32188(21-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  32188   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 331  

Bogotá  D.C.,  veintiuno (21) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación   

presentada por el defensor del procesado LUIS  ALBERTO  MARÍN  OSPITIA contra la sentencia de segundo grado de 19 de diciembre  de  2008 mediante la cual el Tribunal Superior de Cartagena confirmó la emitida  por  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado del mismo Distrito  Judicial,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como  autor  del  delito de tráfico,  fabricación y porte de estupefacientes agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  aspecto  fáctico fue presentado por el  Tribunal así:   

“…El 24 de enero de 2006, miembros de la  estructura  de  apoyo  zona  norte  del  Cuerpo Técnico de Investigación de la  Fiscalía,  recibieron  información relacionada con actividades delincuenciales  de  tráfico  de  estupefacientes  en  el  entendido  de  que se enviaría hacia  España  por  el aeropuerto Rafael Núñez de esta ciudad [Cartagena] una maleta  cargada  de  estupefacientes, utilizando como correo a una persona. En virtud de  ello  al  día  siguiente (25 de enero) los investigadores montaron un operativo  de  vigilancia  en  el  aeropuerto  advirtiendo  la  presencia  de  tres sujetos  sospechosos  en  la  Sala  de  Espera de vuelos internacionales, teniendo uno de  ellos  la  intención  de  abordar el vuelo N° 122 de la empresa AIR MADRID con  destino   a   Madrid   (España);  en  tanto  que  los  otros  dos  rondaban  el  establecimiento  portando  una  maleta  color  negro.  Posteriormente, estos dos  sujetos  decidieron  abandonar  por separado el aeropuerto, quedando solo el que  tenía  la  intención de viajar, quien minutos después abandonó igualmente el  aeropuerto,    dirigiéndose    hacia    el   sector   de   Bocagrande,   siendo  simultáneamente seguido por los agentes investigadores.   

“Finalmente,  luego  de que el mencionado  individuo  llegó  a  la  altura  del  hotel  Rosandy, ubicado en la avenida San  martín,  se  encontró  con uno de los sujetos que se hallaban en el aeropuerto  portando  una  maleta.  Más  adelante, fueron abordados por los investigadores,  quienes  tras  advertir  el  paso inusual de la maleta los trasladaron hasta las  instalaciones  del C.T.I., donde efectuaron la requisa de la maleta, encontrando  en  ella  mimetizada  una  sustancia polvorienta, cuya prueba preliminar arrojó  como  resultado  positivo  para  cocaína.  Por  esa  razón los dos individuos,  correspondiendo  a  los  nombres  ADOLFO  ELIECER  CAMARGO GORDON y LUIS ALBERTO  MARÍN  OSPITIA  fueron  capturados  y  dejados  a  disposición de la Fiscalía  Seccional 33 de la URI.”   

Abierta  formal investigación penal por la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  una vez fueron vinculados los capturados a  través  de  indagatoria,  mediante  proveído  de  2  de febrero de 2006 se les  resolvió  la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva,  sin  el  beneficio  de  la  libertad  provisional,  como  presuntos  responsables  del  delito  de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  agravado  por  cuanto la droga, que arrojó positivo  para  cocaína,  pesaba  6.914, gramos, superando así  los  cinco  kilogramos  (artículos 376 y 384 numeral  3° de la Ley 599 de 2000).   

En  atención  a  que  en  el  curso  de  la  investigación  Adolfo  Eliécer  Camargo  Gordon  se  acogió a la figura de la  sentencia  anticipada,  se  rompió  la  unidad  procesal  y el diligenciamiento  prosiguió en contra de MARÍN OSPITIA.   

Clausurado   el  instructivo,  el  mérito  probatorio  fue calificado el 30 de agosto de 2006 con resolución de acusación  por  el  mismo  delito  que  motivó  la  medida de aseguramiento, decisión que  adquirió  firmeza  el  6 de octubre de 2006 ante su confirmación por la Unidad  de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Cartagena.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Cartagena, despacho que tras llevar  a  cabo  el acto público de juzgamiento, mediante sentencia de 28 de septiembre  de  2007  condenó a LUIS ALBERTO MARÍN OSPITIA como autor del delito objeto de  acusación,  a las penas principales de dieciséis (16) años, seis (6) meses de  prisión,  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  salarios  mínimos legales  mensuales  vigentes,  así  como a la sanción accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la pena  aflictiva de la libertad.   

En virtud del recurso de apelación promovido  por  el  defensor, el Tribunal Superior de Cartagena mediante decisión de 19 de  diciembre   de  2008  confirmó  íntegramente  la  sentencia, ante lo cual  insiste  el  mismo  sujeto  procesal a través de la impugnación extraordinaria  con  la  respectiva  demanda  de  casación,  de  cuya admisibilidad se ocupa la  Sala.   

DEMANDA  

El   defensor   formula   cinco   censuras  presentadas así:   

1.            “CASACIÓN  POR  APLICACIÓN  DE LA  CAUSAL SEGUNDA”   

Señala  que  los  juzgadores incurrieron en  protuberantes  yerros  los  cuales dan lugar a que se case en fallo “en  aplicación de la CAUSAL SEGUNDA DE CASACIÓN, por cuanto se  ha  dado  lo  que  se  denomina  FALSO  JUICIO  DE  IDENTIDAD  por  apreciación  incorrecta    del   testimonio   del   señor   CAMARGO   GORDON”.   

Para   el  libelista,  la  ampliación  de  indagatoria  y  al  mismo tiempo testimonio de Camargo Gordon en cuanto formuló  cargos  contra  su asistido al precisar que éste había sido quien lo contactó  en  Bogotá  y  lo  condujo  a  Cartagena  con  el  fin de traficar la droga, es  inaceptable    y    poco    digno    de   crédito   dado   su   “cambio            extremo”,  pues en un principio no hizo  alguna mención al respeto.   

Agrega que ese cambio de actitud “sobreviene  cuando  CAMARGO GORDON comienza a hacerle exigencias  económicas,  estando  ambos  aherrojados, a mi apadrinado judicial y este al no  tener    nada    que    ver    todas    esas   posturas,   no   le   acepta   el  jueguito.”   

En  ese  sentido,  afirma  que  todos  los  despachos  judiciales  nunca  dan  crédito  a  una  retractación,  pero aquí,  contrariamente  se  le  creyó  a  quien  varió  su versión al formular cargos  contra  MARÍN  OSPITIA,  por  los cuales incluso solicitó el reconocimiento de  los   beneficios   por  dilación  y  colaboración  eficaz  que  no  le  fueron  aceptados.   

En   consecuencia,   solicita  revocar  la  resolución    de    acusación    y    disponer    la    preclusión    de   la  investigación.   

Seguidamente, anota que el debido proceso ha  sido     “violentamente    atacado” y formula las siguientes censuras:   

2.   “PRIMERA  DECLARATORIA  DE  NULIDAD  DE  LA  SENTENCIA CONDENATORIA contada a partir de la  RESOLUCION     DE     ACUSACIÓN    POR    VIOLACION    DIRECTA    DEL    DEBIDO  PROCESO”.   

Aduce que el Fiscal de la Unidad de Reacción  Inmediata   que    recibió   de   los  miembros  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  las  supuestas  maletas  en las que se transportaba el alijo, no  levantó    la   correspondiente   cadena   de   custodia   y  así  fueron  transportadas  para  realizar la prueba preliminar de campo, cuando tal registro  debió  hacerse  desde  el  momento  de  la  aprehensión  a  fin  de  evitar la  contaminación o manipulación y alteración de su contenido.   

Indica que el único documento que obra es el  de  la  realización  de  la  prueba  de  campo, por ello estima que el proceder  ilegal   del  Fiscal  afectó  el  derecho  del  procesado  de  concurrir  a  la  realización  de  tal  diligencia  a  fin  de  verificar  la  recta  y  cumplida  administración de justicia.   

Por lo tanto, solicita declarar la nulidad de  toda  la  actuación  desde la diligencia preliminar de pesaje e identificación  de la sustancia.   

3.              “SEGUNDO   ATAQUE  POR  VÍA  DE  NULIDAD:   

CAUSAL  PRIMERA DE CASACIÓN POR VIOLACIÓN  DIRECTA DE LA LEY POR NO APLICACIÓN DE LA NORMA”.   

Para el demandante, pese a que por pedimento  de  la  defensa  se  ordenó  escuchar  en  ampliación  los  testimonios de los  miembros  del  Cuerpo  Técnico de Investigación que participaron en la captura  del  procesado,  no concurrieron en la fecha y horas señaladas argumentado unos  que  se  encontraban  realizando   funciones  propias  de  su cargo y otros  guardaron  silencio,  con lo cual se impidió el ejercicio defensivo del derecho  de contradicción.   

Igualmente,  pone  de  manifiesto  que  un  video-grama  que  registró  el  operativo  de  la captura sólo fue aportado en  desarrollo  de  la  vista  pública,  sin  que tampoco se hubiera asegurado bajo  cadena  de custodia, por lo mismo, como fue allegado cuando el ciclo instructivo  estaba clausurado, la defensa no lo pudo conocer a tiempo.   

En consecuencia, solicita la declaración de  nulidad desde la resolución de acusación.   

4.           TERCERA NULIDAD   

“NULIDAD.    APLICACIÓN     DE    LA    CAUSAL   PRIMERA    DE   

CASACIÓN   POR   INAPLICACIÓN   DE   LA  NORMA”   

Solicita  la  anulación  procesal  desde la  diligencia   de   identificación,   pesaje   y  destrucción  de  la  sustancia  estupefaciente  a  fin  de  revocar la medida de aseguramiento proferida en  contra de su asistido.   

Señala que según el artículo 78 de la Ley  30   de   1986   las   experticias    relacionadas   con  la  naturaleza  e  identificación  de  estupefacientes  deben realizarse con la participación del  Fiscal,  el  Ministerio  Público, el perito y el procesado, y aquí su asistido  no  fue  convocado  sin  poder  argumentarse que su presencia fue suplida por la  asistencia del representante de la Procuraduría.   

5.            CASACIÓN  POR APLICACIÓN DE LA CAUSAL  SEGUNDA   

Indica  que  se  dio  un  falso  juicio  de  identidad  por  apreciación  incorrecta  de  la  prueba de cargo que sirve para  proferir  el  fallo  respecto  de  los  testimonios  de  los miembros del Cuerpo  Técnico  de Investigación cuando se concluyó que eran contestes y coherentes,  pese    a    que    la    defensa    demostró    las   imprecisiones   en   que  incurrieron.   

Por  lo tanto, solicita casar la sentencia y  disponer la libertad inmediata de su defendido.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  Sala  ha  insistido  en  que  el  libelo  demandatorio  ha  de  desarrollarse  bajo unos mínimos lógicos de coherencia y  claridad  en  la postulación y demostración de los cargos, pues no corresponde  a  la  función constitucional y legal de la Corte  desentrañar el sentido  de confusas alegaciones del impugnante en casación.   

Precisamente  por  lo anterior, encuentra la  Sala  que en este caso el demandante no cumple con los fundamentos lógicos y de  debida  argumentación  ante   la  mixtura  que  exhibe  en las causales de  casación previstas para la formulación de los reparos.   

En  efecto,  si  bien  por  la  época  de  ocurrencia   de   los   hechos   la   normatividad   procesal   que   rituó  el  diligenciamiento  y  que se aplica para el recurso de casación corresponde a la  Ley  600  de  2000,   resulta  claro  que  el  anuncio del defensor para la  primera  y última censuras al presentarlas bajo la causal segunda de casación,  —la  cual  está referida  para  los  casos  de  incongruencia  de  la  sentencia  respecto  de  los cargos  formulados       en      la      resolución      de      acusación—,  en  manera  alguna  su  desarrollo  corresponde  a tal postulado, pues contrariamente da cuenta de un yerro fáctico  por  falso  juicio  de  identidad  respecto  de  la declaración del coprocesado  Adolfo  Eliécer  Camargo  Gordon cuando realizó imputaciones directas a MARÍN  OSPITIA  al  precisar  que  fue  quien  lo contactó y lo convidó a traficar la  droga  estupefaciente,  así  como  los  testimonios  de los miembros del Cuerpo  Técnico de Investigación que participaron en la captura.   

Y  si  se  tratase  de  un  falso  juicio de  identidad,  el  cual  tiene  lugar  cuando  el  juzgador al apreciar el elemento  probatorio  falsea  su  contenido material con agregados que no corresponde a su  texto  u  omite  apartes  importantes  o  cambia  su  literalidad,  el censor NO  advierte  el  cercenamiento o alteración en relación con las declaraciones que  cita  a  fin  de refutar la responsabilidad penal predicada de su asistido en el  delito  investigado,  lo  cual le resta la idoneidad a los cargos necesaria para  su admisión.   

Igual  desatino se advierte en los restantes  reproches  cuando  depreca  la  anulación del diligenciamiento por “violación    directa   del   debido   proceso”   o  “violación directa de la ley por no  aplicación  de  la  norma”,  por  cuanto  lejos  de  identificar  vicios  de garantía, precisar su contenido y relación directa con  lo  decidido, repara en aspectos netamente procedimentales como los relacionados  con  eventuales  deficiencias  en  la  cadena  de custodia o la no presencia del  sindicado  en  la  diligencia  de  pesaje  e  identificación  de  la  sustancia  incautada.   

En   este   orden,   la   postura que asume  el censor  contraviene   el   

principio  lógico  de no contradicción que  conlleva  el  evitar  la  presentación  de  postulados  que por su contraste se  oponen,  pues  resulta  diáfano  que  cada  causal  de  casación cuenta con un  especial  e  independiente  soporte jurídico y argumentativo. Si la pretensión  radica   en  una  sentencia  estimativa,  se  debe  admitir  la  validez  de  la  actuación,  pero  si  se advierten desafueros procesales con aptitud de afectar  la  validez  del trámite judicial, se deben especificar y formularlos en primer  lugar,  para  seguidamente   postular  los  errores  sustentados  en  otras  causales  de  casación,  porque en caso de prosperar haría inocuo el análisis  de las restantes.   

Ahora, si se tratara de la violación directa  de  la  ley  sustancial,  debió el impugnante anunciar las normas que describen  las   conductas   delictivas,   asignan   consecuencias   jurídicas   a   tales  comportamientos  o consagran los derechos de los sujetos intervinientes que a la  postre  hubieran  resultado  infringidas  por  el  fallador, esto es, incluir la  proposición  jurídica, los preceptos que consagran los tipos penales contra el  bien  jurídico  de la salud pública por los cuales se condenó a su defendido,  que  de  acuerdo  con  su  pretensión de absolución resultarían indebidamente  aplicados.   

Además   de   lo   anterior,   de  manera  impertinente  dirige  su  pretensión  a decisiones interlocutorias adoptadas al  interior  del diligenciamiento, como cuando solicita la revocatoria de la medida  de  aseguramiento, la anulación desde la resolución de acusación o incluso de  la  diligencia  de pesaje e identificación de la sustancia incautada, olvidando  que  la  casación  debe  centrarse  en  un  juicio-tecnico  jurídico contra la  sentencia  de  segundo  grado  a  fin  de  denotar  su  manifiesta  ilegalidad o  ilegitimidad.   

Con esta óptica, bajo una misma pretensión  de  anulación  procesal,  formula  reparos  por  violación de la ley, pero sin  deprecar   una   solución   acorde  para  corregir  algún  vicio  in    iudicando,   como   referente   y  determinante  para  realizar  una  adecuada  y  lógica demostración, ora si se  trató  de  un  yerro de juicio en relación con la selección o interpretación  del  precepto de estirpe sustancial que se ocupa de regular un supuesto fáctico  en    concreto,    en    caso    de    ser    una    infracción    directa,  o bien porque a él se llegó a  través  de  yerros  de  aprehensión  o  valoración  probatoria, en caso de la  infracción  indirecta de la  ley.   

Tampoco  la  solicitud  de  nulidad  de  la  actuación   procedería  por   vicios  en  el  debido  proceso  probatorio  respecto  de  la  cadena  de custodia de la droga estupefaciente, como del video  que  registró  la  captura  del  enjuiciado  por  ser  aspectos  propios  de la  violación  indirecta  de  la  ley sustantiva que se enmarcarían en un error de  derecho  por falso juicio de legalidad y que conllevaría la exclusión de tales  evidencias físicas.   

Las  mencionadas  deficiencias  llevan a la  inadmisión  del  libelo  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de  la Ley 600 de 2000.   

Finalmente,  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de derechos o garantías de MARÍN OSPITIA  como  para  que  se hiciera necesario el ejercicio de la facultad legal oficiosa  que  le  asiste  a  fin  de  asegurar  su  protección  en  los  términos  del  artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  LUIS   ALBERTO   MARÍN   OSPITIA,   por   las  razones  dadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese    y  cúmplase.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

      

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS                    

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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