante,  la  tarea  de  sustentarlo  aun  cuando  la Sala ha  considerado  su inadmisión y se le podría llegar a sorprender para cumplir con  el  deber  de  respaldar  otros  motivos  que,  ahora la Corte, en ejercicio del  control  constitucional  propio  del recurso extraordinario, considera necesario  ingresar en su estudio.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de  insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación15,   como  a  continuación se precisa:   

1.  La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia por la cual la Sala decide  inadmitir  o  no  seleccionar  la  demanda de casación, con el fin de lograr se  reconsidere  lo  decidido.  También  podrá  ser provocado oficiosamente, en el  mismo  término,  por  el  Delegado  del  Ministerio  Público para la Casación  Penal,  a  menos  que  el  recurso no hubiera sido interpuesto por el Procurador  Judicial,  el  Magistrado  disidente  o  el que no participó en los debates, ni  suscribió la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse  ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión mayoritaria de no admitir la demanda o ante el que no intervino en  la discusión.   

3. Es potestativo del disidente, del que no  intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala  o  no  presentarlo  para su revisión. En este último evento informará de ello  al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  de  JAIME  DE  JESÚS  CASTILLO  MEDINA,  conforme  a  lo  expuesto en  precedencia.   

         2.  De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley  906  de 2004, es facultad del demandante elevar petición de insistencia, según  lo indicado en la parte motiva de este auto.   

         

         3.  Notificada,  pase  al  despacho  del Magistrado ponente, para la  posibilidad  de  casación  oficiosa  relacionada  con  el  restablecimiento  de  garantías.   

         

Cópiese,      notifíquese,      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                   SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                   AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  La  Sala  omite  el  nombre  de la menor, conforme a lo dispuesto por la Ley 1098 de  2006   

2 Folio  3 de la carpeta   

3  Folios 17 y 18 de la carpeta   

4 Folio  19   

5 Folio  21   

6 Folio  37   

7 Folio  38   

8  Folios 41 y 44   

9  Folios 45 y 50 del expediente   

10  Folios 51 a 62 ídem   

11  “Artículo   183.-  El  recurso  se  interpondrá  ante  el  tribunal  dentro  de  un término común de  sesenta  (60)  días  siguientes  a  la  última  notificación de la sentencia,  mediante  demanda  que  de  manera  precisa y concisa  señale     las     causales    invocadas    y    sus    fundamentos.”  (negrillas fuera de texto).   

12 El  artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, ordenamiento ritual del caso en estudio,  establece  como causales de casación y en su orden las siguientes: “1.Falta de  aplicación,  interpretación  errónea, o aplicación indebida de una norma del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada a regular el  caso.       2.  Desconocimiento  de  la estructura del debido proceso por afectación sustancial  de  su  estructura  o  de  la garantía debida a cualquiera de las partes.   3.    El    manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la     cual     se     ha     fundado     la    sentencia.     4.  Cuando la casación tenga por objeto  únicamente  lo  referente a la reparación integral decretada en la providencia  que  resuelva  el  incidente,  deberá  tener  como fundamento las causales y la  cuantía  establecidas  en las normas que regulan la casación civil”.   

13  Considera     agravada     la     conducta     cuando     ésta     “se  realizare  sobre persona menor de  catorce (14) años”   

14  Auto de casación de 24 de febrero de 2010, radicación No. 32718   

15  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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