33063(24-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33063  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 89  

Bogotá  D.C.,   veinticuatro  (24)  de  marzo de dos mil diez (2010)   

VISTOS  

Resuelve  la Corte de manera oficiosa acerca  de  la  vulneración de garantías constitucionales dentro del proceso seguido a  JAIME URQUIJO RAMÍREZ, en el  que  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá confirmó la pena  principal  de  cuatrocientos  veinte  (420)  meses  de  prisión  y  las  accesorias  de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo tiempo, y privación  del  derecho  a  la  tenencia  y  porte de armas de fuego por un lapso de quince  (15) años, impuestas por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  al hallarlo responsable del  delito de homicidio agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Según se extrae  de  lo  actuado, el 9 de diciembre de 2007, a eso de las 2:30 p.m., en el barrio  El  tesoro de Bogotá, Pablo Enrique Salas Tapiero, en momentos en que conducía  un  vehículo de servicio público (taxi), recibió varios impactos de proyectil  de  arma  de  fuego  en  la cabeza, a consecuencia de lo cual falleció en forma  instantánea,  acción  que  fue  atribuida  por  los presentes en el lugar a un  sujeto      conocido      como     “Jaimito”,  quien   posteriormente  fue  identificado  como  JAIME  URQUIJO  RAMÍREZ,  y  luego reconocido por uno de los  testigos  presenciales  como  el  autor  material  del respectivo comportamiento  delictivo.   

2. Tras practicar el  13  y  20  de  diciembre  de  2007,  ante  un juez de control de garantías, las  audiencias  que  permitieron  capturar  y  formular  imputación  a URQUIJO  RAMÍREZ, el 29 de febrero de 2008  se  llevó  a  cabo  la  de  acusación  en  la que se atribuyó al precitado la  conducta  punible  de  homicidio  agravado,  en  calidad  de  autor (Ley  599  de  2000,  artículos 103 y 104-7, modificados por la Ley  890  de  2004,  artículo  14) y, luego de celebrase el  juicio  oral  y  público,  mediante  sentencia de 4 de junio de 2009 el Juzgado  Quinto  Penal del Circuito de Bogotá, en consonancia con el anuncio del sentido  del  fallo, halló responsable al procesado y lo condenó a la pena principal de  cuatrocientos  veinte  (420)  meses  de  prisión,  y  a las accesorias de inhabilidad para ejercer derechos y  funciones  públicas  por igual lapso, y la privación del derecho a la tenencia  y  porte  de armas de fuego por quince (15)  años;  además,  le  negó  los  subrogados  penales  de prisión  domiciliaria   y   suspensión  condicional  de  la  condena,  y  le  impuso  la  obligación  de  pagar  los  perjuicios  derivados  del  delito, estimados en el  equivalente  a  cincuenta (50)  salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

3. Contra el fallo  de    segundo   grado,   el   defensor   de   URQUIJO  RAMÍREZ   interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuya  demanda  no  fue  admitida  por  parte  de la Sala debido a la  carencia  de  fundamentos,  sin  perjuicio  de que las diligencias regresaran al  Despacho  por  la  probable  vulneración  de  garantías  fundamentales  en  lo  atinente con el principio de legalidad de la pena.   

4.   Resuelto  desfavorablemente  el mecanismo de insistencia por parte del representante de la  Procuraduría  General  de  la  Nación,  el  proceso entró al Despacho para lo  pertinente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  No obstante lo  expuesto  en  la  providencia  que  no admitió la demanda de casación, la Sala  abordará,  en primer lugar, el estudio de la dosificación de pena principal de  prisión,  pues  observa que en dicha labor se incurrió en manifiesto error con  repercusión  en  la  sanción  finalmente  impuesta;  y  en segundo término se  ocupará   de   lo   relacionado  con  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

2. El procesado fue  hallado  responsable  de  la  conducta punible de homicidio agravado descrito en  los  artículos  103  y 104, numeral 7°, de la Ley 599 de 2000, modificados los  extremos  punitivos  a  que  se  refieren  esas  normas  por la Ley 890 de 2004,  artículo 14.   

Al  momento  de fijar los límites mínimo y  máximo   el  a-quo,  en  lo  que  fue  avalado  por  el  ad-quem,  precisó  lo  siguiente:   

“Se   tiene  entonces:  un  mínimo  de  300  meses  de prisión y un máximo de 480 meses de  prisión  por  el artículo 104 numeral 7° del Código Penal, con el incremento  del  artículo 14 de la Ley 890 de 2004 un mínimo de 400 meses de prisión y un  máximo   de  720  meses  de  prisión”1.   

Resulta  ostensible  el  desconocimiento del  principio  de legalidad de la pena en la anterior consideración de la sentencia  de  primera  instancia,  dado  que  al tenor de lo dispuesto en el artículo 37,  numeral  1, de la Ley 599 de 2000, igualmente modificado por el artículo 2° de  la  Ley  890  de  2004,  excepto los casos de concurso de conductas punibles, en  ningún  otro  evento  la  pena de prisión puede tener una duración superior a  cincuenta       (50)  años.   

De acuerdo con el citado precepto, al aplicar  el  fallador  el  incremento  ordenado  por  la  Ley  890  de  2004 (incremento   de   una   tercera   parte   a  la  mitad)  respecto  del  delito  de homicidio agravado conforme al artículo  104-7  del Código Penal (sancionado con prisión de 25  a  40  años),  debió  ajustar  el máximo al límite  legal  atrás  puntualizado.  Es decir, que la sanción privativa de la libertad  en   este   preciso   evento   oscilaría  entre  un  mínimo  de  cuatrocientos  (400)  meses y un máximo de  seiscientos              (600).   

La  desatención  de  la  norma  en  comento  trascendió  en  la  fijación de unos cuartos de movilidad, por contera lesivos  del  principio de legalidad de la pena, ya que atendidos los extremos señalados  en  la  sentencia  de  marras  se  obtiene  un factor de ochenta (80) meses para  establecer     aquellos     ámbitos    de    individualización    (720  menos 400, igual 320, resultado que dividido 4 arroja cociente  de  80), lo que de suyo permitió al juzgador señalar  un  cuarto  mínimo  de  movilidad  fluctuante  entre cuatrocientos (400) y cuatrocientos ochenta (480)  meses  de  prisión,  en  el  cual  individualizó   finalmente   la  pena  en  un  monto  de  cuatrocientos  veinte  (420)     meses     de  prisión.   

Si  los juzgadores hubiesen tenido en cuenta  el  límite fijado en el artículo 37 de la Ley 599 de 2000 el resultado habría  sido  otro,  pues  el  factor  para  establecer los cuartos de movilidad en este  asunto  es  de  apenas  cincuenta (50) meses (600 menos  400,   igual   200,   resultado   que  dividido  en  4  arroja  un  cociente  de  50),  y  por  lo  tanto un cuarto mínimo de movilidad  oscilante   entre   cuatrocientos   (400)         y        cuatrocientos        cincuenta        (450) meses de prisión.   

Y  como  a  efectos  de  individualizar  la  sanción  en  ese  ámbito  el  juzgador  hizo un incremento del veinticinco por  ciento   (25%)  de  ochenta  (80)  meses,  siguiendo  ese  mismo  criterio  (esto  es, tomando el veinticinco por  ciento  de 50) es claro que la sanción que corresponde  imponer  al  acusado es de cuatrocientos doce (412) meses y quince (15) días de  prisión,  monto  al  que  se ajustará la pena principal infligida al procesado  para  restaurar  el  agravio  a  la  garantía  fundamental  de  legalidad de la  pena.   

3.  En lo que a la  imposición   de   la  pena  accesoria  atañe,  el  a-quo  manifestó  que  por  disposición   del  inciso  3º  del  artículo  52  del  Código  Penal  debía  imponérsele  al  procesado la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por un  periodo    igual   al   de   la   pena   principal2,   es   decir,  cuatrocientos  veinte       (420)  meses.   

No  tuvo  en cuenta el funcionario que dicha  norma  debía  ser  interpretada  de  manera  armónica  con lo señalado en los  incisos  1º  y  2º  del  artículo  51 del ordenamiento sustantivo, según los  cuales  el  máximo  fijado  en  la  ley  para  la  inhabilitación  en  comento  corresponde  a  veinte  años, salvo lo dispuesto en el inciso 5º del artículo  122  de  la  Constitución  Política para los eventos en los que los servidores  públicos    son    condenados    por   delitos   contra   el   patrimonio   del  Estado.   

Por   lo   tanto,  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas que impuso el juez por un término  de  cuatrocientos veinte (420)  meses desbordó el límite establecido por el legislador.   

Como dicho yerro tampoco fue corregido por el  Tribunal  en  el  fallo  objeto  de  impugnación,  la  Sala  casará oficiosa y  parcialmente  esa  providencia,  en el sentido de decretar que la pena accesoria  de   ley   proferida   en   contra  de  JAIME  URQUIJO  RAMÍREZ  tendrá un término no superior a los veinte  (20) años expresamente previstos por el legislador.   

4.  Finalmente, no  está  de  más precisar que la sentencia del ad-quem seguirá incólume en todo  lo demás que no fue objeto de modificación.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

1. CASAR oficiosa y  parcialmente  el  fallo  proferido por el Tribunal Superior de Distrito Judicial  de  Bogotá, en el sentido de redosificar la pena principal de prisión impuesta  a  JAIME URQUIJO RAMÍREZ y en  consecuencia      reducirla      a      cuatrocientos      doce     (412)   meses   y   quince   (15)  días  de  prisión, y fijar la pena  accesoria  de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas en  un  máximo  de  veinte  (20)  años.   

2.  PRECISAR que la  sentencia  del  Tribunal  permanecerá  incólume  en  todo lo demás que no fue  objeto de modificación.   

Contra  esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  despacho de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Carpeta, folio 179.   

2 Carpeta, folio 178.     

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