29200(12-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 29200  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado acta No. 152.  

Bogotá, D. C., doce (12) de mayo de dos mil  diez (2010).   

I. OBJETO DE LA DECISION:  

          1.  Concluido  el  juicio, la Corte procede a emitir sentencia en el  proceso  adelantado  contra  el  doctor   JORGE DE  JESUS    CASTRO    PACHECO,    ex   senador   de   la  República,   acusado  del  delito de concierto para delinquir agravado.   

                                                      II.                       HECHOS PROBADOS:   

          2.  Desde  pasadas  décadas en diversos  puntos  de  la  geografía  nacional,  operaron  grupos  armados ilegales que se  hicieron  llamar  Autodefensas  Unidas de Colombia AUC, de los cuales hizo parte  el  Bloque  Norte  comandado  por  RODRIGO TOVAR PUPO (a. JORGE 40), asentado en  Departamentos  de  la  costa norte del país como Magdalena, Cesar y La Guajira.  Esa  organización,  pretendiendo  hacerse  al  poder  del  Estado  en todos los  niveles  de la administración, desarrolló un proyecto político que significó  la    división    del   territorio   bajo   su   influencia   en   “distritos    electorales”,  a  partir  del  cual, en alianza con  dirigentes    regionales    de   la   “provincia” como  el    ex    senador    JORGE    DE    JESUS   CASTRO  PACHECO,  logró  representación en el Congreso de la  República en el periodo legislativo 2002-2006.   

                                   III.  FILIACIÓN DEL ACUSADO:   

3. JORGE DE JESUS  CASTRO   PACHECO.   Se  identifica  con  cédula  de  ciudadanía  número  12.721.027 de Valledupar-Cesar, nació en esa ciudad el 15  de  abril  de  1954,  hijo de Lucas Francisco (fallecido) y Ana, casado con Ruby  Rozo  Lanao,  padre  de  dos  hijos  mayores  de edad, de profesión abogado, ex  senador de la República.   

IV. ACTUACIÓN PROCESAL:  

4.  Este proceso se desprendió del radicado  26.470,  que  la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia adelantó contra los  ex  congresistas  ALVARO  ARAUJO  CASTRO,  MAURICIO PIMIENTO BARRERA, JORGE LUIS  CABALLERO  CABALLERO  y  ALFONSO  CAMPO  ESCOBAR;  dentro del mismo se compulsó  copias  para  ante  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  a  efecto  que  se  investigara  al  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO, a la postre también ex  congresista.        

5.  El  24  de  mayo de 2007 la Fiscalía 15  Especializada  de  la Unidad Nacional Contra el Terrorismo inició averiguación  previa  en  contra  de,  entre  otras  personas, el señor JORGE DE JESUS CASTRO  PECHECO,  por  sus “posibles  vínculos   con   grupos  paramilitares”  (Fl.  49  anexo  10).  Sin embargo, como el 19 de diciembre de ese  mismo  año  el  doctor CASTRO PACHECO asumió la curul de senador dejada por el  doctor  DIEB  NICOLAS MALOOF CUSE, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia  asumió  competencia para conocer el caso y de ese modo, el 8 de febrero de 2008  ordenó  apertura  formal de investigación penal en su contra y la vinculación  mediante   indagatoria   (Fl.   114   y  129  ib).        

6.  No  obstante  lo anterior, como el 19 de  febrero  de  2008  el  Senado de la República aceptó la renuncia a la curul de  congresista  presentada  por  el  doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, el 25 de  febrero  siguiente la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia consideró, que  decaído    “el   fuero  constitucional    que    lo   amparaba”  perdía  competencia  para  conocer  del proceso, remitiéndolo de  nuevo  a  la  Fiscalía  General de la Nación, donde luego de recogerse algunas  pruebas,  el  22,  23  y  24  de  abril de ese mismo año, se produjo el acto de  vinculación  procesal  mediante  diligencia  de indagatoria (Fls. 279, 289 ib.;  fl. 74 c. o. No. 2).       

7.  El  12  de  mayo  de  2008  la Unidad de  Fiscalías  Delegada  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia profirió medida de  aseguramiento  de  detención preventiva, sin beneficio de libertad provisional,  contra    el    doctor    JORGE    DE   JESUS   CASTRO   PACHECO,   “..   a   título   de  autor  presunto  responsable  de  la  conducta  punible de Concierto para delinquir (…), agravado por el Inciso Segundo de la  citada   codificación   punitiva   …”,   al  tiempo  que ordenó su captura; el 15 de mayo siguiente  él  se  presentó  ante  la  Fiscalía de Barranquilla y fue detenido (Fls. 257  c.o.  No.  3 y 44 c.o. No. 4). Impugnada por la defensa la medida de detención,  el  22  de  agosto de 2008 fue confirmada por el Despacho del Vicefiscal General  de la Nación (Fl. 17 c. Segunda Instancia).   

8.  El  24  de  octubre de 2008 la Fiscalía  Delegada  ante  la  Corte Suprema de Justicia cerró la investigación y el 2 de  diciembre  siguiente  calificó  su mérito, emitiendo resolución de acusación  contra   el   ex   senador   JORGE   DE   JESUS   CASTRO  PACHECO,  “…  a  título  de  autor  y  coautor  presunto  responsable  de  las  conductas  punibles  de Concierto para delinquir  agravado  en  concurso  con  la  de  Constreñimiento al sufragante, en su orden  respectivamente  …”;  al  mismo  tiempo ordenó compulsar copias para que se le investigara por el punible  de   enriquecimiento   ilícito   de   servidor   público  (Fl.  158  c.o.  No.  8).     

9.  El 24 de abril de 2009, impugnada por la  defensa  la  resolución de acusación, el Despacho del Vicefiscal General de la  Nación  resolvió,  de  una parte, declarar prescrita la acción penal respecto  del  delito  de  constreñimiento al elector, y de otra, confirmar la acusación  por   el   delito   de   concierto   para   delinquir   (Fl.   276   c.  segunda  instancia).   

10.  El  juicio  contra  el senador JORGE DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  correspondió por competencia al Juzgado Unico Penal del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta.  Pero  como el 7 de mayo de 2009, por  demanda  de  la Fiscalía, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó  el  “cambio de radicación  del  proceso (…) al Distrito  Judicial  de  Bogotá”, el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  esta  ciudad  avocó su  conocimiento  y lo dejó en la secretaría a disposición de las partes, durante  el  tiempo  y  para  los  efectos previstos en el artículo 400 de la Ley 600 de  2000.  El  29  de julio de 2009 tuvo lugar la audiencia preparatoria  (Fls.  33 y 100 c.o. No. 10).   

11.   El  16  de  septiembre de 2009 el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá remitió a esta  Corporación   el   proceso  seguido  contra  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO,  atendiendo  el  cambio  jurisprudencial  dado  en  derredor  de  la  competencia  otorgada  por  el  artículo  235-3  de  la  Constitución  Política a la Corte  Suprema de Justicia para investigar y juzgar ex congresistas.   

12.  El  28  de  septiembre  pasado  la Sala  reasumió  el  conocimiento  del  proceso,  atendido  el  estado del mismo y los  cargos  elevados  contra  JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO  en  la  resolución  de  acusación,  esto es, haberse  concertado  con las autodefensas para lograr la curul de senador que ostentó en  varios  momentos  del  periodo  2002-2006,  lo cual traduce el vínculo entre la  función  como congresista y el delito atribuido, aspecto que de conformidad con  lo  señalado  por  el  artículo  235.3  de  la  Carta  Política  determina la  competencia  de la Corte para conocer del asunto, como se había advertido desde  el   1o   de   septiembre   anterior   –    radicado    31.653    –.   

13. La audiencia pública de este proceso se  desarrolló,  previa  la  práctica  de  pruebas  que  hubo  de  darse  fuera de  estrados,  bajo  la dirección de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia;  concluyó el pasado 22 de abril.   

V.    ALEGATOS    DE    LOS    SUJETOS  PROCESALES   

          1. De la Procuraduría.   

14. Durante la audiencia pública pidió a la  Corte  condenar  al  acusado  JORGE  DE  JESUS CASTRO PACHECO, como “autor  doloso y responsable” del delito de concierto para delinquir  orientado   a  la  promoción  de  grupos  armados  ilegales,  presentando  como  argumento      las      siguientes      ideas:      que     fue     “atípica”,              “asombrosa”         y         “exorbitante”  la  votación  que  la  lista que él  secundaba  optuvo,  en  el  centro  del  Departamento  del  Magdalena;  que  los  cabecillas   de   “estos  bandidos”, como la prensa,  estudios  de  politólogos  y  declaraciones  como  las  de JOSE JOAQUIN VIVES y  RAFAEL      GARCIA      TORRES,     “todos  a  una”  confluyeron     en     que     ese    éxito    electoral    fue    “resultado  ordenado y organizado por lo  paramilitares”,    que  dividieron  el  territorio  departamental  en  distritos  electorales  para  que  parejas aliadas obtuvieran curul en senado y cámara.   

15. Agregó que si DIEB NICOLAS MALOOF CUSE,  que  fue cabeza de lista, resultó condenado por los mismos cargos, ya que libre  y  voluntariamente  se  acogió a sentencia anticipada, reconociendo de paso que  adquirió  el  poder  por  obra  de  la  coacción  paramilitar, no pudo ser que  “SALVATORE MANCUSO y JORGE  40   dejaran   como  rueda  suelta  el  segundo  renglón  que  representaba  el  acusado”.  Cuestionó  el  dicho  de  que MALOOF CUSE asumió responsabilidad penal por falta de garantías  judiciales,  porque  no  se apuntó sobre a cual o a cuales de ellas se le negó  acceso,  tildando  esa  aseveración de “retórica,       vacía       y      sin      fundamento”.   

16. Puso en evidencia igualmente, para restar  fuerza  a la tesis de la ausencia de influencia paramilitar en las elecciones de  2002  en el Departamento del Magdalena, que el acusado  dijo en indagatoria  que  no  tenía  carrera  política,  ni  caudal  electoral, ni ingerencia en la  burocracia  local,  sino  solamente antecesores notables desde el punto de vista  social,   recordando que la politóloga CLAUDIA LOPEZ HERNANDEZ al explicar  ese  fenómeno electoral, advirtió que ni siquiera quien resultara elegido como  presidente  de  la  República  con  un  62 % de favoritismo electoral efectivo,  podía  en  el  año  2002  obtener  de  los  8 municipios de la zona Centro del  Magdalena  una  diferencia  positiva  favorable  del  75  al  90%,  sin  ningún  antecedente de fuerza electoral.    

17. Adujo el Procurador que el propósito era  “construir  un para estado  luego  del  dominio  militar,  lo que eufemísticamente JORGE 40 invocó como el  acumulado      social      solidario”;  que  ellos  querían  y  en  este  caso  lograron,  construir una  “para estructura política  en  el  Congreso  de  la República, que representara sus intereses y su pseudos  ideología;    que    para    ello    “comprometieron      a      políticos       tradicionales     y  nuevos”,   y   habiendo  dividido  en  zonas  el  Departamento  del  Magdalena  escogieron las cabezas de  lista,  tanto  para  Cámara  como  para  Senado;  que  en  la  Zona Centro, que  comprendió  8 municipios, para el senado dispusieron al doctor DIEB MALOOF CUSE  en  primer  renglón,  y  en segundo a JORGE CASTRO PACHECO, y para la Cámara a  JOSE  GAMARRA  SIERRA;  que  esos  políticos  se  comprometieron, con lo que se  denominó    “Convenio  Político  para  el  debate  electoral  del día 10 de marzo de 2002”,  que  el  acusado  suscribió  en  la  ciudad de Santa Marta.   

18.  Puso  de  presente  que  copia  de  ese  “Convenio  Político”  resulto tiempo  después  en “circunstancias  que      deben      ponderarse      en      toda     su     gravedad”,  en una caleta de una finca atribuida  a  RODRIGO TOVAR PUDO (a. JORGE 40), junto con material de intendencia y correos  electrónicos,     que     no     dejan     duda     que     era    “una        madriguera”  de  las AUC, de modo que JORGE CASTRO  PACHECO  no  puede presentarlo como un pacto altruista de tipo político y menos  cuando  “bien leído permite  entender  la  voz  de orden”  que   lo   inspiraba   y    llevó  a  cabo,  observando  que  “hay  una autoridad que fijó las reglas  del   juego,   que   no   fue   otra   que   el  poder  de  las  AUC”;  inclusive,  que  las anotaciones del  margen  a  manuscrito  indican, que sobre ese documento se elaboró otro para el  Departamento  del  Cesar,  porque  en  donde corresponde a DIEB MALOOF se anotó  “Mauricio  Pimiento”  o  “MP” y cuando se consignaron los municipios  del  “Magdalena”  se  agregó  la  palabra “Cesar”.   

19.  Recordó  que el testigo FRANKLIN RAMON  LOZANO  ALMANZA,  de  quien  dijo que no es enemigo del procesado y antes por el  contrario  apoyó  la  lista  al senado de DIEB MALLOF CUSE, de la que éste fue  segundo  lugar,  dijo  que  estuvo  con  JORGE CASTRO PACHECO en dos reuniones a  donde      también     acudió     “JORGE  40”; que  la   primera   es   conocida   como   “Pacto     de     Pivijay”    y    tuvo    lugar    en   la   casa   de   alias   “Sonia”,  agente político de las “AUC”, donde se redactó y firmó un acuerdo  que       califica       como      “imposición   de   JORGE   40   y   las   autodefensas   del  bloque  norte”, siendo tan así que  hasta   hubo   enfrentamiento   entre  “JORGE   40”  y  JORGE  CASTRO porque éste impuso a BIEB MALOOF CUSE en el primer renglón de la  lista  el  senado;  que  al  segundo  encuentro,  al  que  se  dio el eslogan de  “Provincia  Unida  con una  mejor  opción de vida” y se  llamó    “Pacto    de  Chivolo”,  acudieron  unas  700    personas    convocadas   por   “JORGE   40”,  entre  ellos  JORGE  CASTRO  PACHECO, teniendo por objeto escoger candidato a la  gobernación del Magdalena.    

20. Contrastó la alta votación que en los  municipios  del  centro  del  Departamento  del Magdalena tuvieron las listas de  aspirantes  al  Congreso  de  la  República encabezadas por DIEB NICOLAS MALOOF  CUSE  al  senado  y JOSE GAMARRA SIERRA a la cámara, a las que se RAFAEL GARCIA  TORRES  atribuyó  apoyo armado del Bloque Norte de las Autodefensas al mando de  “JORGE   40” focalizado en esa región, con el poco  caudal  electoral  que  tuvieron  otras listas a quienes según esa versión las  “AUC”  les  asignó  distinto territorio, de  donde  coligió  que es verdad la distribución del Departamento en “Distritos    electorales”  como  GARCIA  TORRES  lo  contó,  la  prensa   lo   registró   y  la  politóloga  CLAUDIA  LOPEZ  consignó  en  sus  estudios.      

21. Reconociendo que el testimonio de RAFAEL  GARCIA  TORRES  “no  es el  ideal”, lo reivindica como  portador   de   “verdades  innegables”,  oponiéndose  al  desprestigio que auspicia la defensa sobre la base de decir que su contenido  de     incriminación     obedece     a     lo     que    llamó    “una        absurda       venganza  transversal”,  a  la  que  restó   todo   mérito;   de   ahí   su  consideración  de  que  “no  tiene  ninguna seriedad”   la   tesis   según   la  cual  esa  atestación  se  debe  a que el declarante habría creído que su esposa tuvo un  romance  con  un amigo del acusado, y en igual sentido el viraje que luego se le  habría  impreso,  sustentado en que sería vindicta porque esa misma persona se  negó   a  apoyar  su  versión  en  declaración  contra  el  ex  director  del  “DAS”,      doctor     JORGE     NOGUERA  COTES.      

22.  Indicó que sobre el peso de lo probado  el  acusado  terminó reconociendo hechos importantes que fortifican la versión  de  RAFAEL  GARCIA  TORRES,  porque  aunque  al  principio  dijo  que  fue a las  instalaciones  del DAS a hablar con JORGE NOGUERA sobre asuntos relativos con la  inseguridad  en  el  Departamento  del  Magdalena,  sin reconocer encuentros con  aquél,  después  los  aceptó  tras  haberse  demostrado que algunas de las 18  entradas  a  esas  instalaciones  se  registraron  con  destino a la Jefatura de  Informática  que  regentaba; como igualmente reconoció que en varias ocasiones  habló  con  él  en  sitios  públicos, a las afueras de Residencias Tequendama  donde        se        hospedaba        durante       su       estadía       en  Bogotá.          

23. Con respecto a los motivos de divergencia  entre  el  acusado  y “JORGE  40”,  por  el  apoyo  que  aquél  habría  brindado  a  HORACIO  SERPA  URIBE  en  unas gestas electorales  anteriores  contra  la  voluntad de éste, incidente objeto de comentario en una  columna  de  opinión  por  la periodista SALUD HERNANDEZ, la Procuraduría dijo  que  no desvirtúa los vínculos que hubo entre ellos, indicando por demás, que  en  ese  comentario  periodístico  no  se le exime de responsabilidad, sino que  simplemente    se    hace    un    análisis    general   de   la   “falta   de   memoria  y  mala  actitud  ética”, en el ejercicio de  la política.   

2.      Del      acusado.   

24.  Comenzó  su  disertación  quejándose  porque  no  tuvo  oportunidad  de contrainterrogar a testigos como RODRIGO TOVAR  PUPO   (a,   JORGE  40)  y  RAFAEL  GARCIA  TORRES  cuyas  declaraciones  fueron  trasladadas  a  este  proceso,  el primero porque el gobierno lo extraditó y el  segundo  porque se negó a hablar para este caso, lo que calificó de violación  a  la  garantía  del  debido  proceso;  agregó que con la declaración de  “JORGE   40”  se habría demostrado que no existió  ninguna   relación   “con  ellos”,   o   sea,   con  paramilitares,  y  “saldría  a  flote  la única verdad”,  es   decir,   que   “este  personaje   me   odiaba”,  preguntándose   ¿“cómo  pudo    ser    promotor    de   las   “AUC”  si  era  objetivo    militar    de   JORGE   40”?   

25. Aceptó haber ido 18 veces al DAS como lo  informa  el proceso, algunas veces con los alcaldes del municipio de Plato, pero  dijo  que  fue,  no  a  hablar con RAFAEL GARCIA TORRES y menos de los temas que  este  refirió en sus declaraciones, sino a tratar con el Director JORGE NOGUERA  COTES  los  actos  de  barbarie  y  graves  problemática  de seguridad, que por  entonces  padecía  esa  región; recordó inclusive, que dejó constancia en el  Senado     de     la     República     de    esa    situación,    “pidiendo  protección para la gente del  Magdalena”.   

26. Calificó de falsas las declaraciones que  en  su contra vertió RAFAEL GARCIA TORRES. Dijo que no es cierto que haya ido a  su   oficina   en   el   DAS   y   menos   a   tratar  asuntos  de  “paracos”; que no recomendó a EMILIO VENCE ni a  nadie  para  que  se  enganchara  en  ese  organismo; que no ha referido ningún  romance  de  la  esposa de aquél con GUILLERMO SANCHEZ, porque quien aludió el  tema  fue  éste, y tampoco la amenazó, ni la recomendó como llegó a decirse;  que  él  no  perteneció  a  las  autodefensas porque en otro proceso el propio  “JORGE   40”  lo  desmintió; y que ni siquiera fue  militante  político  porque  la Registraduria certificó que no votó y ningún  líder  del  Magdalena  lo identificó como tal; que no declaró por miedo a que  durante  la  confrontación  fuera  descubierto en su falacia; en fin, que es un  mentiroso,    que   se   contradijo   “en   más   de   200  veces”,   nadie  lo  corrobora  y  hasta  su  esposa  lo  desmintió.   

27.  Oponiéndose  a  lo  aducido  por  la  Procuraduría,  enfatizó  en  que no participó de ningún acuerdo paramilitar;  ni       en       el       de      “Chivolo” ni el  de   “Pivijay”.   Reconoció   haber   suscrito   un  “acuerdo  político” en la ciudad de  Santa  Marta,  el  mismo  que  firmaron  DIEB  NICOLAS MALOOF CUSE, JOSE GAMARRA  SIERRA  y  algunos  alcaldes  de  la  región, pero negó que en él haya tomado  parte  “JORGE 40”;   desconoció   los   agregados   y  “chulos”,   al  igual  que  el  manuscrito  de  “JORGE   40”  que  aparecen el documento hallado en  poder   de   alias   “Don  ANTONIO”,  sosteniendo que  no  es  original;  que  nadie  puede  decir que esos manuscritos, como la firma,  fueron  plasmados por “JORGE  40”; que ni siquiera alias  “Tijeras”,  uno  de  los  allegados  de  aquél,  reconoció      “esa  letra”;   que  el  mismo  FRANKLIN  LOZANO  “repite 20  veces”  que  JORGE  40  no  firmó ese documento.     

28. Invocó la declaración que “JORGE           40”  dio  en  el proceso adelantado contra  MAURICIO  PIMIENTO, para calificar de mentiroso a RAFAEL GARCIA TORRES, diciendo  que   no   fue   miembro   de   las   “AUC”; que como  muchos  otros  detenidos,  se quiso hacer pasar por paramilitar del bloque norte  para  acogerse  a  los  beneficios  de  la  Ley  de  Justicia  y Paz”,       cuando       “todo     el     mundo     lo     ha  desconocido”;  que  en  el  año  1997 “RODRIGO TOVAR no  era  JORGE 40” y que por eso  “no le obedecían ni en su  casa”,  deduciendo de ahí  que  es falso todo lo atestiguado por GARCIA TORRES con respecto a esas fechas y  la  relación  que se atribuyó, con el grupo paramilitar bajo la comandancia de  aquél.   

29. Trajo a colación el testimonio de EDGAR  IGNACIO    FIERRO   FLOREZ,   alias   “Don  ANTONIO”,  el  paramilitar  en  cuyo  poder  las  autoridades  encontraron  el “acuerdo”  suscrito  por  el acusado, quien dijo  conocer  a  RAFAEL  GARCIA  TORRES  porque  le vendió por 100 millones de pesos  información     de     personas     vinculadas     con     las     “FARC”       y      el      “ELN”,  para  decir que eso lo que indica es  que  “no era paraco, porque  entonces    no   le   habían   pagado”,      sino      un     “mercenario  de  información”.   

30. Refiriendo al tema electoral, dijo que no  se  pueden  comparar  los  resultados de las elecciones de 2002 con las de 2006,  porque    en    estas    últimas    el    tarjetón    fue    un   “crucigrama”  que no entendieron lo jurados y menos  los  votantes,  lo  que  influyó en los consolidados; que en 2002 todos votaron  por  el  candidato  cuya fotografía aparecía en el tarjetón, y en el caso del  Magdalena  “por sus hijos,  un   representante   de   cada   pueblo”,     que     llamó     “provincianos”  como  él;  que  todos  los  que apoyaron ese movimiento votaron por DIEB MALOOF  CUSE  al  senado y JOSE GAMARRA SIERRA a la Cámara de Representantes; que fue a  ellos  a  quienes  entregaron  las  credenciales  de  elegidos  y la reposición  económica  por  los  votos  obtenidos; que ni siquiera él podía votar por sí  mismo.   

31.  Insistió  en  que  no  fue  cierto que  “el      documento  político”  que suscribió  haya      significado      una      “intervención   paramilitar”,  aduciendo  que  ningún  grupo  ilegal  de  esas características  requiere       “un  papel”  para hacer cumplir  sus  dictados;  que  era tan así que el compromiso que aparece en el documento,  según  el  cual  con  el  dinero de la reposición de votos se harían una obra  social  nunca  se  cumplió,  porque  tanto  DIEB  MALOOF  como  JOSE GAMARRA se  quedaron  con  él,  de  modo que si hubieran recibido apoyo de los “paras”  eso  no  habría  sucedido; que si se  mira  el  texto  del  documento  suscrito,  puede verificarse que ninguna de sus  cláusulas    es    ilegal;    que    “así       son       los       acuerdos       políticos”.       

32.   Dijo que si bien en un principio  adujo  que “no era político  tan  reconocido”  como  lo  recordó  el  Procurador  en  sus alegaciones, de todas maneras durante 12 años  visitó  permanentemente  a sus amigos en el Magdalena, quienes lo proveyeron de  importantes  apoyos  electorales  que  “en   el   año   2002   se   le   entregaron   a  MALOOF”,     desconociendo     “cuántos  votos  saqué porque se votó  por  esa  lista”, mientras  que  en  el  año  2006  sacó  32.561 que de todas maneras fueron insuficientes  porque  al  final nunca salió electo; que para 2002 fue segundo renglón porque  no   tenía   las   condiciones   básicas   para   ser   primero,  “ni   los   amigos  políticos  de  los  pueblos,  ni  los  recursos, entonces no podía aspirar, tenía que empezar como  lo   hice”;  que  fue  por  “el  bolsillo”  que no encabezó la lista al senado y  no  porque  SALVATORE  MANCUSO haya impuesto a DIEB MALOOF como lo contó RAFAEL  GARCIA TORRES.    

33.  Recabó  en  que  nunca se reunió con  “JORGE   40”      sino     que     “él  llegó donde yo estaba”;  que  él  era  su  enemigo, tal como  después    declaró    FRANKLIN    LOZANO    cuando   dijo   que   “él   no   sabe   como   no  me  mató  (…)  el  día que él dice  que  yo  estaba  con  él”,  porque   según   ese  mismo  testigo  “no    gustaba    de    mi”;  que  no  entiende ¿cómo podía ser amigo de una persona a quien  se  le  tiene  miedo  y  quien  además  le  robó  un buldózer?, agregando que  “muchos   amigos  no  me  acompañaban    por    miedo    a    que    tuvieran   retaliaciones”;  que no se explica ¿cómo podía ser  contacto  de  los  paramilitares,  si  “estaban   que   lo  mataban”?;     que     quien     firmó    el    pacto    de    “Chivolo” en el corregimiento La Estrella no fue  él  sino un homónimo suyo, JORGE CASTRO concejal de Salamina; que no estuvo en  el  Congreso  de  la  República  cuando  fue  aprobada  la  Ley  de  Justicia y  Paz.      

34. Con todo y eso, adujo que es falso decir  que  “sin aprobación de las  AUC     no     se     podía     hacer     proselitismo    político”; que él lo pudo hacer sin problema en  zonas  como  Plato,  Algarrobo, Zapayán, etc.; que en el año 2002 “no existía poder total de los paras en  el  Magdalena”,  tanto que  cuando  se  habla del “Pacto  de  Chivolo”, la votación  fue   similar   entre  el  padre  ORDOÑEZ  y  JOSE  DOMINGO  DAVILA”  aspirando  a  la  gobernación;  que  hacían  “sus fechorías y  se   iban”,  pero  no  era  “que  todo el mundo estaba  humillado”;  que  hasta la  registradora  de  Salamina  declaró,  contrario  a  lo que expuso el Procurador  sustentado  en  un  testimonio  que no es de este proceso, que en las elecciones  todo  fue normalidad; que apoyó la creación de los nuevos municipios y por eso  su  reconocimiento y caudal electoral; que en este proceso no solo RAFAEL GARCIA  TORRES  ha  dicho  mentiras;  que SERGIO DIAZ GRANADOS declaró que “no      pudo     hacer     campaña  política” y sin embargo lo  vio  en  San  Angel, en un pueblo que se llama Flores de María, donde inclusive  le ofreció un trago.   

35. Trajo a colación un informe que habría  rendido  GUSTAVO  CASTRO  GUERRERO en el caso de LUIS VIVES y MAURICIO PIMIENTO,  según  el  cual  no  existieron  los  “distritos     electorales”   que   refirió   RAFAEL   GARCIA  TORRES,  sino  un  “intercambio   comunitario”  donde  por primera vez las provincias  tuvieron  representación  en  el  Congreso  de  la República, agregando de esa  manera  que  “hoy  no  hay  presencia   paramilitar”,  sino  que  “simplemente ya  son  mayores  de  edad  los  hijos de los provincianos que fueron a educarse con  sacrificio    en    todo    el   país”.   

36. De otra parte afirmó, que del hecho que  DIEB  MALOOF  CUSE,  a quien secundo en la lista al senado de la República para  las  elecciones  de  2002,  fuera  condenado  por sentencia anticipada, no puede  inferirse  que  ambos  son  responsables  de  alianzas con grupos paramilitares,  porque  tal como aquél lo declaró bajo juramento, aceptó los cargos porque no  se  le  garantizaron  sus  derechos  judiciales, siendo uno de los que calificó  como       “presos  matemáticos”,   o  sea,  aquellos  que  renuncian a la defensa a pesar de su inocencia para recobrar más  presto  el  derecho  de libertad, como también lo hizo JOSE GAMARRA SIERRA; que  las  responsabilidades  son individuales y no puede culpársele por lo que otros  hicieron y aceptaron.       

2.   De  la  defensa.   

37.    Presentó    como   “aspectos   problemáticos” materia de discusión, los siguientes:  1)     la    firma    por    parte    del    acusado    de    un    “convenio      político”,  para  las elecciones al senado de la  República  y  la  Cámara  de  Representantes  en  el  periodo 2002-2006; 2) la  mención  de  que  él  se  alió  con  DIEB NICOLAS MALOOF CUSE, quien luego se  acogió   a  sentencia  anticipara  por  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,   constreñimiento   al   sufragantes   y  alteración  de  resultados  electorales;  y,  3) las reuniones que en decir de RAFAEL GARCIA TORRES tuvo con  “JORGE   40”.   

38.  Luego se cuestionó acerca de si, para  ser  responsable  del  delito  de  concierto  para  delinquir en la modalidad de  promover  grupos  paramilitares,  basta con que estén demostrados objetivamente  encuentros  ocasionales  con  autodefensas,  o además tiene que demostrarse que  “hubo algún acuerdo entre  ellos,      interés,      cercanía      o     vinculo     estrecho”; esto porque, agrega, el documento que  se     suscribió    en    Santa    Marta    fue    apenas    un    “Pacto       político” y no un acuerdo con paramilitares, que  además    no   fue   firmado   por   “JORGE  40” como  se  ha  dicho,  y  porque  contrario  a  lo  sostenido  por  la  Fiscalía  y la  Procuraduría,  no  fue  el acusado sino otro JORGE CASTRO quien rubricó lo que  se  ha  llamado  “Pacto de  Chivolo”.    

39. Dijo que el caso de JORGE CASTRO PACHECO  es  el  único  donde por haber ocupado la curul de congresista sin ser elegido,  tratándose  de  un  reemplazo  temporal por licencia de su titular, se le juzga  como  a  quienes  sí  lo  fueron,  por  encima de que en materia penal no puede  aceptarse   la   responsabilidad   objetiva;   por   lo   mismo,   que  si  hubo  responsabilidad  fue  de  DIEB  MALOOF CUSE y de JOSE GAMARRA SIERRA, quienes en  ese  orden  resultaron  elegidos  al  Senado  de  la  República y la Cámara de  Representantes,  pero  que  esta  no  pede  extenderse  a  JORGE  CASTRO PACHECO  “porque  sería  acabar el  derecho    penal    de    acto    para    acoger    uno   de   autor”.    

40. En dicho sentido agregó, que si bien es  cierto  que tanto DIEB NICOLAS MALOOF CUSE como JOSE GAMARRA SIERRA se acogieron  a   sentencia   anticipada,   lo   hicieron   por  simple  cálculo  matemático  “para  salir  primero  en  libertad”, al punto de que  estuvieron   presos   menos  de  un  año,  de  modo  que  estando  superada  la  “teoría de la equivalencia  de   las   condiciones”,  “no puede haber extensión  de   responsabilidad”  que  abarque a JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO.     

41.   Hizo   memoria  de  la  trayectoria  política,  tanto  de  DIEB  MALOOB  CUSE como de JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO,  para  cuestionar  el  dicho de la Fiscalía según el cual hicieron “alianza”        para        “llegar”  al  congreso,  siendo  que el primero  ostentaba    la    curul    y    solo    estaba   interesado   en   “mantenerse”,   insistiendo   que  para  la  justa  electoral  de  2002  el  acusado no fue “candidato” sino  apenas    “miembro   de  lista”,  por  lo que nunca  resultó  elegido  “titular  de  la  curul”, contrario a  lo  sucedido  en los comicios de 2006, cuando modificada la estructura electoral  y  eliminada  la “operación  avispa”, aspiró al senado  de   la   república,   aunque   tampoco   fue  elegido.       

42. Agregó que no es dable alegar que JORGE  CASTRO    PACHECO    tuviera   poca   trayectoria   política   o   “fuera      principiante”, como si pasó con varios congresistas  comprometidos         en         “parapolítica”,  porque  para las elecciones de 1998 fue tercer renglón de ROBERTO PEREZ y en el  periodo  2002-2006   reemplazó  en  tres  ocasiones al senador DIEB MALOOF  CUSE;  que  fue  en  ese tiempo precisamente cuando lideró la recuperación del  orden  público  en  el  Departamento  del  Magdalena,  siendo  la  “institucionalidad    su    escenario  natural”   desde   donde  reclamó  apoyo del DAS para la seguridad del municipio de Plato, tanto así que  también         procuró        “acompañamiento         de        fuerza        pública”   para  los  candidatos  en  campaña  electoral,  aunque  haya  quienes  dijeron  que  no  pudieron hacer proselitismo  político en la región.        

43.  Se  opuso  a  lo  declarado por RAFAEL  GARCIA  TORRES,  en el sentido que para las elecciones de 2002 SALVATORE MANCUSO  impuso  a  DIEM  MALOOF  encabezando  lista  al  senado,  por sobre JORGE CASTRO  PACHECO,  porque  el  propio MANCUSO lo habría desmentido, agregando que ocupó  ese  segundo  lugar  porque  no  tenía “fuerza       electoral”    ni   “el  dinero” requeridos, siendo  esa  la  razón  por  la  cual  no  fue “candidato” sino  solamente   “miembro  de  lista”; que no pudo obtener  votación     en     elecciones     “atípicas”  porque     “no    fue  candidato”    

44.  Por  último  dijo,  que  la  prueba  trasladada  tiene menor valor que la controvertida con asistencia de las partes,  refiriendo  especialmente  a  las  declaraciones  de  RAFAEL  GARCIA TORRES, que  fueron  materia de asidua crítica; que el delito de concierto para delinquir es  por  esencia doloso y por eso no puede concebirse uno culposo; que por lo mismo,  ya  que  el  dolo  se  examina en la tipicidad, la conducta atribuida a JORGE DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  es ática. Por eso solicitó a la Corte emitir sentencia  absolutoria en su favor.   

VI CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  cuanto  a  lo  formal.   

45.  Lo primero es decir, frente a la queja  del  acusado  de  que  en este proceso se le negaron garantías judiciales, a la  cual  la  defensa  hizo  eco,  que  revisado  el  dossier  que  registra todo su  desarrollo,  la Corte pudo verificar que el método de procesamiento (ley 600 de  2000)  fue seguido estrictamente desde su axiología constitucional, luego no es  verdad  la  vulneración que se invoca; se advierte es afán por deslegitimar el  proceso,   recurriendo   al   socorrido   expediente   de   asirse  víctima  de  desatenciones procesales, que ni siquiera se precisan.   

         46.  El  debido  proceso, como garantía  fundamental      que      es,      constituye      más     que     “un        estribillo”,   o   un  concepto  gaseoso  de  uso  indiscriminado,  útil  a  todo  argumento que se quiera invocar para afectar la  imagen  institucional,  allende  sus decisiones, como la Fiscalía General de la  Nación,  la Procuraduría y hasta la misma judicatura. Por eso no son de recibo  frases   al   viento   como   que  al  acusado  fue  vulnerado  en  “todas”  sus  garantías,  sin  sentarse en la  realidad  del caso y expresar cómo y cuándo pudo haber ocurrido,  asido a  las  normas  o  principios  que  las alientan, para poder verificarlo y si fuera  así   determinar   la   medida  de  sus  efectos.        

47.   Es   cierto   que   el  derecho  de  contradicción  constituye  esencia del método de procesamiento penal, y por lo  mismo  hace  parte de su deber ser, pero lo que no puede decirse sin faltar a la  verdad,  es  que en este proceso se prescindió contra  legem  de  esa garantía. La dialéctica tuvo lugar en  la  medida  dispensada  por la ley 600 de 2000 y su axiología sistémica, de la  que  hacen  parte  principios  como  el  de  permanencia  de  la  prueba, con su  sucedáneo  escriturario,  donde  los  traslados probatorios son legítimos, y a  partir  del  dossier  la contradicción se materializa; como en efecto sucedió.  Entonces la ausencia de garantías judiciales no ocurrió.   

         2. Consideraciones en cuanto a lo material.   

48. Superado lo precedente dígase, que como  se  trata  de  proferir  sentencia  y  culminar el juzgamiento del ciudadano, ex  senador  de  la República, doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, acusado por el  delito  de  concierto para delinquir agravado en la modalidad de promover grupos  paramilitares,   resulta  imperativo  examinar  las  pruebas  recogidas  en  los  distintos  momentos  del  proceso y a partir de su persuasión decidir, si se le  condena  o  se  le  absuelve.  Será  lo  primero  si  las evidencias oportuna y  legalmente  recogidas  aportan  certeza  de  que,  responsablemente, cometió la  conducta  punible  que  la  Fiscalía  le  atribuyó.  Lo  segundo,  es decir la  absolución,  si  no  se  cumplen  los  anteriores  requisitos,  bien  porque se  demuestre  su  inocencia,  ora  porque  sobre  esos factores no se logre supremo  convencimiento (Art. 7º Ib).   

49.  Dada  la  dimensión  definitiva  que  embarga  esta  oportunidad,  se  fijarán  los  problemas  por  resolver  en  la  dialéctica  de  tesis  y  antítesis  presentadas  por  las partes (Fiscalía y  Procuraduría  versus  acusado y defensor), a través de interrogantes basilares  a  los  que se hallará respuesta en curso del análisis probatorio, a partir de  lo  cual  se  hará  la  declaración  conclusiva,  materialización del derecho  sustancial.  Se  verificará  si  el  acusado,  conforme  los cargos, adecuó su  comportamiento  a  un específico modelo de prohibición, o sea, si incurrió en  acción  típica;  si  comprometió  injustamente  bienes o intereses legalmente  protegidos,  y  superada  esa fase, además, si es dable formularle un querer de  resultado con arreglo a su culpabilidad.   

50.  Se  acusó  al  doctor  JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO  de  promocionar  grupos  paramilitares, conforme la adecuación  típica  prevista en el inciso 2º del artículo 340 de la Ley 600 de 2000, bajo  la  prédica  de  que  en  connivencia  o  alianza  con  el  Bloque Norte de las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  logró  ocupar  una  curul de Senador de la  República  durante  el  periodo  2002-2006 y de esa forma, representando a esas  estructuras  criminales  asentadas en el Departamento del Magdalena, las puso en  alto  relieve  o  consideración,  bajo  su  representación  en la Corporación  Legislativa.   A  eso  se  opuso  el  acusado  y  lo  apoyó  su  defensor,  sosteniendo  fundamentalmente,  que  si bien fue verdad que él asumió el cargo  de  congresista  en  varios momentos de ese periodo, eso sucedió a partir de un  ejercicio  legal  y  democrático,  al margen de grupos paramilitares, es decir,  negando  la  adecuación  de  conducta  a  normas  de  prohibición,  al modo de  comportamiento penalmente irrelevante o atípico.   

51.  Hallándose  la  Sala  frente  a  la  disyuntiva  que  surge  de  conocer  la  tesis  de el acusador, secundada por la  Procuraduría,  en  confrontación con la antítesis del acusado, apoyada por la  defensa,  ejercicio  de  la  dialéctica  propia  del  proceso,  lo siguiente es  observar  los puntos o aspectos de comunión o consenso, para luego construir la  decisión  o  síntesis a partir de las diferencias o cuestionamientos, sobre la  base   del  conocimiento  nacido  de  la  aprehensión  racional  del  contenido  probatorio, otorgando la razón a quien la tenga.    

52.  En  ese  sentido,  bien puede decir la  Sala,  que  el  caso  no  plantea  controversia  mayor  por  lo  relativo con la  existencia  de  grupos armados ilegales al margen de la ley, que confederados se  han   dado   al   nombre   de   Autodefensas  Unidas  de  Colombia  “AUC”,   de  los que históricamente se  caracterizaron        como        “paramilitares”.  Nadie,  ni  la Fiscalía en su acusación, ni la Procuraduría en sus conceptos,  ni  la  defensa  en  sus  alegaciones,  como tampoco el acusado, ponen en duda o  niegan  la existencia de esa organización, sus fines y demás rasgos, porque es  una realidad demostrada de bulto.   

53.  La existencia de las Autodefensas  Unidas    de    Colombia,    como    “confederación”  de  grupos  o  bloques  paramilitares, es de conocimiento público, pero además  está  documentada  en  el  proceso  a  partir  de  múltiples declaraciones, de  quienes  siendo sus miembros, orgánicos o colaboradores, e inclusive algunos de  sus  comandantes  o  líderes,  sin  mayor  regodeo lo reconocieron o aceptaron,  narrando  aspectos  y  episodios importantes de su propio accionar, que ponen en  permanente  e  indiscutible  estado  de  evidencia  dicha situación, llegando a  concretarse  inclusive  que  tuvieron  asiento en el Departamento del Magdalena,  espacio    geofísico    donde   se   sitúa   el   comportamiento   objeto   de  análisis.      

54.  Es  el  caso  de  EDGAR IGNACIO FIERRO  FLOREZ,  conocido  con  el  alias  de  “Don  ANTONIO”,  quien        dijo       ser       “desmovilizado  del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia”,   haber  sido  comandante      del      frente     “José     Pablo     Diaz”         con         “jurisdicción”  en  municipios del Atlántico y Magdalena, bajo el comando de RODRIGO TOVAR PUPO  alias  “JORGE 40”  (Fl.  58 c.o. No. 6); o WILSON POVEDA  CARREÑO,         alias         “RAFAEL”, quien  contó  situación  similar, aceptando que comandó una escuadra paramilitar que  operó  en  los municipios de El Banco, Guamal y San Sebastián en el Magdalena,  y Chimichagua en el Cesar (Fl. 62 ib).   

55. Experiencia similar compartió el señor  JOSE  GREGORIO  MANGONEZ  LUGO, quien diciéndose desmovilizado del Bloque Norte  de  las  Autodefensas  bajo  el  mando de RODRIGO TOVAR PUPO, alias “JORGE           40”,  se  reconoció  con  el “nombre     de     guerra”         de         “CARLOS        TIJERAS”,  agregando  que  fue  comandante  del  frente      “WILLIAM  RIVAS”  con  influencia en  los  municipios  de  “Pueblo  Viejo,  Ciénaga,  Zona  Bananera,  Aracataca,  El  Retén  y  Fundación, en el  Departamento             del             Magdalena            (Fl.            95  ib).             

56.  En  análogo  sentido  declararon  los  señores  RODRIGO  TOVAR  PUPO  (a.  JORGE  40)  y HERNAN GIRALDO SERNA, quienes  fungieron  como  comandante  del Bloque Norte de Autodefensas Unidas de Colombia  “AUC”   y   de   su   frente   “Resistencia     Tayrona”,  respectivamente, trasladadas unas de  la   Procuraduría   y   otras  del  proceso  génesis  seguido  contra  los  ex  congresistas  LUIS  EDUARDO  VIVES  LACOUTURE,  DIEB NICOLAS MALOOF CUSE, ALVARO  ARAUJO  CASTRO,  MAURICIO  PIMIENTO  BARRERA,  JORGE  LUIS CABALLERO CABALLERO y  ALFONSO  CAMPO  ESCOBAR; allí ellos, aunque se cuidaron de hacer señalamientos  personales  precisos, explicaron prolijamente la historia de dicha organización  armada (C. anexo 13, Fls. 2 y 134).   

57.  De ese modo, aunque hay consenso entre  las  partes  por  lo  relativo  con  la existencia de las Autodefensas Unidas de  Colombia  “AUC”,  al  igual  que  respecto  del Bloque  Norte  de  las mismas, su influencia en el Departamento del Magdalena y hasta de  la     comandancia     de     RODRIGO    TOVAR    PUPO,    alias    “JORGE           40”,  de todas maneras esos son hechos que  como  acaba  de  verse,  siendo  parte  estructural  de  la  acusación,  están  demostrados cabalmente dentro de este proceso.    

       

         58.  Las  diferencias  se  hacen  sentir  cuando  se  aborda  el  interrogante acerca de si es verdad, como lo adujeron la  Fiscalía  y  la  Procuraduría, que las Autodefensas Unidas de Colombia, y para  el  caso  concreto  el  Bloque  Norte,  se  aliaron  con líderes políticos del  Departamento  del  Magdalena  y  en  componenda,  afectando las reglas del juego  democrático   durante   la   gesta   electoral   del   año   2002,  obtuvieron  representación  en  el  Congreso de la República, porque tanto el acusado como  su  defensor  negaron  tal alianza y sostuvieron que la consecución de la curul  de   senador   siguió   el  cauce  constitucional  y  legal,  reivindicando  su  legitimidad.   

58. Y es ahí cuando la Corte, ejerciendo el  poder  y  la  responsabilidad  que  le confiaron la Constitución Política y la  ley,  sobre  el  pilar  de la verdad, entra a terciar en la controversia, porque  observado  con  la  mayor  atención  y  diligencia  íntegro  el  contenido del  dossier,  encuentra  que  contrario  a lo alegado por el acusado y su patrocinio  técnico,  está  demostrado  con  toda seguridad que para la gesta electoral de  2002,  sí hubo alianza entre líderes políticos del Departamento del Magdalena  y  el  Bloque  Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, a partir de la cual  varios  de  aquéllos,  es  el  caso de JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, asumieron  representación  de  esa  organización  armada  ilegal  en  el  Congreso  de la  República,   tal  cual  en  su  momento  lo  consideraron  la  Fiscalía  y  la  Procuraduría.        

         59. Pártase del saber, incontrovertible  a  esta  hora,  que  varios dirigentes políticos vinculados con esa parte de la  geografía  nacional,  ya  fueron  condenados  con  sentencias en firme por esos  mismos  hechos, algunos de ellos porque asintieron en sus delitos y se acogieron  a  sentencia  anticipada,  como  es  el  caso de DIEB NICOLAS MALOOF CUSE, quien  encabezando  lista  obtuvo  la  misma curul de senador que ocupó JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO  durante  gran  parte  del  periodo  constitucional 2002-2006, y  según  lo  contó  a  la  Corte  el propio acusado en audiencia pública, igual  pasó  con JOSE GAMARRA SIERRA su fórmula a la Cámara de Representantes por el  Departamento del Magdalena durante esas elecciones.   

         60.  Es  inaceptable  para  la  Sala  el  argumento  defensivo  según  el cual, esas personas, siendo inocentes, habrían  aceptado  cargos y recibido penas, ya fuera por falta de garantías judiciales o  siguiendo  un  juego  matemático  del  mayor beneficio al afán de su libertad,  porque  según  las reglas del procedimiento penal que gobernaron la definición  de  sus  condenas,  por  mucho  y  que aceptaron las atribuciones delictivas, no  podía    prescindirse    de   pruebas   que   condujeran   a   establecer   sus  responsabilidades,  con  el  máximo  grado del conocimiento, es decir, con toda  seguridad o certeza.   

61.  Es  explicable  que personas como DIEB  MALOOF  CUSE  se  hayan  declarado inocentes dentro de este proceso, contra toda  evidencia  y  a  pesar  de sus condenas, sobre la base de valores y sentimientos  anejos   a   su   dignidad  y  propios  de  lo  humano,  como  la  necesidad  de  reconocimiento   social,   buena  imagen,  nombre  y  hasta  poder,  los  cuales  usufructó  y  aprehendió por toda su vida precedente, de los que fue despojado  o  por  lo  menos  disminuido  con  la declaración de responsabilidad penal, en  choque  con  el  pudor  y  la vergüenza que por su propia naturaleza embarga la  mácula de haber cometido un crimen.      

62.  De  ahí  que  no  pueda  aceptarse la  prédica  defensiva  según  la  cual,  dirigentes  políticos como DIEB NICOLAS  MALOOF  CUSE  y JOSE GAMARRA SIERRA, que frente a los hechos imputados se hallan  en  postura  análoga  a  la  de  JORGE  DE  JESUS  CASTRO PACHECO,  fueron  “presos  matemáticos”    que  sabiéndose   inocentes   aceptaron  estoicamente  sus  condenas,  afanados  por  recobrar  el  derecho  a la libertad injustamente perdido. Bien porque aceptaron  cargos,  o porque fueron vencidos en juicio, si resultaron condenados fue porque  de  las pruebas recogidas emergió certeza de su responsabilidad, de modo que no  tiene  cabida  siquiera  insinuar  una  injusticia, para decir que el acusado es  inocente.   

63.  La  suerte  jurídica  del doctor DIEB  NICOLAS  MALOOF  CUSE  resulta  de  singular  importancia para este caso, porque  habiendo  encabezado  la  lista al senado de la República que secundó JORGE DE  JESUS  CASTRO  PECHECHO,  a  partir de la cual ambos fungieron como congresistas  alternándose  la curul obtenida durante el período 2002-2006, si se acepta que  el  primero  logró  su elección apoyado por grupo paramilitares bajo égida de  “JORGE   40”,   por   fuerza   de   lo  lógico  y  absolutamente  necesario,  por  lo  menos  desde  el punto de vista objetivo, lo  mismo  sucedió con éste último, pues los votos con los cuales uno fue elegido  congresista  también  sirvieron  para  que durante su licencia el otro asumiera  dicha  condición,  puesto  que integraron una misma plancha electoral; y eso es  precisamente lo que se muestra en el expediente.   

64.  Está probado, por encima de cualquier  discusión,  que  para  la  gesta electoral 2002-2006, DIEB NICOLAS MALOOF CUSE,  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  y  JOSE  GAMARRA  SIERRA,  entre otros muchos  líderes  políticos  de  la  región  centro  del  Departamento  del Magdalena,  hicieron     y    suscribieron    un    pacto    que    llamaron    “CONVENIO   POLITICO   PARA  EL  DEBATE  ELECTORAL   DEL  DIA  10  DE  MARZO  DE  2002,  EN  LA  ELECCION  DE  CAMARA  DE  REPRESENTARTES       Y       SENADO       DE      LA      REPÚBLICA”, el cual indudablemente tuvo contenido  político  porque  se  convino conformar una lista de aspirantes al Senado de la  República,  en  cuyo  primer renglón se ubicó el nombre de DIEB MALOOB CUSE y  en el segundo el de JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO.   

65. Ese pacto, que en su texto original fue  aceptado  por  quienes  lo  suscribieron,  entre ellos DIEB NICOLAS MALOOF CUSE,  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  y  JOSE  GAMARRA  SIERRA,  incluyó  diversos  compromisos    en    torno    al   propósito   electoral,   como   “PARTICIPACION    EN    LA   INVERSION  SOCIAL”,   “PARTICIPACION  BUROCRATICA”,              “FINANCIACION    DE    LA    CAMPAÑA  ELECTORAL”,  “RESPALDO    PRESIDENCIAL”,              “RESPALDO   Y  APOYO  LOGISTICO  A  LOS  ALCALDES”,  “PRESENCIA  FISICA  DURANTE  EL  DEBATE  PROSELITISTA”, “RESPONSABILIDAD       CON      LAS  CAMARAS”,   “REPOSICION    DE    VOTOS”,  e inclusive alternancia de la curul.  Ahí  se  consignó  que “la  participación  del  segundo  renglón  Dr.  JORGE  CASTRO  en  el  Senado de la  República,  en  la medida en que salga elegido el Dr. DIEB MALOOF, no podrá en  ningún  modo  ser  inferior  a  un año” (Fls. 157-161 c.o. No. 1).   

66.  Y en efecto, tal cual lo pactado, como  el  doctor DIEB NICOLAS MALOOF CUSE fue elegido Senador de la República para el  periodo  constitucional  2002-2006,  pidió varias licencias que sumaron más de  un  año  y durante ese tiempo JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO ocupó su curul. La  primera  vez  entre el 24 de julio de 2003 y el 25 de octubre del mismo año; la  segunda  del 1º de enero de 2004 al 30 de abril siguiente; la tercera del 19 de  octubre  de  2004  al  18  de marzo de 2005; y la cuarta del 1º de noviembre de  2005  al  31  de  enero  de  2006  (Fl. 114 c. o. No. 2). Tanto MALOOF CUSE como  CASTRO  PACHECO así lo reconocieron en sus indagatorias, sin que ese hecho haya  sido objeto de discusión.   

67.  Pero  ese pacto asume matiz irregular,  cuando  desde  su  propia  estructura,  tal  cual  lo expuso la Procuraduría en  audiencia  pública,  deja  entrever  que  a  más  de  consolidar  “un    acuerdo   político”,  como   lo adujeron el acusado y  su  defensor  reivindicando  su  legitimidad,  tuvo  un  componente  anejo  a la  teleología  paramilitar,  empeñada en hacerse al poder del Estado en todos los  niveles  de  la  administración.  Su propio texto deviene sugestivo de fuerza y  poder  superior  a la de unos líderes políticos que mediante la persuasión de  sus  ideas aspiran obtener acogida popular, cuando comprende, a más del reparto  de     un     “espacio  electoral”  delimitado  en  unos  determinados  municipios  (Pivijay,  Sabanas  de  San  Ángel,  Ariguaní,  Algarrobo,  Ciénaga  de  Zapayán,  Salamina,  Remolino  y  Chivolo”),     el     endoso    “en      su     plenitud”  de  ese caudal colectivo, lenguaje de  lo  imperativo  que resultaría inane si no fuera por el poder de los ejércitos  y  las  armas, connaturales al hacer de los grupos armados ilegales mal llamados  paramilitares.    

68. Precisamente de ese cariz que supera lo  legítimo  en el ejercicio de la política, dio cuenta el testigo FRANKLIN RAMON  LOZANO  ALMANZA,  quien  el  pasado  4  de febrero en presencia del defensor del  acusado    contó    a    la    Corte   pormenores   del   citado   “acuerdo”,  habiendo  asistido al lugar donde se  dio   en   condición  de  alcalde  del  municipio  de  Zapayán-Magdalena,  por  convocatoria  de  grupos  paramilitares,  tal  como  quedó  registrado  con  su  rúbrica  en  el  documento  suscrito  a  propósito  del  mismo.  Dijo  que ese  “pacto”  se  hizo  en  una  reunión  que tuvo  lugar,  no  en  la  ciudad de Santa Marta como aparece en el escrito, sino en el  municipio  de  San  Angel-Magdalena,  en  la  casa  de  NEYLA  SOTO  RUIZ, alias  “Sonia”,              “organizada        por        los  paramilitares”     y  “presidida   por   JORGE  40”, comandante del Bloque  Norte de las autodefensas con influencia en la región.    

69.  FRANKLIN RAMON LOZANO ALMANZA declaró  comprometido  con  la  verdad,  que  los paramilitares hicieron la convocatoria,  narrando  un  contexto  en  el  que  se  retrae el carácter de invitación para  imprimir  uno  de  orden, y que su objeto fue escoger, o más bien presentar los  candidatos  al Senado de la República y la Cámara de Representante, que en esa  región  serían apoyados electoralmente en los comicios de 2002; que asistieron  alcaldes,  concejales,  diputados  y  muchos  otros líderes políticos locales,  así  como  los  aspirantes al Congreso de la República, DIEB MALOOF CUSE, JOSE  GAMARRA  SIERRA  y JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO. También estuvo CARMEN CASTRO,  alcaldesa   de   Ariguaní   y   hermana   del   acusado,   entre  muchas  otras  personas.   

70.  El  testigo LOZANO ALMANZA dejó claro  que  “JORGE 40”  impuso  a DIEB NICOLAS MALOOF CUSE en  el  primer  renglón  de  la plancha de aspirantes al senado de la República, a  pesar  que  no  era  conocido  ni  tenía  arraigo  en  la  región  central del  departamento  del  Magdalena,  por encima y contra la voluntad de JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO,  quien  siendo  conocido  políticamente  en  la  zona tuvo que  conformarse  con  el segundo puesto; que inclusive hubo desavenencia o conato de  gresca    entre   “JORGE  40”  y  CASTRO  PACHECO,  porque  éste creyendo tener mejor derecho reclamó el primer lugar de la lista,  al    punto    de    tratar    de    “talibán”  al  candidato   MALOOF   CUSE,   pero   en  conclusión  y  finalmente  “JORGE    40   lo   impuso”    y   JORGE   CASTRO   “se     quedó     quieto”.   

71.  Tal  como  lo  aseguró el acusado, es  cierto  que el testigo FRANKLIN RAMON LOZANO ALMANZA repitió muchas veces en su  declaración   que  “JORGE  40”  no  suscribió  ese  documento,  o  por  lo  menos  no  vio  la  firma que a él se atribuye antes de  estampar  la  suya,  como  tampoco  observó  los  escritos  a  mano alusivos al  Departamento         del         “Cesar”,  “Mauricio  Pimiento”,  o  la  sigla  “MP”, y también es verdad que él aseguró  con  insistencia  que  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO discutió con “JORGE           40”,  no escuchó que lo hubiera amenazado  pero  si  “hubo  un impase  fuerte”, concluyendo que no  percibió buena relación entre ellos.   

72. Pero por encina  de lo anterior, lo  cierto  y  fundamental  según  el  testigo  LOZANO ALMANZA, es que “JORGE           40”  impuso  a su voluntad que en la lista  al  Senado  de  la República primero iba DIEB NICOLAS MALOOF CUSE y luego JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO,  en  lo que finalmente asintieron todos los demás y  así  se  suscribieron  los  acuerdos, se desarrolló la campaña, se logró esa  curul  de  congresista,  que ambos se alternaron durante el periodo 2002-2006, y  el   hecho   que   “JORGE  40”  no  haya  suscrito el  documento     contentivo     del     “pacto”,   no  significa  que  fuera  ajeno  al mismo como lo aseguró la defensa, en tanto que  por  el contrario, fue él quien convocó, lo lideró e impuso, en la medida que  después  se  desarrolló,  más  allá  de  que  se  hubiera  cumplido  total o  parcialmente.   

73.  Por  manera  que  en  esas  precisas  condiciones   resulta  irrelevante  saber,  si  la  rúbrica  que  acompaña  el  documento  en  atención corresponde o no al señor RODRIGO TOVAR PUPO (a. JORGE  40),  porque  según  FRANKLIN RAMON LOZANO testigo presencial de ese acto, ahí  él    estuvo    y    ejerció   el   mayor   liderazgo,   aunque   “no          firmó”,  por  lo  menos  hasta  cuando él lo  hizo;  por  lo  mismo  están  demás cuestionamientos del acusado y su defensa,  acerca   de   quienes   hicieron  los  “chulos”   y  manuscritos  agregados,  amen  de  la importancia, eso sí, de su significado. Y  sin   pasar   por   alto  el  connotado  de  su  hallazgo  en  una  “guarnición”     militar     de     “JORGE           40”,    donde    fue   capturado   alias  “DON  ANTONIO”.        

74.   La  realidad  de  que  “JORGE           40”   en   representación   de   grupos  paramilitares     fue     uno     de     los     extremos    del    “acuerdo”,  no  se  desdibuja  por  el hecho que  según  el  testigo  en  comentario, durante la reunión desarrollada en casa de  alias   “SONIA”  del municipio de San Ángel (pacto de  Pivijay),   hubo  un  desencuentro  o  “impasse  fuerte”  entre  “JORGE 40”  y  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO, en  disputa  por  el primer lugar de la lista al Senado de la República de antemano  asignada  DIEB  MALOOF,  porque  aunque es verdad que según el mismo declarante  “todo  el mundo era sumiso  ante    ese    señor”,  refiriendo    a   “JORGE  40”,   el  mismo  CASTRO  PACHECO  dijo  que  “no era  tan   así”   y  que  no  “todo  el  mundo  estaba  humillado”,  lo  que  se  explica  particularmente  en  él,  más  que  en otros líderes locales como el  mismo     testigo,     porque     aunque    arraigado    a    la    “Provincia” ya había adquirido un perfil de nivel  superior  en  el  espectro  político,  que  le  proporcionaba mayor carácter y  entereza.   

75.  Para  el  año  2001  cuando se dio la  reunión   en  cuyo  desarrollo  se  presentó  el  incidente  con  “JORGE           40”,   el  reconocimiento  político  del  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO había superado la frontera de lo local y  regional.  En  anteriores  elecciones  al Congreso de la República, del periodo  1988-2002,  tuvo el poder y la confianza electoral suficientes para ser incluido  como  tercer renglón en la aspiración al Senado de la República que encabezó  ROBERTO  ANTONIO  PEREZ SANTOS; y en efecto ocupó esa curul entre el 5 de junio  de  2001 y el 5 de octubre siguiente (Fl. 144 c.o. No 2), tal como lo aceptó en  su indagatoria.   

76.  Entonces JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO  no  era  un  párvulo,  principiante  en  política,  aislado en la “provincia”,  sumiso, o retraído en el ámbito de  las  relaciones  públicas  y  sociales,  sino que por el contrario, ese bagaje,  experiencia  y acogida en asuntos de política electoral, lo hacían sentirse el  más  autorizado a la inclusión en el primer puesto de la lista al Senado de la  República,   como  para  insistir  y  “pelear”  por  ella  con  argumentos  muy  legítimos,  aún  ante  la asamblea de “JORGE           40”,  comandante  del  Bloque Norte de las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  quien  no era del todo un extraño como por  momentos se quiere hacer parecer.   

77. Téngase presente que el Bloque Norte de  las  Autodefensas,  bajo  el comando de “JORGE   40”,  según  este  mismo  lo  reconoció,  tuvo  influencia  en casi la totalidad del  Departamento  del Magdalena, del que hacen parte municipios como Plato, Pivijay,  Ariguaní,  Sabanas  de  San  Angel,  Algarrobo, Ciénaga de Zapayán, Salamina,  Remolino  y Chivolo, donde JORGE CASTRO PACHECO es ampliamente reconocido por su  trayectoria  política,  en  tanto ahí ha vivido durante muchos años, tiene el  asiento  de  sus  negocios  de ganadería, por cierto que en amplias extensiones  territoriales1,  más sin embargo como pocos dirigentes políticos aseguró que es  falso  sostener  que  “sin  aprobación   de   las   AUC   no   se   podía  hacer  proselitismo”,  pintando en veces una desconcertante  situación  de  tranquilidad  que  contrasta  con  el  hecho  de ser una zona de  influencia  guerrillera  y  paramilitar,  que en otras ocasiones resaltó.    

78.   Sin  pasar por alto que JORGE DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  es  hermano  de  CARMEN  CASTRO, quien por la época del  “acuerdo  político”  en  comentario  era   alcaldesa  del  municipio  de  Ariguaní-Magdalena,  con  cabecera  en  El  Difícil,  elegida  por candidatura única, y en tal calidad también asistió a  ese  evento  y  suscribió el documento que registró su memoria, poniéndose en  relieve   con   ello   también   que  es  parte  de  una  familia  prestante  o  representativa,  con  liderazgo  económico  y  político  en  una región donde  grupos      paramilitares      bajo      el      comando     de     “JORGE           40”  ejercía el dominio, y en palabras de  éste        “la  jurisdicción”   que  no  prestaban  a cabalidad los organismos del Estado, como también lo dijo FRANKLIN  RAMON   LOZANO   por   entonces   alcalde  de  Zapayán.       

79.  Y como si eso no fuera suficiente para  saber  que entre RODRIGO TOVAR PUPO (a. “JORGE  40”)  y  JORGE  DE  JESUS  CASTRO PACHECO existió un vínculo de afinidad política, que  le  permitió  a  éste  exigir con vehemencia un derecho que consideró propio,  como  era ocupar el primer escaño de la lista al senado que se impulsaba con el  apoyo  paramilitar de esa región según FRANKLIN LOZANO, conforme se dispuso en  el  acuerdo  político  que  se  llamó “Pacto     de     Pivijay”,  se  conoce  en  este  proceso  que  otro de sus hermanos, AUGUSTO  CASTRO  PACHECO,  era  orgánico del bloque norte de las autodefensas, se hacía  llamar    con    el    alias    de    “TUTO”    y  ejerció    bajo    el   mando   de   “JORGE   40”,  hombre  de su mayor lealtad, amistad y confianza,  desmovilizado por demás  según  él  mismo  lo  reconoció;  aunque  contra  toda  evidencia dijo que de  política  no  supo  nada  (Fl.  276  c.o. No. 4).        

80.  Esas  realidades  que constituyeron el  contorno  social  y  político en que por el año 2002 se desenvolvió el señor  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO,  permiten  explicar  el porqué se atrevió a  recriminar    a   “JORGE  40”,   a   pesar   que  “todo  el mundo era sumiso  ante  él”, para reclamar el  primer  lugar  de  la lista al Senado en la reunión política que tuvo lugar en  la      casa      de      alias     “SONIA”, como lo  presenció  FRANKLIN  RAMON LOZANO, y que la reacción de aquél no pasó de ser  una  reprimenda  verbal,  a  pesar  de la cual se le permitió ocupar el segundo  escaño,  aceptado  a  regañadientes  reconociendo su poder con la suscripción  del documento que recogió las cláusulas del pacto.     

81.  RODRIGO  TOVAR PUPO (a. JORGE 40), por  mucho  poder  militar  que  tenía  por  ser  comandante del Bloque Norte de las  Autodefensas  Unidas  de Colombia, ostentaba una condición de relativa igualdad  frente  a  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PÁCHECO,  quien  no  era  uno  más de los  habitantes  de la Región Centro del Departamento del Magdalena, sino acaudalado  ganadero,  profesional  abogado,  prestante  político,  ex  senador  para  más  señas,  hermano  de la alcaldesa de Ariguaní, y como si eso no fuera bastante,  también    hermano    de    AUGUSTO    CASTRO   PACHECO,   alias   “TUTO”,  uno  de  los  hombre de confianza de  “JORGE   40”,  amigo  personal  desde  antaño, que  para  ser  beneficiario  de  las  prerrogativas  de  la  Ley  de Justicia y Paz,  teniendo  el  cuidado de no incriminase demasiado, ni a los suyos, y ni siquiera  al           propio           “comandante”, se  confesó       “su  colaborador” (Fl. 276 c.o.  No 4).   

82.  Las  Autodefensas  Unidas  de Colombia  “AUC”  son  descritas por RODRIGO TOVAR PUPO  (a.  JORGE  40)  y varios de sus subalternos, como una organización de personas  asidas  a  un  propósito,  donde  por  más  de  sus jerarquías, muchas de las  diferencias  o  antipatías,  tan naturales entre miembros de la especie humana,  no   significan   necesariamente   una   ruptura  o  exclusión,  sino  que  son  comprensivamente  aceptadas  y  toleradas  al  afán  de  sus particulares fines  superiores,  como igual sucede en las demás empresas; eran muchas cosas las que  hacían  importante  al acusado para las autodefensas, suficientes para degradar  las  diferencias  personales y tenerlo por aliado. ¡Pensar que según varios de  sus  comandantes  se financiaban de los ganaderos y terratenientes! JORGE CASTRO  PACHECO lo era.   

83. Por eso, siendo posible que “JORGE           40”  no  gustara  de  JORGE  CASTRO,  como  FRANKLIN  LOZANO lo dijo traduciendo la disputa que presenció, esa malquerencia  que  aquél capitalizó en su alegato de conclusión, por sí misma no desdibuja  la   causa   política   común,  representada  en  el  texto  del  “Pacto     de     Pivijay”  y  en  el  acto  público  donde  se  realizó.  De  ahí que el argumento del acusado en el sentido que  RODRIGO  TOVAR    PUPO    (a.    JORGE   40)   “no    gustaba    de    mí”,  es  inidóneo  para  desdibujar su alianza con fines electorales,  porque  es  que  para  hacer  pactos  o  acuerdos  no es condición sine  qua  non una completa afinidad entre  todos  los  extremos  de la relación. Hasta entre enemigos puede haber pactos y  coincidencias;   de  no  agresión  para  beneficio  común  por  ejemplo.    

84. Esas las razones por las cuales la Corte  deposita  su  confianza en el testimonio de FRANKLIN RAMON LOZANO, como portador  de  la  verdad  de  este  caso. Tan franco resultó, que tal cual lo recordó la  defensa  repitió  insistentemente  que “JORGE   40”,  aunque  convocó  y  presidió  la  reunión, que viene llamándose “Pacto     de     Pivijay”  sin  saber  porqué, no suscribió el  documento  que  recoge  su  memoria;  o  por  lo  menos  cuando  él  lo firmó,  reconociendo  que  lo hizo, no estaba la rúbrica que se atribuye a aquél, como  tampoco   aparecían   los   manuscritos  alusivos  a  MAURICIO  PIMIENTO  y  al  departamento  del  Cesar.  Y  si se tratara de hacer una incriminación injusta,  fácil  le  habría  resultado  decir  lo  contrario.  En fin, no existe ninguna  razón para dejar de creerle.   

85.  Por eso toma fuerza el argumento de la  Procuraduría  según  el  cual, el documento en cita, hallado en poder de EDGAR  IGNACIO    FIERRO   FLOREZ,   alias   “Don  ANTONIO”,  comandante   de   un   frente  paramilitar  adscrito  al  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia  bajo  la  línea  de  mando  de “JORGE           40”,  fue  una copia del elaborado tras la  reunión  de  San  Angel,  que  sirvió de borrador o plantilla sobre la cual se  hizo  lo  propio en el Departamento del Cesar, pues solo de esa forma se explica  que  en  manuscrito  se  haya adicionado, cuando correspondía el nombre de DIEB  MALOOF   CUSE   como   primer  renglón  aspirante  al  senado,  en  unas  veces  “Mauricio  Pimiento”  y  en  otras la  sigla    “MP”,   mientras   que   al   aludir   al  Departamento,      sobre     el     Magdalena     se     anotó     “Cesar”, más cuando dentro de este proceso se  conoce    que    allí    también    los    paramilitares,   con   “JORGE           40”  a  la cabeza, influyeron los comicios  de  2002  apoyando al senador MAURICIO PIMIENTO, quien de ese modo consiguió la  curul          y          por          tal          comportamiento         está  condenado.           

86.  Entonces lo que sucedió en San Angel,  en     la     casa    de    alias    “SONIA”,  que  presenció  el  testigo  FRANKLIN  RAMON  LOZANO  y refleja el texto del llamado  “Pacto       de  Pivijay”,    que   las  autoridades  hallaron  con  material  de  guerra  en  un  campamento paramilitar  controlado   por   “JORGE  40”, se adecua a un patrón  de  comportamiento  replicado  en distintos lugares de la Costa Atlántica, bajo  influencia   de   grupos  armados  ilegales  como  consta  en  este  expediente.   

87.   Fue  así  que  sobre  la  base  de  movimientos  políticos  provinciales  que  abarcaban  un número determinado de  municipalidades,  las  Autodefensas Unidas de Colombia convocaron a los líderes  más  representativos,  y  en  asamblea,  bajo su dirección, decidieron en qué  candidatos  focalizaban  su apoyo para los venideros comicios, creándose lo que  se   llamó   “distritos  electorales”,   bajo  el  significado  que  dentro  de  sus  límites  se  fijaron monopolios de la fuerza  política  en  cabeza  de  unas determinadas personas, a partir del dominio y la  coerción  que  impuso un poder militar, tan ilegítimo como ilegal.     

88. Así lo recordó FRANKLIN RAMON LOZANO,  para   no   citar   todavía   a   RAFAEL   GARCIA   TORRES,  quien  rodeado  de  particularidades   coincidió   en  lo  mismo.  El  dijo  que  los  “distritos    electorales”  no solo se dieron para las elecciones  al  Congreso  de la República de 2002, sino que igual pasó cuando se eligieron  diputados  a  la  Asamblea  Departamental  en  el año 2000, siendo “la  misma  distribución  que se venía  haciendo”;  que  la  orden  era,  tales  municipios  votan  por este candidato y tales otros por este otro y  para   el   asunto   en   concreto,   “estos  votan  por  MALOOF,  estos  otros  por  CABALLERO”,         y         “todo  el  mundo  era  sumiso  ante  ese  señor”,   refiriendo  a  “JORGE   40”.   

89.  Tal  era  la  situación, que FRANKLIN  RAMON    LOZANO    recordó   cómo   “JORGE    40”  impuso  a  DIEB  NICOLAS MALOOF CUSE en el primer renglón de la lista al Senado  de  la  República, por encima de JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, a pesar que él  no  era  del  Magdalena  sino de Barraquilla y la gente no lo conocía, como sí  pasaba  con  éste;  y  los  registros electorales informan que en esos precisos  lugares  sus pobladores votaron masivamente por él y su lista, con un contraste  arrollador  con  respecto  a  sus  más  cercanos  contendores  políticos de la  región,   asignados   a   diferentes  “Distritos”.   

90.  Según el mismo testigo, la población  no  podía  negarse a esa voluntad política, porque los paramilitares eran todo  el  poder;  “pasaban  como  pedro  por  su  casa”;  en  zonas  como  Zapayán  “no  había    presencia    de    policía”,   ni   de  ninguna  otra  autoridad  estatal  con  capacidad  para  resistirse;     la     gente    estaba    amedrentada,    porque    “el primer ablandamiento que hubo fue el  asesinato  de  los ALVAREZ”;  mataron  muchas  personas,  algunas de las cuales mencionó, y fueron tantas las  irregularidades    cometidas    que   “cambiaron     la     vida    política    del    Departamento    del  Magdalena”.  Por  eso, una  vez    más    con    el    testigo   la   Corte   replica,   que   “todo  el  mundo  era  sumiso  ante  ese  señor”  y el poder de sus  ejércitos;  menos sus superiores e iguales, agréguese.       

91. La Corte no encuentra sinceridad en los  testimonios  de  los  líderes políticos que declararon dentro de este proceso,  desconociendo   que  el  acusado  era  aliado  de  paramilitares  que  ejercían  “jurisdicción”  en  esos  municipios  y dominaban sus  territorios,  dejándose  entrever en algunos de ellos, a más de la solidaridad  propia        de        los       “copartidarios   políticos”,  que  ese cúmulo de falacia implícita obedeció a la protección  de  sus  propios  intereses,  hallados  en  análoga situación, con premura por  superar  el  desprestigio con trascendencia penal que sobre unos y otros tendió  el  testimonio  de  RAFAEL GARCIA TORRES, cuando les asignó múltiples roles en  una  grandilocuente  componenda criminal. ¡Qué decir del testigo JORGE NOGUERA  COTES ex Director del DAS que es el epicentro de sus imputaciones!   

92.  Se  da por descontado que JOSE GAMARRA  SIERRA  lo niega todo, porque tanto el testigo FRANKLIN RAMON LOZANO como RAFAEL  GARCIA  TORRES  lo ubican con JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO en un mismo grupo, y  por  eso  acude,  como también lo hizo DIEB MALOOF CUSE, al expediente de saber  muy  poco  y  declararse  ajenos,  a  pesar  de  sus  condenas  que  atribuyen a  “falta   de   garantías  procesales”  y  la defensa  cataloga    como    avenidas    de   una   estrategia   puramente   “matemática”,  motivos  suficientes para considerar  que  en  sus  declaraciones se apartaron de la realidad, movidos por un interés  muy personal.   

93.   En   esa  misma  consideración  se  encuentran   testigos   como   GUILLERMO  ENRIQUE  SANCHEZ  QUINTERO,  ganadero,  residente  en  El Difícil que es cabecera municipal de Ariguaní, quien además  fue  alcalde de ese municipio, concejal en tres ocasiones, aspiró a la Asamblea  Departamental,  compañero  del  colegio y correrías juveniles de RAFAEL GARCIA  TORRES,   a   quien   éste   señala  “como   parte   de  la  estructura  de  las  autodefensas”,  en  compañía  de  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  y  JOSE  GAMARRA  SIERRA  (Fl.  93  anexo  6),  y  al  afán de  desmentirlo      se     muestra     extraño,     cuando     no     “sorprendido”,  frente  a la realidad sociopolítica  del  dominio paramilitar que resultaba tan habitual como inocultable, preciso en  el   epicentro   geográfico   donde   ejercía   su  vida  de  relación.    

94. Para situarse en contexto, El Difícil,  cabecera  municipal  de Ariguaní, donde tiene arraigo el acusado JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO,  tanto  que  ahí  están algunas de sus fincas ganaderas, y su  hermana  CARMEN  fue alcaldesa, es un pueblo cuya nomenclatura urbana no va más  allá  de unas pocas cuadras, como lo dejan entrever los testigos LUIS ALEJANDRO  MESTRE  ARJONA,  DONALDO  SEGUNDO AMAYA BARRIO y ARMANDO RAFAEL ANDRADE PALACIOS  (Fls.  187,  193  y  206  c.o.  No.  6), y sin embargo GUILLERMO ENRIQUE SANCHEZ  QUINTERO,  que  ahí  vive  y  tiene  sus  ganaderías, fue alcalde y tres veces  concejal,  dijo no haberse enterado que “TUTO  CASTRO”,  hermano  del acusado, quien reside en el mismo pueblo, era paramilitar y que fue  “sorpresa”   cuando   la   prensa   publicó  su  desmovilización (Fl. 240 c.o. No. 4).   

95.    Más   insólito   resulta   ese  desconocimiento,   cuando  el  expediente  documenta  que  existen  “solicitudes  dirigidas al comandante de  las  AUC,  sobre  la  devolución  de  tierras  de  los  que  dicen  haber  sido  desalojados      por      CESAR      AUGUSTO      CASTRO     PACHECO”,        alias       “TUTO”  (Fl. 152 c.o. No. 1); donde inclusive  se  dice  que  fueron 56 reportes y se especifica nombre de la víctima, delito,  lugar,  fecha y descripción del hecho (Fls 118-135); y se conoce que durante el  proceso  de  desmovilización paramilitar, que tuvo lugar en el corregimiento de  La  Mesa  (Valledupar)  en el mes de marzo del año 2006, él manifestó que los  lugares  donde  delinquió  fue  en  Ariguani-Magdalena, es decir donde también  vive  el testigo GUILLERMO ENRIQUE SANCHEZ, quien asegura no saber nada sobre el  particular.       

96. Entonces no es aceptable la tesis de que  JORGE  CASTRO  PACHECO fue ajeno a los grupos paramilitares del Departamento del  Magdalena,  a  partir  de  testimonios  del  corte  de GUILLERMO ENRIQUE SANCHEZ  QUINTERO,  que  tienen  que defenderse de similar atribución delictiva y en ese  afán  enfocan sus declaraciones; que además fueron sus copartidarios sobre una  misma   cuerda   política   en   diferentes   gestas  electorales  durante  sus  particulares  historias  de  vida,  bajo  el  privilegio  y  ropaje  de la misma  dinámica  politica  y  social, y por supuesto no sintieron sus rigores sino que  los  usufructuaron,  o  por  lo menos fueron tolerantes e indolentes, y a eso se  debe  que  en  sus  testimonios aseguran que no vieron nada, supieron muy poco y  casi      todo      el      estado     de     las     cosas     les     pareció  normal.         

98. Por eso no son de recibo como portadores  de  la  verdad  vivida  en la Zona Centro del Departamento del Magdalena durante  las  elecciones  del  Congreso de la República de 2002, los testimonios de JOSE  ROSARIO  GAMARRA  SIERRA  (Fl.  161 ib), DIEB MALOOF CUSE (Fl. 155 c.o. No. 11),  GUILLERMO  ENRIQUE  SANCHEZ  (Fls.  241 ib), pero además los de DONALDO SEGUNDO  ANAYA  BARRIOS  (Fl. 187 c.o. No. 6), LUIS ALEJANDRO MESTRE ARJONA (Fl. 206 ib),  JORGE  ELIECER  VEGA BARRIOS (Fl. 211 ib), ALEJANDRO BADITH MAESTRE DAU (Fl. 217  ib),  JORGE  EDUARDO  MAESTRE  CANTILLO  (Fl  221  ib),  quienes  además fueron  llevados  a  la  investigación  a  declarar  que  no  conocían a RAFAEL GARCIA  TORRES,   o   saber  muy  poco,  pretendiendo  a  toda  costa  desprestigiar  su  atestación.   

99.  Estos  testigos dijeron haber ejercido  sus  derechos  políticos  libremente  o  sin  presiones,  como era de esperarse  siendo  líderes  políticos  adscritos  a la corriente de JORGE DE JESUS CASTRO  PACHECO;   no   saber   nada  de  los  “distritos     electorales”   y   al   unísono   aludieron   hostigamientos   de  “JORGE           40”  y  sus  paramilitares contra el mismo  CASTRO     PACHECO,     alguna     vez     que    le    habrían    “robado    un    buldózer”   y  otra  que  le  impidieron  hacer  campaña  presidencial en pro de HORACIO SERPA URIBE, obligándolo a recoger sus  “trapos  rojos”,   porque   el   candidato   de   sus  preferencias  sería  ANDRES PATRANA ARANGO. Incidentes de tinte criminal de los  que  nadie dijo que fueron puestos en conocimiento de autoridades legítimamente  constituidas,  para  que  se  investigaran  y poder saber de sus resultados, que  quedaron en el ambiente sin corroboración institucional.    

100.  Sin contar con que otros declarantes,  como  ARMANDO  RAFAEL  ANDRADE PALACIO, notario de Ariguaní-El Dificil (Fl. 193  c.o.  No. 6); LUIS VICENTE CABALLERO BACCI, ganadero (Fl. 197 ib); JAIME EDUARDO  MAESTRE  PALMERA,  residente  de  El Difícil (Fl. 202 ib.); ZUNILDA ESTHER DAZA  OLIVERO,  concejal  de  Ariguani  (Fl.  205  ib);  GUSTAVO RAFAEL OROZCO JARABA,  abogado  y ganadero (Fl. 229 ib); y JUAN BAUTISTA VEGA, ganadero residente de El  Difícil  (Fl.  243  ib), coinciden en que acompañaron al doctor JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO  en su aspiraciones políticas y durante las elecciones todo fue  normal  como  éste también lo planteó, habiendo recabado en que RAFAEL GARCIA  TORRES era desconocido en la región.   

101.  El  señor  RAFAEL GARCIA TORRES como  persona  y  su  testimonio como acto procesal, han sido objeto de la más ácida  crítica  y campaña de desprestigio, dentro y fuera de éste proceso, tanto que  por  lo  primero  se ha llegado a aducir su desequilibrio mental, que por demás  ya  fue  descartado  por psicólogos forenses adscritos al Instituto de Medicina  Legal,  y  por  lo  último,  se  registran  ingentes  esfuerzos  para  poner en  evidencia   falacias,   impresiones   o   contradicciones,  descontextualizando,  exagerando,  minimizando,  fraccionando  o contrastando sus contenidos con otras  atestaciones,  para  restarle  méritos y sembrar dudas que ya no tienen cabida,  como  que  bien  pudiera abstraerse de su versión  sin llegar a afectar la  objetividad sustentada del convencimiento.   

102. Y a propósito de eso, la Sala no va a  entrar  en  el  juego  de  verificar  a contraluz cada detalle de los múltiples  contenidos  de  información  que  ha  dado  el  testigo RAFAEL GARCIA TORRES en  diversos  procesos  judiciales, para ver si en toda esa dimensión y sus amplios  contornos   encuentra   contraste   a   sus   declaraciones   las   “200”  veces  que la defensa adujo, sino que  apenas  recogerá  sus  aspectos  basilares  asidos al problema jurídico que se  resuelve  dentro de los estrictos límites de éste proceso,  con el único  afán   de  adoptar  una  decisión  legal  y  justa  sobre  los  más  sólidos  argumentos,   dejando   sentado   que   su   testimonio   se  aviene  de  simple  corroboración,  antes  que  estructural  o  fundante de la tesis acogida por la  Corte,  lo  que  desde  el  punto de vista sustantivo lo hace prescindible en el  análisis,  aunque  necesario para el cabal ejercicio de la contradicción y las  garantías.   

103.  Se  ha cuestionado la declaración de  RAFAEL  GARCIA  TORRES,  además,  con el argumento que obedeció a una venganza  “transversal”   o   retaliación  contra  GUILLERMO  ENRIQUE  SANCHEZ,  su amigo de adolescencia, primero por un malentendido de tipo  amoroso  que  involucra la esposa de aquél, que por demás ella desvirtuó y se  quedó  sin  asidero,  y luego porque se habría negado a apoyar su declaración  contra  el  Director  del  DAS,  que  tampoco es digna de crédito por cuanto es  absurdo  sostener,  tal  como  lo dijo la Procuraduría, que por vindicta contra  una  persona  resultara  declarando  falsedades  contra  muchas otras, como DIEB  MALOOF  CUSE, JOSE GAMARRA SIERRA y el propio JORGE DE JESUS CASTRO, sin ninguna  causa adicional.      

104.  El hecho que el testigo RAFAEL GARCIA  TORRES    no    haya    ejercido    el   derecho   a   votar   en   “las  elecciones  de autoridades locales  años   2003   y   2007   y   Congreso   y  Presidente  de  la  República  año  2006”,  sino apenas en las  de   “26  de  octubre  de  2003”,  en el “Distrito  de Santa Marta Zona 01 Puesto  05  Mesa  009 CASD”, como lo  informó  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  por sí mismo no es  significativo  de desinterés o apatía político-electoral como se quiere hacer  parecer  para restar mérito a su testimonio. Esa circunstancia por sí misma no  erosiona  la  ciencia  de  su  dicho,  enclavada en el ejercicio de su activismo  político  en  el  Magdalena,  que  varios  testigos como el mismo JORGE NOGUERA  COTES  reconoció,  y  que  recabada de saber que sus antecedentes de desempeño  laboral  en  entidades  públicas  del  gobierno  regional  y  nacional,  fueron  producto  de  la burocracia política y no de méritos genuinos; hábito del que  a  medio  andar dio cuenta el mismo acusado, cuando se quejó de no haber tenido  esa  maquinaria  como  estribo  para  hacerse  al primer renglón de la lista al  Senado.     

105. JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO no puede  negar  que  tuvo relación de cercanía o amistad con RAFAEL GARCIA TORRES, más  allá  de  los  encuentros  pasajeros que aceptó en las afueras de “Residencias    Tequendama”,  que  le permitió a éste conocer de  cerca  lo  que  largamente contó de sus andanzas con grupos paramilitares, como  que  en esas condiciones ambos tuvieron afinidad con el Bloque Norte al mando de  “JORGE   40”.  Estuvo  por  lo menos 18 veces en el  edificio  del  DAS  donde  trabajaba  GARCIA  TORRES  y  según los registros de  ingreso,  algunas  de esas visitas no fueron a la Dirección General donde JORGE  NOGUERA  COTES,  sino  a  la Jefatura de la División de Informática que aquél  regentaba.   

106. Y mientras RAFAEL GARCIA TORRES narró  prolijamente  cada  detalle  que  enmarcó  sus  asiduos encuentros con JORGE DE  JESUS  CASTRO  PACHECO,  en diversos lugares como los alrededores de Residencias  Tequendama,   en   las  oficinas  del  “DAS”,  en  el  Congreso  de la Republica, etc., para mediar entre JORGE NOGUERA COTES y RODRIGO  TOVAR  PUPO  (a.  JORGE 40) según dijo, éste se limitó a restar importancia a  las  conferencias  que  aceptó,  a  negar las demás, y decir que aquél no era  paramilitar  ni  ejercía  la  política  en  el  Magdalena;  y como se explicó  precedentemente  eso no desvirtúa la atribución de vínculos con dichos grupos  armados  ilegales,  que  por  demás  no  solo  emerge  de ese testimonio.    

107. Es que RAFAEL GARCIA TORRES, al tiempo  que  se  declaró paramilitar, perteneciente al Bloque Norte de las Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  infiltrado en el Departamento Administrativo de Seguridad  “DAS”  donde  se desempeñó como Jefe de la  División  de  Informática,  declaró  haber  sido parte del enlace entre JORGE  NOGUERA  COTES,  director de esa entidad, y comandantes de ese grupo armado como  RODRIGO  TOVAR  PUPO  (a. JORGE 40) y HERNAN GIRALDO, y a propósito de lo mismo  conocedor  y  partícipe  de  muchos  actos  lesivos  del  orden  jurídico y la  democracia,  entre  ellos  la  cooptación del Estado por parte de ese colectivo  ilegal  mediante  la  afectación  de  comicios  en  todos  los niveles, para lo  atinente  con  este  caso los del año 2002 al Congreso de la República, lo que  en   alguna  medida  también  declaró  FRANKLIN  RAMON  LOZANO  ALMANZA.    

108.  Con una visión global de todo lo que  contó  RAFAEL  GARCIA  TORRES, se saca que los paramilitares bajo el comando de  “JORGE   40”, interesados en posicionar personas de  su  confianza  en  los  diferentes  niveles  de  la  estructura del Estado, para  hacerse  a  su  poder necesariamente, montaron una gigantesca infraestructura de  corrupción  que  comprendió,  entre muchos otros aspectos, la conformación de  “Distritos  Electorales”   en   los  Departamentos  de  la Costa Caribe, y para lo que en esta ocasión atañe el del  Magdalena,   bajo   la   consigna   de   hacer   que  líderes  de  “La         Provincia”,  con  su  auspicio y bajo su control,  fueran  elegidos  Congresistas  de  la  República,  lo  que  en otros términos  igualmente refirió FRANKLIN RAMON LOZANO.     

109.  Contó  RAFAEL  GARCIA  TORRES  que  “según  se  nos explicó,  JORGE  40  había distribuido aproximadamente 21 municipios del Magdalena en una  especie   de   Distritos   electorales”,   agregando   que  en  términos  de  esa  directiva  “los  municipios del sur deberían votar  por  LUIS  EDUARDO VIVES al senado y ALFONSO CAMPO ESCOBAR a la Cámara, los del  centro  del  departamento  correspondían a DIEB MALOOF al senado y JOSE GAMARRA  SIERRA  a  la  Cámara”, los  de  la  ribera  occidental  del río Magdalena a SALOMON SAADE al senado y JORGE  LUIS    CABALLERO    a    la   Cámara”;  esto  por  lo  que  hace con el citado departamento, pero similar  cosa  explicó  con respecto al Cesar, la Guajira, Bolívar y Atlántico (Fl. 16  c. anexo 6).   

110. Sabiéndose que para las elecciones al  Congreso  de  la República de 2002, DIEB NICOLAS MALOOF CUSE encabezó lista al  senado  y  JORGE  DE  JESUS  CASTRO  PACHECO  lo  secundó,  por disposición de  “JORGE   40”  según contó FRANKLIN LOZANO, RAFAEL  GARCIA  TORRES al tiempo que lo recabó señalando que SALVATORE MANCUSO detrás  de  esa  designación, se declaró partícipe de un gigantesco fraude electoral.  Contó  que  en  Sabanas  de  San Ángel”   un   “grupo  coordinado     por     alias    SONIA”,  imprimió los listados de votantes de los municipios “repartidos”    por    JORGE   40,   “mesa      por      mesa”,   que   fueron   entregados   a  los  candidatos;  y  que  con  ellos los jurados al final de la tarde reemplazaron la  mayoría  de  los  votos que no correspondían al candidato de la zona asignada,  simulando  el  de  quienes no habían sufragado tras falsificar su firma (Fl. 16  reverso, c. anexo 6).   

111.       Los       “distritos    electorales”  creados  y  dominados  por los grupos  paramilitares,  no fue una invención ni un sueño de RAFAEL GARCIA TORRES, como  le  pareció  al  acusado.  A FRANKLIN RAMON LOZANO ALMANZA, ex alcalde y líder  político       de       la       “provincia”  en  el  Departamento  del  Magdalena,  le  consta que esa práctica de repartirse el  territorio,  no  fue  una  novedad estrenada en las elecciones al Congreso de la  República  del  año 2002, sino que lo mismo había pasado en gestas anteriores  a  las  Asambleas Departamentales; eso ya era un patrón de comportamiento en la  política.    

112.  Por  esa  razón  SERGIO DIAZGRANADOS  GUIDO,  aspirante a la Cámara de Representantes en esas mismas justas, dijo que  su  campaña  se concentró en el norte del Magdalena, sin poder ir al resto por  “la inseguridad”;  que hubo zonas con mucha competencia  política   y  “otras  sin  competencia”  (Fl. 96 c.o.  No.  5),  lo que se acomoda al saber que en algunos lugares, por disposición de  grupos   armados  ilegales,  unos  candidatos  ejercieron  monopolio  el  de  la  “fuerza  política”.  Y otros, tras  ese poder invencible, tuvieron que retraer sus aspiraciones.   

113.  En el mismo sentido declaró JOSE  JOAQUIN  VIVES  PEREZ,  quien en el año 2002 también quiso acceder al Congreso  de  la  República por voto popular. Trajo a colación por prólogo las masacres  de  El  Piñón y Ciénaga Grande, al igual que el continuo asesinato de lideres  locales,  y  en  ese  contexto refirió costumbres políticas de la zona, de las  que  dijo  que “fueron hecho  notorio”,  tal  el caso de  las     “competencias  ficticias”,  los  comicios  municipales  con  candidatos  únicos,  o  con número de aspirantes igual al de  cargos  por  proveer,  para  concluir calificando la gesta electoral de ese año  como   un   “proceso  de  exclusión  política”. Y en  ese  epicentro  siempre  estuvo JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO con sus intereses;  recuérdese  que  su  hermana  CARMEN  fue  candidata  única  a la alcaldía de  Ariguaní  y  por  su  puesto  se  convirtió  en la mandataria local, quien por  demás   también   suscribió   el   “Pacto     de     Pivijay”.   

114.  El doctor JOSE JOAQUIN VIVES recordó  que  según  lideres  locales  que lo acompañaron en elecciones anteriores, esa  vez  no  pudieron  hacerlo  porque  solo  les  era  dable  apoyar a un candidato  adscrito  al  “movimiento de  La  Provincia”,  votado en  asambleas  convocadas  por  las  autodefensas  en  las  que  no pudieron escoger  libremente,  habiéndosele  impedido  ir a hacer proselitismo a esos municipios,  no  porque  alguien  en  particular  lo  haya  amenazado,  sino  porque con esos  antecedentes  se  tejió  un  ambiente  de  amenaza e inseguridad, y sus propios  amigos,  compartidarios  de antaño, líderes de esas localidades, le anunciaban  riesgos  mayores  y  su  propaganda  política fue borrada, en contraste con las  elecciones   de   2006   cuando   sí  pudo  visitar  esos  lugares.     

115.  Pero  además  de  lo  que  sobre los  “Distritos  Electorales”   en   el  Departamento  del  Magdalena  dijeron  RAFAEL  GARCIA  TORRES,  FRANKLIN LOZANO,  SERGIO  DIAZ  GRANADOS  y  JOSE JOQUIN VIVES, hay un hecho objetivo de contenido  irrebatible  que  corrobora  esa   realidad  política  regional,  y  es el  resultado  de  los  comicios  de 2002 al Congreso de la República, a partir del  cual  se pone en evidencia que uno de esos monopolios electorales, el de la zona  centro  para  ser  precisos,  fue  ejercido por los doctores DIEB NICOLAS MALOOF  CUSE  y  JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, obteniendo una curul en el Senado que se  turnaron   durante   los   cuatro   años  siguientes,  en  cumplimiento  de  un  “pacto  político”.   

         116.  Sólo  a  partir  de los referidos  “Distritos  Electorales”, traducidos en  “monopolio  político”   de  algunos  líderes,    con   la   consecuente   “exclusión” de  otros,  repartido  el  Departamento  del  Magdalena  por  zonas, se explican los  resultados  electorales  del  año  2002 en esa región, pues toda delimitación  territorial  no es más que un accidente de carácter político-legal, rasero de  un   orden   preponderantemente  físico,  que  no  casa  con  exactitud  lineal  

en  componentes  del  tipo sociológicos, como son  las  costumbres  y predilecciones políticas, a los que de acuerdo con rasgos de  cada  cultura  se  hacen  sus habitantes en su permanente vida de relación; por  eso  el  orden  natural  de  los  asuntos  sociales no admite un corte limpio en  linderos  territoriales  y  todo cambio dramático en su estado de cosas sugiere  una  razón  del  mismo  carácter,  que  en  este  caso no es una distinta a la  violencia paramilitar.      

         117. Para explicarlo en el presente caso,  obsérvese  que  en municipios de la Zona Centro del Departamento del Magdalena,  como  Remolino,  Pivijay, Salamina, Zapayán, Chivolo, Algarrobo, Sabanas de San  Angel  y  Ariguaní, la lista de candidatos al Senado de la República que en el  año  2002 encabezó el doctor DIEB MALOOF CUSE y secundó JORGE DE JESUS CASTRO  PACHECO,  siendo  de  circunscripción nacional, alcanzó a bordear la totalidad  de   los   sufragios  con  porcentajes  superiores  al  78%,  mientras  que  sin  explicación   distinta   a   la   influencia  paramilitar  y  sus  “Distritos    Electorales”  en  municipios  aledaños  del  mismo  espectro  sociológico,  como  Fundación, Pueblo Viejo, Aracataca o Sitio Nuevo  por  el  norte,  y  Plato, Santa Ana o Tenerife por el sur, tuvieron una acogida  insignificante  de  incluso el 0 % en este último caso (Fls. 87-93 c. anexo No.  11).   

         118.  Es  sugestivo  de anormalidad, que  también     se     ha    llamado    “votación      atípica”,  saber  por  ejemplo  que en el municipio de Remolino, la lista de  aspirantes  al  Senado  de  la  República en 2002 de la que hizo parte JORGE DE  JESUS  CASTRO  PACHECO, obtuvo 90,61 % de los votos, mientras que en Sitio Nuevo  que  es  colindante  por  el norte, esa misma aspiración fue apoyada por apenas  1,27  %.  O que en Chivolo la citada lista haya obtenido 4.463 votos de un total  de  5.122,  o  sea,  el 87.13 %, mientras en Tenerife que es el pueblo del lado,  vecino  del  sur,  no  haya  obtenido  ni  siquiera  uno.  Ese fue un patrón de  comportamiento  electoral  que  se  replicó  en  todos  los  municipios  de  la  mencionada    Zona    Centro,    que    hicieron    parte    del    “Pacto     de     Pivijay”,  con  respecto  a sus aledaños tanto  del  sur  como  del norte, donde pasó lo mismo pero a favor de otros candidatos  (Fl. 88 c. anexo No. 11.).    

         119. En igual sentido devino “atípico”   el  consolidado  de  tarjetones  no  marcados  en  las  elecciones al Senado de la República de 2002, con respecto a  las  anteriores  de  1998  que se rigieron por el mismo sistema electoral, y las  posteriores   de  2006  cuando  aquél  se  modificó,  porque  hubo  un  cambio  dramático  que  no se explica por sí mismo. En Salamina por citar solamente un  caso  patrón,  en  1998 el 5.16 % de los tarjetones no fueron marcados; en 2002  no  hubo  ni  siquiera 1 tarjetón no marcado; y ya para 2006 volvió a haberlos  en  un 2.72 % (Fl. 91 c. anexo No. 11). RAFAEL GARCIA TORRES dijo que eso estaba  pasando    y    lo    explicó    bajo   el   connotado   de   un   “fraude       electoral”.   

120.  Análoga  situación se produjo en el  rubro  de  votos nulos al Senado de la República, que en 1998 fue un porcentaje  comprehensivo  del  2  al  5%; en 2002 y sin que se hubieran cambiado las reglas  electorales  tuvo  ostensible  disminución,  llegando  apenas  al  1,38 % en el  municipio  de Ariguaní; y en 2006 se elevó hasta más del 11 % en lugares como  Chivolo  (Fl.  92  c.  anexo  No.  11).  Esas  alteridades tienen sentido, si se  atiende    la    metódica    del    “fraude       electoral”  que  en su testimonio refirió ampliamente el señor RAFAEL GARCIA  TORRES.   

121.   Cambios  tan  dramáticos  en  las  costumbres  electorales de los municipios de la Zona Centro del Departamento del  Magdalena,  replicados  en  las demás, no se justifican solamente en la reforma  electoral  que  afectó la gesta de 2006 con la incorporación de las listas con  voto  preferente,  a  cuya  complejidad  en el manejo del tarjetón electoral se  adjudicó  el  incremento de los votos nulos y no marcados, porque de una parte,  esa   mutación   de   la  ley  no  fue  exclusiva  para  las  citadas  zonas  y  municipalidades,  y  de otra, sucedió luego de las gestas de 1998 y 2002, entre  las  que  también  se  advierten  las  marcadas  diferencias, tomando fuerza la  versión  de RAFAEL GARCIA TORRES que atribuyó ese fenómeno a un fraude, en el  que él mismo participó.    

         122.  Más  allá  de lo que dijo RAFAEL  GARCIA  TORRES,  en  el sentido que lo que hubo en las elecciones al Congreso de  la  República  de  2002  fue  un  dantesco  engaño  electoral,  que por demás  detalló,  puede  ser  cierto  también  como  lo  adujo el acusado en audiencia  pública   que   lo   ocurrido   en   el   Magdalena   fuera   un   “fenómeno     político”,  consistente  en  que la gente de los  pueblos   votó   masivamente   por   los   hijos  de  su  tierra,  “provincianos” como él, pero lo que resulta del todo  inverosímil  es  que  lo  hicieran  espontáneamente,  siguiendo las reglas del  juego  democrático,  sin la intervención de los grupos paramilitares, que ante  la  ausencia  del  poder  del Estado dominaban la zona; o ejercían “jurisdicción”  como  llegó  a decirlo RODRIGO TOVAR  PUPO  (a.  JORGE  40).  Lo que la Sala advierte es que las dos cosas sumaron; no  solo hubo fraude sino también intimidación.   

123. El estudio que en este sentido hizo la  politóloga  CLAUDIA  LOPEZ,  que  invocó la Procuraduría durante la audiencia  pública  para apoyar su tesis de responsabilidad penal, no está incorporado en  el  dossier  de  éste  proceso  y  por  eso,  para honor al derecho a un debido  proceso  con  todas  las garantías, según el cual toda decisión judicial debe  estar   soportada  en  prueba,  legal  y  oportunamente  practicada  dentro  del  respectivo  trámite,  no  será  materia de consideración. Por el mismo motivo  tampoco  se  tendrá  en  cuenta otra investigación alusiva al tema, que según  explicó  el  acusado  en  ese  mismo  acto público, elaboró el señor GUSTAVO  CASTRO GUERRERO para el caso de LUIS VIVES y MAURICIO PIMIENTO.   

         124. Añádase al respecto, que no tiene  eco  en  la Corte lo que dijo el acusado en audiencia pública, cuando de alguna  suerte,  contrariando sus propias versiones anteriores, desconoció la presencia  paramilitar  en  el  Departamento  del Magdalena y su influencia en la política  regional    y    local,    con    el    simple    decir   que   

“ya son mayores de edad los hijos de los  provincianos  que  fueron a educarse con sacrificio en todo el país”,  porque  una  cosa  no  desvirtúa la  otra.  Puede  ser  verdad  que  en  esa “provincia” haya  líderes  idóneos  para dirigir los destinos nacionales, pero eso por sí mismo  no  quita  que  según este expediente, por lo menos durante el año 2002 al que  se  circunscribe  este  análisis,  la  presencia  paramilitar en la región era  inocultable,  como  igual  lo fue su ingerencia política; y ahí estuvo inmerso  el  doctor  JORGE  CASTRO  con su aspiración al congreso, que sólo de ese modo  pudo hacer realidad.        

     

         125. Aúnase a lo anterior, el saber que  la  relación  entre  grupos  paramilitares  y algunos dirigentes políticos del  Departamento  del  Magdalena,  entre  ellos  el  acusado  JORGE  DE JESUS CASTRO  PACHECO,  no  fue  coyuntural  a  propósito de las elecciones al Congreso de la  República  del año 2002 gestada en el “Acuerdo     de    Pivijay”,  sino  que  se  extendió por otros contornos referidos con amplio  detalle  por  RAFAEL GARCIA TORRES, que está demás enlistar en esta sentencia,  pero  que  también  pudo  evidenciar  FRANKLIN  RAMON  LOZANO,  cuando dijo que  asistió    a    la   reunión   de   “Chivolo” en el  sitio    La   Estrella   con   unas   “700   a   1.000   personas”,  también  convocada  por “JORGE   40”,  donde coincidió con el acusado.   

         126. Dijo el testigo FRANKLIN LOZANO que  “JORGE   40”   hizo   convocatorias   y  reuniones  “para afianzar su liderazgo  político  y  militar  en  el  Magdalena”;  que  para  el  mes  de  septiembre  de  2000  citó  en Chivolo a  dirigentes  del  orden  departamental,  a donde asistieron candidatos a concejos  municipales,   asamblea   departamental,  alcaldes  y  otros  líderes,  con  la  finalidad  de  escoger  uno de dos nombres que se presentaron a la gobernación,  para    ser    apoyado    electoralmente   en   esa   zona;   que   “JORGE           40”   dirigió   esa   reunión,  llamada  “provincia  unida para una  mejor  opción  de  vida” o  “Pacto       de  Chivolo”, donde se designó  una  comisión  de  cuatro  aspirantes a la asamblea que elaboró un comunicado,  donde  se  informó  del  nacimiento de “un   movimiento   político” que fue publicado por el diario del Magdalena.   

          127.    El   acusado  durante  la  audiencia   pública   negó   haber  estado  en  la  reunión  de  “Chivolo”,   donde   por  convocatoria  y  bajo  dirección   de   “JORGE  40” los líderes locales y  departamentales  decidieron  apoyar  al  candidato  JOSE  DOMINGO  DAVILA  a  la  Gobernación  del  Magdalena,  con  el  argumento  de  que fue confundido con el  alcalde     de     Salamina     quien    también    se    llama    “JORGE         CASTRO”,   quien   con   número  de  cédula  suscribió  el  documento  que  recogió las memorias de esa asamblea, lo que no  puede  ser  aceptado  por  la  Sala  porque  escuchado  con  atención  todo  el  testimonio  vertido  por  FRANKLIN  RAMON LOZANO ALMANZA, queda claro que él no  refirió  al  citado  alcalde,  quien también pudo haber concurrido a esa cita,  sino a JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO.       

         128. En la citada declaración el testigo  FRANKLIN  RAMON  LOZANO ALMANZA dijo que el doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO  asistió,  tanto  al  “Pacto  de  Pivijay” que tuvo lugar  en       la      casa      de      “Sonia”  en San  Angel,    donde   “JORGE  40”  impuso  a DIEB MALOOF  CUSE  en  el  primer puesto de la lista al Senado de la República, como a la de  “Chivolo”  donde  se  pusieron  de  acuerdo para  apoyar  al  candidato  JOSE  DOMINGO  DAVILA  a  la  Gobernación del Magdalena,  explicando  con  toda precisión que en ambos eventos refirió la misma persona,  de  quien  reseñó  particularidades indiscutibles como que aspiró al congreso  en   el   segundo   renglón   de   la  lista  de  DIEB  MALOOF  y  “proviene    del    Cesar”,  tan  propias del acusado como ajenas  al alcalde de Salamina.   

         129. Es inadmisible igualmente sostener,  como  lo hacen el acusado y su defensor, que en las elecciones al Congreso de la  República    del    año    2002    “nadie     votó     por     JORGE     CASTRO     PACHECO”,  ni siquiera él mismo, sino por DIEB  NICOLAS  MALOOF  CUSE  al  Senado  y  por JOSE GAMARRA SIERRA a la Cámara, para  después  asegurar  que no se le puede culpar por los que estos hicieron, y ante  sus  condenas  poner  en  relieve  que  la responsabilidad penal es individual y  personal,  todo  eso  a  partir  del  hecho  que  las elecciones a Corporaciones  Públicas  seguían  la  línea  del  cuociente electoral con lista cerrada, sin  voto  preferente  ni  el  umbral  que  gobierna  el sistema de cifra repartidora  implantado   con   la   reforma   de   2003;   no  es  cierto  que  “ocupó     la    curul    sin    ser  elegido”.   

         130.   Ese   argumento   es   falso,   porque   según  explicó  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil, el sistema electoral que aplicó a  las  elecciones  al  Congreso de la República de 2002, siendo de lista cerrada,  elaborada  discrecionalmente  por los partidos o movimientos políticos, el voto  se  depositó por toda la lista y no sólo por quien ocupaba el primer renglón;  más  allá de que éste tuviera la mayor opción para ser elegido, dentro de la  respectiva  plancha.  De  modo  que  el  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO,  contrario  a lo que argumentó, sí votó por la lista que encabezó DIEB MALOOF  CUSE,  no  sólo  lo  hizo  por él sino por sí mismo, ya que tenía el segundo  escaño,  con  expectativa  de  ocupar la curul a través de doble vertiente: de  una  parte,  ante  la falta de aquél, como efectivamente sucedió cuando pidió  licencias  en  cumplimiento  de  un  pacto político-paramilitar, y de otra, por  “un       mayor  residuo” que no logró (Fl.  128 c. o. No. 11).      

           

         130.  De otra parte, para responder a la  defensa,  la Sala ha encontrado que la realidad de los hechos de este proceso se  traduce  en  que  hubo  una alianza entre dirigentes políticos del Departamento  del  Magdalena,  como  el  doctor  JORGE  DE  JESUS  CASTRO PACHECO, y grupos de  autodefensas,    más    allá   de   “encuentros    ocasionales”  o  puramente  coyunturales,  a  partir  de la cual aquellos fueron  elegidos  congresistas  y  éstos tuvieron representación en el epicentro de la  política nacional; la Rama Legislativa del poder público.   

         131.  Tanto  fue  así,  que por encima de que JORGE DE JESUS CASTRO  PACHECO  haya  tenido o no participación en el trámite y aprobación de la Ley  de  Justicia  y Paz, la gestión por la “seguridad”  en  el  Departamento  del  Magdalena  que  invocó  al  afán  de desmentir a RAFAEL  GARCIA,  deviene  sugestiva  de  la  asunción  de  representación,  frente  al  gobierno   nacional,   de   los  intereses  paramilitares.  Su  bandera  no  fue  restablecer  el  orden público en la zona de Plato, viniera de donde viniera su  afectación,  propósito muy loable y de la mayor legitimidad, sino apoyar a los  paramilitares  del  Bloque  Norte,  combatiendo  desde  la  institucionalidad el  frente 37 de las FARC; que no es lo mismo.   

         132.  Situados  en contexto, se sabe por DONALDO DEL TORO PEREZ, por  entonces  alcalde de Plato-Magdalena, que en ese municipio hubo graves problemas  de       orden      público,      “generados  por los actores del conflicto tales como Frente 37 de las  FARC   y   tales   como   autodefensas”,  desencadenados  en  secuestros,  extorsiones,  homicidios,  etc.,  venidos    de    “ambos  bandos”, lo que lo llevó a  pedir  apoyo  en  entes  gubernamentales  del  orden  departamental  y nacional,  teniendo  por  puente  al  senador  JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, a través del  cual  su  proclama  tuvo  eco  en  el  Congreso  Nacional  y  el  alto gobierno,  incluyendo  la  presidencia  de  la  República, el Ministerio del Interior y de  Justicia  y  el  DAS, éste en cabeza del doctor JORGE NOGUERA COTES su director  (Fl. 150 c.o. No. 1); y hasta ahí todo parece legítimo.   

         133.  Según  el  alcalde  de Plato y el mismo doctor JORGE DE JESUS  CASTRO    PACHECO,    esa    gestión    dio    lugar    a    que   “por     primera     vez”  hicieran  presencia tropas militares,  se  amplió  la policía nacional y se creó un grupo interinstitucional para la  inteligencia,      conformado      por      integrantes      de     “DAS   Magdalena,   Policía   Nacional  Distrito    Quinto    de    Plato,    CTI,   Gaula   del   Ejército”, con el apoyo de la alcaldía, lo cual  fue  un éxito porque “en el  municipio   actualmente   no   hay   ni   presencia   de   subversión   ni   de  autodefensas”   -30   de  septiembre de 2009-.   

         134.  Pero  las  cosas no fueron tan así, que por 2003 y 2004 en el  Departamento  del  Magdalena,  el  Estado,  y  para  ser  específicos  el  DAS,  combatió  por  igual  a  guerrilleros  y paramilitares. Se conoce como era que,  según  FRANKLIN  LOZANO,  las  autodefensas  dominaban  la  zona y “pasaban    como    Pedro    por    su  casa”, sin mucho que hacer  en   su  contra,  sugiriendo  su  influencia  en  los  más  altos  niveles  del  establecimiento,  tanto que la Directora           Regional de DAS, para no hablar de otras  jerarquías,  tenía vínculos con ese grupo armado ilegal. Ya se sabe qué dijo  RAFAEL  GARCIA  TORRES  al  respecto y según él, qué puesto ocupaba el doctor  JORGE  DE  JESUS  CASTRO PACHECO en ese engranaje.        

         135.  Es  indiscutible  que el senador CASTRO PACHECO gestionó ante  varios   estamentos   del   gobierno,   su   intervención   en  la  región  de  Plato-Magdalena,  para  restablecer  el  orden  público. El mismo DAS Seccional  Santa  Marta  informó, que consultados “los  archivos”,  hay   registro   de   que   a  mediados  de  2004  se  creó   “un  grupo interinstitucional conformado  por   el   DAS,  CTI  y  la  SIJIN,  quienes  se  encargaban  de  adelantar  las  investigaciones  de  secuestro,  extorsión  y  homicidio  y  el  accionar de la  Compañía   Salomón   Ruiz   del   frente   37   de   las   FARC  …”  (Fl. 73 c. o. No. 11), lo que bien  puede calificarse como una decisión legítima del Estado.   

         136.  Pero lo que resulta reprobable, es  que  sin  explicación  atendible,  no fue una política de seguridad equitativa  frente  a  los  dos  grandes actores del conflicto generadores de violencia, que  puso  en  relieve el alcalde de Plato durante su declaración, porque se pasaron  por  alto  los grupos paramilitares del Bloque Norte, confabulados con el citado  congresista  JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO según declaró RAFAEL GARCIA TORRES,  siendo  cierto  que  además según lo reconoció aquél, tuvo varios encuentros  “ocasionales”         con        “JORGE           40”,  su  comandante, y sabiendo de quién  se  trataba  y  a  qué se dedicaba, omitió el deber ciudadano enfatizado en su  carácter  de  servidor  público  con  poder  político,  de denunciar ante las  autoridades   legítimas   su   ubicación   y   demás  datos  conocidos.    

137.  En tales términos, el comportamiento  del  ex  senador  JORGE  DE  JESUS CASTRO PACHECO, se aviene a un concierto para  delinquir,     bajo    la    modalidad    de    promocionar    o    “promover” grupos paramilitares, como lo describe  el  artículo 340 inciso 2º de la Ley 599 de 2000. No está por demás memorar,  que  del  delito  de  concierto para la promoción de grupos ilegales, cuando el  acuerdo  nace  de  consensos  entre  congresistas  y actores armados, la Sala ha  expresado:   

“Teniendo  en  cuenta  lo  anterior  y  lo  que  de ordinario sucede en aparatos organizados de  poder  –  todo  para  no  desconocer  el bien jurídico, el sentido del tipo penal, o los contenidos de la  conducta    2   –,  el  aporte  del  político a la causa paramilitar cuando coloca la función pública  a   su   servicio  debe  mirarse  no  tanto  en  la  creación  de  disfunciones  institucionales  –  que,  claro,  le  agregan  mayor  gravedad al injusto -, sino en la medida que con esa  contribución  se incrementa  el  riesgo  contra  la  seguridad  pública  al  potenciar  la acción del grupo  ilegal,  como  puede  ocurrir  cuando  por  la influencia de las autodefensas se  crean  condiciones  materiales  mediante  inversión estatal en lugares donde la  acción del paramilitarismo es evidente.   

“En  otras  palabras:  la  distorsión  de  la  función  estatal,  cuando eso sucede, es la  prueba  del acuerdo; así como en el concierto simple, los delitos ejecutados en  función  del  acuerdo  son  la  manifestación del consenso ilegal.  En el  primer  evento, si la distorsión de la función estatal implica la consumación  de  un  injusto, concursará con el concierto para delinquir agravado, así como  los  delitos  comunes  lo  hacen  con  el  delito  de  concierto  para delinquir  simple.”  3   

           138.    Así   pues   que   del  comportamiento  reseñado  cabe pregonar, en el ámbito de lo injusto, tipicidad  (Art.  10  C.P.)  y  antijuridicidad.  Lo  primero por cuanto la acción, según  acaba  de verse, tiene todos los rasgos objetivos, que determinan su pertenencia  al  nivel valorativo de adecuación, a la hipótesis penal referida. Lo segundo,  porque  el  supuesto  de  hecho  típico, en su forma individual, contravino sin  justificación  alguna  el  interés  de protección de la norma vulnerada, esto  es,  el  orden  público;  lo  que se verifica cuando claramente y por encima de  cualquier   discusión  se  advierte,  que  no  estuvo  justificado  por  normas  permisivas,  legales  o  supralegales,  que  como  excusas  de  exclusión de lo  injusto, borren o eliminen su antijuridicidad.   

         139.  Verificado entonces que la acción  juzgada  es típica, por subsumirse la conducta humana objetivamente considerada  dentro  de  un  concreto  modelo  de  ilicitud,  pero además antijurídica, por  haberse  realizado  un  tipo de injusto no cubierto por causal permisiva, marcha  la  Sala  a  examinar si se puede atribuir el hecho así caracterizado al señor  JORGE  DE  JESUS CASTRO PACHECO, su autor según la acusación, esto es, si cabe  formular  en  su  contra  un  querer  de  resultado  típico,  doloso,  adrede o  intencional,  única  modalidad  de  conducta que admite el delito imputado, con  arreglo  al  principio  de culpabilidad (Art. 12 ib), erradicada del orden justo  toda  forma  de  responsabilidad  objetiva, dándose expresamente respuesta a la  defensa       que      alegó      “culpa”  y  por  contera  ausencia  de dolo, al baremo de lo cual adujo atipicidad de la conducta  por carencia de su componente subjetivo.      

          140.   Y  es  ahí  donde  bien  puede  recabarse,  que  el  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO se unió a una causa  paramilitar,  del  modo  ampliamente explicado, porque conscientemente lo quiso,  como  se  desprende  del  saber  que  estuvo y participó activamente, en por lo  penos   una   de   las  reuniones  convocadas  y  controladas  por  “JORGE           40”,  comandante  del  Bloque Norte de las  autodefensas,  donde pactó su inclusión en la lista al Senado de la República  secundando  a  DIEB  MALOOF  CUSE,  al  igual  que  la  alternancia  de la curul  siguiendo  los  lineamientos  de un proyecto político-paramilitar, que después  se  materializó;  no hizo esa alianza por falta de previsión o negligencia, en  tanto  que  la propia naturaleza del hecho repele esa ese modo de proceder, sino  guiado por la más genuina intención.   

         141.  Cabe considerar entonces, que  contrario  a  lo aducido por la defensa, la conducta de concierto para delinquir  agravada,   bajo   la  modalidad  de  promoción  de  grupos  paramilitares,  es  disvaliosa  respecto  del  doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, también por la  presencia  del  tipo  subjetivo del injusto, a título de dolo (Art. 22 ib). Fue  su  libérrima voluntad, como su consciencia, aferradas a la ambición de poder,  las  que  determinaron  la  dirección  y  el  fin  de  la  acción, amén de su  intensidad.  El  se  representó  correctamente  la realidad fáctica que estaba  ejecutando,   en   perfecta  armonía  con  toda  la  descripción  típica  que  actualizó,  en  cuanto  a  la  confluencia  de sujetos, el empleo de armas, sus  métodos  ilícitos,  sus  propósitos  corporativos  habituales y coyunturales,  traducidos  éstos en afanes de promoción política; y así asumió la alianza,  reconociéndose  la  presencia  de  los  elementos  cognoscitivo  y conativo que  integran  el  tipo  subjetivo.  Entonces  no hay tal de una acción “culposa”;   fue   dolosa   y   con   toda   la  decisión.   

         142.  El  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO  PACHECO,   además,   cuando   se   incorporó  a  la  causa  política  de  los  paramilitares,  tenía plena capacidad de culpabilidad, en cuanto sano de mente,  conocedor  de  las  relaciones  públicas y sociales, privilegiado por demás en  habilidades  jurídicas,  que  lo  facultaban  para comprender y determinarse de  conformidad.  Era  consciente  de  la  ilicitud  o trascendencia jurídica de su  actuar,  porque sabía que una tal alianza para arribar al poder Legislativo del  Estado,  era  contraria  a la Constitución y a la Ley. Tampoco hubo entre él y  su  acción  algún  obstáculo que le impidiera proceder legítimamente, por lo  que  en  definitiva le era exigible un comportamiento distinto, que en cuando no  tuvo,  abroquelada  también  la  categoría  dogmática  de la culpabilidad, le  genera  un juicio de desaprobación colectiva, que en nombre de la República le  formula la Corte.   

         143.  Quedó  quebrada la presunción de  inocencia  del  doctor  JORGE  DE JESUS CASTRO PACHECO y por eso, demostrada con  certeza   su   responsabilidad   penal,   no  hay  lugar  para  el  in  dubio  pro  reo  que  reclamó  en su  defensa.  Conforme  los hechos de la acusación, la Corte lo declara responsable  del  delito  de  concierto  para delinquir agravado, en la modalidad de promover  grupos  paramilitares,  acogiendo  la  solicitud  de  condena  que  en audiencia  pública  hizo  la  Procuraduría. Quedaron expuestos los argumentos necesarios,  como  absueltas  las  inquietudes de las partes. Están cumplidas cabalmente las  condiciones  del  artículo 232 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600/00),  para emitir sentencia adversa; como ahora se procede.    

VII. DE LAS PENAS   

         144.  Para  el  efecto de cuantificar la  represión,  se  tiene  en cuenta que el doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO es  declarado  responsable  y  por consecuencia condenado por el delito de concierto  para  promover  grupos  armados ilegales, contemplado en el artículo 340 inciso  2º  de la Ley 599 de 2000, que tiene prevista pena de prisión que va de 6 a 12  años,  o lo que es igual de 72 a 144 meses, y de multa que oscila entre 2.000 y  20.000 salarios mínimos legales mensuales.   

         145.  Frente  a  la pena de prisión, se  procede  conforme  lo  ordenan  las normas 60 y 61 de la Ley 599 de 2000, por lo  que  en  efecto,  su  espectro  de  oscilación  se  divide en cuartos, así: el  primero  va  de  72  a 90 meses; el segundo de 90 meses y 1 día a 108 meses; el  tercero  de 108 meses y 1 día a 126 meses; y, el cuarto de 126 meses y 1 día a  144  meses. Por lo atinente con la multa, siguiendo el mismo criterio, el primer  cuarto  va  de  2.000  a  6.500,  los dos medios del anterior rubro a 15.500, el  cuarto  máximo  de éste a 20.000, en todos los casos salarios mínimos legales  mensuales.   

         146.  Como la Fiscalía no involucró en  el  pliego  de cargos, ninguna suerte de agravantes o atenuantes genéricos, los  primeros  cuartos,  tanto  de  la  prisión  como  de  la  multa,  o  sea, entre  72 y  90  meses  y  entre  2.000  y  6.500 salarios mínimos  legales  mensuales,  se  erigen como ámbitos de movilidad; y dentro de ellos se  impondrán  90  meses  de  prisión  y  6.500 salarios  mínimos   legales  mensuales  de  multa,  el  máximo  permitido por la ley del Estado.   

          147.  Lo  anterior  sobre  la  base  de  considerar,  que  la  gravedad  de  la  conducta  juzgada  se torna acentuada en  máxima  potencia,  en  tanto  significó  cooptación  de  un escaño del poder  legislativo  por  grupos  al  margen de la Ley, con menoscabo de los valores que  nutren  un  Estado democrático; el daño fue superlativo, porque fundida en una  misma  persona  las  condiciones  de  agente de grupos ilegales y del Estado, la  seguridad   pública   sufrió  un  ataque  frontal,  amen  del  despojo  de  su  legitimidad;  la  intensidad del dolo se verificó sostenida, a tal punto que no  halló  disuasivo, ni siquiera en ácida controversia con uno de los comandantes  de   las  autodefensas;  aunada  la  necesidad  de  pena  a  propósito  de  sus  finalidadades,   de   prevención   general  y  especial,  reinmersión  social,  protección y justa retribución.   

         148.  Por último, de conformidad con el  artículo  52  del  Código  Penal,  la  Sala  condenará al doctor JORGE  DE  JESUS  CASTRO PACHECO, a la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  un  tiempo  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad  impuesta.   

                           VIII. DE LA LIBERTAD   

         149.  No  hay  lugar  a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena ni a su sustitución por la prisión  domiciliaria,  por  impedirlo un requisito objetivo; en el primer caso porque la  ley  sólo autoriza el subrogado frente a la imposición de una pena de prisión  no   superior   a  3  años  y,  en  el  segundo,  porque  sólo  es  viable  la  consideración  de  esa  sustitución  cuando la pena mínima prevista en la ley  para  el  delito  objeto  de  la  condena  sea de 5 años o menos, acorde con lo  establecido  en  los  artículos 63-1 y 38 del Código Penal; condiciones que no  se cumplen en el presente caso.   

                           IX. OTRAS DECISIONES   

           150.   Observado   que   JORGE   DE   JESUS   CASTRO   PACHECO   es  responsable  del  delito  de  asociación  para  delinquir  con  la finalidad de  promover  un  aparato  organizado de poder ilegal que lo apoyó en sus proyectos  políticos  -inclusive a través del constreñimiento al sufragante cuya acción  la  Fiscalía declaró prescrita-, se compulsarán copias de lo pertinente a fin  de  que  se  investigue la ocurrencia de hechos en los  cuales,   en  ejercicio  del  plan  criminal  de  la  organización  a  la  cual  pertenecía,   haya   participado   y   se   establezca  su  eventual  grado  de  responsabilidad  –autoría  o  participación-, dentro de los que figuran ataques a  la   dignidad   humana   y   a   la   vida   puestos   de   presente   por   los  testigos.   

         151. Al respecto la Sala, en la sentencia  que  emitió  contra el también ex congresista ALVARO ARAUJO CASTRO, dijo sobre  el particular, que:   

“Como  se  ha  conocido,  era  designio  de  los  grupos  paramilitares  arrasar  ciudadanos  u  organismos  que  se  opusieran  a  consolidar su poder y expansión y, por ello,  dentro   de   sus   actividades   ordinarias   ejecutaron  múltiples  conductas  criminales,  entre otras calificadas como delitos de lesa humanidad –  tortura,  desapariciones  forzadas,  desplazamiento  forzado,  etc.  -,  y ataques a la dignidad de las personas, sin  que  fuera  ningún  secreto para cada uno de sus miembros, dentro de los cuales  inclusive  se contaban servidores públicos vinculados a todas las instituciones  estatales,    aún    desde   el   momento   de   la   creación   de   aquellas  tropas.4   

“En   la  estructura  de  los  grupos  paramilitares  se  ha  constatado  que  se  dan los  siguientes elementos:   

“1). Existencia  de  una  organización  integrada  por  una  pluralidad de personas sustituibles  antes   o  durante  el  evento  criminal  las  cuales  mantienen  una  relación  jerárquica  con  sus  superiores.  Aquellas  personas  pueden o no tener cierta  predisposición a la comisión de delitos;   

“2).  Control  (dominio)  de  la  organización  por  parte del hombre de atrás y a través de  ella  de  sus  integrantes  sustituibles.  Dicho control puede manifestarse bajo  distintas  modalidades:  a  través  de  la creación de la organización, el no  control  del  mismo  pudiendo  hacerlo dada su posición o a través del impulso  sostenido  de  la  misma  con  medidas  dirigidas  a  autorizar  sus actuaciones  ilícitas.  En  todos  estos  supuestos  se  evidencia,  por parte del hombre de  atrás,  un  dominio  del  riesgo (que es el aparato de poder) de producción de  actos ilícitos; y,   

3).  Conocimiento  de  la  organización o  aparato  de  poder  y  decisión  de  que  sus  miembros  ejecuten  o continúen  ejecutando      hechos     ilícitos     penales5.   

Ahora,  el  político  en su condición de  miembro   de   la  organización  criminal  impulsaba  no  sólo  a  obtener  la  permanencia  del irregular grupo sino que pretendía ejercer en espacios o crear  los  mismos en procura de resultar funcionales a la empresa delictiva, en pro de  la  estrategia  del  crimen constituyéndose en un paso más en el proceso de la  toma de todos los poderes e instancias de decisión del Estado.   

Entonces, de acuerdo con la opinión de la  Sala6,  el aforado hacía parte de una estructura criminal integrada por  un  número plural de personas articuladas de manera jerárquica y subordinada a  una  organización criminal, quienes mediante división de tareas y concurrencia  de   aportes   (los   cuales   pueden  consistir  en  órdenes  en  secuencia  y  descendentes)   realizan   conductas   punibles,   fenómeno   que  es  factible  comprenderlo  a través de la metáfora de la cadena7,  motivo por el cual también  debe  responder  penalmente  por  el conjunto de crímenes que se le atribuyen a  los  comandantes o jefes de los bloques, frentes o unidades que hacían parte de  la asociación criminal.   

(…)   

Esta solución que se da al fenómeno de la  intervención  de  múltiples  sujetos  en la acción criminal se aproxima a las  respuestas    dadas    por    la   Corte   a   otros   asuntos   conocidos   con  anterioridad8   y   que   resulta   cercana   a   expresiones  recientes  de  la  doctrina9      y      la      jurisprudencia10   foráneas   aplicadas   a  fenómenos similares.   

“Entre  las  organizaciones  criminales  cabe  distinguir:  las  desarrolladas  al amparo del  poder   político   de   un   determinado   Estado,   como   la   del   régimen  nacional-socialista  alemán del III Reich; y, las organizaciones criminales que  operan   en   contra  del  poder  del  Estado,  enfrentándose  al  ordenamiento  jurídico,  como  bandas  mafiosas,  grupos  terroristas, etc. En el primer caso  hablamos   de  ‘aparatos  organizados    de   poder   estatales’,  entendiendo  que  es el propio Estado el que opera al margen del  Derecho.   En   el   segundo,   nos   referimos  a  la  denominada  ‘criminalidad  organizada’, término que en principio engloba a  toda   organización   no   estatal   que  actúa  con  una  rígida  estructura  jerárquica,  con  un  mecanismo  estricto de mando y cumplimiento de órdenes y  con  objetivos  claramente  criminales”.11   

         152. Entonces, ante una misma situación  fáctica,  mutatis mutandis,  la  misma consideración y consecuencia jurídicas. Compúlsense copias para que  se  investigue, no solo al doctor JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO, sino también a  DIEB  NICOLAS  MALOOF  CUSE,  JOSE  GAMARRA  SIERRA, LUIS EDUARDO VIVES, ALFONSO  CAMPO  ESCOBAR, SALOMON SAADE, JORGE LUIS CABALLERO y MAURICIO PIMIENTO, quienes  en  decir  de  RAFAEL  GARCIA  TORRES,  a  partir  de  alianza  con “JORGE           40” fueron los beneficiarios políticos de  sus      “distritos  electorales”.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

         RESUELVE   

         1.-  DECLARAR  al  doctor  JORGE DE JESUS CASTRO PACHECO,   de   condiciones   civiles   y   personales  referidas  en  esta  determinación,   ex  senador  de  la  República,  responsable  del  delito  de  concierto  para  promover  grupos  armados  al margen de la ley, previstos en el  artículo  340  inciso  2º  de  la  Ley 599 de 2000, por el cual se le formuló  resolución  de  acusación;  y,  consecuencialmente,  condenarlo  a  las  penas  principales  de  90 meses de prisión y 6.500 salarios  mínimos    legales    mensuales   de   multa,   más  las    accesorias    de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por lapso  igual al de la privación de libertad.   

         2.-              DECLARAR que no son procedentes la condena  de  ejecución  condicional,  la  prisión ni la reclusión domiciliaria, acorde  con  lo  advertido  en  la  fundamentación;  por  consecuencia, negarlas.    

         3.-   COMPULSAR   copia   de  las  piezas  procesales                pertinentes12 para investigar por separado  la  presunta  participación  del doctor JORGE DE JESUS  CASTRO  PACHECO en los delitos perpetrados por el grupo  armado  ilegal  con  el  cual  se  concertó,  con  ocasión  de su elección al  Congreso de la República para el periodo 2002-2006.   

         

         4.-  En  firme esta providencia, remítase  la  actuación  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad  – Reparto -, para lo de su  cargo.   

5.-          La  Secretaría de la Sala remitirá las  copias  del  fallo  a  las  autoridades  que alude el artículo 472 del C. de P.  Penal.   

6.-  Contra  esta  sentencia  no  procede  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

   MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE  LEMOS   

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                      

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

           Aclaración   de  voto   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                              Aclaración  de voto   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Según  estudio  patrimonial  hecho  por el CTI, el señor JORGE DE JESUS CASTRO  PACHECO  posee  predios  por  más  de  2.000  hectáreas,  en los municipios de  Ariguani   y   Plato,   departamento   del  Magdalena  (Fls.  123-129  c.o.  No.  7).      

2Welzel  consideraba  que  las  estructuras  lógico objetivas constituían un límite al  poder  de  configuración  de legislador. En consecuencia, el legislador no crea  las  conductas  sino  que  las extrae de la vida social. Por lo tanto, desde ese  mismo  punto  de  vista,  que  el  juez  no  puede  desconocer  el sentido ni el  contenido de las conductas.   

3  Sentencia  09/12/2009 radicado 28.779.   

4  Sentencia 03/12/2009 radicado 32.805.   

5 Iván  Montoya  Vivanco,  «La  autoría  mediata  por dominio de organización: a  propósito  del caso Fujimori», http:/blog.pucp.edu.pe/item/27749 (17-11-2009).  La  expresión  teórica  alemana mayoritaria demanda: (i) autoría mediata como  dominio  de la organización; (ii) la fungibilidad en el  marco del dominio  de  la organización; (iii) la necesidad del apartamento del Derecho del aparato  de   poder;   (iv)   la   disponibilidad   hacia  el  hecho  específica  de  la  organización;  (v)  el  poder  de  imposición  de  los  hombres de atrás como  soporte  fundamental  del  dominio  del hecho; y, (vi) el dominio del resultado.  Claus   Roxín,  La  teoría  del  delito,   Lima,   Editorial   Jurídica   Grijley,   2007,   p.  513-534.   

6  Casación 02/09/2009 radicación 29.221.   

7  Ibídem.   

8 Por  ejemplo,  siguiendo  los ejes conceptuales de Jakobs se aplicó la teoría de la  coautoría  impropia  que  permitió imponer similares penas a los ordenadores y  ejecutores  del hecho en los siguientes asuntos: Corte Suprema de Justicia, Sala  de  Casación  Penal, sentencias de casación de 7 de marzo de 2007, radicación  23825  (Caso  de  la  Masacre  de  Machuca);  y  de  12  de  septiembre de 2007,  radicación 24448 (Masacre de La Gabarra).   

9  Héctor  Olásolo, «Reflexiones sobre la doctrina de la empresa criminal común  en  derecho penal internacional», Barcelona, Indret – Revista para el Análisis  del  Derecho,  Universidad  Pompeu  Fabra,  julio de 2009, quien advierte que la  primera   jurisprudencia   de   la   Corte  Penal  Internacional  en  los  casos  Lubanga-Katanga  y  Ngudjolo, el artículo 25 (3) del Estatuto de Roma (ER): (i)  acoje  la  teoría  del  dominio  del hecho como criterio básico de distinción  entre  autoría  y  participación; y (ii) configura la forma de responsabilidad  individual  que  más  parece  asemejarse  a  la doctrina de la empresa criminal  conjunta  (ECC)  de  las  recogidas en el art. 25 del ER (aquella prevista en el  párrafo  (3)(d)  del  art.  25  del ER) como una forma residual de complicidad.  Véase   también,  Silvana  Bacigalupo  Saggese,  La  responsabilidad  penal  de  las  personas  jurídicas,  Barcelona, Editorial Bosch, 1998, p. 35 y ss.   

10 En  la  sentencia  de condena proferida contra Alberto Fujimori se dijo que (i) para  atribuir  a  una  persona  la  realización de un hecho delictivo por dominio de  organización  no  se necesita probar el dominio del hecho concreto, esto es, el  control  del  curso  causal  del delito cometido (por ejemplo el control directo  sobre  el  desplazamiento  o  desaparición  forzada  de  personas), sino que se  necesita  demostrar  el control de la fuente del riesgo, es decir, el aparato de  poder;  (ii)  no  se  necesita  probar  la  orden directa de cometer los delitos  concretos,  dado  que  quien  está en la cabeza de la cadena también puede ser  imputado  por  la  omisión de controlar el aparato de poder pudiendo y debiendo  hacerlo.  Y,  (iii) tampoco se necesita probar que el hombre de atrás quiso que  los  actos  ilícitos se realizaran, porque basta con demostrar que el dirigente  conocía  el  aparato de poder organizado y sus actividades ilícitas y decidió  que  continuara  con ellas (Véase Corte Suprema de la República de Perú, Sala  Penal  Especial,  expediente  N°  AV  19-2001, sentencia de 7 de abril de 2009,  hechos de Barrios Altos, La Cantuta y sótanos SIE).   

11  Carolina  Bolea  Bardon,  Autoría mediata en derecho  penal, Valencia, Editorial Tirant lo Blanch, 2000, p.  338.   

12  numeral 152, parte considerativa.     

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