31963(27-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31963  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  Aprobado   acta  No.  228   

Bogotá     D.    C.,    veintisiete (27) de julio de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  selección  o  no del  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por el Fiscal Once Seccional,  Delegado  ante  los  Jueces  Penales del Circuito de Pasto en el proceso seguido  contra  EMIRO EUBANEL TORO,  sentenciado  el  diez  (10)  de febrero de dos mil nueve (2009), por el Tribunal  Superior  de  San  Juan  de Pasto, que modificó el fallo condenatorio proferido  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito del conocimiento de la misma ciudad,  por  encontrarlo  responsable del delito de porte de estupefacientes previsto en  el artículo 376 inciso tercero de la ley 599 de 2000.   

El Juzgado impuso las condenas de cuarenta y  ocho  (48) meses de prisión, interdicción de derechos y de funciones públicas  por  igual término, multa de 66,66 salarios mínimos legales mensuales vigentes  y  le  negó  los  subrogados  de suspensión condicional de la ejecución de la  pena,    la    prisión   domiciliaria   como   sustitutiva   de   la   prisión  efectiva.   

La modificación que introdujo el Tribunal a  la  decisión  de  primera  instancia  consistió en conceder el sustituto de la  prisión  domiciliaria  porque  encontró  acreditado  que el sentenciado (quien  tiene  la  condición  de desplazado), es padre cabeza de familia con tres hijos  menores a cargo.   

         HECHOS   

En   el   corregimiento   “El  Ejido”  jurisdicción  del municipio de Policarpo (Nariño), el 3 de octubre de 2008, en  un  puesto  de  control  de  la  Policía  Nacional  fue  registrado  el  señor  EMIRO   EUBANEL   TORO,  llevando  consigo  la  cantidad de doscientos cincuenta (250) gramos de cocaína  en un paquete forrado con cinta plástica.   

ANTECEDENTES  

La diligencia de formulación de imputación  se  realizó  el  4 de octubre de 2008 ante el Juzgado Promiscuo municipal de El  Tablón,  con  función  de  juez de control de garantías.  El imputado se  allanó libremente a los cargos que le formuló la fiscalía.   

El  9  de  diciembre  siguiente, el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Pasto profirió la sentencia condenatoria.   (Folios     63     –  71)   

La  defensora  de  confianza  del procesado  sustentó  el recurso de apelación en audiencia del 5 de febrero de 2009.   (Folios     78     –  79).   

De  conformidad  con  el  argumento  de  la  defensa,  el  Tribunal  reformó  la  sentencia  el 18 de febrero de 2009, en el  sentido  de conceder al sentenciado la prisión domiciliaria como sustitutiva de  la  pena  de  prisión  efectiva,  por  tener  la  condición de padre cabeza de  familia,  previa  consignación  de una caución prendaria por la suma cincuenta  mil  ($50  000) pesos;  en lo demás, confirmó la decisión.  (Folios  82 – 91).   

         LA IMPUGNACIÓN   

Un  único  cargo  propuso  el  Fiscal Once  Seccional, Delegado ante los Jueces Penales del Circuito de Pasto:   

Violación directa de la ley sustantiva por  interpretación errónea de la ley 750 de 2002   

Afirma  el  fiscal  recurrente  que  para  conceder  el beneficio de la sustitución de la pena de prisión efectiva por la  prisión  domiciliaria  por  el estatus de padre (o madre) cabeza de familia, se  requiere   demostrar   los   requisitos   exigidos   en  la  ley,  que  son  los  siguientes:   

1.   Que  los hijos propios, menores o  mayores   discapacitados,   estén   a   su   cuidado,   que  vivan  y  dependan  económicamente  de él, y que realmente sea una persona que les brinda cuidado,  apoyo    y    manutención;     que    efectivamente    cumpla   con   esas  atribuciones.   

2.  Que tenga bajo su cargo el cuidado  y  la  manutención  de  los  niños  de manera exclusiva, y que en el evento de  vivir  con  la  esposa  o  compañera,  ésta se encuentre incapacitada física,  mental  o  moralmente,  porque  sea  una persona de la tercera edad, o porque la  presencia  del  procesado  (sentenciado)  sea  totalmente  indispensable  en  la  atención  de  los  hijos  menores  enfermos,  discapacitados o que médicamente  requieran  la  presencia  del  padre  –cabeza de familia-.   

3.  Que acredite, mediante declaración  juramentada  ante notario público, los ingresos percibidos y las circunstancias  específicas  del  caso,  en  virtud de las cuales debe considerarse como hombre  (mujer)  cabeza de familia, de conformidad con los requisitos del parágrafo del  artículo segundo de la ley 82 de 1993.   

El  estatus  de  hombre  (mujer)  cabeza de  familia  se  adquiere  en  un  escenario especial, diverso al de quien solamente  provee  el  dinero  necesario  para  sostener  el  hogar y asegurar las mínimas  condiciones de subsistencia de los hijos.   

En  el  evento  específico,  el  Tribunal  reconoció  la  condición  de  padre  cabeza  de familia al señor EUBANEL   TORO   de   conformidad   con  documentación  y  entrevistas  que  aportó, que lo acreditan como padre de los  menores  Yenifer  Carolina,  Brayan David y Jhon Anderson Toro Arboleda, menores  de   6,   10   y   15   años  de  edad,  respectivamente,  porque  i)   actualmente  se  encuentran  a  su  cuidado,  ii)  porque goza  del   beneficio   provisional  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva   en   su   domicilio,   iii)  porque  su  esposa Sonia Arboleda Guzmán vive en un predio rural  del  municipio  de  Policarpo, desde donde contribuye con su trabajo agrícola a  la  manutención de los hijos, lugar al que regresó a pesar de las amenazas que  existen  en contra del núcleo familiar por parte de grupos armados al margen de  la ley.   

El  impugnante  considera que la calidad de  padre  o  madre  cabeza  de  familia  “va  más  allá  del mero suministro de  recursos  económicos  para  el  sustento  del  hogar”;  el énfasis para  conceder  el  subrogado  de  la sustitución de la pena de prisión efectiva por  prisión  en  el lugar del domicilio del procesado radica en el cuidado integral  de  los  niños,  desde  la  perspectiva  de  protección,  afecto,  educación,  orientación, etc..   

Para  acceder a la prisión domiciliaria se  debe   demostrar   que,  sin  la  compañía  de  la  pareja…  “él  sólo…  estaba  al cuidado de sus hijos o dependientes antes  de  ser  detenido, de suerte que la privación de la libertad trajo como secuela  el  abandono,  la  exposición  y  el riesgo inminente para aquellos”,  como  ocurre con las viudas a causa de la violencia, en casos  de separación por paternidad (o maternidad) irresponsables.   

El   caso   del   procesado  EMIRO     EUBANEL    no    corresponde  –según el demandante- a  los  condicionamientos de la ley para acceder al beneficio de la sustitución de  la  pena  de prisión efectiva por prisión en el lugar del domicilio, porque no  es   viudo   y   tampoco   fue   abandonado   por  la  esposa  y  madre  de  los  niños.   

La  señora Arboleda Guzmán, trabajando en  su  terreno,  ha  buscado  la manera de solventar las necesidades del hogar y es  quien   puede   brindarles   el   amor,   el   cariño   y  el  afecto  para  no  desampararlos.   

De otra parte, dice, el procesado no aportó  elementos  materiales  probatorios  que demuestren que la privación efectiva de  la  libertad  trajo  como  consecuencia una situación crítica de abandono para  sus  menores  hijos,  que  los  dejara  expósitos  o  en riesgo inminente en lo  afectivo, en lo socioeconómico o en lo sociocultural.   

La  señora  esposa  del  procesado asumió  durante  el  proceso  una  posición  solidaria  con él, por manera que (aunque  tengan  problemas  económicos  a  raíz  de la detención) no existe fundamento  alguno  para  desconocer  los  parámetros  que  fija  la  ley  para conceder el  subrogado  de la sustitución de la prisión efectiva por prisión domiciliaria,  en  la  medida que la situación del procesado no se asimila a del hombre cabeza  de  familia;  de donde concluye que no es merecedor de los beneficios allí  expresados,   sencillamente   porque   cuenta   con   el  apoyo  de  la  señora  esposa.   

Finalmente, el hecho de haberse acogido a la  justicia  premial  por la aceptación de la imputación (artículo 351 del C. de  P.P.)  no  tiene  incidencia  alguna  que  haga procedente la aplicación de los  beneficios para ser considerado padre cabeza de familia.   

Por  ello,  pidió  casar  la sentencia del  Tribunal  y  en su lugar mantener la decisión de negar la prisión domiciliaria  como sustitutiva de la prisión efectiva.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  de  Casación  Penal NO  SELECCIONARÁ la demanda de casación  porque  de su estudio se advierte que no se precisa de  la  intervención  de  la  Corte  para  hacer efectivo algún derecho material a  favor  del  procesado,  ora en garantía del interés público que representa el  fiscal recurrente.  En efecto:   

1.    En  materia  de  necesidad  de  la pena (art. 3 del C.P.), tanto como en materia del  subrogado  de  ejecución  condicional  de la pena (art. 63 ib.), de la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de pena de prisión efectiva (art. 38 ib.) y de  la  prisión  domiciliaria  por ostentar el procesado(a) la condición de cabeza  de  familia,  es  claro  que  en cada caso concreto y específico corresponde al  juzgador   hacer   un   diagnóstico  –  pronóstico  sobre  la  conducta  ejecutada y sobre el desempeño  personal, laboral, familiar o social del procesado.   

Sin   discriminación   de   género,  la  condición    de    cabeza   de   familia   la   tiene   quien…   “siendo  soltero(a)  o casado(a), tenga bajo su cargo, económica  o  socialmente,  en  forma  permanente,  hijos  menores propios u otras personas  incapaces  o  incapacitadas  para  trabajar,  ya  sea  por ausencia permanente o  incapacidad  física,  sensorial,  síquica  o  moral  del cónyuge o compañero  permanente   o  deficiencia  sustancial  de  los  demás  miembros  del  núcleo  familiar”   (Artículo   2º  de  la  Ley  2º  DE  1983).   

Si  del  estudio  individual  resultare un  pronóstico  favorable  al  sentenciado, podrá el juez abstenerse de imponer la  pena  y conceder la libertad o la sustitución de la medida cuando encuentre que  no  existe riesgo alguno para la comunidad o para el ordenamiento jurídico, sin  que ello implique exclusión de la responsabilidad penal.   

En el caso objeto de estudio, la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Pasto en su condición de juez  de  segunda  instancia, concedió la suspensión condicional de la ejecución de  la pena porque encontró favorables los siguientes presupuestos:   

1.1.    El  señor  EMIRO EUBANEL TORO es  el  padre  legítimo  de  tres menores de edad (Yenifer Carolina, Brayan David y  Jhon  Anderson  Toro  Arboleda)  que  se  encuentran  bajo  su  cuidado mientras  cumplió  la  medida  (provisional) de aseguramiento de detención domiciliaria,  impuesta  desde  el 4 de octubre de 2008 cuando se allanó de manera libre a los  cargos  que formuló la fiscalía, hasta el momento en que el Tribunal profirió  la sentencia de segunda instancia (18 de febrero de 2009).   

1.2.  Que  la  señora  esposa  del  procesado  no hace vida conjunta con él, en la medida  que…  “…se  dedica  a  la  agricultura  en  un  terreno  de  su propiedad ubicado en “El Ejido”, jurisdicción de Policarpa,  Trabajo del cual obtiene el sustento familiar”.   

1.3.  Que  según  prueba  aportada  al  proceso  (entrevistas  de  Sonia Arboleda y Jesús  García),  la  responsabilidad  del  padre  en  relación  con los hijos menores  obedece  a  excepcionales  circunstancias originadas en el desplazamiento al que  se  vio  avocado  el  padre  y los hijos por la situación de amenazas de grupos  armados  ilegales  que  operan en la región donde habitaba el núcleo familiar,  razón  por  la  cual  debieron  abandonar la residencia común, mientras que la  madre  asumió  (a  riesgo)  la  actividad  agrícola en el terreno que posee la  familia en aras de procurar apoyo al sustento del núcleo.   

1.4.   La  situación  económica  que  enfrenta  el  sentenciado  convenció  al  juez del  conocimiento  (Tribunal)  de  la necesidad de acceder a la medida sustitutiva de  la  prisión  efectiva por prisión domiciliaria, en tanto que los hijos menores  requieren  del amparo del padre mientras la cónyuge se dedica a las actividades  del campo, en las circunstancias específicas aludidas.   

1.5.   La  Sala  estimó  viable  conceder  la  gracia  de  la prisión domiciliaria porque  realizó  un  diagnóstico  favorable  de la personalidad del sentenciado que le  permitió   afirmar   con   algún   grado   de   certeza   que  “no  pondrá en peligro a la comunidad, ni evadirá el cumplimiento  de  la  sanción”, requisitos de índole subjetiva  que  se  corroboran  porque  durante  el curso del proceso hizo uso de la medida  alternativa  de prisión domiciliaria en lugar de detención preventiva, sin que  hubiese  quebrantado  el compromiso de buena conducta;  de donde evidenció  la    no    existencia    de    peligro   social   alguno   que   desmejore   el  pronóstico.   

1.6.   Ciertamente   que,   la  manera  alternativa  de  la  terminación  del  proceso  (allanamiento)  es  otro  factor  que  orienta  al  juez  en la realización del  diagnóstico  y  pronóstico  de  la  personalidad,  para  decidir  en  sede  de  sentencia  sobre  la  necesidad o no de la ejecución de la pena al interior del  establecimiento carcelario.   

Ello sin perjuicio del control que en todo  caso   debe   llevarse   sobre   el   cumplimiento   de  pena  en  el  lugar  de  residencia:   

A la luz del artículo 1° de la Ley 750 de  2002,  la  concesión  del  subrogado  de  la  prisión domiciliaria a favor del  hombre  cabeza  de  familia  requiere de la verificación por parte del juez que  concede   la   gracia   sobre   la  inexistencia  de  antecedentes  penales  y que el delito no esté excluido de tal beneficio;   además,  requiere de la valoración de factores personales, laborales, sociales  permitan  determinar  que  el condenado no pondrá en peligro a la comunidad o a  los  hijos menores, y de la especial atención por parte del juez de  ejecución  de  la  pena en relación con el cumplimiento de las  obligaciones  contraídas  en  virtud  de la garantía que el sentenciado presta  mediante la caución:   

Solicitar  autorización  judicial para el  cambio  de  residencia,  observar buena conducta, reparar los daños ocasionados  con  el  delito,  salvo  cuando  demuestre  incapacidad  económica,  comparecer  personalmente  ante  la  autoridad  judicial  que  vigile  el cumplimiento de la  condena,  permitir  la  entrada  a  la  residencia  de  los servidores públicos  encargados  de realizar la vigilancia del cumplimento de la reclusión y cumplir  las   demás  condiciones  de  seguridad  impuestas  en  la  sentencia,  por  el  funcionario  judicial  encargado  de la vigilancia de la pena y del cumplimiento  de   la  reglamentación  del  INPEC.   (Conc.  Artículo  38  – 3 del C.P.).   

2.  Lo que  debe  tenerse  en  cuenta  es que la prebenda judicial de sustituir por prisión  domiciliaria  la pena de prisión efectiva, es por su  esencia  revocable, en los eventos de incumplimiento  de  las  obligaciones contraídas mediante el otorgamiento de la caución.   (Artículo 2° de la Ley 750 de 2002)   

Entre  tanto,  el  juez  del  conocimiento  (Tribunal  de  Pasto)  que  substituyó  la ejecución de la pena de prisión en  establecimiento  penitenciario,  interpretó  de  manera  correcta de la ley que  consagra  la  gracia  para  los procesados que se encuentran en tan específicas  condiciones,  por tener bajo su cuidado a personas (hijos menores de edad, hijos  con   incapacidad  mental  permanente)  que  requieren  de  la  protección  del  procesado;   por  suerte que no encuentra razón la Sala en el argumento de  demanda,  sobre  la  errada  comprensión  de  la  ley  750  de  2002  y  de las  disposiciones complementarias.   

3.   Recuérdese  además que, sin perjuicio de la negación de la medida sustitutiva  por   parte   del  juez  del  conocimiento,  es  viable  conceder,  además,  la  sustitución  de  la pena de prisión efectiva en la fase de la ejecución de la  sentencia   por   parte   del   juez   de   ejecución   de  la  pena.   En  efecto:   

“Al   beneficio   de   la   prisión  domiciliaria,  bien  desde  la  óptica  del artículo 38 del C.P., ora desde la  perspectiva   de   la   Ley   750,   puede   formalmente   aspirar  [el  procesado  –  sentenciado], previa  la  satisfacción de los requisitos pertinentes. En el caso concreto, descartada  fue la concesión del beneficio por la vía de la Ley 599 de 2000.   

Aún  así,  y  en la mira de verificar la  posibilidad  de  la  sustitución,  surge  viable  la  aplicación  de  la nueva  normatividad  procesal regulada por la Ley 906 de 2004, en cuyo artículo 314 se  describe  la  internación  domiciliaria,  y aunque si bien es cierto lo hace el  legislador  como  sustitución  de  la  detención preventiva (cfr num. 5 idem),  esto  es, de la medida de aseguramiento, también lo es que a la sustitución de  la  ejecución  de  la  pena  puede arribarse por ese mismo sendero, tal como lo  autoriza el artículo 461 de la reseñada Ley 906.   

Ahora,  las  exigencias que demanda la Ley  906  en  referencia  al beneficio bajo examen son significativamente reducidas y  abiertamente  ventajosas,  como  que  basta  demostrar  la  calidad de cabeza de  familia  respecto  de  hijo menor o que sufra incapacidad permanente, y además,  que  ese  menor  (a quien la ley pretende proteger) haya estado bajo su cuidado.  Como  se  ve,  la aplicación del sustituto hoy en día no está limitada por la  naturaleza   del   delito,  así  como  tampoco  supeditada  a  la  carencia  de  antecedentes  penales  y  mucho  menos  a la valoración de componente subjetivo  alguno,  dada  la  simplicidad  que  ofrece  la  construcción  legislativa  del  dispositivo.   

No hay duda, pues, que el citado instituto  a  la  luz de la nueva normatividad resulta ser más ventajoso en su aplicación  que  el regulado bajo la normatividad anterior, resultando por ello aplicable en  virtud  del  principio  de  favorabilidad,  pues nadie discute -de una parte- el  carácter  sustancial  del   instituto y -de otra- la sucesión de leyes en  el   tiempo   acompañada   de  la  simultaneidad  de  sistemas,  completando  y  configurando  así  el  trío  de elementos necesarios para que jurisprudencial,  constitucional  y  legalmente  pueda  abrirse  paso  la  aplicación  de aquella  garantía fundamental.   

Dígase,  además,  que  no  es ajeno para  la   Sala que a partir de la expedición de la Constitución de 1991 y bajo  la  concepción  del  Estado  social  de  derecho entronizado por la misma, y en  virtud  del  estado  de  vulnerabilidad  de  los  menores,  es  una  obligación  prioritaria  del  Estado  colombiano  la  protección  de  los  derechos  de los  niños”1.2.   

4.  La Sala  no  seleccionará  la  impugnación  extraordinaria porque el censor no ofreció  razón   alguna   que   justifique   –en  cuanto  menos-  una de las finalidades que se persiguen con el  recurso  extraordinario  a  la luz del artículo 180 del C. de P.P. y porque del  contexto  argumentativo  se advierte con claridad meridiana que no se precisa de  la  intervención  de  la  Sala  de  Casación  para  hacer  efectivo un derecho  material a favor de alguno de los intervinientes.   

Contra   esta   determinación   se  hace  legalmente  viable  la insistencia prevista en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  importa  advertir  -como  se hizo desde la providencia de diciembre 12 de  2.005,  radicado  No. 24.322- que ante la carencia de regulación en su trámite  la Sala lo ha señalado así:   

a- La insistencia sólo puede ser promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro  del  mismo  lapso  por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en        tanto        no       sean       recurrentes–  el  Magistrado  disidente  o  el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en un término de quince (15) días.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)    NO  SELECCIONAR   la   demanda   de   casación    formulada   contra  la  contra  la  sentencia  del  10 de febrero de 2009, proferida por el Tribunal Superior de San  Juan de Pasto.   

2)   Contra esta decisión procede el  recurso  de  insistencia  a  la  luz  del  inciso  segundo del artículo 184 del  Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen,   

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                      JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1CORTE    CONSTITUCIONAL,    sentencia  C-034/99   

2CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de casación penal, auto del 10  de marzo de 2009, rad. núm. 31381.     

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