33139(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33139  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 120  

Bogotá D.C., abril veintiuno (21) de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  análisis  de  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional   allegada   por   la   defensora   de   la   procesada  CLAUDIA   GONZÁLEZ   DÍAZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Yopal el  20  de  agosto de 2009, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Monterrey  el  10  de  julio de la misma anualidad, por cuyo medio  condenó  a  la referida ciudadana como autora penalmente responsable del delito  de tráfico de estupefacientes.   

HECHOS  

Aproximadamente  a  las 2:25 de la madrugada  del   6   de   junio   de   2009,   en   la   carrera   14  No.  5  –   12  del  municipio  de  Villanueva  (Casanare),  concurrieron  varios  agentes  de la policía ante el llamado de un  vecino  que  se  quejaba  por el olor a marihuana, ingresaron al inmueble con la  aquiescencia  de  su  propietaria y hallaron a CLAUDIA  GONZÁLEZ,  quien  voluntariamente les dijo que estaba  consumiendo  la  mencionada  sustancia  estupefaciente,  amén de que tenía una  cantidad  en  el  bolso y otra guardada que les entregó, todo lo cual pesó 137  gramos. También les manifestó que era adicta.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  celebrada  ante  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  control  de  garantías  de  Monterrey, la funcionaria  declaró  la  captura  ajustada  a  la Constitución. En la misma oportunidad la  Fiscalía  le imputó a la indiciada, asistida de su defensora, la comisión del  delito  de  tráfico  de  estupefacientes  dispuesto  en  el  artículo  376 del  estatuto  punitivo  de 2000, a la cual se allanó. En la misma diligencia le fue  impuesta  a  instancia  del  ente acusador medida de aseguramiento de detención  preventiva con derecho a libertad provisional.   

          El  10 de julio de 2009 se realizó audiencia en la cual se declaró  conforme  a  derecho  el  allanamiento  a  cargos,  se profirió sentencia y fue  condenada  la  acusada  a  la  pena  principal  de  treinta  y dos (32) meses de  prisión  y  multa  de un (1) salario mínimo legal mensual, y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa de la libertad, como autora penalmente  responsable del delito imputado al que se allanó.   

En  la  misma  decisión le fue concedida la  condena de ejecución condicional.   

Mediante  fallo  del 20 de agosto de 2009 el  Tribunal  Superior  de  Yopal  confirmó  la sentencia de condena al conocer del  recurso  de  apelación  propuesto por la defensa, providencia contra la cual el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  en  oportunidad  recurso  extraordinario  de  casación y allegó el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

La impugnante formula dos reproches contra el  fallo   del  Tribunal,  los  cuales  postula  y  desarrolla  en  los  siguientes  términos:   

          1.        Primer cargo: Nulidad por violación del debido proceso   

          Al  amparo  de  la  causal  segunda  de  casación establecida en el  artículo  181  de  la  Ley  906  de 2004, la demandante advera que se violó la  estructura  del  proceso  de  que  trata  el artículo 29 de la Carta Política,  además  de  los  artículos  8º,  125,  130, 282, 293 y 303 de la legislación  procesal  penal  de  2004,  toda  vez  que  en  el  desarrollo  de  la audiencia  preliminar  de  legalización  de  la  captura,  la  Juez procedió “en  forma  directa  a  indagar  a  la  capturada,  sin  ningún  tipo  de  advertencia sobre sus garantías procesales,  concretamente  las  de guardar silencio y la de no autoincriminarse, procediendo  prácticamente  a  realizar  una  indagatoria  como  lo refiere concretamente el  fallo     de    primera    instancia”.   

          Destaca  que  en la mencionada audiencia la funcionaria interrogó a  la  indiciada  por  los  motivos  de  su  captura,  pregunta  que fue respondida  extensamente   por   CLAUDIA   GONZÁLEZ.   

Considera  la recurrente que con el proceder  de  la  Juez  “se puso en  entredicho  la  estructura  del  proceso  y  la  garantía  plena del derecho de  defensa”.   

          Precisa  que  de  conformidad  con el artículo 282 de la Ley 906 de  2004,  el  interrogatorio  del  indiciado sólo lo puede efectuar el fiscal o el  investigador  de  policía  judicial,  en  ningún  caso  el  juez de control de  garantías.   

          También  acota que no se trató de un acto orientado a verificar la  legalidad  de  la  captura,  pues  para  aquél  momento  la Fiscalía no había  intervenido para solicitar su legalización.   

          A  partir  de lo expuesto, la impugnante solicita a la Sala casar la  decisión  atacada,  en  el  sentido  de  invalidar  todo  lo  actuado  desde la  instalación  de  las  audiencias  de legalización de captura y formulación de  imputación.   

          Segundo  cargo:  Violación  del debido proceso por falta de defensa  técnica   

          Deplora  la  casacionista  que  la  defensora  a quien correspondió  asistir  a  CLAUDIA GONZÁLEZ  en    las   audiencias   preliminares   hubiera   permitido   que   “la   señora   juez  indagara  a  la  indiciada  y  que lo hiciera sin ningún tipo de advertencia o previsión legal,  sin  que  hiciera ningún tipo de oposición a la intervención de la juzgadora,  o  a lo sumo, sin haber dejado alguna constancia sobre el particular”,   de   manera   que   su  procurada  “estuvo  huérfana  de  defensa   material   en   ese  momento”.   

Luego   de  señalar  que  conforme  a  la  jurisprudencia  de  esta  Sala el derecho de defensa constituye la excepción al  principio  de  convalidación  de  los  actos  irregulares, además de que se ha  reconocido  que  los  defensores  en  el  sistema  penal  acusatorio deben tener  especiales  habilidades  por  tener carácter adversarial, la censora solicita a  la  Sala  decretar  la  nulidad  de  la  actuación desde la instalación de las  audiencias    de    legalización    de    la    captura   y   formulación   de  imputación.   

Finalmente señala que pretende con el libelo  asegurar   el   derecho   material   y   el  respeto  a  las  garantías  de  su  asistida.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Si bien en la Ley 906 de 2004 no se distingue  entre  recurso  de  casación por la vía común y por la discrecional en cuanto  se  marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito para acceder  a  dicha  impugnación,  es del resorte del recurrente demostrar el quebranto de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual exige contar con interés para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de sustentación del  recurso  y  demostrar la necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de  los  fines  establecidos  por  el  legislador  en  su artículo 180, esto es, la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

          Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos  de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las censuras el acatamiento de las exigencias de lógica y   pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  procede  la Sala a realizar conjuntamente el anunciado estudio sobre los reparos  formulados   por   la   defensora,  toda  vez  que  se  sustentan  en  la  misma  fundamentación fáctica.   

         Como  la actora invoca la violación del debido proceso, oportuno se  ofrece  señalar que de tiempo atrás ha puntualizado la Sala que en tratándose  de  dicha  causal  es  imprescindible  que el demandante señale con claridad la  especie   de  incorrección  sustantiva  que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos  y  las normas que estima conculcadas, con la indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  es  de su resorte especificar el  límite  de  la  actuación  a partir del cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la  nulidad, demostrar que procesalmente no existe manera diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante, acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo incidencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida en el fallo impugnado (principio de trascendencia), dado  que   este  recurso  extraordinario  no  puede  sustentarse  en  especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones carentes de demostración o en situaciones ausentes de  quebranto, reglas que la impugnante no acoge en sus planteamientos.   

          En   efecto,   aunque   en   la  sustentación  de  los  reparos  la  casacionista  insiste  una  y  otra  vez  en  que  la  funcionaria de control de  garantías  interrogó  a  su asistida sobre las circunstancias en las cuales se  produjo  su  captura,  no  atina  a  señalar  cuál  es la trascendencia de tal  incorrección,  pues  nótese  que  el  fallo no fue producto de lo expuesto por  CLAUDIA  GONZÁLEZ, sino de  su    voluntario    allanamiento    a    los    cargos    formulados    por   la  Fiscalía.   

          Adicionalmente   se  tiene  que  si  bien  la  impugnante  aduce  la  violación  de  las  formas  propias  del  juicio  y el quebranto del derecho de  defensa,   no  precisa  en  concreto  cuál  fue  el  perjuicio  irrogado  a  su  representada,  de  modo  que  la  denuncia  de  la  incorrección no apunta a la  correlativa vulneración de derechos o garantías.   

          En  suma,  constata  la  Sala  que  la  defensora no precisa de qué  manera  habría  cambiado  la  atribución  de  justicia que reprocha, cuando lo  cierto    es   que   CLAUDIA   GONZÁLEZ  se  allanó  a los cargos formulados por la Fiscalía, de modo que  olvida  el  principio de trascendencia que rige la declaración de invalidación  de  lo  actuado, según el cual, quien solicita la declaratoria de nulidad tiene  el  indeclinable  deber  de demostrar no sólo la ocurrencia de la incorrección  denunciada,  sino que ésta afecta de manera real y cierta las garantías de los  sujetos procesales o socava las bases fundamentales del proceso.   

          Baste  señalar  que tampoco respecto de la vulneración del derecho  a  la  defensa técnica la censora precisa cuál fue el perjuicio que sufrió la  acusada,  de   modo  que  también  tal  planteamiento de quedó en el mero  enunciado.   

Según  lo expuesto, palmario resulta que la  queja  de  la defensora es infundada, pues con o sin las supuestas falencias que  expone,  el  sentido  del  fallo  sería  exactamente  igual,  y  aún  más, si  prosperara  su  propuesta  casacional,  sólo se conseguiría repetir fases para  arribar  a  una  conclusión  ya  conocida,  lo  cual  denota  lo  inane  de  la  pretensión.   

Las   mencionadas   omisiones  lógicas  y  demostrativas  en  el  discurso  de  la  impugnante imposibilitan a la Sala para  acometer   el  estudio  de  las  censuras,  pues  si  el  libelo  casacional  no  corresponde  a  un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en  meras  apreciaciones  personales  de  la  defensa  y  sin  atenerse a las reglas  lógicas  y  argumentativas  que  lo  gobiernan, obliga a la Sala a inadmitir la  demanda  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  pues  en  virtud del principio de limitación propio del trámite casacional, la  Corte no se encuentra facultada para enmendar tales falencias.   

          Además,  no  se  observa  con  ocasión de la sentencia impugnada o  dentro  del curso de la actuación procesal, violación de derechos o garantías  de  la  acusada,  como  para  adoptar la decisión de superar los defectos de la  demanda  y  decidir  de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo 184  de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  actora  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido en  el  artículo  186  de  la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR  el libelo casacional presentado  por  la  defensora  de  la procesada CLAUDIA GONZÁLEZ  DÍAZ por las razones expuestas en las consideraciones  precedentes.   

De conformidad con el artículo 184 de la Ley  906    de    2004,    es   facultad   del   demandante   elevar   petición   de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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