33473(28-01-19)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  33473   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Bogotá,  D. C., veintiocho (28) de enero de  dos mil diez (2010).   

V I S T O S  

De   conformidad   con   los  lineamientos  consagrados  en  el  artículo  7°  de  la Ley 1095 del 2 de noviembre 2006, el  despacho   resuelve   la   impugnación   interpuesta  contra la providencia dictada, el 14 de enero del año  en  curso,  por  una  Magistrada del Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo,  mediante   la   cual   negó   el  amparo  de  hábeas  corpus   presentado   por  el  apoderado  del  señor  PEDRO  SEPÚLVEDA  FIGUERA,  quien se encuentra privado de la libertad.   

FUNDAMENTOS     DE    LA   PETICIÓN   

Refiere   el   apoderado   del  accionante  Pedro Sepúlveda Figueroa que  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Soatá (Boyacá) adelanta en contra de su  representado  un  proceso  penal por el presunto delito de acceso carnal abusivo  con  menor  de  catorce  años,  dentro del cual se ha prolongado ilegalmente su  libertad.   

Asevera que la Fiscalía presentó escrito de  acusación  el 20 de octubre de 2009, sin que hasta la fecha de la presentación  de  su  escrito contentivo de la presente acción constitucional (13 de enero de  2010) se haya dado inicio a la audiencia del juicio oral.   

Por tal razón, considera que se configura la  causal  de  libertad  prevista en el numeral 5° del artículo 317 de la Ley 906  de  2004,  pues  han  transcurrido  90 días desde la fecha de presentación del  escrito  sin  que  se hubiese dado comienzo a la mencionada audiencia del juicio  oral,  situación  que, en su criterio, impone al juez constitucional conceda la  libertad    solicitada    a    través   del   habeas  corpus.     

DECISIÓN      DEL    TRIBUNAL   

El  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  en  providencia  del 14 de enero de 2010, luego de referirse sobre los  alcances    jurídicos    de   la   acción   constitucional   de   hábeas  corpus  y  teniendo  en cuenta la  información  suministrada  por  los Jueces Promiscuo Municipal con Funciones de  Control  de  Garantías  de  Boavita  y  Promiscuo del Circuito con Funciones de  Conocimiento   de  Soatá,  concluye  que  la  solicitud   elevada  por  el  apoderado del peticionario es improcedente.   

En efecto, considera que el amparo pretendido  no  tiene  vocación  de  éxito  a  través del habeas  corpus,  toda  vez  que  la  libertad  sólo puede ser  dispuesta  dentro  del mismo proceso, ya que es en él donde se debe plantear la  petición  liberatoria,  solicitud  que  en  este  caso  no  se ha hecho ante el  correspondiente juez competente.   

Recuerda  que  al  interior  del  proceso se  cuenta  con  medios de defensa como son el de elevar las peticiones ante el juez  natural  y,  a  su vez, acudir a los recursos ordinarios y extraordinarios, cuya  utilización  permite la protección de los derechos fundamentales como el de la  libertad, caminos que no emprendió el aquí accionante.   

En consecuencia, concluye el Tribunal negando  por  improcedente  la  acción  de  habeas corpus instaurada por el apoderado de  Pedro       Sepúlveda       Figueroa.   

L A     I M P U G N A C I  Ó N   

El apoderado del accionante, luego de afirmar  que   el  habeas  corpus  es  procedente,  simplemente  manifiesta  que  en este caso han trascurrido 95 días  desde  la presentación del escrito de acusación sin que se haya llevado a cabo  la  audiencia  del  juicio  oral,  hecho  concreto  que  permite inferir que los  términos  se encuentran vencidos y, por lo mismo, resulta viable la libertad de  su procurado.   

CONSIDERACIONES       DEL   DESPACHO   

1.   En primer lugar, cabe precisar que  el  suscrito  Magistrado  es  competente para conocer en segunda instancia de la  impugnación  interpuesta contra la providencia del pasado 14 de enero, mediante  la  cual  una  Magistrada  del Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo negó,  por  improcedente,  la  solicitud  de  hábeas  corpus  presentada,  a  través de apoderado, por el ciudadano  Pedro  Sepúlveda  Figueroa,  según  así lo dispone el numeral 2° del artículo 7° de la Ley 1095 del 2 de  noviembre de 2006.    

2.  De otra parte, como lo ha precisado  la  jurisprudencia  de  la  Corte, el artículo 30 de la Constitución Política  consagra    el   derecho   fundamental   de   hábeas  corpus,  acción  reconocida  en  varios  instrumentos  internacionales,  tales  como la Declaración Universal de los Derechos Humanos,  el  Pacto  Internacional  sobre  Derechos  Civiles  y Políticos, la Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  y  la  Declaración Americana de Derechos y  Deberes del Hombre.   

De  igual  modo,  el  artículo  27. 2 de la  Convención  Americana  de  Derechos Humanos y el artículo 4° de la Ley 137 de  1994  (Estatutaria  sobre  Estados  de  Excepción),  contempla  el hábeas  corpus  dentro  de  los  derechos  intangibles.   

Así,    entonces,    el    hábeas  corpus es un derecho intangible y  de  aplicación inmediata consagrado en la Constitución Política y reconocido,  además,  en los tratados internacionales que forman parte del denominado bloque  de constitucionalidad.   

En  síntesis, se trata de la garantía más  importante    para   la   protección   del   derecho    a    la   libertad,   consagrado   en   el   artículo   28   de   la   Cata  Política,   el   cual   reconoce   en    forma    expresa   que   toda   persona   es  libre,    que    nadie    puede   ser   molestado   en    su    persona   o   familia,   ni  reducido   a   prisión  o  arresto,  ni  detenido,  ni   su   domicilio   registrado, sino  en  virtud  de   mandamiento      escrito      de      autoridad     judicial  competente,   con   las  formalidades  legales  y   por    motivo    previamente  definido   en   la   ley.   

Ahora bien, el derecho a la libertad, pese a  su  indiscutible consagración constitucional, no es un derecho absoluto, según  se  desprende de lo previsto en el citado artículo 28 de la Constitución, pues  si  bien  el hábeas corpus es  el  medio  por  excelencia para su protección, como así venía considerándose  tradicionalmente  por  la  legislación  y  la jurisprudencia, la naturaleza ius  fundamental  de  este  derecho devela que dicha acción es una garantía no solo  del   derecho   a  libertad,  sino  que  igualmente  lo  es  de  otros  derechos  fundamentales  de la persona privada de la libertad como son los de la vida y la  integridad                 personal.1   

Por  ello,  el  derecho  a la libertad no es  absoluto,  pues  éste  afronta su restricción cuando el ciudadano es objeto de  un  proceso  penal  adelantado  con  base en el respeto del debido proceso y del  derecho de defensa, también constitucionalmente reglados.   

3.   Teniendo  en cuenta las anteriores  precisiones,  cabe  también  recordar  que  el hábeas  corpus, como lo establece la Constitución Política y  lo  desarrolla la Ley 1095 de 2006, es un derecho constitucional fundamental que  tutela la libertad personal en los siguientes casos concretos:   

3.1.   Cuando  la  aprehensión  de una  persona  se  lleva  a  cabo  por fuera de las formas constitucional y legalmente  previstas  para ello, como sucede con la orden judicial previa (artículos 28 de  la  Constitución   Política,  2°  y  297  de  la  Ley  906  de 2004), la  flagrancia  (artículos  345 de la Ley 600 de 2000 y 301 de la Ley 906 de 2004),  la  captura  públicamente  requerida (artículo 348 de la Ley 600 de 2000) y la  captura excepcional (artículo 21 de la Ley 1142 de 2007).   

3.2.   Cuando  obtenida  legalmente  la  captura,  la  privación  de la libertad se prolonga más allá de los términos  previstos  en  la Constitución y en la ley para que el servidor público:   a)  lleve  a cabo la actividad a que está obligado (verbo y gracia: escuchar en  indagatoria,  dejar  a  disposición  judicial  el  capturado, hacer efectiva la  libertad  ordenada,  etc.),  o  b) adopte la decisión correspondiente  al  caso  (por  ejemplo:  definir  su  situación  jurídica dentro del término  legal,   ordenar   la  libertad  frente  a  la  captura  ilegal,  entre  otras).   

4.   De otra parte, debe reiterarse que  dirigida   la   acción   constitucional   a   proteger   a   la   persona   de  la  privación  ilegal  de  la   libertad    o    su   indebida    prolongación,    es   claro   que   al   juez   constitucional,   en  el  examen   puesto   a   su  consideración,  le   está   vedado   incursionar   en  terrenos  extraños  a  este específico tema, so pena de invadir  órbitas  que  son  propias  de la competencia del juez  natural  al  que la ley le ha asignado su conocimiento,  pues  de  lo  contrario desbordaría la naturaleza de su función constitucional  destinada a la protección de los derechos fundamentales.   

En otros términos, como de manera reiterada  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia  de  la  Corte, la  procedencia  de  esta  acción  se encuentra supeditada a que el afectado con la  privación  ilegal  de  la libertad o con su ilícita prolongación haya acudido  primero  a  los medios previstos en el ordenamiento legal dentro del proceso que  se   le  adelanta,  pues,  se  reitera,  lo  contrario  conllevaría  a una ingerencia indebida sobre las facultades que son propias del  juez que conoce de la causa.   

Al respecto la Corte ha dicho:  

“Evidentemente la  acción  de  hábeas  corpus  fue  concebida  como  una  garantía esencial cuyo  ejercicio  de  carácter  informal, en principio demanda el estudio de cualquier  situación  de  hecho que indique la privación de la libertad sin la existencia  de  una  orden  legalmente  expedida por la autoridad competente, pero de manera  alguna  implica  su  uso  indiscriminado,  esto  es,  la  pretermisión  de  las  instancias  y  los  mecanismos  judiciales  ordinarios,  pues  ella se encuentra  instituida   como  la  última  garantía  fundamental  con  la  que  cuenta  el  perjudicado  para  restablecer  el derecho que le ha sido conculcado.   

“Sobre   el  particular,  la  jurisprudencia de la Sala ha sido consistente en determinar que  la  procedencia  excepcional  de  la acción de hábeas corpus debe responder al  principio  de  subsidiaridad,  pues  roto éste por acudir primariamente a dicha  acción  desechando  los  medios  ordinarios  a través de los cuales es posible  reclamar  la  libertad  con fundamento en alguna de las causales contempladas en  la   ley,  aquella  resulta  inviable”. 2   

Sobre el mismo tema, la jurisprudencia de la  Sala indicó:   

“El núcleo del  hábeas  corpus  responde  a  la necesidad de proteger el derecho a la libertad.  Pero  cuando  la  misma  ha  sido  afectada  por  definición  de quien tiene la  facultad  para hacerlo y ante él se dan, por el legislador diferentes medios de  reacción  que  conjuren  el  desacierto, nadie duda que el hábeas corpus está  por  fuera de este ámbito y pretender aplicarlo es invadir órbitas funcionales  ajenas.  Su inmediatez, su perentoriedad, su efecto indiscriminado, al punto que  no  hay  fuero  o especialidad de competencia en el cual no incida, no impone ni  auspicia   el   que   se  le  haga  actuar  en  donde  no  es  el  radio  de  su  intervención”.3   

De igual manera, respecto de dicho asunto, la  Corte volvió a referirse así:   

“Cuando   la  libertad  personal,  que se considera violada, ha sido afectada en virtud de una  decisión  judicial  dentro  de  un  proceso  penal, conforme a criterio de esta  Sala,  el  cual igualmente fue indicado por la Corte Constitucional en sentencia  C-301  de  1993,  la  acción   de  Hábeas  Corpus  se torna improcedente,  ateniendo  que  es  el  mismo  proceso  penal  el que provee de mecanismos a las  partes  para  restablecer  este derecho, entre los que se menciona el control de  legalidad,  si  se  trata  del  procedimiento previsto en la ley 600 de 2000, la  interposición  de  recursos  contra la decisión que impone la privación de la  libertad  o  su  limitante,  e  igualmente  y  cuando  de vulneración la debido  proceso,  la solicitud de nulidad que se invoca ante el Funcionario judicial que  adelanta  el  proceso,  en  los  términos  previstos  en  el  artículo  306  y  siguientes  de  la  ley  aludida,  a  menos  que  se  incurra  en  una  vía  de  hecho”.4   

A similar conclusión llegó la Sala respecto  de los procesos adelantados conforme a la Ley 906 de 2004:   

“Acorde  con lo  expuesto,  a  partir  del  momento  en que se impone la medida de aseguramiento,  todas  las  peticiones  que tengan relación con la libertad del procesado deben  elevarse   al  interior  del  proceso  penal,  no  a  través del mecanismo  constitucional  de  Hábeas  corpus,   pues esta acción no está llamada a  sustituir    el   trámite   del   proceso   penal    ordinario.   

“Al respecto ha  sostenido la Corte Suprema de Justicia:   

“El núcleo del  hábeas   corpus   responde   a  la  necesidad  de  proteger  el  derecho  a  la  libertad.   Pero  cuando la misma ha sido afectada por definición de quien  tiene  la  facultad para hacerlo y ante él se dan, por el legislador diferentes  medios  de  reacción  que  conjuren  el  desacierto,  nadie duda que el hábeas  corpus  está  por  fuera  de  este  ámbito  y  pretender  aplicarlo es invadir  órbitas  funcionales  ajenas.   Su inmediatez, su perentoriedad, su efecto  indiscriminado,  al  punto  que no hay fuero o especialidad de competencia en el  cual  no  incida,  no impone ni auspicia el que se le haga actuar en donde no es  el    radio    de   su   intervención”5.   

“Es que resulta  inaceptable   la   existencia   de   dos  medios  judiciales  alternativos  para  controvertir  las  decisiones  que afectan la libertad,  cuando tal como se  ha  venido  insistiendo,   existen  los  recursos  legales  ordinarios  que  garantizan   la   protección   del   derecho  fundamental  dentro  del  proceso  penal.   

“Así lo planteó  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia   C-301 de 1993 al estudiar la  exequibilidad de la Ley 15 de 1992:   

“En  suma,  los  asuntos  relativos  a  la  privación  judicial de la libertad, tienen relación  directa  e  inmediata  con  el  derecho  fundamental  al  debido  proceso  y  la  controversia  sobre los mismos debe, en consecuencia, respetar el presupuesto de  este  derecho  que  es  la  existencia de un órgano judicial independiente cuyo  discurrir  se sujeta necesariamente a procedimientos y recursos a través de los  cuales  puede  revisarse  la  actuación  de  los jueces y ponerse término a su  arbitrariedad.  De  este  modo  no  se  restringe  el hábeas corpus, reconocido  igualmente  por  la Convención Americana de derechos humanos, pues se garantiza  el  ámbito  propio  de  su  actuación:  las  privaciones  no  judiciales de la  libertad.  En  lo  que atañe a las privaciones judiciales, el derecho al debido  proceso,  desarrollado  a  nivel  normativo  a  través  de  la consagración de  diversos  recursos  legales,  asegura  que  la  arbitrariedad judicial pueda ser  eficazmente  combatida  y  sojuzgada  cuando  ella  se  presente. Lo anterior no  excluye  la  invocación  excepcional  de la acción de hábeas corpus contra la  decisión  judicial  de  privación  de  la  libertad  cuando ella configure una  típica    actuación    de    hecho”.6   

En   decisión  más  reciente,  la  Corte  reiteró:   

“(ii)           El derecho  –  acción  de  habeas  corpus  es  de  carácter  fundamental  y  de aplicación inmediata. También el  derecho    al    debido   proceso   tiene   tales   características.   

“Por tanto, en la  tensión  entre  los  referidos  derechos fundamentales, se impone reconocer que  los  procesos judiciales deben ser adelantados con “observancia de la plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la referida acción  constitucional  no  puede  de  ningún modo sustituir o desplazar los mecanismos  dispuestos   por   el   legislador  al  interior  de  cada  trámite.   

“(iii)                    No  es viable confundir la naturaleza jurídica  de  la  petición  de  libertad  provisional  con  el ejercicio de la acción de  habeas  corpus,  pero  lo  cierto es que, precisamente dentro de la comprensión  del  derecho  fundamental  al  debido proceso, argumentos jurídicos y de razón  práctica   permiten   colegir   que   antes   de   acudir   a   los  mecanismos  constitucionales  o legales de protección de los derechos, su reclamación debe  efectuarse,  siempre  que  ello  sea  posible,  al  interior  de las actuaciones  ordinarias,  todo  lo cual dota al proceso penal de unos mínimos de coherencia,  reconoce  su  progresividad  y  a la vez, proscribe la posibilidad de eventuales  decisiones    contradictorias    de    la    jurisdicción   sobre   una   misma  temática”.7   

5.   En  esas  condiciones, teniendo en  cuenta  la  información  allegada  a este diligenciamiento, no cabe duda que la  providencia  impugnada y a través de la cual el Tribunal Superior de Santa Rosa  de    Viterbo    negó   por   improcedente   la   solicitud   de   hábeas  corpus que elevó el apoderado del  ciudadano   Pedro   Sepúlveda   Figueroa, se ajusta a derecho.   

En   efecto,   es   indiscutible   que  el  memorialista  apoya  la  presente acción constitucional en lo contemplado en el  numeral  5°  del artículo 317 del Código de Procedimiento Penal. Sin embargo,  también  es evidente que tal  petición  no ha sido elevada  al    interior    del    proceso    que    se   adelanta   contra   Sepúlveda  Figueroa,  es  decir,  ante el  juez natural competente para atender esta clase de solicitudes.   

Siendo  ello  así,  el  juez constitucional  competente  para  atender  la  acción  de hábeas  corpus  no  puede  inmiscuirse  en  las  específicas  funciones  que   son propias del juez natural del proceso, siendo éste, en  primera  y  segunda  instancia,  el llamado a resolver la petición de libertad,  pues,  como  se  ha indicado, dicha acción excepcional responde al principio de  subsidiaridad,  en  la  medida  que,  como  sucede en este caso, el peticionario  cuenta  con las alternativas de defensa que la ley prevé para el proceso penal,  como  son,  hacer  allí  la  solicitud  y,  dado el caso, acudir a los recursos  ordinarios.     

De  lo  anterior  se  concluye  que  resulta  improcedente    acudir    a    la   acción   constitucional   de   hábeas  corpus  cuando  al  interior  del  proceso  penal  están  dados los instrumentos legales previstos para la defensa  del   derecho  a  la  libertad,  alternativa  que  el  aquí  accionante  no  ha  agotado.    

En otros términos, el ejercicio del hábeas  corpus  sólo  permite  el  examen  de  los  elementos  extrínsecos  (fuera del  proceso)  de la medida que afecta la libertad, no la de los intrínsecos (dentro  del  proceso)  porque  éstos  son  del  ámbito exclusivo y excluyente del juez  natural.   

En fin, advirtiendo que el reclamo realizado  por  el  apoderado del accionante procura discutir un asunto que no ha planteado  ante  el  juez  natural  del  proceso  penal, se impone concluir que el Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  en su providencia obró acertadamente al  negar     la    acción    pública    de    hábeas  corpus,   razón   por   la   cual   se   confirmará  integralmente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R E S U E L V E  

CONFIRMAR   la  decisión  del  14  de  enero  de  2010  a través de la cual una Magistrada del  Tribunal  Superior  de Santa Rosa de Viterbo negó por improcedente el amparo de  hábeas corpus presentado por  el   apoderado   del   ciudadano   PEDRO   SEPÚLVEDA  FIGUEROA,  de conformidad con las razones expuestas en  esta providencia.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Magistrado  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Así  lo  ilustró la Corte Constitucional en sentencia C-187 de 2006, a través de la  cual  efectuó  el  control  previo  de  constitucionalidad  de  la  ley 1095 de  2006.   

2  Radicación 28747, sentencia del 15 de noviembre de 2007   

3  Radicación  14153,  sentencia  del 27 de septiembre de 2000.  Ver también  rad.  27577, auto del 29 de mayo de 2007;  rad. 28065, auto del 8 de agosto  de  2007;   rad.  28142,  auto  del 15 de agosto de 2007;  rad. 28228,  auto de 29 de agosto de 2007, entre otros.   

4 Rad.  28598, auto del 23 de octubre de 2007.   

5  Sentencia  de  segunda  instancia,  radicado  No.  14153  de  septiembre  27  de  2000.   

6  Sentencia C-301del 2 de agosto de 1993.   

7 Rad.  28993. sentencia del 19 de diciembre de 2007.     

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