32005(14-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32005  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 287.   

Bogotá,  D.C.,  catorce de septiembre de dos  mil nueve.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor de las procesadas ESTHER JUDITH  GARCÍA  QUITIAN  y  GLADYS  QUITIAN  DÍAZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Armenia,  el  25  de  febrero de 2009, confirmatoria de la emitida el 19 de enero de 2009,  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de esa  ciudad,  en  la  cual se condenó a las acusadas a la pena principal de 64 meses  de   prisión,   y   multa   en  cuantía  de  2.66  salarios  mínimos  legales  mensuales,   como coautoras del delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes.   Allí  mismo  se condenó a las procesadas a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  lapso  igual  a  la pena principal, y se negó a las acusadas el  subrogado   de   la   suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.   

H    E   C   H   O  S   

En el fallo atacado se narró lo ocurrido, de  la siguiente forma:   

“Con motivo de la noticia que se recibió  en  la  Sijín por parte de una informante alias “Mariluz” sobre el expendio  de  marihuana  y  Cocaína  dentro  de  una  vivienda ubicada en el barrio Villa  Noemí,  manzana  1,  casa  8  de  Circasia,  se  solicitó  y  obtuvo  orden de  allanamiento,  la  que  se  adelantó  el  6  de  marzo  del año inmediatamente  anterior,  en  horas  de  la  mañana,  encontrando en una de las habitaciones y  concretamente  detrás  de  un  armario,  una  bolsa  contentiva de material que  sometido   a  prueba  de  identificación  preliminar  homologada  y  experticia  científica,  arrojó resultado positivo para Cocaína, con un peso neto de 10.2  gramos.   

Por  estos  hechos  se dio captura a las dos  mujeres  que  residían  en  el  inmueble,  quienes mutuamente se atribuyeron la  responsabilidad,  para  finalmente  aducir  que  había sido la patrullera quien  había plantado la sustancia.”   

DECURSO  PROCESAL   

Una  vez  aprehendidas  en flagrancia ERTHER  JUDITH  GARCÍA QUITIAN y GLADYS QUITIAN DÍAZ, se realizaron las diligencias de  legalización   de   allanamiento  y  captura,  formulación  de  imputación  y  solicitud de medida de aseguramiento.   

En  curso  de ellas, el funcionario declaró  legales  el  allanamiento  y subsecuente captura, se imputó a las procesadas el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  al  cual se  allanaron  ellas,  y  se  les  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva   en   establecimiento   carcelario,   sustituida  por  confinamiento  domiciliario.   

A  pesar  de  presentarse la correspondiente  acusación  por  allanamiento  a  cargos, el día 4 de junio de 2008, el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito,  decretó  la  nulidad de lo actuado desde que se  informó,  en  la  audiencia de formulación de imputación, a las procesadas de  los  beneficios  por  allanamiento a cargos, dado que no podían ellas acceder a  ninguna   rebaja   por  poseer  antecedentes  penales  dentro  de  los  5  años  anteriores,  acorde  con  lo  dispuesto  por  el artículo 68 A de la Ley 906 de  2004.   

Saneados los defectos, la Fiscalía presentó  escrito  de  acusación  para  el  adelantamiento  de  la  etapa  del juicio. La  consecuente  audiencia  de  formulación  de  acusación  fue realizada el 21 de  agosto    de   2008,   ante   la   Jueza   Segunda   Penal   del   Circuito   de  Armenia.   

El  20  de  octubre  de  2008, tuvo lugar la  audiencia preparatoria.   

La  audiencia de juicio oral se adelantó el  31  de  octubre de 2008. Al final de la misma la Jueza anunció sentido de fallo  condenatorio.   

El  19  de  enero  de  2009,  conforme  lo  anunciado, se dio lectura formal a la sentencia condenatoria.   

Apelada  la  sentencia por la defensa de las  procesadas,  finalmente,  el  25  de febrero de 2009, se emitió la decisión de  segundo  grado  objeto  del  extraordinario  recurso  que ahora se analiza en su  fundamentación.   

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

Cargo Único  

Señala  el  recurrente  que  invoca el  cargo   “con  fundamento  en  la  causal  1ª  del  artículo  207  de la Ley 599 (sic) de 2000”. Cita, a  renglón  seguido,  el  contenido del numeral primero del artículo 207 de   la ley 600 de 2000.   

Para soportar su tesis, el impugnante aclara  que  se trata de un error de hecho “por falso juicio  de  raciocinio”, para lo cual, a continuación, cita  jurisprudencia  de la Sala en torno de cómo se alegan en casación este tipo de  violaciones.   

Ya   después   significa  que  se  violó  “esencialmente  el art. 7° del Código Penal de la  Ley  599  de  2000  que  contempla  el  principio  de  igualdad  como  corolario  artículos  9,  11  y  12  de  la Ley 599 de 2000…”   

En  consecuencia,  afirma  el impugnante que  “se  demostró  con  plena  certidumbre la presunta  implementación  por  parte  de  la Fiscalía General de la Nación a través de  los  funcionarios de la SIJIN de la existencia de una figura jurídica, típica,  antijurídica    y    culpable    que    se    ha    denominado    “EL   FALSO  POSITIVO””   

Esa  certidumbre la funda el casacionista en  que  los  testigos  aportados  por la defensa afirmaron que la droga fue llevada  por  los  funcionarios  fraudulentamente  hasta  el  lugar  donde  se  incautó.   

En  tal  sentido,  añade,  las  instancias  ignoraron  “de  plano”,  las  atestaciones  en  mención,  especialmente  la de un menor de edad, bajo el  argumento  de que eran interesados sus dichos y por ello no se hacían dignos de  credibilidad.   

Ello,  en  sentir  del  impugnante,  generó  “UN  GRAVE  ERROR DE HECHO Y DE DERECHO”,  con lo cual la decisión se basó en criterios, proscritos, de  responsabilidad  objetiva. Con un dicho proceder, sostiene, se violó el último  inciso   del   artículo   29   de   la   Constitución  Política  “que  habla  de  que  la  prueba  obtenida  con violación de las  garantías     fundamentales    es    nula    de    pleno    derecho”.   

Acorde   con   lo  resumido,  solicita  el  casacionista  “que  las  sentencias demandadas sean  casadas   en su consecuencia dictar la que corresponda y que en su lugar se  aplique  de  manera  acorde a los hechos y pruebas presentadas, el artículo 263  del  Código  Penal,  procediendo  en consecuencia a realizar la correspondiente  dosificación punitiva”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Previo  a examinar los cargos planteados por  el  casacionista  en contra de la sentencia objeto de impugnación, es necesario  destacar  como con el advenimiento de la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar  la  naturaleza de la casación en cuanto medio de control constitucional y legal  habilitado  ya  de  manera  general  contra  todas  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se  adviertan  violaciones  que  afectan  garantías  de  las  partes,  en  seguimiento  de  lo  consagrado  por  el  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004, así redactado:   

“Finalidad. El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

Precisamente,  en aras de propiciar efectivo  el  cumplimiento de tan caros propósitos, la Ley 906 de 2004, faculta a la Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, entre otros, de la potestad  de  superar  los  defectos que pueda contener la demanda, a efectos de que pueda  emitirse  pronunciamiento  de  fondo  –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  posible,  sin  embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la norma citada: “el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que  bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento   de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3.  Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral  1º –falta  de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal  caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo  modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c) Finalmente, la del numeral 3º se ocupa  de  la  denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –manifiesto   desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras     que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o   alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar un hecho probado  con  base  en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de  manera    válida    al   proceso-   y   del   falso   raciocinio   –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera  de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  se  abordará  en  detalle la demanda de casación, de conformidad  con el único cargo planteado  por el casacionista.   

Cargo Único  

En primer término, debe advertir la Sala al  recurrente,   que  signado  el  procedimiento  por  la  sistemática  acusatoria  contemplada  en la Ley 906 de 2004, mal puede sustentar el cargo en las causales  estatuidas  en  la  Ley  600  de  2000,  simplemente porque, para el efecto, esa  normatividad se halla derogada.   

Debió, por ello, valerse el impugnante de lo  regulado para el efecto en el artículo 181 de la Ley 9056 de 2004.   

Es la anotada, cabe señalar, apenas la punta  del  iceberg de los profundos  defectos  de  fundamentación  que pueblan la demanda presentada por el defensor  de  las  procesadas, pues, evidencia él un enorme desconocimiento de este medio  de  impugnación  y  la lógica que gobierna las causales pasibles de alegar, al  punto  que  en  un  mismo cargo, sin diferenciarlos ni mucho menos sustentarlos,  introduce  aspectos  referidos  a la violación directa de la ley y la indirecta  del  error  de  hecho  por  obra  de supuestos falsos juicios de existencia y el  falso  raciocinio,  para  no  hablar  de  un presunto error de derecho por falso  juicio de legalidad.   

Tan abigarrada forma de enfrentar la crítica  a  los  fallos de instancia apenas puede conducir a la inadmisión del cargo, en  tanto,  se  priva  a  la Corte de conocer adecuadamente y en concreto cuál pudo  ser  el  yerro  trascendente  que  obliga  derrumbar la condena o, cuando menos,  morigerar sus efectos.   

Por   lo   demás,   lo   único   que  de  argumentación  se  aprecia  en  la  demanda,  apenas remite a que el recurrente  estima  de  mayor valor probatorio lo expresado por los testigos de descargos en  la  audiencia del juicio oral, pero deja de señalar qué valoración efectuaron  al  respecto  las  instancias  o  la razón por la cual ese análisis probatorio  comporta vicios apreciables que obligan modificarla.   

Y  si  bien,  la  forma  de  argumentación  permitiría  pensar,  en  principio,  que  lo  alegado  es  un  falso  juicio de  existencia  por  omisión,  vale  decir,  que  no  se  tuvieron  en  cuenta esos  testimonios  favorables,  ya  después  se  elimina  esa  hipótesis  cuando  el  recurrente  aclara  que  los  juzgadores no dieron credibilidad a los atestantes  dada su manifiesta intención de favorecer a las acusadas.   

Así clarificado el punto, debería el censor  establecer   cuál  es  la  violación  que  se  advierte  en  el  análisis  de  credibilidad  realizado  por  las  instancias,  desde  luego,  a  través  de la  postulación  que  surge  del  falso  raciocinio,  en cuyo caso se hace menester  definir  cuál  específicamente  es  la  regla  de la experiencia, el principio  lógico o la norma científica pasados por alto.   

Respecto de la manera como debe abordarse la  argumentación  del  error  de  hecho  por falso raciocinio, al que parece haber  recurrido   el   casacionista   para   soportar   su  crítica,  esto  ha  dicho  pacíficamente           la           Corte5:   

“La  censura,  entonces,  apenas  quedó  enunciada,  puesto  que  simplemente  se  realiza una  evaluación  probatoria en la que la impugnante pretende anteponer su particular  análisis,   desatendiendo   por   completo   los   parámetros  argumentales  y  lógico-jurídicos  previstos  para  la  causal  por  él  invocada, pasando por  alto  que  la  sentencia, como se dijo antes, llega a  esta sede revestida de una doble condición de acierto y legalidad.   

Lo   anterior,   ha  sido  suficientemente  destacado  por la Sala, en pacífica jurisprudencia, advirtiendo que quien alega  un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  soportada en la violación de los  postulados  de  la sana crítica, está obligado a señalar lo que objetivamente  expresa  el  medio probatorio sobre el cual se predica el error, las inferencias  extraídas  por  el  juzgador  de  él  y  el mérito suasorio que le otorgó. A  renglón  seguido, es necesario indicar el axioma de la lógica, el principio de  la  ciencia  o la regla de la experiencia desconocidas o vulneradas, y dentro de  ellas  referirse  a  la correctamente aplicable, hasta, finalmente, demostrar la  trascendencia  del  error  en  punto  de  lo  resuelto,  significando  cómo  la  exclusión  del medio criticado, indispensablemente, dentro del contexto general  de  lo  aducido probatoriamente, conduciría a una más favorable decisión para  la            parte            impugnante6.”   

Evidentemente,  nada de lo arriba transcrito  intentó  el demandante, quien se limitó, en auténtica petición de principio,  a  decir probado, por boca de los citados testigos de descargos, que el material  estupefaciente    fue    “plantado”  en  el lugar por los funcionarios encargados del allanamiento, sin  que  ninguna  consideración  así fuese accesoria le mereciese el amplio examen  que  de  esas  testificaciones  hicieran  el A quo y el Ad quem, para finalmente  desecharlas  en su contenido de verdad dado el ostensible interés que animaba a  los  atestantes  y  la  desarmonía que surge con lo afirmado, ello sí de forma  creíble, por los policiales encargados del operativo.   

Debe  reiterar  la  Corte,  respecto  a  lo  examinado,  que  la  casación no obedece a los mismos derroteros del alegato de  instancia,  pues,  a  esta  sede  llega  la  sentencia  prevalida  de  una doble  condición  de  acierto  y  legalidad,  motivo  por el cual no es posible que el  recurrente  anteponga  sus particulares e interesadas apreciaciones probatorias,  a  las  más  autorizadas  del  Tribunal,  y sólo es posible derrumbar el fallo  cuando  se  ha  demostrado  objetivo  y  ostensible un vicio de los inicialmente  reseñados    por    la    Sala    y   a   la   par   se   ha   determinado   su  trascendencia.   

Es   claro,   de   igual  manera,  que  la  postulación  de  un  error  de  derecho  y otro de hecho respecto de los mismos  elementos  de  prueba,  desafía  elementales  principios  lógicos, pues, si se  trata  de  decir, aunque la Corte no aprecia respecto de qué tópico se postula  esa  necesidad  de  declarar  nula  de  pleno  derecho  la  prueba, que el medio  suasorio  es ilegal, mal puede significarse, a renglón seguido, que el yerro se  reputa ocurrir porque ha sido mal examinado ese medio.   

Obvio se verifica que si el medio probatorio  no  podía  allegarse  o  es  ilegal, sobre éste no es posible realizar ningún  tipo de evaluación probatoria, errada o idónea.   

Finalmente, dentro de esa abstrusa alegación  que  diseña  el cargo propuesto por el demandante, no entiende la Sala a que se  refiere  su  petición  de  que se haga valer lo dispuesto en el “artículo  263  del  Código Penal”, que  regula  el  tipo  penal  de  invasión  de  tierras o edificaciones, para que se  proceda       a       realizar       una       incomprensible       “dosificación  punitiva”, que en nada  guarda  relación  con  lo que puede advertirse pretensión de que se absuelva a  las acusadas.    

   

No  son  necesarias mayores precisiones para  soportar  la  decisión de inadmitir la demanda, dado que además de lo expuesto  en  precedencia,  no  observa  la  Corte,  en  el  trámite desarrollado por las  instancias,  irregularidades  trascendentes  que  ameriten  de  su intervención  oficiosa    

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación7 como sigue:   

         

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

        1-      INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor en nombre de ESTHER JUDITH  GARCÍA  QUITIAN  y GLADYS QUITIAN DÍAZ, conforme  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente  proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARIA  DEL  ROSARIOGONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5 Auto  del 31 de marzo de 2008, radicado 29260   

6 Auto  del 5 de febrero de 2007, Rad. 26.382.   

7  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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