32407(28-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32407  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 128.  

          Bogotá    D.C.,   abril   veintiocho   (28)   de   dos   mil   diez  (2010)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la solicitud de práctica de pruebas  elevada  por el defensor del Agente ®  BENEDICTO  LARA,  dentro  del término de traslado previsto en el  artículo 224 de la Ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES  

Mediante providencia del 12 de marzo de 1987,  el  Inspector General de la Policía Nacional actuando como juez de primer grado  profirió  sobreseimiento  definitivo  a  favor del entonces Coronel     NACIN     YANINE     DÍAZ,    los  Mayores   ERNESTO   CONDIA   GARZÓN   y    JORGE   ALIPIO   VANEGAS   TORRES,  los  Capitanes  LUIS ÁNGEL  PERDOMO  PERDOMO,  JAIRO  OTÁLORA DURÁN y  MIGUEL  RODRIGO  TORRADO  BADILLO,  los  Sargentos  segundos  JOSÉ ALIRIO VELÁSQUEZ GARZÓN,  JORGE    ENRIQUE    ORTIZ    PARRADO    y   JOSUE   RAFAEL   COBOS  SILVA,  y  los  Agentes JAIME HELI COLMENARES BOTERO, BENEDICTO LARA,  ADRIAN  VILLAMIZAR  JAIMES,  HENRY ESPITIA DÍAZ, LUIS ERNESTO SUÁREZ CEBALLOS,  JOSÉ  DAVID  QUEZADA y JORGE  ELIECER  BARBOSA SANCHEZ, por el delito de secuestro de  Orlando    y  Edgar  Helmut  García  Villamizar,  Pedro Pablo Silva Bejarano,  Rafael   Guillermo   Prado   Useche,   Rodolfo   Espitia   Rodríguez,   Alfredo  Rafael  y  Samuel  Humberto  Sanjuan  Arévalo,  Gustavo  Campos  Guevara,  Edilbrando  Joya Gómez, Hernando  Ospina   Rincón,   Francisco   Antonio   Medina,   Bernardo  Elí  y   Manuel   Darío   Acosta.   

Tal  proveído  fue confirmado el 6 de julio  del mismo año por el Tribunal Superior Militar.   

El  Fiscal  Cincuenta  y  Tres  de la Unidad  Nacional  de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, actuando para  ello  con  base en la designación especial otorgada por el Fiscal General de la  Nación  mediante  Resolución  0333 del 11 de agosto de 2008, presentó demanda  de  revisión  contra  las  referidas  decisiones, invocando para ello la causal  tercera  establecida  en  el  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, y destacando,  que   el   alcance   de  tal  precepto  fue  ampliado  a  través  de  fallo  de  constitucionalidad C-004 del 20 de enero de 2003.   

Admitida la demanda de revisión, se dispuso  a  su  vez  solicitar  el envío del proceso. Posteriormente se propugnó porque  todos  los  sobreseídos  contaran  con  asistencia profesional de defensores de  confianza  o  de  oficio,  y  una  vez  conseguido tal propósito, se surtió el  traslado  dispuesto  en  el  artículo  224  de  la Ley 600 de 2000 para que las  partes  solicitaran  la  práctica  o  aducción  de  pruebas,  oportunidad  que  únicamente    utilizó   el   defensor   del   Agente   ®    BENEDICTO LARA.   

          El       mencionado      profesional      solicita      “oficiar  al  Comando  de  Policía de  Bogotá,  para  que  se  sirva allegarnos fotocopia de la minuta por medio de la  cual  fueron asignados vehículos al señor BENEDICTO LARA para la época de los  hechos  en  los  que  desaparecieron  varios  jóvenes  en  1982,  especialmente  respecto  de  los  vehículos  por  él conducidos, identificados con las letras  JJ-01-12  y  AJ-14-44.  Se  informe  igualmente a qué áreas geográficas de la  ciudad  de  Bogotá  estaban  asignados dichos vehículos y qué tipo de labores  policivas  se  realizaba  con  los mismos vehículos. Se nos informe también si  esos   mismos   vehículos   fueron   asignados   a   otros   agentes  policivos  simultáneamente  a  diferentes  horas  de  las  que  eran asignados al entonces  agente       BENEDICTO       LARA”.   

De otra parte depreca, se cite a su asistido  “para  que  nos  informe  sobre  días,  horarios  en  los  que  mantenía  consigo  los  vehículos a él  asignados,  así  como  también  los  agentes  con  los que solía compartir el  servicio  policial  de vigilancia a los que se refiere en la indagatoria rendida  en  el  proceso ordinario”;  advera  que  “se trata de  inquietudes  fundadas,  las  cuales  requieren respuestas, y ellas sólo podrán  ser  resueltas  por  quien es requerido en esta Acción de Revisión”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La   viabilidad   de   la   práctica  de  pruebas,  como  lo  tiene  suficientemente  sentado  la Sala, está determinada por su procedencia en punto  de    la    causal    invocada   en   la   demanda1.   

En  el  asunto objeto de estudio se advierte  que  la  Fiscalía  invocó  la  causal  tercera  de revisión establecida en el  artículo  220  de  la  Ley  600  de 2000 y precisó que su alcance fue ampliado  mediante  sentencia  de  constitucionalidad  C-004  de  2003 referida a aquellos  casos  en  los  cuales,  tratándose  de  violaciones  a  los derechos humanos o  infracciones  graves  al  Derecho  Internacional  Humanitario,  se  advierte  el  incumplimiento  ostensible de las obligaciones del Estado en punto de investigar  en condiciones de seriedad e imparcialidad tales comportamientos.   

Por   tanto,  es  claro  que  las  pruebas  deprecadas   deben   tener  relación  con  el  thema  probandum  inherente  a  este  trámite  especial,  no  establecido  por  el  legislador para prolongar debates ya superados en el curso  de las instancias.   

Así, el análisis acerca de la conducencia,  pertinencia  y  no  superfluidad  de  las  pruebas  solicitadas  se  adelantará  teniendo  en  cuenta  el objeto de acreditación, esto es, su utilidad en cuanto  atañe   a   la   estructuración   o   no   de   la   causal   alegada  por  la  Fiscalía.   

          En  efecto, el artículo 235 de la Ley 600 de 2000 dispone que deben  ser  inadmitidas  las  pruebas que no conduzcan a establecer la verdad sobre los  hechos  materia  del proceso o las que hayan sido obtenidas en forma ilegal, las  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y  las  manifiestamente  superfluas.   

En  suma,  es  claro  que  de acuerdo con la  normatividad  adjetiva  en  cita,  para  conseguir  la  admisión de las pruebas  solicitadas,  éstas  deben  ser  conducentes,  pertinentes  y  no  superfluas o  inútiles.   La  conducencia  supone  que  la  práctica  de la prueba solicitada es permitida por la ley como  elemento  demostrativo  en  relación  con  la  causal de revisión invocada. La  pertinencia  apunta a que el  medio   probatorio   se   refiera  directa  o  indirectamente  a  los  hechos  y  circunstancias  relativas  al  objeto  cuya demostración se pretende, es decir,  que  resulte apto y apropiado para acreditar un tópico de interés al trámite,  y   la  no  superfluidad  se  orienta  a  que  la  prueba  sea  útil,  en  cuanto acredite un aspecto aún no  comprobado en la actuación.   

          Una  vez  efectuadas  las  anteriores  observaciones, sin dificultad  constata  la Colegiatura, que la petición de pruebas presentada por el defensor  del   entonces   Agente   BENEDICTO  LARA,  es  tan  imprecisa,  vaga  e  indefinida, que no brinda de manera  alguna  elementos  para que la Sala pueda verificar si es consonante o no con el  thema  probandum  propio de  esta acción, situación que permite evidenciar su impertinencia.   

En  efecto,  el  peticionario no dice, ni la  Sala  encuentra,  de  qué  forma  las  pruebas  deprecadas  tienen la virtud de  articularse  de  alguna  manera  con  los  medios  probatorios  que aduciendo su  carácter  novedoso  ha  incorporado  la  Fiscalía  en su calidad de demandante  dentro de este trámite.   

          Tampoco   el   defensor   señala   con  precisión  a  dónde  debe  solicitarse  la  información,  cuál es la época de la misma, por qué alude a  las  placas  de  ciertos  vehículos,  y  lo  más  importante,  se reitera, que  relación guarda ello con el asunto.   

Igualmente  omite  señalar  si cuanto pueda  exponer   su  asistido  en  este  diligenciamiento  es  desconocido,  o  por  el  contrario, ya fue dicho en el trámite cuya revisión se propone.   

Las  razones anteriores son suficientes para  considerar  que  las  pruebas  solicitadas  resultan  impertinentes en punto del  objeto de acreditación propio de esta acción especial.   

          De manera oficiosa la Sala ordenará:   

1.  A  través  de la Dirección de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  solicitar  a  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  indique  si  ha  rendido informe relativo al caso de las desapariciones forzosas  de   Orlando  y  Edgar  Helmut  García  Villamizar,  Pedro Pablo Silva Bejarano,  Rafael   Guillermo   Prado   Useche,   Rodolfo   Espitia   Rodríguez,   Alfredo  Rafael  y  Samuel  Humberto  Sanjuan  Arévalo,  Gustavo  Campos  Guevara,  Edilbrando  Joya Gómez, Hernando  Ospina   Rincón,   Francisco   Antonio   Medina,   Bernardo  Elí  y   Manuel   Darío   Acosta  ocurridas  durante 1982, en razón de que al parecer intervinieron  en  el  secuestro de los niños Zuleika Adied Álvarez  Rojas,  Yadid  Yijan  y  Xioux  Hader Álvarez Murillo,  hijos    de    José   Hader   Álvarez,  ocurrido  en  Bogotá  el  6  de  octubre  de 1981 y su posterior  homicidio  acaecido probablemente en Gachalá entre los meses de mayo y julio de  1982.   

          En  caso  afirmativo,  se  solicitará  a  la  Comisión  copia  del  mencionado  informe,  y  que  adicionalmente  señale si se surtió traslado del  asunto  a  la  Corte  Interamericana  de  Derechos Humanos; de ser afirmativa la  respuesta,  remitir  a esta Colegiatura copia formal de las decisiones adoptadas  sobre el particular.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.        NEGAR  la solicitud de práctica de pruebas  elevada  por  el  defensor  del  sobreseído BENEDICTO  LARA,  de  conformidad  con  las  razones  plasmadas.   

          2.        PRACTICAR las pruebas dispuestas de manera  oficiosa por la Sala.   

          Sólo  procede  recurso  de  reposición  contra  lo  decidido en el  numeral 1º de este auto.   

Notifíquese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 23 de abril de 2003. Rad. 18453.     

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