32798(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32798  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                       Magistrado Ponente   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Aprobado Acta No 353.  

Bogotá,  D.C., once (11) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  del  procesado  Arcesio     Rodríguez     Perdomo,    contra  la  sentencia  dictada el 28 de mayo de 2009 por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Neiva,  mediante  la  cual  confirmó  la  proferida  el  27 de agosto de 2008 por el Juzgado 5° Penal del Circuito de ese  distrito,     que     condenó     a     Rodríguez  Perdomo  por  el  delito  de  interés  indebido en la  celebración de contratos.   

HECHOS.  

El Alcalde del Municipio de Tello (Huila) para  el  periodo  2001-2003,  Farid  Gómez  Rubiano, denunció ante la Fiscalía las  irregularidades   cometidas   por   la  administración  saliente,  a  cargo  de  Arsecio  Rodríguez Perdomo1,  entre ellas la adjudicación  del  contrato  de  prestación  de  servicios  No. 08 del 25 de enero de 2000 al  señor  Luís Andrés Tovar Mosquera por la suma de $ 12.000.000, el cual tenía  por  objeto  asesorar  la  organización,  funcionalidad  y  operatividad  de la  oficina  dedicada  a  la prestación del servicio de acueducto, alcantarillado y  aseo del Municipio de Tello, del cual no existe soporte documental.   

En  el  curso  de  la  investigación se pudo  establecer  que  el  contrato  no  fue ejecutado y que los pagos hechos por este  concepto  fueron  consignados  en la cuenta de ahorros del auxiliar del contador  del Municipio.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE.   

1. La Fiscalía inició investigación formal  por   estos  hechos,  vinculó  a  Arsecio  Rodríguez  Perdomo  al  proceso  mediante indagatoria,  y  el  15 de enero de 2004 calificó el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en su contra por  el  delito  de  interés  ilícito  en  la celebración de contratos2, decisión que  adquirió   firmeza   el   2  de  febrero  de  20043.   

2.  El  27  de agosto de 2008, el Juzgado 5°  Penal  del Circuito de Neiva condenó al procesado a la pena principal privativa  de  la  libertad  de  48  meses  de  prisión,  multa  de $5.202.000,  a la  accesoria  de  inhabilidad  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo  término  de  la  pena  de  prisión, como responsable del delito imputado en la  acusación4.   

3.  Apelado  el fallo por la defensa, la Sala  Penal   del   Tribunal  Superior  de  Neiva  lo  confirmó  el  28  de  mayo  de  20095.   

Inconforme  con  la decisión, el condenado a  través de apoderado recurre en casación.   

LA         DEMANDA.   

Con  fundamento en el artículo 207 de la Ley  600  de  2000, el defensor formula un cargo contra la sentencia proferida por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Neiva por violación del debido proceso,  derecho  a  la  defensa  y falta de motivación de la sentencia, con apoyo en la  causal tercera.   

Sustentación del Cargo  

Sostiene el censor que está demostrado en el  proceso  que  el  contrato  de  prestación  de  servicios  celebrado  entre  la  Alcaldía  del  Municipio  de  Tello  y el señor Luis Andrés Tovar Mosquera se  cumplió  a cabalidad. No existe prueba directa o indirecta que permita concluir  que     Arsecio    Rodríguez    Perdomo,  en  su  calidad  de  Alcalde,  hubiera  desbordado los marcos del  interés  general  establecidos  en  la  Ley 80 de 1993 por razones personales o  subjetivas.   

Para  demostrar  el  ataque,  refiere  que la  sentencia  impugnada  señaló  equivocadamente como circunstancia indicadora de  un  interés  particular  a favor de un tercero, el hecho de que el procesado no  hizo  una  convocatoria  abierta para la asignación del contrato de prestación  de servicios.   

Olvida el Tribunal que la Ley 80 de 1993 en su  literal  d)  numeral  1°  del  artículo  24  establece como excepción a la no  convocatoria  de varios proponentes, que se trate de contratos de prestación de  servicios  profesionales  o  para  la  ejecución  de actividades científicas o  tecnológicas.  Y  en  el  numeral  15  del  artículo 25 ibídem prohíbe a las  autoridades  la  exigencia  de  sellos, autenticaciones, documentos originales o  autenticados,   reconocimiento  de  firmas,   y  cualquier  otra  clase  de  exigencias,  las que al faltar en cualquier propuesta no son suficientes para el  rechazo del ofrecimiento o propuesta.   

Luego,  la  adjudicación  del  contrato  de  prestación  de servicios no violó los principios de transparencia, neutralidad  y objetividad, propios de la contratación administrativa.   

Respecto  de  la  situación  que  suscita el  reparo  por  falta de motivación, sostiene el censor que la sentencia impugnada  no  precisó  la  conducta  atribuida  al  condenado,  como  tampoco contiene la  relación  y  valoración  de  las  pruebas  mediante  las cuales se afirmó que  Arsecio  Rodríguez  Perdomo  obró por un interés personal o subjetivo.   

Concluye  solicitando  a  la  Corte  casar la  sentencia  recurrida  por  estar viciada de nulidad y en su lugar proferir fallo  absolutorio    a    favor   de   Arsecio   Rodríguez  Perdomo.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, la Sala inadmitirá la demanda por no  reunir  las  condiciones  de  procedibilidad  previstas  en el artículo 212 del  mismo Estatuto. Las razones son las siguientes:   

1.  El recurso extraordinario de casación no  constituye  sede  adicional para continuar el debate probatorio sobre los hechos  investigados  y  la  responsabilidad  del  procesado,  que  se  cumplió  en las  instancias y concluyó con el fallo de segundo grado.   

Para   su  admisión  se  requiere  que  el  recurrente  demuestre a través de un juicio técnico jurídico que la decisión  se  sustentó  en  errores  de hecho o de derecho ostensibles y relevantes, o se  profirió en un juicio viciado de nulidad.   

Cuando   en   el   libelo  impugnatorio  se  desatienden  estos  requisitos  técnicos,  en  buena parte referenciados por el  artículo  212  de  la Ley 600 de 2000, y fundamentalmente, cuando se soslaya la  exigencia  relacionada  con  la  adecuada  formulación  del  cargo,  o se omite  señalar  con  la claridad y precisión debidas sus fundamentos, la consecuencia  procesal  no  puede ser otra que su inadmisión, como establece el artículo 213  ejusdem.   

2. Se advierte que la demanda presentada por  el  libelista  acierta  en  la  identificación  de  los  sujetos procesales, el  señalamiento  de  la  sentencia  objeto  de  impugnación,  la síntesis de los  hechos  materia  del  juicio  y el resumen parcial de la actuación del proceso,  pero  no  en el agotamiento argumentativo de los restantes requisitos, porque si  bien  señaló  como  causal  la  tercera,  en  su  desarrollo  se incumplen los  presupuestos   de  precisión,  claridad  y  trascendencia  requeridos  para  la  demostración de cada uno de los reparos que la censura contiene.   

3. El libelista afirma que los fallos vulneran  el  debido proceso, el derecho a la defensa y el deber de motivación, porque no  se  demostró  en  el  curso  de  la actuación que el procesado haya obrado por  razones  personales  o  preferenciales  en  la  adjudicación  del  contrato  de  prestación  de  servicios  a  Luis  Andrés  Tovar Mosquera, pero no explica en  concreto  en  qué  consistieron  cada  una  de  estas violaciones, desde dónde  debía  retrotraerse  la  actuación  y cuál fue la trascendencia de los daños  causados  con  tales  infracciones  en  desmedro  de  la  ley  y  de los sujetos  procesales.   

4. La Sala tiene dicho que, cuando se alega el  quebrantamiento  del  debido  proceso, es preciso que el demandante demuestre la  presencia  de  defectos  sustanciales  que  conspiren  contra  la estructura del  sistema  procesal  en  uno  de sus eslabones concatenados, por ejemplo, no abrir  investigación,  no vincular al procesado, no definir la situación jurídica si  el   delito   tiene   prevista   medida   de   aseguramiento,  no  clausurar  la  investigación,  no  convocar a audiencia preparatoria, y, en fin desconocer las  etapas    de    investigación    y    juzgamiento6.   

En  el presente asunto, el censor no emprende  un  estudio  de  esa  naturaleza,  no  indica  cuál  es  la actuación procesal  viciada,  como tampoco la clase de vicio. Más bien, la argumentación del cargo  se  limitó  a  un mero enunciado que reviste las características propias de un  alegato  de libre confección a través del cual refleja su inconformidad con lo  decidido por los jueces de instancia.   

Ha  reiterado la jurisprudencia de la Sala de  Casación  Penal  que  si la nulidad se vincula a la vulneración del derecho de  defensa,  es  obligación  del  recurrente  demostrar  que actividad procesal se  encuentra  afectada,  ya  sea  porque,  el  profesional  a  cargo hizo dejación  inocultable  de  su  oficio  como  lo  ha  aceptado el precedente; o si la causa  generadora   de  invalidez  se  refiere  al  desconocimiento  del  principio  de  investigación  integral,  su  actividad  debe  dirigirse  a tal frente, para la  correcta formulación de la censura.   

Nada  de  lo expuesto se evidencia de la mera  lectura  de  la demanda, pues el casacionista dejó la censura en el enunciado y  no  se tomó el trabajo de explicar cómo se afectó el derecho a la defensa, si  obedeció  a  falta  de  defensa técnica, por inadecuado ejercicio de la misma,  por   desconocimiento   al  principio  de  investigación  integral,  etcétera.   

En  el  mismo  sentido  queda  en  el aire el  reproche  por  falta de motivación de la sentencia en el cual se cuestionó que  el  fallo  no  precisó  la  conducta  atribuible  al  procesado  ni contiene la  relación  y  valoración  de las pruebas. La Corte, frente al específico tema,  indicó:   

“Cuando  se  plantea  en  sede de casación  nulidad  de  la  resolución  de  acusación  o  de las sentencias, por falta de  motivación,   no  basta  alegar  que  la  decisión,  en  su conjunto o en  relación  con  un  determinado  aspecto,  adolece  de  este  vicio.  Es preciso  demostrar  que  se  está  en presencia de una cualquiera de las situaciones que  dan  origen  a su configuración, a saber: 1) Que la decisión carece totalmente  de  motivación; 1) Que la fundamentación que contiene es incompleta; y, c) Que  es dilógica o ambivalente.   

    

La  primera  hipótesis  surge  cuando  el  funcionario  judicial  omite  precisar las razones de orden fáctico y jurídico  que  sustentan  su  decisión.  La  segunda, cuando el análisis que contiene de  estos  aspectos  es  deficiente, al extremo de no permitir su determinación. La  tercera,  cuando  se  sustenta  en argumentaciones contradictorias o excluyentes  que   impiden   conocer  su  verdadero  sentido”.7   

Es claro que el casacionista no cumple con lo  exigido  para  esta  clase  de  reparos,  esto  es,  no  indicó  si la falta de  motivación fue total, parcial o confusa.   

5.  Finalmente,  se  equivoca  el  censor al  escoger  la  causal  tercera  para  cuestionar la valoración de las pruebas que  realizaron   los   jueces   de   instancia   al  interior  del  proceso.  En  la  argumentación   del   cargo   se  duele  de  la  inexistencia  de  prueba  para  responsabilizar   al   procesado   del   delito   por  el  cual  fue  condenado.  Véase:   

“No  existe  en el proceso ninguna prueba  directa  o  indirecta que permita deducir o concluir  que ARCESIO RODRIGUEZ  PERDOMO,  al  celebrar  el  contrato con LUIS ANDRES TOVAR MOSQUERA, lo hizo por  razones  personales  o  subjetivas o de preferencia, ya que lo único perseguido  con  su  actuación  fue la de cumplir con los requerimientos y exigencias de la  superintendencia  de  servicios  públicos,  tal  como  lo afirma repetidamente,  tanto  en su versión libre como en su versión de indagatoria, afirmaciones que  al  no  ser  desvirtuadas,  deben  ser creídas y atendidas, pues la carga de la  prueba   para   su   contradicción  le  corresponde  al  estado  y  ello  nunca  ocurrió.”8   

Hipótesis que ha debido plantear, de manera  separada  y  respetando  el  principio de prioridad, bajo los lineamientos de la  violación  indirecta  de  la ley sustancial por error de hecho por falso juicio  de  existencia  por  suposición, es decir, en vez de demostrar la existencia de  un   error   in  procedendo  generador  de  nulidad,  se  traslada  erróneamente  a  cuestionar  el  proceso  cognoscitivo  que  hizo el juez  sobre la apreciación de las pruebas, cuyo  escenario  propicio  para  debatirlo  es  a  través de los errores in iudicando.   

Cabe  señalar  que  el  estudio detenido del  expediente  permite a la Sala concluir que no procede la casación oficiosa, por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal  de nulidad ni vulneración de derechos  fundamentales.   

Visto,  entonces, que el cargo formulado por  la  defensa no cumple las exigencias mínimas de fundamentación requeridas para  su  estudio  de  fondo, la Corte inadmitirá la demanda estudiada y ordenará la  devolución al proceso a la oficina de origen.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   apoderado   del   señor   Arsecio Rodríguez Perdomo.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTINEZ                               SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

         Licencia  no remunerada   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO              MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS       

AUGUSTO      J.      IBÁÑEZ     GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO   MILANÉS              

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                 JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Periodo 1998-2000.   

2 Folios  452-458 Cuaderno Original No 1.   

3 Folio  459 Idem.   

4 Folios  48-63 Cuaderno Original No 2.   

5 Folios  4-16  Cuaderno Tribunal.   

6 Entre  otras, Casación 29202 del 28 de mayo de 2008.   

7  Casación 15402 de 27 de febrero de 2001.   

8  Demanda de Casación. Folio 38 cuaderno Tribunal.     

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