33353(27-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33353  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 127.  

Bogotá,  D.C.,  veintisiete de abril de dos  mil diez.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala sobre la solicitud presentada por la defensa  del  reclamado  en  extradición  MARCO  ELÍAS FRANCO  PALACIOS,  orientada a que se decrete la ilegalidad de  su    captura   y   como   consecuencia   de   ello,   su   libertad.   

ANTECEDENTES  

          1.   El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  remitió  a esta Colegiatura el trámite de extradición del ciudadano  colombiano  MARCO  ELÍAS  FRANCO PALACIOS,  aprehendido  el 20 de octubre de 2009 en cumplimiento de la orden  de    captura1   proferida  el  13  de  noviembre de 2008 en su contra por el  Fiscal  General  de  la Nación, con fundamento en la Nota Verbal N° 2467 del 3  de         septiembre         de         20082,  remitida  por el Gobierno de  Estados Unidos a través de su Embajada en Colombia.   

La solicitud de extradición fue formalizada  mediante  la  Nota  Verbal  N°  3112  del  16  de diciembre de 20093, acompañada de  la documentación correspondiente.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que  de  acuerdo  con  nuestra  legislación  penal  interna, por no  existir   Convenio  aplicable  al  caso  en  mención  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el ordenamiento procesal colombiano4.   

         

2. El defensor del  requerido,  en  cumplimiento del inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de  2004  presentó  escrito  de  conclusión,  en  el cual incluyó como uno de sus  puntos  la petición de que se declare la nulidad de la captura de su asistido y  como   consecuencia  de  tal  declaración,  su  libertad  inmediata5.   

Para sustentar su solicitud aduce, en primer  término,  que los hechos fundamento de la solicitud de entrega efectuada por la  autoridad foránea acaecieron en febrero de 2006.   

La documentación allegada, dice, alude a una  reunión  de  su  poderdante con el señor León Darío  Zuleta   Vallejo,   fallecido  el  30  de  octubre  de  20076,    y    también    a    la   existencia   de   una   “supuesta     fuente    (que)   debió   aportar   los  registros  fotográficos  o  fílmicos  que  comprueben  su dicho,  al  igual que los registros de audio que demuestren el  contenido  de  las  supuestas  conversaciones  en  la  reunión  a  que alude la  autoridad   de   los   Estados  Unidos”.   

Entonces,  prosigue,  si  las  autoridades  extranjeras  acopiaron  pruebas  en  el  territorio  patrio,  sus  similares  de  Colombia  deben exigir que esa actividad se sujete a los requisitos de legalidad  impuestos  por  nuestra  legislación  para  interferir comunicaciones privadas,  hacer  seguimientos pasivos o controles físicos a los ciudadanos, con el fin de  hacer  prevalecer  los  postulados  del  Preámbulo  y  del  artículo 2° de la  Constitución  Política,  vulnerados,  dice,  en  este  caso,  al  igual que la  independencia  y  soberanías  nacionales,  cuya  salvaguarda corresponde a esta  Corporación.     

En  segundo  lugar, la captura es ilegal por  cuanto  la orden de concretarla impartida por el Fiscal General de la Nación no  puede  estar  exenta del control judicial exigido por el Acto Legislativo 003 de  2002 y la Ley 906 de 2004.   

Y  si  bien,  aduce,  la  Fiscalía tiene la  faculta  de  disponer  capturas,  la Corte Constitucional en sentencia C-1001 de  2005  señaló  que  la  dispuesta  por  el  Fiscal  debe  sujetarse  a  mayores  requisitos  y  sólo  se  produce por excepción, criterio dentro del cual no se  enmarca la expedida en contra de su defendido.    

Además,  argumenta, no se puede admitir con  fundamento  en  el  artículo  35  del  Ordenamiento  Superior  que “bajo la égida del acto legislativo 03  de  2002,  artículo  2°…,  el  Fiscal General de la Nación, conserva en la hora de ahora, una facultad que  antes  de  la  reforma  de  2002,  eventualmente  pudiera  ser asistida de vigor  Constitucional”.   

  Al trámite de extradición, sostiene,  le  resultan  aplicables la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto  de Derechos Civiles y Políticos.   

Siendo así, debe prevalecer lo reglado en el  Acto   Legislativo   03  de  2002  “…en  el  entendido  que  la  orden  de captura que expidió el Fiscal  General  de  la Nación… no  consulta  el  criterio  de  excepcionalidad  a  que  alude  el  numeral  2° del  artículo       250       Superior”.   

Además  la  aprehensión  así  lograda, en  virtud  de los trámites propios del proceso de extradición, se convierte en la  práctica  en  una detención preventiva que debe estar regido por la Ley 906 de  2004.         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

La Sala ha sostenido de manera reiterada que  “…la extradición es un  mecanismo  de  asistencia y cooperación judicial entre los Estados, mediante el  cual  el país en donde se ha refugiado una persona para eludir la acción de la  justicia,  la  entrega  a  otro  en  cuyo  territorio ha delinquido, para que la  someta  a  juicio  o al cumplimiento de la pena impuesta y evitar de ese modo la  impunidad  de  la  conducta  delictiva”7.   

El ordenamiento jurídico patrio prevé para  la  extradición pasiva un trámite mixto administrativo-judicial, en el cual la  Corte  Suprema  de  Justicia tiene la función de emitir un concepto destinado a  determinar  si  los documentos aportados con la solicitud de entrega reúnen los  requisitos  previstos  en  los tratados internacionales o en la ley interna y si  así  ocurre, conceptúa favorablemente; de lo contrario, opina de modo adverso,  hipótesis que obliga al Gobierno Nacional.   

En ese orden, en el trámite de extradición  la  Corte  no  asume  una labor de carácter jurisdiccional, pues su gestión se  restringe  a  la  confrontación objetivo-formal de la documentación presentada  frente  a  los  elementos  del concepto que, conforme el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  se refieren exclusivamente a la validez formal de los documentos  presentados,  a  la  demostración  plena  de  la  identidad  del solicitado, al  principio  de  la  doble  incriminación,  a  la  equivalencia de la providencia  dictada  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  al cumplimiento de lo  previsto     en     los     tratados    públicos8.   

Por  ello,  en  desarrollo del trámite a su  cargo  no  tienen  cabida  cuestionamientos  relacionados  con  la  validez o el  mérito   probatorio  de  los  elementos  de  juicio  acopiados  por  el  Estado  requirente  sobre  la  ocurrencia del hecho que origina la petición de entrega,  ni  respecto  del  lugar  donde aconteció, o sobre su calificación jurídica o  las  normas que lo regulan o prohíben, o relativos a la forma de participación  o  responsabilidad del solicitado, la competencia del órgano judicial del país  solicitante o la validez del trámite cumplido ante ellas.   

Tales asuntos conciernen, de manera exclusiva  y  excluyente a las autoridades judiciales del Gobierno solicitante ante quienes  debe  suscitarse  la  correspondiente  controversia  en el proceso respectivo, a  través de los mecanismos previstos por su legislación.   

En  ese  contexto,  surgido de la naturaleza  jurídica  de  la  extradición, la Sala carece de competencia para pronunciarse  acerca  de  peticiones  de libertad de los capturados9,   último   propósito   que  envuelve   la   solicitud   de  ilegalidad  de  la  captura  presentada  por  el  defensor.   

          Ahora  bien:  la  improcedencia  del  control  de legalidad sobre la  captura  emitida  por  la Fiscalía con fines de extradición, fue señalada por  la  Corte  Constitucional  en la sentencia C-243 de 2009, oportunidad en la cual  abordó  en  forma  precisa,  la  temática  propuesta por la defensa del señor  FRANCO PALACIOS.   

          Sobre  el particular indicó:            

“…6.2. Para la  Sala,  las modificaciones introducidas mediante el Acto Legislativo 03 de 2002 e  incorporadas  en  el  articulo  250,  numeral  1o  de la Carta Política, fueron  concebidas  como  parte  del  sistema  penal  acusatorio  para  ser aplicadas al  régimen  regulatorio  de  la  libertad individual de las personas, cuando éste  derecho  resulte  limitado o cuando la persona sea capturada para que comparezca  a  un proceso penal común, sin que tales normas puedan ser aplicadas en el caso  de  la captura con fines de extradición, pues en éste evento se estará frente  a  una  actuación administrativa susceptible de los controles administrativos y  judiciales previstos en el código contencioso administrativo.   

Esta  Corporación  tuvo  oportunidad  de  referirse  a la captura con fines de extradición cuando por razonas similares a  las  que  ahora  son  analizadas,  fueron  demandadas  las  normas  del estatuto  procesal  penal  derogado  (Decreto  2700  de 1991), que en sus artículos 562 y  566   [13] atribuían al Fiscal General  de  la  Nación  la  función  de ordenar la captura de la persona solicitada en  extradición. En aquella ocasión la Corte   [14]10         expresó:   

‘… la captura  con  fines  de extradición es una medida cautelar para asegurar de está manera  la   eficacia  de  la  extradición,  poniendo  físicamente  al  extraditado  a  disposición  del  Estado  requirente  para  los  fines jurídico-procesales que  correspondan.   

   

De suerte, que no se encuentra entonces por  la  Corte  vulneración  alguna  del artículo 28 de la Constitución Política,  pues  se  trata  de  un  acto  de  cooperación  internacional  que  no  podría  realizarse  de  otra  manera  y,  que en todo caso, permitirá a quien resultare  extraditado  reclamar  su  libertad  ante  la autoridad judicial que conozca del  proceso  en  el  Estado requirente o receptor, conforme a los principios, usos y  reglas  del  Derecho  Internacional  Humanitario,  así  como  a  los Tratados y  Convenios      Internacionales      que     rijan     la     materia’.   

6.3.  En  conclusión,  a  diferencia de la  captura  ordenada  para  asegurar  la  comparecencia  de la persona a un proceso  penal  común  y  que está sometida al control de legalidad a cargo del juez de  control  de  garantías  (C. Po. Art. 250, numeral 1º), la orden de captura con  fines  de  extradición  hace  parte  de  un trámite administrativo destinado a  poner  a  disposición  del Estado requirente a una persona para que adelante un  proceso  penal en su territorio y bajo su jurisdicción, todo con reconocimiento  y  respeto  por  la  soberanía  del  solicitante,  teniendo como fundamento los  principios   de  colaboración,  solidaridad,  como  también  el  de  confianza  legítima y mutua en las relaciones entre Estados.   

En este orden de ideas, el Estado requerido  no  podrá  llevar  a  cabo control jurisdiccional sobre la orden de captura con  fines  de  extradición,  pues  tal comportamiento podría ser entendido como un  acto  de desconocimiento de las atribuciones propias de la soberanía del Estado  requirente,  con las consecuencias que el derecho internacional prevé para esta  clase de actitud.”   

          En  virtud de esta decisión, que tiene el carácter de cosa juzgada  constitucional,  esta  Sala se abstendrá de definir la solicitud elevada por el  defensor.   

          Ahora,  como  la  facultad  de  ordenar  la captura del requerido en  extradición  radica  en  el  Fiscal General, a quien corresponde decretarla tan  pronto  conozca  la  solicitud  formal  de  entrega, o antes, si así lo pide el  Estado  requirente,  quedando  la  persona  capturada  a órdenes de su despacho  hasta  tanto  se  resuelva  el  trámite  de  extradición, a dicha autoridad se  remitirá   de   manera   inmediata   la   solicitud   del   defensor   para  lo  pertinente.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

          RESUELVE   

          1.  ABSTENERSE  de  definir  la  petición  orientada  a obtener la libertad de MARCO ELÍAS FRANCO  PALACIOS,  impetrada  por  su  apoderado, conforme las  razones expuestas.   

          2.  REMITIR  la solicitud al Fiscal General  de   la   Nación   para   lo   de  su  cargo,  dejando  copia  de  ella  en  el  expediente.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                         

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                    

                                                                                                                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

          

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fls.  10 a 13 c. anexa.   

2 Fl. 6  a 8 ib.   

3 Fls.  36 a 19 c. anexa.   

4 Cfr.  oficio   DAJI.E.   N°   2876   del   17   de  diciembre  de  2009.  Fl.  31  c.  anexa   

5 Fls.  51 a 59 c. principal.   

6 Anexa  certificado defunción. Cfr. Fl. 62 c. principal.   

7 Auto  del 29 de julio de 2008 Rad. 29294   

8 Cfr.  Auto  del 4 de noviembre de 2009, Extradición 32240; Auto del 2 de diciembre de  2008,  Extradición 30324, Auto del 26 de septiembre de 2007, Extradición 2808,  entre otros.   

9 Auto  del  4  de  noviembre  de  2009,  Extradición 32240; Auto del 2 de diciembre de  2008,  Extradición 30324, Auto del 26 de septiembre de 2007, Extradición 2808,  entre otros.   

10 Se  refiere a la sentencia de la Corte constitucional C-1106 de 2000     

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