T-51097(18-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS N° 2  

                    Magistrada Ponente:   

                    MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                    Aprobado Acta N° 372   

         Bogotá,  D.  C.,  dieciocho (18) de  noviembre de dos mil  diez (2010)   

OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO  

Decidir   lo  pertinente  respecto  de  la  impugnación    presentada    por    el   apoderado   de   señor   VÍCTOR  MANUEL  DÍAZ  MARTÍNEZ contra el  fallo  proferido  el  6  de  octubre de 2010 por una Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior de Ibagué, que negó el amparo de los derechos fundamentales  a  la  igualdad,  debido proceso, libre desarrollo de la personalidad y familia,  presuntamente  vulnerados  por  el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario  –INPEC- y el Director del  Establecimiento   Penitenciario  de  Mediana  Seguridad  y Carcelario de la  ciudad en mención.   

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

El   apoderado   del  señor  VÍCTOR  MANUEL  DÍAZ MARTÍNEZ afirma que  el  14  de diciembre de 2009, el Juzgado 1º Penal del Circuito Especializado de  Conocimiento  de  Ibagué  lo  condenó como responsable del delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes agravado y, con oficio No. 571 de 14  diciembre  de  la  misma fecha, comunicó a la Dirección del Instituto Nacional  Penitenciario    y    Carcelario    –  en  adelante  INPEC-  que  había  autorizado  el  traslado  de su  representado   al   Establecimiento   Penitenciario   y   Carcelario  de  Silvia  –Cauca-  por  razones  de  acercamiento  familiar;  sin embargo, dicho instituto omitió cumplir la aludida  orden judicial.   

Agrega que su representado es una persona de  58  años  de  edad,  su  cónyuge ha presentado quebrantos de salud y, su grupo  familiar,  del  cual también hacen parte su hijo y nietos, se ha visto afectado  emocionalmente  y  la  difícil  situación  económica les impide visitarlo con  frecuencia al actual centro de reclusión.   

Por lo anterior, pide amparar las garantías  fundamentales  invocadas y ordenar a las autoridades accionadas que trasladen al  actor  al  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de Silvia –Cauca-.   

TRÁMITE DE LA PRIMERA INSTANCIA  

1.  El Tribunal Superior de Ibagué, asumió  el  trámite  de  la  demanda.  El  Director del Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de la ciudad en mención, al atender el requerimiento indicó que de  acuerdo  con  los  artículos  72  y  75  de  la  Ley 65 de 1993, el INPEC es el  competente  para  ubicar  la  penitenciaría  donde el condenado debe cumplir la  pena  impuesta  y  disponer  su  traslado  en  consideración  a sus condiciones  jurídicas, de seguridad y salud.   

Precisó   que  el  actor  ha  permanecido  confinado  en ese centro de reclusión hace más de un año y no obra constancia  de  que  haya  presentado  solicitud  a  esa  dependencia o al INPEC tendiente a  obtener su traslado.   

          2.  El  citado  juez corporativo concedió el amparo de los derechos  invocados  por  el  actor. En consecuencia, requirió al Director del INPEC para  que  dentro  de  las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de  la   sentencia,   se   pronuncie   sobre   la   autorización   de  traslado  de  establecimiento  penitenciario  dispuesta  por el Juzgado 1º Penal del Circuito  Especializado de Ibagué.   

          La  decisión  la  sustentó  señalando  que  si bien no es posible  ordenar  de  manera  directa  a  través de la acción de tutela el traslado del  actor  por corresponder a una atribución asignada legalmente al INPEC, sí debe  pronunciarse   respecto   de  la  autorización  de  cambio  de  establecimiento  carcelario expedida por el citado despacho judicial.   

          3.  El  apoderado  del  actor impugna el fallo sin exponer la razón  del disenso.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.   Sería del caso que la Sala decidiera la impugnación  interpuesta   por   el  accionante  en  contra  de  la  decisión  adoptada  el 6 de octubre de 2010 por una Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de Ibagué, si no se observara que  el  competente  para conocer en primera instancia del  asunto es el Juez con categoría de Circuito.   

2.  En  el  asunto  examinado, la acción de  tutela  se  promueve contra el  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario de Ibagué y el Instituto Nacional  Penitenciario    y    Carcelario    –INPEC-.  La  segunda  entidad  corresponde  a la de mayor jerarquía  administrativa  y  es  catalogada  como  un  establecimiento  público del orden  nacional  descentralizado  por  servicios, adscrito al Ministerio del Interior y  de  Justicia,  con  personería jurídica, patrimonio independiente y autonomía  administrativa -artículo 2° del Decreto 2160 de 1992-.   

3.  El  artículo  1º,  numeral 1º, inciso  segundo del Decreto 1382 de 2000, prevé que:   

“A   los  Jueces  del  Circuito  o  con  categorías  de  tales,  le  serán  repartidas para su conocimiento, en primera  instancia,   las   acciones   de   tutela   que   se   interpongan  contra  cualquier  organismo  o  entidad del sector descentralizado  por  servicios del orden nacional o autoridad pública  del orden departamental”. (lo subrayado fuera  del texto).   

Quiere ello decir que las acciones de tutela  instauradas  en  contra  del  Instituto  Nacional      Penitenciario      y      Carcelario     –INPEC-,  deben  ser conocidas y tramitadas en primera instancia  por      los      Jueces      con     categoría     de     Circuito.   

4. En tales condiciones, el Tribunal Superior  de  Ibagué  en  su  respectiva  Sala  de  Decisión  Penal  no podía asumir el  conocimiento  y  trámite  de  la  acción  de  tutela,  porque el espíritu del  Decreto  1382 de 2000 no es otro que el de reglamentar la competencia en materia  de  tutelas;  por  ello,  en  el parágrafo del numeral 2º del artículo 1º el  citado Decreto 1382, consagra:   

“Si conforme a los hechos descritos en la  solicitud  de tutela el juez no es el competente, éste deberá enviarla al juez  que  lo sea a más tardar al día siguiente de su recibo, previa comunicación a  los interesados”.   

5.   Así  las  cosas, la falta de competencia del Tribunal  Superior  en mención para conocer del presente asunto resulta incuestionable y,  en  consecuencia,  se  dispone  la  remisión  del expediente a los Juzgados con  categoría  de Circuito de la misma ciudad, por conducto de la Oficina Judicial;  en  consecuencia,  se declarará la nulidad de lo actuado desde el auto de 24 de  septiembre  de  2010 por medio del cual se avocó el trámite, dejando con plena  validez  las  pruebas practicadas para que la actuación sea conocida en primera  instancia por el despacho judicial último referenciado.   

6.   Sobre  el  tema relacionado con la  competencia  en  asuntos  de  tutela,  es  importante  precisar que la   Corte  Suprema  de  Justicia  comparte  la  preocupación  del  Tribunal   Constitucional expresada en auto 124 del 25 de marzo de 2009, en  el  sentido  de que en algunos casos los “conflictos  de  competencia  con  base  en  el  Decreto  1382  de  2000  ha generado que los  peticionarios  deban  sufrir  por varios meses (sic) las graves consecuencias de  la  presunta  violación  de  sus  derechos fundamentales mientras los distintos  jueces  discuten  aspectos  meramente  procesales relacionados con las reglas de  reparto;   lo   cual,   además,   es   muestra   de   una  gran  insensibilidad  constitucional”; sin embargo, ello no se opone a que  “las  autoridades  judiciales  y sus usuarios deban  desconocer  la  citada  reglamentación,  toda  vez  que  su inobservancia resta  eficacia  a  la  administración  de  justicia  de  cara a proteger los derechos  fundamentales,  pues  no  se  puede  olvidar  que  el  Decreto  1382 de 2000 fue  expedido  por  la  necesidad cierta de ‘racionalizar    y    desconcentrar    el   conocimiento’1    de   las   demandas   de  tutela”2.   

6.1  Pretender desconocer las razones y los  argumentos  que  se  tuvieron  en  cuenta  para la expedición del Decreto 1382,  genera  efectos  como  el  ocurrido  en  el  caso objeto de análisis y emite un  mensaje  equivocado  a las personas usuarias de la acción de tutela, porque tal  como  se precisó en el auto aludido “la incentiva a  promover  demandas  ante cualquier autoridad judicial, creando caos judicial que  en  nada  ayuda  a la protección inmediata de los derechos fundamentales, ni al  correcto  funcionamiento  de  la  administración de justicia en el ejercicio de  sus  funciones  ordinarias  instituidas  igualmente para garantizar los derechos  constitucionales”.   

6.2  Por ello, la Corte Constitucional  en  el  auto  No.  198  de  28  de  mayo  de 2009, señaló como excepción a su  pronunciamiento  anterior  que  “en  manera  alguna  –el  Decreto  1382  de  2000-  puede servir de fundamento para que los jueces  o   corporaciones   que   ejercen   jurisdicción   constitucional  se  declaren  incompetentes   para   conocer   de   una  acción  de  tutela,”  por   cuanto   lo   que   se  pretende  es  evitar  “una      manipulación     grosera     de     las     reglas     de  reparto…”.   

Luego   de   efectuadas   las   anteriores  precisiones,  la  Sala  de  Decisión  de  Tutelas Nº 2 de la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.    DECLARAR   la  NULIDAD  de  la actuación cumplida, a  partir,   inclusive,   del   auto  de  24  de septiembre  de   2010   por  cuyo  medio  se  avocó  el  conocimiento  de  la  demanda  de  tutela.   

2.  REMITIR  la    actuación    por  competencia  a  los Juzgados  con  Categoría  de  Circuito  de  Ibagué, por conducto de la Oficina Judicial.   

3.         ENVIAR      copia     de    esta  determinación       al       Tribunal       Superior       de      Ibagué.   

4.    NOTIFICAR   lo  aquí  decidido  conforme  al  artículo  16  del  Decreto 2591  de  1991.   

DESANÓTESE  Y CÚMPLASE.  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ   DE  LEMOS                  JORGE               LUIS               QUINTERO  MILANÉS           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Ver  parte considerativa del Decreto 1382 de 2000.   

2 Auto  de   2   de   junio  de  2009   proferido  dentro  del  radicado   No.  T-42401.     

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