29741(26-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29741   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA  DE  CASACION  PENAL   

Aprobado  acta  No.  54                                Magistrado Ponente:   

                                     Dr.   JOSE   LEONIDAS   BUSTOS   MARTINEZ   

Bogotá, D. C., veintisiete de febrero de dos  mil nueve.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Luis  Hernando  Bermúdez  Ruda  contra la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Barranquilla el 11 de diciembre  de  2006,  mediante  la cual confirmó la proferida por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad el 5 de mayo del mismo año, que condenó al  procesado     por     el     delito     de    fraude  procesal.   

Hechos.   

En  el  año de 1993, la señora Hilda  Fanny  Rodríguez  Villamil  inició  proceso  de  separación  de  bienes en los juzgados de familia de Barranquilla,  exponiendo  como  motivos  de  su  acción  los maltratos físicos y morales que  venía  recibiendo de su esposo Luis Hernando Bermúdez  Ruda,   y  los  malos manejos que éste hacía de  los haberes de la sociedad conyugal.    

En  el mes de noviembre de 1994, Norberto  Castaño  Gómez  inició proceso  ejecutivo  contra  los  esposos Luis Hernando Bermúdez  Ruda  e Hilda Fanny Rodríguez  Villamil,  en  el  Juzgado Quinto Civil de Circuito de  Barranquilla,  soportado  en  cuatro  letras  de  cambio,  cada una por valor de  $6’000.000, supuestamente  suscritas por los esposos demandados.   

En  la  audiencia  de conciliación llevada a  cabo   el   5  de  octubre  de  1995  dentro  del  referido  proceso  ejecutivo,  Luis    Hernando    Bermúdez    Ruda   aceptó   la   deuda   y   propuso   una  fórmula  de  arreglo  por  $45’000.000, pero  su  esposa  Hilda  Fanny  Rodríguez Villamil se  opuso  a  este  acuerdo  argumentando que la firma que aparecía  como suya en las letras de cambio no le pertenecía.   

Días  después (el  26  de  diciembre  de  1995),  la señora Hilda  Fanny  Rodríguez Villamil denunció  penalmente  a  su  esposo  Luis Hernando Bermúdez Ruda  por  los  delitos  de  falsedad en documentos y fraude  procesal1.   

Actuación   procesal  relevante.   

1.  La  Fiscalía  abrió  investigación por  estos   hechos,   vinculó   al  proceso  mediante  indagatoria  a  Luis    Hernando    Bermúdez    Ruda   y  Norberto  Castaño  Gómez, y  el  28  de junio de 2002, después de declarar prescrita la acción penal por el  delito  de  falsedad,  calificó  el sumario con resolución de acusación en su  contra        por        fraude       procesal2.  Esta  última  decisión fue  apelada  por  la defensa y confirmada por la Unidad Delegada ante el Tribunal el  17        de       febrero       de       20033.    

2.  El  5 de mayo de 2006, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla  condenó a Luis  Hernando     Bermúdez     Ruda    y    Norberto   Castaño   Gómez   a  la  pena  principal  de  un  (1)  año  de  prisión  y  la  accesoria de interdicción de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, como autores responsables  del   delito   imputado  en  la  acusación,  y  les  concedió  la  suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la   pena4.   

3.  Apelado  este fallo por los defensores de  los  procesados  y el apoderado de la parte civil, la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal    Superior   del   Distrito   Judicial   de   Barranquilla5,  mediante el  suyo  de  11  de diciembre de 2006, lo confirmó en todas sus partes6.  Inconforme  con   esta  decisión  la  defensa  de  Luis  Hernando  Bermúdez  Ruda  recurrió  en casación discrecional,  pero  la  Corte,  en decisión de 6 de septiembre de 2007, inadmitió la demanda  por no cumplir las exigencias mínimas requeridas para su estudio.   

Fundamentos de la demanda  de                 revisión.   

Se sustenta en la causal segunda del artículo  220  Ley  600  de  2000,  que  textualmente  dice:  “cuando se hubiere dictado  sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida de seguridad, en proceso que no  podía  iniciarse  o  proseguirse  por prescripción de la acción, por falta de  querella  o  petición  válidamente  formulada,  o por cualquier otra causal de  extinción de la acción penal”.   

En  concreto,  se plantea prescripción de la  acción  penal.  Afirma  el  demandante  que el artículo 182 del Decreto 100 de  1980,  norma  aplicable  al  caso  en  estudio  en  virtud  de  la época en que  ocurrieron  los  hechos,  tenía adscrita para el delito de fraude procesal pena  de  prisión  de  uno (1) a cinco (5) años, por lo que el término prescriptivo  para  este  ilícito,  de  acuerdo  con  lo estipulado en los artículos 80 y 83  ejusdem, es de cinco (5) años.   

Agrega que el proceso revela lo siguiente, (i)  que  los hechos ocurrieron el 9 de noviembre de 1994, (ii) que la resolución de  acusación  quedó  ejecutoriada  el  17  de febrero de 2003, (iii) que entre la  fecha  de  comisión del delito y la ejecutoria de la acusación transcurrió un  tiempo  superior al requerido para que operara el fenómeno prescriptivo, y (iv)  que en tales condiciones la acción penal no podía proseguirse.   

SE  CONSIDERA:   

1.  Competencia.   

La  Corte  es  competente  para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 75.2 de la Ley  600  de  2000,  por  hallarse  dirigida  contra una sentencia dictada en segunda  instancia    por   un   Tribunal   Superior,   que   hizo   tránsito   a   cosa  juzgada.   

2.  Decisión.   

La acción promovida se sustenta en la causal  segunda,  que  autoriza  la apertura a trámite del juicio rescindente cuando se  haya  dictado  sentencia condenatoria o se haya impuesto medida de seguridad, en  proceso  que  no podía iniciarse o proseguirse por prescripción de la acción,  por  falta  de querella o petición válidamente formulada, o por cualquier otra  causa de extinción de la acción penal.   

La  Corte  ha sido insistente en sostener que  cuando   se  plantea  esta  causal  de  revisión,  es  indispensable,  para  la  procedencia  de  la  acción,  que  la hipótesis que se aduce en su apoyo surja  nítida   de   la  confrontación  de  la  realidad  fáctico  procesal  con  la  normatividad  legal,  de suerte que, ab initio, la sentencia revele un contenido  injusto,  que  reclame  la   intervención  del  juez  de revisión para su  enmienda.   

Esta exigencia, deriva de dos consideraciones,  (i)  el carácter excepcional de la acción de revisión, que hace que sólo sea  procedente  su  apertura  a  trámite  en  casos  de  evidente  injusticia de la  decisión,  y  (ii)  la naturaleza objetiva de las hipótesis contempladas en la  causal,  que  repele  cualquier  consideración de orden subjetivo, y que exige,  para  su  admisión,  que  la  eventualidad  que  se plantea fluya nítida de la  simple     confrontación     de     los    supuestos    fácticos    con    los  normativos.   

Estas   condiciones   de  admisibilidad  no  concurren  en  el  caso que es objeto de estudio. El demandante argumenta que la  acción  penal  prescribió  mucho  antes  de  que  la resolución de acusación  causara  ejecutoria, pero esta conclusión la obtiene de cotejar la normatividad  legal  con  una  premisa  incorrecta,  como  es  asumir  que el delito de fraude  procesal  objeto de juzgamiento se consumó el día que los procesados acudieron  a  la  administración de justicia con el propósito fraudulento de adelantar el  proceso ejecutivo.      

El  supuesto  fáctico  jurídico  del que se  parte  sería  válido  si  el  delito fuese de ejecución instantánea, pero el  fraude   procesal   es   un  delito  de  ejecución  permanente,  es  decir,  un  comportamiento  en el que la vulneración o puesta en peligro del bien jurídico  permanece  en  el  tiempo  hasta  cuando  cesa  la actividad delictiva, para los  cuales  el  término  prescriptivo  se  cuenta a partir de su consumación si la  hubo,  o  a  partir  del  último  acto,  de  acuerdo  con  lo establecido en el  artículo 83 ejusdem,   

“Iniciación del  término  de  prescripción.  La  prescripción de la  acción  empezará  a contarse, para los hechos punibles instantáneos, desde el  día  de  la  consumación,  y  desde  la perpetración del último acto, en los  tentados o permanentes”.   

La  Corte  ha  sostenido  que  la  actividad  delictiva       en       esta      clase      de      delitos      (permanentes)  puede  cesar  por  razones  materiales  o jurídicas. Materiales cuando el sujeto agente obtiene por ejemplo  el  resultado  propuesto,  o  renuncia  voluntariamente a obtenerlo. Jurídicas,  cuando   sobreviene  la   clausura  del  ciclo  investigativo,  siendo,  en  consecuencia,   a   partir   de   estos   específicos   momentos  (obtención  del  resultado, abdicación a continuar con el fraude o  ejecutoria  de  la  resolución  de  cierre), que debe  empezar   a   contarse  el  término  prescriptivo.7   

En  el  caso  analizado,  el  demandante  no  demuestra  que  los  procesados  hubiesen  obtenido  el  resultado  propuesto, o  hubiesen   cesado  en  su  actividad  delictiva  antes  de  haberse  dictado  la  resolución  de acusación, ni tampoco que entre la ejecutoria de la resolución  que  ordenó  el  cierre  de la investigación y la ejecutoria de la resolución  acusatoria  hubiesen transcurrido los cinco años. Por oposición a ello, lo que  revelan  los  fallos  es  que para la época en que fueron dictados, el referido  proceso ejecutivo se mantenía todavía activo.   

Siendo  esta  la  realidad  que la actuación  revela,  se  concluye  sin  mayores  esfuerzos  que  la  demanda  no  cumple las  exigencias   mínimas  de  orden  sustancial  requeridas  para  su  admisión  a  trámite,  y  que  la  decisión, por tanto, debe ser adversa a este propósito.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E:   

Inadmitir  la demanda de revisión presentada  por   el   apoderado   de   Luis  Hernando  Bermúdez  Ruda.    

Contra  esta  decisión  procede el recurso de reposición.   

NOTIFIQUESE    Y  CUMPLASE.   

JOSE  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ   

Magistrado  

ABEL        DARIO       GONZALEZ  SALAZAR              CARLOS          BERNARDO         MEDINA  T.                                                                                                                                 

                         Conjuez                                                     Conjuez   

YESID            REYES  ALVARADO                       FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA   

                   Conjuez                                                           Conjuez   

LUIS       BERNARDO       ALZATE  G.                  HUGO QUINTERO BERNATE   

                  Conjuez                                                            Conjuez   

MAURICIO            LUNA  BISBAL                        GUILLERMO PUYANA RAMOS   

               Conjuez                                                               Conjuez   

Teresa     Ruiz  Núñez   

                                                 SECRETARIA   

    

1  Folios 1-2, 50-52  del cuaderno original 1.   

2  Folios  56,  66,  76  del  cuaderno  original  1 y 163-170 del cuaderno original  2.   

3  Folios 3-9 del cuaderno de segunda instancia.   

4  Folios 142-151 del cuaderno original 3.   

5  La  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal de Barranquilla conoció de este asunto en  virtud   de   lo   dispuesto   en   el  Acuerdo  No.PSAA06-3597/06  de  la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.   

6  Folios 6-20 del cuaderno del Tribunal.   

7 C.S.  J.  Casación  19915,  20  de  junio  de  2005.  Casación 22813, 30 de marzo de  2006.     

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