31825(05-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31825  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrados Ponentes:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 241  

Bogotá  D.C.,  cinco (05) de agosto de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Resuelve la Corporación las solicitudes de  nulidad  y  práctica  de  pruebas  presentadas  por el Ministerio Público y la  defensa   dentro   del   trámite  de  extradición  seguido  contra  el  señor  ARANDÚ  HERRERA ZAMBRANO1.   

ANTECEDENTES   

Con  Nota  Diplomática  No.  3548 del 6 de  enero  de  2009  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  solicitó la detención  provisional    con    fines    de    extradición    del   señor   ARANDÚ   HERRERA  ZAMBRANO,  por  cuanto  en su contra se dictó la acusación No. 08-Cr.-1111  el   13   de   noviembre  de  2008  en  la  Corte  del  Distrito  Sur  de  Nueva  York.   

Con  fundamento en esa petición, el Fiscal  General   de   la   Nación   decretó   la   captura  del  señor  HERRERA  ZAMBRANO  mediante  Resolución  del  16  de  febrero  de  2009, la cual se notificó al citado el 4 de marzo del  mismo  año  en  la  Cárcel  Nacional Modelo de Bogotá, en donde se encontraba  privado de la libertad.   

Por medio de Nota Verbal No. 0981 del 30 de  abril  de 2009, la Representación Diplomática de los Estados Unidos formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  señor  ARANDÚ  HERRERA     ZAMBRANO    con    fundamento     en     la     acusación    No.  08-Cr.-1111.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  con  oficio  No.  OAJ.E. 915 de la misma fecha dirigido a la Cartera  del   Interior   y  de  Justicia,  conceptuó:  “En  atención  a  lo  establecido  en nuestra legislación procesal penal interna…  por  no  existir  Convenio  aplicable al caso es procedente obrar de conformidad  con el ordenamiento procesal penal colombiano”.   

De otra parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho  con  escrito  No.  OFI09-13394-DVJ-0300  del  4  de  mayo de 2009,  remitió  a  esta  Corporación  la Nota Verbal No. 0981 del 30 de abril de 2009  con la documentación reunida.   

La Corte, de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  510  del  Estatuto  Procesal  Penal,  por auto del 12 de mayo de 2009  requirió  al  señor  HERRERA  ZAMBRANO el  nombramiento  de  defensor  y  como  guardó  silencio sobre el  particular,  con  proveído  del  día 21 de igual mes y año le designó uno de  oficio  y dispuso correr el traslado previsto en el inciso primero del artículo  500 de la citada normatividad.   

Ahora, como la defensora nombrada se excusó  de  asumir  el  encargo,  con  decisión  del 4 de junio de 2009 se nombró otra  apoderada   de   oficio  al  señor  ARANDÚ  HERRERA  ZAMBRANO,   con   quien  se  surtió  el  respectivo  traslado,  el  cual  se  descorrió  del  16  de  junio al 1º de julio de mismo  año2.   

De  otra  parte,  con  constancia  de  la  Secretaría  de  la  Sala  del  2  de julio de 2009, se remitió a la Magistrada  sustanciadora   el   “cuaderno  original,  una  vez  vencido  el  término  para  que  las  partes  soliciten  pruebas”,  informándose  “que la defensa y la  procuraduría     guardaron     silencio”     al  respecto.   

En tal virtud, con proveído del 7 de julio  de  2009  se  ordenó  agotar  el  término  previsto  en  el inciso tercero del  artículo 500 del Código de Procedimiento Penal.   

Durante el traslado en mención3, en concreto,  el  13  de julio de 2009, el Procurador Primero Delegado para la Casación Penal  solicitó   la   nulidad   del   citado   auto   del  día  7  de  igual  mes  y  año.   

Mediante constancia de la Secretaría de la  Sala  del  mismo  13  de julio, se dio cuenta de la mencionada petición y, a su  vez,   se  puso  de  manifiesto  que  “revisado  el  expediente  en  la actuación copias (sic) se observa que por error involuntario  se  omitió… incorporar el memorial de pruebas presentado por la Procuraduría  en  forma  oportuna,  al  cuaderno  original,  razón por la cual en la fecha se  procede  a  desglosar el mismo del cuaderno de copias e incorporarlo al cuaderno  original”.   

En  otro sentido, el 14 de julio de 2009 se  allegó  memorial  suscrito  por  el  señor  ARANDÚ  HERRERA  ZAMBRANO  designando  como  su  apoderada de  confianza   a   la   doctora   Nury  Elpidia  López  Lizarazo,  identificada con la cédula de ciudadanía  No.  52.187.904  de  Bogotá  y  la  tarjeta  profesional de abogada No. 119.228  expedida  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, a quien se le reconoce  personería  para  que  actúe  en  el  presente trámite de extradición en los  términos del mandato a ella conferido.   

Finalmente, en la misma fecha la mencionada  defensora    allegó    escrito    en    el    cual    pide    se   “reponga”  la actuación y se tengan  como prueba los documentos que se permite aportar.   

PETICIONES DE LOS INTERVINIENTES  

1. Ministerio Público  

1.1.  En  escrito  del  13 de julio de 2009  depreca  la  nulidad  de lo actuado a partir del auto del día 7 del mismo mes y  año  por  cuyo  medio se dispuso correr el traslado para alegar de conclusión,  por  cuanto previamente se omitió resolver la solicitud de pruebas que allegara  oportunamente.   

En   consecuencia,  pide  se  decrete  la  invalidez  de lo actuado a partir del auto anotado para que la Sala se pronuncie  sobre la práctica de los medios de convicción por él deprecados.   

1.2.  En  memorial  allegado  dentro  del  término   para   demandar  la  producción  de  elementos  de  persuasión,  el  Procurador  Delegado  solicitó  se  “oficie  a  la  Fiscalía  General  de  la Nación y al Departamento Administrativo de Seguridad  (DAS)  para  que  informe  (sic)  si  adelanta o adelantó alguna investigación  penal  en contra de ARANDÚ HERRERA ZAMBRANO, si ha sido juzgado y condenado por  algún  delito  y concretamente por los hechos a que se concreta la petición de  extradición   formulada   por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos  de  América”.   

Igualmente,  señala  que  en caso de darse  respuesta  afirmativa  a lo precedente, “se oficie a  la  autoridad que haya proferido la respectiva sentencia [para que] envíe copia  íntegra  de  la  actuación penal”, lo anterior, en  atención  al  criterio  fijado  por la Sala en el concepto del 19 de febrero de  2009 dentro del Radicado No. 30374.   

Además,   solicita   se   “oficie  a la Registraduría Nacional del Estado Civil con el fin  de  que  allegue  copia  de la tarjeta decadactilar de ARANDÚ HERRERA ZAMBRANO,  así   como   de   la   cédula   de   ciudadanía   que   lo   identifica   No.  83.245.999”.   

2. Defensora del solicitado  

En  escrito radicado el 14 de julio de 2009  demanda  se “reponga” la  actuación   por   cuanto   la   anterior   apoderada  del  señor  HERRERA     ZAMBRANO     “nunca  le  explicó  nada,  nunca  se diseñó una estrategia de  defensa  del  proceso  (sic) e incluso en Combita no reposa la visita de ningún  apoderado  judicial  y  esto vulnera el derecho de defensa técnica que consagra  el artículo 29 de la C. N.”.   

Así  mismo, solicita se admita como prueba  la  copia que adjunta de parte de lo actuado dentro del sumario con Radicado No.  75.195,  al  parecer  seguido  en  contra  del  requerido  en extradición en la  Fiscalía  Segunda  Especializada  de  la  Unidad  Nacional Antinarcóticos y de  Interdicción      Marítima      —UNAIM—  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir agravado y tráfico, fabricación o  porte de estupefacientes.   

Lo  anterior, por cuanto se debe garantizar  al   reclamado   los  principios  de  “non  bis  in  idem”            y           “territorialidad”,     pues    del  contenido  de  dicha  documentación  se  desprende,  de  un  lado,  que  ya fue  procesado  y  juzgado  por las autoridades colombianas por los mismos hechos que  sustentan  la  petición  de  extradición  y,  de  otro,  que  tales  actos  se  cometieron en el país.   

Para concluir, expresa que de los requisitos  contenidos  en  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004 no se cumplen los  relativos  a  “la  equivalencia  de  la providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la  resolución de acusación”  y  “el cumplimiento de lo previsto en  los Tratados Públicos”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por  razones metodológicas inicialmente se  resolverán   las   peticiones  del  Ministerio  Público  y  la  defensora  del  solicitado   que   pretenden   se   decrete   la  invalidez  de  lo  actuado  y,  posteriormente,  aquellas  que  persiguen  la  práctica de algunos elementos de  convicción.   

Igualmente,  conviene  precisar desde ahora  que  en  atención a lo señalado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con  oficio  No. OAJ.E. 915 del 30 de abril de 2009, “por  no  existir Convenio aplicable al caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento   procesal   penal   colombiano”,  en  concreto,  de  acuerdo  con lo preceptuado en la Ley 906 de 2004, por cuanto los  hechos  en  los  cuales  se  fundamenta  la petición de extradición ocurrieron  después  de  la  entrada  en  vigor  de  dicha  ley4,  es decir, con posterioridad  al 1º de enero de 2005.   

En  efecto,  según  se  expresa en la Nota  Diplomática  No.  3548  del  6  de  enero de 2006 de la Embajada de los Estados  Unidos,   por   cuyo   medio   es  formalizada  la  solicitud  de  extradición,  “Una  investigación  realizada  en conjunto por la  Agencia  para  el  Control  de las Drogas (DEA) y autoridades colombianas de las  fuerzas  del  orden,  ha  revelado  que por lo menos desde o alrededor del 2006,  Félix  Cantillo  Burgos  ha liderado una organización de tráfico de drogas…  ARANDÚ  HERRERA  ZAMBRANO… [es uno de] los miembros más antiguos y socios de  la organización”.   

1.  Nulidad  solicitada  por  el  Ministerio  Público   

La  garantía  del  debido  proceso  en  el  trámite  de  extradición  envuelve, entre otras posibilidades, la de presentar  peticiones  dentro  de  los  términos establecidos en la ley o los tratados por  quienes  estén  legitimados  para  hacerlo,  las  cuales  han de satisfacer los  requisitos  previstos en la normatividad pertinente y armonizar su contenido con  la  fase  por  la cual atraviesa la actuación, carga que cumplida genera en las  autoridades el deber de resolverlas de fondo.   

En  el  caso  particular  se observa que el  Procurador  Primero  Delegado para la Casación Penal, conforme quedó reseñado  inicialmente       en       el      capítulo      de      los      “antecedentes”,  en  efecto  allegó  petición  dentro  del  término legal deprecando la práctica de algunos medios  de persuasión.   

No  obstante,  como  también se indicó en  aquél  acápite,  de acuerdo con constancia de la Secretaría de la Sala, dicha  petición  no  se  incorporó  al cuaderno original del expediente al momento en  que  se  profirió  el  auto  del  pasado  7 de julio, por cuyo medio se dispuso  agotar  el  traslado  para  alegar por los intervinientes, en cumplimiento de lo  preceptuado   en  el  inciso  tercero  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

Tal situación pone de presente que si bien  el  Representante  del  Ministerio  Público cumplió con el deber de allegar su  petición    de   práctica   de   pruebas   oportunamente,   por   “error   involuntario”,  según  se  señala  en  la  aludida  constancia  de  la  Secretaría de la Sala, se omitió  agregar  en  el  cuaderno  original el memorial en cuestión, motivo por el cual  dejó de ser resuelto por la Corte.   

Esta circunstancia de suyo exige restablecer  la  garantía  del debido proceso y, en consecuencia, impera dejar sin efecto el  auto  del  7  de  julio de 2009 por medio del cual se ordenó correr el traslado  para   alegar   de   conclusión,  a  fin  de  estudiar  la  referida  solicitud  probatoria.   

Conviene  señalar  que la irregularidad en  cuestión  no  puede  superarse de modo distinto, por cuanto no debe perderse de  vista  que  la  determinación  a  través  de  la  cual  se  decida en torno de  solicitud  de  pruebas  implica, eventualmente, otras actuaciones subsiguientes,  valga  decir,  en  caso  de negarse la pretensión probatoria, la posibilidad de  impugnar  la  providencia  por vía del recurso de reposición o, en el supuesto  de  concederse  lo  pedido, aflora la necesidad de agotar el periodo probatorio,  el  cual se constituye en el preludio del traslado para alegar contemplado en el  inciso tercero del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

2.  Nulidad  invocada  por  la apoderada del  solicitado   

Cuando  se  pretende la invalidación de lo  actuado,  corresponde  al  interesado  precisar  (i)  la  causa generadora de la  misma,  (ii)  la  porción del trámite que se ha de reponer y (iii) puntualizar  los  motivos  que le dan sustento, tarea a través de la cual debe evidenciar la  trascendencia de la irregularidad planteada.   

En  el  caso  particular  la  defensora del  pedido  en  extradición  se  limita  a  reprochar  de  su  antecesora  que: (i)  “nunca     le    explicó    nada”  a  su  representado,  sin  expresar sobre qué en concreto debió  ilustrarlo;  (ii)  tampoco  “diseñó una estrategia  de  defensa”,  respecto  de  lo  que  igualmente se  abstiene   de   precisar   cuál   era   la   pertinente   en   el  sub   judice  y;  (iii)  no  visitó  al  requerido  en  el centro carcelario donde actualmente se encuentra recluido, sin  revelar los efectos de tal omisión.   

En  tales  condiciones, se evidencia que la  apoderada  del  solicitado se dedica a especular acerca de lo que en su concepto  debió  hacer  su  colega,  con  lo  cual,  en  realidad, simplemente enseña su  rechazo  por la estrategia adoptada por la profesional que venía atendiendo los  intereses del reclamado, mas no una verdadera irregularidad.   

Ahora,  no  debe  perderse  de vista que la  estrategia  de  la defensa técnica no está sujeta a parámetros fijos, como lo  sugiere  la abogada del requerido al reclamar determinadas actuaciones, sino que  es  el  resultado  de  la autónoma y ponderada actividad que razonablemente sea  posible  adelantar  en un específico asunto, sin más limitaciones que la de no  causar con tal actitud un perjuicio al poderdante.   

Con  razón la Corte ha expresado, frente a  situaciones    análogas   a   la   que   ahora   concita   la   atención,   lo  siguiente:   

“La falta de defensa técnica por abandono  de  los deberes deontológicos, no puede identificarse por tanto con la ausencia  de  actos  tales  como  la  interposición  de  recursos,  la  presentación  de  alegatos,  la  solicitud  de  pruebas etc., pues si bien éstas suelen coincidir  con  aquellas  manifestaciones  de  la  actividad  defensiva,  no constituyen en  estricto  sentido  más que eso, es decir que, como sucede en la mayoría de los  casos,  son  apenas  aparentes  expresiones  del ejercicio de la defensa, que no  siempre  es  dable  confundir  con el derecho mismo, ya que éste puede frente a  eventos  particulares  presentarse  de  distinta  manera y específicamente como  estrategia   defensiva,  en  modo  alguno  comparable  con  aquella  inactividad  nugatoria  de  las posibilidades defensivas, en el entendido que en esta última  hipótesis  sí podría estarse frente a una evidente desatención irresponsable  de los compromisos inherentes al defensor.   

(…)  

Se impone por ello diferenciar la ausencia  de  defensa  técnica por abandono de la misma, de aquella postura defensiva que  advierte  la  vigilancia  del  proceso y que no obstante aparentar indiferencia,  pasividad  o  desidia,  presta  se encuentra a intervenir en el evento en que lo  considere  necesario,  sin  que  la  oportunidad  tenga que coincidir con alguna  etapa  procesal  específica,  pudiendo  incluso  permanecerse en expectativa…  según  la  situación  procesal  y probatoria…”5.   

Se  concluye,  entonces,  contrario  a  lo  escuetamente  afirmado  por  la apoderada del solicitado en extradición, que en  el   presente  asunto  no  está  demostrada  la  vulneración  del  derecho  de  defensa.   

3.  Solicitud  probatoria  elevada  por  el  Ministerio Público   

Para  determinar la procedencia o no de la  práctica  de  algún  elemento  de  convicción  dentro de la fase judicial del  trámite  de  extradición, se debe tener presente que el mismo se relacione con  alguno  de  los aspectos a constatar por la Corporación al momento de emitir el  respectivo  concepto,  es  decir, de acuerdo con lo previsto en el artículo 502  de   la  Ley  906  de  2004,  que  esté  vinculado  con  (i)  la  validez   formal   de  la  documentación  presentada,    (ii)   la   demostración  plena  de  la identidad del solicitado, (iii) el principio de la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia  de la  providencia    proferida   en   el   extranjero   y,   eventualmente,   con   (v)  el  cumplimiento  de  lo  consagrado en los tratados  públicos.   

Adicionalmente,  de  conformidad  con  la  jurisprudencia6,  también  se debe tener en cuenta que  “la    Corte,   como  órgano   límite  de  la  jurisdicción   ordinaria,  debe  constatar  que  en  nuestro   país   no   se   haya   ejercido   ni  se  esté     ejerciendo     jurisdicción  sobre  el hecho que sustenta el pedido  de  extradición, pues este aspecto, al igual que los  anteriores,   condiciona   la  práctica  de  pruebas  durante  el  trámite”7.   

De otra parte, la  Ley    906   de   2004   en   su   artículo  139 señala el deber de rechazar de  plano  los “actos que sean  manifiestamente    inconducentes,    impertinentes    o   superfluos”,   mientras   el  artículo       359      ibídem  dispone  “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los  medios  de  prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas establecidas en este  código,   resulten   inadmisibles,   impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo no requieran  prueba”.   

Finalmente,  el  artículo  375  de  la  misma ley contiene las pautas  para  determinar  la  pertinencia  de  las  pruebas  y  subraya  la necesidad de  que    las    mismas   se   refieran   “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de la  conducta”,   condicionamientos   que   frente   al  trámite  de  extradición  deben aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Precisados    los    parámetros   bajo  los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria,  se observa que  inicialmente  el Procurador Delegado reclama se oficie a la Fiscalía  General  de  la  Nación, a fin de que  allí   se   informe   si  contra  el  requerido  se  “adelanta      o  adelantó”        alguna        investigación   de   carácter  penal  por los hechos que fundamentan su petición  de  extradición y lo propio acontezca  respecto del Departamento Administrativo de Seguridad.   

Como  en  efecto la prueba, en cuanto hace  referencia  a  oficiar  al ente acusador, se relaciona  con   la   necesidad   de   establecer   si   previamente   a  la  solicitud  de  extradición   el   reclamado  ya  había  sido  juzgado en Colombia por los mismos hechos que sustentan la  petición  de entrega, se  dispondrá   requerir   a  la  Fiscalía   General   de   la   Nación   con  ese   propósito, por  cuanto   tal   medio   de  convicción  contribuye   a   dilucidar   si   se  debe  dar  aplicación  al  principio de la cosa juzgada.   

A su vez, en caso de respuesta afirmativa,  la    Fiscalía   igualmente   deberá   allegar  copia  de  las  decisiones  de  fondo  e  informar  la  autoridad que haya emitido el fallo correspondiente,  a  la  cual  se  requerirá para que aporte duplicado  del  mismo con su respectiva constancia de ejecutoria, mas no la totalidad de la  actuación  como  lo  demanda  el  Representante del  Ministerio    Público,    por   cuanto   la  sentencia  finalmente  es  el  referente   a   partir   del   cual   se  realiza  el  cotejo  en  punto  de  la  garantía de la cosa juzgada.   

Lo   anterior   igualmente   encuentra  pertinencia  porque  de haberse cursado y concluido proceso contra el pedido con  efectos  de  cosa  juzgada por los mismos hechos que  sustentan  la  solicitud de extradición, en tal caso  “se debe privilegiar el  ejercicio  de  la  jurisdicción por las autoridades  colombianas  frente  a la solicitud del Gobierno         extranjero”8.   

En   cuanto  hace  relación    a    oficiar   al   Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  tal  prueba no resulta pertinente por cuanto con  ella  no  se  consigue la información necesaria para  determinar  si se debe aplicar o no el principio de la cosa juzgada, pues en tal  entidad  no  reposa  la información necesaria para realizar el eventual cotejo  que   se   requiere   para   estudiar   viabilidad   de   acudir   al  postulado  anotado.   

De  otra parte, no resulta útil   oficiar   a   la  Registraduría  Nacional  del Estado Civil para que allegue copia de la tarjeta decadactilar del  reclamado y de su cédula  de      ciudadanía,      por      cuanto     la  documentación aportada por el Gobierno extranjero y  la    recaudada    durante    el    trámite    de  extradición   es   suficiente  para  adelantar  el  examen  sobre  la  plena  identidad del solicitado.   

3.  Solicitud  probatoria presentada por la  apoderada del requerido   

Sobre    tal    petición   es   preciso   señalar,  conforme  quedó    reseñado  inicialmente  en  el  acápite  de  los “antecedentes”,  que  la  misma  se  radicó  en  la  Secretaría  de  la  Sala  el pasado 14 de julio, es  decir,  con posterioridad al vencimiento del traslado  para  pedir  pruebas, el cual se descorrió del 16 de  junio   al   1º   de   julio  del  año que avanza.   

En  esa  medida,  es  evidente  que dicha  solicitud     resultó     extemporánea,    razón   por   la   cual   se  dispondrá  el  desglose  y  devolución  de  los  documentos aportados con el  memorial     en    donde    simultáneamente    se  elevó tal petición y se  deprecó la nulidad de lo actuado.   

Ahora,  como  la  abogada  del  reclamado  también  pone  de  presente  que  no  se  satisfacen los requisitos relativos a  “la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación” y  “el  cumplimiento  de  lo  previsto en los Tratados  Públicos”  consagrados  en  el artículo 502 de la  Ley  906  de  2004,  es preciso advertir que tales manifestaciones no pueden ser  objeto  de  análisis en este momento, pues ellas solamente se pueden atender al  emitir el respectivo concepto.   

Finalmente, como quiera que se ordenará la  producción   de  algunos  elementos  de  persuasión,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  inciso  segundo del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se  dispondrá  abrir  a  pruebas la actuación por el término de 10 días, más el  de la distancia, dentro del cual se practicarán las aceptadas.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      RECONOCER      personería  a  la  doctora Nury Elpidia  López  Lizarazo  en los términos del mandato a ella  conferido.   

2.  DECLARAR  la  nulidad  de  lo actuado a partir del auto del 7 de julio de 2009 donde se había  dispuesto  correr  el traslado previsto en el inciso 3º del artículo 500 de la  Ley 2004.   

3. NO DECRETAR la  nulidad  deprecada  por  el defensora del solicitado, por las razones expresadas  en esta determinación.   

4.  NEGAR  por  improcedentes  las  pruebas deprecadas por el Ministerio Público en cuanto hace  relación  a  los requerimientos al Departamento administrativo de Seguridad y a  la Registraduría Nacional del Estado Civil.   

5.      ORDENAR      que    por  Secretaría  de  la  Sala  se  oficie  a la Fiscalía General de la Nación para  que  informe si contra el  ciudadano   ARANDÚ   HERRERA   ZAMBRANO    adelanta   o   adelantó   alguna  investigación  por  los  mismos   hechos   que   sustentan   su   solicitud   de  extradición  y,  en  caso afirmativo, suministre  copia  de  las  decisiones  de  fondo. Así mismo, de  haberse  proferido  sentencia,  informe  la  autoridad  correspondiente,  a  la cual se requerirá para que  allegue copia del fallo con su constancia de ejecutoria.   

6.  NEGAR  por  extemporánea  la solicitud de pruebas presentada por la defensora del requerido  en  extradición  ARANDÚ HERRERA ZAMBRANO.   

7.  DESGLOSAR los  documentos   aportados   por   la   apoderada  judicial  del  solicitado  y,  en  consecuencia,    por    Secretaría    de    la    Sala    procédase    a    su  devolución.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Salvamento de voto  

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUÍS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  ocurrieron  después  del 1º de enero de 2005,  fecha  en  la cual entró a regir dicha ley. En este sentido, ver autos del 4 de  abril   y   3   de   octubre   de   2006,  radicados  números  24187  y  25080,  respectivamente, entre otros.   

2 Cfr.  folio 23 del cuaderno de la Corte.   

3  El  cual se descorrió del 9 al 15 de julio de 2009.   

4  En  este  sentido,  Autos  del  4  de  abril  y  del 3 de octubre de 2006, radicados  números 24187 y 25080, respectivamente, entre otros.   

5  Sentencia del 22 de noviembre de 2005, Radicado No. 22603.   

6 Cfr.  Concepto del 19 de febrero de 2009, Radicado No. 30374.   

7 Cfr.  Auto del 22 de julio de 2009, Radicado No. 31824.   

8 Auto  del 22 de julio de 2009, Radicado No. 31824.     

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