33104(13-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33104  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado Acta No. 073  

Bogotá,  D.C., diez (10) de marzo de dos mil  diez 2010)   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Sala acerca de la viabilidad  de  asumir  la competencia para dictar sentencia en el juicio que se adelanta en  contra  del ex gobernador de Cundinamarca, PABLO ARDILA SIERRA, por el delito de  extorsión agravada, en concurso homogéneo.   

ANTECEDENTES:  

1. Mediante resolución del 10 de diciembre de  2007,   el  despacho  del  Fiscal  General  de  la  Nación  abrió  formalmente  investigación  en  contra  del entonces gobernador de Cundinamarca PABLO ARDILA  SIERRA,   por   hechos   ocurridos   en   2006,  relacionados  con  el  presunto  constreñimiento  de  éste a varios areneros que trabajaban de manera artesanal  las  islas  del  Sol  y  del Amor ubicadas en el cauce del río Magdalena, en el  municipio  de  Ricaurte,  así  como  por  la  asociación  de  aquél con otras  personas  para  obtener  de  parte  de  los lugareños la venta del derecho a la  explotación  minera  que  ejercían en los sitios mencionados y por declarar la  urgencia  manifiesta  para  contratar una publicación emplazando a los deudores  de   impuesto   de   vehículo   para   el  año  2004  en  el  departamento  de  Cundinamarca.   

2.   Vinculado   mediante  indagatoria,  la  situación  jurídica  de  investigado  fue  resuelta  en  proveído  del  26 de  diciembre  de  2007,  en  el  sentido  de imponerle detención preventiva por el  delito   de  extorsión,  en  calidad  de  coautor,  en  concurso material,  homogéneo  y  sucesivo;  abstenerse de imponer idéntica medida por el ilícito  de  concierto  para  delinquir  y  resolvió  no  definir  la  situación  en lo  pertinente  al  delito  de  prevaricato  por  acción,  por no ser procedente en  atención al mínimo de la pena señalada en la ley.   

En   la   misma  decisión  se  ordenó  la  suspensión  de  PABLO ARDILA SIERRA del cargo de gobernador del departamento de  Cundinamarca, al tiempo que se dispuso su captura.   

3. Por resolución del 2 de enero de 2008, el  Fiscal  General  de  la  Nación  rompió  la  unidad  procesal,  disponiendo la  compulsa  de copias para que por separado investigaran a PABLO ARDILA SIERRA y a  Ernesto  Córdoba  Tafur,  Jairo  Ortiz,  Luis  Eduardo  Peláez  y Luis Alfonso  Ramírez  Mahecha,  entonces  alcalde  del municipio de Ricaurte, por los hechos  que   dieron   lugar  al  cargo  por  extorsión,  esto  es,  lo  pertinente  al  constreñimiento  de  que  fueron objeto los areneros de las islas del Sol y del  Amor  para  vender  a  ARDILA SIERRA los derechos de explotación minera de  tales lugares.   

Tal determinación precisó que a la dejación  del  cargo el procesado perdía el fuero constitucional para su investigación y  juzgamiento  en  lo  pertinente a los hechos por los que se le imputó el delito  de  extorsión,  por  no  estar  vinculados  al  ejercicio  de  la función como  gobernador  del  departamento de Cundinamarca; como si ocurría con el delito de  prevaricato  por  el  que  también  se  le  indagó,  pero  no  se  le definió  situación  jurídica  por  no  ser  procedente  y  respecto  del cual retuvo la  competencia.   

4. El 21 de agosto de 2008 una Fiscal Delegada  ante  la  Corte  Suprema de Justicia acusó ante los Jueces Penales del Circuito  Especializados   a   PABLO  ARDILA  SIERRA   como  coautor  del  delito  de  extorsión  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo, agravado por la circunstancia  genérica  de  mayor  punibilidad prevista en el artículo 58.9 de la Ley 599 de  2000,  es  decir,  por  la  posición  distinguida  que ocupaba el acusado en la  sociedad,  por  su  cargo,  posición  económica, ilustración, poder, oficio o  ministerio.   

5. El trámite del juicio le correspondió al  Juez  primero Especializado de Cundinamarca, quien luego de agotada la audiencia  pública  de  juzgamiento,  por  auto  del  pasado  11  de noviembre remitió la  actuación     a     esta     Corporación     aduciendo     que    “tomando  como  sustento lo expresado en  la  resolución  de acusación calendada el 21 de agosto de 2008, emitida contra  el  procesado  PABLO  ARDILA SIERRA, es claro que el reproche que se le formula,  es  por  como  (sic)  autor  del  concurso  homogéneo  y sucesivo de delitos de  Extorsión   agravada,   mientras   ostentaba   el   cargo   de   Gobernador  de  Cundinamarca”   (f.  211,  c.o.  13), lo cual, en su criterio se ajusta la variación jurisprudencial  sentada por la Sala en esta materia.   

CONSIDERACIONES:  

1. Los antecedentes reseñados en precedencia  ponen  de presente la incompetencia de la Sala para conocer del presente asunto,  de  manera  que  la  remisión  efectuada  por  el Juez Especializado solo puede  explicarse  a  partir de una incomprensión del cambio jurisprudencial decantado  por  la  Sala  en  asuntos  seguidos  en contra de congresistas, respecto de los  cuales  una  vez  renunciaron  a su cargo la Corte los remitió a la Fiscalía o  Juez   de  conocimiento,  según  el  caso  y  que,  posteriormente  retomó  la  competencia  por encontrar que si bien los hechos por los que se les investigaba  o  juzgaba  eran  comunes, guardaban relación con el ejercicio de las funciones  propias de la actividad congresional.   

2.  En  ese orden, lo primero que corresponde  precisar   es   que  en  los  asuntos  de  fuero  constitucional  la  tradición  jurisprudencial  en punto de la interpretación y aplicación del parágrafo del  artículo  235  de  la  Carta  Política  entendía  que tal disposición hacía  referencia  a los delitos que requieren sujeto activo cualificado, razón por la  cual  cuando  el  aforado  constitucional cesaba en sus funciones la Corte sólo  retenía  la  competencia  respecto  de  aquellos  ilícitos  cometidos en o por  razón  de las funciones, es decir, los denominados por la doctrina general como  propios.   

3.  Sin  embargo,  como  la  dinámica de los  hechos  en  cada  caso reviste complejidades muy particulares, la Sala concluyó  que  pueden presentarse comportamientos delictivos, que no obstante ser comunes,  bien  pueden  cometerse en relación o con ocasión de las funciones propias del  cargo  que  al investigado le otorga el fuero, toda vez que la norma superior no  supedita,  para  efectos  de  la competencia, a que se trate de delitos propios,  pues      al      respecto     claramente     prescribe     que     “el   fuero   se  mantendrá  para  las  conductas     que     tengan    relación    con    las    funciones”.   

En  este  sentido  en  auto  del  primero  de  septiembre                   pasado1,  tuvo  la Sala la oportunidad  de precisar que:   

“ciertamente  respecto    de    ´delitos    propios’  el  fuero  congresional  se  mantiene cuando se trate de conductas  inherentes  al  ejercicio  de la función pública que corresponde a senadores y  representantes  (artículos  150 y ss. de la Carta Política), pero para ello se  debe  acudir al referido parágrafo del artículo 235 de la Constitución cuando  no   se   trata  específicamente  de  ‘delitos        propios’,       sino       de       punibles     ‘que  tengan relación con las funciones  desempeñadas’  por  los  congresistas,  siempre  que  de  su  contexto  se  advierta  el  vínculo con la  función  pública  propia  del congreso’.   

“La relación del  delito  con  la  función  pública  tiene lugar cuando se realiza por causa del  servicio,  con  ocasión  del  mismo  o  en ejercicio de funciones inherentes al  cargo;  esto  es,  que  la conducta tenga origen en la actividad congresional, o  sea  su  necesaria consecuencia, o que el ejercicio de las funciones propias del  congresista  se  constituya  en  medio  y  oportunidad  en  medio  y oportunidad  propicia  para la ejecución del punible, o que represente un desviado o abusivo  ejercicio       de       funciones”.   

4. Así las cosas, es evidente que los hechos  por  los  que  se juzga PABLO ARDILA SIERRA, no guardan relación alguna con las  funciones  desempeñadas por él como gobernador de Cundinamarca, pues según se  desprende  de  su  contexto,  y  así  lo  entendió la Fiscalía no solo cuando  rompió  la  unidad  procesal,  sino  cuando  calificó el sumario, se trató de  conductas  desarrolladas  dentro  de  la  órbita de sus actividades económicas  privadas,  es  decir del orden personal y familiar, como que la negociación con  los  areneros  de las islas del Sol y del Amor en el municipio de Ricaurte sobre  los  derechos  de  explotación  minera a favor de SAP AGREGADOS en donde aquél  tenía   intereses   directos,   buscaba  ofrecerle  a  la  citada  empresa  una  “positiva  proyección”2  dado que en ella “su progenitor había confiado directa o  indirectamente  sus  intereses, pues en caso de no lograr el punto de equilibrio  financiero  proveniente  de  su  objeto social, seguramente no iba a cumplir los  compromisos  adquiridos  con  el  señor  JAIME  ARDILA  CASAMITJANA”.   

5.  En  estas condiciones, es claro que si el  fuero   constitucional   de   juzgamiento  que  ampara  a  los  gobernadores  de  departamento  lo  es por hechos cometidos en relación con sus funciones, siendo  ese  el  único  motivo  por  el que tal prerrogativa habría de mantenerse a la  dejación  del  cargo, en este asunto no se dan las condiciones constitucionales  y  jurisprudenciales  para  que  la  Corte  asuma  la competencia para dictar el  fallo,  pues  una  cosa es cometer el delito durante el tiempo que se ostenta el  cargo  y otra muy distinta que para ello se haya valido de cualquier modo de las  funciones anejas a tal dignidad.   

De  ahí  que  en reciente pronunciamiento la  Sala   haya   destacado   que  el  cambio  de  jurisprudencia  en  esta  materia  “no  aplica para todos los  eventos,  como  se  precisó  en  el auto del pasado 15 de septiembre, pues cada  hecho   amerita  un  estudio  propio…”  3  tendiente  a  establecer  fácticamente  si  entre  las  funciones  públicas  que  el  cargo le permitía ejercitar al aforado y el hecho delictivo  común por él cometido existe vínculo o relación.   

Por  consiguiente, lo que corresponde en este  caso  concreto  es  devolver  de inmediato  la  actuación al Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca  para  que  proceda  de conformidad.    

Comuníquese y cúmplase  

EXCUSA JUSTIFICADA  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

            SALVAMENTO DE VOTO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS           

            SALVAMENTO DE VOTO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

    Secretaria  

    

1 Rad.  31.653   

2  F.  254 c.o. 7. Resolución de acusación   

3 Auto  del 11 de noviembre de 2009, rad. 32.848.     

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