33540(18-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33540  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                       

                                      Magistrado ponente:   

                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 260.  

Bogotá,  D. C., agosto dieciocho (18) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la demanda de casación excepcional presentada por el defensor del procesado  Francisco  José  Vega  Varela  contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal  Superior   de   Neiva,   por  medio  de  la  cual   confirmó,  con  alguna  modificación,  la  dictada  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de esa  misma  ciudad  que  lo condenó como autor responsable de la conducta punible de  peculado culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

Francisco  José  Vega  Varela  en desempeño de su  cargo  como  visador  de  títulos  valores  del  Banco  Cafetero de esta ciudad  (Neiva),  para  el  5  de  octubre de 2000 visó los cheques originales números  F5719652,   F57196656,   F5719684   y   F5719691,   por  valor  de  $28.200.000,  $29.500.000,   $29.800.000   y   $32.000.000   respectivamente,  que  resultaron  falsificados  en  la firma y sello de los giradores, que no correspondían a los  registrados   en   la   tarjeta   del   cuenta  habiente  Fuerzas  Militares  de  Colombia-Fondo Interno.   

2. Clausurada la investigación la Fiscalía  Séptima  Seccional de Neiva mediante providencia de agosto 19 de 2004 profirió  resolución    de    acusación    contra    el    procesado    

Francisco  José  Vega  Varela  como  presunto  autor  del delito de  peculado   culposo,  decisión  que  alcanzó  ejecutoria  el  3  de  septiembre  siguiente.   

3. Correspondió al Juzgado Primero Penal del  Circuito   Municipal  de  esa misma ciudad adelantar el juicio y llevadas a  cabo  las  audiencias  preparatoria y de juzgamiento, el 30 de noviembre de 2005  condenó  al  acusado  como  autor responsable de la conducta punible materia de  acusación  a  las  penas  de  multa  de  diez  (10) salarios mínimos mensuales  legales  vigentes,  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  término  de  seis  (6) meses y al pago de indemnización de  perjuicios.   

4. Ese fallo fue apelado por el defensor del  procesado  y  el  9  de  septiembre  de  2009  el  Tribunal Superior de Neiva lo  confirmó,  pero con la modificación de no imponer la interdicción de derechos  y  funciones públicas, decisión contra la cual el mismo recurrente interpuso y  sustentó el recurso de casación excepcional.   

LA DEMANDA:  

El   demandante  acudió  a  la  casación  discrecional  en  la  necesidad  de  que  se proteja la garantía fundamental al  debido  proceso en su expresión del principio de legalidad  por cuanto los  jueces  de instancia condenaron a su prohijado por el delito de peculado culposo  sin  tener discernidas las funciones de visador regional, cargo que ejercía sin  mandato  legal, porque él ostentaba las funciones como analista contable II, lo  cual  significa  que  él no cometió la conducta investigada en el ejercicio de  sus funciones.   

Con el anterior preámbulo, el libelista con  fundamento  en  la  causal  primera,  cuerpo  primero,  sin especificar la norma  procesal  pertinente, formuló un único cargo contra el fallo de segundo grado,  el  cual  acusó  de incurrir en violación directa por aplicación indebida del  artículo 137 del decreto 100 de 1980.   

Este  desacierto  ocurrió  porque  en  las  providencias  recurridas  se  dio  como  un  hecho  cierto  que  el  acusado fue  negligente  en  el  desempeño  del cargo de visador regional, en cuyo ejercicio  ocurrió  la  sustracción  del  dinero,  razón por la cual se le condenó como  autor   de   peculado   culposo,   siendo   que  él  estaba  nombrado  legal  y  reglamentariamente  en  el  Banco  Cafetero  de Neiva como analista II, en cuyas  funciones  no  estaba la de visar cheques para su posterior pago por parte de la  entidad crediticia.   

Por  lo anterior, solicitó casar el fallo y  proferir uno de reemplazo absolutorio a favor del procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad  con  lo  previsto en el  inciso  1°  del  artículo 218 del decreto 2700 de 1991, modificado por el  artículo  35  de la ley 81 de 1993, a la vez modificado por el artículo 1° de  la  ley  553 de 2000, aplicable al presente asunto, el recurso extraordinario de  casación  procedía  contra  las sentencias de segundo grado proferidas por los  Tribunales   Superiores  de  Distrito  Judicial  -y  por  el  Tribunal  Superior  Militar-,   en   los   procesos   que  se  hubieren  adelantado  “por  delitos  que  tengan  señalada  pena privativa de la libertad  cuyo máximo exceda de ocho años”.   

2. Tratándose de fallos de segunda instancia  no  proferidos  por los mencionados tribunales, o cuando la conducta punible por  la  cual se procede tiene pena privativa de la libertad inferior al quántum    punitivo    señalado    en  precedencia  o  sanción  no  restrictiva  de  la  libertad,  el  inciso 3° del  artículo  218  del mencionado estatuto procesal faculta a la Corte para admitir  discrecionalmente la demanda de casación,   

cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos por la ley.   

3.   Cuando   se   acude  a  la  casación  excepcional,  el  demandante  debe  cumplir dos exigencias: (i) demostrar que la  intervención  de  la  Corte  es necesaria para la protección de las garantías  fundamentales  o  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  y  (ii) presentar una  demanda  que cumpla las condiciones mínimas de forma y contenido requeridas por  la ley y la lógica casacional para su estudio.   

4.  En  el  primer  evento,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha venido  sosteniendo  que  se hace necesario que el recurrente exponga así sea de manera  sucinta  pero  clara  qué  es  lo que pretende con la impugnación excepcional,  debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya  garantía persigue o el tema  jurídico  sobre  el  cual considera se hace indispensable un pronunciamiento de  autoridad por parte de esta Corporación.   

En  relación  con la casación discrecional  compete  al  libelista  expresar  con  claridad y precisión los motivos por los  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  bien para  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina, ora para abordar un  tópico  aún  no  desarrollado,  con  el  deber  de  indicar  de qué manera la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

Y  si  lo  pretendido  por  quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

5.  Además,  las  razones  que  aduce  el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con los cargos que formule contra la sentencia.  Lo   anterior   porque   no   podría   entenderse   cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera que si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre  la  protección  de  los derechos fundamentales o un específico tema, es apenas  elemental  que  la  censura  le permita a esta Corporación examinar en concreto  uno  o  los  dos puntos que la habilitan. En otras palabras, debe haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  formulen  contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

6.  Es  pertinente  recordar  que,  en  lo  relacionado  con  el  desarrollo  jurisprudencial,  la  Sala ha sostenido que es  deber   del   casacionista   indicar  si  lo  pretendido  es  fijar  el  alcance  interpretativo  de  alguna  disposición,  o la unificación de  posiciones  disímiles  de  la  Corte,  o  el  pronunciamiento  sobre  un punto concreto que  jurisprudencialmente   no   ha   sido   suficientemente   desarrollado,   o   la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  y,  además,  la incidencia favorable de la pretensión doctrinaria  frente  al  caso  y  la ayuda que prestaría a la actividad judicial, por trazar  derroteros   de   interpretación   con   criterios   de   autoridad1.   

7.  La  segunda condición presupone cumplir  con  los requerimientos mínimos de forma y contenido señalados en el artículo  225  del decreto 2700 de 1991, artículo 212 de la ley 600 de 2000, a saber: (i)  identificación  de  los  sujetos  procesales  y de la sentencia impugnada, (ii)  resumen  de  los  hechos  y de la actuación procesal, y (iii) demostración del  cargo,  exigencia que implica señalar la causal invocada, las normas procesales  y  sustanciales  transgredidas,  y las razones del reparo, todo dentro del marco  de  los  principios  que rigen la casación y la lógica de la causal planteada.   

8.  El  artículo  226  del  cpp  de  1991,  modificado  por el artículo 8° de la ley 553 de 2000, establecía como lo hace  el  213  del cpp de 2000, que si el demandante carece de interés jurídico o la  demanda  no  reúne  los requisitos se inadmitirá y se devolverá el proceso al  despacho de origen.   

9.   En  relación  con  los  presupuestos  procesales  del  recurso  extraordinario de casación a más de la legitimación  en  la  causa  -interés  jurídico  para  demandar  la  corrección del agravio  causado-  y  en  el proceso -ser parte y hacerlo directamente si fueren abogados  en  ejercicio-, impone no sólo el haber recurrido el fallo de primera instancia  porque  la ilegalidad de esa decisión no puede alegarse con criterio supletorio  ni  existe posibilidad alternativa entre la apelación y la casación, salvo las  excepciones  establecidas  por  la  jurisprudencia,  desaparecido  como está el  grado      jurisdiccional      de      consulta2,  sino  la identidad temática  entre  los  aspectos  sobre  los  cuales  versó  el recurso de apelación y los  motivos  que  posteriormente  se  invocan como causal de casación, porque no es  viable  atacar  con la impugnación extraordinaria aspectos que no comprendieron  el  objeto  de  inconformidad  frente al fallo de primer grado toda vez que, por  exclusión  de  materia,  mal puede alegarse un yerro sobre un tema respecto del  cual no hubo pronunciamiento en la sentencia recurrida.   

10. En el asunto tratado no existe identidad  temática  entre  los  motivos  de  la  apelación y la casación, puesto que en  aquella  el  defensor  del procesado luego de exponer aportes doctrinarios sobre  la  culpa  en  la  omisión  del  deber  de cuidado y hacer un recuento en forma  detallada  de  cómo  el  acusado  realizó  el  visado  de los títulos valores  cuestionados,  determinó  que  su labor se ajustó a las previsiones normales y  corrientes  que  no permitían denotar la falta al deber de cuidado al punto que  el  revisado  a  él  encomendado  lo  realizó  con  el lleno de los requisitos  establecidos  por  la  entidad crediticia, sin que en ningún momento pusiera de  presente  la  ausencia  de deber funcional como lo hace ahora en la impugnación  extraordinaria,  de  manera que al imposibilitar el pronunciamiento del Tribunal  en  esta materia exhibe carencia del presupuesto procesal en mención, siendo de  añadir  que  en  aquella  oportunidad  admitió  que  su  defendido  sí tenía  discernidas   las   funciones   de   visador  regional  y  que  las  cumplió  a  cabalidad.   

11.  No  obstante  esta falencia, de por sí  suficiente  para  inadmitir el libelo, al casacionista no le asiste razón en la  fundamentación  del cargo único propuesto contra la sentencia proferida por el  Tribunal,  la cual acusó de incurrir en violación directa de la ley sustancial  por  indebida  aplicación  del  artículo  137 del cp de 1980 que tipificaba el  delito  de  peculado  culposo  ante  la  ausencia  de  deber  funcional,  por lo  siguiente:   

11.1.   Si  se  trataba  de  postular  una  violación  directa  de  la  ley  sustancial, causal primera, cuerpo primero del  artículo  220  del  decreto  2700  de  1991,  estatuto  procesal  que regula el  presente  caso,  el  casacionista  debió  tener  en cuenta que en esta clase de  desaciertos  el  error  del  juez  es  de  juicio o in  iudicando  al  momento de aplicar o interpretar la ley  llamada  a  regular  el  caso  a  resolver,  y  puede acontecer por uno de estos  sentidos:   

–   falta   de  aplicación  -error  de  existencia-, cuando se ignora  que  la  norma  existe,  se considera que no está vigente o se estima que está  vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida   -error  de  selección-,  cuando  la  norma  escogida y aplicada no corresponde al caso concreto. E,   

–  interpretación  errónea   -error   de   sentido-,  cuando  la  norma  seleccionada  es  la  correcta,  pero el juez no le da el alcance que tiene o lo  restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

11.2.  Cuando  se demanda una sentencia  por  violación  directa  de la ley sustancial -que es lo que evoca el libelista  en   el   cargo  único-  en  cualquiera  de  sus  tres  modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación errónea), el demandante  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y sin discrepar  de  la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva  y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

11.3.  Al  recurrente le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el defensor de Francisco José  Vega  Varela  no  establece que el Tribunal en la motivación del fallo, hubiera  reconocido  sin  lugar  a  equívocos que en la conducta imputada a su defendido  brillaba  por su ausencia los elementos estructurante de la tipicidad del delito  investigado y, no obstante, en la parte resolutiva lo condenó.   

11.4.   Contrario  a  la  pretensión  del  recurrente,  el ad quem   al  valorar  en conjunto los elementos de prueba acopiados dedujo, como en igual  sentido  lo  hizo  el  juez  de  primera  instancia,  certeza  sobre  el  delito  investigado  -peculado culposo-, en concreto frente a la falta al deber objetivo  de  cuidado en el ejercicio funcional del cargo desempeñaba por el procesado en  el  Banco  Cafetero  que  permitió la pérdida de una cuantiosa suma de dinero,  en  la medida que   

Ciertamente,  Francisco  José  Vega   Varela,  en  diligencia de indagatoria manifestó que  era  administrador  financiero,  empleado del Banco con 27 años de experiencia,  de  manera  que  por  tratarse  de  profesional  en  el manejo de las finanzas y  principalmente  por  ostentar la calidad de empleado con avanzada experiencia en  su  rol laboral, no le era permitido dejar pasar por alto tantas irregularidades  para el visado de los títulos valores.   

La  Sala  resalta  el acierto jurídico del  a  quo al concluir que por  no  observar  el  enjuiciado  el  cuidado debido en el visado de cheques de alta  denominación  y  pertenecientes al Estado cuya administración y custodia se le  había  confiado,  permitió  la  pérdida  de una cuantiosa cantidad de dinero,  pues  de  haber obrado diligentemente, dado su conocimiento y poder de decisión  y  dominio  sobre el hecho, debió constatar telefónicamente la autenticidad de  cheques sometidos al canje.   

De  igual forma ante la pérdida de dineros  pertenecientes  al  Estado,  el funcionario bancario encargado de su custodia no  podía  aducir  en  su  favor  el  principio  de confianza fundado en que por el  exceso  de  trabajo  al  interior  del  Banco le impedía detenerse en pequeños  detalles  como  la  verificación  de autenticidad de los títulos valores, así  como  tampoco  debió  confiar  en  que  los tenedores de los cheques observaron  plenamente  sus funciones en la custodia de los mismos, ya que él no se ajustó  al  deber  objetivo  de  cuidado  en  la custodia y vigilancia del bien, lo cual  propicio su pérdida.   

11.5.  En relación con estas valoraciones y  aquellas  que  se  ocuparon  de  los  principios de tipicidad, antijuridicidad y  responsabilidad  del acusado en la conducta imprudente investigada, el libelista  no  atinó  a  demostrar  el  error  de  juicio  en  la  aplicación de la norma  sustancial  supuestamente  transgredida  y,  de  pasó  desconoció  los  hechos  demostrados  y  la  valoración  probatoria  que derivó la conducta omisiva del  acusado  que  de  manera  negligente  e  imprudente desatendió su función como  visador  que  era  el  cargo  por  él  desempeñado  en  la  entidad crediticia  afectada.   

El reparo se inadmitirá. Y,  

12.  En  consideración  a que la demanda no  cumple  las  exigencias  mínimas  requeridas  para  abrir  paso  a la casación  excepcional,  y  la  Sala no advierte violación de garantías fundamentales que  deba proteger de manera oficiosa, se inadmitirá.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1°.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada   por   el  defensor  del  procesado  Francisco  José  Vega  Varela.   

2°.  Contra  esta  providencia  no  procede  ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Juzgado de origen. Cúmplase.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                        AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                           YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                  

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto  de 26 de febrero de 2000, Radicado  18447, entre otros.    

2  (i)  que  al  sujeto  procesal de manera manifiesta y  arbitraria  se  le  hubiere impedido recurrir el fallo de primera instancia, vr.  gr.,   como   consecuencia   de   una  indebida  notificación;  (ii)  que  como  consecuencia  de la apelación interpuesta por otro sujeto procesal con interés  jurídico,  la  decisión  del  juez  de segunda instancia desmejore o agrave su  situación  jurídica,  o  (iii)  el  planteamiento  de  motivos  de nulidad que  afectan  la  estructura del procedimiento o vulneran garantías fundamentales de  las partes o intervinientes.     

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