32993(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32993  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 382  

Bogotá, D. C., nueve (9) de diciembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

La Sala define la competencia para adelantar  el  juzgamiento  dentro  de la presente actuación seguida contra Rafael Antonio  Barrios  Molina  y  Diego Darío Ceballos Valencia por las conductas punibles de  hurto  calificado  agravado  y hurto por medios informáticos y semejantes, ante  la  manifestación  de  incompetencia  formulada  por  el  Juez  Séptimo  Penal  Municipal  de  Cali  con  Funciones  de  Conocimiento  y   la  del Tribunal  Superior con sede en la misma ciudad para definir ese asunto.   

     

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.   Como  consecuencia  de la denuncia  instaurada  por  Rodrigo  Mateus Prieto, representante legal de la Fiduciaria de  Occidente,  y a instancias de la Fiscal 049 de la Unidad de Estructura de Apoyo,  el  3  de  junio  de  2009  el  Juez  Tercero  Penal  Municipal con Funciones de  Garantías  de Cali llevó a cabo diligencia de audiencia preliminar mediante la  cual    declaró    legal   la   captura  de  Diego Darío Ceballos Valencia, Rafael Antonio Barrios Molina,  Gerardo  Antonio Gutiérrez Torres y Carlos Arturo Hurtado Núñez, les  imputó la comisión de los delitos de  hurto      por     medios     informáticos     (artículos     269-i  del  Código  Penal) y hurto calificado  agravado  (artículos  240-4,  241-2), con la concurrencia de las circunstancias  de  agravación  por  la  cuantía  y  la  naturaleza  de  los  bienes apropiado  (artículos  267-1-2  del  mismo  Estatuto),   y  les  impuso  medida   de   aseguramiento   de  detención  preventiva en establecimiento carcelario.    

Gutiérrez Torres y Hurtado Núñez aceptaron  la  imputación  formulada,  no  así Ceballos Valencia y Barrios Molina, motivo  por  el  cual  se dispuso la ruptura de la unidad procesal a efecto que respecto  de aquellos la actuación prosiguiera de forma separada.   

2. El 3 de julio de 2009, el Fiscal Local No.  53  presentó  escrito de acusación en contra de Diego Darío Ceballos Valencia  y  Rafael  Antonio  Barrios Molina; al primero lo acusó por los comportamientos  punibles  hurto  por  medios  informáticos  (artículo  269-i  de la Ley 599 de  2000),  hurto  calificado  agravado por la cuantía (artículos 240-4 y 267-1 de  la  misma  obra)  y al segundo por el delito de hurto por medios informáticos y  semejantes  (artículo  269-i del Código Penal) y hurto calificado agravado por  la cuantía (artículos 240-2 y 267-1 del mismo Estatuto).   

3.  La  actuación correspondió al Juez 7º  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Cali,  quien tras varios  aplazamientos,  fijó  el  13  de  octubre  del año en curso como la fecha para  llevar  a  cabo  la  audiencia  de formulación de acusación.  En ella, la  fiscalía  reiteró  la  acusación  plasmada  en  el correspondiente escrito en  contra  de  los procesados Rafael Antonio Barrios Molina y Diego Darío Ceballos  Valencia,  luego de lo cual el Juez a cargo de la audiencia se declaró impedido  para   tramitar   la   etapa   de   la   causa,   comoquiera   que  “los  hechos ocurrieron en la ciudad de  Palmira   (Valle),   careciendo   entonces   de  competencia  para  conocer  del  juzgamiento”.   

4.  La  actuación  fue entonces remitida al  Tribunal  Superior  de Cali en cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 54 de  la  Ley  906  de  2004.   Dicha  Corporación,  a través de auto del 27 de  octubre  de  2007,  estimó  que  no tenía competencia para resolver el asunto;  para  ello,  adujo  que  como los hechos tuvieron ocurrencia en Palmira entonces  “el   competente   para  conocerlo   sería  el Juez Penal Municipal de Palmira, según el numeral 2  del  artículo  37 de la Ley 906 de 2004, por consiguiente, la segunda instancia  corresponde       al       Tribunal       Superior      de      Buga”.    Por  lo  tanto  –precisó  la  Corporación- se trata de  una  definición  de  competencia  entre  juzgados que se localizan en distintos  distritos  judiciales, motivo por el cual la diferencia debe ser resuelta por la  Corte Suprema de Justicia.   

Así  las  cosas, la actuación procesal fue  remitida a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  La   Sala  de Casación Penal de la  Corte  Suprema de Justicia, en atención a lo normado en el artículo 32-4 de la  Ley  906  de 2004, es competente para definir la competencia cuando –entre  otros  casos allí previstos- se  trata de juzgados de diferentes distritos.    

La anterior, es la hipótesis que tiene lugar  en  el  caso  que  ocupa  la atención de la Sala, toda vez que el juzgado penal  municipal  con  funciones  de conocimiento que ha rechazado su competencia es el  Séptimo  Penal  Municipal  de Cali, despacho localizado en el Distrito Judicial  que  tiene  sede  en esa misma ciudad, mientras que aquel en quien supuestamente  recaería  la  competencia  para  asumir  el conocimiento de esta actuación es,  según  el  razonamiento  del  Tribunal  y  del  juzgado,  el penal municipal de  Palmira, que hace parte del Distrito Judicial de Buga.    

Lo  anterior  se  desprende con claridad del  contenido  del Acuerdo No. 619 de 1999 por medio del cual la Sala Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura reasignó el Circuito Judicial de Palmira  –que antes hacía parte del  Distrito  Superior  de  Cali-  y  lo incorporó al Distrito Judicial de Buga, el  cual  quedó  entonces  integrado  por los circuitos judiciales de Buenaventura,  Buga,  Cartago,  Palmira, Roldanillo, Sevilla y Tuluá.  En conclusión, no  cabe  duda  que  por tratarse de despachos judiciales de diferentes distritos es  esta  Corporación la llamada a definir la competencia, de allí que el Tribunal  Superior   de   Cali,   de   manera   atinada,   remitió  la  actuación  a  la  Corte.   

Es así que puede afirmarse en principio que,  al  tenor  de  lo  normado  por  el  artículo 54 de la Ley 906 de 2004, el Juez  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Cali  erró  al  remitir  la actuación a su  superior    jerárquico   inmediato   –el  Tribunal  Superior  de Cali- para que fuera éste quien asignara  de  plano  la  competencia  para  continuar  el  trámite  procesal,  pues si su  razonamiento  estuvo  encaminado  a  sostener  que  la competencia recaía en un  despacho  judicial de un distrito judicial diferente, entonces lo procedente era  remitir  la  actuación con destino a la Corte Suprema de Justicia, conforme las  atribuciones  funcionales que le están asignadas en el artículo 32-4 de la Ley  906 de 2004.   

2.   De   manera  reiterada,  la  Sala  ha  precisado1  que  la  intención  del  legislador  al consagrar la figura de la  definición  de  competencia  fue  la de crear un mecanismo ágil y expedito que  permitiera  al  superior  funcional,  en  caso  de  incertidumbre  frente a este  presupuesto  procesal  dilucidar  a cuál funcionario judicial debe asignársele  la  competencia, reduciendo significativamente el trámite en términos de pasos  y  tiempo, frente al anterior instituto de la colisión de competencia, previsto  en la Ley 600 de 2000.   

3.  En  lo  referente  al  objeto  de  esta  decisión,  la  Sala  advierte  que,  según los elementos de juicio que en este  momento  hacen  parte  de la actuación procesal, los hechos tuvieron ocurrencia  en el municipio de Palmira.    

En efecto, según el informe del investigador  judicial  -citado  por  el  fiscal  en la audiencia preliminar de imposición de  medida  de  aseguramiento,  reiterado  por el juez de conocimiento ante quien se  formuló  la  acusación-,  los  hechos  que se investigan tuvieron lugar en esa  comprensión  territorial:  así lo refirió en entrevista rendida el 20 de mayo  de  2009  Ivon  Patricia  Salas  Viveros, contadora pública y funcionaria de la  Fiduciaria  de Occidente; ésta expresó que se enteró que se estaba cometiendo  un  ilícito  de  la  cuenta  del Banco de Occidente de Palmira, particularmente  aquella  perteneciente  al  encargo fiduciario del cual era titular el Municipio  de   Palmira.    Agregó  la  entrevistada  que,  una  vez  realizadas  las  investigaciones  internas  correspondientes, se determinó que la única persona  con  perfil  para  autorizar  ese  tipo  de  transacciones  era el señor Rafael  Barrios  Molina,  quien  para  ello requería, además, de una autorización del  fideicomitente, en este caso el ente territorial reseñado.   

Así  las  cosas, surge nítido que el hecho  investigado   -calificado   por   el   fiscal   acusador  bajo  el  nomen     iuris     de    hurto   por   medios   informáticos   y   semejantes  y  hurto  calificado,  agravado  por  la  cuantía   –superior  a  los  150  salarios mínimos legales mensuales vigentes-  acaeció  en  el municipio de Palmira, pues fue desde allí donde se dispusieron  las transferencias fraudulentas.    

De manera que, al tenor del mandato contenido  en  el  artículo  43  de  la  Ley  906  de  2004,  según  el cual “es   competente   para   conocer  del  juzgamiento   el   juez   del   lugar   donde   ocurrió   el  hecho” la Corte definirá la competencia para  continuar  el  enjuiciamiento en cabeza del juez penal perteneciente al Circuito  Judicial de Palmira.   

Ahora  bien,  comoquiera  que  las conductas  punibles  por las que se procede hacen parte de los títulos VII (delitos contra  el   patrimonio),   capítulo  primero  (del  Hurto)  y  VII  bis   (de  la  protección  de  la  información  y  de  los  datos),  igual  capítulo (de los  atentados  contra  la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los  datos  y  de  los  sistemas  informáticos) de la Ley 599 de 2000, lo procedente  será   asignar  la  competencia  al  Juez  Penal  del  Circuito  de  Palmira  que  corresponda  por  reparto,  conforme  lo  dispuesto en artículo 36 de la Ley 906 de 2004, en consideración  a  que  respecto  de  los  punibles  señalados  opera  la  competencia residual  prevista en el numeral 2 de la citada norma.   

En  mérito  de  lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.  DECLARAR   que   la  competencia  para  adelantar  el  enjuiciamiento   correspondiente  a  esta  actuación  procesal  corresponde  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Palmira,  despacho  al  que se remitirán las  diligencias.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  envíense  copias  de  esta  decisión  al  Tribunal  Superior de Cali y Juzgado  Séptimo Penal Municipal de la misma ciudad, para su conocimiento.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  del  29  de enero de 2009, radicación No. 31141     

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