33195(26-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33195  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 168.   

Bogotá  D.C., mayo veintiséis (26) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala en relación con la  admisión   de   la   demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  de  JAIME    ALBERTO    RAMÍREZ   VÁSQUEZ  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Juzgado  37  Penal  del  Circuito  de  Bogotá del 1° de julio de 2009, mediante la cual  confirmó  la  dictada el 19 de enero anterior por el Juzgado 63 Penal Municipal  de   la   misma   ciudad   que   lo  condenó  por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  13  de  julio  de  2004,  la  señora  Diana     Victoria    Cantor    López,   madre   de   D.C.R.C.  y  J.A.R.C.1,  en  ese entonces menores de  edad,  formuló  denuncia  penal  en  contra  de JAIME  ALBERTO   RAMÍREZ   VÁSQUEZ,   aduciendo   que  el  mencionado   no  ha  atendido  las  obligaciones  económicas  derivadas  de  su  condición  de  padre,  luego de que el Juzgado Segundo de Familia, tras aprobar  la  conciliación  pactada  por las partes, declaró al mencionado a paz y salvo  con   las   mesadas   correspondientes  hasta  el  mes  de  junio  de  del  año  2001.   

Con  base  en  los  hechos  denunciados, se  dispuso  la  apertura  de instrucción, en cuyo marco fue vinculado RAMÍREZ  VÁSQUEZ,  mediante diligencia  de  indagatoria,  en contra  de  quien se profirió resolución de acusación el 31 de diciembre de 2004 como  posible autor del delito de inasistencia alimentaria.   

En   virtud  del  recurso  de  apelación  promovido  por el defensor del acusado, se pronunció un Fiscal Delegado ante el  Tribunal  de  Bogotá  el  23 de septiembre de 2005, quien confirmó la anterior  providencia.   

La   etapa   del   juicio   correspondió  adelantarla  al  Juzgado  63  Penal  Municipal de la misma ciudad donde, una vez  surtido  el correspondiente rito legal, dictó sentencia el 19 de enero de 2009,  a  través  de  la  cual  condenó  a  JAIME  ALBERTO  RAMÍREZ  VÁSQUEZ  como autor penalmente responsable  del  mismo  delito  que  sustentó  la  acusación  a  las  penas principales de  veinticuatro  (24)  meses  de prisión y multa por valor de quince (15) salarios  mínimos  legales mensuales vigentes y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por el mismo lapso de la pena  privativa de la libertad.   

Igualmente,   lo   condenó  al  pago  de  perjuicios  en  las sumas estipuladas, a la vez que le concedió el subrogado de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

El  Juzgado  37  Penal del Circuito de esta  misma  ciudad,  con  ocasión  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por la  defensora  del  sindicado  contra  el  anterior  fallo,  lo  confirmó  mediante  providencia  del  1°  de  julio ulterior.     

Inconforme con la sentencia del ad-quem,  la representante del procesado  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  mediante  demanda sobre cuya  admisibilidad se pronuncia ahora la Sala.      

LA DEMANDA  

          La  casacionista  formula un único cargo contra el fallo impugnado  con  fundamento  en la causal primera prevista en el artículo 207 de la Ley 600  de  2000,  por “exclusión  evidente  del  artículo  40, numeral cuarto del Código Penal, (artículo 32 de  la  Ley 599 de 2000) y aplicación indebida del artículo 233 del código penal,  de   la   misma   obra  (artículo  286  de  la  Ley  599  de  2000)”.             

         A   continuación,   en  el  capítulo  que  denomina  “demostración  del  cargo”,  se  limita a señalar textualmente  que:   

         “Con  las  escrituras y documentación  allegadas  en  debida  forma  dentro  del  plenario  se  encuentra demostrado lo  manifestado por mi mandante.   

         Así  como con la declaración de mi mandante quien fue específico  en   las  fechas  y  situaciones  en  las  que  no  pagó  la  totalidad  de  la  cuota”.   

         Finalmente,    en    el    acápite   que   intitula   “conclusión” aduce, también de forma textual, lo  siguiente:   

         “Si   el   juzgador   de  la  segunda  instancia  hubiese  tomado  en  consideración  la  causal  de  del (sic)   Código   Penal  y  aplicación  indebida  del  artículo  233  de  la  misma  obra, configurándose (sic)  (artículo  286 de la Ley 600 del  año  2000),  así  la  causal invocada”.        

Con  fundamento  en  lo  anterior, solicita  casar  el  fallo  impugnado  para, en su lugar, dictar absolución a favor de su  defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Es  evidente  que el asunto que ocupa la atención de la Sala sólo  permite  el  acceso  al medio extraordinario de casación por la denominada vía  excepcional   o  discrecional,  en  virtud  a  que,  analizadas  las  diferentes  normatividades  procesales  que  han regulado el recurso a partir de la fecha de  ocurrencia  de  la  conducta  por la que se procede, no es viable acudir a éste  por la vía normal o tradicional.   

         Ciertamente,  según  el inciso 1º del artículo 205 de la Ley 600  de  2000, el recurso extraordinario de casación es viable contra las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito  Judicial  y  por  el  Tribunal Penal Militar, cuando se proceda por “delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la libertad cuyo máximo exceda de ocho  años” (subrayas fuera de  texto).   

Sin  embargo,  cuando  el  fallo de segundo  grado  no es proferido por los mencionados Tribunales, o el delito por el que se  procede   tiene   pena   privativa  de  la  libertad  inferior  al  quantum   señalado  en  precedencia  o  sanción  no  restrictiva de la libertad, el inciso 3º del mencionado artículo  faculta  a  esta  Sala  para admitir discrecionalmente, y de manera excepcional,  las  demandas de casación presentadas “cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

         En  el  asunto  objeto  de  estudio  se advierte que ni el fallo de  segunda  instancia  fue  proferido  por  las  autoridades judiciales mencionadas  expresamente  en la preceptiva legal aludida, en tanto se trata de una sentencia  dictada  por  un  juzgado  de  circuito,  ni  se  cumple  con  el presupuesto de  procedibilidad  referido a la pena máxima establecida para el delito por el que  se procede.   

Sobre  esto  último,  repárese  que  al  sindicado  JAIME ALBERTO RAMÍREZ VÁSQUEZ  se  le atribuye la conducta delictiva de inasistencia alimentaria  suscitada  desde  el  mes  de  julio  del  año  2001, para cuando se encontraba  vigente  el  artículo  233,  inciso  primero,  de  la  Ley  599 de 2000, que lo  sancionaba  con una pena máxima de tres (3) años de prisión y, en el segundo,  con cuatro (4) años de prisión.    

         Tampoco  se  cumple con tal presupuesto con la reforma implementada  con  la  Ley  1181  de  2007,  en  cuyo artículo 1° se incrementó la sanción  máxima  prevista  para  este  delito a setenta y dos (72) meses o, lo que es lo  mismo, seis (6) años de prisión.   

    

Si  ello  es  así,  no  surge  conclusión  distinta  a  la  de  que  a la impugnante sólo le quedaba como alternativa para  acudir  a  esta medio de impugnación la vía discrecional prevista en el inciso  tercero  de  la  última norma en cita, asumiendo, por tanto, las obligaciones y  exigencias   dispuestas   por   el   legislador   en  esta  materia,  labor  que  definitivamente  no  acometió,  pues a más de no haber hecho mención siquiera  tangencial  a  esta modalidad, ninguna referencia glosó en punto de los motivos  que  franquean  su  acceso,  ni  tampoco  se  infieren  de  la escueta y confusa  fundamentación  presentada.             

De  tiempo  atrás tiene señalado la Corte  que  en  punto  de  la casación discrecional compete al demandante expresar con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya  para  proveer  un  pronunciamiento con criterio de autoridad respecto de un tema  jurídico  especial o en procura de proteger las garantías fundamentales de las  partes  o  intervinientes  procesales,  en virtud de la naturaleza eminentemente  rogada de este medio de impugnación.   

         Si  de  lo  primero  se  trata,  deberá  demostrar la necesidad de  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de un tema  jurídico  especial,  ya  sea  para unificar posturas conceptuales encontradas o  con  el  fin  de  actualizar  la  doctrina  o  para  abordar  un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la utilidad de brindar solución al asunto y, a la par, servir de guía a  la actividad judicial.   

Empero,  si el objetivo trazado es asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales  tiene la obligación de demostrar la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento en el fallo recurrido, circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la sola referencia  descriptiva hecha en la sustentación.   

         Como  nada  de  lo anterior se cumple en el libelo por contener una  propuesta  carente  de  sustento  frente  a  todos  los  aspectos planteados, la  conclusión  que  emana  necesariamente  es  la  de su inadmisión, sin que, por  consiguiente,  resulte  preciso revisar si el cargo formulado contra el fallo de  segundo  grado  atacado  reúne  los  presupuestos  de  lógica  y  de  adecuada  argumentación, también exigidos para su admisión en esta sede.   

         La  anterior solución a tenor de lo normado en el artículo 213 de  la  Ley  600  de  2000 y, además, porque no se advierte que dentro del presente  trámite  o  en  la  sentencia  se hubiera incurrido en violación de garantías  fundamentales que fuera necesario conjurar oficiosamente.   

         

         Lo  señalado  constituye razón suficiente, según lo ha precisado  la  Corte,  para  inadmitir  el  libelo  de  casación allegado por la defensora  de   JAIME   ALBERTO  RAMÍREZ  VÁSQUEZ.   

         

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada  por  la   defensora  de JAIME ALBERTO  RAMÍREZ  VÁSQUEZ,  por  las razones expuestas en la  anterior motivación.   

         Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                         AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Como  esta  providencia  puede  ser  publicada,  se omite el nombre de los menores, de  conformidad  con lo normado en el numeral 8° del artículo 47 de la Ley 1098 de  2006  “por  la  cual  se  expide    el    Código   de   la   Infancia   y   la   Adolescencia”.     

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