32111(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32111  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 191  

Bogotá. D.C., primero (1) de julio de dos mil  nueve (2009).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala se pronuncia sobre la definición de  competencia  en  relación  con  el  asunto remitido por el Tribunal Superior de  Neiva,  que  se  declaró  incompetente  para  resolver el recurso de apelación  propuesto  por  el  sentenciado  HERNANDO  MEDINA BETANCOURT contra la decisión  proferida  por  el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  esa ciudad, el 3 de febrero del año en  curso, a través de la cual le  negó  el  subrogado  de  la  condena de ejecución condicional consagrado en el  artículo 64 del Código Penal.   

ANTECEDENTES  

1. El 17 de junio de 2005, el Juzgado 34 Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Bogotá, profirió sentencia  condenatoria  contra  HERNANDO  MEDINA BETANCOURT, como autor responsable de los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal.  Le  impuso  la  pena  principal  de  ochenta  (80)  meses de  prisión,  multa  de  23  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un  tiempo igual a la pena principal y le negó los mecanismos sustitutivos  de la pena privativa de la libertad.   

2.  El  Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Soacha,  en  fallo  del  24 de julio de 2006, condenó al precitado a la pena de  doce (12) meses de prisión por el delito de porte ilegal de armas.   

3. El Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Descongestión  de  Neiva,  en providencia del 30 de  diciembre  de 2008, decretó la acumulación jurídica de las aludidas condenas,  determinando  en  ochenta y seis (86) meses la pena de prisión y en 23 salarios  mínimos legales mensuales, la multa.   

4.   El Juzgado Primero de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  la  misma ciudad, negó el beneficio de la  libertad  condicional,  el  proveído  del  3  de  febrero  del  año  en curso,  decisión    contra    la    cual    el   sentenciado   interpuso   recurso   de  apelación.   

5. El Tribunal Superior de Neiva se abstuvo de  resolver  la  alzada,  tras  considerar  que  al  tenor  de  lo  dispuesto en el  artículo  478  de la ley 906 de 2004, el competente para resolver el recurso de  apelación   es  el   Juzgado  34  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de Bogotá.   

CONSIDERACIONES  

1. Con fundamento en  los artículos 32,  numeral  4º, y 54 de la Ley 906 de 2004, la Sala entra a definir el funcionario  competente  para desatar el recurso de apelación interpuesto por el sentenciado  HERNANDO  MEDINA  BETANCOURT  contra  la  providencia  proferida  por el Juzgado  Primero  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva, que le negó el  beneficio  de  la libertad condicional, pero antes se deben hacer las siguientes  precisiones:   

1.1. Según el artículo 54 de la normativa en  comento,  la  definición  de competencia es un mecanismo orientado a determinar  de  manera  ágil,  perentoria  y  definitiva,  el  funcionario  competente para  conocer  de  la fase procesal del juzgamiento, cuando el juez ante quien se haya  presentado  la acusación o se haya solicitado la preclusión así lo considere,  caso  en  el  cual  lo  hará  saber  a  las  partes  y  remitirá  el asunto al  funcionario que deba definirla.   

1.2. Atendiendo a los lineamientos contenidos  en   el  artículo  32  ordinal  4º  en  referencia,  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia    le  corresponde  definir  la  competencia,  en  los  siguientes  eventos:   

1.-  Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.-  Cuando  la  declaratoria  de  incompetencia  proviene de un tribunal superior o la autoridad  que  así  lo hace, es decir un juzgado cualquiera, señala que el competente es  un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial1.   

1.3.    Esta    Corporación2 ya señaló en  pasada  oportunidad  que  aún  cuando  el  artículo  54  no cobija actuaciones  cumplidas  en  la  fase de ejecución de la pena, por economía procesal resulta  procedente  hacer  uso  de  la  facultad  allí regulada, por las mismas razones  esbozadas  en  su  momento,  cuando  se  analizó  similar  situación frente al  artículo 93 de la Ley 600 de 2000. En esa oportunidad, se dijo:   

Aunque  a  partir  de  una  interpretación  literal  del  artículo 54 (Id) se podría pensar a priori que dicha facultad no  regula  las  actuaciones  surtidas  en  la  fase de la ejecución de la pena, lo  cierto  es  que  similar  planteamiento  había  formulado esta Sala en torno al  artículo  93  de  la  Ley 600 de 2000, que regula la colisión de competencias,  concluyendo  que  en  estricto  sentido  no se trataría del acaecimiento de tal  figura  pero que por economía procesal resultaba procedente desatarlo.  Al  respecto         dijo         la        Corte3:   

No obstante que la contradicción advertida  entre  los  citados  despachos  no configura en estricto sentido un conflicto de  competencia    -artículo    93    del    Código   de   Procedimiento   Penal-,  jurisprudencialmente  la  Sala  ha  admitido  tratar la situación como tal y ha  asumido           su           definición4,  imponiéndose por economía  procesal  una  decisión,  con  el  fin  de  no  dilatar  la  solución que deba  dársele,  para  lo  que  tiene  competencia, ya que se trata de dos juzgados de  diferente  distrito  judicial,  conforme lo señala el numeral 4° del artículo  75 idem.   

Ahora bien, descendiendo al caso concreto es  claro  que  no se trata de definir a qué autoridad corresponde la fase procesal  del  juzgamiento,  porque  se  haya declarado incompetente el juez ante quien se  haya  presentado  la  acusación,  o se haya solicitado la preclusión, ni es un  asunto  donde  se encuentra  acusada una persona con fuero constitucional o  legal,  sino que nos encontramos ante el supuesto que indica que la declaración  de  incompetencia  fue  realizada por un juez que considera que el competente es  un Tribunal.   

En  este  caso,  se  configura  una  de  las  situaciones  previstas  en  el  ordinal  4º  del  artículo  32,  por cuanto la  declaración  de  incompetencia  para desatar el recurso de apelación contra la  decisión  del  funcionario  de  ejecución, la realizó el Tribunal Superior de  Neiva,  autoridad  que remitió el asunto a esta Corporación para que definiera  el asunto.   

2.  Conforme se indicó en el acápite de los  antecedentes  procesales,  en  proveído  del 3 de febrero del año en curso, el  Juzgado  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva, negó a  HERNANDO  MEDINA  BETANCOURT  el beneficio de la libertad condicional, decisión  que el peticionario recurrió en apelación.   

Adviértase, al respecto, que en el capítulo  tercero    del    Código    Penal,    que    trata    de    los    mecanismos    sustitutivos    de    la   pena   privativa   de   la  libertad,  se  encuentran  consagrados  la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  (art.63)  y  la  libertad   condicional  (art.64),  y  que  el  artículo 478 de la Ley 906 de 2004, preceptúa:   

Decisiones.  Las  decisiones  que  adopte el juez de ejecución de penas y medidas de seguridad en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la pena  privativa  de  la  libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante el juez que profirió la condena en única instancia (subraya la  Sala).   

Atendiendo a ese contexto normativo, razón le  asiste  al  Tribunal cuando señala que el competente para decidir el recurso de  alzada  propuesto  por el sentenciado MEDINA BETANCOURT, contra la decisión del  Juez  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Neiva, es el  Juzgado  Treinta  y  Cuatro  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Bogotá,  despacho  que  tramitó la causa por los delitos de hurto calificado y  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal bajo el imperio  de  la  Ley  906  de  2004. Aún cuando a esta actuación se acumuló al proceso  penal  que  en  virtud  de  la  ley  600  de  2000 conoció el Juzgado Penal del  Circuito  de Soacha, por el delito de porte ilegal de armas, lo cierto es que el  disenso  del  condenado,  estriba en las normas aplicadas al proceso rituado por  el actual Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.   DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  del  recurso  de  apelación  propuesto  por el sentenciado MEDINA BETANCOURT, contra la decisión  del  Juez  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva, es el  Juzgado  Treinta  y  Cuatro  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Bogotá al que se remitirá el asunto.   

Segundo. Contra esta  providencia no procede recurso alguno.   

Cópiese y Cúmplase  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOZA  PEREZ                                        

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO           MARIA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                           Permiso   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                   JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 10 de octubre de 2006, radicado 26201.   

2  Auto   del   3   de   octubre   de   2007,  radicado  28279.   

3 Ver  auto de 16 de julio de 2002, radicado 19647.   

4  Colisión No. 17.367, 5 de diciembre del 2000.     

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