33020(12-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33020  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 152   

Bogotá  D.C.,  doce (12) de mayo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúnen los  requisitos  formales  que condicionan su admisión, examina la Sala las demandas  de  casación  presentadas  por  el  apoderado  de las víctimas y la fiscalía,  contra  el  fallo  de 28 de julio de 2009, mediante el cual el Tribunal Superior  de  Medellín, revocó la sentencia condenatoria de primera instancia dictada el  27  de  febrero  de la misma anualidad por el Juzgado Primero Penal del Circuito  de  Bello,  que condenó a LUIS ERNESTO SOLÍS ORTIZ, como autor responsable del  delito  de  homicidio culposo.   

HECHOS  

Así  fueron  relatados  por el a quo:   

“Más o menos a  las  nueve de la mañana del 23 de abril de 2007, Claudia María Vargas Londoño  y  Gabriela  Durango Vargas, fueron atropelladas por una volqueta que les causó  la  muerte  la  cual  era  conducida  por  Wilder  Mario Monsalve Muñoz, todo a  consecuencia  de  que  éste tuvo que desviarse a la derecha de la autopista del  barrio  Niquia, Bello, dirección en la que se encontraban las damnificadas, por  no  colisionar  con  el  bus  que  manejaba  Luis Ernesto Solís Ortiz, quien se  tomara  sorpresivamente  el  carril  que  llevaba la volqueta, al parecer con el  ánimo  de  recoger  pasajeros,  que  en  este  caso  serían  las víctimas; no  obstante  lo  acontecido,  el  conductor Ernesto Solís emprendió nuevamente su  desplazamiento      hacia      la      ciudad      de     Medellín.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1. El 25 de septiembre de 2007, la fiscalía  imputó1  a  LUIS  ERNESTO SOLÍS ORTIZ el concurso homogéneo del delito de  homicidio  culposo  agravado,  cargos que no fueron aceptados por el indiciado.   

2. Ante el Juez Primero Penal del Circuito de  Conocimiento   de   Bello,   el   20   de   noviembre   de   la   anualidad  que  transcurría,   se  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de la  acusación  contra LUIS ERNESTO SOLÍS ORTIZ, como autor del concurso homogéneo  del  punible  de homicidio culposo agravado2.   

3.  El  13  de marzo de 2008, se celebró la  audiencia                preparatoria3;  y  el  13  y  16 de mayo del  mismo  calendario,  se  verificó  la  vista pública de juicio oral4,   sesión  última  donde  se  anunció  el  sentido  condenatorio  del  fallo  y se fijó fecha para la primera audiencia  del trámite del incidente de reparación integral.   

4.  Mediante  sentencia  de 27 de febrero de  2009,  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Bello condenó a LUIS ERNESTO  SOLÍS   ORTIZ5  como  autor  del  concurso homogéneo del ilícito de homicidio  culposo  a la pena principal de  cinco  (5) años de prisión; la prohibición de conducir vehículos automotores  por  cuatro  (4) años; la inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  período  de  cuatro  (4)  años;  le  negó  la suspensión  condicional   de   la  ejecución  de  la  pena;  y  le  concedió  la  prisión  domiciliaria.   

5. Inconformes con la decisión, la defensora  de  LUIS  ERNESTO SOLÍS ORTIZ, la representante de las víctimas y el apoderado  del  tercero  civilmente  responsable  la apelaron y el 28 de noviembre del año  que  cursaba,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  la  revocó y en su lugar  absolvió            al            acusado6.   

6. En desacuerdo con el fallo, el fiscal del  caso   y   la   abogada   de   las   víctimas,   interpusieron  el  recurso  de  casación.   

LAS DEMANDAS  

1. Presentada por la Fiscalía General de la  Nación.   

Primer cargo  

El tribunal apreció equivocadamente el plano  del   lugar   del  accidente,  video  de  las  entrevistas  de  varios  testigos  presenciales   (no   dice   cuáles);   elementos  materiales  probatorios  aportados  por  la  Fiscalía al  juicio;   dislate   que   condujo   a   la   interpretación   errónea  de  los  hechos.   

El  croquis  y  plano levantado por el grupo  móvil   de   homicidios   no  se  remite  a  dudas  para  mostrar   a  “Monsalve”  orillado  al separador de la ruta de  la  ciclovía,  ubicación  a  la  que llegó, no por su impericia, sino por las  dimensiones    de    la   volqueta   y   la   calzada   ocupada,   que   se   lo  exigían.   

El     ad  quem  se  equivoca  al  estimar, no debía ir zanjado,  menos  permitir chocar la llanta contra el muro separador, pues se trataba de un  vehículo grande que ocupaba todo el carril.   

No   eleva   petición  específica  a  la  Corte.   

Segundo cargo  

El     ad  quem considera impericia en la acción de “Monsalve”, porque al ver la invasión del carril  derecho     por    el    bus    y    éste    ya    lo    había    “rebasado”, no realizó la maniobra adecuada para  evitar  la  colisión,  con  lo  cual,  pasó  por  alto  o  interpretó mal los  elementos   de   juicio   allegados,   “especialmente  el video, el dictamen del perito.. de Medicina Legal  y   aún   los   apartes   de   importancia   que   refiere   el  perito  de  la  Defensa.”   

“Si se concluye,  como  es el caso de hacerlo a criterio de este Fiscal,  que  el  bus  al  sobrepasar  la  volqueta  gira  intempestivamente a la derecha  invadiendo  el  carril  derecho  que  traía  el  señor  WILDER  MARIO MONSALVE  MUÑOZ…”,  el  Tribunal  estimó  erróneamente  aspectos  de  distancia,  que lo llevaron a conclusiones  apartadas del acervo probatorio.   

Se  pregunta, cómo exigirle al conductor de  la  volqueta  un  comportamiento diferente a frenar, cuando el carril por el que  se  desplazaba  fue invadido por un bus, a una distancia de 5 o 10 metros, donde  se  detiene  intempestivamente, pues las leyes de la física y de comportamiento  para   cualquier   conductor,   generaban   una  misma  acción  y  así  evitar  consecuencias  incalculables  si  por el contrario, colisionaba con el automotor  de transporte público que iba con el cupo completo de personas.   

Reseña,  que  los testigos Monsalve Muñoz,  William  de  Jesús  Rojas  y Carlos Mario Bedoya Sánchez relatan, que la causa  determinante  del  accidente  corresponde  al  actuar  indebido del acusado LUIS  ERNESTO  SOLÍS  ORTIZ,  generada  por  el exceso de velocidad, la invasión del  carril y recoger pasajeros en un sitio prohibido.   

De este modo discute, cómo concluir, que fue  la  impericia  de  Wilder Mario Monsalve la causa del accidente, hacerlo de este  modo, para el censor, es ir contra la realidad probatoria.   

En el mismo sentido, propone otras hipótesis  fácticas  y  propone  variados  interrogantes,  para  afirmar,  que el tribunal  incurrió  en  errores de hecho por falsos juicios de identidad y omisión de la  prueba  ya  demostrados,  en  la  modalidad de la violación indirecta de la ley  sustancial.   

Solicita casar la sentencia de segundo grado,  para   en   su   lugar,   condenar  a  “NELSON      JAVIER      RUA      ECHAVARRÍA      (sic)”   por  el  concurso  de  homicidios culposos agravados,  al  existir  prueba  de  responsabilidad  más allá de toda duda  razonable.   

2. Demanda presentada por la representante de  las víctimas:   

Único cargo  

Amparada en el cuerpo segundo del numeral 1°  del  artículo  207  del  Código de Procedimiento Penal, ataca la sentencia del  Tribunal  por  haber  incurrido  en  un  error de hecho en la valoración de las  pruebas.   

Expresa  la  recurrente,  que  realizado  un  análisis  (no dice cuál) de  los   testimonios   (no  los  identifica)  allegados  al  proceso, queda establecida la existencia del actuar  negligente  del  procesado  LUIS  ERNESTO  SOLÍS  ORTIZ,  en  la ocurrencia del  accidente  de  tránsito  en  que  fallecieron  Claudia María Vargas y Gabriela  Durango Vargas.   

Refiere, que las testificales de Wilder Mario  Monsalve,   Carlos  Mario  Bedoya  y  William  de  Jesús  Rojas  son  claras  y  congruentes  en  indicar  que  el insuceso se generó a raíz de la conducta del  acusado  LUIS  ERNESTO SOLÍS ORTIZ, por haber violado las señales de tránsito  al  cambiar  de carril para recoger a las víctimas, pues así, ocasionó que el  vehículo  con  desplazamientos  en la parte de atrás de él, frenara de manera  inesperada,      ante      la      corta      distancia,     su     “falta     de    control”  y  consecuente  arrollamiento  de las  ahora occisas.   

“Pues  bien,  Honorables  Magistrados  de  la  Sala  de  Casación  penal,  si nos detenemos a  analizar  en  forma  objetiva  las  circunstancias  en que actuó el señor Luis  Ernesto  Solís,  observamos  que como bien lo indicó el fallador de la primera  instancia,  si  se  suprime  el  actuar culposo de dicho conductor, el resultado  desaparece,  la  volqueta  continuaría por su carríl tranquilamente, sin tener  que  cavilar  en  alguna  maniobra  en  particular para evadir un riesgo, ya que  recorre  su trayecto con una velocidad adecuada y por el carril indicado (ya que  es         tráfico         pesado).”   

Agrega,  que si se establece responsabilidad  de  LUIS  ERNESTO  SOLÍS  ORTIZ  en  el  hecho,  se  debe revisar el tema de la  inclusión  de daños y perjuicios materiales, el incremento de los morales como  se  acreditó  en  el  incidente  de  reparación  integral a través del perito  Gabriel  Pérez  donde  fueron estimados en $178.000.000.oo, dada su expectativa  razonable   de   vida   y   conforme   a   las   fórmulas   matemáticas  allí  utilizadas.   

Solicita casar la sentencia y en su lugar se  condene  a  LUIS  ERNESTO  SOLÍS  ORTIZ,  como autor del delito de homicidio  culposo  agravado, a la pena de  cinco  (5) años de prisión y al pago de los daños y perjuicios materiales que  fueron probados .   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  Los  libelos  presentados  por el Fiscal  Delegado  ante  los  Jueces Penales del Circuito de Bello y por la representante  de  las  víctimas,  serán  inadmitidos  por  las  siguientes  razones:  i)  no  satisfacen  los requisitos formales ni materiales establecidos en los artículos  183  y  184  del  Código de Procedimiento Penal, (Ley  906  de  2004); ii) la Sala no advierte vulneración de  alguna  garantía  fundamental  de  los  intervinientes  que  la  Corte  debiera  proteger,   así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la  casación)  ibídem7,    y   del   artículo   29  (debido   proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii)  no  se precisa emitir una nueva decisión de  fondo,  por  lo  cual  no  es  necesario superar los defectos de las demandas en  atención  a  los  fines  de  la casación, la fundamentación de los cargos, la  posición  de  los  recurrentes  dentro  del  proceso,  ni  por la índole de la  controversia planteada.   

2.  Si  bien  el nuevo ordenamiento procesal  (Ley 906 de 2004) no enlista  de  manera  rigurosa  requisitos por cumplir en el escrito de impugnación, como  lo   hacía   el   artículo   212  de  la  anterior  legislación  (Ley  600  de  2000), del contenido de los  artículos  183  y  184  (Ley 906 de 2004) se deducen los siguientes:   

(i)  El  señalamiento  de  manera precisa y  concisa de las causales invocadas,   

(ii)  el desarrollo de los cargos, es decir,  que      se     expresen     sus     fundamentos8   fácticos,  jurídicos,  la  trascendencia  del  error con acatamiento de los principios desarrollados por la  jurisprudencia,   

(iii)  la  demostración de la necesidad del  fallo,   para   cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso9.   

3. Sea lo primero destacar, que las demandas  presentadas  por  el  delegado de la fiscalía y la abogada representante de las  víctimas,   guardan  estrecha  similitud  en  la  postulación,  demostración,  explicaciones  y  falencias  lógico  argumentativas,  motivo por el cual se les  dará  respuesta  de  manera  conjunta, para evitar repeticiones innecesarias en  salvaguarda de la economía procesal.   

En   efecto,   se   plantea  -en  los  dos  libelos-  como yerro en el  fallo  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  equivocaciones  en el proceso de  valoración de los diferentes elementos de convicción.   

Encuentra  la Sala oportuno y en un sentido  pedagógico  recordar,  que  el  manifiesto  desconocimiento de las reglas  de  apreciación  de  la  prueba ha  sido       tratado       por      la      Corte10     como     violación  indirecta  de  la  ley  sustancial por errores de hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio  de existencia, falso  juicio de identidad y falso raciocinio.   

-. Falso juicio de  existencia:   el   juez  omite  apreciar  una  prueba  legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un medio de convicción que no forma parte del mismo  por no haber sido producido o incorporado.   

-. Falso juicio de  identidad: el juez tiene en cuenta el medio probatorio  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado; sin embargo, al valorarlo lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido literal, hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a  las  que  habría  obtenido si lo hubiese  considerado en su integridad.   

En esta hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado el tenor literal de cada prueba sobre la cual hace  recaer  el  yerro,  con  lo  que el Ad-quem  pensó  ellas  decían;  y  una  vez  demostrado  el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras,  quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  las  restantes  pruebas;  todo  con  el  fin  de  demostrar el distanciamiento del fallo, con la  realidad  objetivamente  declarada  por  el  acopio probatorio, por distorsión,  recorte o adición en su contenido material.   

-.    Falso  raciocinio:  cuando a una prueba que existe legalmente  y  es  valorada  en  su integridad, el juzgador le asigna un mérito o fuerza de  convicción  con  transgresión de los postulados de la sana crítica; es decir,  las   reglas   de   la   lógica,   la   experiencia   común   y  los  dictados  científicos.   

Esta  especie  de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la trascendencia de  ese   yerro,   de  modo  que  sin  él,  el  fallo  hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente   indicar   cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió aplicarse para  esclarecer el asunto debatido.   

Tales proposiciones no fueron desarrolladas,  por  el  contrario,  los  escritos  fueron  dedicados  a  un  debate  probatorio  generalizado  e  inagotable,  donde los ejes basilares del reproche se fincan en  la  percepción  personal  y  particular  de  los  impugnantes sobre el atributo  suasorio  otorgado  por  el Tribunal a los diferentes medios de prueba, al mejor  estilo  de un alegato de instancia, con la pretensión de prolongar los momentos  procesales  precluidos  y sin alcanzar a diseñar un motivo preciso y serio para  ser estudiado en casación.   

Ya  decantado el disenso presentado por los  dos  actores, advierte la Sala de manera clara, que su inconformidad va dirigida  en  presentar  una hipótesis fáctica diferente sobre la causa determinante del  accidente   de   tránsito,   a   la   declarada  probada  por  el  ad  quem en el fallo absolutorio recurrido,  con  la  aspiración  que  la  ahora  planteada sea acogida, para en su lugar se  declare  la responsabilidad penal y civil de LUIS ERNESTO SOLÍS ORTIZ, pero sin  someterse al rigor lógico exigido por el extraordinario recurso.   

En  efecto,  los  dos impugnantes omiten el  escoger  alguna  de  las  formas  de los yerros decantados por la jurisprudencia  –falsos   juicios   de  identidad,  existencia  o  raciocinio-  y  a partir de  ellos,  indicar  de  manera  precisa  y  de contenido, los medios de persuasión  respecto  de  los  cuales fundan los dislates, lo que les conllevaba identificar  los  testimonios,  documentos  o  peritajes  y enseñar la literalidad que ellos  emanan,  para  luego  confrontados  con  la  textualidad  del  fallo, y por este  sendero  mostrar  a  la  Corte,  cuál  fue  su  tergiversación, cercenamiento,  mutación,   omisión,  supresión,  adición;  o,  aplicación  o  desatención  indebida  de  las  reglas de la experiencia, principios de la lógica o leyes de  la ciencia en que el sentenciador incurrió.   

Luego  de ello, les correspondía a los dos  censores  pasar  a  la  demostración  de la trascendencia de tales dislates, lo  cual  habrían  conseguido,  al  indicar de manera profunda, que al suprimir los  defectos   de  valoración,  analizados  los  demás  elementos  de  convicción  alejados  de  los  vicios, la declaración de justicia declarada en la sentencia  sería diferente y favorable a sus intereses.   

Nada de esto cumplen los demandantes, por el  contrario,  antes que escoger una de las especies de los errores de hecho, en el  escrito  presentado  por  el fiscal delegado, sólo se menciona de manera final,  genérica,  conclusiva  y  fragmentaria,  que  se  incurrió  en un “falso  juicio  de identidad y omisión  de  la  prueba”,  pero  en  total  desconexión  con  la sentencia atacada y los medios de persuasión, pues  siquiera  indica en cuál de ellos ocurrió una u otra forma de desquicio, menos  aún, como se verificaron.   

A  esta omisión argumentativa, se adiciona  lo  paradójico  que resulta la misma proposición, al plantear un dislate en la  identidad  de  la  percepción  del  medió  de  convicción, para de inmediato,  también  alegar, fue desatendido por los juzgadores. Una premisa tal, quebranta  el  principio  lógico de identidad según el cual, en un surco temático, no es  permitido  afirmar  que  una  cosa  es y no lo es al mismo tiempo, pues lo torna  contradictorio   e   inteligible,  por  tanto,  prohibida  para  los  cargos  en  casación.   

Por su parte, el libelo de la representante  de  las  víctimas,  siquiera  aborda  el tema, pues su sintética discusión no  alcanza a llegar a prever tal labor.   

De  la  misma  manera  en plena orfandad de  claridad,  en  el  escrito  presentado  por la fiscalía delegada, al momento de  elevar   la   solicitud  de  casación  a  la  Corte,  solicita  la  condena  de  “NELSON   JAVIER   RUA  ECHAVARRÍA”, quien  conforme al estudio del expediente, resulta ser extraño a la  relación  jurídica  en  debate; y la elaborada por la otra impugnante, soporta  el  reparo  a partir del numeral 1° del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, en  franco   abandono   de   la   normatividad   aplicable   al   caso  sub  lite,  esto  es,  la Ley 906 de 2004.   

Otra glosa merecida por los dos escritos, es  la  ausencia  de  denuncia de preceptos normativos transgredidos por el Tribunal  Superior  de  Medellín.  En  todo  el  extenso  de  los dos alegatos, de manera  común,  se  inadvierte  la  demanda  de  normas indirectamente violadas por las  instancias  y  el  concepto  de  su infracción, presupuestos que constituyen la  esencia  del recurso de casación, sin el cual, aflora la inidoneidad sustancial  de   las   censuras,   pues   ante   su   inexistencia,   el   reparo  se  torna  inocuo.   

De este modo, se ofrece oportuno recordarle  a  los  recurrentes, que el fin pretendido con este mecanismo extraordinario, es  la efectividad material de la ley.   

No   se  debe  olvidar  que  como  razón  suficiente  y  principio  de  la  argumentación,  quien  enuncia premisas, debe  sustentarlas  una  a una, para de esta manera llegar a un escrito que se baste a  sí mismo.   

Así,  los  dos  libelos  inobservan  los  postulados  de  claridad, precisión y debida argumentación, motivo por el cual  serán inadmitidos.   

Por   último,  nada  se  dice  sobre  la  motivación  fundada  del  cumplimiento  de  alguno  de los fines del recurso de  casación,   carga  indispensable  de  superar,  al  rigor  de  los  ya  citados  artículos 180, 181 y 184 del estatuto instrumental.   

4.  Ante  tales carencias y en cumplimiento  del  principio  de limitación  en  el  recurso  extraordinario, no le es dable a la Corte, suplir las omisiones  argumentativas  del  infolio  de  impugnación.  Por  tanto,  no puede corregir,  complementar   o   de   cualquier  otra  forma  suplantar  al  libelista  en  la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,   evento   que   aquí   no  acontece,  motivo  por  el  cual   se  reitera,  ésta será inadmitida.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de  insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación11,  como  a  continuación se precisa:   

1.  La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  impugnante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se  reconsidere  lo decidido. También podrá ser provocado oficiosamente, en el  mismo  término,  por  alguno  de  los Delegados del Ministerio Público para la  Casación  Penal,  excepto  cuando  el  recurso  no haya sido interpuesto por el  Procurador  Judicial,  el  Magistrado  disidente o el que no haya participado en  los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse  ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del disidente, de quien no  participó  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala  o  no  presentarlo  para su revisión. En este último evento informará de ello  al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4. El auto a través del cual se inadmite el  libelo  trae  como  consecuencia la firmeza de la sentencia de segunda instancia  contra  la  cual se formuló el recurso de casación, salvo la prosperidad de la  insistencia, pues conlleva a la admisión de éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir las demandas de casación presentadas por la  fiscalía  y  la  representante  de  las  víctimas,  conforme  a lo expuesto en  precedencia.   

         2.  De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley  906  de  2004,  es  facultad de los demandantes elevar petición de insistencia,  según lo indicado en la parte motiva de este auto.   

                      Cópiese,  notifíquese, cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                   SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                   AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 Folio  8, cuaderno No. 1.   

2 Folio  170, cuaderno No. 1   

3 Folio  422, cuaderno No. 1.   

4 Folio  430, cuaderno No. 1.   

5 Folio  198, cuaderno No. 1.   

6 Folio  501, cuaderno No. 1.   

7  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

8  “Artículo   183.-  El  recurso  se  interpondrá  ante  el  tribunal  dentro  de  un término común de  sesenta  (60)  días  siguientes  a  la  última  notificación de la sentencia,  mediante  demanda  que  de  manera  precisa y concisa  señale     las     causales    invocadas    y    sus    fundamentos.”  (negrillas fuera de texto).   

9  “Artículo    184.-  …No  será  seleccionada  por  auto  debidamente motivado que admite recurso de insistencia presentado por  alguno  de  los  Magistrados de la Sala o por el Ministerio Público, la demanda  que  se  encuentre  en  cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o cuando de su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades  del recurso.”  (negrillas fuera de texto).   

10 Auto  de casación de 9 de octubre de 2009, radicación No. 29949.   

11  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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