32587(14-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 32587  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   Magistrado Ponente:   

                                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                      Aprobado Acta No. 324   

Bogotá  D.C., catorce (14) de octubre de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  Fernando   Domínguez  Cruz  contra  la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Popayán 1° de abril  de  2009,  confirmatoria  de  la  emitida  en  primera  instancia por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de la misma ciudad el 12 de junio de  2008,  mediante la cual, entre otros enjuiciados, se condenó a este procesado a  la  pena  principal  de  16  años  de  prisión,  como responsable a título de  cómplice  de  los  delitos  concursantes  de homicidio agravado -en concurso- y secuestro extorsivo agravado  -en concurso-.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

Los  hechos  de este proceso ocurrieron en el  barrio  Yanaconas  de  la ciudad de Popayán el 9 de diciembre de 1992, en horas  de  la  noche  cuando hasta la residencia de la familia Chanchi Orozco llegó un  grupo  de hombres cubiertos los rostros con pasamontañas, procediendo a retener  contra  su  voluntad  a  Nancy  Del  Carmen  Apráez Coral, Campo Elías Chanchi  Becerra  y  al  bebé Carlos Alberto Chanchi Apraez, apoderándose en la acción  de  un  vehículo  marca  Toyota  que emplearon para huir del lugar. La anterior  acción  se  efectuó  con  el  propósito de presionar la liberación de Daniel  Collazos  quien  fuera  secuestrado  días  atrás.  Las personas adultas fueron  muertas  -después de ser torturadas-, en los días siguientes de su plagio y el  infante  abandonado en la ciudad de Pasto, siendo con posterioridad adoptado por  una pareja de ciudadanos suecos.     

Diversas  investigaciones  se  originaron por  estos  hechos,  contrayéndose  la  presente  a  aquellos  no  comprendidos  por  múltiples  condenas  en  contra  de  miembros  y  ex-miembros  policiales y del  ejército,  siendo  vinculados  mediante  indagatoria y declaración de personas  ausentes a diversos de sus partícipes .   

Aunada  prueba  de  diversa  índole  a  la  investigación  y  clausurada  la  misma,  una  Fiscalía  adscrita  a la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  calificó  el  mérito  del  sumario  el  29 de  noviembre  de  1999,  en  decisión ratificada el 29 de noviembre de 2000 por la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de Bogotá -a la que le fuera  especialmente  asignado  este  asunto-, profiriéndose resolución acusatoria en  contra,  entre  otros,  de Fernando Domínguez Cruz por los delitos de secuestro  extorsivo   agravado   múltiple   y   homicidio  agravado,  en  concurso.    

Rituado el juicio, se emitieron las sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en los términos reseñados precedentemente.   

DEMANDA  

Un reproche postula el defensor del procesado  Fernando  Domínguez  Cruz  contra  la  sentencia impugnada, acusando violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, bajo el supuesto de haberse omitido apreciar  pruebas  allegadas  a  la investigación que posibilitaban reconocer la duda que  debió favorecerlo.   

Como  preceptos  vulnerados  menciona,  entre  otros,  el  art.  29 de la Carta Política, bajo la consideración de no haberse  aplicado  un  debido  proceso  probatorio  y los arts. 1° y 2° del C. de P.P.,  toda  vez  que, según su criterio, no podía tener fuerza probatoria un testigo  sospechoso,  con  interés y enemistad con su asistido, como el de Ricardo Vega,  al  que  no  se  le  podía dar certeza por mantener un resentimiento, con mayor  razón   cuando   los   demás   deponentes   -que   fueron   omitidos-,  no  lo  involucraron.   

De  ahí  que con miras a demostrar el reparo  asegura   haberse   omitido   en   la   sentencia   “los   testimonios  y  las  indagatorias”  que  no corroboran las afirmaciones del testigo único, citando  para  el  efecto  una veintena de cuantos imputados se vincularon con los hechos  investigados  también  en  estas  diligencias  -algunos  de  los  cuales fueron  condenados-,  mostrándose  inquieto  por  no  haberse  aludido  “al mensajero  fatídico”, todo lo cual arroja dudas en favor del demandante.   

En  efecto,  para  el  actor,  acorde  con lo  depuesto  por Idinael Lázaro se conoció que Vega Sánchez tenía enemistad con  él  y  Fernando Domínguez  Cruz  a raíz de la captura de  un  guerrillero  al  que  se  afirmó  le  sustrajo un dinero y lo condujo a ser  retirado del Ejército.   

Por ello, el sargento Vega Sánchez pretendió  involucrar    a   Fernando  Domínguez Cruz afirmando que  fue  a  quien  correspondió  llevar  el  “mensaje  fatídico”,  pero  no lo  menciona  en  una  cualquiera  de  las  actividades  de  secuestro y posteriores  homicidios,  toda  vez que se sabe que dichas órdenes fueron dadas directamente  por el Capitán Serrano.   

Los  sentenciadores sustentaron la condena de  Fernando    Domínguez  Cruz  en  la  declaración  de  Ricardo  Vega  Sánchez  -único  delator-,  calificando  de  “equivocado  creerle”,  una  vez  conocida su enemistad y resultar para el actor sospechoso  que ningún otro procesado lo hubiera incriminado.   

Desde    su    perpectiva,   Fernando            Domínguez  Cruz  en ningún momento fue el  contacto  entre  el  Capitán  Serrano  y  los  captores  de  Nancy Apraez, pues  existieron  dos  grupos  en  la  acción,  de  donde no puede estar certeramente  probado  que  aquél  haya  prestado  auxilio  o colaboración a los homicidas y  secuestradores.   

Solicita, así, se case el fallo y absuelva de  todos  los  cargos  a Fernando  Domínguez    Cruz,   en  aplicación del principio in dubio pro reo.   

CONSIDERACIONES  

1. Aun cuando según  queda  visto  invocó  el demandante en casación la causal primera del art. 220  del  Decreto  2700  de  1991,  bajo  el  entendido de ser la sentencia impugnada  violatoria  de  la  ley  sustancial  por  la  vía  indirecta, a consecuencia de  errores  de hecho por falso juicio de existencia por omisión, lo primero que se  observa  es  la  falta  de  identificación  de  los  sujetos procesales y de la  sentencia  demandada,  como  también  la  síntesis  de  la actuación procesal  cumplida,  presentándose  una  indiscutible enunciación de la causal esgrimida  pero  no la formulación del cargo dentro del cual se indicaran en forma clara y  precisa   sus   correspondientes   fundamentos,  aspectos  todos  que  conducen,  pertinente es advertirlo desde ya, a la inadmisión del libelo.   

.2.  Como  quedó  reseñado, el casacionista  discrepa  con el valor concedido en la sentencia al testimonio delator de uno de  los  procesados  –Ricardo  Vega   Sánchez-   y   de   acuerdo   con  el  cual  se  sitúa  a  Fernando   Domínguez  Cruz  desarrollando  actos  de  colaboración  con  los  directos ejecutores materiales de los hechos  punibles objeto de juzgamiento en este proceso.   

Y  lo hace bajo el supuesto de considerar que  fue  el  único  entre  todos  los  vinculados  a la actuación que le atribuyó  alguna  participación  en  los  delitos,  acusando de este modo la sentencia de  haber  omitido  la  totalidad  de  tales  deponentes, en una fórmula de aducida  omisión  sobre  aquello  cuanto  no  afirmaron  los  declarantes  en  contra de  Fernando  Domínguez Cruz, es  decir,  en  pretendidamente  obviar  aquello  que  podía inferirse de cuanto no  dijeron.   

3. Como es evidente,  con  estricto  apego  a dicha formulación, el actor no propone propiamente a la  Corte  yerros  fácticos  o  jurídicos en que haya podido incurrir el Tribunal,  sino  su particular manera de valorar pruebas allegadas, desvirtuando la directa  sindicación  que  uno de los que intervinieron en el episodio fáctico le hizo,  en  un  típico  alegato inaceptable ante esta sede dada la naturaleza, objeto y  finalidades del recurso extraordinario intentado.   

4. En armonía con el  pliego  de cargos, la sentencia de primera instancia hace notar que en contra de  Fernando   Domínguez  Cruz  gravitan  diversos  elementos que lo comprometen en los hechos que fueron objeto  de  investigación. Hace notorio que el proceso acreditó tratarse de la persona  que  entregó  el casette con la voz de la plagiada y luego muerta. Muestra como  manifiesto  que  a  pesar  de  la  tozudez con que negó su intervención en los  allanamientos  de  la  noche  del  9  de  diciembre  de  1992,  la  contundencia  probatoria  lo  llevó  a  tener que reconocer su intervención en desarrollo de  los  mismos.  En  relación con su negativa a tener una motocicleta en la que se  movilizaba,  testigos  tales  como  Bustamante,  Bolaños  y Parra depusieron lo  opuesto.  Además,  fue  el  propio  expolicial  Luis  Enrique  Bustamante quien  refirió   haber   sido   advertido   por  Domínguez  Cruz  que  ya no buscaran más a Nancy Apraez, pues se  encontraba  muerta  y también estar recogida en su contra la declaración de un  testigo con reserva de identidad.   

Si  bien,  conforme  lo  señala  el  censor,  sólo   Ricardo  Vega Sánchez le hizo directas sindicaciones, es lo cierto  que  el  argumento referido a rencillas personales no logró disuadir el mérito  que  los  sentenciadores  le  otorgaran,  máxime cuando gravitaban en su contra  multiplicidad de elementos de otra índole, según se observa.   

5.  Visto,  por  lo  tanto,  que  el  genérico  falso  juicio  de existencia por omisión no destaca  alguna  prueba  que  en concreto hubiera sido pretermitida por el juzgador, como  que  se  refiere  en  general  a  cuanto los testigos no aseveraron en contra de  Fernando  Domínguez  Cruz,  pero    sin   estar   en   posibilidad   alguna   de   desvirtuar   –dado  que  no  se está en una tercera  instancia-,  aquellos elementos que posibilitaron elevar los juicios de reproche  y  emitir  fallo  de  condena,  en  condiciones  tales,  desde  luego,  el cargo  contenido   en   el   libelo,   resulta   inepto   para  el  propósito  de  ser  admitido.   

Como es manifiesto, la precariedad e ineptitud  del  escrito  de  demanda  refulge,  siendo  consecuencia  de  ello su necesaria  desestimación,   máxime   cuando   no   aparecen   violaciones  de  garantías  fundamentales que obliguen al actuar oficioso de la Corte.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por    el    apoderado    de    Fernando   Domínguez  Cruz.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                Permiso   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

          Permiso   

         Teresa  Ruiz Núñez            

   Secretaria    

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