33106(07-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33106  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                       Magistrado Ponente:   

                                                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                        Aprobado Acta No. 98   

Bogotá  D.C., siete (7) de abril de dos mil  diez (2010)   

VISTOS:  

Decide la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  que en sustento del recurso de casación ha interpuesto el defensor  de   César   Tulio   Monterroza   Moreno   contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  el  22 de julio de 2009, confirmatoria de la decisión emitida por el  Juzgado  1°  Promiscuo  del  Circuito  de  Corozal  el  9 de abril de 2008, que  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de  156 meses de prisión, como  responsable del delito de homicidio.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE:  

Los  hechos  aparecen en el fallo impugnado,  así:   

“Se extrae de la  foliatura,  que  en  horas  de  la tarde, del día 4 de noviembre de 2006, en el  camino  que  conduce  de  Don  Alonso  a  Capira, jurisdicción del Municipio de  Corozal  (Sucre), fue encontrado el cuerpo sin vida de Duberney Madarriaga Cruz,  quien  falleció  como  consecuencia  de varios impactos de arma de fuego que le  fueron  propinados  en varias partes de su cuerpo, encontrándose en el lugar de  los     hechos     3     vainillas,     calibre     9    milímetros”.   

La  Fiscalía 9 Seccional de Corozal dispuso  la  apertura instructiva el propio día 4 de noviembre (fl.17), siendo vinculado  mediante  indagatoria  al  sindicado  (fl.30), así como acopiada diversa prueba  testimonial,  para  resolverse  la  situación  jurídica  del  mismo  el  14 de  noviembre  posterior  con  la imposición de medida de aseguramiento consistente  en detención preventiva por el delito de homicidio (fl.55).   

Clausurada  la  investigación fue proferida  resolución  acusatoria  en  contra  del  imputado por el delito que ameritó su  detención,  en  decisión ratificada por la segunda instancia el 27 de abril de  2007.   

Tramitada  la  etapa del juicio se emitieron  las   sentencias   de   primera   y   segunda   instancia   en   los   términos  glosados.   

DEMANDA:  

Bajo    el    títulos    “únicos       cargos”,   dice   el   actor   “invocar  como  causal de casación, se  le  dé  estricta  aplicación  a  los  artículos  399 y 433 c.p.p.”  y  se  reconozca  al procesado el in  dubio pro reo que le asiste.   

Enfatiza  que  el  acervo  probatorio  fue  valorado  en  favor  de los denunciantes, dejándose de aportar pruebas en favor  del  incriminado,  tales  como  la  versión  libre  de  Romero  de Garrido -que  respalda  a  su  asistido-; el contra-interrogatorio de Jader de Jesús Suárez,  pues fue desmentido por Jorge Eliécer Suárez.   

Para  el  censor,  nunca  se  desistió  del  testimonio  de Jader, siendo citado por el Juzgado en desarrollo de la audiencia  preparatoria,   aun  cuando  se  dejó  constancia  de  haberse  marchado  hacia  Venezuela.  Además,  lo depuesto por los familiares de la víctima fue amañado  y  sus  dichos  preparados, por lo que cuando el Tribunal les da credibilidad se  nota su parcialidad.   

Agrega  que  tanto  el  juez  a  quo como el  Tribunal   “se  quedaron  cortos”   en   citar  y  escuchar  a  Esther  R. de Garrido, oponiéndose a que se pueda asumir en contra  del  procesado  el  hecho  de  que  la víctima tuviera en su poder “la          letra”,   se  entendió  en  contra  de  su  asistido.   

Solicita, así, se case el fallo y revoque la  condena.   

CONSIDERACIONES  

1.  Doctrina de la  Sala  por décadas consolidada en armonía con aquellos principios teóricos que  definen  y  delimitan  el  recurso  de  casación  en  sus  diversos  matices  y  posibilidades  de  propuesta ante esta Corporación, han precisado que cuando la  ley  dispone  el  imperativo  de  señalar  la  causal  a  que  se  acude  y sus  fundamentos,  nada distinto está haciendo que exigir se cumpla con un enunciado  lógico  en el planteamiento del cargo que se hace a una sentencia ante la Corte  Suprema  en  ejercicio  del  recurso  de  casación y que acorde con el mismo se  desarrolle  con  claridad y precisión el fundamento que correspondientemente le  debe dar demostración.   

2.   Ha  tenido  ocasión  la  Sala  de señalar con especial énfasis que ni siquiera en orden a  afirmar   con   respaldo  en  la  actual  Carta  Política  y  los  Códigos  de  procedimiento   penal   aprobados   después   de  su  vigencia  una  pretendida  superación  de  la  técnica  extrema  en esta clase de impugnaciones, se puede  aceptar  que  la  proposición  de  reproches  no  obedezca a tales supuestos de  presentación  y  por  el  contrario no solamente comportan el mismo orden de su  imperativo  cumplimiento,  sino  que  además  hoy  por hoy se dinamizan con los  fines  mismos  de  la casación cada vez más consolidada como un instrumento de  control de las garantías superiores dentro del proceso penal.   

A  este respecto se ha dicho que corresponde  al  actor  el  deber  de señalar la causal o causales escogidas y en orden a su  sentido  y alcance indicar los fundamentos en que se sustenta, pues este básico  deber  tiene directa relación con el nexo que debe existir entre los postulados  del disenso y  las razones concurrentes a su demostración.   

3. Visto en el caso  presente  que  el  actor  eludió cualquier referencia al escogimiento de una de  las  causales  de  casación  previstas  en  la  ley  y  aun cuando comenzó por  expresar   discrepancia   con   la  valoración  de  las  pruebas  allegadas  al  expediente,  sin  decidirse a que éste fuera el derrotero del ataque, prefirió  aludir  a  ciertas  pruebas  que  no se acopiaron y podrían haber favorecido la  interpretación     que    de    las    efectivamente    allegadas    hizo    el  Tribunal.   

4. Así como expresa  motivos  de  disparidad  de criterio en torno a la apreciación de los elementos  aportados,  procura brindarle fuerza a un tal alegato refiriendo algunas pruebas  que  no  se  habrían  practicado con desmedro de los intereses del incriminado,  pero  -aún  correspondiendo  a  otro  motivo  casacional-, lo hace sin entonces  sustentar  en  la  dinámica  de  la actuación censurada, la importancia de las  mismas,  esto  es,  la  significación  que  en  orden  a la decisión impugnada  habrían  tenido.  Esto  es  así  en  relación  con la mencionada “versión    libre   de   Romero   de  Garrido”,  y  aun  cuando  asegura  que  también  era  muy pertinente el contra-interrogatorio de Jader de  Jesús  Suárez,  el propio casacionista aduce que lo procurado era contrastarlo  con  un  testimonio  sí  glosado  en el procesado, de donde culmina por tampoco  explicar  el  fundamento  de  trascendencia  de  este elemento de convicción no  traído  a  los  autos,  pero  para mayor perplejidad, es el propio censor quien  evoca  cómo  aun  cuando el testigo fue citado por el juzgador de primer grado,  expresa     constancia     fue    dejada    de    haberse    desplazado    hacia  Venezuela.   

5. Como es evidente,  en  la  misma  forma  en  que  el  actor obvió precisar la causal escogida para  atacar  el  fallo  y  los  motivos fundantes en que se apoya -mostrándose en lo  principal  en  controversia  con  la  valoración  de  las  pruebas allegadas al  proceso-,  de  sus  propias  afirmaciones emerge la falta de contundencia de las  pretensiones  esbozadas  y  la  inidoneidad  del  escrito  para  justificarse su  admisión,  máxime  cuando  se  descarta  la  necesidad  de  una  intervención  oficiosa  por  parte  de  la  Sala  en  orden a la salvaguarda de las garantías  superiores que, en condiciones tales no se advierten socavadas.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda de casación presentada  por   el   defensor   de   César   Tulio  Monterroza  Moreno.   

Contra  esta  decisión  no  procede   recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                        AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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